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miércoles, 26 de junio de 2019

Cuando lo que menos importa es la noticia.



Hoy muchos periodistas, se miden como populares influencers o personas del mundo del espectáculo; a partir del número de seguidores que tienen en sus redes sociales. La noticia no importa.

Armando Enríquez Vázquez

El reciente caso del periodista Claas Relotius, de la prestigiosa revista alemana Der Spiegel, quien desde el corazón de la publicación y engañando a todos los filtros que utiliza Der Spiegel para garantizar la veracidad de sus reportajes y notas nos muestra la vulnerabilidad de los medios, el nacimiento de fake news desde el único lugar donde esto no debería ser posible. Más importante nos obliga a pensar el papel del informador y de la noticia.
Claas Relotius no es el único periodista que cree que su nombre es más importante que su trabajo o la información. Pero es la cúspide del pensamiento egoísta y hedonista del periodismo contemporáneo que no necesariamente se limita a los milenials como Relotius, si no que está cimentado en el poder, los egos y la arrogancia que los medios han permitido y fomentan en sus mal llamados periodistas y que sin duda repercute en la manera que ciudadanos y audiencias perciben a estos lectores de noticias. Así como en las relaciones que estos llamados líderes de opinión establecen con el poder creando, al menos en el imaginario colectivo, redes perversas que afectan directamente la credibilidad y respetabilidad de dichas personas y por extensión de los medios en lo que trabajan.
La respetabilidad de Der Spiegel tardará en recuperar su lugar mientras adversarios ideológicos de la publicación han desde que sucedió el incidente en diciembre de 2018 atacado y cuestionado las intenciones informativas del medio.
Desgraciadamente en México el problema se agudiza porque esos nexos con el poder quedan al descubierto en cuanto se dan los cambios políticos sexenales, Ejemplo en los primeros meses del cambio de régimen algunos “periodistas” que se forjaron una imagen de imparciales, críticos, inquisitivos como Carmen Aristegui, Julio Astillero, la gran mayoría de los moneros de La Jornada han demostrado que sus nexos con la mal llamada izquierda mexicana ahora que esta ocupa la presidencia los ha convertido en todo aquello contra lo que en teoría y a viva voz luchaban, complacientes de su renombre y lejos del ejercicio de su profesión.
La nota por más que este ahí, es lo menos importante. Lo importante es el culto a su persona. Lo mismo sucede en el extremo opuesto del espectro ideológico, en aquellos que desde la derecha despojada de espacios, se victimizan perdiendo la objetividad en su información para atacar sin neutralidad y desde los diferentes espacios que crean en Internet a quien acusan de ser su verdugo político y laboral. Pero más importante de hundir su persona en la noche negra de no tener espacios donde promover a su persona. Algo que tienen en común y ha sido el argumento en su momento de Pedro Feriz de Con, Carmen Aristegui, Nino Canún, Jorge Berry, Ricardo Alemán, Ricardo Rocha y que a pesar de no ser falso del todo los coloca a ellos por encima de su labor y de su campo de acción.
En el caso de los deportes el fenómeno es aún más agudo debido a que los diferentes eventos deportivos parecen ser lo que menos importa al verse relegados a un segundo o tercer plano, pues la discusión inocua que antecede y sucede el evento centra sus cámaras en una serie de comentaristas, deportistas retirados y analistas que nos han hecho creer que su palabra puede sustituir la emoción pura que se produce en el encuentro.
Hoy no importa lo que sucede durante el evento, lo trascendente radica en lo que sucede extra cancha, extra estadio, más allá del tiempo reglamentario de juego. Los nombres de muchos jugadores quedan sobrepasados por el de los buhoneros que a lo largo de la semana desde una pantalla o un micrófono se dedican a la deconstrucción del evento deportivo y la adición de comentarios que lejos de enriquecer el evento abonan al ego del comentarista. Lo que antaño se trato de ensalzar a los héroes del domingo, hoy se quiere convertir en enaltecer al hombre gris de los medios a lo largo de la semana.
Hoy muchos periodistas, se miden como populares influencers o personas del mundo del espectáculo, que al fin de cuentas eso es lo que son, a partir del número de seguidores que tienen en sus redes sociales. La noticia es lo de menos, su imagen lo de más.
El fenómeno es mundial e impacta en los medios de todos los países. Los periodistas se alejan de la emoción y el amor por su profesión para volverse nuevos rockstars de un sistema de medios que se los inculca.  

publicado en roastbrief.com.mx el 20 de marzo de 2019
imagen. wikipedia.org

sábado, 9 de enero de 2016

Información y democracia; nuestro Internet.



