martes, 6 de diciembre de 2016

Claricia de Baviera una divertida letra Q.




A pesar de todas las restricciones existentes en occidente para que las mujeres dedicaran a labores diferentes a las del hogar, Claricia logró dedicarse a su profesión y hasta burlar las reglas impuestas en ella.
Armando Enríquez Vázquez
Uno de los orígenes de la violencia de género y del machismo, sin duda lo podemos encontrar en la religión católica apostólica y romana que desde que se fundó ha negado la importancia de la mujer en la sociedad y ha creado elaborados textos y dogmas para hacer ver a la mujer como culpable de los males del mundo.
Durante el inició de la edad media la tiranía de la iglesia católica se sentía en casi toda Europa, de la misma manera que los extremistas musulmanes lo hacen en diversas zonas del mundo hoy, o los judíos ortodoxos ejercen su tiranía entre ciertas poblaciones alrededor del mundo. Pero en la zona de lo que es hoy Alemania, en el área de Baviera, los reyes de la era Ottoniana, permitían a ciertas mujeres sobre todo de las clases pudientes el desarrollar sus habilidades sobre todo si están eran artísticas. Esta dinastía reino de finales del siglo X al siglo XI.
Una de las actividades a las que más contribuyeron las mujeres de la época fue a la ilustración de libros y manuscritos de todo tipo, este trabajo se llevaba a cabo en los monasterios y se sabe al menos el nombre de varias de ellas.
Pero de la que llama mi atención por lo que parece ser un espíritu desenfadado y alegre es Claricia quien dibujo en un manuscrito una divertida imagen que se supone es ella.
De Claricia se sabe poco y sólo se conoce el salterio que ilustró en la Abadía de San Ulrico y Santa Afra en el poblado de Ausburgo que se cree fue fundada en el siglo X. La existencia de Claricia nos es conocida porque se dibujó a ella misma en ese salterio, que hoy se conoce como Salterio de Claricia en una letra Q, algo que estaba prohibido a cualquier ilustrador de manuscritos sacros. Los salterios son libros que únicamente contienen Salmos. De cualquier manera, en el caso del Salterio de Claricia, la mujer dejo no sólo su firma sino lo que se cree que es un autorretrato en una letra Q del documento.
Una mujer aparece columpiándose en la letra y así creando la vírgula de la misma, por su apariencia no parece tratarse de una monja, su ropa y su cabello suelto así lo sugieren. Sobre los hombros de la mujer aparece el nombre de Claricia. Eso es lo único que conocemos de esta mujer que decidió hacerse notar en plena Edad Media, me lleva a pensar no sólo en las reglas más laxas de Baviera, si no en el carácter rebelde y lúdico de Claricia. Tal vez, porque repito nada sabemos de su vida, Claricia se encontraba en su adolescencia o temprana etapa de los que hoy llamamos vida adulta y desde esa adolescencia se muestra al mundo en cierta rebeldía. El hecho de que su vestido y su cabello la separen de la vida monacal, puede indicar que Claricia estudiaba en la abadía y tal vez estaba en el proceso de convertirse en monja. Pero estas son sólo especulaciones. Lo cierto es que de Claricia sólo conocemos ese autorretrato lúdico.
La otra mujer que se representó al llevar a cabo su labor como ilustradora fue Guda, quien en el extremo opuesto a Claricia se dibujó bajo la frase Guda peccatrix mulier scripsit et pintxit hunc librum que quiere decir: Pecadora que escribió e ilustró este libro. El autorretrato de Guda es anterior al de Claricia y se da en otra región de Baviera.
Me quedó sin pensarlo con la vitalidad e irreverencia de Claricia antes que con la culpa de Guda.

publicado en mamaejecutiva.net el 28 de noviembre de 2016
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