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jueves, 30 de julio de 2020

El pantano recuento de muchos daños



El Pantano es mucho más que una miniserie policiaca, es una reflexión acerca del daño que hicieron los gobiernos totalitarios a los individuos en aras del bien sectario. 


Armando Enríquez Vázquez

En el último año me he encontrado en Netflix dos series polacas que hablan de una manera u otra de ese terrible pasado sufrido por los polacos tras la II Guerra Mundial cuando quedaron bajo el yugo comunista de la Unión Soviética y el estado totalitario impuesto desde Moscú en que vivieron como las demás naciones de lo que se llamó Europa del Este donde lo que menos importaba eran la libertad y la individualidad, lo que salía a flote era la corrupción y un oprobioso sistema de privilegios y autoritarismo fascista como el que se vive hoy en Cuba y Venezuela.
La primera de ellas es 1983 en la que directamente se trata el tema de la libertad y la democracia denegada a través de un sistema corrupto y oligárquico como todos los fundados con el pretexto de la salvación del pueblo.
La segunda mucho menos sutil y más llena de subtextos es El Pantano, estrenada este año. La anécdota se reduce a una mera historia policial donde una prostituta y un miembro del partido comunista polaco cabeza del deporte en un pequeño pueblo del oeste de Polonia son asesinados en un bosque cercano a la ciudad. Este sólo sirve de pretexto para contar una historia de corrupción y represión al interior de la sociedad polaca comunista. Lo peor es que no habla de la represión del estado contra los ciudadanos, que claro que existió, si no de esa autorepresión a la que se habituaron muchos dentro de este tipo de sociedades por miedo a perder las pocas libertades que les quedaban, por miedo a perder la vida y no necesariamente a morir, si no a ser marcado como opositor o renegado del sistema.
La historia protagonizada por dos periodistas uno viejo Witek, que trata de huir de Polonia para buscar al amor de su vida después de 40 años, un ambicioso joven periodista Piotr hijo de un importante miembro del politburó polaco que abandona Cracovia para crear renombre por su cuenta en un pueblo pequeño. Algo que el mismo sabe no es cierto pues el trabajo en el diario de la pequeña ciudad lo ha conseguido gracias a su padre. La esposa de este joven periodista una joven quien a pesar de estar embarazada es lesbiana o por lo menos bisexual y se ha casado para guardar las apariencias y sobre todo con el hijo de un importante político para sentirse protegida. Un sistema de prostitución controlado por el estado y noticias manipuladas; “oficiales”, que no se cuestionan porque no tiene sentido hacerlo; si así lo ha dicho el partido y no hay manera de que haya sucedido de otra manera. La importancia de la nota la marca la agenda del politburó.
Por otro lado, se encuentra el suicidio de un par de adolescentes que sin explicación alguna han decidido lanzarse al vacío desde la azotea del edificio donde vive ella. Nadie parece interesarse por este caso, los suicidios en esas sociedades no eran reconocidos, era poner en claro el fracaso del gobierno para hacer felices a sus ciudadanos. Además, la joven era hija de un preso político, un experiodista que interesado en denunciar la corrupción y que en su momento fue denunciado por Witek, con la única intención de salvarle la vida.
La chica independientemente de ser una estudiante modelo, era una apestada dentro de la escuela por el asunto de su padre. Estigmatizada y despreciada, es además atacada sexualmente por un depredador sexual cobijado por el sistema. Algo que ella aprovecha para hacerse de unos dólares para deslumbrar al joven que se ha enamorado de ella y ella de él.
El suicidio hace a Witek, tener cierta carga de conciencia que lo obliga a necesitar aclarar la trágica historia. Sin embargo, existe otro factor que lleva a Witek a tratar de averiguar la verdadera razón sobre el suicidio; el eco de su historia personal y de los horrores que sucedieron al terminar la II Guerra Mundial en el bosque aledaño a la ciudad, donde tanto la joven pareja contemporánea como él y su amada en su momento se daban cita.
Mientras Piotr encerrado en su deseo sexual reprimido decide seducir a la viuda del político asesinado, o termina siendo el cazador cazado. Piotr tomara las peores decisiones a lo largo de los cinco episodios de la miniserie, pero saldrá sin problemas de los embrollos gracias al peso de su padre, su ingenuidad e inexperiencia se verán mermadas, que no destruidas, mientras que la vida de Witek cambiará de manera radical y él, acostumbrado a no cuestionar, terminara aceptando los designios del destino de manera estoica y tal vez por primera vez haciendo uso de lo poco de su libre albedrio que le permite la sociedad totalitaria en la que vive.
El Pantano es mucho más que una miniserie policiaca, es una reflexión acerca del daño que hicieron los gobiernos totalitarios a los individuos, a sus anhelos, sus gustos y sus ambiciones en aras del bien sectario de asesinos, censores, tiranos y corruptos que gobernaron muchas de estas naciones y otras que aun gobiernan en otras latitudes en la actualidad.
Las sociedades han cambiado y cambiaron a lo largo del siglo XX, pero no por los políticos, si no por los ciudadanos que derrumbaron muros y acabaron con los tiranos burocráticos de estados basados en la prepotencia, la impunidad y la corrupción. Y ese cambio permite que hoy se reflexione y se muestre sobre estas sangrientas tiranías modernas en series como El Pantano.

