lunes, 4 de diciembre de 2017

Julia Nava Ruisánchez revolucionaria, feminista, defensora del voto de la mujer.



En la muy dura lucha que muchas maestras y periodistas mexicanas nacidas en el siglo XIX iniciaron en busca de la equidad de género Julia Nava fue una de las que luchó más tesón.

Armando Enríquez Vázquez.

Hoy que el empoderamiento de la mujer es uno de los temas más importantes y visibles, no está por demás honrar a quienes desde diferentes trincheras lograron asegurar la equidad de género o por lo menos la pusieron a la vista de la sociedad machista de Occidente.
Entre la gran pléyade de periodistas y activistas que fundaron periódicos, lucharon y denunciaron las arbitrariedades de Porfirio Díaz y más tarde el machismo disfrazado de las huestes de sonorenses que proclamaron el triunfo de la Revolución y a las que los historiadores oficiales que decidieron contar la pugna y sus consecuencias desde el punto de vista de los caudillos, generalazos y demás soldadesca misógina que acaparó el poder, decidieron obviar, se encuentra Julia Nava de Ruisánchez.
Julia Nava nació el 2 de febrero de 1893 en Galeana, Nuevo León. Estudio y se graduó como maestra en la Escuela Especial para Maestros de Nuevo León y para 1900 era ya directora de la escuela Superior en el poblado de Tula, en Tamaulipas. Tula, fue fundada en 1617, es considerada la ciudad más antigua de Tamaulipas y hoy es uno de los muchos pueblos mágicos en el país. Julia se casó en 1906 con José Ruisánchez y se mudó a la Ciudad de México, tuvo dos hijas y conoció a intelectuales y políticos importantes de la época, entre ellos a los hermanos Serdán. También, es a principios del siglo XX que Julia Nava Ruisánchez comienza a desarrollarse como periodista colaborando en el Diario del Hogar, así como en la revista La Mujer Mexicana.
En 1910 junto con Dolores Jiménez y Muro, entre otras mujeres maderistas, fundó el club antirreleccionista Hijas de Cuauhtémoc, desde donde apoyó la candidatura de Madero, realizó labor proselitista en el estado de Morelos, en especial en ciudades como Cuautla y Cuernavaca. Ahí conoció a otras mujeres que lucharon en contra de Porfirio Díaz desde la trinchera de la tinta y las ideas en un principio como Elisa Acuña Rosetti y Juana Belén Gutiérrez. A la presidenta del club, Dolores Jiménez y Muro, la había conocido antes. Todas ellas fueron muy activas en las protestas en contra de la detención de Madero y el fraude electoral de 1910.
Tras la muerte de Madero Julia Navarro publicó junto con Dolores Jiménez y Muro un panfleto en contra de Victoriano Huerta, Félix Díaz y Aureliano Blanquet que le valió ser aprendida con las pruebas impresas del panfleto, denunciada por el editor del panfleto fue acusada de sedición, Julia escapó rumbo a Morelos y se unió a Zapata quien le encomendó la comunicación con las fuerzas que operaban en Teziutlán, Puebla. También trabajó para los Constitucionalistas y recaudó fondos para las fuerzas tanto de Zapata como de Carranza.
Pero además, como otras de su generación como Hermila Galindo, Elvia Carrillo Puerto y Atala Apodaca Anaya, entre otras, escribió y luchó por los derechos de las mujeres. Desde 1915 y hasta 1920 no sólo publicó artículos sobre el tema, si no que participó de manera activa en los diferentes congresos feministas que se realizaron en el país, comenzando por el 1916 en Mérida, Yucatán que fue el segundo de su tipo en Latinoamérica.
En 1920 se fundó el Consejo Feminista Mexicano, cuyas demandas incluían mejores salarios para las mujeres, la creación de comedores y guarderías para las mujeres obreras y sus hijos, el derecho a votar y ser votadas. Entre 1921 y 1924 el Consejo tuvo dos revistas que funcionaron como medios de difusión de las ideas del CFM, La Mujer y después La Vida, ambas fueron dirigidas por Julia. También, formó parte de otras organizaciones feministas a nivel nacional e internacional como el Ateneo Mexicano de la Mujer, el Club Internacional de Mujeres y la Unión Internacional de Madres, todas ellas de corte socialista.
Fue en esa época que fue llamada por José Vasconcelos para formar parte de la cruzada educativa y a partir de 1921 dirigió la Escuela Nacional de Enseñanza Doméstica de la Universidad Nacional de México donde fundó las carreras de Trabajo Social y Auxiliar de Enfermería.
Fue reconocida por el gobierno como veterana de la lucha revolucionaria.
Julia Nava de Ruisánchez fue además autora de cuentos infantiles, novelas, ensayos y obras de teatro. Murió en la Ciudad de México el 2 de mayo de 1964.

publicado en mamaejecutiva.net el 21 de noviembre de 2017
imagen:loc.gov

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