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miércoles, 25 de marzo de 2020

Alicia Pineda periodista deportiva.




Pocos, fuera del gremio, conocen y saben de la existencia de esta mujer dedicada al periodismo deportivo, una de las primeras en México.

Armando Enríquez Vázquez.

Platicando hacer unos días con un buen amigo periodista, me contaba acerca de Alicia Pineda al parecer la primera periodista deportiva que hubo en México. Al buscar información para crear la semblanza de esta desconocida mexicana, he encontrado como en otros campos del quehacer humano que a los mexicanos poco o nada nos interesa nuestra historia y aquellos personajes que sin ser políticos, son los que realmente desde su diaria labor van forjando esta nación.
En realidad, no me extraña por dos razones; la primera es que el mismo periodismo deportivo ha sido muy despreciado en México, a pesar de ser uno de las áreas en el periodismo nacional con más lectores, escuchas, audiencias, así como uno de los menos elitistas. Desde hace décadas los lunes en los puestos de periódicos y los domingos por la noche en la televisión y el radio son los periódicos y programas de corte deportivo los que acaparan la atención de los mexicanos. En segunda, por que no existe medio más machista que el del periodismo deportivo; gracias a la televisión y a la visión sexista de los dueños de los canales, los directivos y los mismos conductores y titulares de programas el papel de la mujer en general se ha limitado a ser un atractivo visual que no aporta en la profundidad del comentario, la crónica o el análisis deportivo salvo con muy honradas excepciones.
En la labor de la prensa escrita a pesar de sufrir el mismo trato discriminatorio, el papel de mujeres cuya pluma tiene un valor y una calidad excepcionales han sido reconocidas de mejor manera.
Así uno de los pocos datos que se encuentran acerca de Alicia Pineda es que en 2015 al crearse el Salón del Periodista Deportivo, Alicia Pineda, Licha como se le conocía también, fue una de las dos periodistas reconocidas entre cincuenta para ser honrados en ser nominados para este recinto de la CONADE.
Se sabe que Alicia Pineda fue invitada en 1948 por Fernando Marcos para participar en una revista semanal llamada Gol con una columna titulada Charlas femeninas en el futbol, un año después Alicia fue invitada por el director de Ovaciones a colaborar con el diario en sus ediciones matutina y vespertina.
Alicia Pineda con el tiempo se convirtió en especialista en tenis y se le apodó La dama blanca del tenis, cubrió los más importantes torneos nacionales e internacionales y durante más de treinta y nueve años laboró en Ovaciones, cubrió Juegos Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos, escribió también acerca de otras disciplinas como natación, clavados, nado sincronizado, canotaje, esquí acuático entre otros, fue prolífica, conocedora de los deportes como cualquiera de los hombres en el negocio, y sin embargo, poco se sabe hoy a nivel calle de esta extraordinaria periodista que sin duda fue punta de lanza para que después otras mujeres entraran en una profesión machista y sexista. Sólo sus acérrimos lectores que buscaban su columna y sus crónicas con regularidad como sucede en el mundo del periodismo, la recuerdan y algunos de aquellos colegas que tuvo a lo largo de su vida la conmemoran en su justo valor al haberla honrado hace cinco años junto a otros cuarenta y nueve periodistas deportivos.  


imagen tomada de https://respuestadeportiva.com/alejandro-alvarez-zenith/ y modificada.

miércoles, 26 de junio de 2019

Cuando lo que menos importa es la noticia.



Hoy muchos periodistas, se miden como populares influencers o personas del mundo del espectáculo; a partir del número de seguidores que tienen en sus redes sociales. La noticia no importa.