publicado en roastbrief.com.mx el 28 de abril de 2020
imagen netflix.

domingo, 19 de abril de 2020

Mi generación.




Frente a los nubarrones negros en el horizonte político y económico es muy importante recordar quienes fueron los que cambiamos pacíficamente a México en las últimas décadas.

Armando Enríquez Vázquez

Por lo que se anuncia económica y políticamente con Morena en el poder, con la Intransigencia y el odio que se genera a diario desde la presidencia del país, los próximos meses y tal vez años se viene una crisis como no hemos visto en más de tres décadas en México.
Los que nacimos en la década de los años sesenta y setenta, generaciones que crecimos en crisis, nos tenemos que dar cuenta y transmitirle a nuestros hijos y nietos ago de lo que siempre debemos enorgullecernos; somos las generaciones que cambiamos a este país, a pesar de crecer en épocas de crisis y condicione similares a las que intenta imponer la actual de la 4T; amiguismo, nepotismo, corrupción, opacidad y violencia contra la libertad de expresión nacida desde la cumbre del poder política, la censura y el maquillaje de la realidad de México, la manipulación de los marginados y la promoción de la ignorancia en beneficio de una estructura política que pretende perpetuarse en el poder.
A pesar de todo eso los mexicanos de esas generaciones logramos fortalecer la democracia, sin la ayuda de los políticos en el poder, a pesar de ellos. Logramos correr de Los Pinos al PRI un partido que como bien dijo Vargas Llosa creó una dictadura perfecta. Logramos cambiar al PAN tras doce años de mala administración y al PRI tras seis años de un robo descarado a pesar de estos políticos mediocres, mezquinos y ambiciosos fuimos estas generaciones, no ellos, logramos cambiar México y no podemos dejar que un anacrónico y testarudo hombre, que se dejó envejecer gobierne el país de la manera en que lo hizo la peor parte del PRI en los años setenta.
Nosotros debemos hacer ver a nuestros jóvenes que hoy se encuentran desesperanzados porque su voto falló en 2018, que eso es una democracia. De alguna manera nosostros desde las urnas y a pesar de personajes nefastos que han atentado desde siempre contra la democracia como Manuel Bartlett Díaz, revolucionamos al país. Con nuestro voto, vuestra voz y las instituciones ciudadanas que presionaron a los gobiernos del pasado cambiamos a México y no podemos ni debemos permitir el retroceso que se plantea hoy.
La parte de esta esperanza de México está en acciones que no se veían desde que la sociedad civil obligó a los políticos a sentarse a hablar de la violencia de este país en el Castillo de Chapultepec. La posición de diferentes empresarios para declarar una huelga de pago de impuestos es una clara posición de personas que ejercen el derecho que les da la democracia frente a un gobierno que se ha visto rebasado por su ambición, su falta de empatía con sus gobernados y la poca visión de un hombre que se quiere erigir como un emperador con su sequito de malechores, ya sea voceros de la censura, promotores de la intolerancia y la división y que curiosamente se decían demócratas apenas hace apenas dos años se creían apóstoles de la tolerancia.
