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miércoles, 30 de octubre de 2019

Once meses y ni un ladrillo para nuevos medios públicos.



Los medios públicos que prometió cambiar la 4 T siguen siendo la misma burra que desde hace sexenios, medios de propaganda y nada de contenidos de valor.

Armando Enríquez Vázquez

Antes de la toma de poder de la nueva administración, se declaró con bombo y platillo que los medios públicos habrían de cambiar de manera radical para convertirse en la BBC de por acá. Y si bien aún existían tornillos que apretar por lo menos el Canal Once caminaba bien hasta el 1º  de diciembre de 2018.
Once meses después, nos hemos dado cuenta que no hay ni el presupuesto, ni las intenciones de que esto suceda. La cultura es lo último que importa a esta administración, independientemente de que tan buenas sean realmente las intenciones de Jenaro Villamil, quien de ser reconocido como uno de los periodistas más conocedores de medios se ha convertido en un mediocre funcionario, autoritario igual de los que a lo largo de sus años como periodista atacó.
Villamil un crítico y analista de medios, reconocido, respetado y admirado en ciertos sectores de los medios y el periodismo, se ha dado cuenta que es muy diferente ser un gran conocedor a ser protagonista y responsable de los medios públicos del país. A Villamil le entregaron un organismo, el SPR (Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano), en ruinas literalmente, desde el edificio del organismo que resultó dañado en el sismo de 2017 y fue abandonado para que el organismo se repartiera como arrimado en diferentes estancias de otros medios públicos como Canal Once o Televisión Educativa. Pero, por otro lado, se ha tenido que enfrentar a los recortes de presupuesto y al poco o nulo interés que el presidente tiene por la cultura de nuestro país.
Cómo sucede al inició de cada gobierno en México, el movimiento de piezas al interior de los diferentes medios públicos lleva a puestos importantes a simpatizantes del régimen, y los conductores de los programas de opinión e informativos son removidos para que sus espacios sean ocupados por estos elegidos del nuevo gobierno. En el caso del gobierno del presidente López Obrador no ha sido diferente; han llegado a los medios periodistas y analistas criticados, censurados en su momento en los sexenios pasados y hasta rechazados por sectores de supuesta izquierda como sucede en el caso de John Ackerman, hoy conductor de canal Once, a quien en su momento hasta Carmen Aristegui le dio la espalda cuando en MVS le pidieron deshacerse de colaboradores de buenas a primeras.
Lo que es importante reconocer al gobierno de López Obrador es que independientemente de comportarse como un gobierno del pasado, al por dedazo designar algunas de las caras y voces de los medios públicos, también ha permitido, tratando de demostrar cierta libertad de expresión, el mantener por lo menos hasta el momento a analistas y columnistas críticos del gobierno de López Obrador como Ricardo Raphael, Leonardo Curzio, José Antonio Crespo, Francisco Paoli Bolio, Ezra Shabot, María Amparo Casar y eso como televidente se agradece. Las renuncias de las dos principales caras informativas de los medios públicos antes de la toma de poder de López Obrador si demuestran lo importante que es para el aparato del presidente tener control sobre la información e imagen que se difunde de él en los medios públicos y la real censura que existe en los mismos. Tanto Adriana Pérez Cañedo cara del noticiero estelar de Canal Once a lo largo de 23 años, lo que significa que trabajo durante gobiernos panistas y priístas sin problema, por su parte Nora Patricia Jara que fue la voz del noticiero matutino del IMER durante más de nueve años siendo otra figura transexenal. En estos casos los funcionarios de carrera no existen para López Obrador, como muchas veces no existieron para el PRI o para el PAN. Algunas de las señales que ha mandado la administración del presidente López Obrador es que prefiere en el caso de los noticieros y comentaristas en los mismos, caer sobre blandito, como lo ha hecho en las conferencias mañaneras donde el número de medios desconocidos y sembrados siempre le hacen preguntas que no lo comprometen y por lo general son pueriles e inocuas, mostrando la falta de rigor periodista de quienes cuestionan al mandatario.
Algunos de los nombrados por el presidente en los medios no dejan de ser unos revanchistas y claros miembros de la visión fascista de la izquierda como Sanjuana Martínez quien ha recibido denuncias por parte de los trabajadores Notimex, la agencia que esta supuesta periodista a destruido a golpes de revancha y lo mismo sucede con el vocero de la presidencia en twitter, Epigmenio Ibarra que ya olvidó lo bien que vivió de la mano de los presidentes del pasado, con excepción de los dos últimos.
La verdad es que a pesar de que tecnológicamente se muestran sanos, transmiten vía streaming, Youtube, mantienen archivos on demand, en materias de contenidos no son nada de lo que se nos prometió.
Un hombre con gran experiencia en los medios es el director del Canal Once; José Antonio Álvarez Lima que fue director de noticias del Canal 13 y de operaciones del Canal Once y en su momento fungió como titular de IMEVISION, eso sin contar que fue gobernador del Estado de Tlaxcala y Senador de la República tanto por el PRI, como por Morena. La actual pobreza en la oferta de contenidos nacionales o producidos por el canal no está a la altura del funcionario y si uno consulta la página del Canal Once no se ve nada interesante o diferente a los contenidos oficiales, ni al aire, ni en ciernes. Algo similar sucede en el Canal 22 donde la experiencia de Armando Casas, director de cine, poco parece aportar a la oferta cada vez menos atractiva, repetitiva y extranjera del canal. El talento está ahí, el conocimiento también, falta el presupuesto.
No es que los canales públicos tengan que estar exentos de producción extranjera, pero lo que da valor a un medio público es la calidad de su producción propia. Sus sistemas de noticieros que no sean serviles al gobierno, sus series sean extraordinarias y con extraordinarios valores de producción y lo mismo con su oferta de programas de opinión. Los talentos o conductores deben saber desenvolverse frente a las cámaras y los guionistas conocer los suficiente de lenguaje cinematográfico para no quedarse en aburridos guiones literarios. Muchas veces al ver programas sobre todo de la barra matutina del Canal Once, del 22 y de la televisión educativa, parece que en México la televisión se estancó en los años sesenta del siglo pasado, pésimas escenografías, tremas que resultan anodinos y lugares comunes, conductores amateurs.
En un momento en que se proclama desde la presidencia la austeridad y cosas aún más extremas, es muy difícil y comprensible que la Secretaria de Hacienda no tenga dinero para el SPR, ni para ninguno de los medios que depende de él. Por lo que tanto Jenaro Villamil como los directores de los medios tienen que empezar a reunirse con diputados y senadores porque es urgente explorar nuevas posibilidades para un cambio en la manera de financiamiento de los medios públicos en México, si en realidad se quiere crear un sistema capaz de competir o al menos de replicar de manera honrosa a la BBC, NHK, rtve, CBC, PBS. Con producciones de calidad, que además se vuelvan un producto atractivo para los mercados de los medios a los que se aspira emular.  
Uno de los primeros relevos del actual sexenio se dio con la destitución del director del Canal 14, el verdadero elefante blanco de los medios públicos en el país, Fernando Coca, a quien un par de meses antes el presidente López Obrador designó en su puesto al mismo tiempo que a Villamil y con las mimas instrucciones. Coca fue despedido por denunciar corrupción al interior del SPR y de su presidente Jenaro Villamil quien se negó a investigar la mala gestión y la posible corrupción de su antecesor. Nada pinta para que la promesa de la BBC se cumpla, espero equivocarme, pero todos sabemos que sí al gobierno de López Obrador no le importan la ciencia, la promoción turística, la cultura o el cine, mucho menos una industria como la de la televisión.

Esta es una versión actualizada del texto publicado en roastbrief.com.mx el 24 de junio de 2019

miércoles, 27 de febrero de 2019

A manera de la BBC.



La Cuarta transformación anunció en su inicio el modelo de medios del estado que quiere, la realidad es que hay mucho que construir en ese tema.

