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martes, 16 de febrero de 2021

El podcast formato del 2020.


El podcast es la evolución de los formatos radiofónicos, con la ventaja y la característica imperativa del Internet del On Demand.

Armando Enríquez Vázquez

No cabe duda que Internet como proveedor de contenidos es el gran ganador de la pandemia, lo logrado a lo largo de la década, y que obviamente no tiene vuelta atrás se aceleró. Los youtubers y los bloggers vieron la posibilidad de atraer nuevas audiencias sobre todos en aquellos hasta el momento reticentes por ocupación o edad que no eran grandes consumidores de los contenidos en Internet.

Para muestra solo basta ver el incremento desproporcionado en la publicidad que se exhibe en Youtube en estos días. Sin embargo, los videos de Youtube o de cualquier plataforma, especialmente Netflix, Amazon Prime, Disney, Crunchi Roll y todas las demás implican que la audiencia se siente y tenga el tiempo para poner su atención en ellos. Una de las grandes ventajas, hasta la fecha, del radio sobre la televisión es que escuchar, no implica detenerse y dejar de hacer otras actividades. El problema actual del radio en México, es que fuera de un loop continuo de noticias y programas deportivos, no tiene mucho más que ofrecer. Hoy la oferta de música de cualquier estación de radio ha sido fácilmente sustituida por los play list personalizados.

En los días del work office y después de algunas horas de saturación musical se antoja tener contenidos que ofrezcan algo más que los tonos amarillistas, oficialistas o sesgados de todos los noticieros de radio. Historias y narraciones ficticias o no, comedia o drama diferentes a los contenidos de siempre en las bandas de AM o FM, es ahí donde entra el podcast.

El formato del podcast va cobrando relevancia y se ha convertido este año en una excelente opción para poder llevar a cabo diferentes actividades y escuchar, el podcast es la evolución de los formatos radiofónicos, con la ventaja y la característica imperativa del Internet del On Demand, y obviamente unido a la libertad y creatividad de autores y productores en una competencia que es democrática y en una gran cantidad de las propuestas depende del gusto de quien creó y desarrolla el podcast.

La oferta es rica en historias de crimen y paranormales, temas siempre muy atractivos que siempre estuvieron en la radio hasta la llegada solemne, absurda, poco creativa, pero muy segura para los serviles dueños de las estaciones de radio. Serviles frente a políticos, y a las políticas de los anunciantes.

Mientras que en la radio y televisión uno de los problemas es tener las mismas voces y opiniones en ambos medios, eso sin contar los diarios, creando eso a lo que ellos de manera soberbia y pomposa autodefinen como comentocracia y que no dejan de estar subordinados a los dueños de los medios, que, como ya quedó claro arriba, a su vez en muchas ocasiones se encuentran subordinados a otros poderes e intereses políticos y económicos. Creando un disco rayado y sesgado que no permite el dialogo. El podcast es democrático al menos eso pretende, pero uno de los problemas es la repetición ad nauseum de temas. Por ejemplo, el abuso y repetición en diferentes voces de temas de asesinos seriales o fenómenos paranormales. Entonces lo relevante, como debe ser en un mercado de oferta y demanda, se vuelve quien, como y cuando lo cuenta. En un muy amplio espectro de todos colores y matices, lo que hace la diferencia es la empatía que pueden provocar los conductores en el escucha. Algo que no hay que perder de vista es que las audiencias de los podcasts en estos meses han crecido en los sectores de mayor edad y muchos están buscando contenidos más allá del chiste barato o de la vulgaridad que provoca la risa fácil y de la misma manera investigadores, comunicadores, periodistas y creadores al verse encerrados se han vuelto hacía el formato.

También están la originalidad y creatividad que otro tipo de podcasts, herederos de la radionovela y de los reportajes de fondo ofrecen a los escuchas.

El podcast nació en 2004, cuando un programador de videos de MTV de nombre Adma Curry, junto con Dave Winer, un desarrollador de sistemas, crearon ipodder. Curry continúa produciendo podcast en formato profesional llamado No Agenda Show que se empezó a transmitir en 2007. Curry va marcando una agenda que defiende la libertad que tiene todo mundo de expresar sus ideas. Algo que Curry de manera muy clara no mezcla con la libertad de expresión. Curry incluso creó un premio anual para el formato. El podcast ha sido un formato tremendamente popular en Estados Unidos, y en México ha encontrado en este año de pandemia a muchos mexicanos produciendo y escuchando podcasts de todo tipo. El podcast no necesita producirse en un estudio y tampoco consume mucha postproducción, existen exitosos podcasters en el mundo que graban encerrados en el closet de su cuarto o en un cuarto y hoy muchos lo hacen a través de teléfonos y de Zoom.  

El podcast tiene todos los géneros del radio, sin tener que pasar por la censura o agenda de las estaciones, los patrocinadores o del gobierno. En otras entregas ya he hablado de algunos podcasts de ficción que se han convertido en series de televisión y lo mismo sucede con investigaciones periodísticas que se han convertido en documentales en las principales plataformas de video.

