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martes, 27 de octubre de 2015

Tres documentalistas mexicanas.



En la historia del cine nacional hay un puñado de mujeres que permanecen medio ocultas tras el mito machista de que el cine en México lo hicieron los hombres y extranjeros.
Armando Enríquez Vázquez.
Nunca deja de sorprender el espiritú y la gran cantidad de actividades en el que las mujeres mexicanas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX participaron, si bien es cierto que la gran mayoría se desempeñaba en labores consideradas como tradicionales de su género, lo cierto es que muchas de las primeras mujeres de acción en nuestro país surgieron en plena paz porfiriana, algunas apoyadas por el mismo dictador, como en el famoso caso de Matilde Montoya que se convirtió en la primera médica mexicana en 1887, un año antes Margarita Chorné y Salazar se había convertido en la primera profesionista en nuestro país y en toda Latinoamérica al graduarse como odontóloga. Pero el siglo XIX  también vio a grandes periodistas y educadoras que comenzaron a dar a la mujer un lugar por encima al que la mayoría de los hombres estaba dispuesto a concederles. Así destaca la figura de Laureana Wright González al frente de la revista Violetas del Anáhuac. Como consecuencia de esos aires que parecían fomentar el crecimiento en la participación de las mujeres en todos los ámbitos sociales, una generación de jóvenes mexicanas que se vio envuelta en la revolución tomó las armas, tomaron partido y causa, para después ser olvidadas por los machistas intereses de los revolucionarios que ganaron la guerra. Otras supieron también utilizar y ser parte de las nuevas tecnologías y del surgimiento de lo que Gómez de la Serna llamó un oficio del siglo XX: El cine.



El cine llegó a nuestro país tan sólo seis meses después de la primera exhibición del cinematógrafo de los hermanos Lumiere en Francia. En esa primera función en mayo de 1896 en el Castillo de Chapultepec estuvo presente el presidente Porfirio Díaz y ese mismo año nació el 17 de octubre, Dolores Ehlers, la menor de dos hermanas, Adriana la mayor nació en 1894, ambas en el estado de Veracruz. El padre murió siendo las hermanas una niñas y su madre de dedicó a trabajar como partera para sostener a la familia, su difícil condición económica obligó a las hermanas a abandonar la escuela y trabajar desde la adolescencia en un estudio de fotografía, Tanto Adriana como Dolores aprendieron las técnicas fotográficas y decidieron abrir su propio estudio en el Puerto de Veracruz. El estudio tuvo mucho éxito, por un lado porque muchas mujeres confiaban sus fotografías a las hermanas Ehlers, ya que podían lucir amplios escotes o telas vaporosas, cosa que no podían hacer en estudios administrados por hombres, pero sobre todo por la calidad artística de las fotografías de las hermanas. En 1915, el presidente Venustiano Carranza en su paso por Veracruz fue fotografiado por las Ehlers, el resultado de las fotografías complació tanto al primer mandatario, que otorgó a las hermanas una beca para estudiar fotografía en la escuela de los estudios Champlain en Boston, una vez finalizada esta beca se les otorgó otra que les permitió trabajar en el Museo Médico del Ejército de Estados Unidos donde se trabajaba mucho en la producción de películas que servían a instruir a los soldados en el frente de la I Guerra Mundial en temas referentes a la salud. La parte final del adiestramiento de las hermanas Ehlers en la industria fílmica vino cuando al final de su estadía en Estados Unidos trabajaron en los estudios de la Universal Pictures en Nueva Jersey.
Al regresar a México, las hermanas no sólo eran expertas productoras y directoras de cine, sabían revelar y procesar sus propias películas y además con una mentalidad totalmente empresarial obtuvieron de la firma Nicholas Power la representación en México. Nicholas Power era una importante marca de proyectores de cine que competía de manera directa con la empresa de Tomás Alva Edison. El negocio de las hermanas se llamó Casa Ehlers.
Pero además a su regreso a México las hermanas fueron nombradas por Carranza para desempeñar puestos en el gobierno relacionados con el nuevo arte. Adriana fue nombrada Jefe del departamento de Censura Cinematográfica de la Secretaría de Gobernación, mientras que Dolores se encargó del Departamento de Cinematografía que trataba de presentar una imagen prospera de México y sus habitantes.   
Las hermanas hicieron documentales sobre la zona arqueológica de Teotihuacan, el Museo de arqueología de la calle de Moneda, El sistema de agua potable de la Ciudad de México y La industria del Petróleo, entre otros. Estos documentales, fueron sin duda el antecedente de la propaganda que durante décadas se ha producido en el gobierno federal. Además las hermanas Ehlers produjeron para el dueño de la Cervecería Modelo en 1921 el encuentro de futbol entre el Real España y el Real Madrid.
Tras el asesinato de Carranza, las hermanas fueron destituidas de sus puestos burocráticos y regresaron a la venta de proyectores y a la producción y filmación de una revista cinematográfica a manera de noticiero que registraba diferentes eventos semanales y que las hermanas se dedicaban a vender de manera directa a los exhibidores de cine. Este noticiero llevaba por nombre Revista Ehlers y se produjo entre 1922 y 1929. La Revista Ehlers es el primer noticiero cinematográfico en México.  Las Hermanas terminan cambiando su domicilio a la Ciudad de Guadalajara donde abren otra Casa Ehlers. Adriana murió en 1972 y Dolores en 1983.



