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martes, 26 de enero de 2021

Benotto de Italia a México pedaleando

 


Esta icónica empresa de ciclismo nacida en Italia hizo de nuestro país su hogar y la podemos llamar hoy una empresa mexicana.

Armando Enriquez Vázquez.

Durante mi infancia y adolescencia recuerdo que en la calle Pensilvania, en la colonia Nápoles de la Ciudad de México, en la acera opuesta a la heladería Chiandoni, otro negocio muy mexicano fundado por un italiano, se encontraba la tienda de Benotto. Había siempre, no sé si era la misma, una bicicleta y la bandera italiana, la fachada del local estaba pintada de azul. Benotto estaba ahí como una parte más del paisaje citadino.

En aquellos años era difícil para mi distinguir entre los diferentes tipos de bicicletas y para mi la mejor bicicleta era la mía, en la que podía recorrer las calles de la colonia y competir con mis vecinos y hermanos a ver quién daba más vueltas a la manzana o quién lograba hacer esa misma ruta en menos tiempo.

Con el tiempo aprendí lo mínimo acerca de bicicletas para empezar a entender la importancia y valor de una bicicleta de carreras y también a saber distinguir la tecnología que hay detrás de ella, como aprendí del valor de los que llegan a una tierra extraña para vivir en ella y convertirla en propia.

Así es la historia de Giacinto Benotto el hombre que fundó la marca de bicicletas.  El ciclista y empresario nació en Turín, Italia el 24 de febrero de 1907. Su carrera como ciclista se desarrolló entre 1927 y 1930, de acuerdo con el sitio de web, Benotto como una marca armadora de bicicletas fue fundada en 1931. Con el paso de los años Benotto llegó a fabricar 500 bicicletas diarias y a posicionar la marca a nivel nacional e internacional. La historia dice que en 1953 decidió migrar a México para refundar en nuestro país su empresa ciclista. La idea de abandonar su patria sin duda tiene que ver como sucedió con muchos otros europeos en empezar en otro lado pues Europa se encontraba destrozada después de la II Guerra Mundial y los países que conocemos como miembros del Eje y fueron derrotados, tenían economías raquíticas en esos años, todo a pesar de que la marca estaba muy bien posicionada en el circuito profesional del ciclismo, tan solo en 1951 el italiano Antonio Bevilacqua había ganado la carrera de Paris-Roubaix en una Benotto. Cuando Giacinto y su familia llegaron a Guadalajara apenas siete años habían pasado desde el fin de la guerra.

Un año después, en 1953, Giacinto se estableció de manera definitiva en la Ciudad de México. Desde la capital del país retomó la aventura de Benotto. La historia cuenta que unos años antes la hermana de Giacinto, Ernesta, en 1948 al enterarse de que Venezuela gracias a sus reservas petroleras estaba por experimentar una abundancia anhelada en ese momento en Italia, decidió ir a la nación sudamericana para vender bicicletas. La idea resultó muy buena, así que cuando el negocio comenzó a crecer invitó a sus hermanos menores Felice y Luigi a unirse con ella en Venezuela. En otras narrativas se menciona que fue Felice quién viajó primero a Venezuela, lo que se sabe es que fue uno de sus hermanos quién en un viaje a nuestro país reconoció el potencial que había en él y le sugirió a Giacinto que se estableciera en México.   

La producción principal de las bicicletas permaneció en Italia a pesar de establecer fabricas en México y Venezuela. Fue hasta la década de 1980 cuando Giacinto decidió terminar la producción en Italia y Venezuela para centralizarla en México.

Una de las estrategias de la empresa ha sido desde tiempos de la marca en Europa el apoyar a ciclistas profesionales entre los que destaca Eddie Mercx, pero están otros legendarios campeones del deporte como el mexicano Raúl Alcalá, Greg Lemond, Ole Ritter rompió el récord de la hora en 1968 montando una Benotto.

Benotto tiene presencia en Estados Unidos, Chile, Nicaragua, Bolivia, Perú y Colombia.

publicado en thepoint.com.mx el 18 de enero de 2021

imagen: benotto

martes, 4 de agosto de 2020

Gazelle la bicicleta de Holanda.




La fábrica más grande e importante de bicicletas en Holanda se fundó hace más de ciento veinte años y es proveedora de la corona holandesa desde 1992.

