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miércoles, 6 de marzo de 2019

La misma burra pero revolcada y sigue siendo entretenida.



La historia parece el loop del eterno retorno y sin embargo tiene características que la siguen haciendo entretenida, divertida y atractiva.

Armando Enríquez Vázquez

A principios de 2018, cuando se estrenó la quinta temporada de Los 100, me detuve en el quinto capítulo, me pareció más de los mismo y había otras historias que quería ver. Por fin meses después retomé la quinta temporada de la serie de ciencia de ciencia ficción que sin ser la más original, ni la más complicada en cuanto a trama tiene “no sé qué, que qué sé yo”, antes de concluir la temporada en la televisión Los 100 había firmado ya la sexta temporada para 2019 y a ver que cuantas más en el futuro, pues irónicamente después de cinco temporadas en el último episodio de la quinta entrega se lee: “Fin del primer capítulo”.
La sorpresa fue que a pesar de estar en lo correcto desde mi primera presunción hace más de seis meses, la serie continuó atrapándome. A lo largo de la cinco entregas se cuenta la misma historia de supervivencia en cada una de ellas, y siempre termina tras trece capítulos con el fin de una amenaza para el grupo o para la humanidad que sólo entreabre la puerta a una nueva desgracia. A lo largo de esas cinco temporada han muerto diferentes personajes que han formado parte importante de la trama en su momento y con los que los espectadores empatizan, algo que la hace interesante pues sabemos que los productores están dispuestos al menos en ese sentido a dar pasos interesantes, pero el núcleo principal, aunque habría algunos de estos que me gustaría que ya desaparecieran de la serie, se mueve de un lado a otro emocional y dramáticamente para siempre ser los sobrevivientes a la siguiente temporada.
La flexibilidad creativa y narrativa de la serie obedeciendo las reglas internas de los personajes que se han mostrado al espectador es una de las cosas que la hacen atractiva, aunque la trama sólo sea pan con lo mismo, pues la reacción de los personajes en lo particular es diferente matizando a los personajes con rasgos de villanos o héroes dependiendo la temporada y la manera en que la amenaza global los afecta, pero en el fondo todos siguen siendo ellos mismos, ninguno de ellos actúa de una manera gratuita, ni inesperada.
Existen temas y acciones de la premisa original que se han olvidado, pero que obviamos puesto que como espectadores hemos aceptado ya la premisa inicial de un planeta que ha evolucionado después de mutar tras el apocalipsis nuclear que obligó a los habitantes del planeta a dejar la superficie para refugiarse en la órbita terrestre.
Los 100 es una serie llena de mujeres muy poderosas desde la primera temporada; Clarke (Eliza Taylor), Octavia (Marie Avgeropoulos) y Raven (Lindsey Morgan) son los tres personajes femeninos más importantes que han navegado a lo largo de 5 temporadas, miembros de los cien jóvenes expulsados de la estación espacial para sobrevivir en un planeta en teoría inhabitable, las tres jóvenes con sus historias particulares siguen siendo parte del atractivo narrativo de la serie. Los 100 ha incrementado el poder de sus personajes femeninos y en la nueva temporada donde dos de las principales; Clarke y Octavio se han endurecido tras la catástrofe nuclear con la que termina la cuarta temporada, al grado de volverse egoístas y tiranas. Clarke al verse obligada a sobrevivir sola en la superficie del planeta devastado por la más reciente catástrofe nuclear y que durante seis años ha deambulado en compañía de la última “Neblida”, una niña llamada Madi (Lola Flanery) a quien Clarke considera su hija. Octavia al convertirse en la cabeza de los sobrevivientes de la tierra y verse obligada a tomar decisiones moralmente cuestionables para lograr la supervivencia de su gente lo que la convierte en una temible tirana, se ven acompañadas por un nuevo personaje militar: Charmaine Diyosa (Ivana Milicevic) que llega por algún saltó en el tiempo espacio y junto con un gran número de peligrosos prisioneros disputa a los habitantes de la tierra el último rincón habitable del planeta.
Además, están las matriarcas eternas de la serie la despreciable Abigail Griffin (Paige Turco), la madre de Clarke siempre dispuesta a tomar decisiones en contra incluso de su familia para salvarse ella, Indra (Adina Porter) la temible guerrera terrestre que acoge y se convierte en la mentora de Octavia. También está Emory (Luisa d’Oliveira) la bandida y compañera del cobarde y traidor John Murphy uno de los personajes masculinos que ha sobrevivido a las cinco temporadas junto con el hermano de Octavia, el otro líder destacado de los jóvenes llegados a La Tierra; Bellamy (Bob Morley).
Uno de los grandes aciertos de la serie es haber tenido a lo largo de cinco temporadas un reparto espectacular en cuanto a número de actores que cobran cierta relevancia en la trama, incluso como Emory que se convierten en personajes importantes dentro de la trama, lo que ha permitido que las acciones puedan tener los desenlaces necesarios y la maleabilidad narrativa para convertir a sus personajes en desechables por temporada, como en la segunda temporada donde todo un grupo de sobrevivientes al apocalipsis original son aniquilados por Clarke y Bellamy para que sus iguales sobrevivan. O las muertes de personajes que significaban una carga para el desarrollo de otros y de la trama como Finn o Lexa.
La sexta temporada habrá de plantear retos interesantes, aunque de una vez puedo anticipar que será por mucho la que más se parezca a la primera y por lo tanto será más de los mismo.

