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sábado, 4 de noviembre de 2017

Un país sin ley y sin estado.



México no tiene Procurador General de la República, no tiene un Fiscal General como proponía una de las fallidas reformas de Peña Nieto, no existe un Fiscal Anti Corrupción y a nadie parece preocuparle.

Armando Enríquez Vázquez

Nada más desolador que lo que logró Enrique Peña Nieto junto con su partido el PRI en su sexenio; un país de impunidad y sin leyes. Un país donde los criminales de cuello blanco y los que están al servicio del partido en el poder están autorizados a actuar pues están sobre la ley y quien opine lo contrario será censurado, asesinado o removido de su puesto.
México no tiene Procurador General de la República, no tiene un Fiscal General como proponía una de las fallidas reformas de Peña Nieto, no existe un Fiscal Anti Corrupción como propuso Peña Nieto y aprobó el PRI en cámaras, no existe tampoco ya un Fiscal Electoral y el PRI, Enrique Peña Nieto, Enrique Ochoa Reza y los coordinadores de las bancadas del PRI, Verde, PANAL junto con la presidencia panista del senado encabezada por la gente de Felipe Calderón; Ernesto Cordero, Javier Lozano y Roberto Gil Zuarth han institucionalizado y hecho de México un país en el que lo que menos importa es la ley.
Un encargado de despacho de la PGR, que no cumple con los requisitos que pide la Constitución, confirma lo poco o nada que le importan al nuevo y el viejo PRI las leyes de nuestro país. Desaparecer de manera dictatorial las instituciones que regulan las leyes puede ser el principio de una declaratoria clara de represión, censura e ilegalidad contra la que el mismo PRI se ha declarado en contra, siempre y cuando se trate de otros países, de otras latitudes.
Más allá de las palabras, más allá de lo que se escriba o no al respecto, México está retrocediendo en su historia, estamos involucionando y enfrentándonos a un futuro autoritario y negro alejado cada día más de la democracia. En el México del PRI del grupo Atlacomulco el estado democrático no es fallido, es un verdadero fracaso al que como una foca aplaude el expresidente Vicente Fox, quien demuestra que lo que tanto anuncia y proclama López Obrador es cierto; el contubernio entre la oligarquía panista y priísta y que se confirma con la supuesta candidatura independiente de Margarita Zavala, Felipe Calderón y sus senadores falderos al grupo en el poder y en contra de la democracia en México y de los mexicanos.
Sin fiscales y con titulares de oficina espurios, México carece de quien ejerza la ley de manera correcta. A lo largo de 5 años de gobierno ninguno de los tres procuradores, que a modo puso Peña Nieto y el senado le aprobó, ha sobrevivido a la presión de la sociedad frente a sus actos de indolencia jurídica y de opacidad política ordenada desde la las cúspide del poder. De un país en guerra pasamos a ser un país sin más ley que la que da la fuerza y el poder.
Pero lo más triste es que a pesar del circo y las amenazas que la oposición hizo en el reciente caso de la destitución del fiscal electoral, incluso hoy se habla de amenazas e intimidación por parte del gobierno para que Nieto renunciará finalmente a su fiscalía, fueron puro jarabe de pico pues los paquetes del presupuesto 2018 comienzan a ser aprobados, porque a todos los partidos lo único que les importa es que el dinero les llegue a los partidos y los candidatos, olvidadas quedaron ya las promesas de actuar a favor de las víctimas de los sismos de septiembre y comienza el llenarse los bolsillos en el último año de Peña Nieto y sin ley, ni quien la aplique, ¿quién se los va a impedir?

publicado en blureport.com.mx el 27 de octubre de 2017

lunes, 14 de agosto de 2017

¿Es el INE un peligro?




El INE es el promotor número uno en nuestro país del abstencionismo, el defensor de las ilegalidades y el pregonero del fin de la frágil y casi nula democracia mexicana.

