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miércoles, 30 de octubre de 2019

Once meses y ni un ladrillo para nuevos medios públicos.



Los medios públicos que prometió cambiar la 4 T siguen siendo la misma burra que desde hace sexenios, medios de propaganda y nada de contenidos de valor.

Armando Enríquez Vázquez

Antes de la toma de poder de la nueva administración, se declaró con bombo y platillo que los medios públicos habrían de cambiar de manera radical para convertirse en la BBC de por acá. Y si bien aún existían tornillos que apretar por lo menos el Canal Once caminaba bien hasta el 1º  de diciembre de 2018.
Once meses después, nos hemos dado cuenta que no hay ni el presupuesto, ni las intenciones de que esto suceda. La cultura es lo último que importa a esta administración, independientemente de que tan buenas sean realmente las intenciones de Jenaro Villamil, quien de ser reconocido como uno de los periodistas más conocedores de medios se ha convertido en un mediocre funcionario, autoritario igual de los que a lo largo de sus años como periodista atacó.
Villamil un crítico y analista de medios, reconocido, respetado y admirado en ciertos sectores de los medios y el periodismo, se ha dado cuenta que es muy diferente ser un gran conocedor a ser protagonista y responsable de los medios públicos del país. A Villamil le entregaron un organismo, el SPR (Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano), en ruinas literalmente, desde el edificio del organismo que resultó dañado en el sismo de 2017 y fue abandonado para que el organismo se repartiera como arrimado en diferentes estancias de otros medios públicos como Canal Once o Televisión Educativa. Pero, por otro lado, se ha tenido que enfrentar a los recortes de presupuesto y al poco o nulo interés que el presidente tiene por la cultura de nuestro país.
Cómo sucede al inició de cada gobierno en México, el movimiento de piezas al interior de los diferentes medios públicos lleva a puestos importantes a simpatizantes del régimen, y los conductores de los programas de opinión e informativos son removidos para que sus espacios sean ocupados por estos elegidos del nuevo gobierno. En el caso del gobierno del presidente López Obrador no ha sido diferente; han llegado a los medios periodistas y analistas criticados, censurados en su momento en los sexenios pasados y hasta rechazados por sectores de supuesta izquierda como sucede en el caso de John Ackerman, hoy conductor de canal Once, a quien en su momento hasta Carmen Aristegui le dio la espalda cuando en MVS le pidieron deshacerse de colaboradores de buenas a primeras.
Lo que es importante reconocer al gobierno de López Obrador es que independientemente de comportarse como un gobierno del pasado, al por dedazo designar algunas de las caras y voces de los medios públicos, también ha permitido, tratando de demostrar cierta libertad de expresión, el mantener por lo menos hasta el momento a analistas y columnistas críticos del gobierno de López Obrador como Ricardo Raphael, Leonardo Curzio, José Antonio Crespo, Francisco Paoli Bolio, Ezra Shabot, María Amparo Casar y eso como televidente se agradece. Las renuncias de las dos principales caras informativas de los medios públicos antes de la toma de poder de López Obrador si demuestran lo importante que es para el aparato del presidente tener control sobre la información e imagen que se difunde de él en los medios públicos y la real censura que existe en los mismos. Tanto Adriana Pérez Cañedo cara del noticiero estelar de Canal Once a lo largo de 23 años, lo que significa que trabajo durante gobiernos panistas y priístas sin problema, por su parte Nora Patricia Jara que fue la voz del noticiero matutino del IMER durante más de nueve años siendo otra figura transexenal. En estos casos los funcionarios de carrera no existen para López Obrador, como muchas veces no existieron para el PRI o para el PAN. Algunas de las señales que ha mandado la administración del presidente López Obrador es que prefiere en el caso de los noticieros y comentaristas en los mismos, caer sobre blandito, como lo ha hecho en las conferencias mañaneras donde el número de medios desconocidos y sembrados siempre le hacen preguntas que no lo comprometen y por lo general son pueriles e inocuas, mostrando la falta de rigor periodista de quienes cuestionan al mandatario.