Armando Enríquez Vázquez

La llegada de Andrés López Obrador a la presidencia impuso ya una nueva vuelta de timón a los medios de comunicación del estado. Durante décadas este modelo de comunicación ha sido verdaderamente patético y sólo ha servido para enriquecer a los funcionarios que han dirigido estas diferentes entidades. La excepción ha sido siempre el Canal 11. La labor, en general de los medios públicos ha dejado mucho que desear, con una producción muy limitada en creatividad y valores de producción. El canal 22 se ha dedicado más a comprar series y películas extranjeros de gran calidad, que hacer un esfuerzo por tener una propuesta honrosa nacional. Los medios públicos han estado amarrados a magros presupuestos y políticos mediocres con poca visión de lo que es la televisión y mucho menos de los retos que enfrentan los medios públicos del mundo con audiencias globales por crear. Existen muchos mensajes llenos de lugares comunes en los medios nacionales que a finales del 2006 habían prácticamente desaparecido pero que entre el ego de Felipe Calderón y la idea primitiva de Peña Nieto sobre los medios se revivió un sistema que el primero denominó OPMA (Organismo de Producción de Medios Audiovisuales) y el segundo SPR Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano).
Los políticos soberbios desconocen que la televisión es ante todo un medio de entretenimiento y más en un país como el nuestro donde a la mayoría de los mexicanos los asuntos de la alta cultura son inasequibles y en muchos casos inentendibles y muy poco atractivos sí además se presentan de a manera de mesa de opinión o de dizque sesudas entrevistas, y no porque que crea como el difunto empresario Emilio Azcárraga Milmo que la televisión es para jodidos, sino porque tristemente la visión mezquina y servil del dueño del un tiempo monopolio de los medios de México se dedicó a con este pretexto a analfabetizar a México con sus programas y políticas de producción.
La leyes mexicanas han sido lo suficientemente retrogradas o proteccionistas para conseguir un estancamiento de la producción pública a lo largo de décadas. Incapaces de aceptar coproducciones o patrocinios la televisión y la radio públicas mexicanas se han visto hundidas un circulo viciosos que empieza con malos trabajadores, profesionales de los medios conformistas, improvisados designados por familiares y amigos, voraces productores que gastan el 10% de lo que se les asigna y se embolsan el resto del recurso, todo esto ha hecho de los medios del estado verdaderos elefantes blancos, sobre todo en el caso de los sistemas de radiodifusión estatales que son una desgracia y un despilfarro sin beneficio alguno para los gobiernos locales.
El modelo que el nuevo gobierno quiere para los medios de comunicación pública de acuerdo a lo dicho por el presidente es el de la BBC o el de RTVE. Por lo tanto, los legisladores habrán de revisar el marco legislativo actual para incluir patrocinios y apoyos económicos externos al gobierno para lograr ese desarrollo en la producción de los medios del Estado.
Además, el sistema debe ser revisado a fondo en su estructura, pues la BBC y RTVE son organismos públicos independientes al poder, son entes que no responden a la voluntad de primeros ministros, presidentes o de los intereses políticos de sus directores. En México desde siempre estos medios han sido solo una extensión de la voluntad de los gobernantes y en el peor de los casos un pésimo modelo de negocio encargado de promover la visión del gobernante sin importar el tener audiencia o manteniendo números ridículos de rating. La producción pública a pesar de no ser una gran inversión sin duda es la más cara en el país en tanto minuto producido por audiencia impactada
Existen otras señales públicas cuyo objetivo general es poco claro y producen o compran programas por simple hecho de gastar presupuesto. Esos son los casos de los Canales del Congreso y Judicial, terribles pozos sin fondo que no sirven para nada y carecen de audiencia.
Sí López Obrador pretende crear una nueva cara para los medios de comunicación públicos puede comenzar por observar modelos exitosos no sólo extranjeros, dentro del mismo sistema del estado el IMER, es un buen ejemplo, a partir de crear verdaderas estaciones radiofónicas dirigidas a audiencias específicas, el instituto ha logrado hacerse un público fiel, además su sistema de informativos es interesante y crítico, aplicar ese esquema a la televisión es un reto porque los canales de SPR y SEP son una verdadero desperdicio que nadie ve y a nadie interesan, la mayor parte de los mexicanos desconocen su existencia, lo que se debe en gran parte a la imposición que la ley hace en materia de patrocinios y apoyos económicos para la producción, que siempre es cara y presupuesto asignado a estos medios poco. Las pocas iniciativas inteligentes se pierden por la falta adecuada de promoción, el caso del futbol americano nacional.
El sistema de producción independiente en los medios públicos exitosos es muy importante y en México se ha intentado imitar, pero ante las limitaciones legales y la corrupción imperante del sexenio que terminó el modelo no funcionó, familiares de los funcionarios y recomendados se encargaron de encarecer presupuestos y entregar puras porquerías que no interesaron a las audiencias, la falta de autocrítica al interior de los medios públicos no existe. El exceso del control gubernamental que es el mejor disfraz de la censura y la necesidad de llenar la parrillas de programación con lo que haya son realidades que juegan en contra del funcionamiento correcto del sistema. 
Pero también, el presidente y sus asesores deben estar listos para apostar en nuevas plataformas y tecnologías pues la televisión sola esta por convertirse en un enorme elefante blanco. Los modelos de negocio de los medios públicos también debe ser puestos sobre la mesa y escuchar a los especialistas para lograr un mejor impacto de estos medios del Estado.
En su discurso de toma de posesión el presidente López Obrador anunció grandes apoyos a los artistas y creadores nacionales, y por extensión debemos entender a los productores de radio y televisión de los medios públicos. Sí en realidad la propuesta del presidente es crear medios competitivos a nivel mundial, atractivos y con contenidos de calidad para los mexicanos,  le debe quedar claro que la producción no es barata y si se pretende que se hagan programas como Planet Earth, Blue Planet, El Ministerio del Tiempo, Isabel, Carlos Rey Emperador se necesita dinero, talento, creatividad y sobre todo un marco legal que haga de los medios públicos un proyecto independiente del político y el partido en el poder, un proyecto transexenal, un proyecto que incluya dinero diferente al presupuesto y productores que no sean amigos de políticos, un proyecto con gran autonomía para que los mexicanos podamos sentirnos orgullosos de nuestros medios públicos y que estos sean un referente en el continente y en el mundo.
En un error rápidamente corregido se había propuesto que los medios del estado pasaran a ser parte de la Secretaria de Gobernación, finalmente y ante los comentarios de muchos de los involucrados y voces inteligentes se decidió que el sistema de comunicación pública permanezca en la Secretaria de Educación Pública, lo que al final de cuentas también debería de modificarse y darle la personalidad jurídica de un organismo independiente.
La llegada de un hombre como Jenaro Villamil al SPR, debe dada la experiencia de Villamil como analista y conocedor critico de los medios servir para dar ese paso importante en la transformación de los mediocres medios del estado.



una primera versión de este texto se publicó en roastbrief.com.mx el 3 de diciembre de 2018

jueves, 15 de junio de 2017

Medios sin dinero y en crisis.



Los sistemas de radiodifusión del Estado deben ser contraparte en contenidos a la producción comercial, pero no por eso debemos mantener las mismos formatos y contenidos obsoletos hace más treinta años.

