sábado, 1 de junio de 2013

Dietrich Mateschitz. Un toro con alas y muchas emociones.



  

No se trata de otra agua azucarada que se diferencia por el color o el sabor. Es un producto que mejora la resistencia, la concentración, el tiempo de respuesta, la velocidad, que agudiza la percepción y el estado emocional. El sabor no tiene ninguna relevancia.
 Dietrich Mateschitz
1944, la II Guerra Mundial se encontraba a punto de ver las grandes ofensivas de los aliados que habrán de darles la victoria. En el pequeño pueblo austríaco de Sankt Marein im Mürtzal, nació el 20 de Mayo, quince días antes del desembarco en Normandía, Dietrich Mateschitz. Hijo de una pareja de maestros de primaria que se divorciaron cuando Dietrich era aun un niño. Su familia muy conservadora, llena de militares y maestros hizo de Mateschitz un joven adusto. Con el tiempo, Dietrich ingresó a la Hochschule für Welthandel, hoy conocida como la Universidad de Economía y Administración de Empresas de Viena, dde la que tardó diez años en graduarse como mercadólogo y durante esos diez años se dedicó a dar clases de esquiar para mantenerse. Una vez graduado trabajó para Unilever llevando la mercadotecnia de algunas marcas de detergentes y después en Blendax, una empresa alemana dedicada a pastas de dientes y otros productos de consumo.
En 1982, en un viaje de negocios, Mateschitz llegó a Tailandia, donde pidió una bebida para el Jetlag y le sirvieron una bebida llamada Krating Daeng, que en tailandés quiere decir Búfalo Rojo, Chaleo Yoovidhya un hombre que había fundado una compañía farmacéutica en los años setenta era el responsable de la bebida, que entre su ingredientes contenía cafeína y taurina. Krating Daeng era muy popular entre los camioneros del país y realmente le quitó el Jetlag a Mateschitz, quién pensó que no existía nada similar en occidente. El austríaco le vio un gran potencial a la bebida y contactó con el tailandés. Ambos hombres acordaron crear una empresa para poner el producto a la venta en Europa. La inversión inicial fue de medio millón de dólares cada uno. El nombre de la empresa sería una variación del original: Red Bull.
De regreso en Austria Mateschitz, sabiendo que la publicidad y la mercadotecnia eran de gran importancia para su producto, llamó a un amigo suyo que tenía una agencia de publicidad, Johannes Kastner. Mateschitz arguyendo no tener dinero, acordó con Kastner pagar el trabajo para su producto con tiempo en la agencia como free lance. Tras un año y medio, más de cincuenta diseños, cansado de las exigencias de Mateschitz, Kastner llegó al logo de los toros rojos a punto de chocar uno contra otro, en un fondo azul y plateado y con el sol amarillo al fondo, pero aun faltaba el slogan de la marca. Esta vez, Kastner molesto después de que Mateschitz, rechazara uno tras otro todos los slogans que le presentó, le dijo a su amigo que mejor buscara otra agencia que lo ayudara con el slogan: Mateschitz le respondió que le diera una última pensada a ver que se le ocurría, cansado Kastner esa madrugada a las 3:00 de la mañana, según lo cuenta el mismo llegó a la frase: Te da alas.
Luego vinieron los focus groups y las pruebas con los consumidores los cuales resultaron totalmente negativos. Ninguno de los encuestadores le pronosticaba a Red Bull éxito; a los encuestados no les gustaba el sabor, ni les llamaban la atención el logo y mucho menos el slogan, aun así Dietrich Mateschitz decidió lanzar su producto a la venta, teniendo en mente que no estaba lanzando una nueva marca de refresco, sino toda una nueva categoría en el mercado de las bebidas. Red Bull a pesar de ser una bebida carbonatada, a diferencia del original tailandés, es y era una bebida energizante. Así en 1987 Red Bull salió a la venta.
Desde un principio, por su afición a los deportes extremos y por las cualidades de la bebida como estimulante, la idea de Mateschitz fue organizar competencias extremas y a partir de 1988 creó el Dolomitenmann  una prueba de resistencia que incluye entre sus disciplinas carrera a campo traviesa en las montañas, hangliding, bicicleta de montaña y kayaking. En 1989 Red Bull patrocinó a su primer piloto de carreras de la Fórmula 1, al austríaco Gerhard Berger. En Noviembre de 2004 Red Bull anunció la compra de la escudería Jaguar y en 2010 ganó su primer campeonato en la máxima categoría con Sebastián Vettel como piloto, además ganó también el campeonato de constructores. Mateschitz estaba feliz de haber derrotado a Ferrari. La escudería Red Bull repitió sus triunfos en  2011 y 2012. Además Red Bull tiene un equipo en el campeonato de rallies y otro en Nascar. Patrocina a más de 100 deportistas alrededor del mundo, la mayoría de ellos dedicados a los deportes extremos, es dueño del equipo de futbol soccer de Salzburgo, ciudad donde están las oficinas generales de Red Bull, en un modernísimo edificio conocido como el Hangar 7, así, como el también equipo de soccer de la ciudad de Nueva York. Su plataforma propia de producción de contenidos para medios es una de las obsesiones prioritarias para Masteschitz en estos días.
El año pasado Red Bull vendió más de cinco mil millones de latas en todo el mundo. De acuerdo con la revista Forbes la fortuna de Dietrich Mateschitz es superior a los siete mil millones de dólares, y se encuentra en el lugar 162 de la lista de la revista. En 2003 Mateschitz le compró a los herederos de Malcolm Forbes la Isla de Laucala, que se encuentra en el archipiélago de las Islas Fidji, en el Océano Pacífico, donde ha creado un exclusivo hotel.
A pesar de su amor por la aventura y por practicar deportes extremos, Masteschitz es un hombre al que se podría catalogar de retraído y solitario nunca se ha casado y tiene un hijo. Sus empleados lo apodan El Yeti.
En 2012 a los 84 años de edad murió Chaleo Yoovidhya, su socio tailandés. Al momento de su muerte Yoovidhya era el tercer hombre más rico de Tailandia y uno de los multimillonarios de la lista de Forbes.
Una y otra vez Masteschitz ha negado que Red Bull se vaya a vender o volver una empresa pública: No es una cuestión de dinero. Es un asunto de diversión. No sólo eso, me pueden imaginar en una junta de inversionistas.

Armando Enríquez Vázquez.

Publicado en empresasydinero.com el 21 de Mayo de 2013.
Imagen. motorsport-magazin.com