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lunes, 30 de enero de 2023

El mexicano que rechazó jugar en la NBA

 


A pesar de ser el primer extranjero en ser reclutado en un draft de la NBA, Manuel Raga uno de los mejores basquetbolistas que ha dado México, se negó a jugar con los Halcones de Atlanta.

Armando Enríquez Vázquez

La selección de baloncesto de México en los Juegos Olímpicos de México 1968 logró el quinto lugar, no el mejor lugar en una contienda olímpica eso se logró en 1936 cuando la quinteta mexicana consiguió la medalla de bronce, pero la selección de México 68 tuvo a uno de los mejores jugadores que tenido México y una estrella internacional de nuestro baloncesto.

El equipo de Basquetbol italiano Varese Pallacanestro en su página de internet, en la sección llamada Salón de la Fama muestra una fotografía del mexicano Manuel Raga quien después de 1968 jugó hasta 1974 en el club italiano que entonces se llamaba Ignis-Varese por la marca de electrodomésticos que la patrocinaba.

Después el jugador mexicano todavía jugó en Europa hasta 1979 con el club suizo SP Lugano Federale.

Mientras Raga brilló en Europa, también se convirtió en el primer extranjero en ser seleccionado por la NBA, por los Halcones de Atlanta en 1970, sin embargo Manuel hizo algo que tal vez hoy no haría ningún joven basquetbolista nacional al ser reclutado por la máxima liga en Estados Unidos, rechazó la oferta de la franquicia estadounidense, por considerar a la NBA como una liga de poco lucimiento y menor calidad que las europeas, hay que hacer notar que en ese entonces varios norteamericanos, sobre todo negros, jugaban en Europa, en lo que Raga hace 50 años no se equivocaba.

Manuel Raga nació en Aldama Tamaulipas, el 14 de marzo de 1944. Durante su juventud jugó con el Instituto Tecnológico de Ciudad Madero donde estudió Ingeniería Eléctrica, siendo parte de la selección de su Estado ganó en 1962 el campeonato nacional de basquetbol, y fue reclutado en 1962 para representar al país con la selección nacional del deporte en el campeonato mundial en Río de Janeiro en 1963, en los que México quedó en noveno lugar y en los juegos panamericanos celebrados en ese mismo año en la ciudad de Sao Paulo. En 1964 asistió a sus primeros Juegos Olímpicos, los celebrados en Tokio.

En 1968 representó de nueva cuenta a México en los juegos Olímpicos de la Ciudad de México bajo el liderazgo del entrenador estadounidense Lester Lane. Manuel Raga participó en una tercera ocasión en unos Juegos Olímpicos vistiendo la casaca nacional en 1976 en la ciudad canadiense de Montreal.

Tras su exitosa carrera como jugador en Italia donde ganó 3 campeonatos con el Ignis Varese Pallacanestro, además de 3 campeonatos de Europa. Fue nombrado durante cuatro años consecutivos como el jugador extranjero más valioso de la liga italiana, y se ganó un lugar en la afición italiana que hizo olvidar a los aficionados italianos que a su llegada a la ciudad italiana el apodo peyorativo con el que lo habían bautizado El Indio. Raga es recordado con mucho respeto como El Messicano Volante (El Mexicano Volador). En Suiza, Raga, ganó tres campeonatos de la liga suiza con el SP Lugano Federale, al retirarse como jugador tomó cursos que le permitieron convertirse en el entrenador del Lugano por otras tres temporadas y después de equipos juveniles en Italia.

Cuando finalmente Manuel Raga regresó a México en la década de los años noventa, Raga fue entrenador de los Aztecas de la Ciudad de México, asistente de la Selección Nacional, el Entrenador de la sub 22 que ganó la medalla de oro en los Centroamericanos de Panamá en 1993.

A mediado de la última década del siglo XX, Raga regresó a su natal Tamaulipas y se involucró con el equipo profesional Correcaminos de Baloncesto.