Armando Enríquez Vázquez

Hablar de competitividad está muy bien, hablar de calidad y variedad en los contenidos esta mejor, hablar de un estado que promueve esto y además cuenta con estaciones de radio y televisión es algo que sucede en casi todo el mundo. Hablar de un estado hundido en una profunda crisis económica y de credibilidad con un enorme sistema de radiodifusión a su cargo que no produce, ni funciona a siquiera al 20% de su capacidad es la realidad de los medios a cargo del Estado mexicano.
Tan sólo, en cuanto a televisión abierta se refiere, el estado cuenta con más señales que cualquiera de las cadenas nacionales grandes, llámese Televisa o TV Azteca. Canal 11, Canal 22, Una voz con todos (Canal 30), Canal del Congreso y Canal Judicial son las señales del gobierno federal y sus diferentes poderes que pagamos todos nosotros de nuestro bolsillo y las cuales en el mejor de los casos no vemos y en el peor ni siquiera sabemos de su existencia, pero además, hay toda una serie de canales que produce un área de la Secretaria de Educación Pública llamada Televisión Educativa, y producción de otras dependencias como PROFECO, eso sin contar que casi todos los gobiernos estatales cuentan con señales de televisión abierta que únicamente sirven para saquear las arcas locales y en el mejor de los casos tienen una pequeña producción, que en muy pocas ocasiones a ser digna, pero que de nada sirve pues esta son totalmente desconocidas a nivel local, y mejor ni hablar de la audiencia nacional, pues no tienen promoción alguna.
Algo similar sucede con Una voz con todos, nombre de por sí patético y pretencioso para un canal de televisión que la gran mayoría de los mexicanos desconoce a pesar de que la señal opera desde tiempos de Felipe Calderón, y en tiene repetidoras en casi todo el país, y al que en teoría Enrique Peña Nieto quería volver la joya de la corona de la radiodifusión publica y que sólo es una erogación más para el bolsillo de los mexicanos a lo que no importa el canal y mucho menos los áridos y poco creativos contenidos de la señal, que además no cuenta con el presupuesto para hacer contenidos que sean atractivos y mucho menos que sean capaces de cumplir con la idea del discurso gubernamental de la competitividad.
Los sistemas de radiodifusión del estado deben ser la contraparte en discurso y contenidos a la producción netamente comercial, pero no por eso debemos mantener las mismas ideas, formatos y contenidos que ya eran obsoletos hace más treinta años; la mesa redonda y el talk show.
Los mejores contenidos de Canal Once son aquellos en los que participan casas productoras y productores externos al canal y para los que el presupuesto asignado es cada día menor gracias a los recortes que son necesarios para mantener la estabilidad del gobierno. Desde el año pasado con el recorte presupuestal anunciado, los estrenos del 2017 regresan a la línea de la televisión barata y poco atractiva de hace 25 años, basada en puros talk shows y producciones grabadas sobre lugares comunes. Esta crisis de contenidos es mayor al hablar del Canal del Congreso o el Canal Judicial, dos verdaderos hoyos negros para nuestro bolsillo. Estoy de acuerdo que en el ejercicio de la transparencia y la democracia ambos canales son hasta cierto punto necesarios. Conocer y difundir en detalle las sesiones del poder legislativo y las decisiones que los magistrados de la Nación toman y que afectan al rumbo de la nación es importante, pero como ambos poderes no trabajan todo el año, no existe una razón para que estos canales transmitan todo el año. Son organismos del gobierno llenos de burócratas y de programas que a nadie le importan y que sólo generan un gasto más para los contribuyentes, eso sin hablar de las transas que sus directores, líderes sindicales y miembros de los poderes legislativo y judicial que se sienten encargados y con ciertos privilegios para tomar decisiones llevan a cabo. En el caso de estos últimos hasta se encargan de censurar al interior de estos canales los contenidos por no corresponder a los intereses de los partidos, cuando en teoría la razón de existir de estos canales es promover la democracia y la transparencia en nuestro país.
La solución que veo posible para que nuestros medios públicos sean competitivos y produzcan contenidos atractivos y de calidad tampoco es tan difícil. Las propuestas van desde trabajar como lo hace la BBC a partir de una cuota que paga aquel que quiere tener acceso a la televisora o en otro caso a partir de incentivos a la iniciativa privada, incluyendo la mención del patrocinador por unos segundos en pantalla, para que aporte recursos para la producción de los canales.
En México siempre entre una izquierda puritana y los mojigatos que creen que la participación de la iniciativa privada en los asuntos públicos corromperá el sistema. Como si no estuviera corrupto ya. Se ha negado la participación de patrocinios y comercialización de los canales del Estado desde la ley. Mientras que por otra parte trabajadores, mandos medios y altos de los canales tienen pánico de que la llegada de un capital que exija calidad y efectividad de los contenidos evidencie la ineptitud de la mayoría de sus trabajadores que se limitan a ser mediocres burócratas encargados de ganar un sueldo, y en el caso de las coproducciones generadas por el Canal Once, sólo hacen refunfuñar a sindicalizados y burócratas que hablan siempre mal del trabajo generado desde casas productoras y de los sueldos que estas producciones generan, sin poder ver y aceptar su mediocridad y falta de especialización para llevar a cabo un trabajo similar.
Hoy frente a la crisis de recursos que enfrenta el Estado mexicano, así como los gobiernos estatales, aunada a la crisis de creatividad y de propuestas al interior de las empresas de radiodifusión del estado, ya sea televisión o radio, las opciones son claras; modificar la ley y permitir la participación de patrocinios y dinero de la industria privada o ir apagando las señales una por una, conforme vayan resultando incosteables y poco atractivas a los ojos y oídos de las audiencias. 

publicado en roastbrief.com.mx el 6 de marzo de 2017

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Crear nuevas estrategias para la televisión pública.



La televisión pública mexicana necesita ser capaz de competir con la televisión pública de otras latitudes, necesita ser capaz de competir en las nuevas plataformas que no se limitan a las fronteras nacionales.

