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martes, 7 de mayo de 2019

Ynes Mexía, botánica a los 50 años.




Esta mujer mexico-americana dedicó los últimos años de su vida a la exploración y recolección de plantas en todo el continente americano.

Armando Enríquez Vázquez

Alguna vez una persona me dijo que uno puede cambiar de caballo cuando quiera y cuantas veces quiera a lo largo de la vida y la vida me ha demostrado que existe la capacidad de reinventarse. Esto parece haber sido claro también para Ynes Mexía quien a la edad de 51 años inició una educación profesional en la Universidad de California en Berkeley. Los siguientes años Ynes recorrió gran parte del continente desde Alaska hasta Argentina recolectando plantas y contribuyendo de manera muy importante a la botánica.
Ynes Mexía nació el 24 de mayo de 1870 en Georgetown en Washington D.C., su padre era un diplomático mexicano de nombre Enrique Mexía y nieta del general Antonio Mexía que se distinguió en diferentes eventos de la historia de nuestro país. Su madre fue una norteamericana de nombre Sarah Wilmer. Cuando era muy pequeña la familia se mudó a Texas a lo que es el condado de Limestone y específicamente a una propiedad de Mexía, herencia de su padre y que con el tiempo dio paso al poblado de Mexia, Texas. Los padres se divorciaron e Ynes estudió tanto en escuelas de Texas como de Maryland, incluso en algunas fuentes se dice que acudió a una escuela en Ontario, Canadá.
A los 15 años Ynes decidió viajar a México a vivir con su padre, poco se sabe de los años que Ynes permaneció en una hacienda que tenía su padre en la Ciudad de México, salvó que en 1897 se casó con un empresario de origen alemán-español que murió siete años después. Comenzó un negocio de cría de aves de corral en la hacienda de su padre y en poco tiempo se casó por segunda vez con un joven llamado Agustín Reygados o Reygades, aunque las fuentes estadounidenses que fueron muy descuidadas y menospreciaron siempre el español seguramente se refieren al apellido Reygadas. Agustín no sólo resulto un mal esposo, si no que comenzó a dilapidar las ganancias del negocio por lo que en 1908 Ynes se divorció de él.
Ynes en 1909 se avecindó en San Francisco, California y se convirtió en trabajadora social, pero al parecer vivió en una constante depresión la siguiente década hasta que en 1920 se convirtió en miembro del Sierra Club.
El Sierra Club es una organización fundada en 1892 en California con el objetivo de proteger y conservar áreas naturales, cuando se fundó su primer objetivo fue evitar la aprobación de una ley que pretendía reducir la extensión del Parque Nacional de Yellowstone. Tras su ingreso a esta organización, Ynes en 1921 decidió entrar a la Universidad de California en Berkeley y enrolarse en un programa especial de Ciencias Naturales, al año siguiente intervinó en la expedición del profesor Eustace Furlong al norte de México. Con más de la mitad de su vida transcurrida en México, Ynes Mexía era bilingüe al menos, lo que la ayudaría moverse con relativa independencia en sus futuras expediciones. En los siguientes años Ynes participó en 7 siete expediciones desde Alaska, Brasil, Perú, Chile, Argentina, México. En materia de recolección de plantas y su conservación su maestra fue Alice Eastwood, que era autodidacta y fue la cabeza del herbario de la Academia de Ciencias de California.
A lo largo de sus viajes Ynes Mexía recolectó más de 145,000 especímenes de los cuales al menos 500 pertenecen a especies descubiertas por Ynes, quien además descubrió dos géneros de plantas nuevos, uno de los cuales lleva su nombre Mexianthus que tiene una única especie: Mexianthus mexicantus.
En 1938 durante un viaje a la sierra en Oaxaca Ynes Mexía se enfermó, regresó a San Francisco donde murió el 12 de julio. Su experiencia profesional de tan sólo 13 años fue suficiente para que esta mujer pusiera su nombre en la historia entre las exploradoras y botánicas destacadas en la historia.


publicada el 30 de abril de 2019 en mamaejecutiva.net
imagen: en.wikipedia.org

martes, 16 de abril de 2019

Isabel Ramírez Castañeda la primera arqueóloga mexicana.




Isabel Ramírez no es oficialmente la primera arqueóloga mexicana, como tampoco fue la primera mujer en hacer investigación arqueológica en México, pero en realidad sí lo fue.

Armando Enríquez Vázquez

En México que para muchas cosas lo importante es un titulo y una acreditación que en realidad no significan nada; oficialmente la primera mujer reconocida como arqueóloga logró su titulo universitario en la segunda parte de la década de los cincuenta, pero la realidad es que antes de Beatriz Barba en México hubo al menos dos mujeres que se dedicaron en cuerpo y alma a la arqueología, siendo víctimas de las descalificaciones y prejuicios machistas de sus contemporáneos y colegas científicos.
Zelia Nutall la extranjera que llegó a México, se enamoró de el y de las culturas originarias y una mexicana de la que poco se sabe, pero los testimonios y fotografías que existen de ella la colocan como la primera arqueóloga mexicana de facto: Isabel Ramírez Castañeda.
Isabel nació en la Ciudad de México, en Milpa Alta a finales del siglo XIX, el año fue 1881. Isabel formó parte de las mujeres que estudiaron en Normal para convertirse en maestra y se dedicó a enseñar a niños de jardín de niños. En 1906 se integró a las clases del Museo Nacional, antecesor del Museo Nacional de Antropología, donde se iniciaba la impartición de clases de arqueología.
Isabel Ramírez Castañeda además de español hablaba náhuatl, lo que la ayudó a lo largo de su carrera para traducir y servir de interprete entre los investigadores extranjeros con los que trabajó y las comunidades que habitaban los sitios arqueológicos cercanos a la Ciudad de México.
Isabel se encargó de la clasificación de las piezas arqueológicas de la colección del Museo Nacional primero ayudando al arqueólogo alemán Eduard Seler, y concluyó con Leopoldo Bartres. Una de las cosas que se reconocen del trabajo de Isabel Ramírez es la capacidad para describir y dibujar las piezas encontradas en los sitios de investigación. En 1912 fue publicado su primer trabajo, titulado: Apuntes acerca de los monumentos de la Parroquia de Tlalnepantla. Que gracias tal vez al machismo imperante al interior de círculos de la sociedad y sobre todo de la ciencia tardó tres años en ver la luz. Tradujo diferentes documentos del náhuatl y se sabe que tenía ciertos intereses en la literatura pues de acuerdo con el texto de Mechthild Rutsch, Isabel Ramírez Castañeda (1881-1943) una antihistoria de los inicios de la antropología mexicana. La mujer es mencionada en la correspondencia entre dos grandes intelectuales de principios del siglo XX Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña, este último es quien menciona a Ramírez Casteñada en una de las misivas, haciendo notar su presencia en una de las conferencias.
Seler regresó a México en 1910 para asumir el cargo como primer director de la Escuela Internacional de Arqueología y Etnología Americana ideada por Franz Boas y la Universidad de Columbia. Los primeros alumnos de la institución fueron Isabel Ramírez, Werne von Horschelman, Porfirio Aguirre y José Calvo. Fue en la siguiente generación en la que ingresó Manuel Gamio a quien muchos consideran el padre de la arqueología en México, pero que es un personaje controvertido por sus ideas y su desprecio por las mujeres, mucho de la desaparición de Ramírez de la historia de la antropología mexicana se debe a que para hombres de ciencia como Gamio las mujeres eran sólo fuente del trabajo mecánico y más burocrático y no competentes investigadoras.
Isabel trabajó tanto con Seler como con Boas a los que acompaño en diferentes excursiones a sitios arqueológicos, entre ellas una excursión que Seler organizó a Palenque en 1911.  La importancia de los trabajos de Ramírez y su compromiso con su trabajo la llevaron a ocupar diferentes cargos en el Museo Nacional, desgraciadamente la situación del país y el machismo predominante al interior de la profesión la fueron recluyendo tanto académica como profesionalmente y mientras por un lado en 1918 se le nombraba encargada de la sección de Folklore del Museo Nacional al poco tiempo se le revocaba el nombramiento por falta de presupuesto del gobierno.
Isabel Ramírez continuó durante esos años en la docencia y tratando de tomar diferentes cursos en pedagogía. En 1917 bajo la dirección de Andrés Molina Enríquez, en ese momento director del Departamento de Etnología del Museo Nacional, Isabel se concentró en la creación de un libro que apoyara la instrucción bilingüe español-náhuatl.
Isabel Ramírez regresó a trabajar al Museo Nacional, pero su amor y dedicación fueron recompensados con un puesto de guardiana del Museo, en el que ganaba menos que el investigador con puesto más bajo.
Isabel Ramírez Castañeda murió el 26 de marzo de 1943 en la Ciudad de México, su obra, trabajo y vida es un misterio lleno de preguntas sin contestar, su imagen poco a poco se va recuperando gracias a otras arqueólogas e investigadoras que se topan con menciones de Isabel en sus trabajos de investigación.


publicado en mamaejecutiva.net el 9 de abril de 2019
imagen: scoopnest.com

martes, 23 de octubre de 2018

Magistra Hersend, Dobrodeia de Kiev, Rebecca de Guarna médicas de la Edad Media.




