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lunes, 10 de junio de 2024

Una forma siniestra de parafrasear a Kieslowsky.

 


Una nueva película de Netflix oscura, siniestra y despiadada nos recuerda únicamente por su título a otro cineasta polaco.

Armando Enríquez Vázquez

Entre 1993 y 1994 se estrenó la trilogía del cineasta polaco Kristof Kieslowski. Haciendo referencia a la bandera francesa las cintas se titulan: Azul, Blanco y Rojo.

Los colores del mal: Rojo es un estreno de Netflix. La cinta polaca me recordó la obra de Kieslowski, aunque sólo la nacionalidad del director y el rojo del título son dos puntos en común de estas obras. Y el nombre que no sé si hace alusión a Kieslowski aunado al hecho de la nacionalidad polaca de la película fueron en esta ocasión lo que me llevo a verla. Sin trailer, ni poster que a veces resultan el gancho, mas de una vez tramposo y mañoso.

El director Adrian Panek ha logrado una cinta siniestra que sólo invita a buscar las novelas de Malgorzata Oliwia Sobczak, que aun no son traducidas al español y que sin duda tras el estreno de la película en Netflix provocará su difusión en diversos idiomas. Las novelas cuatro hasta la fecha; rojo,negro, blanco y amarillo que acaba de publicarse este año.

Las novelas y la serie están protagonizadas por el investigador Leopold Bilski y la jueza Helena Bogucka, quienes se unen al inicio de la saga porque la victima del crimen que investiga Bilski es la hija de Bogucka; Mónica.

Mónica pertenece a la clase alta de la sociedad polaca, su padre un afamado abogado y su madre jueza en el sistema judicial de aquel país, pero ella hija única se siente relegada y se dedica como a la vida de los excesos. Trabaja en la barra de un antro popular entre la juventud y propiedad de la mafia.

Su cuerpo desnudo y con los labios cercenados aparece a la orilla del Báltico. La acción sucede en el área metropolitana formada por las ciudades de Gdansk, Gdynia y Sopot, conocida popularmente como Triciudad,

A lo largo de esta muy bien lograda cinta, descubriremos no sólo las razones detrás de la muerte de Mónica, si el habitual mundo de corrupción legal e ilegal de este tipo de cintas.


Con actuaciones bastante aceptables destacando la de los protagonistas; Jakub Gierszal, Bilski. Maja Ostaszweska, Helena Bogucka y Zofia Jastrzebska, Mónica Bogucka. Junto a un elenco que los acompaña muy bien, resalta la actuación de Jan Wieteska quien interpreta a Mario Dubiela, el mejor amigo de Mónica, que con tan solo unas miradas dice más que con un monologo. El guión de Lukasz M. Maciejewski, Adrian Panek y la autora de la novela resulta muy bueno y la capacidad y visión para dejar la historia en una película de poco menos de 2 horas en lugar de haber escogido el formato de serie o miniserie, lo cual resultó correcto, así como la extraordinaria dirección de Panek hacen que Los colores del mal: Rojo, sea una película que vale la pena ver en más de una ocasión y dejarse abrumar con su perturbadora y siniestra anécdota y la propuesta visual alrededor de la misma.

Esta vez evité los spoilers porque Los colores del mal: rojo merece verse con los ojos vírgenes de un espectador que llega como lo hacíamos en antaño al cine atraído por el simple nombre de la cinta.

lunes, 18 de abril de 2022

Monstruos de Cracovia

 


En la oferta de series del este de Europa, sin duda las propuestas polacas del drama a la fantasía, son de las más interesantes. Aquí otro buen ejemplo que vale la pena ver.

Recuerden que esta es una zona de spoilers y es responsabilidad del lector el continuar con la lectura.

Sí de monstruos primigenios se trata, nada más lovecraftiano que un antiquísimo y olvidado culto que surge de las entrañas de la tierra. Dioses tectónicos que están en el subconsciente humano y que esperan salir a la superficie para retornar a su creación y acabar con los osados humanos que se han atrevido a desafiarlos. Monstruos de Cracovia es una serie con esa premisa y que funciona a pesar de los pequeños huecos que tiene en su argumento y de ciertos efectos que son muy malos.

Creada por la novelista y cineasta Kasia Adamik y la cineasta Olga Chajdas, Monstruos de Cracovia esta ubicada en el presente cuando Aleksandra “Alex” Walas (Barbara Liberek) una joven que vive una vida al borde, drogas, alcohol, sexo, y con un pasado que la atormenta, su madre se suicida estrellando el auto en el que viaja con Alex niña en un árbol y Alex pasó algunos días en el auto con el cadáver de la madre. Alex es criada por su abuela en el campo polaco.

Alex, ahora convertida en una universitaria de nuevo ingreso en la ciudad de Cracovia, lleva como ya dije habita en el wild side.  Alex tiene además visiones que ella piensa son alucinaciones que demuestran que sufre de alguna condición mental como esquizofrenia.

En este cocktail de vida atormentada y desenfrenada Alex conoce en un bar a Lucjan (Stanislaw Linowski), un estudiante de medicina con quien tan solo cruza palabras, Lucjan al servicio del investigador y profesor Jan Zawadzki (Andrzej Chyra) quien investiga antiguos cultos y ha conformado un grupo de jóvenes con dones especiales, entre ellos, además de Lucjan esta Iliana (Anna Paliga), una chamana con un ojo tatuado en cada palma de la mano, que recuerda al monstruo de Guillermo del Toro en el Laberinto del Fauno, y que en realidad es una antiquísima práctica chamánica que conectaba al chamán con el futuro y el pasado, le permite ver más allá de la realidad. Las gemelas Hania y Basia (Maja Chan y Kaja Chan), capaces de leer la mente.

Cuando Alex es invitada a formar parte del grupo, ella cree que como parte de la investigación de Zawadzki y decide huir casi de inmediato al darse cuenta de se le considera pieza clave en las labores de este grupo. En su deambular se topa con un niño que hemos visto en las primeras secuencias de la serie y que supuestamente vive maltratado por un padre alcohólico, este niño huye de Alex y esta llega hasta la casa del infante donde un ser monstruoso intenta acabar con el niño, Alex decide interponerse y por accidente descubre como acabar con el monstruo, al menos eso cree ella, porque a su lado, desde tiempos del fatal accidente que marca su vida hay un ser luminoso que parece protegerla a manera de ángel de la guarda pero que también en esa protección que brinda a Alex puede perder su condición y poderes.

Desgraciadamente como Alex descubre al llegar Zawadski y sus alumnos a la escena del incidente para recuperar el cadáver del ser fantástico, que ha obrado en el sentido contrario, el niño es la encarnación de un dios oscuro que pretende acabar con la humanidad y con Alex y el Monstruo era el enviado para acabar con él.

En una excavación aparece una representación de un dios de tres caras perteneciente a una antiquísima religión, esta reliquia se posee a uno de los ingenieros de la obra quien guarda la figura y obedece al niño oscuro en su actuar para acabar con el mundo.

La serie es atractiva y aunque los personajes no están muy bien dibujados, el mismo personaje de Alex se descompone pues no es totalmente consistente con su rebeldía o adicciones, pero su despertar y la conciencia que va adquiriendo se desarrollan conforme a lo esperado. Los efectos especiales van de los buenos a los realmente malos y el niño es el negrito en el arroz pues su actuación es pésima y el doblaje de su voz por la del ser divino es terrible, siempre fuera de lipsing

Una de las grandes virtudes de la serie es mostrar a los espectadores de otras regiones del mundo la belleza de la ciudad de Cracovia, lo imponente de su famosa mina de sal y para no salir del tema la presencia del Dragón de Wawel uno de los mitos fundacionales de la segunda ciudad en importancia de Polonia. Alex es al final de cuentas la reencarnación de una poderosa chamana.

En muchos sentidos Monstruos de Cracovia me recordó a la mexicana Diablero también producida por Netflix en 2018, las buenas intenciones, las historias fantásticas locales y la fuerza de algunos personajes, disculpan en parte la falta de los efectos hollywoodenses que muchas veces como en el caso de Strange Things sólo enmarcan argumentos sosos y personajes lugar común. En parte porque a pesar de las inconsistencias del argumento, la dirección, la edición y la fuerza de algunos de los personajes salvan la serie.

Rescatables entre tantos superhéroes cursis y predecibles y melodramas que no vale la pena ni ver el tráiler, a Monstruos de Cracovia vale la pena darle una oportunidad y ya esperamos la segunda temporada.

imagen: Netflix

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Un pantano trece años después



 El tiempo transcurre, no así los misterios que s ocultan en el pantano polaco. La serie de Netflix nos recuerda que muchas veces todo se mueve para que siga igual. 

