miércoles, 24 de diciembre de 2014

Las brujas de la noche. Las extraordinarias pilotos soviéticas de II Guerra Mundial.



De manera silenciosa, por las noches las Nachthexten, brujas de la noche, se convirtieron en una de las pesadillas para ejército alemán durante la invasión Nazi de la Unión Soviética.
Armando Enríquez Vázquez.

Dentro de la heroica defensa que de su territorio hicieron los habitantes de la Unión Soviética durante la II Guerra Mundial, más de ochocientas mil mujeres participaron de diferentes formas en las fuerzas armadas y de resistencia del ejército rojo. Muchas de ellas resaltaron por su valor y coraje. Un ejemplo son las grandes francotiradoras encabezadas por Ludmila Pavlichenko, pero también en el aire existieron valerosas mujeres y en especial un grupo de aviadoras que aterrorizó a los alemanes. Occidente ignoró la historia de todas estas mujeres en parte por la Guerra Fría; el enemigo no podía tener tales héroes, frente a la ama de casa, figura prototípica de la familia norteamericana.
Mientras que los ejércitos norteamericano, inglés y alemán utilizaron a las mujeres aviadoras como chóferes de lujo, llevando aviones de las plantas donde se construían a las instalaciones militares, los rusos las admitieron como pilotos de combate.
Los regimientos aéreos fueron formados por la Coronel Marina Raskova en 1941. Marina nació en Moscú el 28 de marzo de 1912, en el seno de una familia de clase media, en el Imperio Ruso. Su padre era cantante de ópera y su madre maestra. Marina, por una decisión familiar, estaba destinada a dedicarse a la música siguiendo los pasos de su padre, pero Roskova decidió ante la sorpresa de su madre, su padre murió en un accidente cuando ella contaba apenas con siete años, dedicarse mejor a la química. En 1931 comenzó a trabajar en el laboratorio de navegación aérea de la Academia de la Fuerza Aérea Soviética. En 1929 se casó y en 1930 tuvo una hija a la que llamo Tanya, aún así, al entrar a trabajar en la fuerza aérea de su país, decidió convertirse en navegadora de vuelo y piloto. Fue la primera mujer en obtener la licencia de aviación en la Unión Soviética y se convirtió en una heroína cuando en 1938 a bordo de la aeronave Rodina y en compañía de las también pilotos Polina Osipenko y Valentina Grizodubova establecieron el record para un vuelo continuo, sin escalas tras volar por más de 26 horas y recorrer una distancia de más de cinco mil novecientos kilómetros, de Moscú a Komsomolsk-on-Amur en Siberia. Ya por terminar el vuelo y volando en la frías regiones soviéticas el avión comenzó a acumular hielo en las alas y por lo tanto a ganar peso y perder altitud. Las mujeres decidieron deshacerse de todo el peso posible, a pesar de haberse deshecho de todo aquello que no necesitaban el Rodina, patria en ruso, continuaba perdiendo altura, fue entonces cuando Marina Roskova decidió lanzarse en paracaídas, para que la aeronave llegara a su destino. Una vez en tierra Roskova se dio cuenta de que había olvidado su brújula en el avión, así que estaba perdida en la mitad de la nada, para su fortuna un cazador la encontró y la rescató. Raskova y las otras dos mujeres fueron nombradas heroínas de la Unión Soviéticas y de esta manera se convirtieron en las primeras soviéticas en recibir este honor. Pero Marina estableció otros records, por lo que además de los honores oficiales era vista como una verdadera pionera de la aviación en la Unión Soviética.