López Obrador sus mujeres y hombres hicieron una campaña perfecta. Aprovechando la desvergonzada corrupción de Peña Nieto que permitió una época de corrupción descarada. Reunió a diferentes sectores de la población a base de promesas que no tardó ni un mes en traicionar y ha intentado fortalecer un sistema similar a aquel con él que el creció y en el que inició su carrera política, un sistema presidencial que hoy gracias a las diferentes herramientas que nos da la tecnología no podemos permitir.
También hay señales de la lucha desde la estructura del poder,hace algunos años cuando los gobernadores priístas y perredistas formaron la CONAGO para oponerse a decisiones unilaterales de la Presidencia Panista, hoy la denuncia y el rechazo de un grupo de gobernadores a las dictatoriales medidas de López Obrador, al equipo defectuoso que ha repartido en los estados gobernados por la oposición, incluso al interior del partido en el poder se han visto grietas importantes, las declaraciones gobernador de Baja California, empresario miembro en teoría de Morena, que pusieron de manifiesto el colapso del sistema de salud, gracias a la política errónea del presidente por desmantelar el sistema de salud. Pero esas declaraciones fueron consecuencia de una denuncia ciudadana, de una persona conocida y a pesar de la violencia, y el radical enfrentamiento que se da en las redes sociales, con granjas de bots patrocinadas y pagadas por diferentes actores políticos, desde los que se pagan por la presidencia, hasta los que se pagan por la oposición. Todos descalifican a sus adversarios o a quien le indica su empleador con argumentos rupestres, con amenazas veladas y en ocasiones reales. Con la bravuconería que les permite el anonimato, no abonan a la democracia, si no todo lo contrario.  
Tristemente López Obrador es igual o peor que Peña Nieto al que no se cansa de perdonar el presidente ha olvidado su promesa de campaña de investigarlo, uno de las tantas razones que tiene decepcionados a millones de jóvenes que votaron por un cambio. Nosotros la generación que cambió a México en más de una ocasión, debemos transmitirles y enseñarles a quienes nos siguen que se puede, que el país es más grande y más, mucho más que los Bartlett, Monreal, Padierna, Pablo Gómez, Napitos, Nahles y demás mezquinos oportunistas que nos roban y roban al país desde los puestos que se les dieron y no están capacitados para ejercer o administrar las dependencias a su cargo. Más allá de Nahle y Bartlett, los más claros ejemplos son el director de PEMEX, Octavio Romero un títere de López Obrador, que le dio la puntilla a la paraestatal en menos de dieciocho meses y el ausente, bobalicón e ignorante secretario de Salud Jorge Alcocer.
Votar por congresos dominados por la oposición funcionó para que el PAN no se empoderara y deshiciera el país algo que nos falló como sociedad en 2018.
El México democrático de hace dos años, no se lo debemos a políticos que se enriquecieron a nuestras costillas y lo siguen haciendo porque sólo cambiaron el color de la bandera política para disfrazar su ambición y muchos les creímos o les creyeron, México democrático lo construimos desde la sociedad civil esa que aterra al intolerante que vive en Palacio Nacional. Pero es la Sociedad Civil la que podemos frenar esa ambición desmedida que surge de tener el poder. 

lunes, 19 de noviembre de 2018

Enemigo del pueblo.




Cuando desde el gobierno los medios pueden ser descalificados el aura del totalitarismo se asoma.