Armando Enríquez Vázquez

El año pasado Netflix estrenó lo que parecía una miniserie polaca llamada El Pantano. La historia centrada en una investigación periodística del asesinato de un funcionario escolar y una prostituta en la Polonia comunista llena de represión y censura. Esta investigación deja entrever la corrupción y lugares oscuros de la pequeña ciudad polaca de Gronty, así como los recuerdos del viejo periodista Witold Wanycz (Andrzej Seweryn), sobre su juventud y su relación con una joven alemana que tras la II Guerra Mundial regresó a Alemania para convertirse en una afamada artista gráfica. El sueño de Witold es viajar a Alemania y rencontrarse con esta mujer. En el otro extremo se encuentra el periodista novato Piotr Zarzycki (Dawid Odrodnik), hijo de un alto funcionario del partido comunista polaco que recién casado con Teresa (Zofia Wichlacz) que esta embarazada y al parecer mientras él huye de la sombra de su padre para forjar su carrera, ella también esta buscando nuevos horizontes que la liberen de la reputación que le dejó una relación lésbica. El bosque aledaño a la ciudad oculta el secreto de una matanza nazi, pero algo más también que no se esclarece bien en esa primera entrega pero que impactó directamente en la relación entre Witold y la adolescente alemana.

Al final de la primera entrega los cabos que quedan cabos sueltos no parecen demasiado fuertes para pedir una segunda temporada, las tramas principales se resuelven de forma lógica y convincente, por eso al ver anunciada una segunda temporada ubicada 13 años después me llamó la atención.

Esta segunda temporada es sorprendentemente coherente con la primera, la evolución de los personajes, la situación de Polonia ha cambiado es 1997, el comunismo ha desaparecido pero el peso de un sistema corrupto aún se cierne sobre Gronty, esta vez la tragedia que provoca todo es una gran inundación que devasta Gronty y desentierra cientos de cuerpos del cementerio clandestino en el bosque cercano al pueblo.

Piotr regresa al pueblo para dirigir el diario local en el que se inició trece años antes, con él llegan Teresa y la hija de ambos, la adolescente Wanda (Wanda Marzec) y se instalan en un nuevo desarrollo residencial que no sufre daño alguno por estas inundaciones a pesar de encontrarse en una zona muy vulnerable de los suburbios del pueblo, pues de manera providencial, al parecer, un dique se ve rebasado por el agua y la corriente toma otro rumbo que incluye las calles de Gronty.

La aparición del cadáver de un adolescente entre los escombros del paso del torrente cercano al dique desata una investigación policial que ninguno de los policías locales quiere llevar a cabo y/o que progrese y la única empecinada en hacerlo es la sargento de policía Anna Jass (Magdalena Rozczka) quien está en Gronty en un programa de intercambio con la policía de Cracovia, en un principio parece que a manera de castigo, pero la policía deja ver hacia el final de la temporada que sus órdenes son otras. Como en muchas de las series policiacas, Jass tiene un trauma por una investigación mal resuelta que la atormenta y la obliga a tratar de resolver este caso. Tal vez, el motivo de su traslado a Gronty desde la ciudad de Cracovia sea también el hecho de ser lesbiana, en un país que comenzaba a levantar su puritanismo comunista y católico.

También está el secuestro y desaparición del hijo de un poderoso empresario de la ciudad que lleva meses sin ser investigado, algo que es una prioridad para el diario que dirige Piotr, pues el empresario es el principal anunciante.

Mientras Witold se ha recluido como un ermitaño en su departamento, únicamente visitado por los fantasmas de su adolescencia y por Nadia la prostituta a la que ayudó a huir de Gronty en la primera temporada y que ahora es la dueña del salón de belleza del pueblo.

Piotr visita a Witold y le pide escribir un texto para el periódico sobre la verdad que oculta el bosque de Gronty, algo que al principio el viejo periodista se niega a hacer y lo mismo sucede cuando le pide lo mismo al viejo disidente político Kazimierz Drewicz (Michal Kaleta) quien, reintegrado a la vida pública y al diario, ahora se encarga de escribir los horóscopos y trata mantenerse apartado de todo. Al final ambos escribirán sus textos.

La investigación que Jass se empeña en continuar demuestra que el dique fue dinamitado para evitar que el conjunto residencial se inundara. También esta el viejo fiscal de la región y el fantasma de la amante de Piotr en la relación con Teresa que descubre un nuevo amor. Piotr continúa siendo un peón, sin que él lo reconozca. Mientras que la investigación de Piotr sobre el secuestro del hijo del empresario lo llevan a lugares más cercanos de lo que el mismo espera.

Todo se ha movido y cambiado para seguir igual, poder político que es remplazado en parte por poder económico. La censura convertida en autocensura e intereses comerciales en un supuesto diario independiente. Y todos los personajes están relacionados en una serie de giros de tuercas y guiños que crean una telaraña de finos hilos y vasos comunicantes.

Al final todo habrá de solucionarse, los horrores del momento y del pasado llenan la historia y una última vuelta de tuerca precede al fade out final. Cómo en la temporada anterior todo parece resuelto, existen muchos cabos sueltos que parecen insignificantes, aún quedan preguntas sin contestar, empezando por ¿qué sucedería si Witold viaja a Alemania y encuentra a la artista alemana que fue el amor de su adolescencia y cuyo recuerdo junto con un acto de cobardía que el periodista cometió y nos es revelado en esta segunda entrega lo han marcado en su vida?

Supervivencia y traiciones, supervivencia y nuevas oportunidades parecen una constante que rodea a los diferentes personajes de la serie.

Igual de breve que la primera entrega, sólo 5 episodios, esta nueva temporada de El Pantano es muy sólida, con personajes que no han cambiado en lo fundamental, pero a los que los años han matizado. Escrita de manera brillante y con actuaciones que destacan por no ser estridentes, ni llamativas, El pantano engancha desde los primeros minutos de la segunda entrega. La fotografía es sobria y gris como lo fueron los años de la dictadura comunista y los medrosos y temerosos años que siguieron a su caída solo sirve para reforzar el escenario planteado por el guión. 

Aunque al parecer Netflix no ha dicho nada acerca de una tercera temporada, hay quienes asumen que la habrá. En lo personal creo que esa historia central entre Witold y la artista alemana es la gran pieza faltante. No es imprescindible porque todos sabemos lo que los años y la distancia representan, pero en tiempos en que todos quieren que se les explique todo, nadie mejor para no dejarlo a la interpretación que los productores y escritores. El Pantano es una buena serie para ver.


Publicado originalmente en roastbrief.com.mx en agosto de 2021

imagen Netflix

martes, 2 de febrero de 2021

Símbolos. Segunda temporada, la sequía de contenidos.




Las plataformas están buscando maneras de satisfacer a las audiencias que demandan constantemente nuevos y atractivos contenidos no siempre con buenos resultados.

Armando Enríquez Vázquez.

Todos sabemos que los medios como la radio o la televisión devoran contenidos, el aire no admite pretextos, ni excusas. Lo que vamos descubriendo en los tiempos del confinamiento global es que en el caso de los contenidos On demand, que tanto elogiamos y preferimos, esta necesidad de una oferta mayor de contenidos a la medida de diferentes y millones de espectadores la demanda del monstruo por ser alimentado es aún mayor.

Las plataformas están buscando maneras de satisfacer a las audiencias que demandan constantemente nuevos y atractivos contenidos, en el caso de Amazon Prime el hecho de ir liberando un capítulo a la semana de The Boys nos demuestra que la plataforma no tiene los contenidos que le gustaría para sus suscriptores. La producción de las nuevas temporadas de Marvelous Mrs. Maisel y Carnival Row se vieron interrumpidas por la pandemia, ante este panorama las dos plataformas de contenidos de video más populares se han visto obligadas a llenar sus catálogos, para fortuna de muchos y conocimiento de otros, con cintas y series de décadas pasadas. A mi parecer esto debieron haber hecho hace mucho y no esperar la emergencia sanitaria. No todo lo nuevo es bueno y como ejemplo basta un botón, aunque existen muchos en ambas plataformas.  

Hace apenas un mes reseñé la primera temporada de Símbolos la serie polaca producida por AXN en 2018 y distribuida a nivel mundial por Netflix este año. Tal vez por ese frenón en la producción del que hable al inicio, esta semana Netflix estrenó la segunda temporada que como anoté ya en el primer texto se estrenó en abril de este año en AXN, algo que no suele suceder en la plataforma de Internet.