Cuando en junio de 1941 las tropas alemanas invadieron la Unión Soviética, Marina se acercó a Stalin y tras un tiempo de negociaciones y pláticas lo convenció de formar un grupo de mujeres aviadoras que contribuyera en la defensa de su patria. Stalin aceptó la idea y en octubre de 1941 Marina se dio a la tarea de formar tres regimientos, bajo el nombre genérico de grupo de Aviación 122. Los tres regimientos resultantes de la instrucción militar fueron:
El regimiento 586 de caza, el regimiento 588 de bombarderos nocturnos y el regimiento 125 de bombarderos. Cabe mencionar que estos regimientos estaban constituidos únicamente por mujeres, no sólo las pilotos, sino mecánicas, ingenieras, todo el personal eran mujeres.
El regimiento 588, más tarde renombrado el regimiento 46 de bombarderos nocturnos Taman, quedó bajo el mando de Yevdokia Bershankaya, una experimentada aviadora soviética. Los aviones utilizados por el regimiento de bombarderos nocturnos fueron los Polikarpov-U2,  Mas tarde renombrado Po2 en honor a su creador. El pequeño avión es un biplano, construido con tela y madera básicamente, se utilizó antes de la guerra principalmente para la fumigación de los campos de cultivo y para misiones de correo, el Polikarpov era un avión lento y ligero que no podía cargar grandes pesos y sin ningún tipo de armamento. Los Polikarpov únicamente podían transportar dos bombas.
A pesar de las limitaciones de la aeronave, las soviéticas supieron hacer de este biplano una de las armas mortales y pesadillas del ejército Nazi. Las pilotos pertenecientes al regimiento 588 aprendieron a volar los Polikarpov a muy baja altura y baja velocidad, incluso apagaban el motor y planeaban para no hacer ruido, evitando ser detectadas. Los ataques se producían por las noches y la mayor parte de las veces los alemanes detectaban el ataque solamente cuando ya era demasiado tarde y por el sonido característico de la madera y la tela de la estructura del biplano al planear, lo que según algunos soldados alemanes era similar al sonido de las escobas de la brujas al volar, por lo que las apodaron Nachhexten, Brujas de la Noche. Sería interesante saber como es que los soldados alemanes creían saber como era el sonido de las escobas de las brujas al volar.
Algunas aviadoras rusas tenían otra versión acerca del sobrenombre. De acuerdo con la Teniente Serafina Amosova-Tarenko, el apodo provenía del hecho de que parecía imposible matar o derrumbar a las aviadoras soviéticas.
Debido a su característica de sólo poder transportar dos bombas en cada nave por misión, las Brujas de la Noche desarrollaron una estrategia de ataque que consistía en volar en grupos de tres aviones cada uno con su carga, cuando los alemanes detectaban su presencia y encendían los seguidores de luz, dos de los aviones volaban en direcciones opuestas haciendo posible que mientras los hace de luz los seguían el tercer avión volara de manera recta alcanzando el objetivo y soltando las bombas. Los aviones se reagrupaban y volvían al ataque con la misma estrategia pero turnándose entre las aviadoras aquellas para descargar las bombas.
Por la poca capacidad de las aeronaves, las aviadoras se veían obligadas a llevar a cabo varias misiones en sola noche. Nadia Popova, una de las aviadoras del regimiento y que falleció en 2013 a los 91 años de edad, decía haber volado 18 misiones en una sola noche y más de 850 a lo largo de la guerra. A pesar de todos los esfuerzos de las tropas alemanas derribar un Polikarpov no era asunto sencillo, por lo que el gobierno alemán y los altos mandos nazis prometieron la condecoración de la Cruz de Hierro a quien derribara a una de aquellas brujas que tanto daño hacían entre las tropas.  
“Sencillamente no podíamos hacernos a la idea de que los pilotos soviéticos que nos causaron tanto daño fueran de hecho mujeres. Mujeres sin temor alguno. Noche tras noche nos atacaban en sus lentos biplanos y hubo ocasiones en que no nos permitieron pegar el ojo en toda la noche.”
Declaró en alguna ocasión un oficial condecorado del ejército Nazi.



Además de Nadia Popova, una de las brujas más longevas y cuya historia dentro del escuadrón incluye la anécdota amorosa; una vez su biplano fue derribado, Nadia se vio obligada a unirse a un grupo de campesinos que huían de los alemanes, entre el grupo venía otro piloto ruso cuyo avión también fue derribado por los alemanes, con él habría de casarse y formar una familia al reencontrarse al finalizar la guerra.
Existieron otras afamadas aviadoras; Irina Sebrova quien voló más de mil misiones. Natalia Meklin que en 1953 se graduó en la Academia Militar de Lenguas Extranjeras y formó parte del Sindicato de Escritores de la Unión Soviética, María Smirnova, Vera Belik muerta en una misión en Polonia en 1944, tras haber completar ochocientas trece misiones y contar con tan sólo 23 años de edad. Polina Gelman quien efecto más de ochocientas cincuenta misiones y más tarde en su vida trabajó como asesora en Cuba.
Las Brujas de la Noche llevaron a cabo más de veintitrés mil seiscientas cincuenta misiones y dejaron caer más de tres mil toneladas de explosivos sobre el ejército alemán. Toda una proeza tomando en cuenta las limitaciones de Polikarpov y que el peso de las bombas que llevaban en cada misión era de alrededor de trecientos kilogramos. Veinticuatro de sus integrantes fueron condecoradas como heroínas de la Unión Soviética, la última de ellas en 1995, convirtiendo al escuadrón en el más condecorado de la Fuerza Aérea Soviética.
Yevdokia Bershankaya murió en 1982 en Moscú víctima de un paro cardíaco.

Marina Raskova murió en un accidente aéreo antes de concluir la II Guerra Mundial al estrellarse su avión las riberas del río Volga el 4 de enero de 1943.

publicado en mamaejecutiva.net el 15 de diciembre de 2014
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