Las cadenas y medios tradicionales creen haber evolucionado, al menos eso dicen y lo repiten hasta el cansancio al pegar su programación para que esté disponible On Demand, tristemente desvirtuando lo que es un podcast. Uno de esto mal llamados podcasts aparece entre los más exitosos en México; el programa de radio Martha Debayle cortado en sus secciones que además marcan los cortes comerciales. La comunicadora y empresaria ha diversificado la presentación de sus contenidos diarios. Pero sin ofrecer novedad ni entender las ventajas del podcast. Sólo se limita a promover en plataformas distribuidoras de podcast como Spotify, su producción.  El podcast nacional más escuchado de acuerdo con chartable.com, una aplicación que ayuda los anunciantes y casas productoras, es Leyendas Legendarias conducido por los comediantes juarenses José Antonio Badía y Eduardo Espinosa quienes en tono desenfadado y muy natural hablan de crímenes y fenómenos paranormales, creando un podcast atractivo y popular, que destaca de los miles de podcasts sobre crímenes o fenómenos paranormales por la personalidad de estos showmen. Seguidos por los clásicos y poco innovadores standuperos y comediantes populares con los jóvenes. Llama la atención un podcast muy interesante del que hablaré en la siguiente entrega llamado La Verdadera Historia de México.

El podcast está vivo y evolucionando. Para muchos anunciantes pequeños es una buena opción y para los medios tradicionales representa la oportunidad de realmente permitir contenidos que no se atreven o pueden poner en sus concesiones y ganar audiencias que están cansadas de su oferta diaria.

publicado en roastbrief.com.mx el 12 de octubre de 2020

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jueves, 9 de abril de 2015

Apagar la televisión.





Pensar que la televisión es para siempre es pensar que el Betamax es insustituible. Todo evoluciona y la televisión esta dando sus ultimas bocanadas.


Armando Enríquez Vázquez
Renovarse o morir. Conforme a las teorías evolutivas, los organismos vivientes deben adaptarse, cambiar, evolucionar con tal de perpetuar su especie, aquellos que no cambian, que son atrapados por la rapidez de los cambios desaparecen. Estas reglas aplican al mundo corporativo también.
Hasta hace un par de años, la idea de que alguien pudiera sustituir el cine o la televisión por la oferta en Internet era absurda.
Durante años se aseguró que los contenidos de entretenimiento grabados en Internet no podían pasar de diez minutos y además la inversión era muy difícil de recuperar. Así fue para los pioneros en Internet. A pesar de ello en Estados Unidos y Canadá las webseries, series de entretenimiento para Internet con capítulos que oscilaban entre tres y quince minutos de duración cada uno comenzaron a tener cierta popularidad y rentabilidad. En México, la primera webserie que recuerdo se realizó en 2010, previa al campeonato mundial de futbol de Sudáfrica. Fue producida por la agencia aseguradora Axxa y se llamó El Talismán. Contó con una campaña promocional en espectaculares y posters en las paradas de autobús. Dos años después, Axxa produjo una segunda webserie, esta vez haciendo alusión a varias formas en las que el mundo acabaría en el 2012. La webserie se llamó así 2012. Después vinieron webseries producidas por Nescafe y Volkswagen. Todas estas webseries servían de pretexto para anunciar marcas y productos. En algunos casos como las de Axxa y Volkswagen bien producidas y escritas de manera atractiva para el espectador, que perdonaba el product placement. No sucedía lo mismo con la propuesta de Nescafe, que resultó muy burda. También productores independientes y sin acceso a los medios tradicionales y monopólicos del país produjeron webseries de diferentes calidades y temáticas. Recuerdo entre otras, una propuesta interesante de terror, producida en Baja California.
En España, tanto Antena 3, como RTVE aprovecharon la plataforma para producir webseries que por temática o duración no tenían cabida en sus pantallas. Las webseries parecían ser el futuro del entretenimiento. En Estados Unidos incluso se creó un premio al estilo Oscar o Emmy, que premiaba a los mejor de la producción para Internet.
En paralelo, surgieron sitios que comenzaban a distribuir de manera legal e ilegal series de televisión y películas. Los internautas comenzaron a consumir contenidos que tenían una duración mucho mayor a quince minutos y con altos estándares de producción.
En 2013 el mundo del entretenimiento cambió para siempre. Netflix estrenó la primera serie hecha para Internet. House of Cards, estelarizada por Kevin Spacey y Robin Wright. La serie fue un éxito inmediato, acabando con el escepticismo de los directivos de las cadenas tradicionales de televisión abierta y de paga en Estados Unidos. Netflix aprovechó las ventajas de Internet: Contenidos On Demand, o sea cuando el espectador quiere y donde quiera y por otro lado poner los trece capítulos de la temporada a disposición del público el mismo día del estreno de la serie. Así el espectador no tiene que esperar una semana para el nuevo capítulo.
La serie y los protagonistas de la misma fueron nominados a los premio Emmy, lo mismo que algunos de los participantes de Orange is the New Black, un sitcom producido también por Netflix, que además, también estrenó Hemlock Grove, una serie de vampiros y hombres lobo.
Este año Netflix estrenará la tercera temporada de estas series, así como nuevas series. Amazon, por su parte, anunció el 13 de enero que Woody Allen producirá una serie para esta empresa. En la página de RTVE uno puede ver cualquiera de las series de ficción o documental que ha producido la televisora.
El futuro del entretenimiento no pasa por la pantalla de televisión. Los nuevos consumidores con poder adquisitivo casi no prenden la televisión. Televisa y TV Azteca han reaccionado de manera muy lenta y bajo sus mismos esquemas lerdos. Hace ya más de tres años Slim está a la cabeza en ese sector en Latinoamérica con Unotv, Clarovideo y Claromusica. Cadenas como FOX y HBO ofrecen ya sus contenidos por internet y lo mismo sucede con ligas deportivas como la NFL. Netflix se encuentra rodando ya su primera serie mexicana en español; Club de cuervos.

Queda una pregunta por hacer. ¿Entonces la reforma en materia de telecomunicaciones para qué diablos sirve en el caso de la televisión?

publicado en roastbrief el 19 de enero de 2015
imagen: deathtoStock