Algunos de los nombrados por el presidente en los medios no dejan de ser unos revanchistas y claros miembros de la visión fascista de la izquierda como Sanjuana Martínez quien ha recibido denuncias por parte de los trabajadores Notimex, la agencia que esta supuesta periodista a destruido a golpes de revancha y lo mismo sucede con el vocero de la presidencia en twitter, Epigmenio Ibarra que ya olvidó lo bien que vivió de la mano de los presidentes del pasado, con excepción de los dos últimos.
La verdad es que a pesar de que tecnológicamente se muestran sanos, transmiten vía streaming, Youtube, mantienen archivos on demand, en materias de contenidos no son nada de lo que se nos prometió.
Un hombre con gran experiencia en los medios es el director del Canal Once; José Antonio Álvarez Lima que fue director de noticias del Canal 13 y de operaciones del Canal Once y en su momento fungió como titular de IMEVISION, eso sin contar que fue gobernador del Estado de Tlaxcala y Senador de la República tanto por el PRI, como por Morena. La actual pobreza en la oferta de contenidos nacionales o producidos por el canal no está a la altura del funcionario y si uno consulta la página del Canal Once no se ve nada interesante o diferente a los contenidos oficiales, ni al aire, ni en ciernes. Algo similar sucede en el Canal 22 donde la experiencia de Armando Casas, director de cine, poco parece aportar a la oferta cada vez menos atractiva, repetitiva y extranjera del canal. El talento está ahí, el conocimiento también, falta el presupuesto.
No es que los canales públicos tengan que estar exentos de producción extranjera, pero lo que da valor a un medio público es la calidad de su producción propia. Sus sistemas de noticieros que no sean serviles al gobierno, sus series sean extraordinarias y con extraordinarios valores de producción y lo mismo con su oferta de programas de opinión. Los talentos o conductores deben saber desenvolverse frente a las cámaras y los guionistas conocer los suficiente de lenguaje cinematográfico para no quedarse en aburridos guiones literarios. Muchas veces al ver programas sobre todo de la barra matutina del Canal Once, del 22 y de la televisión educativa, parece que en México la televisión se estancó en los años sesenta del siglo pasado, pésimas escenografías, tremas que resultan anodinos y lugares comunes, conductores amateurs.
En un momento en que se proclama desde la presidencia la austeridad y cosas aún más extremas, es muy difícil y comprensible que la Secretaria de Hacienda no tenga dinero para el SPR, ni para ninguno de los medios que depende de él. Por lo que tanto Jenaro Villamil como los directores de los medios tienen que empezar a reunirse con diputados y senadores porque es urgente explorar nuevas posibilidades para un cambio en la manera de financiamiento de los medios públicos en México, si en realidad se quiere crear un sistema capaz de competir o al menos de replicar de manera honrosa a la BBC, NHK, rtve, CBC, PBS. Con producciones de calidad, que además se vuelvan un producto atractivo para los mercados de los medios a los que se aspira emular.  
Uno de los primeros relevos del actual sexenio se dio con la destitución del director del Canal 14, el verdadero elefante blanco de los medios públicos en el país, Fernando Coca, a quien un par de meses antes el presidente López Obrador designó en su puesto al mismo tiempo que a Villamil y con las mimas instrucciones. Coca fue despedido por denunciar corrupción al interior del SPR y de su presidente Jenaro Villamil quien se negó a investigar la mala gestión y la posible corrupción de su antecesor. Nada pinta para que la promesa de la BBC se cumpla, espero equivocarme, pero todos sabemos que sí al gobierno de López Obrador no le importan la ciencia, la promoción turística, la cultura o el cine, mucho menos una industria como la de la televisión.