Armando Enríquez Vázquez

El reciente caso del periodista Claas Relotius, de la prestigiosa revista alemana Der Spiegel, quien desde el corazón de la publicación y engañando a todos los filtros que utiliza Der Spiegel para garantizar la veracidad de sus reportajes y notas nos muestra la vulnerabilidad de los medios, el nacimiento de fake news desde el único lugar donde esto no debería ser posible. Más importante nos obliga a pensar el papel del informador y de la noticia.
Claas Relotius no es el único periodista que cree que su nombre es más importante que su trabajo o la información. Pero es la cúspide del pensamiento egoísta y hedonista del periodismo contemporáneo que no necesariamente se limita a los milenials como Relotius, si no que está cimentado en el poder, los egos y la arrogancia que los medios han permitido y fomentan en sus mal llamados periodistas y que sin duda repercute en la manera que ciudadanos y audiencias perciben a estos lectores de noticias. Así como en las relaciones que estos llamados líderes de opinión establecen con el poder creando, al menos en el imaginario colectivo, redes perversas que afectan directamente la credibilidad y respetabilidad de dichas personas y por extensión de los medios en lo que trabajan.
La respetabilidad de Der Spiegel tardará en recuperar su lugar mientras adversarios ideológicos de la publicación han desde que sucedió el incidente en diciembre de 2018 atacado y cuestionado las intenciones informativas del medio.
Desgraciadamente en México el problema se agudiza porque esos nexos con el poder quedan al descubierto en cuanto se dan los cambios políticos sexenales, Ejemplo en los primeros meses del cambio de régimen algunos “periodistas” que se forjaron una imagen de imparciales, críticos, inquisitivos como Carmen Aristegui, Julio Astillero, la gran mayoría de los moneros de La Jornada han demostrado que sus nexos con la mal llamada izquierda mexicana ahora que esta ocupa la presidencia los ha convertido en todo aquello contra lo que en teoría y a viva voz luchaban, complacientes de su renombre y lejos del ejercicio de su profesión.
La nota por más que este ahí, es lo menos importante. Lo importante es el culto a su persona. Lo mismo sucede en el extremo opuesto del espectro ideológico, en aquellos que desde la derecha despojada de espacios, se victimizan perdiendo la objetividad en su información para atacar sin neutralidad y desde los diferentes espacios que crean en Internet a quien acusan de ser su verdugo político y laboral. Pero más importante de hundir su persona en la noche negra de no tener espacios donde promover a su persona. Algo que tienen en común y ha sido el argumento en su momento de Pedro Feriz de Con, Carmen Aristegui, Nino Canún, Jorge Berry, Ricardo Alemán, Ricardo Rocha y que a pesar de no ser falso del todo los coloca a ellos por encima de su labor y de su campo de acción.
En el caso de los deportes el fenómeno es aún más agudo debido a que los diferentes eventos deportivos parecen ser lo que menos importa al verse relegados a un segundo o tercer plano, pues la discusión inocua que antecede y sucede el evento centra sus cámaras en una serie de comentaristas, deportistas retirados y analistas que nos han hecho creer que su palabra puede sustituir la emoción pura que se produce en el encuentro.
Hoy no importa lo que sucede durante el evento, lo trascendente radica en lo que sucede extra cancha, extra estadio, más allá del tiempo reglamentario de juego. Los nombres de muchos jugadores quedan sobrepasados por el de los buhoneros que a lo largo de la semana desde una pantalla o un micrófono se dedican a la deconstrucción del evento deportivo y la adición de comentarios que lejos de enriquecer el evento abonan al ego del comentarista. Lo que antaño se trato de ensalzar a los héroes del domingo, hoy se quiere convertir en enaltecer al hombre gris de los medios a lo largo de la semana.
Hoy muchos periodistas, se miden como populares influencers o personas del mundo del espectáculo, que al fin de cuentas eso es lo que son, a partir del número de seguidores que tienen en sus redes sociales. La noticia es lo de menos, su imagen lo de más.
El fenómeno es mundial e impacta en los medios de todos los países. Los periodistas se alejan de la emoción y el amor por su profesión para volverse nuevos rockstars de un sistema de medios que se los inculca.  

publicado en roastbrief.com.mx el 20 de marzo de 2019
imagen. wikipedia.org

martes, 14 de mayo de 2019

Dos pioneras del periodismo deportivo en Estados Unidos.



