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martes, 18 de agosto de 2020

Optimismo en la radio y la debacle de Radio Centro




Conforme a la CIRT un estudio de INRA mostró que las primeras tres semanas marzo de 2020 las estaciones de radio mostraron un aumento de 12% en las audiencias con excepción de...


Armando Enríquez Vázquez
Toda crisis presenta en si oportunidades, o por lo menos eso nos han dicho.
Así es que plena pandemia, los medios sobre todo los radiofónicos han presumido el crecimiento en sus audiencias en especial en sus espacios informativos, Lo cual demuestra que el mexicano sigue confiando en los noticieros radiofónicos y desconfiando claramente en la televisión y los medios impresos de noticias.
Por supuesto que no todas las estaciones de radio pueden decir los mismo. Lo triste es que más allá de este crecimiento en espacios determinados de la radio, esta sigue siendo poco imaginativa y menos propositiva. Los programas deportivos continúan a pesar de que no hay deportes en casi ninguna parte del mundo y a diferencia de lo que ha sucedido en otras naciones, donde como el futbol los programas deportivos desaparecieron de manera paulatina cuando sus titulares dejaron de tener material para trabajar, aquí en los noticieros los comentaristas deportivos se convirtieron en reseñistas de documentales o en cronistas de juegos de consola anta la falta de inventiva de productores y conductores titulares de los espacios informativos.
Otro dato llamativo es que los segmentos que aumentaron su audiencia en la radio fueron los A/B y D. Los dos primeros segmentos son lo que debieron provocar una reacción creativa que no existió entre los productores y creadores de contenidos del medio pues son los primeros que migraron a Internet desde hace años y de la misma manera los que pueden atraer una inversión comercial de calidad en una época en que el mismo estudio marcó el retiro de 7 de los principales anunciantes de su pauta comercial, que seguramente y jugando a la segura la mudaron a Internet.
En lugar de ofrecer espacios creativos o alargar sus espacios exitosos de revista que acompañan y ganan audiencias aburridas de las cuatro paredes y del pan con lo mismo de televisoras que al parecer siguen de capa caída porque nadie dice nada y bien sabemos que en el caso de los medios el silencio es sinónimo de malas noticias.
A diferencia de la televisión, la producción radiofónica no necesariamente necesita de un estudio o locaciones y gracias a la tecnología, como hemos descubierto en estas semanas, se puede hacer sin mucha complicación. Pero desgraciadamente en México los empresarios de la Radio siguen siendo mezquinos y cobardes. Con anunciantes que se retiraron a la radio le faltó osadía frente a la contingencia y fueron algunas marcas las que sobresalieron.
Lo triste es que a pesar de este crecimiento en audiencias Radio Centro continúa mostrando su debilidad y pésima administración.
La segunda semana de mayo de 2020 Radio Centro anunció la venta de su estación 97.7 FM conocida como Universal al grupo MVS. La noticia dada a conocer por la cabeza del grupo Juan Aguirre Abdo demuestra que el servilismo del grupo con el presidente al contratar a Aristegui y Astillero no ha rendido frutos.
Las calificadoras han dejado los papeles deuda de la empresa al nivel de casi basura. Y las decisiones de Aguirre Abdo se dieron, de acuerdo con el portal La política Online, sin notificar a los accionistas de la empresa. Es evidente la caída libre de una radiodifusora muy mal administrada. De seguir así no será raro que después de décadas de agonía Radio Centro desaparezca finalmente, antes de acabar el sexenio.
Desde mi punto de vista también vale la pena mencionar a algunos anunciantes que se mantuvieron por un poco más al aire con mensajes inteligentes; Ve al super o a la Comer, pero cuídate, o algo similar que se escuchaba en los anuncios de La Comer fueron de los mejores de estos días y algo que no estamos acostumbrados a ver en la publicidad comercial que es la verdadera empatía con el consumidor.
El confinamiento habrá de terminar y si la industria radiofónica no aprendió nada de esta crisis, las audiencias difícilmente regresaran a los espacios que utilizaban antes de la emergencia.
Actualización: el 3 de agosto de 2020 Grupo Radio Centro anunció la reestructuración de su deuda y ve un futuro prometedor por lo menos hasta 2028 que es cuando terminara de pagar los más de 1,650 millones de pesos que debe, amortizó 200 millones a sus deudores que salieron de la venta de la estación de radio 97.7 de FM a MVS en junio de 2020, la cual se concretó por más de 300 millones de pesos. En el parco comunicado de la empresa se lanzan unos petardos al aire que en nada parecen victoria sino un alargamiento de la agonía de este histórico grupo destinado a fracasar una y otra vez. De acuerdo con el informe de la empresa durante el segundo trimestre del año la empresa dejo de percibir el 67.7 % de los ingresos de la pauta comercial, lo cual sigue hablando de cómo se está tratando de mantener a flote un barco que desde mi punto de vista ya no tiene salvación, si no es reinventarse a partir de iniciar casi de cero.


