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lunes, 9 de septiembre de 2019

The Boys únicamente una venganza.




La más reciente serie de superhéroes de Amazon Prime resulta aburrida, tediosa y sobre todo mal planteada a las audiencias desde un inicio.

Armando Enríquez Vázquez

El trailer de The Boys, una de las más recientes series de Amazon Prime, era prometedor; una especie de justicieros en contra de superhéroes corruptos, la verdad es que la serie me resultó una verdadera decepción.
Este año hemos tenido muy buenas series de superhéroes alternativos, empezando por The Umbrella Academy, Titans en menor grado y estamos a la espera de Watchmen de HBO. Anti -héroes delirantes como Nick Sax de Happy! entre otros. The Boys, tristemente no es una de ellas, y mucha de esa decepción tiene que ver en la gran diferencia entre el trailer y la serie, lo que resulta en un verdadero engaño. El trailer nos hace suponer que un grupo de superhéroes prepotentes y con ganas de dominar el mundo, son enfrentados por una especie de guerrilla ciudadana. Una versión colectiva de Superman vs Batman. La realidad de la narrativa de la serie es peor, pero los productores de The Boys no lo han plasmar en el avance de la serie de manera que la diferencia entre trailer y serie no resulte decepcionante para el espectador.
The Boys está basada en la novela gráfica homónima escrita por Garth Ennis, el creador de Preacher, otra novela gráfica en la que se basa la serie de AMC del mismo nombre, The Boys fue ilustrada en las primeras doce entregas por Darick Robertson. Los ocho episodios de la primera temporada cuentan una versión distorsionada y melodramática de la novela gráfica y al final en lugar hablar de un grupo de seres humanos que de la mano de la CIA han creado un pequeño cuerpo de Elite dedicado a descubrir los actos de abuso de autoridad de los superhéroes y el descubrimiento de una droga llamada Compuesto V de la que obtienen sus poderes, la serie de Amazon Prime habla de algo peor; la capacidad de muchos grandes corporativos de imponerse al gobierno, sin embargo la fuerza de los que van en contra de los superhéroes se ve debilitada porque para los productores de la serie todo se trata de una simple venganza melodramática que no pretende nada más que hacer sentir bien a los vengadores y que hemos visto desde momentos del cine de oro de nuestro cine.
El gran corporativo de entretenimiento Vought que al tener a los principales superhéroes conocidos como los siete firmados entre sus propiedades, los ha convertido en patéticos y aburridos burócratas dedicados a presentaciones y eventos comerciales de Vought, así como a realizar detenciones y actos heroicos que ya han sido planeados y organizados por la empresa para que los superhéroes luzcan bien frente a sus fans. Vought manipula la verdad y la percepción de la sociedad.
Sólo el líder de los siete el héroe Homelander, interpretado por Antony Starr, es capaz de ver lo pervertido de la situación e intentar corregirla a su favor, algo que no se sabrá si consigue hasta la segunda temporada. Pero en realidad la serie se vuelve aburrida y predecible, llena de lugares comunes y realmente políticamente correcta hasta la náusea, cuando Garth Ennnis no lo es.
Los personajes son lo suficientemente arquetípicos para no permitir a los actores hacer su trabajo dramático, y la serie no tiene nada que la vuelva desde el punto vista más critico atractiva. No es lo mismo un demente que cree en teorías de conspiración a un pelele que trabaja en una tienda de artículos electrónicos. Porque al parecer una de las cosas interesantes del comic es que esas teorías de conspiración tengan fundamentos y la existencia de Vought lo confirme.
Una de las grandes actuaciones de la serie es la de Elizabeth Shue en papel de la fría y manipuladora ejecutiva de Vought, Madelyn Stillwell, pero no es suficiente para salvar la serie.
Algo pasa en Amazon Prime. Quien tiene a su cargo la aprobación de proyectos que en papel parecen muy sólidos es poco rígido con el seguimiento de los mismos, porque los proyectos se caen por un mal trabajo de guionismo, o una ambición desmedida por proyectar muchas temporadas; American Gods, Carnival Row, Homecoming son series demasiado frías y poco atractivas a pesar de elencos, de temas y de lo atractivo que parecen al momento de ser presentadas.


imagen: Amazon

jueves, 30 de mayo de 2019

Adolescentes superhéroes y los apocalipsis por prevenir.