Armando Enríquez Vázquez

 La creación del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, también conocido por las siglas SPR, está muy lejos de ser un éxito, la realidad es que el organismo del gobierno federal ha pasado desapercibido para la gran mayoría de mexicanos. Su canal llamado Una voz con todos y que ostenta el número 30 de la banda televisiva, es desconocido por la gran mayoría de los habitantes del país, a pesar de ser a ellos a quien intenta ser dirigido.
Hoy los medios públicos se encuentran frente a una encrucijada planteada por el cambio en las plataformas de comunicación por un lado y por otro, por la reducción en el presupuesto del gobierno. El gobierno tiene la oportunidad de preservar esos espacios que ha creado, o dejarlos morir para no seguir generando gastos inútiles. Es momento también, de qué, los ciudadanos hablemos y demos una opinión acerca de lo que representan para nosotros esos espacios de comunicación.
Estaciones de radio y televisión han sido para el gobierno federal y a muchos gobiernos estatales, órganos de propaganda de sus acciones de gobierno. La mayoría de las veces para colmo de males estos canales cuentan con audiencias muy reducidas. El Estado y en específico los gobiernos priístas han demostrado su incapacidad para desarrollar canales competitivos. La actual crisis de programación que sufre el Canal Once es una muestra clara que para el gobierno federal lo importante es llenar horas comprando programación que no es interesante para las grandes audiencias nacionales, repitiendo modelos y esquemas de hace más de veinte años o creyendo que la cultura surge a partir de aburridos programas de opinión, que resultan inocuos. Al final del día muchos de los canales públicos sólo han generado una burocracia autocomplaciente.
Cuando en la década de los cincuenta del siglo pasado, de manera demagógica, Miguel Alemán, en ese momento presidente de México, comisionó a Salvador Novo y Guillermo González Camarena para viajar por Europa y Norteamérica a estudiar los sistemas de televisión privada y pública, y así determinar el modelo a implementar en México, casi estoy seguro que el corrupto presidente veracruzano tenía muy claro cuál era el modelo a imponer en México y cuáles de sus amigos serían los beneficiarios de las concesiones de las frecuencias de televisión, antes de que Novo y González Camarena emprendieran el viaje. Más tarde al surgir la televisión pública, el gobierno con tal de no entorpecer, ni competir con la comercialización de los canales privados y bajo la idea populista de los gobiernos priístas de demostrar una autosuficiencia en los recursos, fijo reglas que dejaron a la televisión pública aislada y a merced de los caprichos y políticas de los diferentes presidentes. El asunto de los ratings jamás ha preocupado al Estado. Para el Estado Mexicano los medios de su propiedad siguen siendo concebidos como lo fueron en los países comunistas, y no como la televisión pública británica, japonesa o española.
Los medios públicos siguen siendo percibidos por los gobiernos federal y locales en México como una mezcla de canales de propaganda, poco críticos o analíticos y una producción aburrida calificada como cultural o educativa que poco o nada tiene de ellas. Claro que existen excepciones;  algún programa de Canal Once, pero es vergonzante que incluso en el canal cultural del estado; el 22, a lo largo de este sexenio la prepotencia y censura que los funcionarios ejercen en contra de los contenidos de los programas informativos y la negativa por difundir noticias contrarias a la política del gobierno federal haya pasado a ser noticia.
Ejemplo de esta visión primitiva acerca de los medios de radiodifusión se da en la joya de la corona en la radiodifusión pública de México; Canal Once, a su vez el primer canal de su tipo en nuestro país, mientras que durante décadas el canal ha sabido resolver con éxito su barra infantil y en los pasados dos sexenios se le dio la oportunidad para crear y experimentar en materia de series, algunas de las cuales son verdaderos parteaguas en nuestra televisión, a lo largo del actual gobierno ha retornado a una barra de programas comprados en el extranjero carentes de interés, e imprácticos para la audiencia en México, así como el documental plano y sin interés para la mayoría de los espectadores. Lo que es peor la barra nocturna después del noticiero tiene programas editoriales tan intrascendentes como México Social o Dinero y poder.
Hoy que sobre la mesa se encuentra la desaparición de la televisión lineal, la reforma en materia de telecomunicaciones tendría que plantearse su primera modificación y proponer un esquema que permita al Canal Once, al 22, al SPR, así como a los sistemas locales de televisión pública sobrevivir sin tener que estar determinados por los caprichos sexenales de gobernantes o a los presupuestos. La televisión pública, en un primer paso, debe ser independiente de los gobiernos y buscar financiamientos fuera del erario que les permita ser autosuficientes.
La televisión pública mexicana necesita ser capaz de competir con la televisión pública de otras latitudes, necesita ser capaz de competir en las nuevas plataformas que no se limitan a las fronteras nacionales y la única manera de hacerlo es creando contenidos interesantes para todos los hispanohablantes y hacer disponible su programación de manera inmediata en Internet. ¿Cómo es posible que series como Kin, Paramédicos o Juana Inés no estén disponibles en el portal del Canal Once?
Es muy probable que, de no buscar nuevas formas de financiamiento, que no necesariamente pasan por la comercialización de los canales, el Estado deba elegir en un futuro cercano entre sus tres frecuencias y sacrificar alguna o a varias, cuando lo ideal debería ser que bajo el ala de SPR, el Canal Once, el 22 y Una voz con todos, deberían crecer y poner ante las audiencias nacionales e internacionales una programación de calidad y con gran proyección del país y de la región.
Actualmente existe una política de patrocinio para algunos de los medios de radiodifusión pública, sin embargo, esta debe hacerse extensiva a todos los medios de los estados. En el área metropolitana del Valle de México captamos el canal 34 del Estado de México, el canal 21 del gobierno de la CDMX, además del Canal Once, el 22 y Una voz con todos y a pesar de ellos hay momentos en que la programación de ninguno de ellos resulta atractiva. La responsabilidad recae en la poca visión de los gobiernos acerca de lo que significa tener una canal de televisión.
Un ejemplo claro de que si no es competitivo no se puede sobrevivir, lo vimos a finales de 2015,  el canal Cadena 3 de Grupo Imagen después de siete años al aire, la falta de imaginación, la falta de calidad en sus productos y la nula osadía para crear algo diferente a lo ofrecido por el duopolio, los llevó a la quiebra, y al cerrar inesperadamente Grupo Imagen perdió audiencia y credibilidad de sus anunciantes quienes se sintieron traicionados, justo antes de operar una cadena nacional de televisión abierta. Frente a la seguridad de que un medio estatal es difícil que desaparezca, lo único que hace falta es obtener los financiamientos necesarios para crear nuevas propuestas de producción. Crear nuevas políticas acordes a los tiempos y fincar un verdadero sistema de radiodifusión pública de nuestro país y no un organismo que, a pesar de existir en el papel, la mayoría de los mexicanos desconoce.

publicado en roastbrief.com.mx el 13 de junio de 2016
imagen: spr.gob.mx

sábado, 18 de julio de 2015

Información, oportuna, certera pero ante todo veraz.



Los problemas en la más importante radiodifusora pública del mundo empiezan cuando sus noticieros empiezan a ser ignorados

Armando Enríquez Vázquez

Estimados todos:
Soy un hombre comprometido con esta empresa, y con la gente que labora en ella. Es por eso que quiero compartir con ustedes de manera abierta y franca los cambios que estamos haciendo para hacer de esta empresa, una más sencilla y con menos mandos.
Así inicia la dura carta que el jueves 2 de julio Tony Hall, Director General de BBC mandó a los empleados de British Broadcast Corporation, la radiodifusora pública más importante e influyente del mundo, anunciando el despido de mil empleados. La causa real detrás de esto, no es como dice Hall el hacer una empresa con menos jerarquías y niveles de mando, sino el simple y duro hecho de la falta de audiencias que han vuelto a la BBC una empresa con menos ingresos y la negación por parte del gobierno inglés a la elevación de las cuotas que se cobran a las audiencias.
De acuerdo con las notas de The Guardian los sindicatos relacionados con los trabajadores de la BBC apoyan la decisión de Hall de recortar a los mandos medios de la corporación, siempre y cuando no afecten a los trabajadores como técnicos y aquellos relacionados con la producción.
La legislación inglesa sobre el sistema inglés de radiodifusión pública contempla que la BBC cobre una cantidad de dinero a cada hogar en Inglaterra que hace uso de sus canales. Sin embargo, el primer ministro inglés David Cameron ha mantenido esta tarifa congelada a lo largo de siete años de gobierno, esta medida es vista por muchos como un castigo del primer ministro inglés a una radiodifusión pública que él y sus aliados tanto en el partido en el poder como en la iniciativa privada consideran como crítica. Los medios privados ingleses cobran más por sus servicios pero son simpatizantes de un gobierno que les ha concedido prebendas y favores. Los ataques a la BBC por parte de otros servicios informativos propiedad de Rupert Murdoch entre otros no han cejado desde la llegada de Cameron al poder.
Los argumentos para los recortes van desde la burocracia de la corporación, cada día más costosa lo que impacta en una menor producción, hasta el cada día menor consumo de noticias a través de la televisión por parte de los jóvenes ingleses. De acuerdo con un estudio actualmente las audiencias entre los 16 y 34 años en Inglaterra sólo ven 39 minutos de noticias a la semana, lo que representa un caída de 29% desde 2008, siendo el sector de la televisión más afectado por Internet.
A lo largo de esta década los despidos en la BBC sumarán con los anunciados el 2 de julio pasado más de dos mil. Si bien el asunto de la falta de los recursos gracias a las cuotas congeladas no es un asunto menor la migración de las audiencias a medios más inmediatos para la obtención de su información es obvio desde hace ya varios años pero que parece no dejar de sorprender a los medios más tradicionales y si lo pensamos un poco es ante todo la falta de respuesta y el paso inevitable de la transición de generaciones la que tiene a muchas empresas de televisión detenidas para llevar a cabo los cambios cada día más inaplazables para sobrevivir.
Desde sus inicios los espacios informativos de radio y televisión tuvieron como principal objetivo crear una agenda que desinformara a las audiencias, basadas en los intereses de los grupos en el poder o de los empresariales que los patrocinaban.
Los canales de televisión con únicamente noticias comienzan a volverse obsoletos, sobre todo con esquemas como los de CNN o Milenio TV donde las notas están en carrusel por horas sin ofrecer nada nuevo a las audiencias.
Esta nota junto con otra que se dio en nuestro país también la semana pasada nos lleva a reflexionar sobre algunas de las imposiciones que hasta ahora las audiencias encuentran en los medios.
La muerte del icónico e innovador periodista de televisión y radio Jacobo Zabludowski, respetado y venerado por muchos, odiado y acusado de vocero de PRI asesino, de finales de la década de los sesenta y principios de los años setenta. Soldado, por décadas, como su patrón Emilio Azcárraga Milmo, del sistema. Zabludowski sin duda es un referente en la historia moderna de nuestro país, pero sin duda fue un hombre que tras su salida de Televisa supo capitalizar su imagen y conocimientos que lo mantuvieron activo hasta el final de su vida de manera envidiable para muchos, todo esto viene a colación porque los nuevos hábitos de consumos de las audiencias hacen pensar que esos líderes de opinión que se forjaron a fuerza de presencia invasiva en la televisión a lo largo y ancho del mundo, están por desaparecer. Quien quiera sobresalir en las nuevas épocas del periodismo y el análisis deberá sin tapujos arriesgarse dando su punto de vista, analizando y siendo veraz.
Los bloqueos informativos que se dieron en nuestro país durante la época de Echeverría, López Portillo, de la Madrid con las corruptelas durante el terremoto de 1985, en una sociedad que tiene la posibilidad de cruzar información desde diferentes ópticas y desde diferentes países se antoja imposible. Hoy los defensores del sistema deberán ser tres veces más inteligentes que los detractores del mismo para poder lograr que su voz sea escuchada y valorada.
Los actos infantiles de censura como el que actualmente aqueja al canal 22 de México donde su director Raúl Cremoux aún cree que silenciando periodista por órdenes de los torpes operadores políticos del actual gobierno podrá tapar el son con una cinta negra.