¿Por qué ver la segunda temporada, sí la primera es bastante incongruente? Por lo general tengo la manía de ver las continuaciones de historias que veo y no me gustan sólo por morbo, podría decir por curiosidad, pero no, es morbo puro por saber como se intenta reparar los daños argumentales y narrativos. En este caso también tiene que ver la falta de nuevas series que me llamen la atención. Además, se trata de una temporada breve. Símbolos consta de sólo 8 capítulos en cada una de sus temporadas.

En la segunda temporada lo que sucede es que a partir de mantener a un puñado de personajes que ya conocemos se cuenta una historia que, aunque quiere parecer continuación, es otra totalmente diferente.

Sabemos por la primera temporada que: en las Montañas del Búho, en las que estás enclavada la villa de Sowie-Doly, donde se desarrolla la historia, los Nazi intentaron desarrollar un arma secreta cuyos planos están en manos de dos diferentes habitantes del pueblo; el falso pastor del pueblo Jonasz (Andrezj Mastalerz) y un coleccionista que termina en manos del primero al final de la primera temporada. Sabemos también que el oficial de policía Krzysztof Sobczyk (Piotr Trojan) es un asesino en serie en desarrollo y que al final de la primera temporada secuestró a Nina Trela (Magdalena Zak) la hija del comisario que llega Sowie-Doly en el inicio de la serie. Sabemos que el nuevo cura del poblado, el padre Roman (Rafal Cieszynski) es tan sociópata como Krysztof. Que el pueblo esta lleno de personas con severos problemas mentales.

Para la segunda temporada el comisario Michal Trela (Andrzej Konopka) ha regresado al alcoholismo con la desaparición de Nina, continúa viviendo en la posada de su subalterna Ada (Helena Sujecka) quien se ha separado de manera definitiva de su marido Blazej (Michal Czernecki) que en esta temporada competirá por la alcaldía de la aldea en contra del corrupto y ahora discapacitado alcalde, Antoni Pazske (Miroslaw Kropielnicki), quien tras el accidente en el bunker está en silla de ruedas además de haber sido inhabilitado por corrupción. No quiero entrar en los detalles telenovelescos que inundan la segunda temporada, me voy a detener un momento en los nuevos personajes que incorpora la serie y los hilos narrativos erráticos con los que nos envuelve. Dos personas que viajan desde Bratislava a Sowie-Doly en busca del arma secreta; la nave que parece un platillo volador. Eliza (Ewa Jakubowicz) y su esposo quienes para construir el misterio necesario para hacer interesante la serie desaparecen en el primer capítulo abandonando su vehículo y a su bebe. Así como Twerski (Mariusz Ostrowski) y la siniestra Kaja (Barbara Wypych) que apoyan, pagan la candidatura de Blazej, Kaja incluso se casa con él en busca de un nunca claro apoyo pero que tiene que ver con el arma secreta Nazi. Pero además esta la historia de un hombre demonio que ayudo a los Nazi de la zona y que en teoría oculta un tesoro y un guardian de los bosques de la región. La historia que quiere rodearse con halo de misterio y extrañeza no logra del todo su objetivo, pero lo peor desgraciadamente es que logra caricaturizar y despersonalizar a los personajes que nos presentaron en los primeros ocho capítulos, jamás se nos explica porque Agata la hija del alcalde ya no va a la escuela, ni cómo es que el comisario Trela se recupera tan rápidamente de su alcoholismo.

La historia más importante; la desaparición de Kasia (Bianka Pilitowska), la adolescente hija de la amiga de Ada asesinada en la primera entrega y la abulia de su alcohólico padre, parece por momentos prescindible. La culpabilidad de Trela tampoco es importante. Lo parcialmente relevantes es que al final, la historia que nada tiene que ver con la primera es sólo un pretexto para intentar de crear un universo similar al de otras series que tienen más que ver con lo sobrenatural y lo misterioso al más puro estilo de Los expedientes secretos X, que con el thriller y el enigma criminal que se nos planteó en un inicio, y aunque desde la primera entrega están presentes los planos del arma secreta o nave nazi el giro de tuerca obligado en el caso de la serie con una llave inglesa, no resulta verosímil.

Aun no se sabe si habrá una tercera temporada, AXN o Netflix no se han manifestado al respecto, pero no parece lógico que la haya más que interés o incógnitas el final resulta tan predecible y soso como el resto de la serie. Peor lo que todos debemos reflexionar en los tiempos del democrático Internet y la maravilla del On demand, es si los contenidos pueden seguir siendo tan mediocres como muchas veces lo son en los medios tradicionales ante la demanda de tener materiales al aire.

publicado el 28 de septiembre de 2020 en roastbrief.com.mx

imagen netflix.com

jueves, 24 de diciembre de 2020

Símbolos… ¡No me hagan eso!



 

La serie polaca de lento desarrollo engancha poco a poco al espectador, para finalmente hacernos gritar… de enojo.

Armando Enríquez Vázquez

Nunca sobra la advertencia, zona de spoilers adelante.

Nada peor en una serie con un cliffhanger forzado para crear una segunda temporada. Eso sucede con la serie Símbolos originalmente producida por AXN en 2018 y estrenada recientemente en Netflix.

Cómo otras de las producciones de crimen del norte de Europa; Simbolos, Znaki en polaco que también significa señales, cuenta la historia de un jefe de policía de un poblado casi deshabitado, de Polonia en este caso, que debe enfrentar un asesinato que terminará por revelar el infierno que se esconde, como dice el dicho de las abuelas, en toda comunidad pequeña, así como la corrupción que vive en todos los hombres avariciosos y sin escrúpulos sin importar la nacionalidad o el lugar, enormes ciudades o diminutos poblados, que tienen el poder político o económico.

El comisario Michal Trela (Andrezj Konopka) llega a un pueblo en la región de las Montañas del Búho en el sureste de Polonia, es su castigo por su alcoholismo, la idea es que lleve una vida más tranquila y alejado de las tentaciones que tenía en Cracovia, al menos eso piensan él y sus superiores que lo han enviado como castigo, pero lo espera un crimen que sacude a la comunidad. Trela es acompañado por su hija Nina (Magdalena Zak), padre e hija viven en la posada que es propiedad de la oficial de policía Adrianna Nieradka (Helena Zujecka), subalterna de Trela y su esposo Blazej (Michal Czernecki). Justo un poco después de la llegada de Trela sucede el asesinato que recuerda a los habitantes del pueblo otro similar ocurrido 10 años antes.

La muerta es la mejor amiga de Adrianna y amante de Blazej. Trela lo sabe porque fortuitamente descubre el affair. El crimen revive en el pueblo temores e incertidumbres de antaño justo en el momento menos indicado, el pueblo está a punto de celebrar su aniversario anunciando una inversión gigantesca que llevará prosperidad al pueblo con una mina y un hotel, en los terrenos donde se encuentra el mineral se encuentra una especie de bunker donde durante la II Guerra Mundial los Nazis asesinaron y torturaron a prisioneros polacos y judíos, al mismo tiempo que intentaban desarrollar un arma especial. Lo que es ignorado en un principio tanto por el alcalde, Antoni Paszke (Miroslaw Kropielnicki), de la población como por el pseudo empresario que encabeza la iniciativa hasta que vuelan la entrada del bunker y quedan al descubierto restos humanos y objetos de los soldados alemanes que los socios deciden desaparecer pagando a los camioneros para que tiren todo en el rio cercano, ellos solo piensan hacerse ricos con la mina y el hotel, sin importarles nada más.

La constante aparición del anterior comisario, al que un joven policía con características que nos hacen sospechar que puede ser un asesino serial en ciernes, es devoto y siempre cuestiona lo que hace Trela comparándolo con el viejo policía local, tratando de averiguar cómo va la investigación, el joven policía pueblerino solo actuara en favor de Trela cuando este es sustituido por una nueva comisaria que coludida con el alcalde decide dar carpetazo al caso, en un clásico ejemplo de miedo al cambio. Otro personaje es un pastor que dirige una secta que vende a los seguidores botellas de agua bendita adulterada con anfetaminas y que resguarda la parte vergonzante de la familia del alcalde y a una idiota violenta llamada Dorota (Paulina Galazka) que pasea por el pueblo y parece ser la principal testigo de los crímenes. El impostor de clérigo maneja una granja en la que sus seguidores producen diferentes alimentos. La madre de la primera víctima es una fanática de la secta que se volcó de lleno a la religión y bebe el agua bendita a diario.

La absurda manera de deshacerse de los restos óseos y artefactos Nazi, incita a uno de los camioneros a la venta clandestina de los objetos de los alemanes y su hijo descubre los planos para un arma secreta que pueden ser muy valiosos de estar completos, el tiene una parte de los papeles y otra es descubierta por el pastor en la casa de la madre de la primera víctima.