Dos series de superhéroes de Netflix nos hacen replantear los universos habituales donde estos seres sin profundidad se mueven. 

Armando Enríquez Vázquez

No hay campeón de la justicia que se acerque a la tercera edad. Falso; Número 5 tiene 58 años, aunque se encuentre encerrado en el cuerpo de un adolescente de 13 años.
Ningún superhéroe pierde la cordura. Mentira. Batman es capaz de asesinar el Guasón sin escuchar los consejos de quien en su momento fuera aprendiz y escudero, que a fin del día ha madurado más que él.
Estas son dos de las premisas que las nuevas serie de superhéroes de Netflix tienen. “The Umbrella Academy” y “Titans”  están basadas en novelas gráficas y comics exitosos que tiene una visión mucho más oscura de la habitual en series de este tipo y aunque "Titans” es parte del universo DC, ambas historias están alejadas de esa narrativa donde el bien triunfa sobre el mal a toda costa y tampoco tiene que ver nada con la violencia sin sentido y personajes poco complejos como los creados para el exitoso melodrama popular de Avengers o los simplones y aburridos Jessica Jones, Iron Fist, Daredevil y Luke Cage que vagan sin rating por la misma plataforma de Internet.


“Titans” mucho más cercana al habitual melodrama de los justicieros de los comics, cuenta la historia de Dick Grayson, el primer Robin del universo DC, interpretado por el actor Brenton Thwaites, luchando por no convertirse en un asesino despiadado tras el antifaz y la capa. Engañándose, habiendo abandonado Ciudad Gótica y trabajando como policía en Detroit, su alter ego lo obliga a actuar como un violento vigilante por las noches. Dick Grayson intenta recuperar una cordura que al parecer nunca tuvo. Es entonces cuando llega hasta sus manos el caso de una chica, Rachel Roth (Teagan Croft), que huye del hallazgo del cuerpo de su madre adoptiva, asesinato del que acusada y que tiene una extraña fuerza oscura que la intenta dominar. Un grupo sectario busca para llevar a cabo un ritual que purifique al mundo a través de Rachel y están dispuesto a todo para atraparla. Por otro lado la aparición de una chica negra de magenta cabellera y brillantes ojos verdes capaz de incendiar todo lo que ella quiera y que no sabe nada acerca de sí misma, sólo que debe encontrar al Rachel y, finalmente, el fortuito encuentro con chico de pelo verde capaz de transformarse en un tigre habrán de configurar un grupo de personas extraordinarias que no saben bien a bien que es lo que buscan y que al final de los 11 capítulos que conforman la primera temporada habrán de forma inconsciente abierto las puertas para una catástrofe de magnitud universal. La ignorancia y la falta de una visión clara destruye la realidad de estos titanes, cuya segunda temporada se estrenará este año, son parte de una fórmula por más trillada, que ahora tiene una mirada más oscura y desesperanzadora acerca del papel del superhéroe en el equilibrio entre las injusticias y las merecidas recompensas de la víctima.