Esta es una versión actualizada del texto publicado en roastbrief.com.mx el 24 de junio de 2019

jueves, 11 de julio de 2019

Censura, dignidad y la policía ideológica de la 4 T.




Algo sucede en los medios de comunicación masiva del Estado que nunca serán, al menos no dentro de este sexenio, la BBC de por acá.

Armando Enríquez Vázquez

La política de odio del presidente llegó a los medios cuando se decidió hacer un programa de Canal Once para denostar a una institución de educación superior privada, el ITAM, y además se censuró de acuerdo con uno de los conductores, se censuró la parte donde un estudiante de esta universidad acepta haber votado por López Obrador, pero estar decepcionado de que no haya el cambio prometido, algo con lo que el co-conductor del programa Carlos Vallarta estuvo de acuerdo. Además acusó a la producción de mentir acerca de las condiciones de la grabación haciendo ver mal a una institución que les había permitido grabar en su interior. Ante esta conducta de la producción y de Canal Once, Carlos Vallarta renunció y a los pocos días lo hizo su compañero de programa Hernán Gómez dando por terminada la producción llamada La Maroma Estelar. Bien por estos dos hombres identificados con Andrés Manuel pero que prefirieron la dignidad antes que ser marionetas de un sistema corrupto.
Lo que está sucediendo en los medios de comunicación pública del país es preocupante y marca muy bien lo que se puede esperar en los próximos cinco años y medio, debido a los primeros fracasos, o tropiezos si se quiere ver así, de las políticas del presidente y las decisiones autoritarias que no veíamos desde tiempos del más jurásico PRI. Los medios del Estado han sido sesgados en sus notas para obviar lo que no conviene decir y exagerar lo poco que se puede presumir y se preparan con despidos y cierres de plazas para ser totalmente sumisos a las órdenes del gobierno.  
Hace un par de semanas el asunto detonó en el IMER donde los trabajadores no se dejaron despedir bajo las ilegales maniobras de los funcionarios del Instituto y de SPR, salieron a la calle y se colaron hasta la mañanera de Andrés Manuel para pedir no sólo su intervención, sino algo más importante su opinión al respecto porque alguna vez ya siendo presidente electo del país López Obrador prometió convertir al SPR en la BBC de por acá. Lo sorprendente desde mi punto de vista es que el presidente ante el cuestionamiento de los reporteros del IMER, pareció desconocer no sólo del tema de los recortes, si no lo que era el IMER, pues al principio habló de no aportar publicidad al medio. Más desconcertante fue la reacción horas después de otorgar diecinueve millones de pesos al IMER en su presupuesto, una cifra que parece muy reducida aun para la radio pública. Por un mes o dos la gente del IMER parece haberse salvado, no sucedió lo mismo con la gente de Notimex la agencia de noticias del Estado que desde la llegada de López Obrador se deshizo de los corresponsales por ganar estos salarios muy elevados y sin que el presidente ni la directora de Notimex la periodista Sanjuana Martínez muy cercana al presidente y que se encargó de despedir a 100 personas y cerrar áreas de la agencia por así convenir a los intereses del presidente, así como dar entrevistas tendenciosas en diferentes medios de comunicación.
Las acusaciones a los sexenios pasados, al abuso de los sindicatos que no simpatizan con Morena fueron los pretextos de la directora de Notimex, la corrupción que tanto cacarea el presidente y que no se atreven o no pueden demostrar. Sin contar la que ellos ejercen, porque violar la Constitución es un acto corrupto.
De acuerdo con una nota de El Universal, la funcionaria cerró su cuenta de twitter denunciando ataques de bots diariamente a su persona, denunciando a medios y periodistas críticos del presidente y la 4T, como lo hace el mismo presidente, quien dice defender la libertad de expresión, pero con su dicho de ejercer su derecho de réplica, lo único que sabe hacer es insultar, demeritar, denostar, sin realmente replicar nada. La periodista que en su momento denunciaba la censura de los gobiernos pasados y mostraba valor, se ha convertido en lo que tanto despreció en otros momentos; una funcionaria para quien es más fácil esconderse que dar la cara. Una represora de la libertad de expresión al cerrar la sección de economía de Notimex y una violadora de los derechos constitucionales de los trabajadores. La misma revista Proceso ha denunciado como muchos de los despidos orquestados en la oficina de Sanjuana Martínez han sido ilegales y llevados a cabo con violencia, de la misma manera que se han efectuado en otras aéreas de gobierno desde la llegada de López Obrador y que se denunciaron cuando los primeros despidos en el SAT en diciembre se llevaron a cabo.
Lo mismo ha sucedido en Canal Once donde trabajadores han sido despedidos violando sus derechos laborales.
Cada día que pasa y con este tipo de acciones los medios públicos se alejan tristemente de la BBC y se acercan más a medios públicos oficialistas y manipulados de los países comunistas como Cuba o Venezuela y que en realidad son simplemente dictaduras.
Lo grave no son los despidos, cada quien tiene derecho a decidir con quien trabaja, el problema es la violación de los derechos laborales constitucionales que el gobierno de la 4 T viene haciendo desde el inicio de su gestión. Pero además, sí como se rumora; el papel que van a jugar estos directores de los diferentes medios en especial Jenaro Villamil, director de todo el Sistema de Radiodifusión Pública del Estado Mexicano (SPR) y Sanjuana Martínez desde Notimex es ser las cabezas de una propaganda sesgada y a modo de los peores regímenes de la humanidad; de la Alemania Nazi, la Unión Soviética o la Cuba de Fidel Castro, triste favor le hacen estos funcionarios a sus prestigiosas carreras y a la democracia nacional.
Para agoreros y policías ideológicos el gobierno de López Obrador cuenta desde hace mucho con sus golpeadores personales; Epigmenio Ibarra, Tatiana Clouthier y Fernández Noroña. Que nunca han tenido pudor para demostrar su odio a los mexicanos.
México vive momentos que van a definir lo que siga en nuestra historia; otra PRIctadura , ahora en manos de un partido y un presidente que añoran los tiempos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo o la verdadera defensa de la democracia por parte de la sociedad civil que no podemos permitir tantas mentiras y canalladas de parte de unos soberbios y rencorosos.

