domingo, 12 de junio de 2016

Una selección de lecturas.




Detrás de una de las publicaciones más reconocidas y exitosas está el aburrimiento de un soldado herido durante la I Guerra Mundial.
Armando Enríquez Vázquez.
Mientras se recuperaba de las heridas causadas por esquirlas, en esas largas horas de hospital en Francia, DeWitt Wallace seguramente pensó, entre muchas otras cosas, en su juventud y en su infancia en Saint Paul, Minnesota. Wallace nació el 12 de noviembre de 1889, su padre era profesor en la Universidad Presbiteriana de MacCalester. Wallace estudio primero en esa universidad de Minnesota, de donde fue expulsado, lo que lo obligó a viajar a colorado y trabajar bajo el mando de un tío en un banco, finalmente continuó sus estudios en Berkeley en California. En 1912, abandonó la soleada California para regresar al frío estado del Norte, inmediatamente comenzó a trabajar en una empresa de publicaciones en Saint Paul. Con la ayuda de uno de los dueños DeWitt logró publicar un panfleto al que llamó Getting the most out of farming, del que vendió más de cien mil ejemplares.
DeWitt desde niño mostró una naturaleza curiosa que lo llevó a investigar sobre todos los temas posibles, le gustaba sobretodo leer revistas que lo ponían al tanto de sucesos de actualidad y el siempre apuntaba en un cuaderno los puntos más importantes acerca de los textos que leía. Durante su época de universitario leyó también sobre ventas y sobre liderazgo.
Cuando estalló la I Guerra Mundial DeWitt se enlistó en el ejército norteamericano y como muchos jóvenes norteamericanos partió con rumbo al frente europeo. En septiembre de 1918 participó en la Ofensiva de Meuse-Argonne con la que habría de finalizar la guerra, sin embargo, fue blanco de esquirlas en una explosión que lo hirieron en la nariz, los pulmones y el cuello. La herida del cuello fue muy cercana a la yugular, por lo que cuenta una historia que el médico que lo atendió de emergencia le dijo: En caso de que te hubiera cortado la yugular, la única forma de parar la hemorragia hubiera sido ahorcarte hasta que hubieras muerto.
Así viendo pasar el tiempo en el hospital, DeWitt, leía y recortaba artículos de revistas que tenía a la mano y entonces se le ocurrió crear una revista con artículos cortos de no más de dos cuartillas que pudieran ser de interés general, la selección de los textos la haría cuando los textos analizados pudieran responder a tres sencillas preguntas:
1.- ¿Es un artículo que se pueda citar?
2.- ¿tiene una aplicación real?
3.- ¿El interés que genera es de larga duración?



Estas preguntas fueron durante años la columna vertebral de todo texto en la empresa editorial de DeWitt Wallace.
Al regresar a Estados Unidos y con esta idea clara, DeWitt se encerró durante seis meses en la biblioteca de su natal Saint Paul leyendo y clasificando artículos de revistas. Por fin logró recolectar 31 artículos, uno para cada día del mes y con un dummy de lo que llamó desde el principio el Reader’s Digest salió a vender su producto.
La idea de DeWitt era que si alguien compraba la idea de su revista él se conformaba con ser nombrado editor en jefe de la misma, sin embargo, a nadie le interesó la idea.
Durante sus años en Berkeley, DeWitt Wallace hizo muy buena amistad con un joven llamado Barclay Acheson, en esa época DeWitt se enamoró de Lila la hermana de Barclay, pero tuvo que reprimir sus sentimientos pies Lila ya estaba comprometida. En 1921 y mientras se encontraba tratando de vender la idea de Reader`s Digest en Nueva York, DeWitt Wallace se topó con su viejo amigo Barclay y se enteró de que Lila nunca se había casado. DeWitt Wallace y Lila Acheson se casaron en 1921.
La idea de la revista llegó a madurar a tal grado que sólo faltaba publicarla, ante la negativa de los editores, el entusiasmo de los Wallace los llevó a idear una forma más atrevida para vender la revista, a través de suscripciones que financiaran su edición y a través de una comunicación directa con el suscriptor. DeWitt Wallace tomó su máquina de escribir y comenzó a mandar cartas a diferentes personas, ofreciendo la suscripción y si el suscriptor no estaba satisfecho con el producto se prometía reembolsarle su inversión. DeWitt y Lila formaron una empresa llamada The Reader’s Digest Association, la cual era 52% propiedad de Dewitt y 48% de Lila. En dos semanas lograron reunir 1500 suscriptores y pudieron publicar el primer número. Febrero de 1922 vio nacer una de las revistas más exitosas a nivel mundial. Las revistas de la que DeWitt tomó los artículos otorgaron los derechos de reimpresión a Wallace pues consideraron que esta era una manera de hacerse publicidad gratuita.
No hubo nadie que reclamara su dinero, la revista fue un éxito y DeWitt comenzó a trabajar en la Biblioteca Pública de Nueva York leyendo revistas y seleccionando los nuevos textos para el segundo número del Reader’s Digest. Tres años después Reader’s Digest contaba ya con 20,000 suscriptores. Para 1929, la circulación alcanzaba ya los 100,000 ejemplares. Con el tiempo DeWitt comprendió la necesidad de crear sus propios contenidos y no sólo seleccionar y editar el contenido de otras publicaciones. En febrero de 1933, once años después de su primer número, Reader’s Digest comenzó a publicar artículos propios. En 1935 DeWitt escribió uno de los articulos más exitosos en la historia de la revista:  And Sudden Death. (Y de pronto la muerte) que trataba sobre la conducción irresponsable de autos.
Reader’s Digest comenzó a publicarse en otros países, con temas generales y regionales, en nuestro país se le conoce como Selecciones del Reader’s Digest y comenzó a distribuirse en la década de los años cuarenta del siglo pasado, además en Estados Unidos comenzó a poner sobre la mesa del debate ciertos temas. Reader’s Digest fue la primera publicación en hablar sobre la relación entre fumadores y el cáncer.
Calificada como una revista conservadora, el Reader’s Digest en más de una ocasión publico artículos anticomunistas y permitió a políticos republicanos como Richard Nixon publicar en sus páginas.
DeWitt ideo campañas de mercadotecnia que muchos recordamos, sobres que llegaban con el correo prometiendo sorteos por miles de pesos y escondida la suscripción a la revista. También, se editaron libros con diferentes antologías temáticas de los artículos de la revista.
En su momento de auge se llegaron a editar 30 millones de ejemplares en 16 idiomas en 163 países.
Lo único que hago es cazar historias, y cuando atrapo a las que me interesan entonces las publico.
Declaró DeWitt en alguna ocasión. En 1973 tanto DeWitt como Lila anunciaron su retiro de la revista.
DeWitt Wallace murió el 30 de marzo de 1981 tenía 91 años. Lila Wallace murió tres años después el 8 de mayo de 1984.
Hoy Reader’s Digest pertenece al grupo de accionistas privados y el negocio no se limita la edición impresa sino que tiene presencia en Internet y una editorial para sus libros.

publicado en thepoint.com.mx el 3 de junio de 2016
imagenes    readersdigest.com
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