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jueves, 10 de mayo de 2018

Carta a Andrés Manuel López Obrador.




Andrés Manuel López Obrador
Candidato a la presidencia de México
Señor Candidato:
Nunca ha sido afín a su propuesta de gobierno, ni a sus ideas separatistas y sectaristas. Su terquedad, su espíritu antidemocrático y la forma en la que a lo largo de esta última campaña de convertirse intenta erigirse como perdonavidas de nuestro país me parecen aberrantes e idénticas a la de aquellos que usted acusa de lo mismo.
Pero debo como mexicano asumir la enorme posibilidad de que el día 2 de julio usted se convierta en el presidente de México con un voto menor al 51% de los votos posibles, pero así son las reglas del juego y los mexicanos debemos acatarlas como lo hicimos cuando hace seis años con menos del 33% Enrique Peña Nieto logró la presidencia de nuestro país.
Sin embargo, tras el primer debate presidencial y observar como con desprecio elude las preguntas que le parecen incómodas, como desprecia a sus adversarios políticos y como ignora con chanzas las preguntas serias y con la gran cantidad de connacionales que votarán por usted, me siento obligado a preguntarle ¿Cómo piensa sanar las heridas en el tejido social que usted mismo ha creado? Porque de ganar usted será presidente de todos los mexicanos, no sólo de sus seguidores, también, de sus críticos y de sus feroces detractores. México lo que menos necesita es un emulo de Donald Trump que se dedique a fomentar los odios entre los mexicanos como lo ha hecho usted desde que fue Jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Como sociedad no podemos permitir que una visión clasista y racista gobierne desde Palacio Nacional.
Me queda muy claro que al llegar usted a ser presidente México jamás será una Venezuela, esa es una más de las torpezas que comenten sus detractores más feroces, lo cierto es que tristemente Estados Unidos jamás lo permitiría. La geopolítica es mucho más relevante que cualquier buen o mal deseo que usted tenga.
Es muy importante que estudie bien la historia de nuestro país y sobretodo aquellos personajes históricos que usted dice y pretende emular, Juárez nunca hubiera permitido que el Papa opinará en asuntos del Estado como usted anunció el día del debate. Madero jamás hubiera aspirado a gobernar de manera absoluta, sin espacios a la pluralidad y mucho menos de la manera autoritaria y dictatorial de alguien que no acepta los cuestionamientos. El General Cárdenas mantuvo su oficina en Palacio Nacional abierta para todos aquellos que pidieran audiencia y aunque los tiempos han cambiado y la población es mucho mayor que en la década de los años treinta del siglo pasado, ni cuando fue usted jefe de gobierno se atrevió a escuchar a quienes tenían cuestionamientos que le importunaban. Madero y Cárdenas creían y eran demócratas, usted tristemente no lo parece. Los más importante ninguno de los tres intentó replicar un sistema del pasado, con aciertos y errores cada uno busco la forma de hacer avanzar al país al futuro.
El verdadero líder político no es aquel que impone sus decisiones sobre el pueblo a manera de dictador mesiánico, el líder es el que convence con argumentos claros y realistas sobre el camino a seguir. Aquel cuyas metas son las del bien común, no las de su ego.
A pesar de que a los mexicanos, y sobre todo al sector que usted habla, les gusta la imagen del ofendido, el mártir y el atacado, espero que como Presidente de la República sea capaz de verse fuerte, de tomar las decisiones y las posiciones que nos hagan crecer y no se comporte como la víctima que le encanta parecer y nos vaya a salir con la existencia de una Mafia del Poder Internacional.
Hablando de la Mafía del poder que ha sido su lema de campaña a lo largo de doce años, usted nos debe explicar a los mexicanos su alianza con ella, porque ciertos miembros de la Mafia del poder resultan hoy sus aliados como los ya multicitados Napoleón Gómez Urrutia, Elba Esther Gordillo, Alfonso Romo o Lino Korrodi, quienes se unen a la Mafia de Morena que encabezan personajes como Rigoberto Salgado y sus nexos con los carteles de la CDMX. Yo creo como usted que existe un grupo que domina la política en México, no sé si sea una mafia, pero a ese grupo también pertenece usted y no sólo lo demuestran sus nexos con los personajes mencionados arriba, si no su promesa de perdón incondicional a Peña Nieto y demás políticos del PRI que han dañado a México y su odio irracional contra personajes que en teoría buscan lo mismo que usted como el gobernador Javier Corral de Chihuahua al que ataca con el mismo encono que la Secretaria de Hacienda, el secretario de gobernación y el mismo presidente. Don Corleone tenía de aliados a diferentes familias criminales y usted no parece estar muy lejos de este esquema, responde y pide cuentas a miembros de una partidocracia que ha dañado a México.
No creó que Ricardo Anaya o José Antonio Meade harían algo espectacular o definitorio para la nación, los entiendo como la continuidad de un estado fallido y una democracia pervertida. Le escribo a usted porque creo que más que nunca tiene usted la posibilidad de ser el presidente de la nación y de llegar a serlo por lo menos debería de partir de la base distinta a sus adversarios y escuchar a todos los ciudadanos. Mostrándose como un verdadero estadista, no como otro político tercermundista que gobierna a México desde su ambición personal y su enorme ego desquiciado.