la versión original de este texto se publico el 19 de mayo de 2020 en roastbrief.com.mx
Imagen DeathToStock.com

jueves, 1 de junio de 2017

La radio un medio de comunicación vigente.



La radio aún tiene futuro a diferencia de la televisión que sí ha sido rebasada en casi todos los aspectos por los otros medios y plataformas disponibles.

Armando Enríquez Vázquez

Si algo quedó claro esta semana gracias a la licitación de concesiones para estaciones de radio en el México, fue no sólo la nobleza del medio, si no el futuro que ven los empresarios en la radio.
De las 191 estaciones en FM y de las 66 en Amplitud Modulada o AM que se están licitando, de acuerdo con el IFETEL (Instituto Federal de Telecomunicaciones), por lo menos 103 de Frecuencia Modulada y un número aún por determinar en el caso de las de amplitud modulada.
Lo que queda claro es que la radio aún tiene potencial de negocio, de lo contrario nadie hubiera participado en el proceso de licitación. Sin importar los posibles favoritismos del IFETEL sobre ciertos grupos o personas allegadas a Televisa y las suspicacias que esto presenta, lo importante es que la radio si tiene futuro.
En los últimos 12 años la televisión abierta ha perdido más del 14% del dinero que ingresa a través de la inversión publicitaria, en comparación la industria radiofónica en el mismo tiempo solo ha visto disminuida la inversión publicitaria en 1.2%, incluso menos que los periódicos que la han visto disminuir en 2.6%. La inversión publicitaria ha crecido en esos mismos 12 años en un 6.2% siendo los grandes ganadores el canal de promociones y el Internet.
El interés de empresarios y particulares por el espectro radiofónico en sus dos bandas comerciales, demuestra que sobre todo a nivel regional la radio es aún un negocio rentable.
En una reciente lectura sobre el exilio español, escrita por un hombre que llegó a nuestro país a los cuatro años de edad, queda de manifiesto como en la década de los años 40, nada era más importante que la radio; en esa época el auditorio no sólo buscaba en su aparato receptor informarse, sino todo lo contrario, la población buscaba el entretenimiento que la radio les hacía llegar a casa de una manera fácil y económica.
Programas de comedia, musicales, radionovelas, incluso y de acuerdo con el relato del libro programas dirigidos exclusivamente a la población de migrantes españoles recién llegados a nuestro país y la creación de un locutor al que según el autor de las crónicas se llamaba El Paleto.
Hay que recordar como en la franja sur de Estados Unidos y en las principales ciudades donde habitan mexicanos, la radio ha sido un factor de identidad de grupo y de recordar los valores y gustos de aquellos que por necesidad y sin la condición contundente de no poder regresar a casa, cruzan la frontera para ganar mejores sueldos y brindar a sus familias mejores condiciones de vida.
La radio en Estaciones AM suele ser la voz de alerta en regiones con poca infraestructura de comunicación en nuestro país. Recuerdo cómo en los años 80 al viajar de noche por las carreteras del país se alcanzaban a escuchar estaciones de radio que brindaban información sobre la salud de personas en pequeñas ciudades a los habitantes de rancherías incomunicadas de otra manera, lo que ponía de manifiesto el carácter social del medio.
La misma creación en 1937 de La Hora Nacional, es testimonio de la importancia que el medio ha tenido en la mente del Estado, como de los particulares desde su creación. Hoy La Hora Nacional no es más que un obsoleto reducto de gasto en propaganda del gobierno.
Lo interesante tanto de las licitaciones es como parar muchos empresarios participantes, a pesar de que ninguna licitación contempla estaciones en las ciudades de Monterrey, Guadalajara o la Ciudad de México donde el espectro radiofónico tanto de la Frecuencia Modulada como de la Amplitud Modulada están en teoría saturados, de acuerdo con el mismo IFETEL y la CIRT (Cámara de la Industria de la Radio y la televisión) más interesada en preservar sus mercados ya cautivos y a sus clientes también ya cautivos.
Pero en ciudades medianas y pequeñas de la República se licitaron estas señales con gran éxito. Por ejemplo, Fresnillo, Zacatecas. Uruapan, Michoacán. Saltillo, Coahuila. León Guanajuato. Lagos de Moreno, Jalisco, entre muchas otras, mostrando el interés por desarrollar el medio en estos mercados regionales y en algunos casos crear una mayor competencia.
La respuesta frente a la licitación de las estaciones de radio, ha sido según el IFETEL un rotundo éxito sobrepasando las expectativas en la oferta por las concesiones. Sin terminar de echar las campanas a vuelo, la respuesta sin contrasta drásticamente con la licitación de hace dos años de las cadenas nacionales de Televisión que resultó un verdadero fracaso, con solo una de las cadenas licitadas siendo asignada, la otra no se pudo vender y la mayoría de los grupos supuestamente interesados se retiraron antes de siquiera presentar una oferta por la concesión.
Traducir esto a palabras muy sencillas, es que la radio aún tiene futuro a diferencia de la televisión que sí ha sido rebasada en casi todos los aspectos por los otros medios y plataformas disponibles, y también significa buenas noticias para muchas personas dentro de la industria radiofónica y de las agencias de publicidad y las de medios que verán un crecimiento en sus posibilidades para generar nuevos clientes y propuestas. Mientras que los generadores de contenidos que se verán obligados a evolucionar para mantener a la radio sana y salva por lustros por venir, atrayendo nuevas audiencias y anunciantes.