En 2000 el presidente Ernesto Zedillo le entregó un reconocimiento como el mejor deportista mexicano en el deporte, en 2010 la ciudad de Varese le rindió un homenaje público reconociendo su aportación al mundo deportivo de la localidad. En 2016 Manuel Raga fue inducido al salón de la fama de la Federación Internacional de Basquetbol.

publicado en charlaqueira.wordpress el 30 de enero de 2023

imagenes: wikipedia.org

martes, 29 de marzo de 2022

Precisión, belleza y robots.



La historia de una de las marcas más lujosas de relojes, así como de las más antiguas es también la de un hombre obsesionado con la belleza y la precisión de mecanismos.

Armando Enríquez

Una de las marcas más exclusivas y bellas en el mundo de los relojes es sin duda Jaquet Droz. La marca suiza es supuestamente la más antigua marca de relojes aun en producción, y sin embargo, su historia está llena de huecos históricos, lo que me hace dudar de su continuidad. La historia de la marca podría ser tan sólo el aprovechamiento del nombre de una marca alguna vez muy exitosa, que reapareció a mediados de siglo pasado y haciendo honor al fundador de la marca se ha convertido en una excelsa marca de relojes.

Pierre Jaquet-Droz nació en La Chaux de Fonds, hoy parte del cantón suizo de Neuchatel, el 28 de julio de 1721. Jaquet Droz conocía a varios de los relojeros artesanales de la zona, además de ser descendiente por parte de su madre de otros afamados relojeros. Pierre se mostró fascinado por lo especializado de los mecanismos y su precisión. Su padre, que era un agricultor, no compartía la idea de su hijo y se empeñó en que Pierre estudiara para clérigo, así que lo envió a la Universidad de Basilea que en esos días tenía su sede en Neuchatel. Ahí Pierre estudió teología y filosofía, pero su amor la ciencia lo llevó a conocer y tener una buena amistad con los Bernoulli, Padre e hijo que eran matemáticos.

En 1738 cuando tenía 17 años estableció su propio taller, los siguientes 9 años se dedicó únicamente a la construcción y diseño de relojes, que debido a su belleza y a sus particularidades comenzaron a llamar la atención de las clases pudientes. Esta relación con la clase alta de Neuchatel lo llevó a conocer al gobernador del principado George Keith, conocido como Milord Maréchal, quien le recomendó llevar sus creaciones a España.

Jaquet Droz se casó en 1750, tuvo dos hijos, pero su matrimonio duro poco. Su mujer y su hija murieron pronto y Pierre viajó a Madrid con algunos de sus relojes que causaron sensación en la corte de Felipe VI, Jaquet Droz regresó a Suiza con el suficiente dinero para dedicarse de lleno a sus creaciones.





Además de los relojes Pierre Jaquet Droz, comenzó a crear pájaros cantores, unas verdaderas piezas de arte que también comenzaron a tener una gran demanda entre los aristócratas europeos, sin duda el mayor logro entre las creaciones de Pierre Jaquet Droz fueron sus autómatas, maquinas que representan a seres humanos y de los que se conservan aun tres que se exhiben en el Museo de Arte e Historia de la Ciudad de Neuchatel. Estas tres máquinas son conocidas como El dibujante, El escritor y La pianista. Cada una de ellas realiza las acciones que las describen.

Como evolución de estos autómatas, Jaquet Droz ofrece a sus clientes actualmente una máquina que reproduce la firma del dueño de la máquina en un formato manuscrito.

Jaquet Droz incorporó al negocio a su hijo Henri Louis Jaquet Droz y a su hijo adoptivo Jean Frederic Leschot. En 1774 Pierre decidió abrir un taller en Londres y pronto estableció una agencia en Pekín. Los pájaros cantores de Pierre fueron un éxito en las cortes china y japonesa.  En 10 años de presencia en China Pierre Jaquet Droz exportó más de 600 piezas. Los relojes y pájaros de Jaquet-Droz tenían presencia también en La India.

Mientras Henri Louis viajaba de La Chaux de Fonds a Londres, la mayor parte de las actividades del negocio con el lejano oriente eran atendidas por Leschot. Los talleres de la empresa se mudaron a Ginebra en 1784, convirtiéndose en la primera empresa relojera en la ciudad. Ese taller se dedicaba a la fabricación de relojes muy lujosos que incluían en su diseño pequeños pájaros cantores, así como otras figuras animadas.