imagen: DeathToStock.com

miércoles, 16 de enero de 2019

El regreso de Aristegui ¿Fin de la censura?



El 17 de octubre de 2018 Carmen Aristegui regresó a la radio. Para muchos esto es una muestra de que el triunfo del presidente electo Andrés Manuel López Obrador significa el triunfo de la libertad de expresión.

Armando Enríquez Vázquez


En su momento el presidente anunció que durante su sexenio haría lo posible para que Aristegui y Gutiérrez Vivó recuperaran espacios en el radio. Sin la necesidad de la proclama de López Obrador se sabía que Aristegui regresaría a los medios de comunicación tradicionales tras la salida Peña Nieto, pues su principal censor perdería todo su poder a partir de 1º de diciembre, eso en el papel, por que lo cierto fue que Peña Nieto renunció a su poder y a su puesto desde el momento en que se anunció la victoria electoral de López Obrador paralizando por más de seis meses muchas decisiones importantes para el país. Era lógico el regreso de Aristegui al finalizar el sexenio porque la comunicadora representa audiencias y las audiencias dinero a las empresas de telecomunicaciones.
El regreso de Aristegui tiene diferentes lecturas en especial por ser Radio Centro quien llegó al acuerdo con la comunicadora, pero también demuestra la habilidad que Aristegui ha tenido a lo largo de los años para posicionarse como una de las marcas más atractivas entre los periodistas de medios tradicionales de comunicaciones. De acuerdo con el portal informativo Eje Central Aristegui habría llegado a un arreglo con el necesitado grupo radiofónico por un millón doscientos mil pesos mensuales, además de un porcentaje sobre lo que ingrese en publicidad durante su emisión, esto no es raro entre las empresas radiofónicas y los comunicadores con mayor raiting, pero tampoco nos asegura que se trata del fin de la censura.
Los problemas y alianzas de la Familia Aguirre y el gobierno se remontan a los años sesenta cuando el padre del actual dueño del Grupo Radiofónico obtuvo la concesión del canal 13 en 1968 para venderlo al gobierno sólo cuatro años después por su incapacidad de hacer negocio con él. Radio Centro fue uno de los postores en los años noventa cuando se licitó IMEVISION. Más tarde para quitarle una molestia a los presidentes panistas Francisco Aguirre Jr. actuó de manera legal y amañada en contra de Gutiérrez Vivó, y apoyado por Felipe Calderón logró quedarse con Radio Red que era propiedad de Gutiérrez Vivó. En 2015 Radio Centro ganó la licitación por una de las dos cadenas nacionales de televisión que el gobierno de Enrique Peña Nieto licitó, pero no fue capaz de pagar la garantía y se le retiró la concesión. En agosto de 2017 una vez más Radio Centro ganó la licitación por un canal de televisión de la banda UHF para la Ciudad de México y área metropolitana, un año después el canal continua sin salir al aire.
Aristegui, como Gutiérrez Vivó en su momento manifestaron sus simpatías por López Obrador y eso le costó al segundo toda la animadversión de Martha Sahagún, Vicente Fox y Felipe Calderón que se encargaron, sin censurarlo de la manera burda en que lo hicieron Calderón y Peña Nieto con Aristegui de sacarlo de la radio dando la orden a un empresario de la radio. La orden en contra de Gutiérrez Vivó fue aniquiladora, al despojarlo de manera artera de su medio, persiguiéndolo fiscalmente y obligándolo a exiliarse, dejando a centenares de trabajadores en la calle y a Radio Centro con un par más de estaciones.