publicado en roastbrief.com.mx el 20 de febrero de 2017 

jueves, 6 de octubre de 2016

Radio, propaganda y democracia.




Hasta hoy, la radio comercial se mantiene de una mezcla de inversión de anunciantes y de otra parte formada por ese subsidio, que recibe de la propaganda gubernamental.

Armando Enríquez Vázquez

En las últimas semanas se ha suscitado una discusión, que comienza a rayar en lo absurdo y en lo antidemocrático, entre la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y Televisión y el Instituto Federal de Telecomunicaciones en torno a las nuevas licitaciones de estaciones en las bandas de AM y FM que pondrá a subasta el IFT, así como el pago de los refrendos de las concesiones a estaciones de radio que están por vencer.
Desde el anuncio de la puesta en marcha de la licitación de las nuevas estaciones de radio, la CIRT se ha opuesto y ha pretextado que la llegada de nuevos competidores a las frecuencias radiofónicas terminará en una partición del pastel publicitario, el cual se fraccionará a tal grado que las estaciones de radio dejaran de ser rentables.
Hace poco en este mismo espacio reflexionaba acerca de la larga vida que aún tiene la radio frente a otros medios que hoy se ven rebasados por la tecnología y las nuevas plataformas. La radio está más viva que nunca, lo que la mata no son las pocas o muchas entradas que obtienen las diferentes estaciones, vía sus divisiones comerciales, si no por, una parte, lo exagerado de los sueldos de ciertos comunicadores, y por otro el argumentar mañosamente tener raitings altos con el objetivo de vender el tiempo aire a sus anunciantes. Lo que está acabando con la radio es la negativa de los empresarios y directivos del medio a evolucionar a buscar nuevos contenidos y a ampliar sus plataformas de manera creativa y diversa. Lo que puede acabar con la industria de la radio mexicana como la conciben sus dueños es lo mismo que mató a la televisión; la falta de visión y atreverse a cambiar el medio.
Hasta hoy, la radio comercial se mantiene de una mezcla de inversión de anunciantes y de otra parte formada por ese subsidio, que recibe de la propaganda gubernamental. El menos inteligente de los argumentos de los miembros de la CIRT que he escuchado en estos días es que la entrada de nuevos jugadores en el negocio de la radio, obligará a muchos radiodifusores a voltearse a los gobiernos estatales y municipales en busca de financiamiento, lo que condicionará los contenidos de estas estaciones y los sesgará, algo que sucede desde hace décadas a todos los niveles no sólo de la radio, si no de los medios en general. De hecho, es una norma entendida entre el poder político y el poder factico que representan los medios.
Los miembros de la CIRT, acostumbrados al proteccionismo del Estado, acostumbrados a una perversa simbiosis con el poder, donde las políticas de la Cámara han ido desde tiempos de la presidencia de Miguel Alemán de la mano con las órdenes del gobierno federal se ven y se sienten abandonados en esta ocasión.
Desgraciadamente, los radiodifusores han olvidado que la clave de toda industria sana se encuentra en la competencia.
