jueves, 25 de julio de 2013

De trasplantes fecales y terapia larvaria.




Dos maneras de atacar a las bacterias que parecen sacadas de un libro de horror más que del mundo de terapias naturales contra ciertos enemigos de la salud.

Armando Enríquez Vázquez

La cada vez mayor resistencia de las bacterias a los  antibióticos ha obligado a médicos e investigadores a buscar y encontrar soluciones naturales, algunas parecen extraños engendros de una mente retorcida o en el mejor de los casos una broma pesada, sin embargo son prácticas que dan resultados.
Por ejemplo, desde la antigüedad se han utilizado larvas de mosca para curar ciertas heridas. Ciertas tribus aborígenes australianas que así lo hacían y se sabe de un médico hindú de nombre Sushruta que en un tratado medico escrito 600 años antes de Cristo describió el uso de larvas de mosca para curar heridas. Ambroise Paré, considerado por muchos como Padre de la cirugía moderna, en 1557 escribió acerca de los beneficios de ciertos gusanos en las heridas, y la recuperación casi milagrosa de las heridas infestadas por lo que en realidad eran larvas de moscas. Siglos más tarde el cirujano y noble francés; el Barón Dominique Jean Larrey, también escribió acerca de la acción de las larvas de mosca en las heridas durante la campaña napoleónica en Egipto. Larrey descubrió que las larvas de, lo que él llamó, mosca azul solo se comían las partes muertas del tejido de la herida por lo que trato de alentar a los soldados heridos a permitir que sus heridas se infestaran de larvas, pues aceleraba el proceso de cicatrización. Durante la Guerra Civil de los Estados Unidos el médico John Forney Zacharias utilizó larvas de mosca para curar heridas y pacientes con gangrena. Esporádicamente la técnica se utilizó durante la segunda guerra mundial y en casos extremos en algunos hospitales de Occidente. Pero no fue hasta la década de los años 90 cuando gracias a diversos estudios, se llegó a la conclusión de que este es uno de los métodos más eficaces para combatir heridas necrosadas, sin la necesidad de procedimientos quirúrgicos. Esto se debe a qué las larvas se alimentan únicamente del tejido muerto, por un lado, dejando solo tejido vivo capaz de cicatrizar, por otro, porque la saliva de las larvas es un excelente antibiótico que impide que las heridas se infecten, matando a un amplio espectro de bacterias patógenas que incluyen algunas resistentes a ciertos antibióticos.
 Las larvas que se utilizan hoy para este procedimiento, son larvas esterilizadas de la especie Phaenicia Sericata, la mosca verde que conocemos, esto por la facilidad que tiene esta larva para vivir en organismos, a diferencia de las larvas de otras moscas que viven en cadáveres. Cada vez más instituciones en Estados Unidos y otros países de occidente y oriente, utilizan esta terapia, sobretodo en pacientes diabéticos, a un costo muy bajo a diferencia de tratamientos quirúrgicos o los que utilizan antibióticos que no son siempre efectivos.
Otro problema de la medicina moderna y la resistencia a los antibióticos que han desarrollado la mayoría de las bacterias y que tiene por consecuencia el que los científicos estén abocados a descubrir nuevos y más poderosos antibióticos, es el que presenta el microorganismo llamado Clostridium difficile, que vive en la flora intestinal de aproximadamente el 3% de los adultos y 66% de los niños. Cuando se administran antibióticos a una persona, esta bacteria puede llegar a erradicar a las demás bacterias del bioma intestinal, por su gran resistencia a los antibióticos, causando problemas de salud que van desde diarrea hasta casos muy graves de colitis. Así como con inflamación del colon y con la colitis ulcerativa, llamada colitis seudomembranosa, que puede ser muy peligrosa. La persistencia de la bacteria en el intestino humano puede llegar a causar una colostomía que es una intervención quirúrgica, pues puede llegar a causar peritonitis, septicemia o desgarre de las paredes intestinales, hay algunos estudios que incluso vinculan a la Clostridium difficile con cáncer de colon. Uno de los tratamientos que se están utilizando para atacar a esta bacteria es un procedimiento natural llamado trasplante fecal, que consiste en implantar a través de enemas o de una sonda nasal una o varias muestras de flora intestinal de un donante sano. La primera vez que se utilizó este procedimiento fue en 1958.
Hoy en día la agencia de drogas y alimentos de los Estados Unidos (FDA) está estudiando dar luz verde al procedimiento, lo que tiene a muchos preocupados, la intervención burocrática puede retrasar la aplicación de este procedimiento carente de efectos colaterales y casi gratuito durante meses y tal vez años en papeleo que se traduce en beneficio para los fabricantes de  los cada vez menos efectivos  antibióticos contra la Clostridium difficile, muchos médicos y terapeutas están dando a conocer este procedimiento a través de Internet.
Esta semana también se dio a conocer que en las arenas de las playas californianas se acaba de descubrir una nueva bacteria que produce de manera natural un antibiótico capaz de atacar al Anthrax y a la cada vez más resistente bacteria MRSA, una sepa de Staphylococccus aureus  resistence a medicamentos como la meticilina y que pulula por los pasillos de los hospitales. En el podcast de Scientific American, se dice que la anthracimina, así se llama la sustancia producida por esta bacteria es entre 25 y 40 veces más potente que cualquier antibiótico conocido hoy en día que ataque al anthrax y ha acabado con MRSA, en el 95% de los ratones infectados para probar la sustancia, aunque falta hacer pruebas en humanos para saber si es efectivo en nuestro sistema. Claro que ya hay farmacéuticas tratando de sintetizar la sustancia con ganas de patentarla y venderla al mayor precio posible, cuando a veces como en los casos de la terapia larvaria y el trasplante fecal, se puede disminuir los costos y los gastos médicos y tratamientos en beneficio de los pacientes.


Publicado en blureport.com.mx el 24 de Julio de 2013
Imagen: bbc.co.uk