miércoles, 28 de junio de 2017

La importancia de la producción externa en televisión.



Nutrirse de producción externa, mantuvo sana la estructura de los principales canales de televisión abierta en Estados Unidos y Canadá.

Armando Enríquez Vázquez

 Frente a la crisis en la calidad de los contenidos que sufre la televisión abierta mexicana, que ha llevado a Televisa a reducir de manera radical su plantilla de trabajadores debido al nulo éxito en el crecimiento de audiencias y por lo tanto de ganancias en materia de publicidad, queda más claro que nunca lo ineficiente del sistema que durante décadas impuso de manera prepotente y arrogante Emilio Azcárraga Milmo, en el que con tal de ejercer un poder dictatorial y la censura que le ordenaba el estado; todo se trabajaba desde células de producción internas de la empresa dirigidas no siempre por los más talentosos, si no por los más serviles, aquellos incondicionales que ayudaban al dueño de la empresa a mantener al groso de la población en la ignorancia de la realidad existente en México.
Telenovelas y los mal etiquetados programas de comedia producidos desde Televisa son clara muestra de la mediocridad y autocomplacencia que desde la década de los años setenta caracteriza a dicha televisora. Con la venta de la empresa de radiodifusión del gobierno, IMEVISIÓN, a principios de los noventa y el nacimiento de TV Azteca, la nueva empresa decidió que sus telenovelas las realizara una empresa externa llamada Argos Comunicación. Propiedad de un viejo periodista, corresponsal de guerra y visionario llamado Epigmenio Ibarra quien junto con otros socios como Carlos Payán quien fuera director del diario La Jornada atestó un golpe al rating de Televisa. La primera producción de Argos mirada de mujer provocó que los mexicanos voltearan a ver lo que se hacía fuera de Televisa.
El campanazo que dio TV Azteca a la competencia que desde el monopolio ejercido por más de 20 años se proclamaba como el mejor productor de telenovelas del mundo, lejos de poner focos rojos en Televisa, hizo que Azcárraga se aferrara a su oxidado modelo de negocio.
TV Azteca entonces acabó también con el mito de que las mejores telenovelas del mundo eran las de televisa, al comprar los derechos de transmisión de una telenovela colombiana llamada Café con aroma de mujer que pulverizó los ratings de Televisa.
Desgraciadamente poco a poco TV Azteca cayó en el modelo de producción de Televisa y se deshizo de los productores independiente. La fugaz Cadena 3 contrató en su momento los contenidos de Argos y las telenovelas de la productora de Ibarra volvieron a ser icónicas entre los televidentes mexicanos; Las Aparicio, fueron todo un éxito y el regreso de un modelo más sano de producción, en teoría.
Las principales casas productoras de contenidos de ficción en México; Argos, Lemon Films, Bravo Films, entre otras han creado series memorables no sólo para la televisión abierta, en específico para los canales de televisión pública, sino para los canales de televisión de paga como HBO.
Otra de las cosas que debemos agradecer a estas casas productoras es la exposición a los grandes públicos de actores de gran calidad que estaban limitados por las carencias profesionales de directores y productores de telenovelas tradicionales que están muy lejos de ser verdaderos directores de escena.
Argos es sin duda la casa productora que ha abierto camino a las casas productoras mexicanas. En 2008 fue la primera de las casas productoras en vender una serie a la empresa de televisión de paga HBO, Capadocia se convirtió en todo un éxito en su primera temporada lo que le permitió a Argos producir dos temporadas más.
Lemon Films responsable de series tan memorables como Paramédicos y Sr. Ávila. La primera para Canal Once y la segunda para HBO ha demostrado su conocimiento en el desarrollo de la trama y algo que me llama la atención y agradezco de las producciones de los hermanos Rozvar es el uso del lenguaje sin exageración, sin estridentismos, lo que en nuestra sociedad políticamente correcta y puritana cae como piedra en el hígado, pero se agradece porque carece de autocensura o de eufemismos, retratando de manera verosímil y natural la forma en que utilizamos el español los mexicanos, pleno de una vulgaridad coloquial.
Bravo Films es la responsable de series como Juana Inés, Kin y su fundadora, Patricia Arriaga, tiene un largo curriculum en series como el Diván de Valentina o la también muy exitosa XY. Itaca produjo Dios Inc. para HBO. Canana films la icónica Soy tu fan también producida para Canal Once. Otras productoras también han creado diferentes contenidos para televisoras abiertas y de paga, enriqueciendo la forma en que se debe ver la televisión en nuestro país y que durante más de cuatro décadas se conformó o se vio obligada a conformarse con un estilo de producción mediocre y ramplón, con pésimos actores que lograban sus papeles saltando de cama en cama de productores y directivos de una empresa que viviendo bajo el lema de que la televisión es para jodidos, mostraba lo jodido que ética, profesional y estéticamente eran sus directores y sobre todo su dueño, algo que tras su muerte lejos de mejorar empeoró, como lo muestra el declive en picada que sufre Televisa hoy.
Nutrirse de producción externa, mantuvo sana la estructura de los principales canales de televisión abierta en Estados Unidos y Canadá. Incluso las leyes de Canadá promueven este tipo de sistema para mantener una industria competitiva y con oferta de trabajo. ¿Por qué Televisa o TV Azteca no utilizan a los servicios a estas casas productoras cuya calidad y efectividad está demostrada, en lugar de seguir recurriendo a sus mediocres e ignorantes productores como Juan Osorio, Rosy Ocampo y demás amos de los lugares comunes, el mal melodrama y el pésimo gusto, cuya efectividad ha quedado ya demostrada como nula frente a los retos de hoy?

publicado en roastbrief.com.mx el 13 de marzo de 2017