La llega de la década de la 1790 marcó la caída de Jaquet Droz y su desaparición al menos en los registros. La quiebra de un importante cliente inglés obligó al cierre de la oficina en Londres, pagos no realizados por el representante en China llevaron a la empresa a una crisis, en 1790 murió Pierre Jaquet Droz y un año después murió su hijo. Jean Frederic Leschot quedó al frente de la empresa y desde Ginebra continuó con la producción de relojes, pero tras la revolución francesa, el ascenso de Napoleón y el bloqueo comercial impuesto por el emperador francés, la empresa al parecer desapareció. Leschot murió en 1824 y lo que se sabe de su hijo, otro importante relojero suizo, es que ya en 1839 trabajaba para Vacheron Constantin, una marca suiza que se fundó en 1755 y que también subsiste hasta nuestros días. A pesar de inventar y diseñar diferentes innovaciones para los relojes, no se sabe porque no continuó con la tradición de su padre y de los Jaquet Droz de crear joyas de la relojería en cuanto a maquinaria y arte.

Existen algunos Jaquet Droz creados a la mitad del siglo XX, que poco o ningún honor hacen a las creaciones artísticas de Pierre, Henri Louis y Jean Frederic Leschot. En 2000 La marca fue adquirida por el grupo Swatch que en 20m años ha recuperado, la elegancia, lo artístico, lo innovador, el lujo y lo exótico de la marca.

El logo de la relojera como sus relojes, aves canoras y autómatas es elegante y sencilla las letras J y D separadas por un par de estrellas a la manera en que separamos las horas y los minutos abajo en mayúsculas Jaquet Droz. Este logo es al parecer la aportación de Swatch a la marca porque en los relojes sobrevivientes de los años sesenta y setenta del siglo pasado el logo era tres líneas que convertían en una flecha de manera muy burda y que también tenía el nombre Jaquet Droz en mayúsculas en la parte inferior.

El trabajo de escultura, de esmalte y la fina relojería que da vida a estos relojes que son verdaderas obras de arte se puede observar en los videos de la página de Jaquet Droz.


publicado originalmente en the point.com.mx el 14 de marzo de 2022

imágenes jaquet-droz.com

lunes, 26 de octubre de 2020

Nagra, la nitidez del sonido

 


Una máquina imprescindible en el cine por más de 40 años fue la grabadora que diseñó un joven ingeniero suizo y es referente de innovación tecnológico y la base de un gran grupo tecnológico.

Armando Enríquez Vázquez.

A lo largo de su vida Stefan Kudelski ganó 3 premios Oscar en 1965, 1977 y 1978. Así como un par de Emmy en 1983 y 1986. En 1990 recibió por parte de la Academia de Cine y Ciencia de Estados Unidos le otorgó el prestigioso premio Gordon E. Sawyer por sus contribuciones al cine.

Kudelski jamás actuó, dirigió, escribió o fotografió una película, sin embargo, su contribución al cine es tan grande e importante que nadie en la industria cinematográfica mundial, puede decir que nunca ha usado uno de los aparatos del ingeniero suizo. Kudelski además ayudó a otras industrias incluyendo a la del espionaje internacional.

Stefan Kudelski nació en Varsovia, Polonia el 27 de agosto de 1931. Hijo de un arquitecto y una antropóloga, Stefan pertenecía a una clase intelectual acomodada de Polonia, pero con la llegada de la II Guerra Mundial los Kudelski migraron a Francia en 1939. Tras la invasión Nazi del país galo los padres de Stefan se unieron a la resistencia y cuando su red de rebeldes fue descubierta los Kudelski huyeron a Suiza. Con el paso de los años la madre y el padre de Stefan fueron recompensados con la Cruz de Guerra otorgada por el gobierno de Francia.

Llegada la paz, la familia se estableció en Suiza. El joven Stefan inició su educación en la Escuela Politécnica Federal de Lausana, Kudelski desarrolló a los 21 años el inventó que le dio fama, dinero y sus premios Oscar: La Nagra.