Así como las hermanas Ehlers, otra mujer, una capitalina, nacida en 1900 también fue documentalista en los inicios del cine en nuestro país, además de que a ella debemos el primer archivo fílmico en México. Su nombre Elena Sánchez Valenzuela.
Además de dirigir, Elena fue actriz del cine silente mexicano. Protagonizó en 1918, la primera versión de Santa. Película basada en la novela de Federico Gamboa sobre la vida en un prostíbulo y cuya versión de 1931, fue la primera película sonora del Cine Mexicano. Al éxito de Santa, siguieron otras tres películas La llaga (1919), El escándalo (1920) y la que sin duda fue la más importante de las cuatro pues ganó el premio a la mejor película en México en 1921; En la Hacienda. El estreno de la cinta se llevó a cabo en el Castillo de Chapultepec con la presencia del presidente Álvaro Obregón.
Elena fue además periodista que escribió en los periódicos El Demócrata en la década de los años veinte y en El Día, en las de los treinta y tal vez fue la primera crítica cinematográfica en nuestro país en sus artículos publicados en El Universal Gráfico en la columna El cine y sus artistas.
Con la llegada de Lázaro Cárdenas a la presidencia se comisiona a Elena con la realización de un documental sobre el estado de Michoacán lugar de origen del presidente. Este documental forma parte de los que Cárdenas llamó Las brigadas cinematográficas. Y en 1942 le sugirió al presidente Manuel Ávila Camacho la creación de la Filmoteca Nacional, el primer acervo de la cinematografía mexicana. Elena Sánchez Valenzuela murió en 1950.

Las películas de las hermanas Ehlers, así como el documental de Sánchez Valenzuela muy probablemente se quemaron en el incendio de las Cineteca Nacional en 1982, el cual hubiera horrorizado a Sánchez Valenzuela, pues años de su vida estaban en esa enorme filmoteca.



publicado en mamaejecutiva.net el 19 de octubre de 2015
imagenes: wfpp.cdrs.columia.edu
                 flickr.com
                 moviespictures.org

martes, 12 de mayo de 2015

Adela Sequeyro pionera del cine mexicano.