Aun durante Edad Media existieron mujeres que estudiaron, practicaron y escribieron acerca de la medicina, poco se sabe de ellas y estas son algunos ejemplos.

Armando Enríquez Vázquez

Salerno es una ciudad excepcional ubicada en el sur de Italia, cercana a Nápoles y en su universidad durante la Edad Media la facultad de medicina fue la cuna de varias mujeres que destacaron en la medicina a pesar de la visión que se tenía en esa época de las mujeres profesionistas. Algunas incluso formaron parte del cuerpo docente de la institución, escribieron libros y tratados médicos, de ellas la más famosa fue Trótula de Salerno de quien alguna vez ya escribí en esta columna, entre la otras médicas que se paseaban en los pasillos de aquel magnifico colegio cuatro son las más recordadas y de las se tienen algunos datos.
Abella fue otra renombrada médica de Salerno se especializó en embriología y publicó al menos dos tratados de los que no sobrevive ni un fragmento. Uno llamado De Atrabile y el otro De natura seminis humanis.
Rebecca Guarna, también conocida como Rebecca de Guarna, vivió a mediados del siglo XIV. Rebecca era miembro de una familia de renombre en Salerno y se le atribuye haber escrito un famoso tratado sobre la orina en el que enseñaba como interpretar el color de la orina para diagnosticar diferentes enfermedades. Otro sobre la fiebre y un tercero acerca de el embrión humano. Era conocedora de la herbolaria y daba clases en la universidad.
Mercuriade, otra estudiante y egresada de la Universidad de Salerno, fue una médica activa de la que se sabe fue cirujana. Mercuriade practicó la medicina en el siglo XIV, escribió tratados acerca de los venenos, del cuidado de las heridas y sobre la peste.
Otra de estas médicas de Salerno fue Constanza Calenda, de quien existen registros del siglo XV, hija de Salvatore Calenda decano de la facultad de medicina de Salerno y más tarde de la de Nápoles. La Universidad de Nápoles intentaba competir con la de la ciudad cercana e incluso estaba como la de Salerno abierta a las mujeres. Constanza parece haber sido estudiante de ambas facultades y haber obtenido excelentes notas. Así como haber impartido catedra en Nápoles y Bolonia.
Pero no sólo en el sur de la península italiana existieron mujeres dedicadas a la medicina durante la Edad media esta el caso, por ejemplo, de Magistra Hersend a la que se conoce también por el nombre de Magistra Hersend physyca, haciendo referencia a su profesión. De esta mujer se sabe que estuvo activa entre 1249 y 1259 y que acompañó al rey Luis IX de Francia durante la Séptima Cruzada. Se cree que puede haber ayudado a la reina Margarita de Provenza durante el parto de su hijo Juan Tristán. Es una de las dos mujeres que se sabe fueron médicas reales de la corona francesa, la otra fue Guillemette du Luys quien sirvió a Luis XI. Esta mujer esta reconocida como cirujana y se tienen registros de su actividad en 1749,
En la capital de lo que es hoy Ucrania, nació a principios del siglo XII Dobrodeia de Kiev. Hija de Mstislav I de Kiev y Cristina Ingesdotter de Suecia. Con una educación superior a la que podía obtener una mujer de su época Dobrodeia se casó en 1122 con el sobrino del emperador de Constantinopla Juan II Comneno ya en la corte Dobrodeia impulsada por otras damas científicas y educadas de la corte como la princesa Ana Comneno, se dedicó a estudiar temas médicos y pronto se convirtió en una experta en tratamientos herbales. Escribió un libro acerca de ungüentos titulado Alimma, este es el primer texto médico medieval atribuido a una mujer y fragmentos de este texto sobreviven en la Biblioteca Medici de Florencia. Dobrodeia fue responsable de traducir textos de Galeno, al que estudió con detenimiento, al ruso. Murió el 1131.
No todas las médicas corrieron con la suerte de ser reconocidas y respetadas. Jaqueline Felice de Almania, una médica al parecer florentina fue juzgada en Paris en 1322 por practicar la medicina sin haber estudiado. Sus acusadores eran médicos, hombres molestos por la exitosa actividad de Jaqueline quien fue encontrada culpable y amenazada con cárcel y excomunión en caso de reincidir. Se cree que una de las principales razones por las que Jaqueline Felice fue llevada a juicio fue que ella solo cobraba al paciente si este se curaba gracias a sus tratamientos y al parecer había curado a muchos más pacientes que sus acusadores. Para muchos estudiosos del tema este juicio fue clave en la prohibición que durante los siguientes siglos se extendió a que las mujeres pudieran ser médicas.
Finalmente, y regresando a Italia cabe mencionar a Dorotea Bucca, quien además de ser médica fue académica en la Universidad de Bolonia en los siglos XIV y XV, donde mantuvo por 40 años su puesto de docente y que era el mismo que había ocupado su padre antes que ella.


publicado en mamaejecutiva.net el 15 de octubre de 2018
imagen wikipedia.org

martes, 11 de septiembre de 2018

Zsofía Torma la desconocida arqueóloga húngara.




La importancia de esta mujer que descubrió y trabajó en el sitio arqueológico más importante de Transilvania apenas está siendo revalorada.