También está presente en la serie el catolicismo ferviente de ciertos sectores de la sociedad polaca, la muerte del viejo pastor del pueblo y la llegada de otro forastero para sustituirlo deja uno de los hilos narrativos más importantes para una segunda temporada.

Finalmente, la historia de Nina Trela es una trama alterna que se une al final a la trama principal. Nina, es una adolescente que entra en la preparatoria del pueblo donde se hace amiga de la sociópata hija del alcalde Agatha Paszke (Helena Englert) que participa en peleas clandestinas y que es la clásica junior consciente del poder de su padre y gozando de la protección de él, como lo ha hecho otro hijo del alcalde que vive en la granja. Nina descubre su homosexualidad y se enamora de Agatha quien al descubrir la orientación sexual de Nina reacciona de manera violenta a la confesión de la hija del comisario.

A lo largo de ocho capítulos de la primera temporada, la serie como la vida en el pueblo tiene un ritmo lento, previsible en muchos puntos y los escritores se notan más preocupados crear hilos verosímiles o no para una segunda temporada. Algunos de los personajes y situaciones son a mi gusto totalmente gratuitas y no aportan nada a la serie. Al final no sabemos que pasara con los planos de la nave/arma, ni con las tendencias sociópatas de Agatha, mientras Nina despechada camina por la carretera antes de ser secuestrada y en lugar de solucionar algo, los guionistas y el productor deciden llevarnos a una especie de callejón sin salida al plantear una situación que en principio parece ilógica y que se vuelve frustrante porque no tiene solución hasta la siguiente temporada.

La serie polaca de lento desarrollo engancha poco a poco al espectador, para finalmente hacernos gritar… de enojo. Sigo creyendo que existen muchas series que si se quedaran en miniseries serían perfectas.

AXN estrenó ya la segunda temporada de Símbolos en Europa, por lo que será el año que entra cuando la estrene Netflix.


publicado en roastbrief.com.mx el 17 de agosto a 2020

imagen: AXN

lunes, 26 de octubre de 2020

Nagra, la nitidez del sonido

 


Una máquina imprescindible en el cine por más de 40 años fue la grabadora que diseñó un joven ingeniero suizo y es referente de innovación tecnológico y la base de un gran grupo tecnológico.

Armando Enríquez Vázquez.

A lo largo de su vida Stefan Kudelski ganó 3 premios Oscar en 1965, 1977 y 1978. Así como un par de Emmy en 1983 y 1986. En 1990 recibió por parte de la Academia de Cine y Ciencia de Estados Unidos le otorgó el prestigioso premio Gordon E. Sawyer por sus contribuciones al cine.

Kudelski jamás actuó, dirigió, escribió o fotografió una película, sin embargo, su contribución al cine es tan grande e importante que nadie en la industria cinematográfica mundial, puede decir que nunca ha usado uno de los aparatos del ingeniero suizo. Kudelski además ayudó a otras industrias incluyendo a la del espionaje internacional.

Stefan Kudelski nació en Varsovia, Polonia el 27 de agosto de 1931. Hijo de un arquitecto y una antropóloga, Stefan pertenecía a una clase intelectual acomodada de Polonia, pero con la llegada de la II Guerra Mundial los Kudelski migraron a Francia en 1939. Tras la invasión Nazi del país galo los padres de Stefan se unieron a la resistencia y cuando su red de rebeldes fue descubierta los Kudelski huyeron a Suiza. Con el paso de los años la madre y el padre de Stefan fueron recompensados con la Cruz de Guerra otorgada por el gobierno de Francia.

Llegada la paz, la familia se estableció en Suiza. El joven Stefan inició su educación en la Escuela Politécnica Federal de Lausana, Kudelski desarrolló a los 21 años el inventó que le dio fama, dinero y sus premios Oscar: La Nagra.

Nagra fue la primera grabadora portátil de audio profesional. Las Nagra eran máquinas de carrete abierto, esto es que se utilizan dos bovinas en las que la cinta magnética de ¼ de pulgada, la parte con la emulsión de óxido registra el sonido y pasa de una a otra. La primera tiene el material virgen que al pasar por la grabadora es recogida en la bovina del otro lado. Las primeras nagras aceptaban carretes de 30 minutos de duración, con el tiempo Kudelski llegó a poner un control en la grabadora para la velocidad de grabación, lo que aumentaba el tiempo de grabado, aunque se sacrificaba la calidad. La grabadora de Kudelski llamó desde un principio la atención de profesionales del sonido, la estación local de Lausana encargó rápidamente al joven ingeniero un par de Nagras.

El nombre de la marca es una palabra polaca que significa: objeto que graba. Kudelski se decidió por el nombre por dos razones; la primera evitar un largo proceso de búsqueda de la marca al momento de registrarla y dos porque Kudelski por decisión personal decidió evitar las palabras phone y vox muy en boga en esos momentos para cualquier innovación que implicara audio.

La grabadora de Kudelski encontró en el cine un lugar donde creció de manera casi que natural, en contra de los enormes, pesados y poco prácticos sistemas de sonido, la Nagra permitió a los directores sacar las filmaciones de los estudios a locaciones naturales y a los sonidistas poder realizar su trabajo de una forma más practica y económica. La Nagra I que comenzó a venderse en 1951, fue rápidamente sustituida por la Nagra II y en 1957 llegó la Nagra III que fue la que conquistó el mundo del cine, la televisión y el radio. Una de las grandes ventajas de su portabilidad era que no dependía de una fuente de energía eléctrica y podía utilizarse con baterías D. Esto hizo posible que la nagra viajara al fondo del mar en un batiscafo, así como a la cima del mundo en el monte Everest.

A mediados de los años sesenta y bajo requerimientos del FBI, la CIA y el Ejército de Estados Unidos, después de una idea de John F. Kennedy, Nagra creó una grabadora miniatura profesional y de gran calidad en la grabación que de acuerdo con las historias se utilizó para el espionaje y también fue seleccionada por la NASA para viajar en las misiones Apollo. Este modelo se conoce como Nagra SN, siglas en francés de serie negra.

En 1971 la Nagra IV fue la primera grabadora portátil estéreo en el mercado. En 1981 Nagra presentó su estudio portátil el Nagra TA y en 1992 sus primeras grabadoras digitales, llamadas Nagra D y Nagra DII sumándose a los cambios en la tecnología, en 1995 la Nagra Ares-C, una grabadora digital para cabinas de producción y estudios se convirtió en un referente de la industria del entretenimiento en Europa.

El imperio de Nagra en la industria cinematográfica se extendió desde los inicios de la década de los sesenta del siglo pasado hasta los finales del siglo XX. Gracias a esta grabadora la Nouvelle Vague del Cine Francés pudo realizar muchas de las películas del movimiento respetando los principios que cineastas como Truffaut, Goddard, Claude Chabrol, Alain Resnais se habían fijado.

Para finales de siglo y totalmente en ambientes digitales Nagra presentó su modelo Hi-fi y en 2008 la Nagra VI una grabadora multitrack para las industrias del Cine y la música.

En 1991 Stefan Kudelski dejó la presidencia de Nagra a su hijo André Kudelski, quien nació en 1960, con la formación del Grupo Kudelski la empresa ha incursionado en diferentes negocios tecnológicos como la televisión digital, la ciberseguridad y el Internet de las cosas.

Stefan Kudelski murió el 26 de enero de 2013 a los 84 años en Lausana, Suiza. Es miembro del salón de la fama del Cine y la Televisión en Estados Unidos desde 1986.





Publicado en thepoint.com.mx el 5 de octubre de 2020

imagenes nagra.com 

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Bosque adentro, otra vez el pasado.



Otra miniserie de Netflix escrita por Harlan Coben, con producción polaca con los temas que obsesionan al escritor.

Armando Enríquez Vázquez.

Harlan Coben es un autor de novelas policiacas, nacido en Newark, New Jersey el 4 de enero de 1962, ha escrito más de 30 novelas, así como programas de televisión: unos originales otros basados en algunas de sus obras. Sus libros han sido publicados a lo largo del mundo.

La adaptación más reciente de una de sus obras es la serie de Netflix Bosque adentro, una miniserie polaca que utiliza la novela de Coben The Woods publicada originalmente en 2007, para contar una historia acerca de como el pasado atormenta a los protagonistas que en su juventud y siendo parte de un campamento de verano en los bosques de Polonia en 1994 vivieron una experiencia traumática.