Actriz, escritora, directora de cine y hasta cronista taurina, Adela Sequeyro permaneció en el olvido como muchas mujeres ligadas con la historia cultural de México.
Armando Enríquez Vázquez
Entre las mujeres que iniciaron nuestro cine existieron actrices, escritoras, empresarias y directoras, que por la forma tan particular y manipulada que tienen los historiadores machistas para escribir la historia del cine nacional y en general del país desaparecieron de las páginas oficiales hasta que alguien más hurgó en la historia a conciencia. En este caso se trató de Marcela Fernández Violante quien redescubrió y rescató del olvido de la industria cinematográfica y de la historia cultural del país a Adela Sequeyro.
Adela Sequeyro nació en el puerto de Veracruz el 11 de marzo de 1901, su familia de clase media se vio afectada de manera drástica en su forma de visa por la Revolución que los obligó a mudarse del puerto al pueblo de Cuautitlán, cercano a la capital del país.
En un principio Adela se dedicó al periodismo donde firmaba con el seudónimo Perlita las crónicas taurinas que escribía para el Universal Taurino.  Además, Adela escribía para diarios como El Demócrata y trabajaba en el radio. Amiga de los estridentistas, uno de los movimientos artísticos de nuestro país más subvaluados, en especial de Manuel Maples Arce y de Árqueles Vela, Adela escribió y publicó poesía erótica, a principios de la década de los años veinte trabajó como actriz tanto en teatro como en las primeras películas de cine mudo nacional, entre las que destacó El hijo de la loca que también marcó su debut en el cine en 1923.
Con la llegada del cine sonoro la veracruzana tomó parte en películas como El prisionero trece de Fernando de Fuentes y Mujeres sin alma codirigida por Juan Orol. Al parecer fue entonces cuando comenzó a hacerse de nociones de dirección. Mujer de izquierdas fundó en 1935 junto con el famoso camarógrafo Alex Phillips, Ramón Peón y Mario Tenorio la cooperativa Éxito, firma que produjo un argumento, escrito por Adela, estelarizado por ella y que dirigió junto con Peón. De esta manera Adela hizó su debut como directora en el cine de nuestro país. La película se llamó Más allá de la muerte y trata de Yolanda una mujer que se siente relegada por su marido y se enamora de un torero. El melodrama no tuvo éxito en taquilla y Éxito desapareció. Poco de después, en 1937,  Sequeyro junto con su marido el actor  Mario Tenorio fundó una nueva cooperativa que esta vez se llamó Carola, esta vez Sequeyro dirigió sin asistencia de nadie un nuevo argumento suyo. La mujer de nadie, un melodrama sobre una mujer y tres amigos bohemios con los que ella se relaciona y al final abandona sin haber decidido por ninguno de los tres.
La mujer de nadie fue de nuevo un fracaso en taquilla. Sin embargo más de un crítico elogió la película de Sequeyro.
…precisamente lo que nos hace falta ante tanto charro, tanta china, tanto pulque y tanto tequila. Escribió el crítico de cine Rajena.
Adela en sus películas mostraba a mujeres sensuales, sexuales y que poco tenían que ver con el modelo sumiso y secundario impuesto a las mujeres no sólo en el cine nacional sino en la sociedad mexicana tan reaccionaria.
Al año siguiente, 1938, Adela consiguió dinero para producir y dirigir Diablillos de arrabal, un melodrama que tenía paralelismo con un serie norteamericana de la época al retratar a pandillas rivales de niños que hacen frente común para defenderse de un grupo de adultos. Una vez más la película fue un fracaso económico.  Adela se retiró de la dirección de cine, así como del guionismo y la producción. Solo regresó a los sets para actuar en dos películas más, en 1945  Los misterios del hampa de Juan Orol y en 1949 para la película de Julio Bracho La Posesión.
Tras el fracaso de Diablillos del arrabal, Adela regresó a escribir para diferentes diarios.

Adela Sequeyro murió el 24 de diciembre de 1992 a los noventa y un años de edad.

publicado en mamaejecutiva.net el 4 de mayo de 2015
imagen:wfpp.cdrs.columbia.edu

lunes, 23 de febrero de 2015

Matilde Landeta o la desgracia de querer dirigir cine en México.