Actualmente existen muchas corrientes de pensamiento entre las ciudadanos comunes y corrientes que rechazan los espacios informativos, y con justificada razón.

Armando Enríquez Vázquez.

Iniciar el año, después de haber leído en los principales diarios y medios tradicionales de comunicación los mejores deseos y éxito por venir a sus audiencias, leyendo en un portal informativo internacional, que tan sólo una horas antes resaltaba la pirotecnia con la que el mundo entero recibió el año nuevo, que una mujer de 91 años en un momento de ira asesinó con un cuchillo a su hermana menor de 86 años de edad resulta no sólo una paradoja, sino un claro indicio de que en el mundo en el que vivimos, la agenda informativa mundial se mueve entre la nota roja y el miedo a nuestro entorno cotidiano. Conforme avanzan los días las notas de asesinatos, capturas de criminales y accidentes en lejanas partes del mundo van regresando a la normalidad a los medios.
Actualmente existen muchas corrientes de pensamiento entre las ciudadanos comunes y corrientes que rechazan los espacios informativos, y con justificada razón, por lo negativo, sensacionalista y superficial de la información que ponen a las manos de los lectores, audiencias y receptores de sus mensajes.
Y junto con las noticias que parecen acrecentar la idea de una inseguridad social, abundan la de una inseguridad financiera en un planeta donde el 1% de la población administra las riquezas del planeta ayudado por organismos manejados por criminales de cuello blanco como el FMI y su Gerente  Directora, Christine Lagarde quién sin compasión alguna lleva años sentenciando a los griegos a la miseria, mientras ella tiene cuentas pendientes con la ley en Francia.
El colmo de los medios tradicionales de comunicación es, tristemente, cuando llegan como lo vemos constantemente, a ser irónicos cuando presentan ante nosotros una información optimista o que promete un mejor futuro. La ciencia y la cultura merecen un lugar aparte que parece no tener relación con el vulgar mundo en el que vivimos dominado por la nota roja, la llamada nota rosa, la nota amarilla, la política que abarca todos estos colores y la nota de corrupción que mata a todas las anteriores. La agenda informativa de los medios tradicionales oscila entre la frivolidad y el enojo.
Por grave que una nota roja parezca, por lo general sucede a miles de kilómetros de la mayoría de los lectores. Los medios tradicionales buscan fincar el miedo y la desesperanza entre sus lectores y audiencias y cada día más basados en la falsa premisa de ser palancas en favor de los señores del poder, de creer servir como presión a políticos, lo medios se convierten en los órganos de propaganda que tanto quieren los políticos y hubieran envidiado Stalin o Hitler. Esto sucede no sólo en México, si no en la mayoría de los países.
Estados Unidos, es sin duda uno de los mejores ejemplos del fascismo mediático y de la falsa democracia gracias a una prensa insustancial, a cadenas de televisión como FoxNews y MSNBC que carecen de análisis y viven en un miedo nostálgico sobre la llegada del comunismo, hoy difunto, a las tierras de los paladines de la libertad. No en vano el surgimiento de todos los súper héroes y comics en las pantallas de televisión y cine tratando infantilmente de validar una democracia que no es directa.
Sumergidos en este abuso de ruido dizque informativo, en una sobreinformación intrascendente, sólo nos queda el ser en extremo selectivos, leer y cruzar las notas de diferentes medios, aprender a leer entre líneas para entender que a un gobierno, como el de Enrique Peña Nieto, le importa más hundir a empresas y empresarios mexicanos de larga trayectoria y orgullo del país como Bernardo Quintana de ICA y defender a los empresarios corruptos como José Andrés de Oteyza, ex secretario de gobierno durante la presidencia de José López Portillo, hoy directivo de OHL o de Olegario Vazquez Raña, soldado incondicional del partido en el poder desde tiempos de Luis Echeverría y más tarde de Vicente Fox, cuyas empresas e intereses se han visto beneficiados durante el sexenio del mexiquense también.
Hoy el periodismo ya no surge únicamente desde la academia, las aulas de las escuelas o las redacciones de los diarios, como en muchas otras profesiones y oficios un enorme número de ciudadanos han finalmente decidido escuchar su voz y ejercer desde la libertad que permite la nueva realidad; a través de redes sociales, de blogs, videoblogs y podcasts manifestando puntos de vista diferentes a los dictados por lo intereses empresariales de los dueños de los medios. Hoy es desde esta trinchera debemos impedir el florecimiento de la estulticia y la manipulación. Del fácil aplauso a cualquier acción de gobierno, ser críticos de todas las dictaduras de derecha e izquierda que se quieren imponer con visiones populistas y populacheras que poco o nada tiene que ver con el bienestar de la nación. Desde Javier Duarte hasta Ricardo Monreal, pasando por Graco Ramírez y Francisco Vega Lamadrid, debemos aprender a puntualizar todos sus actos de autoritarismo y sus logros, porque somos y debemos demostrar nuestra inteligencia y nuestro amor por México.