Atentamente
Armando Enríquez Vázquez


publicado en blureport.com.mx el 1º de mayo de 2018

martes, 31 de mayo de 2016

María Arias Bernal mujer de ideas tomar.




Conocida popularmente como María Pistolas, esta maestra defendió la tumba donde fue enterrado Francisco I. Madero.
Armando Enríquez Vázquez
En muchas ocasiones la historia nacional esconde en breves anécdotas, historias de personas que sin llevar una vida donde disfrutaron de las mieles de la victoria militar, económica o política de muchos de los llamados Héroes y que, desde estatuas oficiales erigidas por amigos, discípulos o que ellos mismos han colocado en su honor volviéndose próceres de una nación.
En México desde tiempos de la independencia, los historiadores oficiales se han encargado de contarnos pasajes ficticios de nuestra historia con personajes ficticios, mientras que otros personajes de carne y hueso, y con un valor mayor al de los héroes oficiales de papel, han sido olvidados por nuestra historia, relegándolos a una pequeña viñeta en el voluminoso libro de nuestra historia.
Uno de estos personajes es conocido gracias a su encuentro con Álvaro Obregón, cuando este llegó a la Ciudad de México, tras derrotar a Carranza. El general victorioso se encontró de frente con una mujer llamada María Arias Bernal. El sonorense le obsequió su pistola a la mujer reconociéndola como El único hombre en la Ciudad de México durante la decena trágico y la presidencia del traidor Huerta.
¿Quién era esta mujer? Y ¿Qué hizo para ganarse el reconocimiento de Obregón?
María Arias Bernal, fue otra de las destacadas maestras que se formaron a finales del porfiriato, no sólo entregadas a la vocación educativa, si no comprometidas con las causas sociales y sobretodo con las causas de las mujeres. María Arias Bernal nació en la Ciudad de México en 1884. Poco se sabe de su infancia, pero María Arias Bernal se hija de una familia modesta. A los dieciocho años, a diferencia de la mayoría de adolescentes de su generación, María se graduó como maestra, un camino que muchas mujeres tomaban para hacerse de una profesión, pero también un semillero de grandes talentos y valores del pensamiento y más tarde de la revolución en nuestro país.
María trabajó como maestra y como muchas mexicanas de principios del siglo XX simpatizó con las ideas del Madero, a pesar de ser subdirectora de la Vocacional Corregidora del Querétaro, una escuela técnica y de oficios dedicadas a jóvenes mujeres y que formaba parte del sistema educativo instituido por Porfirio Díaz y su Secretario de Educación el famoso Justo Sierra.
Tras el asesinato de Francisco I Madero y su vicepresidente José María Pino Suárez, María Arias Bernal fundo el Club Femenil Lealtad cuyo objetivo era preservar la ideología del coahuilense, asimismo se dedicó a defender la tumba de Madero y intentar derrocar al usurpador Huerta con discursos y panfletos que editaba en un mimeógrafo que compro específicamente para editar sus ideas contra el régimen del dictador.
Semanalmente ella y un grupo de mujeres se reunían en la tumba de madero para pronunciar incendiarios discursos. En más de una ocasión piso las cárceles del régimen Huertista, una de ellas por haber atacado y enfrenado a Jorge Huerta, hijo del traidor Victoriano cuando intento destruir la tumba de Madero.
En agosto de 1914 se dio el célebre encuentro con Obregón, por lo que la prensa y el pueblo la bautizaron como María Pistolas a pesar de que la mujer en su lucha revolucionaria jamás empuñó un arma.
María Arias Bernal murió en 1923, de acuerdo con algunas fuentes en el mes de noviembre.
En 1962 el director de cine René Cardona usó el apodo de la revolucionaria para hacer una película llamada María Pistolas que nada o muy poco tiene que ver con la figura real del María Arias Bernal.