Jean Giambrone y Mary Shane se abrieron camino entre una de las profesiones más machistas del mundo; la del periodista deportivo.
Armando Enríquez Vázquez
Para una mujer no siempre ha sido fácil entrar en el machista mundo del periodismo deportivo, aún hoy en día muchas de las mujeres que se encuentran en las transmisiones deportivas, es gracias a su atractivo visual, antes que a su inteligencia o capacidad de análisis y son blanco de burlas de los hombres que dominan los espacios deportivos mostrando su misoginia y su incapacidad para tolerar a una mujer en su ámbito profesional. Muchos espacios en el periodismo deportivo se abrieron a las mujeres hasta bien entrados en el siglo XX.
El periodismo deportivo un fenómeno nacido en el siglo XX y que en este siglo se consolidado como una de las actividades más atractivas para miles de jóvenes que intentan encontrar su profesión en medio de la revolución industrial en la que vivimos.
Tal vez porque los deportes mismos como espectáculo y sobre todo los de conjunto excluyeron en un principio a las mujeres de sus ligas, fue muy difícil y hasta una ofensa para los miembros de la prensa deportiva, los jugadores, los dueños de los equipos y hasta los dueños de los medios proponerse siquiera la idea de tener reporteras y/o comentaristas en las líneas laterales al terreno de juego, o las cabinas de transmisión, ya no se diga en los vestidores. Aquí la semblanza de dos de las pioneras que rompieron con los tabús acerca de las periodistas deportivas.
El caso de Jean Giambrone inició cuando la joven se interesó por la ausencia total de la cobertura deportiva de los deportes femeniles. En 1939 mientras aún era una estudiante de la Universidad de Rochester molesta por la situación tomó el camión que la dejó a las puertas de un periódico local llamado Democrat and Chronicle, Jean Giambrone se entrevistó con el editor de la sección de deportes y con editor general del diario quienes estuvieron de acuerdo con los argumentos de la joven y le ofrecieron escribir una columna y las notas que considerara necesarias acerca de los deportes femeninos, de esta manera y sin ser este el objetivo, pero se convirtió en su forma de vida, Jean Giambrone se inició en el periodismo deportivo. Durante más de cincuenta años Giambrone se dedicó a escribir sobre deportes, no sólo sobre femeniles, aficionada al golf se convirtió en la primera mujer en cubrir los masters de golf en Estados Unidos. Jack Nicklaus, El Oso Dorado, en 1966 cuando iba a la sala de prensa se detuvo y contestó las preguntas de Jean como homenaje al trabajo de la periodista que no tenía siquiera permiso de entrar a la sala de prensa, como no lo tenía ninguna mujer en la época. Al año siguiente se convirtió en la primera periodista en tener acreditación a todas las áreas del Masters. En 1965 se ganó el aprecio de otro golfista histórico; Lee Trevino, al escribir sobre él un novato que terminó en quinto lugar en su primer torneo, lo que le valió cuando el golfista comenzó a ganar torneos entrevistas exclusivas.
Giambrone nació el 6 de mayo de 1921 en Rochester Nueva York, su verdadero nombre era Virginia Cardinale, Jean fue su apodo desde la universidad y Giambrone su apellido de casada. Murió el 21 de enero de 2013 en la misma ciudad.



En 1977 Mary Shane se convirtió en la primera mujer en narrar un juego de beisbol de Ligas Mayores. Shane graduada en historia en la Universidad de Wisconsin, soñaba desde niña con ser jugadora de beisbol profesional, pero su altura y peso no fueron suficiente para que Mary pudiera jugar el deporte, por lo que, durante la secundaria y preparatoria, incluso al inicio de sus estudios universitarios pensó en convertirse en periodista deportiva, de hecho, durante sus años en la universidad tomó diferentes cursos de periodismo. Aunque al principio trabajó como maestra de preparatoria, la repentina muerte de su hermana, en 1975, en un accidente automovilístico la hizo cambiar su visión de la vida y de opinión. Salió a buscar una oportunidad en el periodismo deportivo, misma que consiguió en una estación de radio local. Empezó haciendo un reportaje sobre las porristas de la Universidad de Marquette, algo que le molestó, pero en un año ya estaba cubriendo y haciendo reportajes de los Cerveceros de Milwaukee desde el palco de la prensa donde se encontró con un viejo conocido durante un encuentro con los Medias Blancas de Chicago. Este hombre que trabajaba con los medios de Chicago que cubrían a los Medias Blancas inmediatamente le ofreció un trabajo en la cabina de transmisión de la franquicia de la Ciudad de los Vientos sólo fueron 35 juegos locales de las Medias Blancas, pero Shane se convirtió en la primera mujer en narrar un encuentro de beisbol en Estados Unidos tanto en radio como en televisión. Tras la aventura en Chicago y sin trabajo, Shane se mudó a Worcester, Massachussets y comenzó de nuevo desde abajo cubriendo toda clase de deportes para un periódico local, desde las escuadras preparatorianas a equipos profesionales como las Medias Rojas de Boston y los Celtics de Boston de la NBA, una vez más Shane rompió una barrera de género al convertirse en la primera mujer a la que se le permitió acceso al vestidor de los Celtics. Un infarto acabó con su vida cuando Shane tenía 42 años.
Mary Shane nació el 17 de mayo de 1945 en Milwaukee, con el nombre de Mary Driscoll, como en el caso de Giambrone, Shane era su apellido de casada. Murió el 1º de noviembre de 1987 en Worcester Massachussets.
Ambas mujeres lucharon contra los prejuicios no sólo de sus colegas periodistas, si no contra los prejuicios de muchos jugadores, entrenadores y hasta de las audiencias y lectores.
Existe una mujer que anterior a Mary Shane compartió micrófonos con los cronistas de beisbol, en este caso los que cubrían a los entonces Atléticos de Kansas City, su nombre Betty Caywood, contratada por el dueño del equipo, Charlie Finley, Caywood hacía reportajes de color, aunque la verdadera intención era llamar la atención de espectadores, aficionados y anunciantes. Caywood había sido modelo y daba el clima en una canal local en Chicago. Esto fue en 1964, para la temporada de 1965 ya no le fue renovado el contrato. Se dice que a Caywood se le ofreció el trabajo de conductora de la barra matutina de una de las grandes cadenas de televisión en Estados Unidos, sin embargo, como implicaba mudarse a Nueva York Caywood lo rechazó. El puesto fue ocupado por la periodista Bárbara Walters que iniciaba su carrera. Caywood terminó la suya demostrando que no era periodista y no le interesaba serlo.