Armando Enríquez Vázquez

Hace unas semanas el académico y escritor Sergio Aguayo levantó una polémica al tuitear que el INE era un peligro para México, poco después Cuauhtémoc Cárdenas y Emilio Álvarez Icaza, junto con otros ciudadanos importantes pidieron la renuncia de los consejeros del Instituto Nacional Electoral, pues al parecer de estos distinguidos ciudadanos el INE ha perdido su autoridad moral y lo cierto es que no les falta razón y argumentos. Ni a Aguayo, ni a Cárdenas, Álvarez Icaza, Denisse Dresser y demás ciudadanos que exigen los cambios en el Instituto están equivocados en el letal papel que el INE representa hoy para la democracia mexicana. No existe comparación entre el patético Instituto Nacional Electoral, renombrado por Peña Nieto y sus bufones en el Congreso de la Unión y aquel el primer Instituto Federal Electoral. En primera porque es claro que el espíritu de ese IFE, presidido por José Woldenberg, era democrático, plural y ciudadano. No conformada por apátridas que lejos de representar a los ciudadanos, representan y se deben a todos los partidos políticos. Ese primer IFE ya había sido traicionado desde ya hace mucho por personas como Leonardo Valdés que vio al Instituto como una especie de caja grande, para sus borracheras y pachangas. por cierto, nunca auditaron sus gastos y sigue en libertad el angelito.  
El INE, no sólo es un peligro, es el promotor número uno en nuestro país del abstencionismo, el defensor de las ilegalidades y el pregonero del fin de la frágil y casi nula democracia mexicana. Es el principal actor en la validación del secuestro de la democracia por los partidos políticos. Lorenzo Córdova Vianello es únicamente un títere, pues el que sale siempre a hablar y fijar la postura del Instituto es el príista disfrazado de consejero Ciro Murayama, vocero de Peña Nieto y Ochoa Reza y a quien, en unos años no me sorprendería ver haciendo de presidente nacional de su partido como ha sucedido con el hipócrita de Ochoa Reza. Lo cierto es que tan patéticos resultan los consejeros seleccionados o impuestos por los partidos políticos que no debemos olvidar a Benito Nacif, para quien es mucho más importante el hecho de cobrar su salario íntegro, como se lo prometieron, que defender la democracia.
Quedó demostrado como los políticos solo juegan al Tío Lolo, sin importar el partido y nadie en los medios masivos se atreve a cuestionarlos, el cinismo por una parte del senador Petista y aliado con López Obrador, Manuel Bartlett admitiendo el fraude electoral de 1988 y fingiendo demencia en cuanto al papel protagónico que jugó en todo ello, es vergonzante para todos los miembros de la partidocracia en México empezando por el mesías tropical que sin pudor alguno ha decidido hacer del ex gobernador poblano uno de sus aliados políticos. A Manuel Bartlett, que pretende ser parte del gobierno de López Obrados, ya se le olvido que fue recompensado por sus acciones dentro del fraude por Carlos Salinas dándole la gubernatura del estado de Puebla. A López Obrador también ya se le olvidó la cercanía de Bertlett con Salinas, como se olvidan las cercanías y amistades de Elba Esther y Lino Korrodi.
En México la democracia pareció funcionar únicamente con el triunfo del PAN en el año 2000 y digo pareció porque a Ernesto Zedillo no le quedó más que adelantarse a sus correligionarios y declarar el triunfo de Fox. Además, el entonces IFE, era un órgano totalmente independiente y ciudadano. La verdad es que la historia de las elecciones tanto federales como estatales se han manchado por fraudes de todos colores y tamaños a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI. El PRI, se convirtió en el artífice de los fraudes electorales, más tarde el PAN y el PRD lo aprendieron y lo ponen con cierta eficacia en práctica en diferentes elecciones.
Hoy morena prepara a sus huestes para el 2018 y sobretodo desde la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México ya se encargó de blindar al corrupción de quien sea que llegue a la jefatura de gobierno en 2018 al aprobar laley de anticorrupción que le da a la asamblea todo el derecho de promover la opacidad como en los mejores momentos de PRI.
Lo que no debemos de perder de vista, es que el Instituto Nacional Electoral no está solo. Las acciones, o inacciones de la FEPADE y el TEPJF son los principales encargados promover y legalizar la violación sistemática de la Constitución en cada proceso electoral. El ejemplo de lo que sucede con las elecciones del Edomex y Coahuila son claro ejemplo de que la ley es sólo letra muerta, para los magistrados electorales y una simpática tradición para los partidos políticos que hicieron lo mismo hace un año en Veracruz, Chihuahua, Quintana Roo, Durango, Tamaulipas y que lo volverán hacer el año entrante a nivel federal y en los estados que renueven a sus gobiernos.
Y si nos vamos más a fondo, No son estos los únicos reductos donde se encuentra secuestrada la democracia los únicos peligros para México, el peligro inicia en los tres poderes que conspiran a diario contra los mexicanos, la legalidad y la fallida democracia en la que vivimos. Los enemigos más grandes de México no están en el INE, están sentados en curules y escaños haciendo de la patria un botín político. Son todos los jueces y ministerios públicos faltos de escrúpulos que imparten la ley ad libitum. Funcionarios de todos los niveles y en todos los ámbitos y partidos políticos, preocupados solamente en la mejor manera de transar. Un presidente, que junto con su gabinete resultan el epitome de la corrupción y el desprecio por los ciudadanos. El peligro que representa el INE es menor en comparación de otros, es más vistoso porque no insulta Lorenzo Córdova cada vez que habla y trata de convencerse, a nosotros no, de lo pulcro e impoluto que es el Instituto que dirige.
Cuando se habla de un estado fallido, también se debe hablar del origen de una democracia fallida, un simulacro democrático que después de más de veinte años de su supuesta ciudadanización, es hoy más partidista y partidaria que en los tiempos en que Bartlett realizó sus artimañas electorales para darle el triunfo a Carlos Salinas. El Consejero Presidente y todos los demás consejeros a los que se les paga por defender y hacer valer la democracia deben renunciar, claro que sí, pero debemos también pedir que renuncien todos aquellos que desde su puesto se han encargado de hacer del IFE, el hazmerreír de la democracia mundial.

sábado, 1 de julio de 2017

Lo típicamente atípico de las elecciones en México.



