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lunes, 22 de octubre de 2018

El pútrido aroma de la prepotencia.



Los actos de los futuros funcionarios de la cuarta transformación, así como ciertos miembros del Congreso de la Unión sólo demuestran que parte del futuro gobierno es pan con lo mismo.

Armando Enríquez Vázquez

Culpar de todo lo que pasa con el zoológico en el que se convirtió Morena a López Obrador me parece injusto, aunque como en el caso de Peña Nieto quien nos mostró en seis años que todo el nuevo PRI era mucho peor que el más antiguo y autoritario PRI, alguna responsabilidad tiene. Lo que nos ha demostrado López Obrador hasta ahora es que el filtro del partido que fundó y dirigió por tantos años en realidad no era ni muy fino, ni tenía intención de depurar nada en lo absoluto. El objetivo era ganar a como diera lugar.
López Obrador no tiene la culpa de que sus diputados chapulines sean unos déspotas, prepotentes cómo el señor Cipriano Charrez, triste representante del Estado de Hidalgo en la cámara de diputados, que saltó del PAN a Morena para seguir actuando con impunidad y en la opacidad. Tendré que aceptar que hasta Muñoz Ledo suena coherente y congruente cuando le pide a este individuo que arregle sus problemas antes de regresar a la cámara y esto es muy importante después de saber que la familia del joven que murió en el accidente presuntamente provocado por el diputado se ha desistido de seguir colaborando con las autoridades, lo que después de todas las series y películas gringas, me hace sospechar que algo no está bien. El mismo hermano del diputado y presidente municipal de Ixmiquilpan Pascual Charrez ha dicho que el diputado federal es una vergüenza para su familia y no piensa defenderlo. Pero Yeidckol Polevnsky, presidenta de Morena y el grueso de los diputados han sido incapaces de condenar directamente al legislador y sólo hablan en los mismos términos ambiguos con los que el PRI en su momento defendió a personajes igual de oscuros como Antonio Tarek miembro del Clan Javidú y quien como diputado se escondió tras el fuero y la mayoría formada por diputados del PRI.
Eso no es culpa de Andrés Manuel, como en su momento tampoco fue su culpa las fotos que existen de él con los Abarca, al calor de los doce años de campaña, de la ambición por ganar y de hacerlo con el carro completo con un partido que en su momento carecía de presencia nacional, el Presidente Electo se retrató con quien se puso a su lado sin importarle quien era, al menos eso quiero pensar de manera por demás inocente. Los cuadros de Morena, como en su momento sucedió con el PRD y hasta con el PAN, se llenaron de oportunistas, malandrines y maleantes.
Ni que decir del pobre hombre que, sentado en su curul con lagañas todavía, intenta justificar el que se haya dormido, culpando a la “marea alcalina” de su irresponsabilidad frente a los mexicanos. Y aunque la “marea alcalina” sea un fenómeno cierto, el diputado es responsable de que esto no afecte su trabajo, comiendo menos, o en el peor de los casos durmiendo la en las oficinas de Morena donde nadie lo vea o lo grabe para no hacer quedar mal a su partido, antes de ingresar al congreso.
Hace unos días López Obrador de manera correcta e interesante mientras morenistas lo increpaban sobre un asunto en San Luis Potosí o como había sucedido unos días antes en Cuernavaca donde los morenistas abucheaban a Cuauhtémoc Blanco y sacaron de quicio al Presidente Electo, se deslindó del partido y se dijo presidente de todos los mexicanos, por lo que en las situaciones referentes a funcionarios “basura” de Morena, tendrá que ser Yeidckol la que hable y se tenga que fajar, al menos en papel, esa fue la voz de Andrés Manuel.
Pero de lo que sí podemos responsabilizar directamente al Presidente Electo es de la clase de funcionarios que ha nombrado para el futuro gabinete, sobre todo de aquellos que muestran sin darse cuenta el tipo de individuos mezquinos, prepotentes que son. Da mucha rabia cuando un octogenario que ocupará el cargo de Secretario de Comunicaciones y Transportes como Javier Jiménez Espriú amenaza a futuro a la representante legal de una mina porque le pide que abandone propiedad privada y da más coraje cuando la mujer que lo acompaña y que será la próxima Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Josefa Gonzáles Blanco Ortiz Mena secunda al viejito y amenaza a la representante legal por doble cuenta también a futuro.
Es patético ver Jiménez Espriú apuntar como policía de guardia en un museo o a la entrada del metro con su pluma los datos que le da la mujer. Es preocupante que un hombre elegido por el próximo presidente de México para ser parte de la punta de lanza de la Cuarta Transformación se comporte de la misma manera que lo haría cualquier miembro de la llamada Mafia del Poder con la que su Jefe Andrés Manuel López Obrador quiere acabar. Claro que también es el momento perfecto para que el Presidente Electo nombre a otro Secretario de Comunicaciones y Transportes que no haga ver a la Transformación que anhela López Obrador como una de cuarta y de paso darle una recomendación a su Secretaria de Medio Ambiente.
A diferencia de la boda a la que asistió porque lo invitaron, en esta ocasión el Presidente Electo, sí tiene una responsabilidad directa sobre las personas que actúan como si jamás lo hubieran escuchado y parecen no tener idea de lo que López Obrador quiere demostrar en materia de un gobierno honesto y recto.
En teoría López Obrador no iba a tolerar a otro funcionario mediocre y prepotente, no admitiría funcionarios incapaces de razonar como servidores públicos, que es a final de cuentas lo que son. Habrá que estar muy pendientes de este señor Jiménez Espriú y de sus nexos con las constructoras del próximo sexenio. Pero antes de llegar a esto debemos esperar que el Presidente Electo seleccione un mejor hombre para la SCT, que esté a la altura de esa cosa llamada Cuarta Transformación o entonces lo que comprobaremos, como tememos muchos, es que esa transformación solo fue un cambio de capo de la mafia del poder.