Armando Enríquez Vázquez

La historia del descubrimiento de uno de los sitios arqueológicos más importantes del este de Europa está relacionado íntimamente con la vida de esta olvidada mujer que lo descubrió y al final de su vida donó toda su colección de piezas encontradas al Museo Nacional de Historia de Transilvania ubicado en la actual ciudad de Cluj-Napoca.
No cabe duda los años de un comunismo destructor de la identidad popular en aras de construir identidades nacional e ideológica correctas afectaron el conocimiento de la historia y los personajes que habitaron muchos de los países detrás de la cortina de acero. Pero también la división geográfica y el surgimiento de nuevas naciones olvidando a las antiguas, contribuyó a esa manipulación de la historia. Tampoco en Occidente sabemos mucho acerca de la historia de estas naciones y el conocimiento de su pasado también nos ha sido negado. Una importante cultura antigua habitó en lo que hoy conocemos como Serbia y parte de Rumania, en específico en la región de Transilvania que asociamos directamente con la leyenda del Conde Drácula. Uno de los mayores asentamientos de esta cultura fue descubierto y estudiado por una singular mujer llamada Zsofía Torma quien fue autodidacta y gran promotora entre los científicos de la época de sus hallazgos.
Zsofía nació el 26 de septiembre de 1832 en la aldea de Cristestii Ciceului en lo que es hoy Rumania y en aquellos años era el imperio Austriaco. Su familia era una de las familias de la aristocracia de Transilvania. Su padre tenía un gran interés por la historia antigua y fue durante sus excavaciones de una fortaleza romana conocida como Arcobara a las que llevaba a Zsofía y su hermano Karoly que estos desarrollaron su interés por la arqueología, esto de acuerdo con los testimonios dejado por Zsofía y rescatados por la investigadora rumana Laura Coltofean quien se ha dedicado a investigar a fondo y dar a conocer la biografía de Zsofía.
En su primera etapa la educación de Zsofía Torma se llevó a cabo en su casa, en 1844 a los doce años ingresó en una escuela para mujeres. En 1850 murió su madre y dos años después una de sus hermanas mayores. Las pérdidas sumadas al ambiente de incertidumbre que vivió previamente durante la llamada época de las revoluciones cuando por unos años Hungría logró independizarse la marcó, pues cayó en una fuerte depresión, algo que se acrecentó once años después cuando murió su padre y a pesar de ser una mujer adulta Zsofía sólo logró salir de ella cuando su hermana la llevó a vivir con ella y juntas se hicieron cargo de la educación de los hijos de la hermana.
En 1871 Zsofía se mudó a la ciudad de Orastie, los hijos de su hermana habían crecido y Zsofía ya no era necesaria. Esto puso a prueba su propensión a la depresión, pero Zsofía supo canalizar sus problemas emocionales dedicándose primero a la paleontología y a la geología. Aunque se desconoce realmente en lo que consistieron sus trabajos en estas dos áreas, se sabe que recolecto una gran cantidad de fósiles algunos de los cuales envío a paleontólogos y uno de ellos en especial, un molusco de concha cónica, que envío a Gyula Halaváts, uno de los más reconocidos geólogos y paleontólogos húngaros de la época, era de una especie hasta ese momento desconocida y Halaváts lo bautizó científicamente Terebra sophiae en su honor.
Pero la vida de Zsofía Torma tomó un giro hacía la arqueología en septiembre de 1876 cuando atendió al 8º Congreso Internacional de Historia Antigua y Arqueología que se llevó a cabo en Museo Nacional de Hungría en Budapest. Zsofía que pertenecía desde años antes a diferentes organismos científicos en materia de paleontología, pero la arqueología se convirtió a partir de ese momento en su prioridad. En 1875 Zsofía comenzó a visitar la región de Turdas donde descubrió evidencias de la existencia de una antigua cultura, su informe apareció ese mismo año en los principales diarios de arqueología de Hungría.
Los descubrimientos de Zsofía Torma en Turdas demostró que el pueblo que habitó Turdas y la región cercana se trataba de la antigua cultura Vinca. En el congreso Zsofía logró hacer una serie de contactos que se interesaron por sus hallazgos. Al no ser una profesional, en sus papeles hacen falta detalles como la capa estratigráfica en que se encontraron las piezas que halló en sus investigaciones. Pero la importancia de sus descubrimientos, tanto del número de piezas como de sitios arqueológicos la convierten sin duda en la primera arqueóloga rumana.
La importancia de su obra es innegable, pero se ha minimizado desde los mismos tiempos en los que vivía cuando su género y sus raíces rumanas y en especial transilvanas la convirtieron en blanco fácil de la indiferencia de sus colegas húngaros, pero ella gracias a esos contactos internacionales que hizo durante el Octavo Congreso pudo hacer llegar sus hallazgos a estos investigadores a los cuales incluso regaló piezas, también publicó artículos sobre sus hallazgos y sus teoría en las que proponía que los más antiguos habitantes de la región de Turdas fueron los tracios que venían de Troya por la similitud entre los artefactos encontrados por ella y otros de origen troyano, asimismo llegó a proponer la continuidad de la cultura de la antigua Mesopotamia que se habría de acuerdo con características de sus hallazgos y tradiciones que aun se conservaban en los pastores de Transilvania, perpetuado de una manera directa en aquella región del este de Europa. Algo contrario a la opinión de los arqueólogos húngaros que pretendían encontrar nexos entre las antiguas culturas de la región con las culturas germánicas. Algunas de sus obras fueron publicadas y tuvieron una buena recepción entre los arqueólogos alemanes e ingleses. Desgraciadamente el libro que tenía preparado dando a conocer las conclusiones de sus investigaciones nunca fue publicado.
Zsofía Torma murió el 14 de noviembre de 1899. Unos meses antes, en mayo, la Real Universidad Húngara Franz Joseph, la segunda más importante del Imperio Austro-húngaro le concedió el doctorado Honoris Causa. Título que no recibió pues murió antes de la ceremonia de entrega. Gran parte de su colección arqueológica forma parte del Museo Nacional de Historia de Transilvania.



publicado en mamaejecutiva.net el 5 de septiembre de 2018
imagen wikipedia.org

martes, 12 de junio de 2018

Sofía Brahe astrónoma, horticultora, química en el siglo XVI.




Hermana menor de una de las grandes mentes de Dinamarca durante El Renacimiento, Sofía Brahe hizo sus propias aportaciones a la cultura de su nación.

Armando Enríquez Vázquez

En la Dinamarca del siglo XVI nació Sofía Brahe en el castillo de Knudstrup, la fecha es incierta y se sitúa entre 1556 y 1559, aunque es muy probable que sea la primera pues su hermano mayor le llevaba diez años. Sofía era la hermana menor del famoso astrónomo Tycho Brahe, nacido en 1546. Su padre fue Otte Brahe consejero del rey y miembro del Rigsraad, que era como se denominaba al Consejo del Reino Danés encargado de normar los reinos escandinavos junto con los reyes, mientras que la madre, Beate Clausdatter Bille era asistente de la Reina Sofía.
Sofía Brahe como miembro de la nobleza y aristocracia tuvo una educación excepcional y ejemplar, con las limitaciones que implicaba en ese entonces ser mujer. A Sofía, por ejemplo, no se le permitió aprender latín, un idioma al que sólo los hombres podían acceder.
Junto con su hermano Tycho eran los únicos en la familia que sentían gran atracción por la astronomía. De hecho, Sofía visitaba y trabajaba con su hermano en su observatorio y lo ayudaba con los datos. Tycho incluso escribió alguna vez que él estaba sorprendido del carácter autodidacta de Sofía y lo único que no alentaba en ella era el estudio de la astrología, a diferencia de la química, alquimia y astronomía.
Sofía asistió a su hermano en diferentes investigaciones, pero esta colaboración se vio interrumpida cuando en 1579 Sofía se casó con un hombre muy poderoso y rico de la sociedad danesa de nombre Otte Thott con quien tuvo un hijo de nombre Tage Thott. Otte murió en 1588. Sofía entonces, aprovechando la libertad otorgada por la viudez, además de administrar la herencia de su hijo mientras este crecía, regresó al estudio de las diferentes materias que le apasionaban. Sofía viajaba a isla de Hveen por temporadas, en ella su hermano había construido dos observatorios. La isla había sido concedida al astrónomo por el rey Federico II que era su admirador. Sofía se dedicó de tiempo completo al estudio de alquimia, la química, la herbolaria y la medicina. Creo hermosos jardines en sus propiedades y dedicada a la horticultura combinaba todas sus pasiones creando lo que podríamos definir, en esta época, como medicina alternativa.
Los hermanos tenían un poderoso lazo de unión y ambos habían sido rechazado por el resto de su familia por haberse dedicado a la ciencia en lugar de continuar la vida de poder al interior de la corte danesa. Sofía se enamoró perdidamente de otro noble danés obsesionado por la alquimia y quién encaprichado por lograr la transmutación del oro, había perdido su riqueza y se dedicaba a viajar por Europa en busca de capital para continuar sus experimentos, su nombre era Eric Lange. La pasión de Sofía Brahe por Lange llevó a su hermano, o al menos eso se cree por ser el versado en latín, a escribir un largo poema de amor. Una minoría de conocedores dicen que el poema lo pudo haber escrito Sofía quien con el tiempo y tras la supervisión y muerte de su padre podría haber aprendido latín de manera autodidacta como muchos otros de sus conocimientos, pero nada de esto se puede comprobar, aunque se sabe que en Europa Central dónde circuló el poema, este era atribuido a Sofía. El poema se llama Urania Titani. Sofía siguió a Lange y gastó también su fortuna en apoyar a Lange.
A finales del siglo XVI, la suerte de Tycho al interior de la corte finalizó, el nuevo rey, Cristian IV, le pidió abandonar Hveen con todas su pertenecías y Tycho encontró un nuevo refugio en la corte de Praga. Tycho Brahe murió en 1601.
Un retrato de 1602 cuando Sofía se acercaba al medio siglo de existencia la muestra una mujer de una mirada vivaracha e inquisitiva y hasta de menor a la edad a la que se acercaba. Ese año Sofía se casó con Eric Lange. A la muerte de Lange ocurrida once años después en 1613 Sofía regresó a Dinamarca, sin haber podido transmutar nada en oro, en condiciones que se creen precarias, y se estableció en Elsinore.
Una vez establecida en la ciudad donde sucede la tragedia del príncipe Hamlet, Sofía se dedicó a una nueva afición; la genealogía. Se consagró a buscar el árbol genealógico de la nobleza de Dinamarca y en 1626 publicó la primera versión de su investigación que tenía más de novecientos folios y la genealogía de al menos 60 familias de la nobleza danesa. El original de esa edición se encuentra hoy en la Universidad de Lund.
Sofía no murió en la pobreza, pero tampoco en la riqueza que había nacido. Lo qué si es que murió de más de 80 años, en Elsinore en el año de 1643, fue sepultada en Kristianstadt en la cripta de la familia Thott, se sabe que su hijo Tage adoraba a su madre y siempre se mantuvo cerca de ella, a pesar de ser un importante y muy ocupado miembro de la corte danesa.
La vida de Sofía Brahe es aún un misterio por develar, porque sus investigaciones en la herbolaria y la alquimia se mantuvieron también hasta el final de su vida, pero poco o nada sabemos de ellas y mucho menos de los resultados de estas.


publicado en mamaejecutiva.net el 4 de junio de 2018
imagen: wikipedia.org

lunes, 22 de mayo de 2017

Caterina Scarpellini documentando cometas y lluvias de estrellas.