El sexenio apenas inicia y más allá de las desdeñosas frases del presidente electo sobre la prensa fifí no sabemos si existirán comunicadores que comiencen a sufrir represalias una vez que López Obrador comience su ejercicio del poder en diciembre. Esperemos que no. Las renuncias de Adriana Pérez Cañedo del noticiero estelar de Canal Once y la de Nora Patricia Jara directora de noticias y conductora de la emisión informativa del IMER si bien no son parte de la censura sino de acuerdo a las destacadas periodistas obedecen a motivos personales, pero bien pueden marcar la pauta de que los medios oficiales habrán de cambiar también en su manera de informar.
El movimiento de Radio Centro ¿Es una manera de intentar congratularse con el gobierno del presidente electo? Pues de otra manera no se entiende porque no lo hizo durante los años anteriores.
¿Esta alianza entre Carmen Aristegui y Radio Centro es una muestra de la apertura a la libertad de expresión por parte del gobierno de la Cuarta Transformación? ¿o tan sólo es el clásico reacomodo de fuerzas para complacer al presidente en turno en busca de prerrogativas? El servilismo de Aguirre en su momento en el caso Gutiérrez Vivó, como el de Joaquín Vargas de MVS durante los sexenios de Calderón y Peña Nieto con respecto a Carmen Aristegui o de Olegario Vázquez Aldir de Imagen en el caso de Pedro Feriz de Con, nos demuestra como la libertad de prensa en este siglo, como en el pasado queda limitada al ego y la transparencia que el grupo en poder está dispuesta a permitir se devele a la población.
La llegada de Aristegui a Radio Centro podría significar que además de radio, la empresa esté pensando en el noticiero principal de su canal de televisión para la conductora y Carmen también lo vea como otro negocio para ella, la salida de Carlos Loret de Mola del grupo y la llegada de Julio Astillero marca claramente el servilismo al que esta dispuesto el dueño de Radio Centro frente al gobierno de la 4 T.
Es cierto que es el regreso de Aristegui a los medios tradicionales es importante, la democracia se construye en el mosaico de voces de todos los colores, por lo que sería una verdadera muestra de la libertad de expresión que podemos en este sexenio la llegada también de voces de la derecha que la prepotencia de Enrique Peña Nieto y el servilismo de los medios eliminaron del espectro radiofónico como Ferriz de Con. Hablar del fin de la censura no es creer que porque aquellos con los que simpatizamos tienen un espacio es suficiente.
A lo largo de los últimos años nos hemos polarizado tanto, desconfiamos de los gobiernos y de los medios que pocas veces somos lo suficientemente maduros para aceptar que una de las opciones que permite la libertad de expresión es la de decidir también desde este lado del cuadrante radiofónico o de la pantalla de televisión a quien queremos escuchar y a quien no, lo que no implica que ese otro comunicador que nos disgusta pueda tener una audiencia tan legitima como la que creemos que tiene aquel que nosotros escuchamos.
El regreso de Aristegui a la radio en ese sentido no significa nada. Es sólo un buen negocio para Carmen y para Francisco Aguirre. Hasta que deje de serlo.