Los intentos de retomar el control informativo a lo largo y ancho del mundo, incluso en China, se topan cada día con más promotores que desde sus sitios web, blogs, podcast, videoblogs, incluso los más radicales hackeando y poniendo al descubierto las aberraciones autoritarias de los gobiernos y sistemas deberán evolucionar en formas de crear nuevos sitios de información oportuna, veraz y sobretodo confiable que asemejen a las formas ciudadanas de comunicar la realidad. 

publicado en blureport.com.mx el 8 de julio de 2015 
imagen: deathtoStock

miércoles, 1 de julio de 2015

De regalías y censura.



En tiempos de gritos de transparencia, democracia y golpes de pecho en los derechos individuales y libertades ciudadanas tanto corporaciones como estados se dedican a tratar de demostrar lo contrario; que ellos tienen la paleta por el palito.

Armando Enríquez Vázquez

Taylor Swift es la mujer más poderosa en el mundo de la música y tal vez en el mundo virtual, su negativa a aceptar las autoritarias reglas de Apple, provocó que los prepotentes ejecutivos de la empresa doblaran las manos, aunque ahora parece que no las van a doblar del todo.
Apple decidió por sus pistolas convertirse en una empresa pirata y no pagar regalías a los músicos durante los periodos de prueba de tres meses de los usuarios.
Taylor Swift, la joven cantante, anunció a través de una carta abierta publicada en Tumblr en la que explicaba que dadas las reglas que Apple imponía en los artistas, Apple Music no iba a contar con su nuevo material musical, titulado 1989. En menos de veinticuatro horas Eddy Cue vicepresidente de Apple informó a través de su cuenta de twitter que Apple pagaría las regalías correspondientes a los músicos en esos primeros tres meses de prueba, lo que al parecer es una vil mentira pues los ejecutivos de Apple no han querido responder a la pregunta concreta si pagarán el mismo porcentaje de regalías que tras el periodo de prueba. Apple Music estará listo para ofrecer sus servicios a partir del 30 de junio y a lo mejor para fracasar desde el primer día.
La comunidad de músicos norteamericanos no están del todo contentos con el trato que les dan las empresas de streaming y la muestra más clara de esto es que un grupo de músicos y cantantes entre ellos Madonna, Jay-Z, Beyonce, Alicia Keys y Daft Punk entre otros lanzaron en abril pasado su propio servicio de streaming llamado Tidal. Lo que puede poner en jaque a Spotify y al mismo Apple Music, eliminado el intermediarismo en la red, sobre todo ahora que las ventas de música en Internet han rebasado por primera vez a las ventas de CD’s físicos.
Un boicot de músicos, intérpretes y cantantes podría poner la codicia de la empresa de la manzana y de otras en su lugar, lo malo es que como dice Taylor Swift en su carta abierta a pesar de que muchos músicos se sentían explotados por las arbitrarias reglas de Apple, no se atrevieron a manifestarse por temor a represalias de la compañía, como si la empresa de la manzana fuera a poder más con su censura y sus represalias que el poder del consumidor que le dicta a la empresa que hacer.
De la misma manera que la música norteamericana, la semana pasada un grupo de periodistas del canal 22 de México hizo pública una carta abierta denunciando la censura y métodos de acoso laboral que se han implementado en la televisora cultural del gobierno federal, que sin empacho alguno y con todo el cinismo del PRI que nos gobierna lanza la casa por la ventana celebrando 22 años, hablando de una televisora que se comporta como repetidora de antiguas producciones.
En la carta abierta firmada por Ariadna Ambriz, Ollín Buendía Salazar, Ilia Casarín, Alejandra Flores, María Idalia Gómez, Marco Lara Klahr, Alizbeth Mercado Becerril, Magaly Quintero, Yazmín Quiroz Graciela Pérez Núñez, Fernando Troncoso y Perla E. Velázquez, se denuncia las prácticas de censura que la dirección del canal estatal a cargo de un Raúl Cremoux López, un periodista cuya trayectoria lo pinta fiel al priísmo y servil al poder, están poniendo en práctica. De acuerdo con la carta, los actos de censura comenzaron cuando se informó de manera imparcial sobre el despido de Carmen Aristegui por parte de MVS a contraorden expresa de Cremoux. El trabajo de los guardianes del estado como Cremoux es siempre censurar todo aquello que nos haga ver la verdad de lo que está sucediendo, y hoy en dia hay que ocultar todo en materia de ley mordaza en nuestro país.
El director de noticias del canal, Juan Jacinto Silva y diez de sus colaboradores renunciaron ante la intransigencia de un cínico que se atreve a declarar como defensa que la censura no tiene lugar en el México actual cuando es lo único que hemos visto por parte del gobierno federal que lo puso al frente del canal.
El canal 22 a pesar de muchos buenos programas, carece de niveles de audiencia que sean importantes, lo que no es razón para poner al frente a un hombre que está lejos de ser productor de televisión y mucho más de estar a la altura de los intelectuales que en su momento han ocupado la dirección del Canal. Un simple hecho lo demuestra, Cremoux se la ha pasado celebrando los aniversarios del canal antes que producir.
El gobierno de Enrique Peña Nieto es una vergüenza internacional en materia de libertad de expresión. ¡Cómo tenía razón Fox!, los medios, sobre todo esos que no paraban de criticarlo por no maicearlos, y los espectadores como te extrañamos.
La soberbia y la petulancia de las grandes corporaciones como Apple o de un gobierno que se dice democrático pero huele más a Maduro que a Bachelet, como el Peña Nieto, deben ser frenadas también desde este lado de los consumidores. La libertad de expresión no sólo es para el que habla, es derecho fundamental del que lo quiere escuchar. No sólo aquellos que por ser promocionados o laborar en las empresas o dependencias oficiales deben aguantar la prepotencia y patanerías que burros como Eddy Cue o Raúl Cremoux pretenden imponer. Los que estamos de este lado ¿por qué debemos aceptar la imposición de sus caprichos u órdenes? ¿Qué pasa si nadie compra Apple Music? ¿Si por una temporada borramos del control remoto el canal 22? Por lo menos hasta que a Raúl Cremoux lo vayan.

publicado en blureport.com.mx el 25 de junio de 2015

jueves, 4 de junio de 2015

La importancia de una televisión pública independiente (Tercera y última parte)



Los contenidos son el rey de las empresas de entretenimiento y comunicación exitosas, claro, apuntalados en buenas campañas de publicidad y marketing. un hecho que  veces ha olvidado nuestra televisión pública abierta.

Armando Enríquez Vázquez.