Entre las mujeres que se dedicaron a la observación del cielo y tomar datos sobre lo que en el firmamento ocurría se encuentra esta astrónoma y meteoróloga autodidacta del siglo XIX.

Armando Enríquez Vázquez

En el pequeño y milenario pueblo de Foligno en la provincia de Perugia, en el centro de Italia, nació el 29 de octubre de 1808 Caterina Scarpellini.  Se sabe que a la edad de dieciocho años viajo con su tío, el astrónomo Feliciano Scarpellini a Roma. El tío acababa de ser nombrado director del observatorio de la Universidad de Roma La Sapienza. Caterina viajó en calidad de asistente de Feliciano.
Es en la universidad donde conoció a un destacado alumno de su tío, de quien se enamoró y con el que se casó; Erasmo Fabri. Fabri al momento de desposar a Caterina renunció a su apellido y adoptó el de su mujer, por tener ella una mejor posición social que él. En 1840, murió Feliciano, pero el matrimonio Scarpelllini permaneció en sus puestos de trabajo bajo el nuevo director, Ignazio Calandrelli, también astrónomo.
Caterina era muy apreciada por su gran conocimiento acerca del sistema solar y de las constelaciones. Scarpellini era reconocida gracias a los artículos que publicaba en la revista Corrispondenza scientifica, que fundó su esposo en el año 1847 y que promovía la divulgación y discusión entre los científicos italianos y su colegas ingleses y franceses. La publicación tenía además de artículos, dos suplementos, uno de los cuales llamado Bulletino delle osservazioni ozonometriche-meteorologiche, era dirigido por Caterina.
A pesar de no tener una formación académica, los conocimientos de Caterina eran tan buenos como los de el mejor de los egresados de las universidades, sus publicaciones constantes en la revista de su marido, le permitieron no sólo dar a conocer sus hallazgos, sino a darse a conocer y mantener una relación y dialogo con la comunidad astronómica europea del siglo XIX.
En 1854, anunció haber descubierto un cometa, aunque unas semanas después se retractó, reconociendo que el descubrimiento había tenido lugar unos días antes por otro astrónomo. En 1856 publicó el primer catálogo de una lluvia de estrellas en Italia. También escribió acerca de la existencia del ozono, del eclipse solar del 18 julio de 1860, acerca de la influencia de la Luna sobre los terremotos. Los fenómenos meteorológicos atraían su atención y también escribió artículos sobre las tormentas de arena en el desierto del Sahara y las comparó y relacionó con una que tuvo lugar en Roma en 1863, incluso escribió acerca de otros temas científicos como la epidemia de viruela que hubo en Roma en 1861, o lo inocuo del arsénico para tratar cualquier tipo de fiebre. Así como una biografía de Ignazio Calandrelli y otra en honor de los cien años del nacimiento de Humboldt.
En 1856 creó al interior del Observatorio Capitolino en Roma, una estación meteorológica y de medición del ozono.
El talento y los conocimientos que demostró Caterina Scarpellini le valieron el reconocimiento de la comunidad científica italiana; fue nombrada miembro ordinario de la Accademia dei Quiriti en Roma, miembro de la Società dei Georgofili en Florencia y también de la Academia de Historia Natural en Dresde, así como de la Sociedad Imperial de Naturalistas de Moscú por nominación directa del Zar. En 1872 el gobierno italiano le otorgó una medalla de oro, en reconocimiento a su trabajo.
Caterina Scarpellini murió el 28 de noviembre de 1873, a la edad de 65 años. Un enorme cráter, de 27 kilómetros de diámetro, en la superficie de Venus lleva el nombre de esta extraordinaria astrónoma y meteoróloga italiana.

publicado en mamaejecutiva.net el 15 de mayo de 2017
imagen, es.wikipedia.org

martes, 8 de diciembre de 2015

María Elena Caso las estrellas también están en el mar.




Una de las primeras biólogas mexicanas dedicada a la fauna marina en especial a los equinodermos y sus aportaciones nivel mundial.
Armando Enríquez Vázquez.
Hija de uno de los grandes pensadores del siglo pasado Antonio Caso, María Elena nació el 18 de diciembre de 1915, siendo su padre una de los intelectuales de la generación de 1910 en nuestro país y su tío el antropólogo Alfonso Caso, María Elena conoció en su infancia y juventud a los grandes escritores de México como Alfonso Reyes, José Vasconcelos, el dominicano Pedro Henríquez Ureña, amigos de su padre. En 1937 María Elena entró en la Universidad Autónoma Nacional de México y en 1940 se tituló como Maestra en Ciencias Biológicas.
Su trabajo de tesis se tituló: Contribución al conocimiento de los astéridos de México. Los astéridos son la familia de las estrellas de mar. María Elena conoció en 1939 al doctor Enrique Rioja Lo Bianco, un biólogo que como muchas otras mentes brillantes llegó a nuestro país exiliado tras la derrota de los republicanos por las fuerzas reaccionarias de Francisco Franco en la Guerra Civil Española. Rioja alentó a María Elena Caso a estudiar a los equinodermos.
Un género de animales marinos, que como su nombre lo dicen tienen la piel cubierta de espinas. El género incluye a las estrellas de mar, a los erizos de mar, las margaritas y pepinos de mar. Ese mismo año de 1939 junto con Rioja Lo Bianco, María Elena Caso fundó el Laboratorio de Hidrobiología del Instituto de Biología de la UNAM, el cual con el paso de los años se convirtió en el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología. También en 1939 inició la colección de equinodermos de la UNAM que es hoy una de las más importantes en Latinoamérica por la cantidad de ejemplares; más de cien mil de ochocientas especies.
Pionera del estudio de los equinodermos en nuestro país, María Elena Caso, se dedicó desde finales de la década de los años treinta a viajar a las playas del Pacífico del país para recolectar diferentes especímenes de animales. Todas las especies de equinodermos habitan en el mar. María Elena en un país machista, se apasionó por una actividad que no interesaba siquiera a muchos de sus colegas biólogos y sumergiéndose en un principio en aguas poco profundas de las costas, en una época en que la Universidad no contaba con una embarcación María Elena comenzó su recolección de equinodermos.
A lo largo de su vida María Elena Caso descubrió, clasificó y describió subfamilias, subgéneros, y diversas especies de equinodermos a lo largo de su vida. Participó en viajes de investigación en los barcos de la UNAM y curiosamente cuando se le honró en 1987 poniéndole su nombre a una especie, esta fue la de un cangrejo, que no son equinodermos al cual se nombró Podochela Casoae.
En 1961 María Elena Caso obtuvo su doctorado en Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias de la UNAM con su trabajo Los equinodermos en México. Las contribuciones de María Elena caso al estudio de estos animales tuvieron repercusión no sólo a nivel nacional sino en todo el mundo. Fue invitada como investigadora a las principales instituciones en equinodermos en Estados Unidos, publicó al menos dos libros sobre los animales que la apasionaron a lo largo de su vida.

María Elena Caso murió el 23 de octubre de 1991, a los setenta seis años de edad en la Ciudad de México.

publicado en mamaejecutiva.net el 30 de noviembre de 2015
imgen: echinodermata-mexico.blogspot,com

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Josefa Cuevas de Sansores la primera geóloga mexicana.