publicado el 23 de mayo de 2016 en mamaejecutiva.net
imagen: Wikipedia.org

viernes, 18 de marzo de 2016

El candidato independiente.



Sí Madero viviera en estos tiempos e intentara lo mismo que hace ciento siete años hizo, Manlio Fabio Beltrones, Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador y Lorenzo Córdova harían hasta lo imposible para bloquear su candidatura.

Armando Enríquez Vázquez.

A pesar de lo que quieran creer Peña Nieto, su equipo de trabajo y Manlio Fabio Beltrones, hoy más que nunca, las campañas rumbo a la presidencia ya arrancaron, incluso al interior del partido oficial. El Presidente cada vez importa menos, y los contendientes comienzan a cobrar importancia entre los medios, los mismos partidos políticos y los actores políticos de nuestro país, síntoma claro de que de una forma u otra todos queremos pasar ya la página de un sexenio gris, lleno de corrupción, impunidad y el regreso del PRI que como siempre ha abusado de los ciudadanos y del país.
Manlio Fabio Beltrones, con ese colmillo político que lo caracteriza se ha pronunciado desde hace tiempo por mantener el asunto de las candidaturas independientes con la esperanza que la existencia de varias de ella pulverice el voto ciudadano y el voto duro de los corruptos políticos, empresarios y achichincles mantengan al PRI y su candidato en el poder para poder continuar haciendo un botín del país.
El abanico de políticos y ciudadanos que se han declarado como posibles candidatos independientes y aquellos que sin decir palabra cuentan con la simpatía de ciertos sectores de la población para conducir al país empieza a crecer.
Nos encontramos con personajes tan populares como Juan Ramón de la Fuente, ex rector de la UNAM y secretario de salud durante el gobierno de Ernesto Zadilla, y políticos no muy populares como Jorge G. Castañeda. Castañeda quién es sin duda uno de los estudiosos más importantes del poder, y que además fue secretario de Relaciones Exteriores en el régimen de Vicente Fox, es sin duda un hombre inteligente que ha puesto el dedo sobre la llaga en cuanto a uno de los retos más importantes que enfrentan este tipo de candidaturas.
Lo importante no tanto es quienes, si no cuantos y es ahí donde la apuesta del presidente del PRI se topa con la propuesta del ex canciller quien escribió de la necesidad de que, llegado el momento, los candidatos independientes declinen y se unan a la propuesta de aquel que vaya a la cabeza en las encuestas. Esa es, de acuerdo con Castañeda la única manera de derrotar a la partidocracia.
Tal vez, Castañeda este en lo cierto. Tal vez, nuestra única manera de eliminar al PRI, PAN, PRD y todos los partidos satélites sea votar por un único candidato independiente. Sin embargo, existe un problema que enfrentaran esos posibles candidatos sin partido, como los llama de manera muy inteligente María Amparo Casar, y es su ego. Todos aquellos, que como anuncio de Melate ya se vieron en la presidencia, difícilmente estarán dispuestos a pasar la estafeta a otro que ellos, seguramente, no consideran tan brillante y capacitado como él, para dirigir y salvar a México empezando por el mismo Jorge Castañeda.
Y nosotros como ciudadanos ¿estamos dispuestos a votar por alguien con el que tal vez no comulgamos ideológicamente por el simple hecho de acabar con la partidocracia?