La Secretaria de Comunicación y Transportes asignó ya las dos nuevas cadenas nacionales de televisión abierta digital, tras la licitación a la que convocó el gobierno federal y como resultado de la reforma en telecomunicaciones en la que el presidente hizo énfasis acerca de la imperiosa necesidad de la competencia en el sector. Una fue para el Grupo Imagen y la otra a Grupo Radiocentro. A partir de finales de este año veremos, en teoría, una mayor oferta de contenidos nuestras pantallas. Pero sí el esquema de las nuevas televisoras se limita a copiar los patrones ya establecidos primero por Televisa, después por TV Azteca, ya sabemos cuál será la respuesta de las audiencias en los próximos años.
Los contenidos son el rey de las empresas de entretenimiento y comunicación exitosas, claro, apuntalados en buenas campañas de publicidad y marketing. Cuando Canal Once llenó la ciudad de espectaculares anunciado sus series, el crecimiento de su cobertura, su barra infantil, mucha gente comenzó a sintonizar el canal y la calidad de los contenidos los retuvo.
Hoy nos preguntamos ¿qué está sucediendo en los canales del estado? ¿Dónde queda la televisión pública y los objetivos que la reforma en materia de telecomunicaciones y la ley del SPR plantean? ¿Cómo piensan llegar a los diferentes y diversos sectores de la población si la principal oferta televisiva pública es aburrida, donde lo más atrevido de la programación no puede competir con el duopolio, ni hablar de manera crítica del gobierno? ¿Cómo competir con una telenovela si lo único que se está dispuesto a producir son documentales sobre la vida de los personajes ínfimos de nuestra sociedad? La crónica urbana y de sus habitantes lleva décadas haciéndola de una manera perfecta Cristina Pacheco, todos los demás solamente son émulos con mejor o peor factura. Lo mismo sucede con otros modelos que han resultado exitosos y se han vuelto una buena fórmula barata y lucrativa para las casas productoras contratadas por los canales públicos de llenar horas de transmisión.
Obviamente no se trata únicamente de recursos, se trata de contenidos que desgraciadamente tienen que pasar por censores de las secretarias de Gobernación, Salud y Educación.
Es hora de apartar a la televisión pública de la opinión académica y mojigata de la mayoría de los grupos sociales que confunden la televisión con la propaganda, de quitar cualquier influencia de las diferentes bancadas de los partidos políticos en el Congreso de la Unión que piensan que el SPR es un juguete del estado antes que un medio de comunicación moderno y sobretodo las tentaciones del gobierno de dictar lo que deben ser los gustos de la población.
Nadie sintonizará los canales del estado, como nadie sintoniza los canales legislativo y judicial, sí persiste esta idea hermética de producir los contenidos que le interesan a funcionarios en lugar de intentar conocer a la audiencia, de la misma manera que sucedió por décadas. Lo más preocupante es que nadie está hablando de SPR, nadie, ni el propio estado. Nadie está promoviendo esta tercera y nueva cadena de televisión abierta en nuestro país. La televisión del estado mexicano parece condenada a perderse en el ruido de la estática como una señal inexistente. Poca gente sabe de la existencia del canal Una voz con todos y de su programación.
Si algo nos ha demostrado la evolución de la televisión es que todo cabe en un jarrito sabiéndolo adornar de entretenimiento, que los formatos de catedra y de documental informativo, lejos de interesar a las audiencias, las alejan, qué este tipo de oferta ha sido rebasado por Internet y plataformas mucho más dinámicas, con comunicación en dos sentidos y plurales como la educación a distancia.
La importancia de una televisión pública fuerte radica en crear audiencias críticas a partir de contenidos capaces de invitar a las personas a sentarse frente a la pantalla, debe tener el objetivo de fortalecer una industria que en México ha sido secuestrada por los caprichos de dos empresarios, desarrollando y promoviendo a los guionistas, directores, productores, postproductores y talento a cuadro del futuro. Eso sin contar el apostar a crear nuevas e interesantes líneas de negocio a que eviten distraer partidas del presupuesto a gastos no prioritarios como la producción de televisión.
La ley prevé los patrocinios. Es hora de explotarlos para poder contar esas historias que por su elevado presupuesto resultarían imposibles de financiar para el estado. Hay que ver la cantidad de patrocinios que series como la española Isabel o la danesa 1864 producidas por las televisoras públicas de esos países, tienen. Y la mención de patrocinadores es muy similar a la propuesta por la ley del SPR.

No se trata de producir televisión para jodidos, se trata de entender que la gran mayoría de los televidentes mexicanos no tienen el perfil económico, ni académico similar al de los productores de los canales del estado, quienes desprecian el mercado al que van dirigidos, lo que curiosamente, a lo largo de muchos sexenios priístas, incluido el actual ha convertido a la televisión pública en la más elitista de todas, la más débil y la menos importante. Es hora como pretende la reforma en materia de telecomunicaciones de cambiar esto y formar una  televisión pública independiente y fuerte, que los mexicanos estén dispuestos a ver.

publicado en roastbrief el 16 de marzo de 2015
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viernes, 29 de mayo de 2015

La importancia de una televisión pública independiente. (Segunda parte)



La reforma en telecomunicaciones creó el SPR. Una nueva oportunidad del estado para ofrecer contenidos atractivos y no las mismas historias aburridas de siempre.


Armando Enríquez Vázquez

El 13 de julio de 2014 entró en vigor la nueva ley del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano dando cuerpo al órgano rector y operativo de la radiodifusión pública en México. La creación de este organismo fue  promovida por el gobierno de Enrique Peña Nieto, en su reforma en materia de telecomunicaciones.
La ley establece como patrimonio del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, conocido como SPR, en primer lugar los recursos que se le asignen en el presupuesto de egresos de la federación, como fuentes secundarias y terciarias de financiamiento la ley contempla servicios de producción a externos, excluyendo la emisión de mensajes comerciales y venta de publicidad. Además los donativos, patrocinios, legados y/o derechos que personas físicas y morales hagan al sistema.
Los patrocinios pueden, de acuerdo a la ley, financiar la producción de segmentos o programas enteros y la operación o instalación de sistemas de radiodifusión del Sistema.
Entre los principios rectores del SPR se enumera una larga lista de acciones y temáticas todas ellas relacionadas con la promoción del conocimiento científico y cultural, la difusión de valores cívicos, derechos humanos y libertades.
Finalmente entre los miembros de la Junta de Gobierno que rige al SPR se encuentran, además del presidente del SPR, un funcionario de la Secretaria de Gobernación, uno de la Secretaria de Salud y otro de la Secretaria de Educación Pública y tres de los integrantes de un Consejo Ciudadano, formado por nueve consejeros independientes y especialistas en radiodifusión, en teoría.
Entre las atribuciones del SPR destacan coordinarse con los medios públicos federales para garantizar el cumplimiento de sus fines, esto es coordinarse con Canal Once, Canal 22 y Una voz con Todos en materia de televisión y con IMER en el caso de la radio. Además el SPR debe colaborar y coadyuvar con los sistemas de radiodifusión publica estatales y municipales.
Hace ya ocho meses el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, entró en funciones y esperemos este año comenzar a ver que son capaces de hacer.
 Sin embargo en el marco de la reforma de telecomunicaciones hay una frase faltante en esta ley; Competencia en el sector.
Peña Nieto al plantear la reforma en 2013 hizo hincapié en la necesidad de fomentar la competencia en el sector. Una competencia que sobretodo Canal Once había hecho realidad en los sexenios pasados con la mejor barra infantil en la oferta de la televisión abierta y más tarde al utilizar el formato de series nacionales dentro de su programación. Pero desde la llegada de Peña Nieto al poder y los nombramientos de los actuales directores de Canal Once y Canal 22, la televisión pública dio un salto hacia atrás, retomando una programación sosa y poco atractiva en cuanto a la producción nacional se refiere.
La efectividad de una televisión pública radica en la fortaleza  de su programación, en lo atractivo que sea, en la variedad de su oferta sobre todo en el campo de la producción propia. Con una junta de gobierno que parece más un ministerio de propoganda, al tener entre sus miembros a tres burócratas cuya preocupación sin duda será cuidar los intereses ideológicos del partido en el poder, difícilmente habrá logros en la programación televisión pública. La ausencia de un miembro del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes entre los tres funcionarios federales hace evidente el carácter de censura y demagogía que el gobierno federal quiere imprimir al SPR.
Otro factor no mencionado en la ley es el entretenimiento, cualquier medio de comunicación moderno sabe que el entretenimiento es el mejor medio para hacer llegar mensajes de cualquier tipo. Educar y promover valores no tiene por qué convertirse en una especie de aburrida clase, solemne documental, docto talk show o noticiero manipulados únicamente. El noticiero cultural de canal 22 parece tener como objetivo confirmar a la opinión pública lo aburrida que es la cultura.
La ley hace énfasis en producción de documentales, noticieros veraces y promoción del cine. Una receta que desde hace ya muchos años demostró ser infalible para que el televidente normal cambie de canal a los treinta segundos.
Lo más triste es que nuestros canales oficiales se llenan de programas extranjeros que poco interesan o atraen a los espectadores y que además en ocasiones podemos encontrar en otros canales de la televisión de paga o de los sistemas estatales de televisión como sucede con producciones de la Deutsche Welle que pasan por Una Voz para Todos, KW y el Instituto Morelense de Radio y Televisión. Esto sin contar que algunos de ellos fueron producidos hace ya más de cinco años y muchas veces la información es ya obsoleta. Desafortunadamente la producción nacional esta reducida a desarrollar ad nausea los mismos formatos, esquemas y temas; talk shows, noticieros, programas turísticos y culinarios, programas de bajo costo de producción que a estas alturas ya poco atractivo o novedad tienen y debilitan a la radiodifusión pública.
En nuestros canales públicos no existe la promoción o canalización de proyectos de gran envergadura, ni mediana siquiera a posibles patrocinadores, en pocas palabras, si estos sistemas públicos no tuvieran una partida dentro de los presupuestos estatales o federal muy probablemente se encontrarían en peores condiciones de las que se encuentran o ya hubieran desaparecido. No es posible que el Canal 22 tenga repeticiones de un programa que trata de obras de teatro que ya no están en cartelera.
Es imperativo que el SPR contemple entre sus áreas operativas un área de ventas no sólo al extranjero si no de las producciones que le interesen y que puedan tener grandes costos para el sistema y que con la ayuda de empresas, fundaciones culturales privadas y ONG`s de forma que la televisión pública salga del círculo vicioso y letargo en el que vive,  que sea capaz de competir primero con la televisión abierta privada nacional y también a conquistar mercados en el exterior.

