Mostrando entradas con la etiqueta Cliente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cliente. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de mayo de 2017

Bueno…Bueeno… los problemas de servicio de TELMEX.




Una empresa como TELMEX minimiza las quejas de sus clientes cuando estas son vía telefónica o en persona, no así cuando la queja se da por redes sociales. 

Armando Enríquez Vázquez

No sé a cuantos lectores les sucede esto, pero a mí me sucede una semana sí y otra también, los servicios de telefonía e Internet de TELMEX fallan.  En lo que va del año al menos seis veces me he quedado sin servicio de infinitum y otras tres más sin línea telefónica. Afortunada o desafortunadamente tengo una sucursal de TELMEX a unas cuadras, así que una vez que sucede el problema he ido a intentar presentar mi reporte, pero el empleado o empleada que se encuentra detrás del módulo de información y con una computadora a su lado, después de brindar una sonrisa, la bienvenida a TELMEX y escuchar con atención la queja, se limita a señalar un teléfono perdido en un escritorio vacío y ordenarle al cliente, en este caso a mí, marcar el número de quejas y reportar el problema, acto seguido voltea a ver al siguiente en la fila para sonreírle y darle la bienvenida a TELMEX. Algo realmente absurdo, porque entonces ¿para que tiene el individuo una computadora enfrente?  Al menos siete personas detrás de él se encuentran sentadas en escritorios, viéndose las uñas o platicando entre ellos acerca del último capítulo de su serie favorita. Para el caso TELMEX bien podría tener maniquíes sentados en esos escritorios.
Resignado, frente a tanta burocracia, se dirige uno al teléfono y tiene que tener la paciencia necesaria y el tiempo de su lado para esperar los más quince minutos que lleva el proceso de presionar los números correspondientes en los botones de marcación del teléfono e indicados por la perorata de una grabación para que el reporte quedé levantado y así pueda uno abandonar la sucursal, con la sensación de que esta no sirve para nada, más allá de vender a crédito computadoras, pantallas, celulares, juegos y cobrar por las mensualidades del pésimo servicio que TELMEX ofrece en sus sucursales. Si le va bien a uno tendrá solucionado su problema en por lo menos cuatro días. No deja de llamar la atención el gran número de personas que simulan laborar en las sucursales y lo poco que impacta ese trabajo en una buena experiencia para el usuario, que es el que se encarga de mantener a la empresa. La experiencia, si no se reduce al pago o adquisición de bienes, es mala y frustrante. Cuando he optado por encontrar una explicación y oprimido la opción de una operadora, las causas acerca de porque no tengo servicio son variadas y van desde el mantenimiento, hasta el robo del cableado. Para un número, cada día mayor, de mexicanos que trabaja desde casa, o simplemente para todos los que utilizamos servicios de Internet con diferentes motivos desde la investigación hasta el entretenimiento, estas fallas y pretextos en los servicios de TELMEX son un verdadero atentado contra nuestra persona y las causas son algo de folclor de la empresa que en nada resuelve nuestro problema, ni aminora nuestra inconformidad. El hecho es real, es cierto, en nuestro país se roban los cables, las tapas de las coladeras y todo aquello que sea posible fundirse y venderse como metal por kilo, pero entonces ¿por qué muchas de las casetas de TELMEX no tienen candado? ¿Por qué la empresa no lleva a cabo rondines de esas mismas casetas, sobretodo los fines de semana, cuando al menos en las colonias del Valle Sur y Acacias, se observa a contratistas de TELMEX hurgando en las casetas y en los cableados de la empresa? ¿No sería mejor para la empresa poner a los flojos de las oficinas a trabajar en las calles?
