viernes, 10 de junio de 2016

Esa violencia de la que nadie está hablando.




Esa violencia que se disfraza de acciones de gobierno es de la que nadie habla y es sin duda la que más hiere y lástima a México y sus maltrechas instituciones.

Armando Enríquez Vázquez

Diputados locales secuestrados en Chiapas, linchamientos en el Estado de México, quemazón de vehículos dedicados a robarse la gasolina de los ductos en Puebla, manifestantes atropellados en el Estado de México.
Noticias que se publican por algunas horas en los portales informativos de Internet y sin embargo muchas veces no llegan a todas las pantallas de la televisión, ni a muchas de las cabinas de las estaciones de radio. En otras ocasiones, se utilizan como parte de la nota roja nuestra de cada día y sirve para explotar el morbo y el miedo de los habitantes del país. Información a la que falta agregar el componente oficial en la que se fundamenta y tiene como consecuencia la descomposición social que vivimos y que elegantemente algunos lectores de noticias llaman Tejido social.
Qué en México los principales promotores de la violencia son los maestros de la CNTE y los grupos del crimen organizado es la idea prioritaria que le interesa promover al gobierno federal y al Secretario de Educación Pública que en materia de educativa no ha hecho absolutamente nada desde que llegó a la oficina de la dependencia. En el México de Enrique Peña Nieto y del PRI de Manlio Fabio Beltrones cualquier movimiento social se puede disfrazar de delincuencia organizada como ha sido obvio en estos cuatro años. Y si no basta ver que es más peligroso el Doctor José Manuel Mireles que muchos de los lidercillos de los carteles michoacanos que tras desfachatada actuación de Alfredo Castillo, se han vuelto a apoderar de Michoacán.  
La fuerza que ha mostrado la CNTE en las últimas semanas, es prueba clara que Aurelio Nuño ha sido igualmente incapaz de cumplir la tarea que se le encomendó cuando fue nombrado secretario de Educación Pública. La afrenta al poder judicial del líder nacional de la CNTE, Rubén Núñez que sin amparo encabeza las marchas de la CNTE, muestra que entre Aurelio Nuño y Rubén Núñez persiste ese contubernio gobierno-sindicato, que tanto daño ha hecho a los estudiantes y a la educación de nuestro país.
Esa violencia que se disfraza de acciones de gobierno es de la que nadie habla y es sin duda la que más hiere y lástima a México y sus maltrechas instituciones. No son los habitantes de Chenalhó hartos de gobiernos corruptos que secuestran a diputados para obligar a la renuncia a la presidenta municipal del lugar, es Roberto Gil Zuarth con su discurso intolerante y poco sensible desde se escaño y protegido por el fuero el que violenta a la sociedad mexicana que no sabemos que hacer ya con tanto farsante y corrupto metido a político.
La violencia de la que nadie quiere hablar proviene de un estado sordo a sus gobernados, proviene de una casta política que desde las curules se protege con fueros y artimañas impidiendo la aprobación de leyes de transparencia y anticorrupción, proviene de gobiernos que están dispuestos a delegar los compromisos que impone la falta de seguridad repartiendo un simple silbato y no a tomar decisiones que se conviertan en acciones reales.
La violencia de la que nadie habla es encubierta por diferentes medios de comunicación y sus comunicadores que pretenden hacernos ver que vivimos en el país ideal para la nota roja, donde el secuestro de un connotado jugador de futbol pretende borrar las fosas clandestinas y oficiales donde miles de mexicanos son desaparecidos.
La semana pasada en New York Times publicó un artículo llamado Mexican Military runs up body count in drug war. En el que se afirma que es muy dudosa la eficiencia del ejército mexicano en su lucha contra los carteles de las drogas pues contradice todas las estadísticas acerca del número de heridos y muertos en enfrentamientos armados que poseen la ONU y la Cruz Roja, lo que hace que expertos en el tema presuman que existen en México ejecuciones sumarias por parte de elementos de las fuerzas armadas desde que Felipe Calderón decidió iniciar esta guerra contra el narcotráfico y por supuesto con su continuación por parte del gobierno de Enrique Peña Nieto.
De ahí, tal vez, qué México sea el país con más demandas en Latinoamérica ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Los habitantes de México nos hemos acostumbrado, tristemente, a vivir en esta violencia oficial, en esta serie de atentados hormiga en contra de todas nuestras garantías sociales cometidas desde la impunidad de un estado que no se cansa cínicamente de justificarse a cada mal paso que da. Porque más indignante que la operación de las empresas fantasmas en Veracruz que reveló Animal Político la semana pasada es la pasividad y la desvergüenza de las autoridades tanto del estado, como de la federación para investigar los hechos. Cómo lo es la campaña en contra de ICA, cuando una empresa que desconocemos cual sea, por así convenir a los intereses de los funcionarios de la capital, construye tan mal que se deslava parte de un puente a desnivel en la CDMX (Marca Registrada) afectando a los usuarios de la línea 2 del Metro y el jefe de gobierno sale solamente con las mismas respuestas frívolas a las que ya nos tiene acostumbrados.
Debemos hablar de esa violencia en contra de México y de los mexicanos que nos desgasta, que nos acaba y que proviene desde las más altas esferas que dirigen nuestro país.

publicado el 30 de mayo de 2016 en blureport.com.mx