Porque en un mundo globalizado no podemos permitir la tiranía de organismos como el FMI o el Banco Mundial, como también debemos decirle a los políticos tradicionales del mundo, que ellos y sus medios tradicionales de comunicación que el mundo ya cambio y ellos no se han querido dar cuenta.

publicado en blureport.com.mx el 5 de enero de 2016
imagen: DeathtoStock.

jueves, 4 de abril de 2013

Películas, televisión y noticias



Hace poco vi la serie de HBO The Newsroom la reflexión sobre lo que pasa en la industria de noticias en los Estados Unidos tristemente es muy similar a lo que pasa en nuestras pantallas televisivas.
 

Armando Enríquez Vázquez

La primera película sobre el mundo de las noticias que recuerdo haber visto fue Network, a mediados de los setenta, la película dirigida por Sidney Lumet y escrita por Paddy Chayefsky, ganadores ambos del Oscar por esa película, que también ganó el Oscar y arrasó con todas las categorías de actuación ese año. Como último dato curioso Peter Finch, el actor que estelarizó la película, fue el primer actor en recibir el Oscar de manera póstuma, muchos años después Heath Ledger el segundo. Pero hablando de la película; esta narra la historia de un viejo conductor de noticias, viudo, sólo, amargado y sin rating al que la cadena de televisión decide despedir por no representar ya ningún negocio para la compañía, el día que le dan la noticia de que es su última semana al frente de la emisión, el hombre decide anunciar al final de la transmisión que se va del noticiero y que lo hará suicidándose frente a las cámaras, obviamente el morbo gana, la audiencia sube y el conductor no pierde el trabajo, entonces el hombre es utilizado por los dueños de la estación que convierten su noticiero en un exitoso programa para la clase media enojada por la crisis de aquellos años, llegando a los primeros sitios de audiencia. Cuando los ratings vuelven a bajar de manera peligrosa, los ejecutivos de la cadena no despiden al periodista, sino que planean y producen su asesinato en vivo y a todo color. Años después llegó otra película de noticieros película llamada Broadcast News que hablaba de los noticieros de los años ochenta, William Hurt protagonizaba al nuevo prototipo del conductor de noticiero estelar, y de acuerdo a otro de los personajes de la película al diablo, por que el diablo es atractivo, carismático, lo que seduce a sus seguidores, a quienes no les importa, ni se cuestionan la manipulación de la información o si a lo que llaman información lo es realmente. En los noventas otras dos grandes historias acerca de la manipulación de la verdad en los noticieros, Wag the Dog, con Dustin Hoffman y Robert de Niro, produciendo una guerra en estudios de televisión para salvar al Presidente. Una noticia falsa pero bien producida que hace que la gente la crea real. Mad City del gran director griego Costa Gavras, con John Travolta, Dustin Hofman y Alan Alda, donde un reportero mediocre y en decadencia se aprovechara de una situación y de un hombre en situación desesperada para recobrar su cuadro a nivel nacional sin importarle la desgracia que cause. Mad City es una forma torcida y sucia de aprovechar una situación como la de Dog Day Afternoon, sin la honestidad del personaje que interpreta Al Pacino en esa cinta de los setenta.