Es claro que TELMEX es ineficiente en muchas áreas gracias a un enorme sindicato que creció desde los tiempos en que el gobierno era dueño de la empresa y buscaba tener en los telefonistas un grupo de electores tan grande como los son hoy los miembros del sindicato de maestros o de Petróleos Mexicanos. Esa herencia con la que la empresa pasó a ser privada es uno de los principales problemas de la misma. El sindicato opuesto a la perdida de empleados y las cuotas que esto representa en los ingresos del líder sindical Francisco Hernández Juárez, eterno líder del gremio, lejos de ayudar a la empresa, la denigran. Gracias a los burócratas del sindicato que trabajan en las sucursales TELMEX se crea un teléfono descompuesto, valga la ironía, para solucionar los problemas de los clientes. Así mismo, la incapacidad y pocas luces de los trabajadores de TELMEX repercute en que la empresa siempre se haga de contratistas externos que lleven a cabo diferentes trabajos que los trabajadores de la empresa deberían solucionar y otros que disfrazados de contratistas bien pueden ser los causantes de los problemas de la empresa en detrimento de la misma y mayor publicidad para sus competidores. (Es sólo porque realmente soy muy malpensado).
Enfrente a las instalaciones de la PGJDF existe una instalación grande de TELMEX, no sé que sucede al interior de esta instalación, ni cuál es su función, pero invariablemente a la puerta de la misma hay un trabajador de la empresa “piropeando” a cuanta mujer pasa a su lado. Obviamente la empresa debe pensar que este individuo tiene una función más allá de ser un galancito frustrado de banqueta. Pero mantener a este tipo de elementos nefastos, no ayuda en nada a la imagen de TELMEX.
Curiosamente lo que sucede en cuanto uno se queja a través de redes sociales es totalmente opuesto. En dos ocasiones se me ha ocurrido subir un tuit quejándome de la mala respuesta a los reportes de fallas y lo que ha sucedido es una respuesta de parte de los encargados de las redes sociales, a través de la cuenta @TELMEXSoluciona, tanto por la misma vía, como por vía telefónica, la última vez incluso me brindaron asesoramiento para verificar si el modem y la conexión telefónica estaban bien, aquí no hay pretexto, ni excusa, solo el interés por resolver la falla, que es lo que nos interesa a los clientes. La solución del problema lleva cuando mucho un par de horas y el cliente se siente atendido, escuchado y lo más importantes resuelta su queja. ¿Será acaso que las redes sociales son mucho más visibles, que una sola llamada telefónica, que se pierde en un enorme número de botones oprimidos desde la soledad de una casa o una oficina?
¿Es sólo mi imaginación, o TELMEX se niega a reconocer un problema con su respuesta a los clientes dependiendo de cómo se efectúa el reporte de falla en el servicio? ¿No es esto una especie de discriminación?

