viernes, 4 de octubre de 2013

Europa xenófoba y la fingida sorpresa de los demócratas.





Con la detención del líder de Aurora Dorada y su prisión provisional, hay quienes quieren ver un freno a la extrema derecha en el Viejo Continente. Pero todo es tan sólo maquillaje.

Armando Enríquez Vázquez

El brutal asesinato en los suburbios de Atenas, de un rapero antifascista de nombre Pavlos Fissas, a manos de un partidario del controvertido partido neonazi Aurora Dorada, el pasado 18 de Septiembre, desencadenó una nueva ola de violencia en Grecia. Finalmente el pasado fin de semana el gobierno griego decidió actuar y arrestó al presidente de Aurora Dorada; Nikos Mijaloliakos, junto con otros miembros y parlamentarios del partido famoso por su actitud xenófoba y la violencia de sus acciones.
Ayer a Mijaloliakos se le declaró prisión provisional tras declarar ante la corte en Atenas. Por la mañana fueron liberados tres de los cuatro parlamentarios, uno de ellos Ilias Kasidiaris, portavoz Aurora Dorada amenazó a los periodistas y camarógrafos soltando patadas y manotazos. Todos los detenidos acusaron al gobierno griego por perseguirlos políticamente, y denunciaron a los servicios de inteligencia griegos de espiar al partido, así como de sus militantes. Mientras el cuarto parlamentario detenido. Yanis Lagós,  permanece arrestado bajo cargos de trata de blancas y extorsión.
Muchos diarios en Grecia y en Europa han querido ver este golpe contra el neo nazismo griego como un golpe determinante en contra del extremismo político en la región.
La realidad es muy diferente Aurora Dorada es sólo  uno de los partidos de ultraderecha que hay a lo largo y ancho del Viejo Continente y que tiene conexiones entre ellos; en Alemania el Partido Nacional demócrata de Alemania conocido por sus siglas NPD. La Falange, española, el PVV Holandés, Jobbik en Hungría y hasta el mismo gobierno socialista, pero eso sí muy colonialista, como lo demostró en Malí, de Francia, son ejemplo de que la intolerancia está viva y la xenofobia parece en muchos casos una política de estado en Europa. Lo mismo sucede en Inglaterra con el Combat 18 y Blood and Honour que se han extendido a varios países de la región.
Tan sólo el pasado 25 de Septiembre a través del vocero de la Unión Europea, Olivier Bailly le recordó al gobierno de Francois Hollande que los gitanos y los búlgaros tienen el derecho como todos los europeos a transitar libremente por el territorio de  la UE, tras las amenazas del gobierno francés de expulsar a gitanos y búlgaros de su territorio.
Entonces disfrazados de demócratas y hasta cierto punto liberales los gobiernos europeos se dedican a promover acciones xenofóbicas. En España la discriminación en contra de los africanos y los latinoamericanos es insultante y pareciera que muchos de los españoles no recuerdan como se recibió con los brazos abiertos a miles de sus paisanos y parientes en América Latina a mediados del siglo pasado cuando en 1939 millones de españoles salieron huyendo de los horrores del franquismo y la derrota de la República Española. En 2012 se pensaba que alrededor del 10% de la población española era conformada por extranjeros, cuando la media en Europa era del 6.6%.
Y mientras se promovía de manera oficial la repatriación de miles de latinoamericanos y habitantes del norte de áfrica, a los cuales en muchas ocasiones se encierra en campos similares a los campos de concentración franceses donde los españoles que huían de  Franco fueron confinados, diarios como El País daban a conocer a los españoles víctimas de la crisis los países del el mundo que demandaban profesionistas que en España ya no tienen cabida.
La aversión por el otro, por el salvaje, siempre ha estado presente en la mentalidad de la Europa católica y basta nada más recordar el paternalismo para con las etnias de América Latina después de las sangrientas guerras de conquistas a lo largo de nuestro continente y desprecio absoluto por la vida de los habitantes de África y Oceanía.
Al igual que la llegada del Nacional Socialismo a Alemania y del Fascismo a Italia en las primeras décadas del siglo pasado, la democracia contemporánea demuestra su inoperancia, cuando lejos de promover la igualdad y la libertad ha desatado el odio, el racismo, el clasismo y la xenofobia. Entonces ¿dónde están los valores democráticos, cuando esa mayoría que vota y pone a estos líderes al mando de los gobiernos, piensa de manera similar a la que criticamos en los talibanes y los ayatolas iraníes? Mientras por un lado, en el discurso los occidentales se ofenden por el trato que el gobierno turco da a los kurdos, por el otro se incendian las casas de los turcos migrados a Alemania.
Con lo demócratas y los líderes de occidente sucede lo mismo que con todos aquellos grupos intolerantes que abogan en todos los foros por la tolerancia sin ver que son la ocasión de lo mismo que culpan, como diría Sor Juana. La xenofobia en Europa comienza a ser parte importante del discurso populista, que es además un discurso muy bien recibido por las poblaciones que sufren la crisis económica europea como sucede de manera muy notable en Grecia, Hungría, el Reino Unido, Francia y España.
Esta esquizofrenia en el discurso europeo es sólo un reflejo más de las verdaderas contradicciones en las que cae una y otra vez eso a lo que llamamos democracia. 

publicado en blureport.com.mx el 3 de Octubre de 2013
imagen:tictactoe1.blogspot.com.es/2010/04/racism-xenophobia-and-chauvinism.html