En un campo que hasta ese momento se consideraba único para los hombres, el amor por un hombre primero y después la pasión por su profesión se desarrolló una gran profesionista.
Armando Enríquez Vázquez
La Geología en México no era un campo de estudio ni de hombres, ni de mujeres antes del auge petrolero del país, la importancia por conocer los suelos y más tarde todo aquello que se relacionara con ellos se convirtió desde inicios del siglo pasado en algo de vital importancia para las empresas extranjeras que extraían el petróleo en nuestro País, como más adelante lo fue para la empresa nacional surgida de la expropiación de 1938. Sin embargo no ha sido de la misma importancia documentar la historia de los pioneros de la geología en México y mucho menos de las muchas mujeres que durante los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado se dedicaron a esta rama de la ciencia. La primera de ellas fue una mujer yucateca a la que el amor no sólo le cambió la vida, sino la vocación profesional. Los datos provienen biográficos de la ingeniero Cuevas de Sansores provienen del artículo publicado por la Revista Digital Universitaria escrito por Ana María Sánchez y Julia Tagüeña Parga.
Josefa Cuevas de Sansores nació en Mérida, Yucatán el 24 de marzo de 1920. Hija de una maestra de primaria y la menor de tres hermanas Josefa decidió estudiar Derecho. Pero la vida la hizo cambiar de giro cuando se enamoró y casó a muy temprana edad con Enrique Sansores quien aspiraba a convertirse en ingeniero, entonces Josefa cambio su interés por las leyes por la geología.
Una vez casados la pareja viajó a la ciudad de México, pues ingeniería en cualquiera de sus ramas sólo podía estudiarse en la capital del país. Los esposos ingresaron a la Universidad Nacional Autónoma de México.  Josefa Cuevas de Sansores se tituló como geóloga en 1950 y se convirtió en la décimo quinta mujer en graduarse en la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Veinte años antes en 1930 Concepción Mendizábal se convirtió en la primera ingeniera mexicana. Josefa Cuevas, como Concepción Mendizábal, fue una extraordinaria estudiante que llamó la atención a sus maestros por su dedicación y entrega.
Entre los profesores y sinodales de la joven yucateca se encontraban algunos ingenieros que trabajaban en PEMEX; Eduardo Guzmán y Federico Mina entre otros la impulsaron y recomendaron para que consiguiera un puesto como ayudante en el Departamento de Geología de la Gerencia de Exploración de PEMEX aun antes de terminar su carrera. Josefa trabajó en PEMEX se dedicó básicamente al estudio de los foraminíferos bentónicos que son fósiles de seres protistas que habitaron el planeta durante el precámbrico.
Durante 23 años Josefa se dedicó en diferentes regiones del país a trabajar en las zonas de exploración de la empresa petrolera del estado hasta que en 1969 fue transferida a la Ciudad de México al IMP (Instituto Mexicano del Petróleo) donde trabajó hasta 1978 año en que se jubiló.

A partir de ese año Josefa Cuevas de Sansores se dedicó a la consultoría independiente para PEMEX al lado de su esposo. En 1990 la Sociedad Geológica Mexicana otorgo a Josefa Cuevas de Sansores un diploma como reconocimiento como su contribución al desarrollo de la geología en México. En 2010 a los noventa años de edad Josefa Cuevas de Sansores falleció en el Estado de Morelos.

publicado en mamaejecutiva.com.mx el 21 de septiembre 2015
imagen:  revista.unam.mx

martes, 25 de agosto de 2015

Hildegarda de Bingen, una mujer excepcional.




Figura emblemática de la Edad Media Hildegarda de Bingen se distinguió en la música, la medicina, la filosofía, fue una iluminada y la iglesia católica la reconoce como santa.
Armando Enríquez Vázquez.
A la Edad Media solemos tacharla de un periodo oscuro dentro la historia de la humanidad, casi mil años en los que Europa Occidental vivió bajo el yugo de las severas reglas de un catolicismo castrante y androcéntrico que imperó en todo el quehacer humano. Siempre pensamos en esa época como de retroceso en comparación con lo que la humanidad había logrado durante los siglos anteriores, lo que pasaba en otros lugares del mundo y lo que sucedió en occidente con la llegada del renacimiento. Sin embargo, existieron hombres y mujeres que se distinguieron y que brillaron buscando conocimiento y esparciéndolo. Entre las paredes de conventos y abadías muchos de estos personajes se dedicaron a preservar el conocimiento humano y escribir sus propias obras.
Entre los personajes más emblemáticos de toda la Edad Media, y uno de los más interesantes en la historia de la humanidad se encuentra Hildegarda de Bingen, quien a lo largo de su vida se dedicó al estudio y divulgación de temas teológicos al describir en una serie de tres libros las visiones divinas que tuvo desde los tres años de edad, pero también ciertos temas médicos, creando poesía y música.
Mistíca, música, filosofa, fisióloga Hildegarda de Bingen nació alrededor de 1098, no existe una fecha exacta para este acontecimiento pero se sabe que ocurrió en lo que es hoy Renania-Palatinado un estado de  Alemania en la localidad de Bermersheim. Hildegarda fue la décima hija hija y sus padres de noble origen, decidieron que la Hildegarda debería dedicarse a la vida eclesiástica, por lo que la enviaron desde su infancia al servicio de una mujer llamada Jutta von Sponheim, hija del Conde Esteban de Spanheim y que vivía en una celda en el monasterio benedictino de  Disibodenberg. Hildegarda fue una niña enfermiza y que por esta razón permanecía mucho tiempo aislada. Gracias a Jutta Hildegarda aprendió algo a lo que muy pocas mujeres tenían acceso en esa época; Leer y escribir. A los quince años la misma Hildegarda tomó los hábitos.
A pesar de sus conocimientos en materia de música, de ser una de las muy pocas mujeres que sabía escribir y leer, de sus observaciones en materia de herbolaria y lapidaria, los principales eventos por la que se le conoce son de tipo religioso y en este sentido místico debido a las visiones que Hildegarda tuvo a lo largo de su vida.
Según cuenta la propia Hildegarda comenzó a tener visiones a los tres años de edad cuando veía siluetas luminosas a su alrededor. Hildegarda continuó teniendo visiones a lo largo de su vida, también desde temprana edad se percató que estas visiones no eran comunes a los demás seres humanos, por lo que decidió guardar el secreto de estas visones por temor a lo que dirían los demás, únicamente compartió estas visiones con Jutta, quien a su vez las comentó con un monje del monasterio de nombre Volmar y quien con el tiempo se convirtió, en amigo, maestro y confidente de Hildegarda.
En 1136, Hildegarda fue electa como abadesa del convento y en 1141 tuvo la visión que cambió su vida. En ella se le ordenó escribir todo lo que a lo largo de su vida se le había revelado en las visiones a lo largo de su vida. En un principio Hildegarda hizo caso omiso de la visión temiendo que si llevaba a cabo lo que esta le ordenaba sería víctima de las burlas de los hombres doctos de la iglesia católica. Entonces la abadesa cayó víctima de una enfermedad, lo que ella interpretó como un castigo por su desacato. Hildegarda acudió a Volmar y le contó tanto la visión como el asunto e interpretación de la enfermedad, por lo que el clérigo la instó a escribir tal y como la visión le había ordenado. Entonces Hildegarda comenzó a escribir un libro con sus visiones, por su parte Volmar comentó el asunto con el Abad de Disibodenberg de nombre Kuno quien no sólo autorizó a Hildegarda a escribir si no que la alentó a hacerlo, incluso algunos años después mientras la monja estaba dedica a la escritura, su labor llegó a oídos del Papa Eugenio III durante el sínodo de Tréveris, quien al ver el trabajo de Hildergarda autorizó que la monja continuara con él.
Eugenio III, quien fue el responsable de organizar la II Cruzada, aprobó el trabajo de Hildegarda, por ser la voz del Espíritu Santo quien dictaba la obra de la monja, esto permitió una gran libertad a Hildegarda en su trabajo y pocas críticas. Finalmente en el libro fue publicado con el nombre de Scivias, es una abreviación de Scito vías Domini lo que en latín significa: Conoce los caminos del Señor. Con el paso de los años Hildegarda escribió dos volúmenes más de sus visiones y las explicaciones teológicas de las mismas.
Al mismo tiempo Hildegarda decidió abandonar el monasterio de Disibodenberg para formar el propio, esto debido a otra visión. Hildegarda formó un nuevo monasterio ante la oposición de las autoridades de Disibodenberg, pero con la aprobación una vez más del Abad Kuno, que una vez más apeló a las visiones de la monja. El nuevo monasterio fue establecido en Rupertsberg cerca de la Población de Bingen y del rio Rin.
Hildegarda también escribió libros de medicina; acerca de  la utilización de plantas y minerales para la curación. Escribió más de 80 partituras para diferentes tipos de obras litúrgicas. Entre ellas destacan el Ordo Virtutum considerado el único drama musical del medioevo y que cuenta la lucha de un alma humana al enfrentarse a las virtudes y al diablo, de hecho el título de la obra en español significa de manera literal; el orden de las virtudes, pero es conocido como Coro de las virtudes.
La Symphonia armonie celestium revelacionum que comprende  alrededor de 70 himnos y cantos escritos por Hildegarda.
Una vez instalada en Rupertsberg junto con veinte monjas que la siguieron en su empresa, Hildegarda se dedicó a crear tanto un alfabeto como una lengua desconocida, algunos expertos dicen que se trató de una variación de una lengua romance que existía en esos tiempos en las orillas del rio Mosela y que perduró hasta el siglo XIII. Tampoco queda claro si Hildegarda intentó obligar a sus seguidoras a emplear esta lengua o si sólo la empleaba ella, como tampoco quedan claras las razones por las que se dio a la tarea de crear esta lengua y este alfabeto desconocidos, tal vez se tratara de otra de las imposiciones que las visiones le pedían.
Hildegarda murió el 17 de septiembre de 1179 en Rupertsberg, cuando tenía alrededor de ochenta años, crónicas de la época dicen que al momento de morir cruzaron el cielo dos enormes arcos de luz que formaron una cruz en el zénit del firmamento.
En 2011 el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo de Doctora en la Iglesia.