El personaje principal Pawel Kopinski era, durante el campamento, uno de los jóvenes encargados de cuidar y entretener a los jóvenes inscritos, su madre una de las organizadoras del campamento y tanto él como su hermana Kamila trabajaban en el campamento. Pawel se enamora de Laura Goldsztajn, la hija del dueño del campamento. Durante la noche final del campamento la pareja se escapa para tener una relación sexual en el bosque, del otro lado de las rejas del campamento, la experiencia es interrumpida por un espantoso grito de mujer que obliga a Pawel a ordenarle a Laura que regrese al campamento, mientras el busca el origen del grito de manera infructuosa. A la mañana siguiente todos los miembros del campamento se despiertan para descubrir que cuatro jóvenes han desaparecido del campamento; Kamila, Artur Perkowski, el hijo de la afanadora del campamento y dos de los jóvenes inscritos Daniel Kotler y Monika Sowik. Las relaciones entre los cuatro jóvenes son aquellas de amistad, enamoramiento rechazo y traiciones que suceden en toda historia. Con el paso de los días los cuerpos de Monika y Daniel aparecen, los jóvenes han sido asesinados. Artur y Kamila jamás son encontrados.

Veinticinco años después Pawel es un fiscal del estado polaco, que acaba de sufrir la muerte de su esposa víctima de cáncer y vive con su pequeña hija Kaja y con la ayuda de su cuñada y su esposo trata de reconstruir su vida. Una noche la policía polaca llega buscando a Pawel, un hombre asesinado, al parecer un indigente con una identificación falsa, tenía en su posesión una gran cantidad de recortes que hacen referencia al fiscal, lo que lo convierte en sospechoso. Al ser enfrentado con el cadáver para su identificación, Pawel niega el conocer al difunto, pero tiene dudas que se van acrecentando con el paso de los días. Al parecer el muerto es alguien de aquel lejano verano; Artur. Lo que lleva al fiscal a pensar en la posibilidad de que su hermana este viva.

Además, el fiscal tiene un caso en el presente; la violación de una joven por el hijo de un afamado periodista que tratara de influir y corromper a Pawel para que abandone el caso y su hijo sea exonerado a pesar de ser culpable.

El pasado y el presente se agolpan en la vida del procurador de justicia y la obvia reaparición de Laura Goldsztajn, ahora catedrática de la universidad y esposa del rector, un hombre mucho mayor que Laura, obligan a Pawel a iniciar la búsqueda por las otras mujeres desaparecidas de su infancia y su juventud. Kamila, su hermana, y su madre quien después de la desaparición de su hija abandonó, de acuerdo con la versión del padre de Pawel, a la familia. El recuerdo final de Pawel es su madre despidiéndose de él a mitad de la noche. 

A diferencia de otras series polacas y tal vez por la influencia norteamericana de la obra original, Bosque adentro contiene una historia de amor atormentado en un silencio poco entendible en el inicio del siglo XXI, un amor frustrado que sobrevive 25 años.

Más allá de esta subtrama, los temas realmente importantes se dibujan apenas en frases que los obligan a ser visibles; los motivos inconscientes y muchas veces injustificables por los que un padre o una madre actúa en nombre de sus hijos, la verdadera cara de poder de la prensa y el cinismo de la gran mayoría de los periodistas y comentaristas de noticias, la justicia de papel y la justicia real, los crímenes perfectos que encuentran la oportunidad en el desarrollo fortuito de los acontecimientos. El pasado está siempre obnubilando al presente y marcando las acciones de los personajes, aun de manera inconsciente. El tratar de variar lo que es invariable, no permita a los personajes vivir el presente.

Llena de vuelta de tuercas y descubrimientos no tan sorprendentes en algunos casos, Bosque adentro es una miniserie de seis capitulo para ver en dos tardes en lo que sigue el confinamiento 

originalmente publicado en roastbrief.com.mx el 15 de junio de 2020

imagen Netflix

jueves, 30 de julio de 2020

El pantano recuento de muchos daños



El Pantano es mucho más que una miniserie policiaca, es una reflexión acerca del daño que hicieron los gobiernos totalitarios a los individuos en aras del bien sectario. 


Armando Enríquez Vázquez

En el último año me he encontrado en Netflix dos series polacas que hablan de una manera u otra de ese terrible pasado sufrido por los polacos tras la II Guerra Mundial cuando quedaron bajo el yugo comunista de la Unión Soviética y el estado totalitario impuesto desde Moscú en que vivieron como las demás naciones de lo que se llamó Europa del Este donde lo que menos importaba eran la libertad y la individualidad, lo que salía a flote era la corrupción y un oprobioso sistema de privilegios y autoritarismo fascista como el que se vive hoy en Cuba y Venezuela.
La primera de ellas es 1983 en la que directamente se trata el tema de la libertad y la democracia denegada a través de un sistema corrupto y oligárquico como todos los fundados con el pretexto de la salvación del pueblo.
La segunda mucho menos sutil y más llena de subtextos es El Pantano, estrenada este año. La anécdota se reduce a una mera historia policial donde una prostituta y un miembro del partido comunista polaco cabeza del deporte en un pequeño pueblo del oeste de Polonia son asesinados en un bosque cercano a la ciudad. Este sólo sirve de pretexto para contar una historia de corrupción y represión al interior de la sociedad polaca comunista. Lo peor es que no habla de la represión del estado contra los ciudadanos, que claro que existió, si no de esa autorepresión a la que se habituaron muchos dentro de este tipo de sociedades por miedo a perder las pocas libertades que les quedaban, por miedo a perder la vida y no necesariamente a morir, si no a ser marcado como opositor o renegado del sistema.
La historia protagonizada por dos periodistas uno viejo Witek, que trata de huir de Polonia para buscar al amor de su vida después de 40 años, un ambicioso joven periodista Piotr hijo de un importante miembro del politburó polaco que abandona Cracovia para crear renombre por su cuenta en un pueblo pequeño. Algo que el mismo sabe no es cierto pues el trabajo en el diario de la pequeña ciudad lo ha conseguido gracias a su padre. La esposa de este joven periodista una joven quien a pesar de estar embarazada es lesbiana o por lo menos bisexual y se ha casado para guardar las apariencias y sobre todo con el hijo de un importante político para sentirse protegida. Un sistema de prostitución controlado por el estado y noticias manipuladas; “oficiales”, que no se cuestionan porque no tiene sentido hacerlo; si así lo ha dicho el partido y no hay manera de que haya sucedido de otra manera. La importancia de la nota la marca la agenda del politburó.
Por otro lado, se encuentra el suicidio de un par de adolescentes que sin explicación alguna han decidido lanzarse al vacío desde la azotea del edificio donde vive ella. Nadie parece interesarse por este caso, los suicidios en esas sociedades no eran reconocidos, era poner en claro el fracaso del gobierno para hacer felices a sus ciudadanos. Además, la joven era hija de un preso político, un experiodista que interesado en denunciar la corrupción y que en su momento fue denunciado por Witek, con la única intención de salvarle la vida.
La chica independientemente de ser una estudiante modelo, era una apestada dentro de la escuela por el asunto de su padre. Estigmatizada y despreciada, es además atacada sexualmente por un depredador sexual cobijado por el sistema. Algo que ella aprovecha para hacerse de unos dólares para deslumbrar al joven que se ha enamorado de ella y ella de él.
El suicidio hace a Witek, tener cierta carga de conciencia que lo obliga a necesitar aclarar la trágica historia. Sin embargo, existe otro factor que lleva a Witek a tratar de averiguar la verdadera razón sobre el suicidio; el eco de su historia personal y de los horrores que sucedieron al terminar la II Guerra Mundial en el bosque aledaño a la ciudad, donde tanto la joven pareja contemporánea como él y su amada en su momento se daban cita.
Mientras Piotr encerrado en su deseo sexual reprimido decide seducir a la viuda del político asesinado, o termina siendo el cazador cazado. Piotr tomara las peores decisiones a lo largo de los cinco episodios de la miniserie, pero saldrá sin problemas de los embrollos gracias al peso de su padre, su ingenuidad e inexperiencia se verán mermadas, que no destruidas, mientras que la vida de Witek cambiará de manera radical y él, acostumbrado a no cuestionar, terminara aceptando los designios del destino de manera estoica y tal vez por primera vez haciendo uso de lo poco de su libre albedrio que le permite la sociedad totalitaria en la que vive.
El Pantano es mucho más que una miniserie policiaca, es una reflexión acerca del daño que hicieron los gobiernos totalitarios a los individuos, a sus anhelos, sus gustos y sus ambiciones en aras del bien sectario de asesinos, censores, tiranos y corruptos que gobernaron muchas de estas naciones y otras que aun gobiernan en otras latitudes en la actualidad.
Las sociedades han cambiado y cambiaron a lo largo del siglo XX, pero no por los políticos, si no por los ciudadanos que derrumbaron muros y acabaron con los tiranos burocráticos de estados basados en la prepotencia, la impunidad y la corrupción. Y ese cambio permite que hoy se reflexione y se muestre sobre estas sangrientas tiranías modernas en series como El Pantano.

publicado en roastbrief.com.mx el 28 de abril de 2020
imagen netflix.

viernes, 15 de mayo de 2020

Tamara de Lempicka la belleza del art deco




Entre los grandes exponentes de esta corriente de arte muy estilizado y figurativo se encuentra esta polaca que sobresalió por el erotismo en sus pinturas y vivió de sus retratos.