Nagra fue la primera grabadora portátil de audio profesional. Las Nagra eran máquinas de carrete abierto, esto es que se utilizan dos bovinas en las que la cinta magnética de ¼ de pulgada, la parte con la emulsión de óxido registra el sonido y pasa de una a otra. La primera tiene el material virgen que al pasar por la grabadora es recogida en la bovina del otro lado. Las primeras nagras aceptaban carretes de 30 minutos de duración, con el tiempo Kudelski llegó a poner un control en la grabadora para la velocidad de grabación, lo que aumentaba el tiempo de grabado, aunque se sacrificaba la calidad. La grabadora de Kudelski llamó desde un principio la atención de profesionales del sonido, la estación local de Lausana encargó rápidamente al joven ingeniero un par de Nagras.

El nombre de la marca es una palabra polaca que significa: objeto que graba. Kudelski se decidió por el nombre por dos razones; la primera evitar un largo proceso de búsqueda de la marca al momento de registrarla y dos porque Kudelski por decisión personal decidió evitar las palabras phone y vox muy en boga en esos momentos para cualquier innovación que implicara audio.

La grabadora de Kudelski encontró en el cine un lugar donde creció de manera casi que natural, en contra de los enormes, pesados y poco prácticos sistemas de sonido, la Nagra permitió a los directores sacar las filmaciones de los estudios a locaciones naturales y a los sonidistas poder realizar su trabajo de una forma más practica y económica. La Nagra I que comenzó a venderse en 1951, fue rápidamente sustituida por la Nagra II y en 1957 llegó la Nagra III que fue la que conquistó el mundo del cine, la televisión y el radio. Una de las grandes ventajas de su portabilidad era que no dependía de una fuente de energía eléctrica y podía utilizarse con baterías D. Esto hizo posible que la nagra viajara al fondo del mar en un batiscafo, así como a la cima del mundo en el monte Everest.

A mediados de los años sesenta y bajo requerimientos del FBI, la CIA y el Ejército de Estados Unidos, después de una idea de John F. Kennedy, Nagra creó una grabadora miniatura profesional y de gran calidad en la grabación que de acuerdo con las historias se utilizó para el espionaje y también fue seleccionada por la NASA para viajar en las misiones Apollo. Este modelo se conoce como Nagra SN, siglas en francés de serie negra.

En 1971 la Nagra IV fue la primera grabadora portátil estéreo en el mercado. En 1981 Nagra presentó su estudio portátil el Nagra TA y en 1992 sus primeras grabadoras digitales, llamadas Nagra D y Nagra DII sumándose a los cambios en la tecnología, en 1995 la Nagra Ares-C, una grabadora digital para cabinas de producción y estudios se convirtió en un referente de la industria del entretenimiento en Europa.

El imperio de Nagra en la industria cinematográfica se extendió desde los inicios de la década de los sesenta del siglo pasado hasta los finales del siglo XX. Gracias a esta grabadora la Nouvelle Vague del Cine Francés pudo realizar muchas de las películas del movimiento respetando los principios que cineastas como Truffaut, Goddard, Claude Chabrol, Alain Resnais se habían fijado.

Para finales de siglo y totalmente en ambientes digitales Nagra presentó su modelo Hi-fi y en 2008 la Nagra VI una grabadora multitrack para las industrias del Cine y la música.

En 1991 Stefan Kudelski dejó la presidencia de Nagra a su hijo André Kudelski, quien nació en 1960, con la formación del Grupo Kudelski la empresa ha incursionado en diferentes negocios tecnológicos como la televisión digital, la ciberseguridad y el Internet de las cosas.

Stefan Kudelski murió el 26 de enero de 2013 a los 84 años en Lausana, Suiza. Es miembro del salón de la fama del Cine y la Televisión en Estados Unidos desde 1986.





Publicado en thepoint.com.mx el 5 de octubre de 2020

imagenes nagra.com 

martes, 2 de julio de 2019

Mileva Maric la mujer detrás de la relatividad.



La primera esposa del gran científico del siglo XX, parece haber sido el pilar de las victorias del genio, no sólo porque lo apoyó como pareja. Por ejemplo, porque era mejor matemática que él.