publicado en mamaejecutiva.net el 17 de agosto de 2015
Imagen en.wikipedia.org 

martes, 18 de agosto de 2015

Patsy O’Connell repeliendo los estándares de sus tiempos



Por un accidente la química norteamericana descubrió uno de los materiales más importantes del siglo XX y una enorme fuente de ganancias para 3M.
Armando Enríquez Vázquez
El condicionamiento social de las mujeres fue durante siglos la mejor de las estrategias para impedirles brillar dentro de los esquemas sociales judeo cristianos de Occidente. A mediados del siglo pasado una joven preparatoriana en Estados Unidos, tomó un examen de aptitudes para estudiantes mujeres y de esta forma saber cuál era el mejor perfil para su futuro, el resultado: Ama de casa. La adolescente molesta pidió entonces que se le aplicara el examen que se aplicaba a los muchachos preparatorianos, el resultado la ubicó como una persona con interés por la ciencia, o en su defecto por ser dentista. Así que aquella adolescente decidió dedicarse a la ciencia y fue ahí donde hizo uno de los descubrimientos revolucionarios del siglo XX. El nombre de esta mujer: Patsy O’Connell Sherman.
Patsy nació el 15 de septiembre de 1930, en Minneapolis, en el estado de Minnesota en el norte de Estados Unidos. Tras tomar la infame prueba de aptitudes se inscribió en la Universidad Gustavus Adlphus en Minnesota donde se graduó como química y matemática. Siendo, además, la primera mujer en hacerlo en dicha universidad.
Inmediatamente consiguió empleó en el corporativo 3M, un contrato temporal, pues en 1952 se especulaba que emplear a una mujer era un negocio que terminaba cuando esta se casaba y se dedicaba al hogar.
Patsy era a principios de la década de los años cincuenta en Estados Unidos una de las pocas químicas y pertenecía a un puñado de científicas que trabajaba para empresas privadas. Junto con su compañero de trabajo Samuel Smith, se le encomendó investigar materiales para las mangueras de combustible de aviones que resultaran más resistente a la corrosión, ésta investigación fue financiada por el ejército norteamericano. Un día, uno de los asistentes de O’Connell tropezó y provocó que uno de los líquidos que estaban siendo desarrollados salpicara los zapatos tenis de lona de la científica, para sorpresa de tanto de O’Connell como de Smith la parte del zapato que resultó afectada por el líquido con el paso de los días, ni cambiaba de color, y repelía el polvo y el agua. Entonces O’Connell se dedicó a investigar las propiedades de la sustancia y así nació una de los compuestos químicos que más ganancias le ha dado a 3M y que fue bautizado con el nombre comercial de Scotchguard. O’Connel y Smith recibieron la patente por su descubrimiento en 1972.
Otro hecho de la cultura machista que tuvo que sufrir O´Connell fue el hecho que ciertas áreas en las que se realizaban muchas de las pruebas a los textiles que la química ideó para las sustancias que investigaba, la entrada a las mujeres estaba prohibida por lo que se veía obligada a esperar afuera los resultados de las mismas. 
Patsy O’Connell continuó investigando los polímeros fluorados, base de su descubrimiento desarrollando sustancias con las mismas cualidades pero que se utilizaban en prendas de vestir de lino, vestiduras de automóvil, piel y alfombras. Patsy O’Connell recibió a lo largo de su vida diecisiete patentes, trece de las cuales comparte con Smith, por sustancias basada en polímeros fluorados y los procesos para su fabricación.
El contrato temporal de Patsy O`Connell con 3M se prolongó por cuarenta años, O’Connell alcanzó un nivel gerencial dentro de la empresa. O’Connell se retiró en 1992.
Patsy O’Connell se casó y tuvo dos hijas a las que contagió su pasión por la ciencia y terminaron dedicándose a ella; una química y la otra bióloga. Murió el 11 de febrero de 2008.  

publicado en mamaejecutiva.net el 10 de agosto de 2015
imagen; en.wikiedia.org

martes, 21 de julio de 2015

Esther Luque Muñoz la primera farmaceuta mexicana.



En épocas en que las mujeres eran mal vistas en los círculos de la ciencia de nuestro país, Esther Luque logró conquistar un lugar en farmacólogos y químicos.
Armando Enríquez Vázquez
Entre las mujeres que no se dieron por vencidas frente a un mundo machista se encuentra Esther Luque Muñoz, la primera mujer en egresar de la carrera de farmacia en nuestro país.
Esther nació el 10 de diciembre de 1884 en la ciudad de Pachuca, en el estado de Hidalgo y se sabe que en 1903 inició la carrera como farmacéutica en la Escuela Nacional de Medicina. A lo largo de los siguientes tres años Luque hizo sus prácticas en el Botiquín del Hospital San Andrés y en el del Hospital Juárez que estaban bajo las órdenes de Juan Manuel Noriega el primero y de Francisco Cienfuegos el segundo.
La carrera estaba estructurada de manera que el estudiante aprendía el primer año, farmacia teórico-práctica. En el segundo se estudiaba; historia natural de las drogas simples y análisis químico general, para finalizar el tercer año con los conocimientos de un segundo curso en análisis químico general. Una vez que Esther hubo aprobado las asignaturas y tras sus prácticas obligatorias la joven presentó su tesis titulada: Algunas consideraciones sobre la utilidad e importancia de los estudios bacteriológicos en la carrera de farmacéutico.
El 27 de septiembre de 1906 Esther Luque realizó su examen profesional el cual aprobó convirtiéndose en la primera mujer farmaceuta en México. A Lo largo de su carrera profesional Luque dio clases en diferentes instituciones comenzando por la Escuela Nacional de Artes y Oficios (ENAO). La Facultad de Ciencias Químicas y la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, estas dos últimas pertenecientes a la UNAM. A pesar de ser una persona muy reservada pues no existen registros de su vida privada, Luque no se rindió frente a una academia donde dominada por hombres y en la cual muchas veces fue la única mujer.
Luque no abandono la docencia hasta 1944 años en que se retiró. En 1921, se le otorgó el titulo honorario como química.
Además de la docencia Esther Luque trabajó en el Laboratorio Central desde 1921 hasta 1934, un organismo dependiente del Consejo Superior de Salubridad y en 1939 se integró al Instituto de Salubridad y Enfermedades Tropicales.
Esther Luque murió el 24 de febrero de 1949 en la Ciudad de México.

publicado en mamaejecutiva el 13 de julio de 2015
imagen: quiminet.com

martes, 30 de junio de 2015

María la Hebrea madre de la alquimia occidental y de la química.



