lunes, 16 de septiembre de 2013

Mary Anderson, La mujer detrás del limpiaparabrisas.




Los hombres siempre preocupados por sus máquinas y las velocidades que estas pueden alcanzar, pasaron por alto un sencillo detalle que una mujer detectó y patentó.
Armando Enríquez Vázquez
La Guerra Civil había recién terminado en los Estados Unidos y en el condado de Greene del estado de Alabama, nació Mary Anderson en 1866. Poco sabemos de esta ejemplar mujer. A los 23 años se mudó con su madre viuda y una hermana menor a la ciudad de Birmingham también en Alabama, donde la joven emprendedora construyó una serie de edificios con bastante éxito lo que le permitió para finales del siglo XIX mudarse a California donde administró un rancho y un campo vitivinícola.
Pero su gran contribución a la humanidad y ante todo a la historia automotriz sucedió en el invierno de 1903 cuando Mary se encontraba de viaje en la ciudad de Nueva York. Ante las inclemencias del tiempo Anderson observó como los conductores de los trolebuses, tenían que bajar la ventana del vehículo para limpiar el parabrisas, o asomar la cabeza, incluso detener el trolebús y bajarse para limpiar el cristal y tener visibilidad.
Entonces se le ocurrió a Mary, diseñar un dispositivo capaz de limpiar la nieve, el hielo o el agua sin que el chofer tuviera que pasar tantas molestias y arriesgar su salud. Incluso el diseño de Mary permitía que el dispositivo pudiera ser removido en las estaciones secas. Diseñó una hoja de goma que trabajaba con una palanca que se accionaba desde el interior del vehículo y gracias a unos contrapesos mantenía la presión suficiente para hacer la presión necesaria contra el parabrisas para limpiarlo.
Ese año Mary llenó las formas y presentó su invento para patentarlo. La oficina de patentes de los Estados Unidos le otorgó una patente por 17 años. Sin embargo eran los inicios de la industria automotriz y cuando Anderson intentó vender su invento se topó, con el escepticismo masculino que la tildó de loca y a su invento de inservible. El principal argumento en su contra era que el movimiento del limpia parabrisas distraería a los conductores y en lugar de solucionar un problema provocaría muchos más por el gran número de accidentes.
Ignorada por los miembros de la naciente industria automotriz Mary continúo con sus demás negocios. Por una extraña casualidad y se dice que sin tener idea del invento de Anderson, Henry Ford instaló un aditamento similar para algunos de los primeros Modelo T en 1908.
En 1917, curiosamente otra mujer de nombre Charlotte Bridgewood, una rica empresaria neoyorquina patentó el primer limpiaparabrisas automático de la historia. Sin embargo a ninguna de las dos mujeres se les ha hecho la justicia suficiente dentro de la mu machista historia de los automóviles.
Mary Anderson vivió casi toda su vida en Birmingham, Alabama y murió en 1953 a los 87 años de edad. En 1922, dos años después de que venciera la patente de Anderson, el parabrisas se volvió obligatorio en todos los automóviles producidos en los Estados Unidos.

Publicado en thepinkpoint 13 de Septiembre de 2013
Imagen:herstorynetwork.com