La primera década del siglo XXI, nos trajo el estreno de una película reflexiva, basada en personajes reales de la historia reciente de los Estados Unidos, acerca de la coerción del poder de censura del gobierno norteaméricano sobre los medios en tiempos del McCarthismo y la fuerza de la verdad. Good Night and Good Luck. Dirigida por George Clooney y con la actuación en el papel principal de David Strathairn, intepretando al periodista Edward Murrow y su cobertura sobre las acciones del nefasto senador. 
En la serie The Newsroom, producida por HBO, el discurso inicial de Jeff Daniels, protagonista de la serie, promete algo que la serie no es, una serie acerca de cómo se encubre la verdad en los medios informativos de los Estados Unidos. Lo que sí es la serie, además de un melodrama digno de Ismael Rodríguez, así de bueno, es una reflexión de cómo las noticias sólo están basadas en los ratings, en como antiguos conductores de noticias, que comentaban y editorializaban sobre la nota han desaparecido para dar espacio a lectores de telepromter, con más ganas de ser la mascota favorita de la audiencia y de los ejecutivos de la cadenas de televisión que de informar y como los negocios de los dueños de las estaciones de televisión, son los que dictan la pauta de los pseudo-periodistas que aparecen en pantalla.
Curiosamente cuando vi la mayoría de todas estas películas jamás pensé que algún día trabajaría como productor de un noticiero. Hoy que, ya estoy lejos de la producción de noticias, y no por mi voluntad, para desarrollar nuevos proyectos, estas películas y serie me han hecho reflexionar y recordar. La mayoría de los noticieros en las cadenas de televisión y radio en México sirven a los oscuros propósitos de los dueños de las cadenas. Televisa, MVS, Cadenatres, cada uno ha tenido que silenciar a quién por decir la verdad viola sus acuerdos y coqueteos con el poder, en el caso de MVS esa misma presión a la inversa, y gracias por los rating que no se perdieron, los obligó a revocar su decisión. Pero a diferencia de los casos de las películas y series mencionadas, yo ví a gente tan tonta, capaz de pegarse un tiro en el pie para silenciar a su voz más importante y con mayor credibilidad, por ser incómodo ante el poder naciente de las elecciones pasadas, no por insultar, ni calumniar, simplemente por cuestionar, que terminaron sacrificaron su propio canal y su rating por ser mascotas del PRI. Claro tienen lectoras de noticias que ni siquiera saben leer el teleprompter y su seriedad informativa radica en los chismes de espectáculos que son el perfecto reflejo de sus directivos y dueño. Porque para ellos más vale el servilismo y los negocios turbios que la credibilidad, experiencia y el nombre de un verdadero periodista.
Yo los incito a ver cada una de esas películas y la serie The Newsroom, disfrutarlas como entretenimiento y después si quieren reflexionar y comparar con el panorama nacional donde tantas películas o series acerca del tema se podrían hacer y sin embargo la censura y los intereses de dueños de los medios se interponen con una idea tan insultante como es la de hacer televisión interesante para los mexicanos que sólo quieren ver sus telenovelas y futbol con,  eso son felices, y para los que crean que la frase surgió en Avenida Chapultepec o en los foros de San Ángel, mejor los invito a que busquen en  La televisión más abierta que nunca.  
 


Una versión abreviada fue publicada en blureport.com.mx el 3 de Abril de 2013
Imagen:suizer.com