publicado en mamaejecutiva.net el 6 de mayo de 2019
imagenes: democratandchronicle.com
                sabr.org

viernes, 7 de diciembre de 2018

Honrar a las voces deportivas de México.




En un hermoso libro una serie de instituciones púbicas y empresas privadas decidieron honrar a las voces que marcaron la narración deportiva en nuestro país y es la punta de todo un ambicioso proyecto.

Armando Enríquez Vázquez

Todos los que tenemos ya cierta edad y sin importar a que nos dediquemos en la vida, sin duda recordamos un partido narrado por Ángel Fernández, Fernando Marcos en el caso del futbol soccer, a Paco Malgesto los domingos por la tarde en la crónica de la corrida de la Plaza de Toros México, o al “Rápido” Esquivel en Radio Red transmitiendo los partidos de la Liga Mexicana de Beisbol desde el Parque del Seguro Social o Parque Delta. Tal vez nunca escuchamos a “El Mago” Septién en su época del radio, o a otros de los pioneros de la narración deportiva.
La Fonoteca Nacional, la Secretaría de Cultura Federal, SPR (Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano) Cemento Cruz Azul, entre otros supieron arropar un proyecto que me parece vital para resguardar ese patrimonio que es la historia del periodismo deportivo y por extensión del surgimiento del México moderno, ese que sin tener nada que ver con movimientos ideológicos o culturales de los que nos gusta presumir, forma sin duda una parte muy importante del México cotidiano que nos fue transformando a todos y en especial a los medios en lo que hoy conocemos. Torres Novelo Consultores es la empresa responsable de idear y llevar a cabo este proyecto.
El proyecto que consiste, por un lado. en dar a conocer a los cronistas y periodistas del pasado en México, a lo que se llama maestros, a aquellos que aún son parte del mundo deportivo del país y a quienes forman a la nueva generación de locutores y periodistas deportivos. Es muy ambiciosos y comprende una serie de televisión, un libro y un micrositio donde todos podamos acceder al conocimiento de la historia del periodismo deportivo nacional tan olvidado y menospreciado. Pero por otro lado crear un lugar donde físicamente se reconozca a estos periodistas y el acervo tanto humano como de archivo crezca año con año.
Quiero hablar en específico del libro “Voces del Deporte Mexicano” que es una de las puntas de lanza con la que inicia este proyecto. Extraordinariamente editado el libro reúne la semblanza de locutores, cronistas, periodistas clave del periodismo deportivo, dividiéndolos en los tres grupos mencionados antes; voces del pasado, refiriéndose a los periodistas ya fallecidos; “Sonny” Alarcón, Toño Andere, Pepe Espinosa, Alonso Sordo Noriega, “El Rápido” Esquivel, “El Mago” Septién, Agustín González “Escopeta”, “El Che” Ventura, entre otros.
El segundo grupo al que se llama maestros incluye a voces que actualmente forman la primera línea dentro del periodismo deportivo de hoy y con una trayectoria muy reconocida como Enrique Burak, Toño de Valdés, Fernando Von Rossum, José Ramón Fernández, Marcos Tolama, Eduardo Trelles, Heriberto Murrieta, “El Perro” Bermúdez, Raúl Orvañanos.



