martes, 31 de mayo de 2016

María Arias Bernal mujer de ideas tomar.




Conocida popularmente como María Pistolas, esta maestra defendió la tumba donde fue enterrado Francisco I. Madero.
Armando Enríquez Vázquez
En muchas ocasiones la historia nacional esconde en breves anécdotas, historias de personas que sin llevar una vida donde disfrutaron de las mieles de la victoria militar, económica o política de muchos de los llamados Héroes y que, desde estatuas oficiales erigidas por amigos, discípulos o que ellos mismos han colocado en su honor volviéndose próceres de una nación.
En México desde tiempos de la independencia, los historiadores oficiales se han encargado de contarnos pasajes ficticios de nuestra historia con personajes ficticios, mientras que otros personajes de carne y hueso, y con un valor mayor al de los héroes oficiales de papel, han sido olvidados por nuestra historia, relegándolos a una pequeña viñeta en el voluminoso libro de nuestra historia.
Uno de estos personajes es conocido gracias a su encuentro con Álvaro Obregón, cuando este llegó a la Ciudad de México, tras derrotar a Carranza. El general victorioso se encontró de frente con una mujer llamada María Arias Bernal. El sonorense le obsequió su pistola a la mujer reconociéndola como El único hombre en la Ciudad de México durante la decena trágico y la presidencia del traidor Huerta.
¿Quién era esta mujer? Y ¿Qué hizo para ganarse el reconocimiento de Obregón?
María Arias Bernal, fue otra de las destacadas maestras que se formaron a finales del porfiriato, no sólo entregadas a la vocación educativa, si no comprometidas con las causas sociales y sobretodo con las causas de las mujeres. María Arias Bernal nació en la Ciudad de México en 1884. Poco se sabe de su infancia, pero María Arias Bernal se hija de una familia modesta. A los dieciocho años, a diferencia de la mayoría de adolescentes de su generación, María se graduó como maestra, un camino que muchas mujeres tomaban para hacerse de una profesión, pero también un semillero de grandes talentos y valores del pensamiento y más tarde de la revolución en nuestro país.
María trabajó como maestra y como muchas mexicanas de principios del siglo XX simpatizó con las ideas del Madero, a pesar de ser subdirectora de la Vocacional Corregidora del Querétaro, una escuela técnica y de oficios dedicadas a jóvenes mujeres y que formaba parte del sistema educativo instituido por Porfirio Díaz y su Secretario de Educación el famoso Justo Sierra.
Tras el asesinato de Francisco I Madero y su vicepresidente José María Pino Suárez, María Arias Bernal fundo el Club Femenil Lealtad cuyo objetivo era preservar la ideología del coahuilense, asimismo se dedicó a defender la tumba de Madero y intentar derrocar al usurpador Huerta con discursos y panfletos que editaba en un mimeógrafo que compro específicamente para editar sus ideas contra el régimen del dictador.
Semanalmente ella y un grupo de mujeres se reunían en la tumba de madero para pronunciar incendiarios discursos. En más de una ocasión piso las cárceles del régimen Huertista, una de ellas por haber atacado y enfrenado a Jorge Huerta, hijo del traidor Victoriano cuando intento destruir la tumba de Madero.
En agosto de 1914 se dio el célebre encuentro con Obregón, por lo que la prensa y el pueblo la bautizaron como María Pistolas a pesar de que la mujer en su lucha revolucionaria jamás empuñó un arma.
María Arias Bernal murió en 1923, de acuerdo con algunas fuentes en el mes de noviembre.
En 1962 el director de cine René Cardona usó el apodo de la revolucionaria para hacer una película llamada María Pistolas que nada o muy poco tiene que ver con la figura real del María Arias Bernal.

publicado el 23 de mayo de 2016 en mamaejecutiva.net
imagen: Wikipedia.org