Armando Enríquez Vázquez

Sin duda que uno de los países con una cultura del uso de la bicicleta más desarrollada en el mundo es Holanda, con una población superior a los 17 millones de personas y un parque vehicular de bicicletas de más de 23 millones de unidades es el país occidental por excelencia en el que se utiliza este aparato para la movilidad, incluso en las ciudades principales donde el uso de la bicicleta iba en aumento hasta antes de la crisis sanitaria del 2020.
Desde hace más de un siglo, cuando comenzaron a popularizarse alrededor del mundo vehículos que no necesitaban caballos y que utilizaban otras energías incluida la generada por el ser humano a través del esfuerzo y movimiento, los holandeses tienen una marca de bicicleta favorita y una importante empresa nacional que lleva el sello de la casa real: Koninklijke Gazelle
En 1892 un funcionario de la oficina de correos holandesa de nombre Willem Kölling decidió abrir una empresa dedicada a la venta de bicicletas que importaba de Inglaterra, Köllning ya había intentado vender artículos deportivos y sabía que no había nada mejor que llevar el producto a los lugares donde estaban los consumidores, se une entonces a un club de ciclismo y termina dirigiéndolo.
Con el tiempo se dio cuenta de la importancia de crear su propia fábrica para producir las bicicletas, entonces se asoció con Rudolf Arentsen, un comerciante de estufas, hierro y chimeneas y juntos compraron una propiedad en el pueblo de Dieren donde fundaron Kölling en Arentsen en 1902. el nombre escogido para la marca de la bicicleta fue Gazelle y en 1915 la empresa adoptó el nombre de la bicicleta.
Otro de los grandes aciertos mercadotécnicos de Kölling fue el contratar al ilustrador y escritor holandés Ko Doncker para crear un folleto para distribuir entre los niños, promoviendo los modelos para niños de Gazelle. Doncker creó entonces un personaje que hasta la fecha se identifica como parte importante de la marca: Piet Pelle. Otros dos folletos se editaron en los años sesenta en la que dibujó Guus Boissevian y escribió el artista gráfico Kees Stip. En 1930 se hizo un corto animado con el personaje.
La empresa prosperó desde 1915 y comenzó a exportar sus bicicletas a las diferentes colonias holandesas, el crecimiento de la empresa se detuvo con la II Guerra Mundial. Durante los años de la guerra mucha de la maquinaría de la empresa fue confiscada por los Nazi y enviada a Alemania, antes de finalizar la guerra la fábrica fue destruida por una de las unidades de demolición del ejército alemán. En 1946 Gazelle regresó al mercado holandeses con un nuevo modelo de bicicleta.
Willem Kölling murió en Dieren el 28 de agosto de 1935. Gazelle continuó siendo una empresa familiar hasta 1954 cuando se convirtió en una empresa pública, la década de los sesenta presentó oportunidades de consolidación, así como negocios que no se dieron para Gazelle.  Por un lado, intentaron fusionarse con otra de las empresas importantes manufactureras de bicicletas en Holanda, Batavus, aunque la sociedad no fructificó y sólo duró dos años. Por otro lado, a diferencia de esta fallida unión, Gazelle compró las empresas Juncker, Simplex, Locomotive y Berini. Después de diferentes adquisiciones en las últimas décadas de siglo XX la marca quedó en manos de un corporativo holandés llamado Pon Holdings. En 2012 Gazelle produjo su bicicleta número 14 millones y la misma fue obsequiada a la princesa Margarita de Holanda, tia del actual monarca holandés.
Gazelle es una marca icónica de Holanda y su fábrica produce alrededor de 250,000 bicicletas anualmente. El logo de Gazelle es una gacela amarilla en un fondo azul. El slogan actual de la marca es: Je blijft fietsen, que en español quiere decir: Continua pedaleando.

publicado el 27 de julio de 2020 en the point.com.mx
imagen: Gazelle

martes, 3 de abril de 2018

Annie Londonderry pedaleando alrededor del Mundo.



Quince meses bastaron para que esta mujer nacida en Letonia y nacionalizada norteamericana diera la vuelta al planeta en una bicicleta.