publicado el 15 de octubre de 2018 en blureport.com.mx

jueves, 6 de marzo de 2014

Campañas del Gobierno Federal.




Dentro de las miles de campañas de publicidad del gobierno llegan a existir algunas que se convierten en memorables. Las demás son solo mediocres. 


Armando Enríquez Vázquez


A pesar de los millones de pesos que anualmente se gasta el gobierno federal a través de sus dependencias, los diferentes poderes de la nación y organismos públicos en dar a conocer cosas obvias o campañas importantes, son muy pocos los comerciales que se nos quedan en la memoria. Por buenos o por malos.

Hay siempre los que son demagogos y panfletarios como los de las cámaras de senadores y diputados, que incluso en estos meses se han vuelto cínicos y mentirosos. Resulta que ahora tenemos que agradecer a una manga de holgazanes que trabajan menos de diez meses al año el otorgar los recursos de la nación, asunto que es competencia del Ejecutivo Federal, o los del IFE haciéndonos creer que nuestra democracia es para idiotas que mientras tocan el piano o montan a caballo deben revisar su credencial o los ciudadanos son tan imbéciles que creen en El hada de las credenciales.
Sin embargo, hay que reconocer que existen ejemplos en los que el mensaje se nos ha quedado grabado. Estos son algunos ejemplos.

Uno de los más exitosos comerciales del gobierno federal y que se mantuvo en la mente de los mexicanos por años fue la campaña de difusión del número telefónico del Instituto Nacional de Consumidor formado junto con la PROFECO, a la cual se uniría más de 15 años después, en 1976. El jingle que identificaba al número de la institución fue durante muchos años uno de los teléfonos que los mexicanos nos sabíamos de memoria hiciéramos uso o no de él. 5-68-87-22. El jingle fue escrito por Pepe González para el Instituto en 1981. Con el comercial de el teléfono de los precios, de una producción casi rupestre el INCO logró hacer llegar el mensaje a todos los mexicanos. Todavía el año pasado, cuando el nepotista procurador Benítez quiso limpiar su imagen aprovechando la historia de PROFECO e INCO, utilizó el jingle en los promocionales. También el INCO tenía un comercial sobre aguinaldo con un jingle compuesto también por Pepe González y cuyo personaje principal era interpretado por el actor Eduardo López Rojas que en el comercial se llama Abelardo y al cual el jingle invita a cuidar su aguinaldo.


Otra campaña de gubernamental que tuvo un gran impacto en los mexicanos, fue la de la Secretaria de Hacienda en los años ochenta del siglo pasado, en el que de una manera nada sutil se amenaza como siempre al contribuyente parte del sistema tributario. Los comerciales, cuya imagen era cursi y poco llamativa tenían un jingle: Cumples y te encuentras con Lolita, fallas y te enfrentas a Dolores. Así Lolita y Dolores se posicionaron como un sinónimo de la SCHP y de la doble cara del sistema.

También en los años ochenta se llevó a cabo una de las primeras campañas para no desperdiciar el agua, que llevaba un lema de: Ciérrale y un jingle muy sencillo e intranscendente que limitaba a decir: Cuidado con el agua porque se acaba. Muchos años después nos enteramos que el niño que servía de conciencia en esta campaña era el hijo de Enrique Cuenca, el Polivoz. Desgraciadamente  la campaña fuera de las referencias populares no sirvió para nada. Y el dato se queda en mera trivia. La campaña muy sencilla en su producción tuvo mucho más efecto que la muy bien producida pero poco recordada por pretenciosa del sexenio pasado.

Entre las campañas más memorables y creo que efectivas que se han hecho dentro del gobierno se encuentran una serie de comerciales de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en 1994. Producida de una manera muy sencilla pero muy llamativa, la campaña se limitaba a una niña muy carismática dando consejos a los que iban a salir en su auto de vacaciones. El más memorable de ellos es el de la niña diciendo constantemente a cuadro: ¡No se puso el cinturón! La niña que aparece en el comercial es Ximena Sariñana, la cantante pop. Con anterioridad la misma Secretaría tenía una campaña de prevención de accidentes que eran una animación de huevos que al chocar se despedazaban.

Son sólo unos cuantas las campañas gubernamentales que logran quedarse en nuestra memoria, ya sea por malas o por buenas, desgraciadamente la mayoría carecen de creatividad y peor aun de inteligencia. La mayoría son sólo extensiones de boletines de prensa y representan solo una forma más de gastar dinero de una manera absurda.

Publicado en the point.com.mx el 25 de Febrero de 2014
 Imagen: sexenio.com