Y aquellos que no por edad sino por seguir en crecimiento en su quehacer periodístico; David Faitelson, Alberto Lati, Roberto Gómez Junco, Gerardo Velázquez de León y la irrupción de mujeres periodistas en las cadenas televisivas que son mucho más que sólo el cuerpo y las curvas con las que la televisión estigmatizó a las mujeres en el deporte Marión Reimers, Gabriela Fernández de Lara, Carolina Weigend.
Una extraordinaria selección de fotografías que nos muestran la vida y la relación con el deporte de los protagonistas del texto que nos cuenta la vida de los 45 seleccionados en esta etapa del proyecto.
Una de las cosas que hacen del libro una delicia es que la semblanza cada uno de los personajes se incluyen en caso de existir alguna de su frases icónicas así, por ejemplo:
“Aaaarrrancan.” Sonny Alarcón
“Si tiene un enemigo no lo ahorque, no lo queme, no lo fusile, métalo de umpire.” “El Rápido” Esquivel
“A todos los que quieren y aman al futbol.” Ángel Fernández
“El batazo de jonrón construye monumentos y destruye castillos.” “El Mago” Septién
“Le salió un tirititito.” “El Perro” Bermúdez
“Llamen a los vecinos y despierten a los niños.” Enrique Burak
“Los Rudos, los rudos, los rudos.” Arturo Rivera
“Se dobla, se dobla, pero no se rompe.” Rodolfo Vargas
Estas frases hacen que nos demos cuenta del talento, la creatividad, y el humor de muchos de estos grandes cronistas; yo en lo personal debería añadir esa forma en que “El Rápido” Esquivel narraba cada fin del turno de al bat de un equipo allá en los años setenta cuando invariablemente lo escuchábamos en el carro de mi padre en los trayectos dominicales; “Allá van, huyeron como cobardes por Avenida Cuauhtémoc tres entradas y media…”
Para los que desconocemos a fondo la historia de la radio y del periodismo deportivo de nuestro país el libro nos cuenta historias como la de Alonso Sordo Noriega el pionero de la crónica deportiva en nuestro país, además de periodista y el mentor de Jacobo Zabludowsky. Lleno de anécdotas de estos importantes periodistas “Voces del Deporte Mexicano” nos da también una clara idea como ha evolucionado y cambiado el medio y las audiencias.
Es claro que faltan algunos y algunas; Pepe Alameda y su frase: “El toreo no es graciosa huida, sino apasionada entrega” Javier Trejo Garay, John Sutcliffe, Mara Almada que fue la primera conductora del noticiero de Fox Sport en nuestro país, Luis García, Jorge Berry, el único cronista deportivo mexicano que tiene un anillo de Superbowl y no se lo robo como el cretino que hurtó el jersey de Tom Brady, Alejandro Lara, entre los que se me vienen a la mente pero eso es lo rico del proyecto que pretende enriquecerse año con año reconociendo a aquellos que no aparecen en esta primera selección, porque no son todos los que están, ni están todos los que son” además en un medio que crece y evoluciona van apareciendo muchas voces nuevas que se van creando su sitio en la narración.
El cronista, narrador o analista deportivo que no sepa reconocer a sus antecesores sin duda, no sólo es un mentiroso, si no un arrogante y pretencioso. Porque la gente sabe muy bien de donde vienen sobre todo los viejos.
El libro se puede leer y disfrutar en el sitio de “Voces del deporte mexicano”: https://www.vocesdeldeporte.mx




lunes, 15 de octubre de 2018

El otro 68



Un libro excepcional cuenta la historia de los protagonistas de los XIX Juegos Olímpicos México 68, jóvenes peridistas deportivos los entrevistaron.


