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martes, 26 de marzo de 2019

Clare Hollingworth, la mayor primicia del siglo XX.



Con veintisiete años y una semana en el trabajo Clare Hollingworth se convirtió en la periodista que anunció el inicio de II Guerra Mundial desde el frente polaco. Esa no fue su única guerra.

Armando Enríquez Vázquez

Clare Hollingworth no fue la primera corresponsal de guerra inglesa, pero sin duda su trabajo a lo largo de más de seis décadas la hizo presenciar y registrar casi todos los conflictos bélicos de relevancia en el siglo XX.
Clare Hollingworth nació el 10 de octubre de 1910 en Leicester en el Reino Unido, su padre era un agente de ventas de un zapatero de la región. Claire pasaba los veranos en una granja donde junto con su hermana Edith, dos años menor que ella, descubrían diferentes, de acuerdo con sus propias palabras, aspectos de la vida. Ya desde su infancia Clare fue testigo de la guerra, en las cercanías de Leicester ocurrieron al menos dos bombardeos alemanes desde un Zepelin durante la I Guerra Mundial. Años más tarde a su padre le gustaba llevar a sus hijas a los sitios históricos de las grandes batallas inglesas.
Su educación fue la de una niña y joven perteneciente a una clase social alta, el negocio de las botas se había beneficiado de la Guerra, lo que dio a su padre una postura económica bastante holgada. Clare estudió a la edad de 16 años por insistencia de sus padres en la Universidad de Leicester Ciencias domésticas. Su excelente formación anterior pretendía culminar de acuerdo con sus padres con el estudio esperado de toda joven inglesa para convertirse en ama de casa. Clare estaba comprometida para casarse en 1932 y tenía un trabajo que le ayudaba a mantener cierta independencia económica, sin embargo, Clare estaba más interesada en la política mundial y el nacimiento y amenaza que representaba el nacionalsocialismo alemán que por la idea de convertirse en ama de casa. En 1933 el compromiso se rompió. Con la ayuda de sus padres, Clare se inscribió en el Instituto de Altos Estudios Internacionales en Ginebra, para tomar cursos de relaciones internacionales.
A su regreso a Inglaterra, Clare Hollingworth consiguió un trabajo en la Unión de la Liga de las Naciones, una especie de rama de la Liga de las Naciones en Londres y para la cual Clare, daba platicas y seminarios. Viajaba también ocasionalmente a Ginebra a la Liga de Naciones donde se codeaba con los corresponsales de los diarios ingleses. En el verano de 1934 viajó a Croacia a con el objetivo de aprender croata y tras el verano regresó a Inglaterra para continuar su trabajo en la Unión de la Liga de las Naciones sin haber aprendido croata. A finales de ese año conoció a Vandeleur Robinson un hombre 10 años mayor que ella que también trabajaba en la Unión de la Liga de Naciones y con el que se casó a finales de 1935.
En 1938 la pareja ayudaba a personas a escapar de la persecución nazi, operando desde Praga. Clare trabajó no sólo con ciudadanos checoslovacos, a partir de la primavera de 1939 ayudó también a ciudadanos polacos, alrededor de unos tres mil ciudadanos en la mira de los Nazi. Los esfuerzos y el tesón de Hollingwoth convencieron a los altos mandos del Daily Telegraph de contratarla como reportera, en su primer viaje de regreso a Polonia el 27 de agosto de 1939, Claire detuvo el automóvil propiedad de un diplomático inglés que conducía rumbo a la ciudad fronteriza de Katowice, el cual había sido rebasado unos minutos antes por un comando de motociclistas alemanes que al ver la bandera inglesa que ondeaba en el frente del auto continuaron su marcha y observó gracias a una ráfaga de