miércoles, 2 de octubre de 2013

Esclavitud.





La esclavitud, tan o más cruel como lo ha sido siempre está presente en pleno siglo XXI y lo increíble es que existen organismos internacionales que parecen aprobarla como la FIFA.

Armando Enríquez Vázquez

El periódico inglés The Guardian publicó el 25 de septiembre pasado que decenas de trabajadores nepaleses han muerto en la construcción de las instalaciones para el mundial de Qatar a realizarse en 2022.
Según el diario británico durante el verano los decesos de los nepaleses se contaron a uno diario en los sitios de construcción. Las condiciones laborales de los nepaleses son de esclavitud. A los trabajadores no se les ha pagado por meses. A muchos se les han confiscado los pasaportes y se les niega una identificación que establezca su estancia legal en Qatar, lo que los convierte en trabajadores ilegales. Hay algunos que incluso acusan a sus empleadores negarles el acceso a agua fresca en las brutales condiciones de climáticas del desierto árabe. Al parecer en esta ocasión la FIFA, el organismo máximo del Futbol internacional, no tiene nada que decir, a diferencia de sus amenazas en contra de evaluar a Brasil tras las protestas sociales del pasado mes de Junio.  
En Nepal los miembros de la etnia Tharu desde hace más de 160 años que fueron despojados de  sus tierras son utilizados como esclavos por otros sectores de la población nepalí, desde como trabajadores de campo, domésticos hasta como esclavos y esclavas sexuales. Aun2que desde hace diez años el gobierno de Nepal prohibió esta práctica, la realidad es que la esclavitud de los Tharu aun existe.
El sureste de Asia es reconocido como una de los lugares del mundo donde existe la esclavitud en mayor escala. Incluso provee a los pederastas de diferentes destinos de lo que se conoce como turismo sexual infantil. Muchos niños pakistaníes son obligados a firmar contratos de trabajo hasta que alcanzan la edad de 30 años. Miles de niños son forzados anualmente a pizcar algodón en los campos de Uzbekistán. México no es la excepción y baste mirar las cifras 20,000 niños explotados sexualmente de acuerdo con las cifras del gobierno.
En marzo del 2013 el OIT publicó que más de 21 millones de seres humanos viven actualmente en condiciones de esclavitud. Alrededor de  11,4 millones son mujeres y niñas, y 9,5 millones de hombres y niños. Se cree que 19 millones de estas personas son explotadas por individuos o empresas privadas y más de 2 millones por el Estado o grupos rebeldes. Elegantemente se habla de trata de personas, trabajo forzado, trabajo en condiciones de servidumbre, cuando en realidad se habla de esclavitud. Hay quienes pretenden hacer de la trata un fenómeno que involucra el transporte de personas de un país a otro. Por lo que entonces podríamos decir que los negreros que secuestraban poblaciones enteras en África, antes que esclavistas eran tratantes de personas, lo cual a los oídos del más políticamente correcto y moderno suena totalmente absurdo.
Estos millones de seres humanos son forzados a trabajar, muchas veces de manera no remunerada, engañados con la promesa de mejores vidas. En ese sentido Rusia y China ocupan lugares distinguidos en lo que a la esclavitud y explotación sexual de personas se refiere. Las ganancias que genera la esclavitud actualmente son superiores a los 44 mil millones de dólares de acuerdo con estimados de la Organización Internacional del Trabajo.
Entre aquellos que quieren encontrar definiciones y características a las formas “actuales” de esclavitud están los que dicen que la esclavitud contemporánea implica el obligar de manera física o a partir de crueldad mental a otros a trabajar, privarlos de sueldo, crearle deudas impagables con el “empleador”, tratar a las personas como mercancía; venderlo y comprarlo como una pertenencia. Restringirle los movimientos o el área física en la que transitar. Esto con el perdón de las asociaciones no gubernamentales y organismos internacionales no tiene nada de diferente con las características que siempre ha tenido la esclavitud. Pensemos nada más en los peones de las haciendas porfirianas.
Pareciera que más allá del discurso demagógico, la esclavitud está permitida, o al menos es tolerada, al parecer todos los gobiernos se hacen de la vista gorda.  La llaman de diferentes formas con  tal de no llamarla con su verdadero nombre. Lo vergonzante es que a pesar de que existimos quienes decimos y creemos que jamás hemos sido parte, ni consumimos productos que han sido fabricados, elaborados o cultivados por esclavos, la verdad es  muy diferente. Hace unos días descubrí esta página de Internet http://slaveryfootprint.org los invito a contestar el cuestionario y verán cuantos esclavos trabajan para que tengamos el nivel de comodidad o de vida que tenemos cada uno. Para ejemplo baste un botón, muchos de los circuitos de nuestras computadoras, celulares, y demás gadgets tiene como uno de sus componentes un elemento llamado coltán, las mayores minas de coltan se encuentran en la República del Congo y son explotadas por mineros esclavos. Aunque resulte que es sólo el trabajo de un esclavo el que contribuye para nuestros estándares de vida, es demasiado. 

Publicado en blureport 1° de Octubre de 2013
Imagen. beginingandend.com