Armando Enríquez Vázquez

Wird sind ein Stein, era una de las frases que Mileva Maric utilizaba durante su matrimonio y significa “Somos una piedra”, pero es un juego de palabras que también significa “somos Einstein.”
Todos conocemos la importancia de la teoría de la relatividad en la historia de la ciencia y en la historia misma de la humanidad. Todos reconocemos que el autor de esta Teoría y otras ideas que cambiaron a la física, la astrofísica y la astronomía entre otras ciencias de manera radical fue Albert Einstein. Con esa estampa bonachona y los cabellos revueltos con la que conocemos por lo general al científico. La mayor parte de las veces los trabajos de los científicos se llevan a cabo con colaboradores en el caso de Einstein, quien cuando publicó su teoría de la relatividad, era un amargado burócrata que trabajaba en la oficina de patentes y sostenía con trabajos a su familia, la mayor colaboradora en la elaboración, comprobación y formulación de su trabajo fue su primera esposa; Mileva Maric. Sin embargo, Einstein a lo largo de su vida olvidó mencionar a su esposa y jamás le otorgó crédito alguno, pero existen fuentes, cartas del mismo Einstein que han dejado entrever la importancia de Mileva en la ciencia, eso sin contar un hecho que parece haberse dado para limpiar la conciencia del investigador norteamericano-alemán.
Mileva Maric nació en una ciudad del imperio austrohúngaro llamada Novi Sad a orillas del río Danubio, y que es parte hoy de Serbia, el 19 de diciembre de 1875. De hecho, Mileva tenía orígenes serbios que la hicieron el blanco de la discriminación racista de la madre de Einstein, sin imaginarse que por las mismas razones su hijo habría huir años después a Estados Unidos al sentirse amenazado por el nazismo.  Mileva fue una niña extraordinaria que con el apoyo incondicional de su padre logró entrar a la secundaria y más tarde en 1896 a la facultad de física y matemáticas de ETH (Eidgenössische Technische Hochschule) de Zurich. La generación de Mileva estaba compuesta por sólo cinco alumnos, siendo ella la única mujer del grupo, sus cuatro compañeros incluían al joven Albert Einstein.
Una gran amistad nació desde un inicio entre los dos. Mileva le dio clases de matemáticas a Einstein y el joven científico en ciernes reconocía en la joven a la única persona que lo entendía y con la que podía debatir e intercambiar ideas. Compartían, además, la afición por la música que incluía veladas musicales donde Einstein tocaba el violín, Mileva un instrumento musical de cuerdas que físicamente recuerda a la mandolina llamado tambura y eran acompañados por una amiga Mileva, una joven austriaca de nombre Helena Kaufler, que tocaba el piano y quien con el tiempo se convirtió en la mejor amiga de Mileva por el resto de su vida. La correspondencia de Mileva con Helena dada a conocer por un nieto de la austriaca ha puesto muchas pistas sobre la personalidad verdadera de Mileva y su importancia en el desarrollo de los famosos papeles de Einstein presentó en 1905 y lo convirtieron en el científico del siglo XX. La amistad entre Mileva y Albert creció hasta convertirse en un noviazgo que creó circunstancias poco favorables para ellos, en especial para Mileva. Primero la enemistad de Einstein con el profesor Heinrich Martin Weber que supervisaba a los dos jóvenes llevó al parecer a cierta animadversión del profesor por la joven. Lo que de alguna manera parece haber sido clave para que Mileva no pudiera graduarse, mientras Albert lo logró. Además, Einstein embarazó a Mileva y esta tuvo que regresar al hogar paterno en Novi Sad, en 1901, para dar a luz a una niña que se llamó Lieserl. La niña nació al parecer mal o enfermó de escarlatina y murió, aunque otras versiones dicen que fue internada en un orfanato o fue dada en adopción y aunque nada se sabe con certeza al parecer la niña murió en 1902 o 1903. Einstein jamás en su vida mencionó la historia de Lieserl y de no haber sido por las cartas de Mileva, esta historia tan desafortunada jamás se hubiera conocido. Mileva regresó a Zurich donde además tenía que aguantar a Paulina la madre de Einstein, quien la discriminaba por no ser judía, Mileva era cristiana ortodoxa, le llamaba bruja por ser cuatro años mayor que Einstein y además la despreciaba racialmente por ser serbia. Se ve que la madre del gran científico era tan encantadora como cualquiera que ovacione las ideas de Hitler.
Finalmente, en 1903, una vez que Albert encontró trabajo en la oficina de patentes, Mileva y Einstein se casaron. Durante esos años trabajan a diario en la elaboración de los trabajos que habrían de llevar a la fama a Albert. En mayo de 1904 nace Hans Albert Einstein y en julio de 1910 Eduard. Hans Albert se convirtió en Ingeniero y Eduard desarrolló esquizofrenia a partir de los 20 años y vivió gran parte de su vida internado en un hospital psiquiátrico y bajo los cuidados de Mileva.
En 1905 Albert Einstein presenta sus famosos papeles, con los que habría de ganar el Premio Nobel. A partir de un testimonio de oídas se dice que el científico ruso Abram Joffe vio los originales de los papeles y venían firmados por Albert y Mileva Einstein. Los que se presentaron al final iban sólo firmados por Albert. Por los conocimientos matemáticos y por los papeles que trabajo durante su estadía en la escuela en Zúrich se cree que las grandes aportaciones de la científica estaban principalmente en el ensayo acerca del efecto fotoeléctrico, que había sido uno de los temas más desarrollados por Mileva.
En 1916 cuando Einstein pidió el divorcio a Mileva, el acuerdo al que llegó la pareja fue qué si alguna vez Einstein ganaba el Premio Nobel, todo el dinero sería para Mileva y sus dos hijos. Cosa que sucedió en 1921. Para muchos de los estudiosos de Mileva esto puede demostrar la culpabilidad que en algún momento pudo haber sentido el físico al eliminar el nombre Mileva de los papeles.
Mileva murió el 7 de agosto de 1948 en la miseria, el dinero del Premio Nobel lo gastó en Eduard. Einstein jamás habló de una participación de ningún tipo por parte Mileva en la teoría de la relatividad. No existe ninguno de los borradores de los ensayos concernientes a la Teoría de la Relatividad y eso es algo muy extraño en un caso como el de Einstein. Todas las cartas de Mileva dirigidas al científico fueron destruidas por el destinatario, lo mismo sucedió con otras que se encontraron en los archivos del genio por sus biógrafos y defensores.