Armando Enríquez Vázquez

Para una mujer que vivió su vida al límite, que no conoció reglas, tal vez nada más lógico que terminar sus días en una ciudad que le niega un espacio al invierno y que sus cenizas fueran esparcidas en el cráter de un volcán.
Tamara de Lempicka nació con el nombre María Górska en Varsovia el 16 de mayo de 1898, en esos años Polonia era parte del Imperio Ruso, aunque la artista manipuló de tal manera su biografía que existen quienes dudan del lugar de nacimiento y de la fecha, sus mismas descendientes desconocen esos datos básicos. Lo cierto es que, siendo parte de una familia de dinero, vivió desde niña una manera muy cómoda, aun cuando sus padres se separaron cuando tenía cerca de 10 años, su lujosa forma de vida no cambió y fue enviada a estudiar a Suiza. A su regreso a San Petersburgo se enamoró y casó siendo una adolescente con un rico y distinguido abogado ruso al que conoció en la ciudad rusa de apellido Lempecki. La Revolución Rusa de 1917 puso a Tadeusz Lempicki en la cárcel y Tamara lo rescató, el matrimonio se exilió sin dinero, como muchos otros rusos, en Paris.
Tamara comenzó a pintar, tomó clases con Maurice Denis un artista decorativo de cierta importancia y André Lothe un pintor cubista. Tamara supuestamente había tomado ya clases de arte en la Academia de San Petersburgo. Comenzó a pintar para ganar dinero que le hacía falta a la pareja, tras el consejo de su hermana, la arquitecta Adrianne Górska que también se desarrolló en el art deco. Tamara además, tuvo una hija alrededor de 1919, a la que llamó María Krystina, pero a la que siempre llamó afectuosamente como Kizette. Kizette fue modelo desde la infancia de muchas pinturas de su madre. Lempicka es una de las mejores representantes de la pintura art deco. Sus figuras perfectamente definidas, solidas y con un gran peso dentro de la composición, estilizadas y estéticas la posicionaron como una artista importante dentro de la corriente y en el gusto de los ricos de la época. Lempicka pintó a Alfonso XIII, el derrocado monarca español y a la reina Isabel de Grecia. A Tamara no le costó trabajo regresar al ritmo de vida al que estaba acostumbrada desde su infancia. En 1931 Tamara se divorció de Lempicki.
Tamara de Lempicka retrató a la aristocracia francesa de entre guerras, en esa sociedad decadente que había sobrevivido a la I Guerra Mundial y que de manera egoísta y hedonista se dedicaba a vivir la vida de la mejor manera posible. Lempicka no actuaba de manera diferente y sus cuadros lo muestran, más allá de los retratos con los que se mantenía en un principio, La principal obsesión de Lempicka eran las mujeres desnudas.
Su bisexualidad, afición por las orgías, la cocaína y el champán, no le impedían trabajar por más de nueve horas en su estudio, creando sus imponentes pinturas. Mujeres en baños públicos, cuerpos femeninos voluptuosos y sólidos en sofás, sus retratos de mujeres son de una sensualidad innegable. La revista alemana Die Dame, la primera revista para mujeres en Alemania y la más popular de entre guerras en aquel país, publicó como portada una pintura que encargó a Tamara; un autorretrato de ella manejando, convertida en la imagen de la nueva mujer; atrevida, que nada le impide llevar a cabo tareas que se suponían exclusivas del hombre, pero al mismo tiempo mantiene su belleza como un punto importante. El cuadro hoy en manos de una familia suiza se llama Autorretrato en el Bugatti Verde es uno de los más importantes de Lempicka. En 1932 pintó Adán y Eva que es uno de los cuadros más importantes y representativos del art decó.
En 1934 se casó con un Barón húngaro; Raoul Kuffner. Con los tambores de guerra sonando en Europa a pesar de ser amiga de intelectuales fascistas y simpatizar con la ideología, Lempicka convenció a su marido de vender la mayor parte de sus propiedades en Hungría y poner su dinero en Suiza, con el tiempo la pareja emigró a Estados Unidos y Lempicka se sintió de nuevo en su ambiente, el frívolo y festivo mundo de Hollywood replicaba de alguna manera el ambiente al que la pintora se acostumbró en Paris. Su pintura cautivó por un tiempo a actores, productores y magnates norteamericanos. El paso del tiempo, el rescate de las corrientes vanguardistas de principios de siglo y las nuevas direcciones de la pintura fueron dejando el arte de Lempicka en olvido, hasta que en la década de los setenta se hizo una magna exposición en Nueva York con la obra de la artista.
Al finalizar la II Guerra Tamara de Lempicka reabrió su estudio en Paris en la Rue Machain. Cambió su estilo por uno abstracto, pero no logró la atención que tenía con su antiguo estilo art deco. En 1962 el Barón Kuffner murió de un infarto. Tamara de Lempicka se mudó a Houston, Texas donde vivía su hija Kizette.
La baronesa junto con Kizette y la familia de ésta se mudó en 1978 a Cuernavaca donde vivió hasta su muerte el 18 de marzo de 1980, por solicitud de la artista sus cenizas fueron arrojadas desde un helicóptero por Kizette al interior del cráter del Popocatépetl.
Su pintura la Bella Rafaella fue calificada entre los mejores desnudos del siglo pasado.

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martes, 11 de junio de 2019

Wislawa Szymborska la gran poeta polaca.




Ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1996 esta mujer fue la punta de lanza de la poesía polaca durante el siglo XX.

Armando Enríquez Vázquez

Desde la primera vez que leí a Szymborska, a raíz de su designación como Premio Nobel de Literatura en 1996, encontré en la poeta polaca una voz entrañable de la que es difícil, como me sucede con otros poetas del este de Europa, olvidarse o dejar en las estanterías del olvido. Ese optimismo de quienes vivieron en un sistema totalitario parece estar presente en la obra de Szymborska:

Una vez encontró en los arbustos una jaula de palomas.
Se la llevó
y para eso la tiene,
para que siga vacía.
                                (Fragmento del poema “Alguien a quien observo desde hace tiempo”)

Wislawa Szymborska nació el 2 de julio de 1923 en un pueblo llamado Bnin, que hoy es parte de la ciudad de Kórnik. En 1929 la familia se mudó a Cracovia. El talento poético de Wislawa Szymbroska se reveló desde su infancia cuando su padre le daba una moneda por cada poema divertido que la niña escribiera. Infancia y adolescencia transcurrieron en los terribles días de la entre guerra, ese respiro extraño e ideológicamente hirviente que se dio Europa antes de iniciar la II Guerra Mundial. En 1945, Wislawa entró en la Universidad Jaguelónica, fundada en 1364 por Casimiro III el grande, en un principio su nombre fue Academia de Cracovia. Esta universidad no sólo es la más antigua de Polonia, es una de las más antiguas de Europa. El cuerpo académico y trabajadores fueron diezmados durante la II Guerra Mundial. Mientras los Nazi arrestaron profesores y trabajadores que fueron enviados a campos de concentración, los rusos fusilaron bajo órdenes Stalin a otra parte del cuerpo de los facultativos. Uno de los estudiantes distinguidos de la universidad durante ese oscuro periodo fue Karol Wojtyla quién se convirtió en el Papa Juan Pablo II.

Pensé en la felicidad y sentí miedo.
Porque si sólo de eso se trataba en la vida,
la cabeza
era feliz.
                              (Fragmento del poema Experimento)

Wislawa estudió literatura polaca y sociología. En 1948 se casó por primera vez con Adam Wlovek, un poeta y editor polaco. Szymborska. En 1945 publicó su primer poema. En 1952 vio la luz su primer libro de poesía, Por eso vivimos y en 1954 el segundo, Preguntas a una misma, ambos textos muestran los lazos que existían entre la poeta con la visión comunista del partido gobernante en Polonia. De 1953 a 1981 trabajó como editora y colaboradora de la revista Vida Literaria. Hacía una columna a partir de collage y contestaba cartas de los lectores, así como a los aspirantes a escritores que mandaban material para publicar en la revista, generalmente con un estilo irónico y caustico. En una entrevista recordó que con frecuencia contestaba a los aspirantes que eran malos y sintiendo que la respuesta no era brutal, algo de dudar, con la siguiente frase: “Es fundamental cambiar de bolígrafo. El que utiliza comete muchos errores.” A lo largo de su vida publicó 16 libros de poesía.
Poco a poco se fue alejando del partido comunista y las ideas inflexibles e intolerantes acerca de la sociedad. En 1954 se divorció. Volvió a casarse en 1967 con el escritor y poeta Kornel Filipowicz, con quien vivió hasta la muerte de este en 1990.
En 1991 recibió el prestigioso Premio Goethe y en 1995 el desaparecido Premio Herder.
Wislawa fue una sencilla mujer con un curioso sentido del humor. En 1996 tras ser informada de haber ganado el Premio Nobel de Literatura la poeta declaro: “No pienso irme a celebrar el Nobel. Voy a irme a acostar temprano”.
Wislawa Szymborska murió el 1º de febrero de 2010 en su departamento de Cracovia.  