Armando Enríquez Vázquez

Es penoso que un país que arrogantemente se autonombra “Líder del mundo” tenga como presidente a un personaje tan ignorante y patético como Donald Trump. Un presidente que exhibe los grandes defectos de la democracia norteamericana y en general de la democracia. Su última confrontación directa con el periodista Jim Acosta de CNN y la secuela de mentiras y manipulaciones del video con el que la Casa Blanca retiró su acreditación al informador, sólo muestra el autoritarismo que nace de la ignorancia y la prepotencia.
El hecho en sí resulta un atentado contra la libertad de expresión, ¿o no? ¿Hasta donde un periodista puede confrontar de manera directa a un mandatario? En teoría hasta la última consecuencia, ya sea esta conseguir la respuesta a su pregunta o terminar siendo agredido, verbal o físicamente, por un hombre de muy pocas luces como lo es Trump, u otros más radicales como el príncipe saudí quien al parecer ordenó el asesinato del periodista Jamal Kashoggi al interior de la embajada de Arabia Saudita en Turquía, o como ha sucedido en más de una ocasión en nuestro país, cuando el poder del crimen organizado y los intereses de actores políticos han decidido deshacerse de periodistas.
Jim Acosta acosa al presidente de un país que aún tiene un grado democrático, que se encuentre a un paso de perderlo es diferente. Sin embargo, no deja de ser un circo mediático y con él, el hecho que los medios norteamericanos se enfrentan unos a otros; los fieles a Trump y su visión, como Fox News y los que se quieren llamar medios críticos de comunicación, como CNN. Nadie cuestiona lo que esto realmente significa y cual es el significado real del enfrentamiento entre el poder gobernante y los poderes fácticos existente en la sociedad actualmente. Simplemente se muestra la superficie sin ir al fondo del asunto: por un lado, el descarado intento de un presidente que se llama demócrata por comportarse como un dictador. Por el otro los intentos de un medio por marcar la agenda informativa y política de una nación. El hecho incontrovertible, más en Estados Unidos, de que el poder de su mal llamada democracia no radica en el pueblo molesta a los norteamericanos en su ego y prefieren darse por no aludidos, evitando profundizar. Claro que existen Estados en peores condiciones, donde los medios juegan el papel que el gobierno les asigna o les paga por cubrir.
En México cuando un reportero cuestiona al Presidente Electo sobre el viaje de su hijo a Madrid y López Obrador se sale por la tangente contestando tonterías sin que nadie insista en la pregunta y su puntual o no respuesta, al menos ese periodista que preguntó está incumpliendo con su oficio ¿O no? Porque en nuestro país existe una costumbre de una prensa servil y agachona, reflejo de las actitudes del “pueblo sabio”.
Cuando un presidente llama a los medios de comunicación “Enemigos del Pueblo”, cae en una descalificación cínica de aquellos que por oficio deben cuestionar a los poderes políticos o fácticos de un país. Cuando desde el gobierno los medios pueden ser descalificados el aura del totalitarismo se asoma.
Ese ejercicio profesional llamado periodismo llevado hasta su última consecuencia, no representa lo mismo en Estados Unidos que en Nicaragua, Venezuela, México, Arabia Saudita, Rusia. Pero el asunto va más allá del periodismo, atañe e impacta directamente en los pueblos. Cuando lo único que sabe hacer un gobernante es dividir para implementar visiones particulares o de grupo sobre una población plural y con diferencias de opinión, los gobernados deberían de estar preocupados. Los gobernantes de pocas luces, que se llaman demócratas, o los dictadores que gozan del apoyo de los órganos de poder de su nación son los principales divisores de los estratos de la sociedad, ya sea en bases de raza, de nacionalismo, de condición socioeconómica.
El verdadero enemigo del pueblo no puede ser quien por oficio cuestiona. El verdadero Enemigo del pueblo es, por lo general, el que etiqueta desde el poder con aires de superioridad el quehacer o la apariencia del otro, así lo hizo Hitler y así lo hace Nicolás Maduro.



publicado en blureport.com.mx el 12 de noviembre de 2018 

lunes, 12 de noviembre de 2018

Maniobras totalitarias desde el disfraz de izquierda.



La demagogia, el populismo y las promesas de crecimiento con mejoras sustanciales en los niveles de vida son promesas comunes a los sistemas totalitarios que amenazaron con acabar con países el siglo pasado.

