miércoles, 22 de julio de 2015

Netflix, Amazon y otros gigantes de los contenidos de entretenimiento.



Netflix inició un cambio en la industria del entretenimiento hace dos años, mismos que han permitido que otras empresas miren el mercado de Internet de otra manera.

Armando Enríquez Vázquez

Aunque en muchos portales los especialistas se refieren a Netflix, a Amazon TV y otras empresas como productores de televisión, yo prefiero evitar el término televisión para describir sus contenidos y actividades para simplemente referirme a ellos como productores de contenidos de entretenimiento, pues el término televisión implica un esquema. Así como una estructura interna y de distribución que son ajenas por obsoletas a los nuevos jugadores en la producción de series de calidad en el mundo.
La semana pasada el portal de la revista Wired publicó una entrevista con las cabezas en materia de contenidos de estas dos empresas, Cindy Holland VP de Contenido Original para Netflix y Roy Price VP de Amazon Studios.  Las preguntas giraron acerca de la percepción de ambos ejecutivos sobre los cambios y la evolución de la industria.
Netflix inició un cambio en la industria del entretenimiento hace dos años, mismos que han permitido que otras empresas miren el mercado de Internet de otra manera, entre ellas Amazon TV. La primera con House of Cards y meses después con Orange is New Black y ahora con Daredevil, como los más exitosos ejemplos de su producción. Amazon TV, por su parte, con Transparent y Mozart in the Jungle, todas ellas series de gran calidad en cuestión de contenidos y de producción, reconocidas y premiadas por la industria de la televisión, estas series empiezan a crear un nuevo patrón de consumo de entretenimiento para las generaciones más jóvenes de la sociedad y también de todos aquellos que comienzan a depender y entender mejor día con día la oferta y el desarrollo tecnológico.
Ambos ejecutivos concuerdan en la idea de que Internet ofrece audiencias más segmentadas aún que la televisión de paga y por lo tanto mucho más sencillas de satisfacer por un lado y por otro de evaluar de manera más asertiva sí la inversión en un proyecto determinado vale la pena o no. Es bajo este tipo de análisis que Netflix ha rescatado series como Longmire o Arrested Development entre otras que fueron canceladas por las empresas de televisión que las producían, pero que tienen la audiencia suficiente para ser negocio aun. 
Más allá de las obvias ventajas que ofrece la programación On Demand, Tanto Price como Holland hablan de otras ventajas más relacionada con la producción misma y que ofrece la plataforma de Internet, entre las que destacan el que ya no son los anunciantes los que pueden influir en la temática de la producción, como tampoco lo es el hilo conductor de la parrilla de programación que una cadena de televisión abierta o de paga debe de tener, para mantener a la audiencia.
Otro dato que se me hace interesante tener en cuenta es el hecho que un internauta promedio ve dos capítulos y medio de su serie antes de dormir, lo cual nos lleva de nuevo a las ventajas del On demand y del estrenar las temporadas completas para que sea el espectador el que decida cuándo y cuánto.
Sin duda los cambios en este mercado están apenas iniciando porque aun debemos esperar cual será el papel de los anunciantes. Cómo las marcas y productos habrán de participar en esta nueva forma de ver y producir contenidos. Lo mismo sucede con la competencia. Mientras que la mayoría de las cadenas de televisión tradicionales, malentienden este cambio y se limitan adicionar sus sitios de internet o de sus series con contenidos como entrevistas y más escenas que por la rigidez de los tiempos de la televisión han sido eliminadas de la versión del capítulo transmitido. Algunas empiezan a ofrecer nuevos contenidos únicos y originales para Internet. Antena 3 de España ofrece a sus audiencias internacionales contenidos de series web en su apartado El Sótano, de la misma manera que CW en Estados Unidos lo hace con su portal CW Seed.
El mercado de Internet obviamente es mucho mayor y las ganancias y audiencias que genera el estreno de una serie en Internet son incomparables con los alcances de cualquier sistema de televisión, de ahí el surgimiento de otros jugadores importantes en el mercado como Hulu o HBO Now.
Y al hablar de mercados no debemos olvidar que uno de los mayores mercados del mundo se encuentra en los hispano hablantes y no me refiero a los que viven en Estados Unidos sino a los más de 470 millones de seres en el mundo que tenemos el español como lengua materna. En ese sentido Clarovideo que hoy es la competencia directa de Netflix en Latinoamérica, su diferenciación con la oferta de Netflix es cada día mayor y sólo le falta dar el salto definitivo y producir contenidos propios que catapulten a la empresa en el gusto de los internautas hispanohablantes del mundo, puede y debe convertirse en el más importante distribuidor de contenidos en español en el mundo. Uno de sus grandes éxitos se encuentra en Clarosports, con una  oferta de contenidos deportivos realmente interesante y ha resultado atractiva para las audiencias, no hay que olvidar que los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en América Latina les pertenecen, eso sin contar que ha retomado deportes que han sido abandonados por la televisión abierta mexicana como el básquetbol de la NBA.
Conforme los contenidos de entretenimiento sigan evolucionando de acuerdo con las demandas de las audiencias veremos nacer empresas grandes y pequeñas que los distribuyan; encontrando mejores y más atractivas formas de hacerlo lo que se traducirá en más paladas de tierra cayendo sobre el féretro de la televisión abierta.

publicado en roastbrief.com.mx el 27 de abril de 2015
imagen: Netflix