Por su parte “The Umbrella Academy” basada en la novela gráfica del mismo nombre publicada entre 2007 y 2008, creada y escrita por Gerard Way quien también fue el vocalista del grupo de rock My Chemical Romance, e ilustrada por el brasileño Gabriel Bá, cuenta la historia de 7 superhéroes que nacieron en condiciones por más extraordinarias junto con otros 36 bebés en todo el mundo. Comprados y educados para desarrollar sus extraordinarias cualidades por un científico y millonario extravagante que vive en Nueva York llamado Sir Reginald Hargreeves (Colm Feore) quien en realidad es un extraterrestre. Durante su adolescencia son conocidos como The Umbrella Academy un grupo de cinco muchachos y una chica que combaten el crimen en las misiones que les señala su padre, la séptima llamada Vanya (Ellen Page) carece de poderes y desarrolla una personalidad totalmente apocada, toca el violín y es despreciada por el resto de sus “hermanos” por haber escrito un libro acerca de la infancia y juventud del grupo y su educación. Una madre Robot y un chimpancé pensante y parlante terminan de formar la “familia disfuncional” que protagoniza la historia que inicia cuando después de nueve años de haberse terminado el grupo tras dos tragedias al interior de la Academia;  la muerte de uno de los integrantes y la inexplicable desaparición de otro de ellos, número 5, que era capaz de moverse en espacio tiempo. Esos nueve años en los que los miembros sobrevivientes de la familia han intentado formar su propia vida, alejados los unos de los otros, con rencores y frustraciones entre ellos. Al morir Sir Reginald los “hermanos” se reúnen y es entonces cuando aparece Número 5 quien llegado del futuro lejano explica a sus hermanos la necesidad de unirse para acabar con el apocalipsis que está por suceder en los próximos días.
“Titans” trata de adolescentes tratando de salvarse entre ellos de manera intuitiva e irreflexiva, de casi superhéroes con culpas por resolver y problemas de conducta que intentan evitar. La aparición de Wonder Girl, la aprendiz de La Mujer Maravilla que intenta que Grayson encuentre el centro de su persona como lo ha hecho ella. Al final de cuentas personas con habilidades y poderes extraordinarios en busca de cuidarse uno a otros sin ver más allá de situaciones que les saltan en el camino y los llevan hacía la tragedia. “The Umbrella Academy” es acerca de hombres encerrados en cuerpos de adolescentes y adolescentes en cuerpos de hombres tratando desesperadamente de salvar el mundo al mismo tiempo que tratan de resolver los más profundos problemas personales y familiares. “The Umbrella Academy” es una brillante serie de acerca de héroes que no quieren aceptar la responsabilidad de serlo, del egoísmo, la paternidad vista por los hijos, los celos fraternales, la soledad, pero sobre todo una gran historia de aventuras, mientras que “Titans” es una serie acerca de la responsabilidad del héroe, las delgadas líneas que no se pueden cruzar, la cordura, las promesas rotas y anhelos que se cumplen para mal.
Ambas series estelarizadas por personajes que se acercan por muchas razones a la adolescencia con la que intentan ser empáticas y encontrar en ellos a sus audiencias son inteligentes, interesantes y con un no final que nos prepara para sendas segundas temporadas al menos en el papel.


publicado en roastbrief.com.mx el 25 de febrero de 2019
imagenes Netflix

miércoles, 9 de mayo de 2018

El fin del mundo es personal.



Nada es más importante que nuestra individualidad, nuestra forma de ser y de pensar y en los adolescentes esa rebeldía, melodramática a veces que los lleva a imaginar el fin del mundo
Armando Enríquez Vázquez