Lo atípico se convierte en típico en México, no sólo en materia electoral.

Armando Enríquez Vázquez

Cuando el Presidente Consejero del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova,  sale con su batea de babas a declarar que en el proceso de electoral de Coahuila existieron situaciones atípicas, lo único que está haciendo es respaldar una elección de Estado y el fraude electoral del que todos estamos conscientes sucedió de la manera más típica tanto en el estado norteño, como la entidad mexiquense con la anuencia de un hombre que sólo ha terminado con la ya poca credibilidad que el INE tenía. Córdova no puede salir con una sencilla declaración en lugar de sancionar y anular un hecho que atenta contra los electores coahuilense y pone en duda la forma en que llevaron a cabo las elecciones en ese estado.
Esto es muy grave, no sólo por la situación en la que el propio Consejero Presidente deja al Instituto frente a las elecciones presidenciales del año próximo, pero también porque estamos regresando a la época en que los funcionarios de organismos en teoría independientes, sólo muestran a partir de sus declaraciones y dichos el servilismo en el que viven.
Lo que sucede hoy con el Presidente Consejero del INE, sucede con los titulares de otros organismos como el IFT, COFEPRIS, COFECE y similares cuya existencia termina siendo sólo un gasto inútil en burocracia absurda y por otro lado es la justificación del Estado para entrometerse en asuntos que no son del todo de su competencia y menos cuando los asuntos primarios de los que un gobierno es responsable; seguridad, salud, educación e infraestructura, no están resueltos.
Lorenzo Córdova, es sin duda un hombre con una excelente educación académica, pero por lo visto esto no lo hace un hombre ni medianamente culto y mucho menos un hombre que conozca a fondo la historia de los procesos electorales de nuestro país. Lo que él llama situaciones atípicas, son sólo una parte de las artimañas, muchas de ellas con pintorescos nombres, de las que el PRI hizo uso y abuso durante todo el siglo pasado, incluido el famoso “Se cayó el sistema” que acusó el hoy izquierdista Manuel Bartlett Díaz cuando legitimó las trampas electorales con las que ganó Carlos Salinas de Gortari la presidencia.
Lo atípico se convierte en típico en México, no sólo en materia electoral, gobernadores multimillonarios en la cárcel y las esposas con el dinero disfrutando de una especie de divorcio con todos los privilegios asegurados por el estado. Lo que permite ver que, si las cosas siguen este tenor, Peña Nieto podría terminar limpiando letrinas en la Guayana Francesa, mientras La Gaviota, en un acto de justicia poética, que es la única que existe en este país, recupera la Casa Blanca que compró con aquello que ganó en sus años de Televisa.
Lo atípico es sólo un nuevo eufemismo en un diccionario político mexicano donde todos son eufemismo a excepción del eufemismo mismo. Lo curioso es que mientras que los políticos y politólogos se divierten jugando con el idioma, los mexicanos parece que también hemos aceptado, una vez más, resignados las trampas y los términos. Una semana después de la elección de Estado en la entidad mexiquense, Andrés Manuel López Obrador, junto con todos sus pejebots, ya se calló, porque nunca ha tenido el valor, ni el empuje de agarrarla contra el PRI, el partido que lo vio nacer, y le dio las mañas con las que ha crecido.
No dudo que el PRI haya ganado las elecciones del Estado de México, pero la forma en que lo hizo es algo que el INE, la FEPADE (Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales) o el TEPJF (Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación) deberían estar atendiendo y sancionando para anular la elección, y con mucha más razón en Coahuila, desgraciadamente su sesgo político por el partido en el poder los hace tremendamente parciales. Como típicamente ha sucedido a lo largo de la historia de esto que en México mal llamamos democracia. Todo esto nada abona en favor de la democracia, la transparencia y la competencia política en México.
Atípico sería que los mexicanos nos enfrentáramos a estos corruptos políticos e instituciones que sólo han servido para legalizar la trampa. Atípico sería exigiéramos la renuncia de Lorenzo Córdova que tanto daño ha hecho a la democracia mexicana y al ya muy desgatado INE. Atípico que aquellos que se llaman ahora la comentocracia, o sea simples columnistas que no tienen los pies en la tierra, pudieran atacar toda esta corrupción moral de las principales instituciones con seriedad y responsabilidad, no sólo con banalidades acerca de la imposibilidad de una segunda vuelta o la defensa omisa y por lo tanto complicidad con la corrupción y manipulación que se da en todos los partidos y todos los gobiernos del país.
Atípico sería que el Estado y los organismos a su servicio escucharan a los mexicanos, o que estos obligaran al gobierno federal a actuar de manera democrática.

publicado en blureport.com.mx el 23 de junio de 2017