publicado en roastbrief.com,mx el 9 de marzo de 2015
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jueves, 21 de mayo de 2015

La importancia de una televisión pública independiente. (Primera Parte)



Crear un sistema de televisión pública abierta en México que se propositivo y atractivo para las audiencias es una obligación del actual gobierno.

Armando Enríquez Vázquez

¿Qué tienen en común la BBC, CBC, NHK, RTVE, DR? Además de la buena programación que se difunde y compra a nivel mundial, estas cadenas inglesa, canadiense, japonesa, española y danesa tienen en común el ser los sistemas públicos de radiodifusión del estado de sus países.
El modelo mexicano de radiodifusión pública y en especial de televisión nació de la recurrente demagogia del gobierno mexicano por educar al país. Llevar cultura a un país donde los más necesitados lejos de buscar educación, se encuentran en busca del sustento diario y aunque tienen televisores en su casa estos sirven para escapar de su realidad por unas horas, por lo que buscan entretenimiento.
Las televisoras públicas mencionadas al inicio, han sido capaces de hacer un balance perfecto entre su misión de llevar cultura, información y entretenimiento a las audiencias de sus países primero y más tarde a nivel mundial. Además de haber comprendido la importancia de la revolución tecnológica en la que vivimos.
Claros ejemplos son los programas informativos y editoriales de RTVE, que no se alinean directamente con la política del partido en el poder, sino con la realidad crítica de la España de hoy. Los debates en las cortes son transmitidos sin interrupciones y sin hacer comentarios tendenciosos o lisonjeros al jefe de estado español. Lo mismo sucede con la cadena canadiense CBC.
Son canales que transmiten y hablan de la cultura, de la realidad y además producen programas de entretenimiento de gran calidad. Isabel producida por RTVE cuenta la historia de la reina que hizo posible la existencia del Imperio Español. DR. La cadena pública danesa, produjo el año pasado la épica serie 1864, sobre la segunda guerra de los ducados, también conocida como la segunda guerra de Schleswig, en la que Dinamarca se enfrentó a Prusia y perdió lo que cambio la actitud beligerante de Dinamarca por una neutralidad que perduró hasta el la I Guerra Mundial. Ni que decir de las series históricas de la BBC que han desde los años setenta del siglo pasado captado la atención del público alrededor del mundo. Recuerdo que la década pasada la CBC dedicó una miniserie al polémico y muy querido primer ministro canadiense Pierre Trudeau. Nuestra televisión pública en la década de los setenta produjo Los bandidos de Río Frío y más recientemente Los Minondo, ambas series pasaron sin pena ni gloria.
La producción de las grandes televisoras públicas no se limita a entretenimiento e información, hay que sumar la enorme cantidad de documentales de gran calidad y actualidad mientras que nuestra televisión estatal basada en talk shows y programas de nulo interés por la temática que desarrollan menospreciando las exigencias de las audiencias.
La televisión pública mexicana jamás ha sido vista, como un organismo capaz de generar sus propios medios de producción. Amarrada al presupuesto federal y los caprichos de los gobernantes desde su nacimiento, tal vez, no me gusta ser mal pensado, para evitar que Canal Once e IMEVISION en su momento y años después, Una voz con todos, canal 30 creado por Felipe Calderón, la televisión pública pudiera competir con la televisión abierta privada. Durante los sexenios priístas los canales públicos han sido incapaces de producir sin el beneplácito de la burocracia nacida en Los Pinos o en las mediocres mentalidades de los funcionarios de la Secretaria de Gobernación. Basta una mirada a los actuales directores de Once TV y Canal 22 para darnos cuenta de la gravedad del asunto.
Nuestra televisión pública vio sus mejores años al final del sexenio de Ernesto Zedillo y durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón cuando se produjeron las primeras series en Canal Once y la barra infantil Once Niños se posicionó fuertemente en el gusto de los niños  y sus padres que encontraron una alternativa a la poco imaginativa oferta de Televisa y TV Azteca.
Primer Plano fue sin duda uno de los programas de opinión más importante de la década pasada, emulado y nunca superado por los programas tendenciosos de opinión de la televisión privada con periodistas que hoy gozan de menor credibilidad que los panelistas de Canal Once.
Series como XY, Bienes raíces y la tropicalizada Soy tu fan, obligaron al duopolio a producir series originales como TV Azteca o tropicalizadas como en el caso de Televisa.
Peor aún es la visión a futuro; la pobreza de los sitios de Internet de los canales públicos nos demuestra que a las autoridades aún no les queda claro la importancia del Internet, como tampoco parecen entender las tendencias de crecimiento de los usuarios que hoy en día nos dicen que el cincuenta por ciento de los mexicanos utilizan de manera frecuente el Internet y la tendencia como es lógico suponer será de mayor crecimiento.

publicado en roastbrief.com.mx el 2 de marzo de 2015
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viernes, 6 de marzo de 2015

La necesidad de una nueva televisión pública.