La CIRT, se encuentra hoy enfrentada a un órgano que por su constitución conforme a la ley de telecomunicaciones promovida desde la reforma en la materia de Enrique Peña Nieto, es autónomo del gobierno. El IFT se dedica, en teoría, a obedecer el mandato al que lo obliga esta ley, lo que desconcierta a los miembros y directivos de la CIRT, acostumbrados a trabajar con línea directa de Los Pinos o la Secretaria de Gobernación.
La triste realidad es que principales cadenas radiodifusoras del país siguen un modelo único al que no se atreven a moverle nada. Un modelo de programación que unifica a todo el cuadrante radiofónico y volviendo poco atractivo para amplios sectores de la población. Lo que es peor muchos de los grandes grupos canibalizan sus estaciones al ofrecer el mismo tipo de programación en sus distintas estaciones. Imagen y Radio Fórmula son el claro ejemplo de esto.
Sí algo hemos aprendido hoy en día del consumidor es que este es tan diverso como lo podamos imaginar y por lo tanto la variedad en gustos ofrece una gama casi infinita de posibilidades de productos a ofrecer. La radio, como sucede más patéticamente en el caso de la televisión abierta, no parece entender esto.
Hoy nadie escucha, o casi nadie escucha música en el radio. Los radiodifusores así lo entienden y entonces su programación no es otra que noticieros, noticieros deportivos, noticieros financieros, noticieros acerca de aplicaciones tecnológicas, noticieros de espectáculos, noticieros turísticos, etc. Por otro lado, programas y notas pagadas que nos quieren vender productos y partidos políticos como información y por último programas denigrantes de bromas estúpidas o conductores estúpidos con una propuesta denigrante para el medio y los oídos de una gran cantidad de radio escuchas.
Por supuesto que, frente a esa oferta tan escueta, las audiencias bien que mal van a la baja y los anunciantes son menos, por eso cadenas como Radio Mil, se dedican a anunciarse a ellos mismos en muchos de sus espacios comerciales como un producto más, sin analizar que esas mismas características con las que se promueve frente a sus anunciantes, son las que desprecian al momento de producir sus programas.
La creación del IFT ha destruido ese círculo perverso hasta cierto punto. De llevarse a cabo la licitación, de tener que pagar los refrendos, los radiodifusores mexicanos habrán de enfrentarse con la decisión de cambiar o morir. Olvidarse de una vez por todas de esa relación paternalista que por más de sesenta años han tenido con el gobierno y es una ambigua política de censura y contubernio con el mismo.
La radio está obligada a evolucionar en contenidos, en formato, en esquemas de comercialización como o están haciendo los medios impresos. La fórmula no está escrita lo que hace del reto algo aterrador para los más mediocres y una aventura para aquellos que están dispuestos a arriesgar. El enfrentamiento entre la CIRT y el IFT está muy lejos de beneficiar o aportar algo a la democracia nacional, por el contrario, la demerita, pero lo que es peor, mina la fuerza de un medio tan creativo como lo es la radio, y lo peor, afecta a todas las industrias que se encuentran alrededor de ella como la publicidad.

publicado en roastbrief.com.mx el 11 de julio de 2016