Armando Enríquez Vázquez

En 1889 Nelly Bly, una de periodista norteamericana, logró dar la vuelta al mundo conforme lo planteaba la novela de Julio Verne y lo hizo en menos de los 80 días que el novelista puso como récord en su novela, incluso como ya escribí hace unos años, Bly en su paso por Francia se entrevistó con el escritor quién era incrédulo de que la periodista lograra su meta.
En 1895, otra mujer dio la vuelta al planeta, esta vez tardo más; quince meses. Pero Annie Londonderry realizó su viaje montada en una bicicleta y convirtió en la primera mujer en cruzar el mundo de esta manera.
Su nombre verdadero era Annie Cohen Kopchovsky y nació en Riga, la capital de Letonia en 1870. Siendo aún una niña sus padres decidieron emigrar a Estados Unidos. La familia se estableció en Boston. El momento que define a Annie es el mismo en el que apareció en las escaleras de la Casa de Gobierno de Massachusetts el 25 de junio de 1894, antes de iniciar su hazaña. En esos días Annie se encontraba casada con un vendedor callejero de nombre Max Kopchovsky y tenía tres hijos. Ella misma se dedicaba a vender espacios publicitarios para algunos periódicos de Boston y era conocida por su elocuencia y poder de convencimiento.
Al parecer dos poderosos comerciantes azucareros, en una discusión acerca de si una mujer podría repetir la proeza del ciclista inglés Thomas Stevens quien diez años antes manejando una bicicleta Columbia de aquellas que tenían una enorme rueda frontal había conseguido en 32 meses convertirse en el primer ser humano en darle la vuelta al mundo en bicicleta. Pero los comerciantes decidieron elevar las condiciones para una mujer, el viaje debería llevarse a cabo en 15 meses y además iniciando la carrera sin un céntimo, la competidora tendría que regresar al punto de origen con cinco mil dólares fruto de su trabajo. Annie partió de Boston con sólo una muda de ropa, algunos souvenirs y una pistola con cacha de perlas.
El reto era difícil en una época donde la visión machista del mundo menospreciaba el actuar de las mujeres, además de que las condiciones parecían desiguales a lo conseguido por Stevens. Lo más curioso es que siendo básicamente una ama de casa con tres hijos muy pequeños y sin haberse montado en una bicicleta antes, de acuerdo con la historia, Londonderry se enteró del reto y lo asumió.
La hazaña fue real, pero alrededor de ella la misma Annie construyó una serie de mitos y leyendas que incluyeron a su propia persona, Se presentó en ocasiones como huérfana, en otras como una rica heredera. Inventó cacerías de tigres en la India con nobles europeos. Y creo fotografías donde se veía a maleantes asaltando en los campos de California. Así como una serie de conferencias y estrategias con las que consiguió superar el reto. Cómo era de esperarse sin haber antes pedaleado una bicicleta y gracias al enorme y pesado vestido que llevaba al inicio de su travesía, su andar era muy lento, por lo que a lo largo de los quince meses se ayudó viajando partes del trayecto en tren y otras creando el trayecto que le permitiera utilizar botes y ferris al por mayor. También conforme avanzaba en el viaje Annie fue cambiando su indumentaria hasta adoptar la de un ciclista hombre que le daba mayor comodidad.
Por los lugares que pasó, Annie Londonderry vendió y contó historias de todo tipo a la prensa y en conferencias por las que cobraba. Teniendo mente de vendedora y con el talento que había adquirido en la venta de espacios publicitarios Annie llenó su bicicleta con anuncios de diferentes patrocinadores que fue encontrando en su periplo. Se dice, además, qué, aunque inició su viaje de manera oficial el día 25 de junio, Annie tardó aun dos días en salir de Boston, porque necesitaba llevar consigo fotografías de ella que vendía autografiadas, así como folletos que explicaban su viaje y que de la misma manera vendía.
El viaje inició primero hacía Nueva York y después con rumbo oeste pero después de darse cuenta de la llegada del invierno en la meseta central de Estados Unidos y el reto que esto representaba, Annie decidió dar media vuelta y enfilarse de nuevo a Nueva York, donde se embarcó a Francia. A su llegada al país europeo le fue confiscada la bicicleta y se le decomisó su dinero.
Los países que recorrió Annie Londonderry en su travesía fueron Estados Unidos, Francia, Egipto, Israel, Sri Lanka, Indonesia, Vietnam, China, Japón y regresó a Estados Unidos vía San Francisco, de donde se trasladó a El Paso Texas y organizó toda una serie de conferencias en su camino de regreso a Boston que le permitieron ganar los cinco mil dólares que necesitaba para ganar el reto.
Annie logró su cometido. 15 meses después de haber partido y con cinco mil dólares en la bolsa entró en Boston. Más allá de la forma en que Annie Londonderry cumplió con el reto, lo que es admirable en la joven es la forma de recorrer el mundo, mantenerse en todos los sitios que visitó, su capacidad para generar los recursos que al final le permitieron ganar el reto. Annie tenía valor y tenacidad. Una vez terminada la aventura Annie fue contratada para escribir en un diario llamado New York World, donde además de su firmar con su nombre utilizaba “la nueva mujer”. Su faceta de “periodista” no duró más que unos meses y después Annie desapareció.
Se sabe que murió en 1947.
Cuando inició su viaje Annie tenía una pesada bicicleta Columbia de unos 20 Kg, que de la empresa que las fabricaba otorgó a Annie a manera de promoción, al llegar a Chicago la cambió por una Sterling más ligera que pesaba 9 kilogramos. Mientras que las bicicletas Sterling desaparecieron a principios del siglo pasado, las Columbia se siguen construyendo. Lo poco que se sabe de ella y de su hazaña se debe a uno de sus parientes lejanos quién se ha dedicado a sacar del olvido a esta extraordinaria mujer.

publicado en mamaejecutiva.net el 21 de marzo de 2018
imagen es.wikipedia.org 

martes, 22 de julio de 2014

Bicicletas.