publicado en roastbrief.com.mx el 10 de diciembre de 2018
imagen CW

miércoles, 25 de julio de 2018

El lado amable de los zombies.



Empezaré por lo esencial; no entiendo el furor por los zombies. No hay peor monstruo desde mí óptica que el zombie. Carece de todos los atractivos de otros seres de pesadilla.

Armando Enríquez Vázquez

Carece de todos los atractivos de otros seres de pesadilla. Desde que George A. Romero los puso en la pantalla con La Noche de los Muertos Vivientes, los zombies fueron adueñándose de las pantallas poco a poco, como en todas las historias su multiplicación ha sido exponencial a lo largo de las décadas hasta llegar a aberraciones como Z Nation y Fear the Walking Dead.
Lo más anticlimático es que a diferencia de Drácula, El hombre Lobo, el monstruo creado por Victor Frankenstein o los Nexus 6, los zombies carecen de personalidad, no tienen problemas, son sólo una masa hambrienta que se mueve por el mundo de la misma manera que las hormigas de una antiquísima película llamada Marabunta. Es esa falta de individualidad, ese retratar a una masa que actúa de manera automática lo que hace que las historias de zombies me sean poco atractivas. Las historias de zombies son en realidad un pretexto para crear historias de sobrevivencia humana. Sólo eso.
Sin embargo, debo confesar que existen tres series de zombies que son mi placer culposo, porque en ellas de manera excepcional, los zombies pierden su anónima personalidad para enfrentar problemas que son propios de su condición primaria; el no estar muertos, ni vivos.
La primera es una serie inglesa que sólo duró dos pequeñas temporadas de 3 y 6 capítulos respectivamente llamada In the Flesh. Producida por la BBC y ganadora del Premio BAFTA a la mejor mini serie en 2014. In the Flesh narra la historia de Kieren Walker (Luke Newberry), un zombie que después de un evento zombie en Inglaterra es atrapado y rehabilitado como ser humano o lo más cercano, gracias a una terapia y químicos que suprimen su hambre por cerebros, en una sociedad incluyente los zombies son reinstalados en su comunidad, en sus casas, pues logran recuperar sus recuerdos y una forma de actuar semejante a la humana. La serie habla nos sólo de los problemas que Kieren enfrenta en una sociedad donde la gente lo rechaza, donde su única hermana Jem (Harriet Cains) es una de las grandes y legendarias cazadoras de zombies y donde conforme avanza la serie Kieren comienza a recordar otros problemas de aceptación anteriores a ser zombie en su comunidad, pues era un joven gay reprimido por las costumbres del pequeño poblado que habitaba. La serie no sólo habla de los problemas de aceptación al interior de la sociedad, de la familia. Habla de zombies radicales que no aceptan la asimilación y del re descubrimiento de las verdades que se olvidaron con la llegada de infección. In the Flesh se proyectó durante 2013 y 2014 y se perdió en la noche de los tiempos.
Con el paso de los años han surgido otras dos series importantes que personalizan a los zombies, esta vez, desde un punto de vista más amable, divertido y hasta con tintes innegables de un Chickflick: Izombie y Santa Clarita’s Diet.
La primera es una adaptación libre de la novela gráfica del mismo nombre. Liv More (Rose McIver) es una brillante médica que un día al acudir a una fiesta es rasguñada por un zombie, lo que la convierte en uno de ellos. Para no perder sus funciones cerebrales y convertirse en un zombie cliché de película, Liv tiene que comer cerebros lo que tiene como efecto colateral que por momentos la personalidad y los recuerdos de la persona a la que pertenecía el cerebro se apoderen de Liv. La protagonista consigue el trabajo ideal para pasar desapercibida, en la morgue como asistente y de paso ayuda a solucionar los asesinatos de las personas de que se alimenta. Lo único que nunca imagina es que quien sospecha que es una zombie es su jefe. La serie producida por CW se estrenó en 2015 y acaba de iniciar su cuarta temporada. Para Liv el mundo es casi perfecto; ayuda a resolver crímenes, consigue los cerebros de manera más o menos legal y su vida es casi normal, a excepción de que su condición la ha hecho perder toda la pigmentación de piel y cabello y se ha convertido en albina. Sus relaciones personales, con su familia y su novio se deterioraron, poco a poco Liv se va dando cuenta de la existencia de otros zombies y de un mercado negro de cerebros para alimentarlos, así como la adicción a ser espectador de otra vida influyen en la alimentación de aquellos que como Liv mantienen sus funciones cerabrales y recuerdos propios. I Zombie es una serie de humor negro, una serie clásica de detectives y un chickflick que cuenta las diferentes relaciones amorosas de los diferentes personajes de la serie, Liv, su Roomate y mejor amiga, su jefe en el laboratorio forense, el detective con el que resuelve los crímenes y su ex novio. Además de personajes antagónicos como Blaine (David Anders) encargado del mercado negro de cerebros, y conforme avanzaron las temporadas el padre de Blaine convertido en zombie y profeta de los mismos, y finalmente el encargado de la empresa militar dictatorial encargada de controlar a los zombies al interior de la zona metropolitana de Seattle. Las líneas narrativas de I Zombie han ido creciendo y volviéndose más complicadas. Pero la esencia de la serie se mantiene y los cambios en la personalidad de Liv son una de las cosas atractivas de la serie, de jugador de Hockey a niña fresa de preparatoria, prostituta sadomasoquista, barista, vendedor de carros. I Zombie parece estar lista para más temporadas, mientras las líneas argumentales no se compliquen demasiado o se vuelvan tontas y no obvias como en un buen chicflick.