Nuestra televisión pública no despega. No evoluciona y no compite

Armando Enríquez Vázquez

En 2009 el canal 22 publicó un Manual de estrategias comerciales, en su presentación este manual anota:
Al prohibir a las televisoras culturales y educativas la comercialización de sus espacios, la ley actual las orilla a depender sólo de los recursos del Estado y, por tanto, a debilitar las vías por las cuales podrían conseguir mayor difusión y en consecuencia mayor cercanía con la sociedad
La crisis económica que se cierne sobre México, afecta ya a la reforma en materia de telecomunicaciones puesta en marcha. El ambicioso plan del gobierno federal para las cadenas de televisión públicas está frenado por los problemas del recorte presupuestal. Tal vez es hora de que el gobierno replanteé la estructura de la televisión pública y en general de la todo el sistema de radiodifusión del estado. Que mire hacia el futuro y plantee también su estrategia en las nuevas plataformas porque la pobreza de propuestas en este ramo es apabullador si se compara con las plataformas de otros sistemas públicos alrededor del mundo.
La televisión pública inició en nuestro país a finales de la década de los años cincuenta. El proyecto fue encabezado por el entonces presidente Adolfo López Mateos con el apoyo del empresario Alejo Peralta y la coordinación de los secretarios Jaime Torres Bodet de Educación Pública y Walter Buchanan de Comunicaciones y Obras Públicas. El 2 de marzo de 1959 el canal Once del Instituto Politécnico Nacional transmitió por primera y por espacio de media hora una clase de matemáticas.
La televisión privada había iniciado transmisiones casi nueve años antes el 1º de septiembre de 1950, cuando el canal 4 concesionado al empresario Romulo O’Farrill transmitió el cuarto informe de gobierno de Miguel Alemán. Alemán decidió un modelo de televisión para México que  favoreció a sus amigos con dos de las concesiones de canales de televisión comercial en nuestro país, el segundo fue Emilio Azcárraga Vidaurreta. De quien después el presidente resultaría socio en el canal 2. Una tercera señal fue concesionada al inventor de la televisión a color y pionero del medio en nuestro país Guillermo González Camarena.
En México por décadas existió una censura digna de cualquier régimen totalitario de Izquierda o derecha. Una libertad de expresión que el PRI pretendía haber institucionalizado como lo hizo con la Revolución y que estaba basada en las lisonjas de la mayoría de periodistas y empresarios amigos de los medios y silenciar las críticas por medio del dinero o de las balas.
A diferencia de los canales comerciales, la televisión pública nació con las manos amarradas; sólo el estado puede financiar a la televisión pública. Nadie en México pensó en ese momento que el alcance de un canal de televisión del estado podía estar más allá de la difusión cultural, la educación y más tarde del control de información, a pesar de que modelos como el de la BBC en Inglaterra o la NHK en Japón eran ya exitosos. Durante años lo prioritario de un canal de televisión del estado en México fue su labor social y educativa.
Durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz esta vocación social de la televisión se confirmó al instaurarse el ambicioso proyecto de la Telesecundaria que tanto benefició a lo largo de décadas a mexicanos que se encontraban en áreas remotas, con población limitada y sin opciones para acceder a escuelas, gracias a la Telesecundaria estos mexicanos tuvieron una forma de avanzar en sus estudios.
Más tarde los espectadores, a pesar de todo aquello que los supuestos expertos del estado trataban de implementar con programas doctos y aburridos, demostraron que la televisión se había convertido y era aceptada como una forma de entretenimiento, y sí dentro de modelo de entretenimiento se podía ofrecer algún tipo de conocimiento al espectador entonces el medio tenía también un valor didáctico o educativo. Las telenovelas históricas de la televisión privada financiadas por el estado y las telenovelas en las que se apoyaban los programas de alfabetización del gobierno fueron exitosos ejemplos de esto.
Sin embargo el Estado, sus productores y creadores de contenidos no entendieron esto y por décadas la palabra televisión del estado era sinónimo de una pésima y aburridísima televisión, plagada de programas sosos en formato de talk show y otros que a pesar de ser bien intencionados pavimentaron el camino que llevó a estos canales al infierno de ser ignorados por las audiencias durante muchos años.
Lo cierto es que la televisión del estado comenzó a convertirse en un pozo sin fondo para el erario por un lado y por otro un lugar desde el que se fomentó de manera oficial la corrupción de pseudo-periodistas que medraron con el dinero del estado y fueron parte de la corte sumisa del gobierno. El mejor ejemplo de esto fue la época en que Joaquín López Dóriga dirigió al equipo de noticias en IMEVISIÓN. Esto fue empeorando con el crecimiento de las cadenas estatales tanto a nivel federal como local. Los sistemas estatales de radiodifusión fueron y son en su gran mayoría órganos de propaganda oficial, controlados desde las oficinas de los gobernadores, quienes además los utilizan como casas productoras de sus presentaciones oficiales. Ningún canal de los estados ha creado una propuesta que sea interesante para poder competir con medios nacionales públicos o concesionados. Los medios de comunicación se convirtieron en los medios de propaganda como los de cualquier estado totalitario, aún hoy en día funcionan así y a veces de manera muy burda, muchas veces con equipos técnicos que deberían ya estar en los museos de la televisión, porque las prioridades de los gobiernos no puede, ni debe estar en los medios.
En ese sentido el primer presidente consciente de esto fue Carlos Salinas de Gortari quien vendió el elefante blanco que era IMEVISIÓN. Sin duda TV Azteca es hoy una empresa más sana de lo que nunca lo fue la televisora del Estado. Además cuando Salinas creó el canal 22 lo dotó de una figura mixta para captación de recursos que me da la impresión que el canal no ha utilizado de manera eficiente a lo largo de su historia.
Los recursos públicos para invertir en los medios es cada vez menor y los resultados están en la pantalla con programas baratos incapaces de atraer al público, es hora de replantear la manera en que los medios del gobierno federal se financian y sí es importante mantenerlos. El PRI, jamás podrá reconocer que los más gloriosos tiempos de Canal Once se dieron durante los gobiernos panistas, cuando la programación se convirtió en algo balanceado entre la cultura y el entretenimiento. Programas como de De todo con María Roiz, cumplían con una parte importante de divulgación de manera muy entretenida, pero el canal apoyo la producción de series de televisión que cambiaron en muchas personas la percepción del horario primetime del canal, dedicado en el pasado a el noticiero-propaganda del gobierno y películas compradas muchas veces por baratas y no por su relevancia. XY, Bienes Raíces, Soy tu fan, son solo algunos  de los nombres de una larga lista de producciones que hicieron que más mexicanos cambiaran de canal a la señal politécnica, a su fresca y diferente oferta televisiva. Se crearon fuentes de trabajo para los cientos de personas que participan en una serie como las que se produjeron durante los sexenios de Fox y Calderón. Cierto es vale la pena mencionarlo que los esfuerzos del Once por crear una barra infantil exitosa iniciaron antes de los gobiernos panistas y Once niños ha sido desde hace ya más de dos décadas uno de los estandartes de canal Once.
Pero Llegó Peña Nieto y los dinosaurios regresaron a las direcciones de Canal Once y Canal 22. La programación regresó a las películas compradas, a pasar de nuevo las viejas series y a los talk shows aburridos y doctos. O sea a llenar los tiempos aire dividiendo el presupuesto en programas baratos y sin interés alguno para el espectador promedio.
Ahora que el gobierno tendrá menos dinero, es momento de replantear la radiodifusión pública. Pensar en la inversión privada con la finalidad de crear programas competitivos y que se conviertan en productos comercializables de manera interna e internacional que puedan traer dinero a las arcas que ya no tienen y no tendrán petróleo para llenarse.
Son tiempos de cambio que el grupo de sordos, ciegos y mudos que dirigen este país no entienden y pretenden entender como oligofrénicos continuar andando sin darse cuenta de que la pared con la que se están topando una y otra vez.
El éxito de cadenas como BBC, RTVE, NHK, PBS, debe ser ejemplo para el gobierno priísta que, desgraciadamente, pretende medios de comunicación ratoneros como su mentalidad, mentirosos como su realidad, manipulados como los empresarios del ramo.
La multiprogramación de los canales del estado es también una gran ventana para demostrar nuestro talento y creatividad, que no sólo los eternos programas de turismo y en la última década de gastronomía, están agotados, tanto en temas como en géneros. Que los mexicanos pueden escribir, dirigir y crear ficciones diferentes a las melodramáticas telenovelas. Empresarios, empresas y fundaciones culturales de la iniciativa privada pueden ser parte importante de una nueva etapa de la televisión pública y sus contenidos, dar un respiro al estado para crear empleos en una industria que se encuentra secuestrada por el duopolio.

¿Si el gobierno ha traicionado a México y liberado los recursos petroleros, porque se niega a soltar un área no prioritaria para el estado como son los medios de comunicación? La televisión pública en México puede ser una gran mosaico de opiniones y producciones que el estado es incapaz de ver.

publicado en blureport.com.mx el 25 de febrero de 2015
imagen: oldladyandpurpledragon.com