viento que levantó los toldos camuflados que los ocultaban a cientos de tanques alemanes alineados contra la frontera polaca, que se encontraba a un poco más de 30 km. Clare llegó a Katowice para llamar a Londres y anunciar a su diario acerca de su descubrimiento. Esto se convirtió en una de las mayores primicias informativas que se han dado a lo largo de la historia del periodismo. La portada del diario inglés publicó el 29 de agosto de 1939 en su portada la información de su novel corresponsal. El 1º de septiembre Clare volvió a llamar a la redacción del diario para informar sobre el inicio de la invasión Nazi a Polonia, ante la incredulidad del redactor del diario, Clare sacó el teléfono por la ventana para que en Londres escucharan el pasar de los tanques alemanes bajo su ventana.
Clare Hollingworth es reconocida como la más importante periodista guerra. Durante el conflicto mundial reportó además del frente en Polonia, desde Grecia, Rumania, en Bucarest cubrió la abdicación de Carlos II de Rumania, más allá de la II Guerra Mundial. Los frentes en Turquía y Egipto. Clare Hollingworth fue no sólo una importante reportera, fue osada. En tiempos en los que las mujeres reporteras no eran acreditadas para estar en el frente de guerra, ella consiguió estar en lugares importantes, por ejemplo, junto a Eisenhower en el frente de Argelia.
Al finalizar la II Guerra Mundial, Clare fue una de las primeras reporteras en estar en el conflicto de Palestina, se jactaba de haber negado el saludo a Menahem Begin, futuro primer ministro israelí, por su participación en un bombardeo contra civiles palestinos. Estuvo un tiempo en Beirut. En 1951 se divorció y poco después se caso por segunda vez. Esta vez con Goeffrey Hoare, corresponsal del Time’s en Medio Oriente, quien falleció en 1965. 
En 1963 siguiendo una historia de espías ingleses del MI6 que habían huido con información a la Unión Soviética, Hollinworth descubrió a un tercer doble agente llamado Kim Philby y le dio la primicia a The Guardian, diario para el que trabajaba en ese momento, que por temor a una demanda del gobierno inglés, decidió no publicar la historia por unas semanas hasta que el propio gobierno se vio obligado a aceptar la existencia de este tercer espía.
En 1967, se convirtió en la corresponsal del Daily Telegraph en la guerra de Vietnam y una vez más con ese ojo analítico y su gran poder de observación anuncio las negociaciones de Estados Unidos con el Vietcong y vaticinó el abandono de Estados Unidos, sin haber logrado su objetivo.
En 1973 se convirtió en la corresponsal del Daily Telegraph en la República Popular de China.
Entre sus grandes entrevistas se encuentra la que hizo al Shah de Iran y que se dice que fue la última que dio el gobernante iraní. Su sobrino en la biografía de la periodista titulada “Of Fortunes and War: Clare Hollingworth, First of the Female War Correspondances” dice que también fue la autora de la primera entrevista que el joven gobernante iraní concedió al inicio de su sangriento reinado.
Consiguió el apoyo de Indira Gandhi para dirigirse a la guerra entre India y Paquistán.  Salvó muchas veces la vida, rompió muchas veces las reglas con tal de hacer su trabajo. En alguna ocasión declaró: “No sé porque me emociona tanto estar en la guerra, no soy valiente.” Decidió radicar en Hong Kong desde 1981 hasta su muerte ocurrida el 10 de enero de 2017 cuando tenía 105 años. Clare Hollingworth publicó a lo largo de su vida 4 libros sibre sus diferentes experiencias como periodista y una autobiografía que tituló: Front Line publicada en 1990
Sus restos de acuerdo con su última voluntad fueron enterrados en Hertfordshire Inglaterra.

