lunes, 23 de febrero de 2015

Matilde Landeta o la desgracia de querer dirigir cine en México.



La primera directora de cine profesional que tuvo nuestro país, vio su carrera truncada por los boicots machistas de la sociedad mexicana que se proclamaba revolucionaria.
Armando Enríquez Vázquez.
La Revolución duró muy poco; sus logros y las aspiraciones que intentaba instaurar en México desaparecieron después del gobierno del General Lázaro Cárdenas, así lo creía Matilde Landeta. Tras la presidencia del michoacano, regresaron muchas de las viejas prácticas de la sociedad decimonónica como el machismo que tan bien sentaba a muchos de esos llamados revolucionarios ya fueran generales sonorenses como Obregón y compañía o al cachorro de la revolución Miguel Alemán, ese avaricioso veracruzano que lo único que hizo junto con sus secretarios fue iniciar el cínico saqueó del país. Las mujeres para los triunfadores de la contienda debían como en caso de los judíos ortodoxos caminar dos pasos atrás de los hombres.
Nacida en el seno de una familia burguesa de comerciantes el 20 de septiembre de 1913 en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Cuando apenas tenía tres años de edad murió su madre por lo que Matilde fue llevada a casa de su abuela materna en San Luis Potosí quien se encargó de criarla. A la edad de 14 años, en un viaje a Estados Unidos Matilde descubrió el cine al ver una película llamada Old San Francisco.  Un melodrama silente de un hombre  que odia a los chinos y su enamoramiento por una hispana, que descubre que el hombre tiene sangre chinas en sus venas, al final todo se resuelve en medio del terremoto de 1906 que destruyó la ciudad. Entonces su mundo cambió. A pesar de que su abuela creía que el cine era una de las tretas estratagemas del diablo, la adolescente desde momento quedó maravillada por aquella pantalla capaz de contar historias. También entendió que su poder y su magia residían en aquel que se sentaba detrás de todos y concertaba los esfuerzos de todos para que esa magia pudiera suceder.
En 1931 su hermano, Eduardo Landeta, comienza a trabajar como actor bajo la dirección de Arcady Boytler en la película Mano a Mano. La joven comienza a visitar el foro y su amor por el cine crece. Su constante presencia en la filmación no pasó desapercibida y Miguel Zacarias en la filmación de la película Sobre las Olas,  le ofreció trabajo pensando que la joven quería ser maquillista, porque nadie dentro del cine mexicano podía pensar en que una mujer pudiera aspirar a más en la industria, pero al darse cuenta que Matilde buscaba algo más, decidió porbarla como continuista.
La decisión de Matilde de dedicarse al cine la llevó a un fuerte enfrentamiento y separación de su familia, situación que como ella misma relató en una entrevista fue superada con el tiempo y el reencuentro con su familia se llevó a cabo una navidad, en la que la cineasta se sentía feliz de haber recuperado el amor de su familia y haberse salido con la suya.
Matilde Landeta fue la primera scriptgirl, del cine mexicano, y llegó a ser la mejor dentro del oficio y la mejor pagada. Durante doce años Landeta fue continuista, tiempo trabajó para más de setenta películas y aprendió de los mejores de la época; Fernando de Fuentes, Julio Bracho, Emilio el Indio Fernández, Alex Phillips. No sólo Matilde trabajó con ellos, si no que los cuestionó, los escuchó, aprendió todo aquello que compartieron con ella.
En 1933 Matilde Landeta se casó con un coronel sonorense de nombre Martín Toscano. En un principio cuando él le propuso matrimonio, Matilde le contestó que ella tenía ya un compromiso con el cine a lo que el militar respondió que eso no era problema y en realidad al parecer nunca lo fue. Sin embargo, diez años después Matilde se divorció. Las razones estuvieron más cercanas a la negativa de Landeta a tener hijos. Como confesó ella en una entrevista, en algún momento descuido sus métodos anticonceptivos y tuvo un hijo que nació con problemas cardíacos y murió a los tres días. En esa misma entrevista Matilde aceptó que nunca tuvo vocación, ni ganas reales de ser madre.
En 1945 se convierte en asistente de director. En 1948 para sorpresa del gremio declaró sus aspiraciones de convertirse en directora de sus propias películas. Nadie la apoya, empezando por las compañías productoras y después por los sindicatos cinematográficos que tanto daño le  han hecho al cine nacional. Landeta hipotecó su casa, vendió su auto y creó su propia compañía productora llamada TACMA S.A. de C.V. produjo, entonces su primera película; Lola Casanova. Durante el rodaje y la producción Matilde se enfrentó al boicot dirigido por la pequeña mente de los miembros del sindicato y de las empresas productoras y distribuidoras de cine en México, uno de los rollos de negativo misteriosamente se perdió y no pudo ser filmado de nuevo. La película estuvo más de un año enlatada y cuando finalmente se estrenó, lo hizo en cines de segunda y en un martes de vacaciones de semana santa.
En 1949 Landeta dirigió su segunda película La Negra Angustias, al igual que Lola Casanova la producción fui boicoteada y Matilde Landeta menospreciada por sus colegas y los sindicatos, aguantó. En 1951 volvió a la carga con una nueva película; Trotacalles. La campaña en contra de la cineasta volvió a ser la misma. Landeta, a lo largo de su vida evitó inculpar a los sindicatos y ella siempre simplificó el asunto a un problemas de las empresas productoras que gastaban más dinero en las películas de lo que ella hizo. Pero eso fue algo que, sin insinuar algún tipo de comparaciones, Juan Orol también hizo.
Matilde Landeta se alejó de la dirección y producción cinematográfica. En 1953 escribió alrededor de 110 guiones y dirigió algunos capítulos en español del popular programa infantil de Estados Unidos Howdy Doody. Su labor en el cine a lo largo de los siguientes lustros se centró en la escritura de guiones, y de dar clases de cine.
Tendrían que pasar cuarenta años para que Matilde Landeta volviera a sentarse en la silla del director y realizar su cuarta y última película. En 1991, a la edad de 78 años, Matilde Landeta, dirigió Nocturno a Rosario, acerca de Rosario de la Peña, la musa de Manuel Acuña. La película pasó sin pena, ni gloria.
Matilde Landeta ganó un Ariel en 1957 por el guion cinematográfico El Camino de la Vida que escribió en colaboración de su hermano Eduardo y que dirigió Alfonso Corona Blake.
Matilde Landeta no fue la primera mujer en México en dirigir una película, ese crédito al parecer pertenece a Mimí Derba, pero sí fue la primera en dedicarse profesionalmente al cine y dirigir más de una película. Murió el 26 de enero de 1999,

publicado en mamaejecutiva.net el 16 de febrero de 2015
imagen:        difusioncultural.unam.mx