miércoles, 26 de junio de 2013

Hilda Krüger: Espía Nazi en México



Durante la II Guerra Mundial la Inteligencia Nazi puso en nuestro país a una espía que fue amante de presidentes, secretarios del gabinete y actriz de cine.

Armando Enríquez Vázquez.

En cuanto nos apartamos del discurso oficial, nuestra historia está siempre llena de sorpresas. Por ejemplo, ese veracruzano ladrón y cínico que fue Miguel Alemán Valdés, hay algunos que pretenden lo veamos como el impulsor de la industria y la modernización del país, cuando la  realidad fue otra. Pero además, fue amante y muy seguramente informante de una espía Nazi que operaba en nuestro país durante la II Guerra Mundial. Lo que además lo convierte en traidor a la patria. Claro no fue el único, al menos otro secretario de estado y y se dice que el presidente de la época también disfrutaron de los favores sexuales de esta mujer.
Cuando Hitler llegó al poder en Alemania, rápidamente Joseph Goebbels tomó el control del contenido de la industria fílmica alemana para poder crear películas de propaganda. En los estudios de la UFA, trabajaba una actriz de segunda llamada Hilda Krüger, que se volvió amante del poderoso miembro del gobierno de Hitler.
Katerina Matilda Krüger, Hilda fue nombre artístico, nació en 1912 en Berlín y desde pequeña se empeñó en ser actriz, cosa que su familia apoyó. Sin ser una mujer de una extraordinaria belleza, ni talento, Krüger consiguió papeles de extra, y no fue sino hasta 1934 cuando consiguió un papel estelar. Con el apoyo de Goebbels su carrera creció. Krüger, ambiciosa y dispuesta a todo para lograr sus objetivos, tuvo otro par de papeles estelares, pero cometió un error; se caso con un empresario con antepasados judíos, o al menos eso dice la biografía de Krüger. Con el crecimiento de los Nazi, Hilda no tuvo más que abandonar a su esposo y huir a Inglaterra, y al inicio de la guerra decidió trasladarse a los Estados Unidos, a California para continuar con su carrera cinematográfica, a pesar de no lograr conseguir ningún papel, y  no tener una fuente de ingresos fija, Hilda nunca dejo de pagar puntualmente la renta de su departamento. En Estados Unidos  conoció a un empresario alemán que vivía en San Luis, Missouri y viajó a nuestro país con el pretexto de conseguir la residencia aquí y así poder tramitar el divorcio de aquel el judío alemán y casarse con el empresario que vivía en los Estados Unidos. Sin embargo, todos los pasos de la actriz eran seguidos por la agencia de inteligencia Nazi, la Abwehr y probablemente era agente ya al viajar a nuestro país, pues se sabe que se entrevistó en el consulado alemán en San Francisco. Hilda Krüger entró a México por la frontera de Nuevo Laredo el 9 de Febrero de 1941. Una vez en la Ciudad de México entró en contacto con Georg Nicolaus y Friedrich Von Schleebrugge, los cabecillas del espionaje Nazi en nuestro país. Rápidamente y olvidando por completo al empresario de San Luis, Hilda logró entrar a las fiestas de la alta sociedad mexicana que como siempre malinchista se deslumbró con la alta alemana. El primero en sucumbir a los encantos de la espía alemana fue el entonces Subsecretario de Hacienda, Ramón Beteta, pero al poco tiempo conoció a un mejor partido el entonces Secretario de Gobernación, el ambiciosos también, Miguel Alemán Valdés. Hay quienes dicen que incluso fue amante de Manuel Ávila Camacho durante la campaña que lo llevó a la presidencia, pero esto es imposible si la mujer ingresó al país hasta 1941, cuando Ávila Camacho era ya presidente.  
Gracias a su relación con Alemán Valdés, Krüger consiguió no sólo un departamento en una zona céntrica de la ciudad donde el Secretario la visitaba frecuentemente de las once de la noche a las cuatro de la mañana de acuerdo con los documentos que los servicios de inteligencia norteamericana sobre las actividades Nazis en México liberaron en 1985, consiguió establecer una red que ayudó a los alemanes a obtener grandes cantidades de materias primas mexicanas como aluminio, tungsteno, mercurio y, por supuesto, petróleo. Además de conseguir los permisos para el acceso de más de 300 espías alemanes a territorio nacional e información confidencial del gobierno mexicano. Mientras, para mantener su cubierta, se mezclaba con directores y productores de cine, se inscribió en cursos de historia de México en la UNAM y se dedicó a escribir un libro sobre La Malinche el cual se llama: Adiós a los mitos: la relación entre Mariana de Jaramillo y Hernando Cortés. Cuando México finalmente declaró la guerra a Alemania, el gobierno de los Estados Unidos pidió la captura y extradición de la actriz, sin embargo su poderoso amante veracruzano, evitó que Hilda fuera deportada y la casó con un millonario mexicano, sobrino del ex dictador Porfirio Díaz de nombre Ignacio de la Torre.
En esos años de casada y protegida por el Secretario de Gobernación, Hilda filmo varias películas en nuestro país: Casa de Mujeres. Historia de siete pecadoras, Bartolo toca la flauta, El que murió de amor y Adulterio.
Una vez pasada la tormenta de la posguerra y la persecución Nazi, Hilda regresa a Alemania, después viaja a Estados Unidos y se casa con un magnate cubano.
Sobre su muerte se sabe poco, hay quienes dicen que murió en Nueva York en 1991, otros dicen que estaba viva en 2004 en Nueva York.

Publicado en thepinkpoint.com.mx el 25 de Junio de 2013
Imagen: mexfiles.com
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