Estamos a un poco más de dos años de votemos a quién habrá de ser el próximo presidente del país, viejos políticos marrulleros han iniciado de manera velada o no sus campañas rumbo a las elecciones del 2018, esto se acentuará una vez concluidas las elecciones de este año. Los diarios comienzan a hacer sus encuestas para sesgar a la poca opinión pública que los lee y nosotros estamos viendo el momento en que se levantan las carpas circenses de las elecciones de 2018.
Creo que es el momento en que, a través de artículos, de mensajes y folletos comencemos a pedir conocer la plataforma y la propuesta de aquellos que piensan lanzarse de manera individual la presidencia de nuestro país. No a manera de campaña sino más bien como para conocer su ideología y su propuesta, sin violar, ni tratar de pasar sobre las tramposas reglas del INE, algo que sí hacen todos y cada uno de los partidos políticos, sus miembros y dirigentes.
Los viejos y tramposos políticos están ya en campaña, mientras el INE se hace de la vista gorda y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación se vuelca en favores al PRI y al Partido Verde, los independientes deberían estar preocupados por crear sus propias campañas de mercadotecnia que los posicionen y nos hagan conocer sus propuestas.
Si un candidato externo a la partidocracia y los partidos políticos ha de gobernar el país, algo que nos gustaría saber a muchos mexicanos es como va a enfrentar a un corrupto poder legislativo en el que sin duda los partidos políticos y sus peores representantes habrán de impedir a toda costa que el país avance de manera democrática, descartando todas y cada una de las propuestas y reformas de un presidente independiente a la partidocracia. Fox y Calderón, a pesar de tener un partido como el PAN detrás de ellos, no pudieron con las huestes Priístas que tras doce años de negar a los gobiernos panistas reformas, no bien llegaron al poder tuvieron el cinismo y el descaro de proponer y aprobar exactamente lo mismo que le rechazaron a los mandatarios panistas, empezando con la privatización del petróleo y el sector energético.
Un candidato independiente a la presidencia, no sólo necesita el que los demás independientes lo apoyen, necesita saber que a lo largo de seis años de gobierno los ciudadanos habrán de acompañarlo para acabar con la partidocracia y llevar ante la justicia a todos aquellos criminales que, protegidos por su partido o por curules, escaños e intangibles fueros deben estar en la cárcel, para ello es necesario que empiecen a hablar con los ciudadanos.
Pienso en la forma en que Francisco I Madero convocó a clubes primero y más tarde fundó un partido antirreleccionista con el único fin de oponerse al dictador Porfirio Díaz y ese ejemplo que los independientes deberían seguir, porque estoy seguro que si Madero viviera en estos tiempos e intentara lo mismo que hace ciento siete años hizo, Manlio Fabio Beltrones, Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador y Lorenzo Córdova harían hasta lo imposible para bloquear su candidatura.
Un candidato independiente debe ser ajeno a los partidos políticos, no así a la ciudadanía y sus demandas y debe hacer claro desde hoy su plan de gobierno y sus estrategias de campaña.