Armando Enríquez Vázquez

Decir 1968 es referencia inmediata a la matanza de Tlatelolco, los hechos marcaron un parteaguas en la historia social de nuestro país. El gobierno priísta y sus halcones al servicio de Estados Unidos no tuvieron empacho alguno para acabar con los estudiantes mexicanos, para reprimir a la sociedad y perseguirla, no solo por esos meses, sino por los seis años de Luis Echeverría. Demostrando que el PRI jamás se identificó con México, si no con los intereses personales de los políticos.
Casi todos hemos olvidado el esplendor de los Juegos Olímpicos celebrados en la misma ciudad a diez días de los cruentos hechos de la Plaza de la Tres Culturas, los primeros de su tipo en celebrarse en América Latina. México se convirtió después de Estados Unidos en el segundo país del Nuevo Continente en el que celebraba la contienda mundial.
Tras cincuenta años pocos, muy pocos en el país habrán de recordar este hecho, lo que es peor a lo largo de cincuenta años nadie ha dado su lugar histórico a esos atletas que dieron al pueblo de México emociones, incluso tras los juegos los políticos mexicanos que tanto se fotografiaron en el evento, olvidaron a los atletas y en darle impulso a nuestro deporte nacional.
De la delegación mexicana si se recuerda a algunos es por lo general a los medallistas o a Enriqueta Basilio, en su defecto, quien encendió el pebetero del Estadio de Ciudad Universitaria para dar inicio a la contienda.
Por eso, que la única escuela del país especializada en periodismo deportivo en México haya decidido publicar un libro titulado A 50 años…México 68 conmemorando no sólo los Juegos Olímpicos de 1968, si no sobre todo a los atletas mexicanos que participaron en ellos es mucho más que una grata sorpresa.
El libro editado en Papel Cuché es mucho más que testimonial que recupera la voz y las historias de los atletas mexicanos que hace medio siglo, siendo unos jóvenes intentaron llegar al pódium de los triunfadores, incluyendo a los nueve que los lograron en cuando al menos una semblanza de aquellos que ya murieron, es también una radiografía de un evento que concentró no sólo los esfuerzos y atención de las autoridades deportivas del país, sino a las de cultura, la Ciudad de México, Distrito Federal en esos tiempos, a las del País, creando un enorme espectáculo que mostró al mundo un México moderno lleno de cultura contemporánea y tradicional.
Lo trascendencia del libro no radica únicamente en la decisión del Instituto José Ramón de publicar un texto de estas características, si no hacerlo aprovechando el talento y el profesionalismo de sus alumnos tanto de la Licenciatura en Periodismo Deportivo como del Bachillerato Técnico en esta especialidad quienes realizaron las entrevistas a los atletas y muchas de las fotografías del libro.
Jóvenes hombres y mujeres bajo la coordinación del Profesor Marco Antonio Salazar Reyes, extraordinario periodista y hombre de medios cuya idea fructificó en este maravilloso libro de 350 páginas.
Los futuros periodistas deportivos de México, muchos de ellos ya trabajando en medios de comunicación, realizaron entrevistas que son historias de vida, de éxito, de tragedia, pero que marcaron de por vida a cada uno de sus protagonistas. De los conocidos Felipe “El Tibio” Muñoz, Nelson Vargas, Pilar Roldán a los olvidados como Guillermo Echavarría el joven que acabó con la marca mundial de los 1500 metros libres de natación tres meses antes de los Juegos Olímpicos y que no pudo lograr la medalla de oro en la alberca olímpica y eso lo marcó de por vida o Jaime Lozano quien desencantado tras lo que el califica como un robo en el boxeo tardo años en recuperarse y cambiar de profesión al volverse actor. Las historias se las contaron a los jóvenes del Instituto los protagonistas del 68. Los ya fallecidos o aquellos de los que no se encontró ningún dato también están en las hojas del libro, como fiel testimonio de que compitieron por el país que después los olvidó.   
A las historias sumamos la gran recopilación gráfica que el Profesor Salazar de aquellos días, y las fotografías de los fotógrafos deportivos del futuro a manera del antes y después de los atletas mexicanos y el extraordinario y bellísimo trabajo de diseño editorial del Profesor Eduardo Guerra Caparrós. El resultado es un libro que además del valor periodístico e histórico que ningún medio profesional ha hecho tiene un valor estético sin comparación en México.
La directora del Instituto Teresa Anaya tuvo la visión no sólo para apoyar la propuesta del Profesor Salazar, sino de demostrar que lo que se siembra a diario en los salones de la escuela se ha cosechado en muchachos y muchachas que son apasionados con su profesión, con sus estudios y sin duda son una camada de nuevos periodistas deportivos más dedicados y conocedores de su profesión y que no sólo saben hablar de futbol.
Para la directora del Instituto este libro es también un legado que contiene la historia de una generación de deportistas que México olvidó.

publicado en blureport.com.mx el 3 de octubre de 2018