publicado en mamaejecutiva.net el 18 de junio de 2019
imagen: wikipedia.org

martes, 28 de mayo de 2019

Helvex una empresa con raíces mexicanas y suizas.




La visión de dos empresarios reconociendo las fortalezas de ambos dieron lugar a una empresa que es referencia en nuestro país; Helvex.

Armando Enríquez Vázquez

Desde su nombre Helvex muestra la unión de dos naciones; La confederación Helvética (Suiza) y México, esto porque sus dos fundadores tenían estas nacionalidades.
Mauricio Otto Amsler nació en Basilea el 18 de junio de 1898, mientras que Jorge Barbará Zetina lo hizo, treinta años después, en la Ciudad de México el 29 de septiembre de 1928. Amsler se dedicó al negocio hotelero durante su juventud en Francia e Inglaterra, de acuerdo con el portal de la embajada suiza. Amsler emigró a Estados Unidos y ahí fue contratado por la empresa American Standard y enviado a nuestro país como representante de esta empresa dedicada a los muebles de baño, con el tiempo y habiendo aprendido el negocio, Amsler se independizó de la compañía norteamericana para crear su propio negocio de ventas de muebles de baños al que llamó México Trading Company y después Amsler y Compañía.
Es a finales de los años cuarenta cuando Jorge Barbará Zetina se integra a la empresa, recién egresado de la carrera de químico. En 1950 se funda Helvex, de acuerdo con el portal de la embajada suiza junto con otros empresarios suizos, de acuerdo con el portal de Helvex los dos principales fundadores fueron Amsler y Barbará Zetina quienes agruparon a inversionistas suizos. El primer local de la empresa estaba en la colonia Nueva Santa María, y se dedicaban también a la fabricación de calentadores.
A lo largo de 69 años Helvex, fue creciendo hasta convertirse en una empresa global. Al inicio era un pequeño taller y la mayor parte de los productos en venta eran importados de Estados Unidos y Suiza, pero en 1964, la empresa comenzó a fabricar llaves y mezcladoras además cambió sus oficinas, que hoy continúan siendo, la casa matriz de la empresa, a la colonia Industrial Vallejo.
En Helvex se da importancia a la innovación y desarrollo de ideas propias para sus productos, en 1970 con una llave economizadora de agua Helvex logró su primera patente.
En 2013 la empresa creó su laboratorio para el desarrollo y prueba de nuevos productos al que llamo Livex, así como el Instituto de Capacitación Helvex cuyo objetivo es certificar a plomeros y darles a conocer la oferta de Helvex. LIvex sirve no sólo a Helvex y ayuda a verificar que las llaves, mezcladoras y fluxómetros que se ofertan en México cumplan con la Norma Oficial Mexicana (NOM). En 2016 Helvex instituyó el Studio de Proyectos y Especificación para la Construcción. Un lugar para que arquitectos, ingenieros, diseñadores conozcan la oferta, las marcas de Helvex y lo apliquen a través de diseños en renders de computadora.
Como para muchas empresas y mexicanos en general, el famoso “Error de diciembre” en 1994 marcó un reto para Helvex y de acuerdo con el portal de la Mejores Empresas Mexicanas, los empleados de la empresa para enfrentar la crisis y mantener a Helvex viva, decidieron bajarse el sueldo y trabajar tiempos extra.