publicado en blureport.com.mx el 14 marzo de 2016

martes, 1 de marzo de 2016

Sara Pérez de Madero la primera dama de la Revolución Mexicana.



La esposa del ideólogo de la Revolución de 1910, siguió en toda su lucha al rebelde primero y presidente después, e imploró por la vida del mandatario frente al embajador de Estados Unidos.
Armando Enríquez Vázquez.
A diferencia de otras mujeres que armas en las manos lucharon hombro con hombro con los hombres en la Revolución de 1910, Sara Madero jamás empuñó un arma. Tampoco fue una ideóloga, pero siempre desde el inicio de la lucha se mantuvo al lado de su esposo Francisco I. Madero, promoviendo sus ideas, siendo el pilar en la vida del revolucionario. Abnegada, enamorada y leal al ideólogo del movimiento armado en 1910, Sara Madero fue pomposamente llamada por algunos diarios, Primera Dama de la Revolución, tras el anuncio de su fallecimiento. Lo cual es muy dudoso que sea el honor que a ella le corresponda, Cuando Carmen Serdán fue la primera en empuñar un arma el 19 de noviembre de 1910 y antes de ellas otras valientes y brillantes mujeres que desde la trinchera física o de las ideas atacaron de manera directa al dictador Porfirio Díaz, como Juana Belén Gutiérrez de Mendoza. Sin embargo, el papel de la esposa del ideólogo de la Revolución es importante no sólo en la persona de Francisco Madero, si no entre cierto grupo social y de mujeres de la época.
Sara Pérez de Madero, al igual que su esposo pertenecía a la aristocracia porfiriana nacional y de no haber conocido a Madero probablemente jamás se hubiera cuestionado los problemas políticos y sociales de nuestro país a principios del siglo XX. Pero fue una mujer que rechazo ser parte de los estereotipos de la época y a diferencia de otras esposas de los caudillos de la Revolución Acompaño a Madero en toda lucha y trinchera.
Sara Madero, fue valiente en muchos sentidos y aprovechó sus habilidades sociales y la cercanía con Madero para promover las ideas del coahuilense y fundar clubes revolucionarios. Sara Pérez de Madero nació el 25 de agosto de 1870 en San Juan del Río, Querétaro. Su padre, Macario Pérez, fue un rico hacendado de la región y como niña Sara recibió una educación particular con institutrices en Arroyo Zarco, después fue enviada a San Francisco, California, a un colegio privado de nombre Notre Dame donde Sara conoció a dos de las hermanas de Madero y se hizo amiga de ellas. Las amigas pasaron vacaciones en Querétaro, en Coahuila y en Sinaloa. Sara que era tres años mayor que Francisco, comenzó una relación amorosa con el joven Madero, quien en sus memorias habla de cómo a pesar de la vida de excesos que llevó en su juventud, de haber en algún momento terminado su relación con Sara y haber cortejado a otras mujeres, la mente de Francisco I. Madero siempre regresaba a la queretana.  
Finalmente, la pareja se casó en la Ciudad de México el 28 de enero de 1903 y partieron rumbo a Coahuila donde se estableció el matrimonio. A lo largo de los siguientes años y sobretodo tras la publicación de La sucesión presidencial en diciembre de 1908, durante la escritura del libro, Sara apoyó a su marido, como lo hizo en todas sus aventuras anteriores y posteriores desde el espiritismo, hasta la campaña presidencial de 1910, cuando Madero fue encarcelado en Monterrey. Sara vivió ese tiempo en la prisión al lado de su esposo. Cuando Francisco I. Madero fue trasladado a la prisión en San Luis Potosí, se le negó vivir al interior de la prisión y se hospedó en un hotel frente a la cárcel de la ciudad, Sara pasaba cada momento posible en compañía de su esposo. Junto con el distinguido y olvidado revolucionario potosino Pedro Antonio de los Santos pagó la fianza que liberó a Francisco.
Sara Pérez de Madero promovió la campaña Madero participando y sosteniendo entrevistas con diferentes clubes anti-releccionistas. Una vez iniciado el movimiento armado, se le puede ver en las fotografías en los frentes del norte al lado de su esposo y una vez llegado este al poder, Sara se reunió con obreros, soldados y trabajadores siendo solidaria con ellos y se convirtió en promotora de una demanda qué desde finales del siglo XIX, diferentes mujeres como Laureana Wrigth González, Matilde Montoya y muchas otras destacadas mexicanas, el sufragio femenino que los consumadores de la Revolución negarían por las siguientes cuatro décadas.
En pocas ocasiones en su historia, México disfrutó de tanta libertad de prensa como en los días posteriores al primer triunfo de la Revolución y el ascenso de Francisco I Madero a la presidencia. Sara fue víctima de esta libertad y la prensa conservadora y reaccionaria la apodó como el Sarape de Madero, utilizando su nombre para remarcar su cercanía con del Presidente.
La detención del Presidente Madero al interior de Palacio Nacional por los militares leales a Victoriano Huerta, hecho que conocemos como Decena Trágica, obligó a Sara a buscar hablar con el embajador de Estados Unidos en nuestro país, Henry Lane Wilson, artífice del golpe de estado. Tres años después en una entrevista que Sara Pérez, entonces ya, viuda de Madero concedió al periodista norteamericano Robert Hammond Murray, describió la actitud prepotente de un embajador alcohólico que le aseguró la seguridad de la vida del Presidente, no sin antes señalar lo impopular del coahuilense. La alianza entre los dos amantes de la bebida, Wilson y Huerta, culminó con el asesinato de Francisco Madero y de su vicepresidente José María Pino Suárez.
Entonces gracias al embajador de cuba en nuestro país, Manuel Márquez Sterling, uno de los cronistas extranjeros de esos días aciagos, Sara Madero se exilió primero en la isla caribeña y más tarde en Estados Unidos. En 1921 retornó a México y se estableció en la colonia Roma en la Ciudad de México.
Pasó los siguientes treinta años casi en el anonimato, con una pensión del gobierno y murió casi cuarenta años después de quedar viuda, el 1º de julio de 1952.    

publicado en mamaejecutiva.net el 23 de febrero de 2016
imagen. es.wikipedia.org

martes, 3 de noviembre de 2015

Soledad González, la mujer detrás de los revolucionarios.