Perdida como la historia de la Alejandría que habitó, se encuentra la historia de esta mujer a la que se considera la primera alquimista moderna.
Armando Enríquez Vázquez.
Alejandría era la capital del conocimiento durante los primeros siglos después de Cristo, en el afamado puerto trabajaban filósofos, historiadores y científicos. Entre todos estos hombres y mujeres dedicados al conocimiento, destaca la historia de María la Hebrea considerada la primera alquimista occidental y madre de la química actual.
Poco o mejor dicho nada se sabe a ciencia cierta acerca de María la judía, María la hebrea quien también escribió bajo el nombre de Miriam la profetisa, hermana de Moisés, lo que provocó la confusión de más de un teólogo despistado que quiso ver en la alquimista a un personaje bíblico. Es Zósimo Panópolis, el autor que hace más referencia a esta mujer de ciencia, junto con algunos fragmentos de sus textos que le sobreviven. Pero tan elusiva es su figura en la historia que sólo se puede suponer que María la Hebrea vivió en Alejandría entre los siglos I y III de nuestra era.
La alquimia nace como un conjunto de estudios y experimentos que de manera desordenada tienen como objetivo desde la elaboración de cosméticos, el estudio de las aleaciones hasta sueños quiméricos cómo la transmutación de cualquier metal en oro o el descubrimiento de la Piedra Filosofal, en este sentido María la Hebrea es más conocida como una mujer de ciencia práctica que como una mujer dedicada a la búsqueda de materiales y sustancias.
María se dedicó al diseño y construcción de mejores aparatos para llevar a cabo su trabajo, y son precisamente algunos de esos diseños los que han llegado hasta nuestra época y por los cuales conocemos la afición de la mujer a estudiar los vapores de ciertas sustancias y metales como el azufre y el mercurio. Estos aparatos fueron utilizados de manera frecuente por la alquimia occidental siglos después.
El primero que podemos mencionar es conocido como Tribikos y era una especie de alambique para destilar líquidos y que consistía de una olla de barro y tres espitas de cobre por donde salían los destilados.
Después se encuentra el Kerotakis, que se trataba de un aparato de reflujo por medio del cual María podía ablandar los metales e impregnarlos de color. El Kerotakis, fue sin duda la mayor aportación de la científica a la alquimia y más tarde a la química, en 1879 el Kerotakis fue modificado por el alemán Franz von Soxhlet para crear un extractor que lleva su nombre. El diseño del Kerotakis de María la Hebrea, estaba basado en una paleta del mismo nombre que utilizaban los artistas de la época para mantener calientes las ceras y pigmentos con los que trabajaban. María creía que los procesos que se llevaban a cabo al interior de la tierra y daban como resultado el oro.



María por lo que se deduce de sus escritos y las inferencias de otros sobre su trabajo creía que los elementos estaban vivos y que la alquimia muchas veces se basaba en las cualidades masculinas o femeninas de los elementos, viéndolos como procesos sexuales. En los fragmentos herméticos que la sobreviven, se ha encontrado la siguiente cita: Unid lo masculino con lo femenino y encontrareis aquello que buscais.
Otra de las grandes contribuciones a la ciencia que han sido atribuidas a María la Hebrea es el proceso conocido como Baño María o Balnum mariae que consiste en poner un recipiente dentro de otro que contenga un elemento que permita mantener una temperatura constante, ya sea agua, arena u otro que permita que el elemento puesto en el segundo recipiente mantenga la temperatura deseada.
Este método es habitual también en la cocina contemporánea para derretir chocolate o mantequilla por ejemplo.

María la Hebrea es considerada como la primera mujer alquimista y la primera científica práctica, aunque a falta de datos biográficos específicos, hay quienes no dudan en ver bajo el nombre a un grupo anónimo de personas.

publicado en mamaejecutiva.net el 22 de junio de 2015
imagen. wikipedia.org

martes, 24 de marzo de 2015

Mary Anning y los dinosaurios.




Mary pasó su vida recorriendo los acantilados del suroeste de Inglaterra desenterrando y documentado fósiles.
Armando Enríquez Vázquez.
El 21 de febrero de 2015 dos especies fósiles de ictosaurios, una especie de dinosaurios marinos parecidos a los peces y a los delfines fueron bautizados con nombres en honor a una mujer que pasó su vida en un pequeño poblado de la costa suroeste de Inglaterra, escarbando y arriesgando su vida en los acantilados, hurgando y esquivando los derrumbes de las piedras calizas y pizarra que forman esos acantilados, recolectando fósiles en una época en que cualquier labor realizada por una mujer que no estuviera relacionada con el hogar y la crianza de niños o el cuidado de un esposo era menospreciada. Su nombre Mary Anning y su vida es un ejemplo de tenacidad y amor por el conocimiento.
A finales del siglo XVIII y principios del XIX en Inglaterra comenzaba a despegar la geología y junto con ella, se comenzaba a tomar más en serio los asuntos relacionados con los restos fosilizados de animales prehistóricos en buen estado. El sur de la costa inglesa con sus acantilados representaba ya desde entonces una rica fuente de fósiles, sobre todo del periodo jurásico, la mayoría de los fósiles hallados correspondía a moluscos y otros invertebrados y que eran conocidos popularmente con diferentes nombres que hacían más referencia a orígenes de leyenda o a propiedades mágica y no a lo que realmente representaban esos restos surgidos desde un lejano pasado de nuestro planeta. Algunos de estos restos de la vida prehistórica se creían que eran parte de dragones y otros seres mitológicos.
La participación de algunas mujeres en una actividad que aún no se sabía bien si podía considerarse una ciencia, era bien vista en cuanto suponía ayudar al marido a escarbar y desenterrar los huesos o restos fósiles, pero era impensable considerarlas como científicas o tomar en serio cualquier acotación que ellas tuvieran que hacer en la materia. Diferentes mujeres participaron en este tipo de actividades pero ninguna de manera tan entregada y profesional como Mary Anning.
Mary Anning nació en el pueblo costero de Lyme Regis el 21 de mayo de 1799, hija de un humilde carpintero dedicado también a la recolección y venta de fósiles a turistas, esta actividad le proporcionaba un poco de dinero extra. Mary tuvo diez hermanos, de los cuales sólo ella y uno de sus hermanos de nombre Joseph alcanzaron la edad adulta. Cuando tenía 15 meses de edad, mientras una amiga de la familia la cuidaba y observaba una exposición ecuestre a la sombra de un olmo, un rayo cayó matando a varias mujeres, entre ellas a la que cuidaba de Mary, y dejando inconsciente a la pequeña Mary, quien finalmente sobrevivió. Su madre decía que a partir de aquel incidente Mary que era una niña enfermiza había cobrado una gran salud. Incluso mucha gente a lo largo de la vida de la mujer imputaba a este episodio su inteligencia y otras cualidades.
Mary quedó huérfana de padre a los 10 años. Entonces, junto con su madre y su hermano, Mary se dedicó de lleno a la recolección de fósiles, oficio que aprendió de su padre. En 1809 o 1810 Joseph, su hermano tres años mayor, descubrió el fósil de la cabeza de un ictiosaurio. Tras casi un año de búsqueda Mary encontró el resto del cuerpo del ictiosaurio, lo que se convirtió en el primero de los grandes descubrimientos que Anning hizo a lo largo de su vida. Este fue uno de los primeros ictiosaurios en ser descubierto en el Reino Unido. En 1823 descubrió un fósil en muy buen estado de un plesiosaurio, estos eran una especie de dinosaurios marinos de largos cuellos, en lugar de patas tenían cuatro aletas para nadar. En 1828 el de un pterosauro que era uno de los dinosaurios voladores y el primero de este tipo de animales en ser encontrado en Inglaterra. Un año después el de un pez del género Squaloraja, estos fueron peces antepasados de los tiburones y de las mantarrayas. A principios de 1839 encontró la quijada de un tiburón del género Hybodus, una especie de antiguos tiburones que presenta dos tipos diferentes de dientes. Unos muy afilados para atrapar a sus presas y otros planos y anchos, para destruir las conchas y esqueletos de moluscos y erizos de mar.
La gran mayoría de los especímenes fósiles recolectados por Anning a lo largo de su vida fueron moluscos y otro tipo de invertebrados. Anning se volvió una experta en coprolitos o materia fecal fosilizada. Durante muchos años se pensó que los coprolitos, conocidos en esa época como piedras Bezoar, eran el resultado de la fuerza de las corrientes marinas. Mary se encargó de llamar la atención de los primeros paleontólogos en la abundancia de este tipo de fósil las áreas correspondientes a los tractos digestivos de los fósiles, lo que hizo a los especialistas revalorar el origen de este tipo de material orgánico fosilizado.
De una manera muy particular se podría describir a Mary como una empresaria muy popular entre los paleontólogos, coleccionistas y personalidades afectas a adquirir fósiles para colecciones privadas o museos. Con el tiempo Anning compró una casa en la que no sólo habitó, sino estableció su tienda de fósiles. Lo que en tiempos de su padre se limitaba a una mesa de madera en las afueras de su casa, pasó a ser un establecimiento visitado por científicos y personalidades de la época en busca de especímenes para las colecciones privadas y públicas de fósiles. Anning fue por un tiempo una celebridad local de Lyme Regis. Autodidacta y apasionada por los fósiles su actividad no se limitó a encontrarlos, desenterrarlos y venderlos. Anning se preocupó por estudiar y leer todas las publicaciones de la época para estar al momento. Su relación con una gran parte de los paleontólogos de la época fue muy buena, sólo un pequeño grupo de ellos se preocupaban por desprestigiar su trabajo. Hay que dejar en claro que en esa época era muy raro que las mujeres inglesas leyeran y mucho menos alguien como Mary, cuyo origen era muy humilde.
Mary sufrió a lo largo de su vida de una doble discriminación, ser mujer proveniente de una familia de la clase trabajadora la invalidaba para poder ser tomada en cuenta por las cofradías científicas y machistas de Inglaterra, y en general por la sociedad inglesa.
En alguna ocasión Anning escribió:
¿Y qué es ser mujer? ¿Acaso no estamos hechas de carne y sangre lo mismo que un hombre? Sí y sin duda estamos destinadas a convertirnos en sus amigas, su apoyo en su peregrinar, de ninguna manera en su esclava.
Mary solamente llegó a publicar una vez en una revista científica, claro que por tratarse de una mujer la publicación se limitó al fragmento de una carta que envió a la redacción de la publicación The Magazine of Natural History, en que hizo ciertas precisiones sobre los dientes de los tiburones del género Hybodus.
En 1833 Annig escapó de la muerte milagrosamente, cuando parte del acantilado en el que trabajaba se derrumbó, el que murió en ese accidente fue Tray, el perro de Mary, su fiel compañero durante sus jornadas de trabajo.
Al final de su vida Anning cayó en la pobreza de nuevo y enfermó de cáncer de pecho, a causa de los dolores de la enfermedad Anning se hizo adicta al láudano, lo que le valió que sus paisanos comenzaran a rumorar que se había vuelto alcohólica. Mary Anning murió el 9 de marzo de 1847 a los 47 años de edad. Un vitral de la iglesia de San Miguel en Lyme Regis se creó en honor de Mary Annings tras su muerte.
Durante muchos años el trabajo de Anning fue olvidado, pero poco a poco fue revalorado. Hoy goza del reconocimiento de la comunidad paleontológica mundial y sobre ella se han escrito muchos libros, sobre todo dirigidos al público infantil, alentando a los niños a seguir su ejemplo.