una versión de este texto se publico en roastbrief.com.mx el 8 de octubre de 2018
imagen: es.m.wikipedia.org

miércoles, 25 de octubre de 2017

Radio infantil una gran tradición mexicana.



A lo largo de la historia de la radio en México la programación infantil inteligente, propositiva, que le habla al niño como a un igual y no como a un ser inferior, ha sido importante para muchas radiodifusoras.


Armando Enríquez Vázquez

A principios de la década de los setenta mientras en el auto de mi padre nos dirigíamos los fines de semana a ver a mi abuela, mi papá sintonizaba Radio UNAM y escuchábamos un programa de radio donde los Hermanos Rincón, hoy olvidados en la noche de los tiempos, cantaban canciones infantiles y hablaban de cosas interesantes, cotidianas y entretenidas.
Entre semana, casi a diario, mi mamá al recogernos de la escuela sintonizaba la W, y mis hermanas más pequeñas disfrutaban la historia de Pepina Oruga, una especie de radionovela infantil creada por la escritora mexicana Silvia Roche, que más tarde creó y escribió para Televisa Odisea Burbujas y otros bodrios dizque infantiles. Algunos años después Pepina reapareció en cine, en una película de dibujos animados, con el nombre de Katy, un cambió de nombre por motivos de mercadotecnia en el nombre, puesto que el crédito de escritora es de Silvia Roche, aunque la coproducción Televisa con una empresa española probablemente fue la responsable del cambio del nombre del personaje principal.
A principios de la década de los noventa el Instituto Mexicano de la Radio tenía una estación dedicada únicamente a los niños, que el gobierno de Carlos Salinas de Gortari decidió desaparecer. XERIN dedicaba todo su tiempo únicamente a una programación infantil. Con más de treinta años de transmisión el Estado de México mantiene como una de las joyas de su sistema de radiodifusoras públicas un programa llamado el Club de los Grillos Madrugadores. Radio UNAM, también, durante 14 años mantuvo el programa de Luis Pescetti llamado Hola Luis, que escuchaba con mis hijas cuando los fines de semana nos dirigíamos a diferentes lugares.
Carmen Aristegui, desde hace años abrió unos minutos de su emisión informativa para una serie de capsulas infantiles producidas y creadas por Kiret Miret llamadas Niñonautas, que con el tiempo tuvieron su propio programa primero en MVS y ahora en Radiofórmula.
A lo largo de la historia de la radio en México la programación infantil inteligente, propositiva, que le habla al niño como a un igual y no como a un ser inferior, ha sido importante para muchas radiodifusoras y una de las mejores tradiciones en la producción radiofónica de nuestro país. En su momento mostró la pluralidad de la radio y las opciones para el radioescucha, justo cuando la televisión era un monopolio que no salía de Chabelo o el Chavo del Ocho en una producción que resulta a ojos de muchos, denigrante y ofensiva para los niños. Muchos adultos, como yo, podemos recordar no sólo como en la radio de nuestra infancia había espacios de entretenimiento, la radio era, y sigue siendo, como lo demuestra el programa de Kiret Miret, capaz de detonar la curiosidad, madre del conocimiento.  Lo que no quiere decir que en otras visiones radiofónicas se siga pensando que los niños son una molestia para los padres y hay que distraerlos con peroratas vulgares y anodinas, o dejándolos contar chistes a diestra y siniestra.
Tanto en el caso de la radio pública, como en el de la radio privada estos grandes ejemplos que sobresalen han sabido encontrar a un público que está ahí; que los fines de semana se transporta por la mañana con sus padres a diferentes puntos de la ciudad, que desayuna en casa con el radio encendido y que no necesita escuchar infomerciales o programas-compromiso de las radiodifusoras y que no encuentran horario donde acomodarlos. Sin lugar a dudas, podríamos decir que la programación radiofónica dedicada a los niños en los casos ya mencionados es superior en calidad y contenidos que la mayoría de la oferta radiofónica media a lo largo de todos sus horarios; noticias, talkshows que intentan ser políticos o peor que se pintan como culturales. Y por supuesto, que ni siquiera pienso en basura que representan programas como el Panda Show o los supuestamente cómico musicales de la radio como El Weso, o aquellos que desde la mente simplista del director de Imagen radio quieren hacernos creer que Esteban Arce o Yuriria Sierra son conductores de Noticias.
La radio infantil tiene una nobleza en su producción, así como reto, para poder mantener la atención de niños y de sus padres y evitar que estos últimos cambien la estación. A diferencia de la televisión el niño difícilmente encenderá la radio, si no es por la intercesión del adulto.
No es un descubrimiento, además, que el atacar a las audiencias infantiles de una manera correcta es una de las mejores formas de crear fidelidad a las marcas, en este caso las audiencias de las estaciones de radio. Hoy, en cambio, existen empresas como Radio Centro empeñadas en hacer creer a la gente a partir de inserciones pagadas cosas que no son ciertas en cuestión de raitings, yo pienso que más les valdría la pena a estos supuestos empresarios de medios como Francisco Aguirre o Olegario Vázquez Aldir de Grupo Imagen planear estrategias reales para crear audiencias fieles a sus micrófonos antes de que, como ya le sucedió al segundo, no les quede otra más que cerrar sus señales por su incapacidad para crear contenidos atractivos y ser capaces de competir.
¿Por qué sí existe toda una campaña para impulsar la lectura desde la infancia, no existe esta misma inteligencia y visión en la mayoría de los empresarios radiofónicos para crear contenidos que resulten llamativos? En el caso de la lectura poco a poco se ha logrado interesar a los niños y jóvenes en la lectura, ¿Por qué no habría de resultar en el caso de los radioescuchas?
Niñonautas terminó su temporada en Radiofórmula en septiembre de 2017 y esperamos que regrese en un futuro próximo a esa estación, por lo pronto se transmite en su sección habitual en el informativo por Internet de Carmen Aristegui.

Una primera versión fue publicada por roastbrief.com.mx el 3 de julio de 2017