publicado en blureport.com.mx el 12 de mayo de 2017

viernes, 1 de abril de 2016

La corresponsabilidad del cliente.




La publicidad es una disciplina o un negocio que depende de un estrecho trabajo en equipo entre la agencia y el cliente.

Armando Enríquez Vázquez

Existen campañas publicitarias excelentes, buenas, promedio y pésimas. Muchas veces una misma agencia se encarga de hacer de todo tipo de campañas. ¿Cómo es esto posible?
Algunos podrían decir que las agencias no son selectivas de sus clientes y otros más cínicos y pragmáticos aludirán a que de algo tienen que comer. Los que evaden su responsabilidad, siempre recurrirán a la frase; el cliente siempre pierde la razón. La verdad es que muchas veces los miembros de la agencia olvidan que el cliente no es el enemigo, ni tampoco únicamente el patrón. Es el socio que recurre a la agencia por su experiencia, por su input, por esa visión externa que en teoría debe ser menos parcial; tristemente en ocasiones el mismo cliente lo ha olvidado.
Lo cierto es que la publicidad es una disciplina o un negocio que depende de un estrecho trabajo en equipo entre la agencia y el cliente. Conocerse uno al otro, confiar en él y reconocer las fortalezas y debilidades propias, así como las de la otra parte.
Un buen ejecutivo de ventas no es aquel que obedece de manera ciega los caprichos y cumple las exigencias esclavistas de un cliente tirano. Un creativo que valga la pena no es aquel que sólo piensa en ganar premios e imponer una visión muchas veces absurda sobre el producto o la marca al cliente. Un buen cliente es el que permite que la agencia haga su trabajo a partir de la información que esta tiene del producto y escucha las propuestas. Una buena agencia cumple con las expectativas del cliente y lo involucra en el proceso. Ambos tienen que aprender a escuchar al otro.
Hace poco oí que los brief son obsoletos ya, que la moda en el mundo de la publicidad se encuentra en solucionar problemas y para ello los creativos se apoyan en algo a lo que llaman storytelling, que al igual que los pomposos y vacíos títulos con los que se presentan, no significa nada. Son solo formas de descubrir el hilo negro y llamar de nuevas formas a lo que desde siempre han sido las características del trabajo.
Tal vez en el mundo de la publicidad actual nada signifiquen conceptos como brainstorming o Ganar-Ganar, lo que reina es la petulancia y falta total de autocrítica, que prefiere nuevos y rimbombantes términos, los publicistas avergonzados de serlo y urgidos por cambiar el nombre de su oficio que han olvidado las acciones y estatutos básicos del oficio.
La única forma de crear la sinergia correcta entre cliente y agencia es trabajar en equipo; cada parte aportando lo mejor de sí en aras de los resultados deseados. Siento que en la mayoría de los casos esto no funciona así, y ya sea el cliente o la agencia deberían hacer que la otra parte entienda el sentido de su trabajo, así como estar conscientes de la existencia bien común a ambos, que se logra gracias a los buenos resultados de la publicidad.
Todo el tiempo y en todos lados nos topamos con carteles, campañas en medios, campañas de BTL que lo único que nos provocan, es decir: ¿Qué carajos trataron de decir? O ¿Qué tiene que ver esto con la marca? Y hasta ¿Para qué gastaron dinero en algo así? Evidenciando así la falta de comunicación entre ambos integrantes de la simbiosis publicitaria.
En la publicidad a diferencia del arte existe un fin lucrativo, externo e intrínseco al trabajo. La publicidad jamás tendrá como objetivo el ser un fin en sí misma.
Los ejemplos de artistas gráficos, escritores y directores de cine que han hecho publicidad son incontables, pero la publicidad no define su obra y pasa a ser una curiosidad anecdótica en sus bigrafias; una pregunta de trivia.
Los malos clientes si existen, pero también existen los pésimos copys, directores creativos, directores de arte y ejecutivos de cuentas incapaces de disuadir al cliente de sus malas ideas o necios de comprender las necesidades reales de la marca negándose a modificar sus conceptos.
Las campañas buenas, exitosas y que se recuerdan no son responsabilidad de una agencia, ni de un gerente de marca, son el resultado del trabajo en conjunto entre ambas partes. Como sucede, también, con aquellas que producen pena ajena y demuestran la falta total de comunicación entre las partes involucradas. Empatizar con el cliente debería ser el principal objetivo de una agencia. A partir de la empatía se construyen relaciones exitosas y profundas de trabajo.
Los premios de la publicidad olvidan reconocer a la parte del cliente, que sin duda juega también una parte importante dentro de la concepción de cualquier acto publicitario. Por lo que para muchos publicistas el cliente es sólo un mecenas que paga su visión de la publicidad, lo que sin duda es uno de los más graves errores en la conceptualización del negocio al que se dedican.
Trabajar en equipo y en armonía es una de las metas que cualquier agencia y cualquier empresa debe buscar en su contraparte. El primer gran paso en cualquier relación entre una agencia y un cliente es saber venderse como el mejor de los socios posibles, lo que no se limita a ser los mejores intérpretes y ejecutores de las necesidades del cliente, si no en dar el espacio y la voz a este que ayude a enriquecer el trabajo. La mejor publicidad nace no del egoísmo de tengo la respuesta a todo, si no del escuchar aprende y ponerse en los zapatos del cliente para crear la mejor campaña posible, aunque no sea la que gane más premios.

publicado en roastbrief.com.mx el 4 de enero de 2016