Opinión sobre la Pornografía
No hay mayor lujuria que el pensar.
Se propaga este escarceo como la mala hierba
en el surco preparado para las margaritas.

No hay nada sagrado para aquellos que piensan.
Es insolente llamar a las cosas por su nombre,
los viciosos análisis, las síntesis lascivas,
la persecución salvaje y perversa de un hecho desnudo,
el manoseo obsceno de delicados temas,
los roces al expresar opiniones; música celestial en sus oídos.

A plena luz del día o al amparo de la noche
unen en parejas, triángulos y círculos.
Aquí cualquiera puede ser el sexo y la edad de los que juegan.
Les brillan los ojos, les arden las mejillas.
El amigo corrompe al amigo.
Degeneradas hijas pervierten a su padre.
Un hermano chulea a su hermana menor.

Otros son los frutos que desean
del prohibido árbol del conocimiento,
y no las rosadas nalgas de las revistas ilustradas,
pornografía esa tan ingenua en el fondo.
Les divierten libros que no están ilustrados.
Sólo son más amenos por frases especiales
marcadas con la uña o con un lápiz.
                                                                  Versión Abel A. Murcia


publicado en mamaejecutiva.net el 3 de junio de 2019
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jueves, 28 de marzo de 2019

Un búfalo, un pasto, un vodka.




Esta es una de las bebidas más icónicas de Polonia y su elaboración data de hace más de 600 años.

Armando Enríquez Vázquez

Hierochloe odorata es un tipo de pasto del que es casi seguro nunca has oído hablar con este nombre, pero si conoces el vodka Zubrowka entonces lo conoces, es la hoja que esta inmersa en la bebida alcohólica y de la que obtiene su sabor.
Este pasto tiene un nombre común, que está más relacionado con animal que se alimenta de él; el bisonte europeo; hierba del bisonte. Es originario del norte de Europa y como su nombre lo dice es uno de los alimentos favoritos del gran ungulado silvestre, sobre todo en el bosque de Bialowieza, que se ubica en la frontera entre Polonia y Bielorrusia de donde el pasto es endémico. Por tratarse de una reserva natural unos quinientos de los últimos bisontes europeos vagan por él, sin peligro alguno. El bisonte es el animal que simboliza a Polonia. Sólo un determinado número de familias conocen el lugar en el pasto crece y son los encargados de cosecharlo. El pasto se cosecha aun manualmente durante los meses de primavera y verano por los habitantes de la región quienes en un proceso milenario lo secan en casa, antes de llevarlo a la destilería.
¿Cómo llegó esta planta al vodka?
La historia dice que durante el reinado de Casimiro III, El Grande, en el siglo XIV, los alquimistas reales trabajando entre otras cosas en la destilación del wodka, comenzaron a darle sabores utilizando diferentes plantas una de ellas fue el pasto del bisonte.
La bebida era muy popular entre las diferentes clases sociales de Polonia y de la zona aledaña al bosque durante siglos. Durante el siglo XIX la empresa Shustov destiló de manera comercial el Zubrowka, fue en el siglo XX en 1926 cuando una empresa polaca de nombre Polmos Byalistok se encargó de producir el vodka de manera masiva, sin embargo, la llegada de la Segunda Guerra y la anexión de parte de Polonia por los rusos hizo que la destilería fuera nacionalizada por la Unión Soviética y enviada a la ciudad de Brest en lo que es ahora Bielorrusia, donde fue absorbida por una empresa soviética fundada antes de la revolución de 1917. Durante los años de comunismo Zubrowka fue producido por Belalco, que después de la caída del muro y la independencia de Bielorrusia de la Unión Soviética perdió los derechos de la bebida, actualmente únicamente Polmos Byalystok está autorizada para producir Zubrowka en Polonia al menos.
Durante muchos años Zubrowka no pudo ser exportado a Estados Unidos porque el Hierochloe odarata posee una sustancia conocida como Cumarina, que consumida en exceso produce adelgazamiento de la sangre y daño en el Hígado. En 1978 la FDA prohibió la importación de la bebida al país del norte. Pero en 2005, Polmos Bialystok creó una versión fake de Zubrowka para su venta en Estados Unidos, misma que a pesar de tener la hoja de la célebre Hierba del bisonte al interior de la botella, está hecha con una maceración de otras hierbas de la zona que intentan recrear el sabor de la delicia polaca. Por lo mismo la marca ha creado nuevos vodkas con sabores que tienen referencia a la flora del bosque de Bialowieza; Hojas de arce, agujas de pino y corteza de roble.
Actualmente la destilería bielorrusa Belalco continúa destilando diferentes marcas de Vodka muy populares en Bielorrusia y Rusia, aunque la empresa todavía tiene como emblema de la marca un bisonte europeo y su más reciente marca, el Vodka “Pradera del Zar” utiliza una enorme cabeza de Bisonte como logo estampado en la botella por la información de la empresa ninguna de las variedades de vodka de la marca utiliza la Hierba del bisonte como ingrediente. No así un aperitivo que si presume usar la hierba como una empresa rusa llamada Soyuzplodoimport presume de producir un vodka con la Hierba del bisonte y cuenta con los derechos para producir Zubrowka en Rusia.


publicado en thepoint.com.mx el 21 de marzo de 2019
imagen Zubrowka

martes, 26 de marzo de 2019

Clare Hollingworth, la mayor primicia del siglo XX.



Con veintisiete años y una semana en el trabajo Clare Hollingworth se convirtió en la periodista que anunció el inicio de II Guerra Mundial desde el frente polaco. Esa no fue su única guerra.