Helvex tiene un 70% del mercado en México, se vende en toda la república y en más de 20 países. Tiene una planta de empleados de más de 1,600 personas y plantas en la ciudad de México, Querétaro y Apaseo el grande, Guanajuato. Helvex ha diversificado además sus productos y fabrica muebles de cocina, closets, pisos de gran formato.
Hoy Helvex está bajo la dirección de Jorge Barbará Morfín, hijo de Jorge Barbará Zetina, quien se ha encargado de que la empresa continúe a la vanguardia en el sector.
Amsler, por su parte, diversificó sus inversiones y creó dos hoteles en la Ciudad de México, el Hotel Maurice y otro llamado Vasco de Quiroga, así como uno más en su natal suiza en la ciudad de Gstaad llamado Olden Horn.


publicado el 20 de mayo de 2019 en thepoint.com.mx 
imagen Helvex

miércoles, 9 de marzo de 2016

El reloj de arena que vuela.



El primer logo registrado por una marca de relojes pertenece a Longines y aun es utilizado en todos los relojes de la Marca.
Armando Enríquez Vázquez.
Saint Imier, es un poblado suizo, del que ya se tienen noticias en el siglo IX y donde de acuerdo con la leyenda un par de siglos antes San Imerio creó su ermita y en torno a la abadía existente se comenzó a crear la villa, décadas después de la muerte del ermitaño. Con el paso de los siglos Saint Imier llegó al siglo XIX siendo parte del Cantón de Berna tras la derrota de Napoleón.
En 1833 llegó al pueblo a vivir Auguste Agassiz, miembro de una familia protestante de abolengo y hermano del naturalista Louis Agassiz. La razón fue crear en el pueblo que gozaba de fama por sus artesanos relojeros una empresa asociado con Florian Morel y Henri Raiguel. Un año antes Agassiz, que contaba con 23 años y trabajaba en un banco, fue contactado por Raiguel, un comerciante relojero para unirse a él en su negocio. Florian Morel era el dueño de una fábrica de relojes. El 25 de febrero de 1833, la empresa comenzó a trabajar bajo el nombre de Raiguel Jeune & Company. El contrato, firmado a finales de 1832, tenía una duración de seis años, al cumplirse el Contrato Raiguel manifestó su decisión por abandonar la sociedad. Agassiz y Morel decidieron seguir adelante con la empresa por otros seis años, firmaron un nuevo contrato y compraron los inmuebles de la fábrica a Raiguel, la empresa cambio de nombre por Agassiz and Co.
Agassiz logró en 1845 conseguir un agente en Nueva York y los relojes de la empresa comenzaron a venderse en la principal ciudad de Estados Unidos. El 1º de enero de 1847 Agassiz quedó como dueño único de la empresa al retirarse Morel de la sociedad. Auguste Agassiz no solo fue un empresario trabajador, fungió como alcalde de Saint-Imier de 1846 a 1847.  Tres años después, aquejado por la muerte de su joven esposa a la edad de 25 años y con la salud minada Agassiz dejó Saint-Imier y se dirigió junto con sus tres hijos a Lausana. Antes dejó en claro y por escrito que con la intención de no entorpecer los negocios de la empresa dejaba en manos de los diferentes miembros del consejo las decisiones de la relojera.
En 1852 llegó a la empresa el sobrino de Agassiz; Ernst Francillón, quien no solo aprendió el negocio e hizo mejoras en la planta, sino que diez años después compró la empresa a su tío y la llamó Ancienne Maison Auguste Agassiz, Ernest Francillon, successeur. En 1866, Francillón compró unos terrenos ubicados en las tierras bajas y cercanas al río Aar, la localidad se conocía por el nombre de Longines haciendo referencia a la extensa pradera que rodeaba al río.