publicado por mamaejecutiva.net el 16 de marzo de 2015
imagen; en.wikipedia.org

viernes, 19 de diciembre de 2014

Paris Pismis, la astronomía moderna en México.



Originaria de Turquía, La doctora Paris Pismis rompió más de una barrera física y mental, esta extraordinaria mujer es conocida como la madre de la astronomía en nuestro país.
Armando Enríquez Vázquez.
 Ahí en el firmamento, entre los cuerpos celestes más visibles, hay millones no siempre menores en tamaño, a veces mucho mayores, pero debido a su distancia con nuestro planeta nos resultan invisibles a simple vista, entre ellos existen 26 cúmulos de estrellas que fueron observados por primera vez y por tanto descubiertos por una sorprendente y admirable mujer de origen armenio que estableció los cimientos de la astronomía en nuestro país, educando y creando astrónomos a lo largo de más de cuatro décadas.
 Paris Pismis nació en Estambul el 30 de enero de 1911. Su familia de origen armenio formaba parte de la aristocracia turca, el apellido Pismis fue otorgado a la familia por uno de los sultanes otomanos en reconocimiento a uno de los tatarabuelos de Paris por ayudar a solucionar los problemas financieros del imperio, el significado del apellido es “algo bien cocido”, por extensión era un reconocimiento a las habilidades del antepasado de Paris. Otro de sus parientes, un tío de su madre, fue Patriarca de la Iglesia Armenia. A pesar de ello y de la excelente educación primaria y secundaria que Paris recibió, al llegar el momento de ingresar a la Universidad, sus padres se opusieron a la idea. En 1933, las mujeres turcas acudían a la universidad sólo para matar el tiempo y encontrar un marido, esas al menos eran las ideas de la sociedad. Paris recurrió a una antigua artimaña para convencer a sus padres; las lágrimas.
Así, después de meses de llanto y berrinches, finalmente su padre accedió a que la joven ingresara a la universidad. Paris para demostrar que su insistencia por el estudio no era un capricho decidió inscribirse en una carrera que no era considerada como propia para las mujeres por su dificultad: las matemáticas y dentro de las matemáticas encontró la pasión de su vida, la astronomía.
La caída del Imperio Otomano y el surgimiento de Turquía trajo cambios a la Universidad de aquel país que beneficiaron a la joven astrónoma que entonces pasó a estudiar su doctorado bajo la supervisión del astrofísico alemán Edwin Findlay Freundlich, quien junto con otros científicos alemanes habían abandonado Alemania huyendo de Hitler y su idea de una patria Aria.
Al finalizar su doctorado y gracias a la ayuda y recomendación de Freundlich, Paris Pismis se embarcó rumbo a Estados Unidos para cursar estudios postdoctorales en la Universidad de Harvard. La estancia que debía de ser de un año se prolongó por más de cuatro debido a la II Guerra Mundial.
Durante su estancia en Harvard sucedió un evento que cambió el rumbo geográfico de la vida de Paris, pero no su entrega y entusiasmo por la astronomía. En el año de 1940 conoció a un joven matemático mexicano que estudiaba astronomía en Harvard de nombre Félix Recillas. Un año después la pareja se casó.
En nuestro país, Luis Enrique Erro y Guillermo Haro entre otros aficionados a la astronomía se habían propuesto y habían convencido al entonces presidente de México General Manuel Ávila Camacho para construir en nuestro país uno moderno telescopio a la altura de cualquiera del mundo.
El Observatorio de Tonanzintla, fue inaugurado en 1942 y perteneció en un principio a la Secretaria de Educación Pública, fue esta institución la primera en contratar a Paris Pismis para trabajar en territorio nacional. Esto la convirtió en la primera astrónoma profesional en México. Poco después y por problemas con Erro, así como una estancia en la Universidad de Princeton, la llevaron primero al Observatorio de Yerkes de la Universidad de Chicago y más tarde de regreso a México a trabajar en el Observatorio Astronómico Nacional de Tacubaya que se encontraba en custodia de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Gracias a su trabajo en Tonanzintla, Paris Pismis, logró descubrir más de veinte cúmulos de estrellas que llevan su nombre. Además impulso la enseñanza y difusión de la astronomía en el país y se dice que su persona fue importante para que un gran número de los egresados de la carrera de astronomía en nuestro país sean mujeres alrededor del 25%, de acuerdo con un artículo de Silvia Torres-Peimbert y Josefa Masegosa, lo que ha llevado a muchos a llamarla la madre de la astronomía moderna en México.
La Universidad Nacional Autónoma de México le otorgó el doctorado Honoris Causa en 1985. A lo largo de su vida publicó más de un centenar de artículos científicos en los que dio a conocer los resultados de sus investigaciones. Paris Pismis se interesó a lo largo de su vida por los cúmulos estelares, la dinámica estelar, al final de sus días se encontraba concentrada en el problema de la actividad nuclear en las galaxias. Colaboró en diferentes universidades y trabajo con otros distinguidos astrofísicos a nivel mundial.
Fundó y fue la primera editora de la Revista Mexicana de Astronomía y Astrofísica.
Paris Pismis tuvo dos hijos a los que transmitió su pasión por la ciencia, que actualmente son científicos investigadores la hija en la UNAM y el Instituto de Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), mientras su hijo hace lo propio en el Instituto de Matemáticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (IMUNAM) y el Centro de Investigación en Matemáticas (CIMAT)
En 1998, Paris publicó su autobiografía, escrita en inglés y que tituló: Reminiscences in the Life of Paris Pismis: A Woman Astronomer.
Paris Pismis murió el primero de agosto de 1999 a la edad de 88 años.


Publicado en mamaejecutiva.net el 8 de diciembre de 2014.
imagen: ianyanmag,com