Finalmente está la divertidísima serie de Netflix Santa Clarita’s Diet. Protagonizada por Drew Barrymore en el papel de Sheila Hammond, una complaciente ama de casa, que vive en un suburbio común y corriente de California, vendedora de bienes inmuebles que una mañana se muere y revive convertida en un ser que necesita alimentarse de seres humanos, sin perder ninguna de sus características, ni su forma de ser. Un poco, o un mucho más agresiva ahora, Sheila enfrenta a su mundo de diferente manera con la ayuda de su marido Joel Hammond (Timothy Oliphant) y su hija adolescente Abby (Liv Hewson). Sus vecinos policías; buenos y malos. Los asesinatos, la investigación para descubrir el origen de su mal, la aceptación y Ramona (Ramona Young), la dependiente de la ferretería local, son todo parte de una de las series que, por lo menos en mi caso, logra sin problema hacerme carcajear. La misma sobreactuación de la serie la hace verosímil. Una zombie inserta en el mundo cotidiano de la más aburrida vida norteamericana de los suburbios es uno de los grandes aciertos de la serie. La primera temporada de Santa Clarita’s Diet se estrenó en 2017 y recientemente se estrenó la segunda temporada que es igual de buena o mejor que la primera, por lo que a pesar de no estar confirmada aún los directivos de Netflix deben estar pensando ya en la tercera temporada por lo menos.
Algo en común de estas tres series es la gran calidad de los escritores que han logrado series uniformes y con crecimiento lógico de los personajes y las líneas argumentales. De personajes que no se traicionan en su evolución, congruente al relacionarse con el mundo algo que en muchas series se convierte en el factor de su fracaso al no tener personajes bien trazados.
Sin duda, gracias a estas tres series pude al fin encontrar el lado bueno de los zombies y por un momento olvido que están sobrevalorados.


publicado en roastbrief.com.mx el 2 de abril de 2018
imagenes: CW
                Netflix

miércoles, 22 de julio de 2015

Netflix, Amazon y otros gigantes de los contenidos de entretenimiento.



Netflix inició un cambio en la industria del entretenimiento hace dos años, mismos que han permitido que otras empresas miren el mercado de Internet de otra manera.