La primera directora de cine profesional que tuvo nuestro país, vio su carrera truncada por los boicots machistas de la sociedad mexicana que se proclamaba revolucionaria.
Armando Enríquez Vázquez.
La Revolución duró muy poco; sus logros y las aspiraciones que intentaba instaurar en México desaparecieron después del gobierno del General Lázaro Cárdenas, así lo creía Matilde Landeta. Tras la presidencia del michoacano, regresaron muchas de las viejas prácticas de la sociedad decimonónica como el machismo que tan bien sentaba a muchos de esos llamados revolucionarios ya fueran generales sonorenses como Obregón y compañía o al cachorro de la revolución Miguel Alemán, ese avaricioso veracruzano que lo único que hizo junto con sus secretarios fue iniciar el cínico saqueó del país. Las mujeres para los triunfadores de la contienda debían como en caso de los judíos ortodoxos caminar dos pasos atrás de los hombres.
Nacida en el seno de una familia burguesa de comerciantes el 20 de septiembre de 1913 en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Cuando apenas tenía tres años de edad murió su madre por lo que Matilde fue llevada a casa de su abuela materna en San Luis Potosí quien se encargó de criarla. A la edad de 14 años, en un viaje a Estados Unidos Matilde descubrió el cine al ver una película llamada Old San Francisco.  Un melodrama silente de un hombre  que odia a los chinos y su enamoramiento por una hispana, que descubre que el hombre tiene sangre chinas en sus venas, al final todo se resuelve en medio del terremoto de 1906 que destruyó la ciudad. Entonces su mundo cambió. A pesar de que su abuela creía que el cine era una de las tretas estratagemas del diablo, la adolescente desde momento quedó maravillada por aquella pantalla capaz de contar historias. También entendió que su poder y su magia residían en aquel que se sentaba detrás de todos y concertaba los esfuerzos de todos para que esa magia pudiera suceder.
En 1931 su hermano, Eduardo Landeta, comienza a trabajar como actor bajo la dirección de Arcady Boytler en la película Mano a Mano. La joven comienza a visitar el foro y su amor por el cine crece. Su constante presencia en la filmación no pasó desapercibida y Miguel Zacarias en la filmación de la película Sobre las Olas,  le ofreció trabajo pensando que la joven quería ser maquillista, porque nadie dentro del cine mexicano podía pensar en que una mujer pudiera aspirar a más en la industria, pero al darse cuenta que Matilde buscaba algo más, decidió porbarla como continuista.
La decisión de Matilde de dedicarse al cine la llevó a un fuerte enfrentamiento y separación de su familia, situación que como ella misma relató en una entrevista fue superada con el tiempo y el reencuentro con su familia se llevó a cabo una navidad, en la que la cineasta se sentía feliz de haber recuperado el amor de su familia y haberse salido con la suya.
Matilde Landeta fue la primera scriptgirl, del cine mexicano, y llegó a ser la mejor dentro del oficio y la mejor pagada. Durante doce años Landeta fue continuista, tiempo trabajó para más de setenta películas y aprendió de los mejores de la época; Fernando de Fuentes, Julio Bracho, Emilio el Indio Fernández, Alex Phillips. No sólo Matilde trabajó con ellos, si no que los cuestionó, los escuchó, aprendió todo aquello que compartieron con ella.
En 1933 Matilde Landeta se casó con un coronel sonorense de nombre Martín Toscano. En un principio cuando él le propuso matrimonio, Matilde le contestó que ella tenía ya un compromiso con el cine a lo que el militar respondió que eso no era problema y en realidad al parecer nunca lo fue. Sin embargo, diez años después Matilde se divorció. Las razones estuvieron más cercanas a la negativa de Landeta a tener hijos. Como confesó ella en una entrevista, en algún momento descuido sus métodos anticonceptivos y tuvo un hijo que nació con problemas cardíacos y murió a los tres días. En esa misma entrevista Matilde aceptó que nunca tuvo vocación, ni ganas reales de ser madre.
En 1945 se convierte en asistente de director. En 1948 para sorpresa del gremio declaró sus aspiraciones de convertirse en directora de sus propias películas. Nadie la apoya, empezando por las compañías productoras y después por los sindicatos cinematográficos que tanto daño le  han hecho al cine nacional. Landeta hipotecó su casa, vendió su auto y creó su propia compañía productora llamada TACMA S.A. de C.V. produjo, entonces su primera película; Lola Casanova. Durante el rodaje y la producción Matilde se enfrentó al boicot dirigido por la pequeña mente de los miembros del sindicato y de las empresas productoras y distribuidoras de cine en México, uno de los rollos de negativo misteriosamente se perdió y no pudo ser filmado de nuevo. La película estuvo más de un año enlatada y cuando finalmente se estrenó, lo hizo en cines de segunda y en un martes de vacaciones de semana santa.
En 1949 Landeta dirigió su segunda película La Negra Angustias, al igual que Lola Casanova la producción fui boicoteada y Matilde Landeta menospreciada por sus colegas y los sindicatos, aguantó. En 1951 volvió a la carga con una nueva película; Trotacalles. La campaña en contra de la cineasta volvió a ser la misma. Landeta, a lo largo de su vida evitó inculpar a los sindicatos y ella siempre simplificó el asunto a un problemas de las empresas productoras que gastaban más dinero en las películas de lo que ella hizo. Pero eso fue algo que, sin insinuar algún tipo de comparaciones, Juan Orol también hizo.
Matilde Landeta se alejó de la dirección y producción cinematográfica. En 1953 escribió alrededor de 110 guiones y dirigió algunos capítulos en español del popular programa infantil de Estados Unidos Howdy Doody. Su labor en el cine a lo largo de los siguientes lustros se centró en la escritura de guiones, y de dar clases de cine.
Tendrían que pasar cuarenta años para que Matilde Landeta volviera a sentarse en la silla del director y realizar su cuarta y última película. En 1991, a la edad de 78 años, Matilde Landeta, dirigió Nocturno a Rosario, acerca de Rosario de la Peña, la musa de Manuel Acuña. La película pasó sin pena, ni gloria.
Matilde Landeta ganó un Ariel en 1957 por el guion cinematográfico El Camino de la Vida que escribió en colaboración de su hermano Eduardo y que dirigió Alfonso Corona Blake.
Matilde Landeta no fue la primera mujer en México en dirigir una película, ese crédito al parecer pertenece a Mimí Derba, pero sí fue la primera en dedicarse profesionalmente al cine y dirigir más de una película. Murió el 26 de enero de 1999,

publicado en mamaejecutiva.net el 16 de febrero de 2015
imagen:        difusioncultural.unam.mx