martes, 6 de junio de 2017

Un Whisky ahumado, con doscientos años de tradición.



Autodenominado como el whisky con el mejor sabor, esta bebida se destila en una remota región de Escocia, pero ha conquistado al mundo.
Armando Enríquez Vázquez
La reina de las Islas Híbridas en la parte más occidental del norte de Escocia es la isla de Islay. Islay tiene en su pasado raíces, no sólo escocesas, si no irlandesas, nórdicas. Ahí en esa isla a principios del siglo XIX inicia la historia de uno de los whiskeys más singulares.
Laphroaig es una bahía en Islay, cercana al loch (lago) con el mismo nombre, el significado del nombre aún se discute y se atribuye a una combinación entre palabras gaélicas y nórdicas que podrían significar una ancha bahía hueca. De la cercanía de la destilería con esta bahía proviene el nombre y la marca de este whisky.
A finales del siglo XVIII los hermanos Alexander y Donald Johnston arrendaron un terreno de unos cuatro mil metros cuadrados para criar ganado. Con el pretexto de tener exceso de centeno para alimentar al ganado, los Johnston comenzaron a destilar whisky y para el año de 1815, el whisky de la bahía de Laphroaig comenzó a convertirse en famoso en la región, por el sabor ahumado que la confiere la turba con la que seca el centeno, aunado a las características de suavidad del agua de la región. Ese es el año que la marca celebra como su inicio, aunque la destilería de Laphroaig se construyó, ya como un edificio dedicado a la hechura de whisky en 1825.
En 1836, Donald le compró a su hermano su parte del negocio por 350 libras y mientras Alexander migró a Australia, Donald tomó las riendas del negocio algunos y según cuenta la leyenda murió en 1847 al caer dentro de uno de los enormes calderos donde se hervían los granos. El único heredero de Donald, Dugald, era aún menor de edad, por lo que las riendas de la destilería fueron tomadas por su Walter Graham que también era el gerente de la destilería cercana de Lugavulin. Dugald tomó la responsabilidad en 1857 hasta su muerte en 1877. Dugald no tenía herederos directos por lo que la destilería paso a manos de su hermana Isabella y su esposo Alexander Johnston quien también, murió sin descendientes directos, y después que su esposa, en 1907. Para esas épocas había surgido una disputa por la fuente de agua de la destilería, que se había vuelto muy importante en las características de Laphroaig;  Lagavulin, propiedad de la familia de apellido Mackie, quienes intentando copiar el estilo de Lophraig, desde los tiempos en que Walter Graham administraba ambas destilerías, había también establecido un acuerdo donde relación entre estas dos destilerías en el que parte de la producción de Laphroaig, era utilizada por los Mackie para crear su producto, algunos hablan que esa parte equivalía a más del 40% del whisky de Laphroaig, los Mackie no estaban interesados en jugar de manera honesta y mucho menos a renunciar a su negocio. Esta rivalidad se encontraba en su punto más álgido cuando murió Johnston, la destilería fue heredada entonces por sus hermanas y por su sobrino Ian Hunter. Los Mackie llegaron construyeron entonces un dique de piedra para evitar que la fuente de agua de Laphoaig llegara a la destileria y también tratando de lograr un whisky que compitiera con el sabor distintivo de Laphroig. El sistema judicial ordenó de inmediato a Mackie restaurar el cauce del arroyo. En 1908 Mackie logró robarle a Lophraig a su maestro destilador y comenzó a fabricar lo que él pensó sería un producto idéntico al exitoso whisky de Islay. Pero no fue igual, en 1921 la tierra donde se encontraba la destilería y sus edificios salió finalmente a la venta, a pesar de las condiciones precarias en las que se encontraba la empresa a causa de los pleitos legales con Mackie y sus socios, Ian Hunter fue capaz de hacer una oferta sobre la tierra y comprar la propiedad.



Ian revitalizó a Laphroaig, construyo nuevos edificios en la destilería e incorporó barriles de roble americano que se habían utilizado para almacenar bourbon, marcando la diferencia ya que a mediados de los años veinte del siglo XX en la industria del whisky se utilizaban barriles españoles que habían sido utilizadas para almacenar jerez.
Además, Hunter comenzó la comercializar su whisky por el mundo comenzando por Escandinavia y después el resto de Europa y América Latina, incluso consiguió que en tiempos de la prohibición la exportación de Laphroaig a Estados Unidos, no fuera considerada una importación ilegal debido al contenido medicinal del whisky Islay, debido al regusto a algas marinas del whisky, Hunter atribuyó a que ese suave aroma a yodo era la muestra de que la bebida tenía propiedades medicinales y tras un par de rondas de Laphroaig las autoridades aduaneras aceptaron el argumento. 
En 1934, llegó a Islay de vacaciones una joven nacida en Glasgow, que intentaba en los difíciles tiempos de recesión mundial convertirse en maestra, sin embargo, una mañana se enteró de un puesto secretarial al interior de la destilería de Laphroaig, aplicó y obtuvo el empleo. Su nombre era Bessie Williamson. Con el paso de los años Bessie Williamson, no solo demostró si calidad como empleada, Bessie ganó la confianza y el aprecio de Ian Hunter, quien era conocido por iracundo y paranoico. El apreció que desarrollo Hunter por Williamson, fue tal que cuando el dueño de la destilería murió en 1954, nombro como heredera y dueña de la destilería a Bessie Williamson quien se convirtió así en la única dueña de una destilería de whisky en todo el siglo XX.
Poco a poco Bessie fue vendiendo participación de la empresa y en 1972 cuando se retiró Laphroaig pertenecía a la empresa Seagar Evans & Co. hoy es parte de Suntory.
En 1994, el Príncipe Carlos, otorgó a Laphroaig una orden real. Distintivo que la marca lleva hasta la fecha con orgullo. El whisky favorito del Príncipe de Gales es el de15 años. Laphroaig creó un programa de amigos de la marca y de la destilería donde los inversionistas pueden comprar un pie cuadradro de terreno lo que les asegura un trago del whisky anualmente servido en la destilería.



Además como parte curiosa en materia de publicidad Laphroaig subió a youtube en 2016 una oda a Laphroaig escrita y recitada por el poeta escocés Elvis McGonagall, en el que además de enseñar la manera correcta de pronunciar la palabra. McGonagall define a Laphroaig como poesía embotellada, un beso ardiente de profunda devoción, papilas gustativas volando tan alto como un cometa, el cerebro estallando en fuegos fatuos.
Eso según el poeta es Laphroaig.

imagenes: lophraiig.com