Poco a poco, gracias a experimentos, al desarrollo de innovaciones y aguantando años difíciles de crisis para la empresa, los relojes de Francillón comenzaron a llamar la atención. Uno de los duros golpes que tuvo que enfrentar la empresa fue la dramática caída del mercado norteamericano al estallar la Guerra de Secesión en ese país. En 1876, Jaques David, director técnico de Longines, viajó a la Exhibición por el Centenario de Estados Unidos en la ciudad de Filadelfia, con la misión de estudiar a los relojeros de Norteamérica que ponían en riesgo el negocio de los suizos. que en Estados Unidos el trabajo de los relojeros se hacía por especialistas, en busca de la uniformidad de los relojes y su maquinaria, la mayor parte de las relojeras norteamericanas producían la totalidad del reloj en sus talleres, de la manera más automatizada posible y que las piezas fueran los más estandarizadas posible para poder intercambiarlas sin ningún problema. Además hizo énfasis en la inversión en materia publicitaria. El primer informe de David, publicado en enero de 1877, fue ignorado por los relojeros suizos, por lo que David realizó un segundo un informe en menos de un mes en el que acusó a los relojeros suizos de ser autocomplacientes y predijo el fin de la industria relojera suiza a menos de que su reporte se tomara con seriedad. El informe que David hizo a partir de sus observaciones en Estados Unidos revolucionó la industria relojera en Suiza.
Longines comenzó a trabajar de esa manera. En 1881 el primer anuncio de un producto de la marca apareció en los periódicos de Estados Unidos. Las innovaciones y calidad de los relojes Longines provocó que estos fueran falsificados. Francillón en 1889 registró su logo ante la Oficina Federal de la Propiedad Intelectual en Suiza. Esto convierte al logo de Longines en el más antiguo dentro de su categoría aun en uso en su forma original, con 130 años. El logo consiste en un reloj de arena alado dentro de un doble circulo con las siglas EFco (Ernst Francillón Company). En 1893 la marca registrada tuvo ya un carácter internacional.
 Además, de los relojes normales, Longines como otras empresas relojeras, se dedicó a la manufactura de cronómetros. La expedición italiana al Polo Norte de 1899, comandada por el Duque de Abruzzi, contaba con seis cronómetros Longines para su hazaña. Longines es desde 1900 la empresa relojera que más premios ha ganado en exhibiciones mundiales.
En 1982, gracias a un acuerdo con Ferrari y Renault Longines se convirtió en la marca oficial para la medición del tiempo en Fórmula 1, lo cual hizo a lo largo de diez años.
Para dejar claro su mercado en 1999 la marca adoptó el slogan: La elegancia es una actitud.

Hoy Longines pertenece al corporativo Swatch.

publicado el 2 de marzo de 2016 en thepoint.com.mx
correcciones septiembre 2019
imagen. longines.com