publicado en mamaejecutiva.net el 19 de marzo de 2019
imagen wikipedia.org 

martes, 29 de mayo de 2018

Oriana Fallaci audaz e inquisitiva.




Entre las grandes periodistas del siglo XX, la voz de Oriana Fallaci resalta no sólo por los personajes a los que entrevistó, cómo los confrontó y su forma crítica de ver a Occidente del siglo XXI.

Armando Enríquez Vázquez

A Oriana Fallaci la leí por primera vez a finales de la década de los ochenta, lo primero que me llamó la atención fue la manera directa que utilizaba para dirigirse a sus entrevistado, su punto de vista radical y el enorme amor por muchas de las cosas acerca de las que escribía empezando por su pareja Alekos Panagoulis.
Oriana Fallaci fue a lo largo de su vida una mujer valiente a la que al final de su vida nada indignaba más que lo que ella consideraba la posición cobarde de occidente frente al Islam, Al único líder que le concedía un poco de osadía era a George Bush Jr. Oriana Fallaci despreciaba las medias tintas y seguramente despreciaría esas tonterías norteamericanas que hemos adoptado en todo el mundo y llamamos de manera errónea políticamente correcto.
Oriana Fallaci fue radical desde pequeña, sus ideas comunistas fueron las enseñanzas de un padre anti-fascista en plena era de Mussolini. Oriana nació en Florencia el 29 de junio de 1929 y desde muy temprana edad se convirtió en correo de las fuerzas partisanas que se oponían al dictador italiano.  Al terminar la II Guerra Mundial Oriana decidió dedicarse a la escritura y pronto más allá de convertirse en literata se encontró escribiendo artículos. Era ya una periodista que mandaba a crónicas a diferentes diarios como Il Corriere della Sera y el semanario El Europeo a finales de la década de los 40`s.
Se convirtió en corresponsal y se le asignó o se asignó ella misma como comentaría muchos años después en una entrevista cubrir la guerra de Vietnam en 1967, fue entonces cuando la fuerza como periodista de Fallaci estalló. Además, en el país de Asia conoció a Francois Pelou de quien se enamoró y con quien mantuvo una relación amorosa por más de diez años. En 1968 invitada por el Consejo Nacional de Huelga y como corresponsal de El Europeo Oriana llegó a México y estuvo presente en el edificio Chihuahua de Tlatelolco la fatídica tarde del 2 de octubre cuando el ejército bajo las órdenes del presidente Díaz Ordaz y su Secretario de Gobernación Luis Echeverria masacró a los estudiantes de México. La misma Oriana Fallaci recibió tres tiros en la espalda y estuvo a punto de morir. Abandonada por tres horas desangrándose hasta que alguien la identifico. Existe una secuencia fotográfica de Associated Press realizada por el fotógrafo Jesús Díaz donde se capta el momento en que Fallaci es herida. Al día siguiente el gobierno mexicano le envío flores al hospital que la italiana con su franqueza rechazó. Escribió acerca de la matanza y se indignó ante los timoratos periódicos y periodistas mexicanos, algo que parece no haber cambiado mucho en cincuenta años.
Oriana realizó una serie de entrevistas de la mayor relevancia con los personajes centrales de la historia de finales de la década de los 60 y a lo largo de los años setenta: Henry Kissinger, Al general Giap, vencedor en Vietnam sobre las fuerzas norteamericanas, Golda Meir, Mohamed Reza Pahlevi, el sangriento monarca iraní y a su sucesor el creador de la teocracia en esa nación el Ayatolah Jomeini a quien sacó de sus casillas y frente al cual Oriana se despojó de las ropas obligatorias para las mujeres. Yasir Arafat, Bobby Kennedy, El rey Hussein de Jordania, Indira Gandhi, Julio Andreotti fueron otros más de los personajes a los que la italiana entrevistó.
En 1973 conoció al activista de izquierda griego Alexandros Panagulis, de quien se enamoró. Panagulis era un hombre que había estado en prisión por haber intentado derrocar a la junta de militares que gobernaba Grecia, Panagulis fue detenido y sometido a las peores torturas. Tras la llegada de la democracia a Grecia, Alexandros fue liberado. Fue electo diputado y en 1976, tres años después de haber conocido a Oriana murió en un accidente automovilístico que siempre fue calificado de sospechoso por Fallaci y muchos seguidores de Panagulis, pues el político griego estaba listo para hacer públicos una serie de documentos que implicaban a los gobernantes griegos con los generales genocidas que habían gobernado aquel país tras la II Guerra Mundial.
Entre los libros que Fallaci publicó dedicó uno llamado “Un Hombre” a su amado Alekos Panagulis tras la muerte de este, muchas de sus entrevistas fueron recopiladas en el volumen “Entrevista con la Historia” y escribió otro titulado “Carta a un Niño que Nunca Llegó a Nacer” inspirado en su fallido embarazo que terminó en un aborto espontaneo.
Desde la década de los ochenta vivió en Nueva York, en una vida de reclusión, concedió algunas entrevistas. Fallaci volvió a los titulares cuando después de los atentados en Nueva York el 11 de septiembre de 2001 publicó un texto que más tarde se convirtió en un libro titulado “La Rabia y el Orgullo”, en el que manifestó su enojo contra los países de Occidente por haberse vuelto permisivos con el Islam. Llamó a Europa, Eurabia y fue muy crítica del Islam sorprendiendo a muchos de sus seguidores. Esta postura anti-islamica la mantuvo Oriana hasta el final de sus días. En ese texto de 2001 Fallaci se autodefinió como “una que nunca está contenta por nada y con nadie, comenzando por sí misma.
El 27 de agosto de 2005, Oriana la atea fue recibida por el Papa Benedicto XVI en una audiencia privada en la residencia papal de Castel Gandolfo, sólo hubo una condición la periodista no podía escribir nada acerca de la reunión que se mantuvo confidencial. La última gran entrevista de Fallaci jamás se publicó.
“Quiero morir en Florencia y ha llegado el momento, pero moriré de pie como lo hizo Emilie Brontë.” Se dice que le dijo a una amiga antes de iniciar el último viaje de Nueva York a la ciudad que la vio nacer. Fallaci murió el 15 de septiembre de 2006. Tenía 77 años.



publicado en mamaejecutiva.net el 21 de mayo de 2018
imagen wikipedia,org