A lo largo de la vida hemos vivido más de una vez el fin del mundo, ya sea porque las profecías no suceden cuando muchos seres humanos creen que van a suceder en una mezcla de catastrofismo, matemáticas mal aplicadas y falso optimismo, ya sea porque todo a nuestro alrededor se derrumba creando un apocalipsis individual, pero de igual magnitud en el ámbito personal que si un enorme meteorito cayera en el Golfo de México, o al menos eso pensamos.
La adolescencia es sin duda una verdadera porquería para miles de jóvenes en todo el mundo y en diferentes artes se ha reflexionado sobre esa etapa de la vida llena ansiedad y de un sentido de estar todo el tiempo en el lugar equivocado. Desde Holden Caulfield el personaje de la extraordinaria novela de J. D. Salinger, El Guardián en el Centeno, hasta películas como Tenemos que hablar de Kevin, o Elefante de Gus van Sant que retratan adolescentes extremos que solo entienden la violencia como respuesta al mundo, la adolescencia es abordada como una etapa que en realidad es una dolorosa confrontación de la imaginación desbordada con el mundo, llegando en el caso de los últimos ejemplos una violenta respuesta de evasión e intento de control de la realidad. La nueva serie de Netflix The End of the F*** World no es simplemente una historia más sobre la adolescencia, es una divertida, gratificante y muy desconsolada historia que vale la pena verse. La serie narra de manera brillante, llena de un ácido humor negro y cientos de sarcasmos un momento crucial en la vida de James y Alyssa, dos personajes en el límite entre la marginación y la propia autosegregación.
Basada en una novela gráfica norteamericana del mismo nombre creada por Charles Forsman, un hombre nacido en 1982 en Pensilvania en Estados Unidos y realizada por la cadena inglesa Channel 4 para Netflix, The End of the F*** World cuenta el encuentro y descubrimiento del mundo por parte de James (Alex Lawther), quien compulsivamente cree que su futuro es convertirse en un asesino serial y de Alyssa (Jessica Barden) impulsiva, ególatra, con ganas de comerse al mundo y sus mediocres habitantes, pero terriblemente sola.
Cada uno, desde su egoísmo, cree que utiliza al otro para sus propios fines. Alyssa se aprovecha de la anestesiada voluntad de James para tratar de llegar al paraíso terrenal que representa su padre que ha estado ausente a lo largo de toda su vida, mientras que James piensa en Alyssa como el conejillo de indias que será primera víctima humana. A lo largo de todo tipo de situaciones limites y de experimentación ambos adolescentes descubrirán que la vida es más poderosa de lo que habían imaginado y en su caída libre a la conciencia de lo que realmente son y lo que los rodea, descubren la elemental necesidad que uno tiene del otro y viceversa.
Historia de adolescentes muy adolescentes, The End of the F*** World, nos obliga a plantearnos, de igual forma, las responsabilidades reales que como generación de padres hemos olvidado. Desde la autocomplacencia en nuestra forma de actuar, la permisividad con la que maleducamos hasta las formas absurdas con las que pretendemos ocultar la verdad por no dañar a los más pequeños.
Como en canción de Sabina, llega la vida y devora a James y Alyssa, las fantasías que han creado en sus mentes demuestran ser eso, nada más fantasías. La honestidad con la que creen enfrentar y resolver sus vidas resulta demasiado ingenua frente a la violencia de los clásicos personajes que saltan en la serie, un asesino serial verdadero, una policía lesbiana nada empática y demasiado pragmática y deshumanizada, interpretada por Wunmi Mosaku, la misma actriz que interpreta a otra policía fría y realmente dura en la extraordinaria serie Fearless.
A diferencia de 13 Reasons Why, The End of the F*** World, no se trata de una venganza, ni de la exposición de una victima que se victimiza a sí misma, no es un denunciar a un mundo que no entiende al denunciante, no es una obra de culpabilidades.
The End of the F*** World, es una obra poética acerca de la belleza que hay en la vida, del amor y lo único e irrepetible de cada uno de nosotros y de las relaciones que formamos con diferentes personas, así como de la dificultad de comprender todo esto, de las salidas fáciles, de los pretextos y las conchas defensivas que como adolescentes creamos para sentirnos seguros.
El descubrimiento de que la belleza nada o muy poco tiene que ver con la bondad. Que la bondad nada tiene que ver con las buenas intenciones y que de estas últimas como dice el dicho esta pavimentado el camino al infierno, son subtemas inherentes a la trama principal. Netflix nos demuestra una vez más que está muy lejos de ser Disney, que los personajes de sus series son reales, como nos gusta ver y ser vistos.



A pesar de los descubrimientos y experimentos de los dos adolescentes, The End of the F*** World nada tiene que ver con el sexo, no es el lugar común de sexo y sangre como muchas otras historias mediocres, y aunque la pequeña muerte o la muerte chiquita esa metáfora del orgasmo no llegue a James y Alysa, la tragedia que ellos viven en su desaforada carrera a ninguna parte los fundirá de una manera mucho más definitiva uno con el otro, demostrándoles la fortaleza incorruptible del compromiso que existe entre ellos dos, ingenuos e intolerantes como lo son, y que cuando el mundo termina, por lo general no para todos, si no que la mayoría de las veces el p*** fin del mundo es asunto terriblemente personal.


publicado en roastbrief.com.mx el 15 de enero de 2018
Imagen; Netflix