Armando Enríquez Vázquez

Mucho se ha hablado de los orígenes priístas del Presidente Electo, de su falta de visión democrática, de su autoritarismo y de como se ha permitido todos los lujos que ha criticado en otros en su quehacer diario y el de su familia, con un hijo que compra departamentos de 12 millones de pesos sin problemas o viaja por Europa de la misma manera y visitando los mismos lujares que la llamada mafia del poder.
El problema no está en el pasado y presente de nuestro propio Trump, si no de lo que se prepara a hacer en un país sustentado en una frágil democracia como el nuestro.
Claro que existen puntos que también desde la oposición al futuro gobernante se exageran, como la ya despreciada marcha fifí; la decisión acerca del NAICM, no tendría ningún problema, si López Obrador hubiera hecho su santa voluntad como presidente, sin disfrazarla con una consulta a todas vistas sesgada y tramposa. Cualquier presidente ha tomado decisiones que lesionan intereses del pueblo, el FOBAPROA por ejemplo, sin que nadie pueda hacer nada y de una manera disfrazada de legal con el apoyo de su mayoría servil en el Congreso de la Unión.
Pero lo peligroso de López Obrador, quién si conoce la historia, es que prepara repetir acciones que hicieron que surgieran las más terribles dictaduras del siglo XX; La Alemania Nazi, La Italia Fascista, España de Franco, Cuba de Fidel Castro o la dictadura más cruel del siglo XXI Nicolás Maduro en Venezuela.
La creación de milicias juveniles tiene como claro propósito adoctrinar a jóvenes en la ideología distorsionada de López Obrador y el grupo de empresarios y políticos chapulines que lo respaldan. Además de adoctrinarlos, los jóvenes al ser parte de una milicia serán adiestrados en tácticas militares y paramilitares para reprimir a los opositores y amedrentar a la población. Un poco o un mucho como camisas pardas o camisas negras. Los nuevos halcones de hombre que desde su militancia aprobó las acciones de Luis Echeverría en los años setenta.
El nuevo presidente habrá de operar desde el odio clasista y racista que muchos en el país sienten frente a una clase política nacida en el PRI y el PAN que siempre los desprecio en todos los sentidos, en contra de una clase media desprotegida que nunca apoyo a López Obrador, pero tampoco aprobaba del todo a los otros dos partidos gobernantes. “Un pueblo sabio” que ahora cree que tiene el poder sin darse cuenta qué son y serán sólo un instrumento de control del estado. Las milicias paramilitares pagadas en otras décadas por empresarios, latifundistas y terratenientes y permitidas por gobernadores y autoridades federales, hoy serán pagadas desde las arcas del gobierno con el disfraz de programas sociales y acciones en pro de grupos en desventaja. El hambre satisfecha con fondos del gobierno hará a estos hombres y mujeres que habrán de integrar a las milicias represoras, militantes fieles a López Obrador.
El círculo se cerrará gracias a uno de los programas más interesantes y necesarios planteados por el Presidente Electo, pero que en el fondo creará un grave problema en la sociedad mexicana. Es cierto que el aparato burocrático de este país es enorme y no reporta mayor beneficio al crecimiento del PIB y si promueve la corrupción. Corrupción que va desde aviadores en las dependencias de gobierno, mordidas por trámites, trámites en exceso y duplicidad de funciones. A esto debemos sumar la gran cantidad de seres humanos concentrados en una zona del país; la Ciudad de México y la zona metropolitana. La descentralización es una medida que ningún ex presidente se atrevió a tomar. El INEGI fue un experimento del que ninguno replicó pero que fue exitoso, para todos.
La idea de López Obrador es magnífica y requiere sólo un estudio de impacto en las ciudades que recibirán a la burocracia nacional para crear una logística para descentralizar de una manera ordenada lógica y que no dañe los intereses ni de aquellos que llegaran a habitar las ciudades, ni de aquellos que residen en ellas.