Armando Enríquez Vázquez

Aunque en muchos portales los especialistas se refieren a Netflix, a Amazon TV y otras empresas como productores de televisión, yo prefiero evitar el término televisión para describir sus contenidos y actividades para simplemente referirme a ellos como productores de contenidos de entretenimiento, pues el término televisión implica un esquema. Así como una estructura interna y de distribución que son ajenas por obsoletas a los nuevos jugadores en la producción de series de calidad en el mundo.
La semana pasada el portal de la revista Wired publicó una entrevista con las cabezas en materia de contenidos de estas dos empresas, Cindy Holland VP de Contenido Original para Netflix y Roy Price VP de Amazon Studios.  Las preguntas giraron acerca de la percepción de ambos ejecutivos sobre los cambios y la evolución de la industria.
Netflix inició un cambio en la industria del entretenimiento hace dos años, mismos que han permitido que otras empresas miren el mercado de Internet de otra manera, entre ellas Amazon TV. La primera con House of Cards y meses después con Orange is New Black y ahora con Daredevil, como los más exitosos ejemplos de su producción. Amazon TV, por su parte, con Transparent y Mozart in the Jungle, todas ellas series de gran calidad en cuestión de contenidos y de producción, reconocidas y premiadas por la industria de la televisión, estas series empiezan a crear un nuevo patrón de consumo de entretenimiento para las generaciones más jóvenes de la sociedad y también de todos aquellos que comienzan a depender y entender mejor día con día la oferta y el desarrollo tecnológico.
Ambos ejecutivos concuerdan en la idea de que Internet ofrece audiencias más segmentadas aún que la televisión de paga y por lo tanto mucho más sencillas de satisfacer por un lado y por otro de evaluar de manera más asertiva sí la inversión en un proyecto determinado vale la pena o no. Es bajo este tipo de análisis que Netflix ha rescatado series como Longmire o Arrested Development entre otras que fueron canceladas por las empresas de televisión que las producían, pero que tienen la audiencia suficiente para ser negocio aun. 
Más allá de las obvias ventajas que ofrece la programación On Demand, Tanto Price como Holland hablan de otras ventajas más relacionada con la producción misma y que ofrece la plataforma de Internet, entre las que destacan el que ya no son los anunciantes los que pueden influir en la temática de la producción, como tampoco lo es el hilo conductor de la parrilla de programación que una cadena de televisión abierta o de paga debe de tener, para mantener a la audiencia.
Otro dato que se me hace interesante tener en cuenta es el hecho que un internauta promedio ve dos capítulos y medio de su serie antes de dormir, lo cual nos lleva de nuevo a las ventajas del On demand y del estrenar las temporadas completas para que sea el espectador el que decida cuándo y cuánto.
Sin duda los cambios en este mercado están apenas iniciando porque aun debemos esperar cual será el papel de los anunciantes. Cómo las marcas y productos habrán de participar en esta nueva forma de ver y producir contenidos. Lo mismo sucede con la competencia. Mientras que la mayoría de las cadenas de televisión tradicionales, malentienden este cambio y se limitan adicionar sus sitios de internet o de sus series con contenidos como entrevistas y más escenas que por la rigidez de los tiempos de la televisión han sido eliminadas de la versión del capítulo transmitido. Algunas empiezan a ofrecer nuevos contenidos únicos y originales para Internet. Antena 3 de España ofrece a sus audiencias internacionales contenidos de series web en su apartado El Sótano, de la misma manera que CW en Estados Unidos lo hace con su portal CW Seed.
El mercado de Internet obviamente es mucho mayor y las ganancias y audiencias que genera el estreno de una serie en Internet son incomparables con los alcances de cualquier sistema de televisión, de ahí el surgimiento de otros jugadores importantes en el mercado como Hulu o HBO Now.
Y al hablar de mercados no debemos olvidar que uno de los mayores mercados del mundo se encuentra en los hispano hablantes y no me refiero a los que viven en Estados Unidos sino a los más de 470 millones de seres en el mundo que tenemos el español como lengua materna. En ese sentido Clarovideo que hoy es la competencia directa de Netflix en Latinoamérica, su diferenciación con la oferta de Netflix es cada día mayor y sólo le falta dar el salto definitivo y producir contenidos propios que catapulten a la empresa en el gusto de los internautas hispanohablantes del mundo, puede y debe convertirse en el más importante distribuidor de contenidos en español en el mundo. Uno de sus grandes éxitos se encuentra en Clarosports, con una  oferta de contenidos deportivos realmente interesante y ha resultado atractiva para las audiencias, no hay que olvidar que los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en América Latina les pertenecen, eso sin contar que ha retomado deportes que han sido abandonados por la televisión abierta mexicana como el básquetbol de la NBA.
Conforme los contenidos de entretenimiento sigan evolucionando de acuerdo con las demandas de las audiencias veremos nacer empresas grandes y pequeñas que los distribuyan; encontrando mejores y más atractivas formas de hacerlo lo que se traducirá en más paladas de tierra cayendo sobre el féretro de la televisión abierta.

publicado en roastbrief.com.mx el 27 de abril de 2015
imagen: Netflix