Armando Enríquez Vázquez

Clare Hollingworth no fue la primera corresponsal de guerra inglesa, pero sin duda su trabajo a lo largo de más de seis décadas la hizo presenciar y registrar casi todos los conflictos bélicos de relevancia en el siglo XX.
Clare Hollingworth nació el 10 de octubre de 1910 en Leicester en el Reino Unido, su padre era un agente de ventas de un zapatero de la región. Claire pasaba los veranos en una granja donde junto con su hermana Edith, dos años menor que ella, descubrían diferentes, de acuerdo con sus propias palabras, aspectos de la vida. Ya desde su infancia Clare fue testigo de la guerra, en las cercanías de Leicester ocurrieron al menos dos bombardeos alemanes desde un Zepelin durante la I Guerra Mundial. Años más tarde a su padre le gustaba llevar a sus hijas a los sitios históricos de las grandes batallas inglesas.
Su educación fue la de una niña y joven perteneciente a una clase social alta, el negocio de las botas se había beneficiado de la Guerra, lo que dio a su padre una postura económica bastante holgada. Clare estudió a la edad de 16 años por insistencia de sus padres en la Universidad de Leicester Ciencias domésticas. Su excelente formación anterior pretendía culminar de acuerdo con sus padres con el estudio esperado de toda joven inglesa para convertirse en ama de casa. Clare estaba comprometida para casarse en 1932 y tenía un trabajo que le ayudaba a mantener cierta independencia económica, sin embargo, Clare estaba más interesada en la política mundial y el nacimiento y amenaza que representaba el nacionalsocialismo alemán que por la idea de convertirse en ama de casa. En 1933 el compromiso se rompió. Con la ayuda de sus padres, Clare se inscribió en el Instituto de Altos Estudios Internacionales en Ginebra, para tomar cursos de relaciones internacionales.
A su regreso a Inglaterra, Clare Hollingworth consiguió un trabajo en la Unión de la Liga de las Naciones, una especie de rama de la Liga de las Naciones en Londres y para la cual Clare, daba platicas y seminarios. Viajaba también ocasionalmente a Ginebra a la Liga de Naciones donde se codeaba con los corresponsales de los diarios ingleses. En el verano de 1934 viajó a Croacia a con el objetivo de aprender croata y tras el verano regresó a Inglaterra para continuar su trabajo en la Unión de la Liga de las Naciones sin haber aprendido croata. A finales de ese año conoció a Vandeleur Robinson un hombre 10 años mayor que ella que también trabajaba en la Unión de la Liga de Naciones y con el que se casó a finales de 1935.
En 1938 la pareja ayudaba a personas a escapar de la persecución nazi, operando desde Praga. Clare trabajó no sólo con ciudadanos checoslovacos, a partir de la primavera de 1939 ayudó también a ciudadanos polacos, alrededor de unos tres mil ciudadanos en la mira de los Nazi. Los esfuerzos y el tesón de Hollingwoth convencieron a los altos mandos del Daily Telegraph de contratarla como reportera, en su primer viaje de regreso a Polonia el 27 de agosto de 1939, Claire detuvo el automóvil propiedad de un diplomático inglés que conducía rumbo a la ciudad fronteriza de Katowice, el cual había sido rebasado unos minutos antes por un comando de motociclistas alemanes que al ver la bandera inglesa que ondeaba en el frente del auto continuaron su marcha y observó gracias a una ráfaga de viento que levantó los toldos camuflados que los ocultaban a cientos de tanques alemanes alineados contra la frontera polaca, que se encontraba a un poco más de 30 km. Clare llegó a Katowice para llamar a Londres y anunciar a su diario acerca de su descubrimiento. Esto se convirtió en una de las mayores primicias informativas que se han dado a lo largo de la historia del periodismo. La portada del diario inglés publicó el 29 de agosto de 1939 en su portada la información de su novel corresponsal. El 1º de septiembre Clare volvió a llamar a la redacción del diario para informar sobre el inicio de la invasión Nazi a Polonia, ante la incredulidad del redactor del diario, Clare sacó el teléfono por la ventana para que en Londres escucharan el pasar de los tanques alemanes bajo su ventana.
Clare Hollingworth es reconocida como la más importante periodista guerra. Durante el conflicto mundial reportó además del frente en Polonia, desde Grecia, Rumania, en Bucarest cubrió la abdicación de Carlos II de Rumania, más allá de la II Guerra Mundial. Los frentes en Turquía y Egipto. Clare Hollingworth fue no sólo una importante reportera, fue osada. En tiempos en los que las mujeres reporteras no eran acreditadas para estar en el frente de guerra, ella consiguió estar en lugares importantes, por ejemplo, junto a Eisenhower en el frente de Argelia.
Al finalizar la II Guerra Mundial, Clare fue una de las primeras reporteras en estar en el conflicto de Palestina, se jactaba de haber negado el saludo a Menahem Begin, futuro primer ministro israelí, por su participación en un bombardeo contra civiles palestinos. Estuvo un tiempo en Beirut. En 1951 se divorció y poco después se caso por segunda vez. Esta vez con Goeffrey Hoare, corresponsal del Time’s en Medio Oriente, quien falleció en 1965. 
En 1963 siguiendo una historia de espías ingleses del MI6 que habían huido con información a la Unión Soviética, Hollinworth descubrió a un tercer doble agente llamado Kim Philby y le dio la primicia a The Guardian, diario para el que trabajaba en ese momento, que por temor a una demanda del gobierno inglés, decidió no publicar la historia por unas semanas hasta que el propio gobierno se vio obligado a aceptar la existencia de este tercer espía.
En 1967, se convirtió en la corresponsal del Daily Telegraph en la guerra de Vietnam y una vez más con ese ojo analítico y su gran poder de observación anuncio las negociaciones de Estados Unidos con el Vietcong y vaticinó el abandono de Estados Unidos, sin haber logrado su objetivo.
En 1973 se convirtió en la corresponsal del Daily Telegraph en la República Popular de China.
Entre sus grandes entrevistas se encuentra la que hizo al Shah de Iran y que se dice que fue la última que dio el gobernante iraní. Su sobrino en la biografía de la periodista titulada “Of Fortunes and War: Clare Hollingworth, First of the Female War Correspondances” dice que también fue la autora de la primera entrevista que el joven gobernante iraní concedió al inicio de su sangriento reinado.
Consiguió el apoyo de Indira Gandhi para dirigirse a la guerra entre India y Paquistán.  Salvó muchas veces la vida, rompió muchas veces las reglas con tal de hacer su trabajo. En alguna ocasión declaró: “No sé porque me emociona tanto estar en la guerra, no soy valiente.” Decidió radicar en Hong Kong desde 1981 hasta su muerte ocurrida el 10 de enero de 2017 cuando tenía 105 años. Clare Hollingworth publicó a lo largo de su vida 4 libros sibre sus diferentes experiencias como periodista y una autobiografía que tituló: Front Line publicada en 1990
Sus restos de acuerdo con su última voluntad fueron enterrados en Hertfordshire Inglaterra.

publicado en mamaejecutiva.net el 19 de marzo de 2019
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jueves, 14 de febrero de 2019

Fiiller el pan que llegó de Europa.



Entre las historias de éxito de innumerables migrantes que han llegado a lo largo de la historia a México aportando su conocimiento, talento y habilidades está la de Lieb Füller.

Armando Enríquez Vázquez

De acuerdo con el sitio de Internet de Filler fue en 1923 cuando llegó a México Lieb Füller, procedente de Polonia. En ese entonces la segunda República Polaca tenía apenas 5 años de haberse fundado, tras la I Guerra Mundial y la situación económica del país era de crisis. México se recuperaba de la Revolución e intentaba crecer económica y socialmente.
Entonces Füller que era panadero de oficio se empleó en una panadería mexicana. En 1928, Lieb se independizó y rentó un horno en el centro de la Ciudad de México, comenzó así a vender pan dulce, así como algunos panes salados de trigo. En 1936 Lieb Füller compró un terreno en la calle Toribio Medina en lo que es hoy la Colonia Algarín de la Ciudad de México, ahí construyó su casa y un horno para producir el pan tipo Europeo que sabía hacer y tanto gustaba en producir. Primero comenzó a introducir sus panes negro y de centeno en salchichonerías especializadas, lo que ya desde entonces le confería al pan de Fiiller el status de producto gourmet.
Con la llegada de los primeros supers en México; Sumesa y Central de Mercados, de acuerdo con el sitio de la marca. aceptan el pan de Füller y este amplió al personal de su empresa, así como adquirió un vehículo especial para la distribución del pan.
El logo de la marca es una espiga de trigo en un envuelto en un campo con la mitad inferior roja y la superior anaranjada, el tallo de la espiga se encuentra entre las “l” del nombre de la marca y seguramente el Fiiller, aunque no lo aclara en ningún lado la marca, es la castellanización del apellido del polaco fundador de la empresa lo que también elimina una palabra que resultaba demasiado extraña a los mexicanos, la u con diéresis. O tal vez para no ser relacionado con un origen alemán que después de la II Guerra Mundial era un país enemigo y perverso en la mente de los habitantes del mundo.
En 1965 la dirección de la empresa pasó al hijo de Lieb, David Füller quien industrializó a la compañía logrando una mayor producción, lo que le permitió abrir nuevos mercados y crecer el número de productos que Fiiller ofrecía.
Desde que tengo uso de razón recuerdo en los estantes de los supermercados las bolsas con el Pan Fiiller; Negro, de centeno, parecían una especie aparte de los industrializados y populares y lo siguen siendo. En el mercado de los panes industrializados Bimbo, la gran trasnacional mexicana curiosamente no puede competir con Fiiller, con su sabor, textura y calidad. Bimbo ha intentado crear panes negros, pero parecen su pan blanco pintado, su marca Orowheat no deja de ser un pan norteamericano que no se parece en nada a Fiiller, con mucha azúcar y poca textura.
Fiiller se distribuye actualmente en la Ciudad de México, Querétaro, Morelos, Puebla, Estado de México y Guadalajara de acuerdo con la información en su sitio de Internet y su gama de productos ha crecido a panes rebanados negro, de centeno, campesino, combigrano, de 7 granos, de canela y pasas, de nuez y pasas, diferentes tipos de galletas, pan ácimo kosher y harina kosher.
Como sucede con muchas marcas mexicanas el poder contar la historia de Fiiller resulta casi imposible, la misma marca no proporciona mucha información acerca de su historia de éxito que inicia con la propia historia de Lieb Füller y su llegada a México, que con el tiempo se convierte en una historia de éxito con una marca, que salvo el dato del hijo David como sucesor del negocio, no sabemos nada más acerca de este personaje y aunque la marca continúa en la misma dirección en la que la fundó LIeb, no pude encontrar si sigue siendo un negocio familiar.
Lo cierto es que después de 82 años de existencia la historia de Fiiller debería poder contarse de una mejor manera.

publicado en thepoint.com.mx el 6 de febrero de 2019
imagen fiiller.com