A nivel mundial el uso de las bicicletas como un medio alterno de transporte, comienza a convertirse en la mejor opción. Salud, y lucha contra la contaminación son las mayores ventajas.

Armando Enríquez Vázquez

En la última década la producción de bicicletas en el mundo se ha quintuplicado. Hasta 1965 se dice que la producción de automóviles y de bicicletas a nivel mundial era muy similar y estaba cerca de los 20 millones de unidades en cada una de las industrias.
Sin embargo, lo beneficios de las bicicletas como transporte han disparado la producción y ventas de las mismas. De acuerdo con el World Watch Institute en 2007 se produjeron alrededor de 130 millones de bicicletas en el mundo contra poco más de 40 millones de automóviles. De acuerdo con la asociación de la industria europea de ciclismo en 2012 se vendieron alrededor de 20 millones de bicicletas en el viejo continente, lo que supera y con creces a los demás medios de transporte. Tanto la producción como la venta de bicicletas en el mundo siguen a la alza y no se prevé que la tendencia vaya a cambiar.
Actualmente se cree que más de dos mil millones de seres humanos usan la bicicleta como medio de transportación. La población del mundo se calcula en siete mil doscientos millones de personas.
La lista de los países con mayores porcentajes de la población utilizando la bicicleta como transporte la encabeza Holanda donde un 27% de los viajes hechos por los holandeses utiliza este medio como transporte, existen dieciséis y medio millones de bicicletas en un país de poco menos de diecisiete millones de habitantes. Lo cual quiere decir que los holandeses son el país con más bicicletas per capita del mundo. Pero además cuentan con la mejor infraestructura en el mundo para los ciclistas, más de 29,000 Km de ciclovías, así como leyes serias que protegen al ciclista.
Dinamarca, Suecia, Noruega, Alemania, Bélgica son países en los que el número de ciclistas aumenta día con día. La bicicleta es un medio de transporte que tiene un enorme número de ventajas sobre el automóvil, es un medio ecológico, que difícilmente provoca los congestionamientos viales, promueve la salud del ciclista y además representa un gran ahorro económico a los ciclistas. De acuerdo con la revista Forbes tan sólo en 2012 los norteamericanos que utilizaron su bicicleta en lugar del automóvil ahorraron en total cuatro mil millones y medio de dólares.
China es sin duda el país con más bicicletas en el mundo con más de quinientos millones de bicicletas en su territorio. Sin embargo, gracias al creciente poder adquisitivo de la población y a la aspiración de occidentalizarse, los chinos tienden a comprar más automóviles que bicicletas.
Mientras que Estados Unidos a pesar de tener más de 100 millones de bicicletas en su territorio es uno de los países más inseguros para los ciclistas.
En México y principalmente en la Ciudad de México el número de ciclistas se ha incrementado en la última década gracias a la promoción que desde el gobierno de la ciudad se le ha dado y a las políticas de gobierno como las Ecobicis y el aumento de ciclovías. Simplemente el domingo pasado el número de ciclista que reportó la Secretaria del Medio Ambiente de la Ciudad en su paseo dominical fue de cincuenta y cuatro mil personas. Aunque el número y colonias que cubren estos programas son aún muy pocas en relación con el tamaño de la mancha urbana y de poca utilidad aun en el día a día citadino, el gobierno le apuesta a que la combinación entre bicicletas y transporte público brinde al ciudadano nuevas opciones para llegar a su destino ya sea de trabajo o paseo evitando el automóvil en una ciudad que cada día se vuelve más complicada en materia de tráfico y por lo tanto debe estar consciente de las limitaciones que aun tiene el programa.
La cultura de ciclismo es una que se debe de inculcar en todos los sentidos desde los automovilistas que por lo general tratan al ciclista como un igual, pasando por los peatones, pero sobre todo a los mismos ciclistas que en muchas ocasiones sienten que el hecho de utilizar una bicicleta los convierte en los intocables de la Ciudad y habrá que preguntarse ¿cuántas veces no hemos visto o padecido a ciclistas cometiendo tropelías como ir en sentido contrario, arriba de las banquetas o lanzando a toda una manada de ciclistas en contra del tránsito vehicular solo porque son incapaces de esperar su turno en el derecho de vía?
El respeto que exigen es el mismo que deben de tener para otros grupos de transeúntes y que por lo general no tienen.
Las bicicletas pueden y deben ser el futuro del transporte de la ciudad, combinadas no sólo con el transporte público, si no en su variante de bicicleta eléctrica. Sobre todo en distancias cortas y medianas que ayudan a la persona a llegar de manera rápida y sin contratiempo a su destino. 

publicado en blureport.com.mx el 14 de julio de 2014
imagen:ciudadciclista.org