Soledad González casi desconocida el día de hoy, trabajo para Madero, Obregón y fue la secretaria particular de Calles, en su momento la mujer más poderosa de México.

Armando Enríquez Vázquez.

En el México Revolucionario de generalotes y machos frustrados de pistolas a la cintura, llegó el momento en que aquel que quisiera hablar con el sanguinario General Plutarco Elías Calles en su época de Presidente de la República tenía que pasar antes por su secretaria particular; Soledad González Dávila, aunque el apellido materno se ha puesto en duda en más de una ocasión, puesto que Cholita jamás lo utilizó para firmar ningún documento.
Soledad González nació el 17 de septiembre de 1898 en una ranchería de la Villa de San Pedro en el Estado de Coahuila. Quedó huérfana de padre a muy temprana edad. Siendo niña no sólo se benefició de la justicia social y bondad de Francisco I. Madero acudiendo a las escuelas que fundó el nieto del empresario vitivinícola del Estado de Coahuila, Evaristo Madero, y un poco después, fue becada por el revolucionario para continuar sus estudios como mecanógrafa en Saltillo.
Se dice que a los diez años ayudó a Madero a mecanografiar el famoso libro La sucesión Presidencial.
Tras el triunfo de la Revolución Soledad, vivió con los Madero en el Castillo de Chapultepec y era la  encargada de la correspondencia de Francisco. Tras el asesinato del presidente y el exilio de su viuda y una vez expulsado el traidor de Victoriano Huerta, Venustiano Carranza le permitió a Soledad rescatar lo que pudiera y encontrase de papeles personales de Madero en el Castillo, aunque es mucho más factible que a la salida de la esposa del presidente asesinado Soledad llevara esos papeles con ella. Soledad de acuerdo con algunas crónicas participó de manera activa durante la decena trágica y tomó armas para defender a Madero y la Revolución, aunque esto parece sólo un rumor.
Soledad buscó mejores lugares donde vivir, su fama como secretaria eficiente y trabajadora llegó a oídos de Álvaro Obregón quien la hizo su secretaria particular y en 1917 ya trabajaba en Hermosillo como secretaria particular del gobernador de Sonora Plutarco Elías Calles, cuando Venustiano Carranza otorgó al sonorense el Ministerio de Industria, Comercio y Trabajo en el gabinete, Soledad viajó con Elías Calles de regreso a la capital del país.
Será durante la gestión del General Calles como secretario de gobernación de Obregón cuando Soledad comenzó a crear su poderío y su apoteosis sucedió en cuanto el General se convirtió en Presidente de la República y los años posteriores donde en México se gobernaba desde la casa del General Calles. Todo aquel que quisiera obtener una cita con el poderosísimo político mexicano tenía que acceder a él a través de Soledad. Se decía en esa época que Soledad conocía y sabia de todos los problemas de las secretarias de gobierno.
Un día en que el presidente Calles se hallaba convaleciente de una enfermedad Cholita conoció al médico Abraham Ayala González con quien se casó.
Soledad entabló relación estrecha con personajes tan dispares en la historia de nuestro país como Luis N. Morones el corrupto líder de la CROM por un lado, como con el radical y anticlerical, ateo y comunista gobernador de Tabasco: Tomás Garrido Canabal. Pero además de su influencia en la política nacional, Soledad medió entre empresas mineras extranjeras y Calles.
Soledad jamás olvidó a la familia Madero mantuvo correspondencia a lo largo de su vida con Sara la viuda de Francisco y en más de una ocasión intercedió por ella o por Evaristo Madero, hermano del presidente asesinado, ante Calles.

Una vez expulsado Calles del país por Lázaro Cárdenas, Soledad se retiró junto con su marido a la vida privada. Soledad González murió el 16 de julio de 1953 víctima de cáncer a los 54 años de edad. 

publicado en mamaejecutiva.net el 26 de octubre de 2015
imagen; wikimwxico.com