lunes, 30 de noviembre de 2015

Herrada de Landsberg y su enciclopedia ilustrada.



Detrás de una enciclopedia ilustrada del siglo XII, se encuentra una mujer que sin duda fue una de las primeras editoras como las conocemos el día de hoy.
Armando Enríquez Vázquez.
En la cordillera de los Vosgos, en lo limites actuales de Francia y Alemania, vivió en el siglo XII, Herrada de Landsberg. Herrada nació alrededor de 1130 en la región alsaciana de los Vosgos. Su familia era al parecer parte de la aristocracia local y desde muy joven Herrada pasó a ser parte de las monjas del convento de Santa Odilia en Hohenberg. Mucho más, no se sabe de sus primeros años, el convento estaba presidido por una abadesa protegida por el sacro emperador romano Federico Barbarroja de nombre Relinda.
Bajo el mando de Relinda, el convento se convirtió en un lugar donde el conocimiento floreció, entre las monjas que más destacaron en su aprendizaje Herrada sobresalió a tal grado que en 1167 comenzó a recopilar textos para crear una enciclopedia de temas teológicos escrita en latín y alemán y que tenía como entre sus objetivos ayudar a mejorar la educación de las monjas cultas y como ayuda en la oración y meditación de las novicias, además de textos de diferente origen, la compilación contenía diferentes materiales escritos por Herrada. A pesar de la intervención de varios y diferentes escribas en la elaboración del texto, lo que queda claro es que fue Herrada la que fungió como editora de la obra. En el texto introductorio a la obra y dirigido a uno de sus superiores Herrada escribió:
Hago de su conocimiento santidad, que, cómo una pequeña abeja inspirada por Dios, he recolectado de diferentes flores de las Sagradas Escrituras y textos filosóficos este libro, al que he  llamado Hortus deliciarum y lo he compilado en honor y alabanza de Cristo y de la Iglesia y en vuestro nombre y amor, como única y dulce colmena.
El título en latín Hortus deliciarum, significa El jardín de las delicias y quedó compuesto por 300 pergaminos y 144 ilustraciones y se terminó en 1185. A mediados de la década de 1170, tras la muerte de Relinda, Herrada fue designada como Abadesa del convento.
Después de su publicación el texto sufrió algunos añadidos hasta 1195 año en que Herrada murió.
El manuscrito se mantuvo en el convento hasta la época de la Revolución Francesa cuando pasó a ser parte de la biblioteca municipal de la ciudad de Estrasburgo donde se copiaron tanto el texto como las ilustraciones a lo largo del siglo XIX lo que nos permite tener una idea clara de su contenido a pesar de que el manuscrito original se perdió en el incendio de la biblioteca durante el sitio de la ciudad en la guerra franco-prusiana en 1870.

publicado en mamaejecutiva.net el 23 de noviembre de 2015
imagen: wikipedia.org