Pero planteada como lo propone el Presidente Electo la propuesta puede tener una serie de efectos colaterales que deben ser estudiadas, la primera es que tal vez existan personas que por diferentes razones no estén de acuerdo con el traslado de su fuente de trabajo y decidan quedarse en la capital por diferentes razones, si por un lado esto promoverá el empleo en las ciudades a las que llegue la dependencia creará problemas de desempleo en la capital del país a menos que exista un programa de promoción de creación de empleos para estas personas. La otra es que a la larga y una vez lograda la descentralización de todas las dependencias de gobierno ¿óomo se solucionarán los problemas que quedarán en una Ciudad de México? que tendrá muy probablemente una sobreoferta de oficinas y departamentos para vivienda que tal vez se solucione con los habitantes de los municipios aledaños del Estado de México, entidad a la que se trasladaría el problema, eso sin contar el déficit de empleos y la posible alza de la criminalidad. El primero se soluciona volviendo al punto de las milicias simpatizantes del gobierno y el segundo también.
López Obrador, como Fox en su momento, no se da cuenta que no necesita a nadie del pasado para legitimar su presidencia, el permitir la presencia de personajes nefastos como Elba Esther Gordillo, Carlos Romero Deschamps durante su gobierno, sólo habla del regreso a los tiempos del corporativismo que aseguren que su discurso de odio y demagógico será escuchado y apoyado al menos en apariencia por miles y millones de mexicanos. Con las que llenará plazas y el Zócalo demostrando ese músculo que necesita para amedrentar a la sociedad civil, que tanto desprecia, una táctica del fascismo, del Nazismo, de Castro y Maduro.
Por eso López Obrador no va actuar contra los verdaderos lastres de la productividad de México y su gobierno; los sindicatos. Los despidos que planea afectan a millones de mexicanos que trabajan como personal de confianza y free lance en las dependencias que no son representados por nadie que pueda ofrecer millones de votos a Morena. La aprobación de libertad de afiliación de trabajadores al sindicato de su elección, sólo es una táctica para crear la versión morenistas de la CTM y poder deshacerse de ese sector del PRI.
Su perdón a los corruptos de este sexenio es una forma de congraciarse con su antiguo partido, con muchos de los discípulos de sus maestros y sobre todo con Carlos Salinas de Gortari a quien no se atreve a tener como enemigo. La cuarta transformación requiere la validación de quien tiene aun la mayoría de los hilos del poder en el país, con el tiempo y las estrategias de López Obrador y su equipo a lo mejor esto cambie.
Las consultas opacas y sesgadas a las que está acostumbrado Andrés Manuel, porque ya las sufrimos cuando como Jefe de Gobierno del Distrito Federal hizo la primera farsa de una consulta de revocación del mandato, con una supuesta encuesta telefónica. A las mentiras populistas como en la que quiso involucrar del gobierno francés que el mismo presidente Macron desmintió más rápido de lo que el Presidente Electo tardó en formular su respuesta.
La creación de los llamados virreyes estatales, quienes incluso parece que decidirán cual estado merece recursos federales y cual no, basado en la militancia, obediencia y servilismo al tlatoani tabasqueño, es otro de los graves problemas que habremos de enfrentar y cuya idea está dirigida a acallar a gobiernos de otros partidos que puedan ser críticos del gobierno federal. Esto será aun peor en los gobiernos estatales que encabece Morena porque los recursos se gastarán en crear bases leales al partido.
Grupos empresariales de los que hoy sobresale Rioboo, al que López Obrador como Jefe de Gobierno del Distrito Federal blindó con la opacidad de no hacer pública la información acerca de los costos del segundo piso, o la presencia de Alfonso Romo, y su proyecto de árboles frutales y maderables en el sureste del país, tienen ese aire de la derecha que al igual que Higa y OHL controlaron las decisiones de Peña Nieto.
López Obrador tiene algunas buenas ideas, lo que no significa que estén basadas en buenas intenciones, México ha comenzado a ver el cambió porque ha cumplido las primeras promesas de su campaña; la cancelación del aeropuerto, el fin a las onerosas pensiones de ex presidentes, la nueva ley de ingresos para servidores públicos que Peña Nieto se ha rehusado a firmar, pero tristemente su actitud y su discurso de odio no dejan de tener el tufillo perturbador de quien planea más que una cuarta transformación erigirse en el tercer dictador de México.


publicado en blureport.com.mx el 4 de noviembre de 2018