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viernes, 24 de abril de 2020

Honor Frost arqueóloga submarina.




Una de las mujeres más importantes en la implementación de una visión científica para la arqueología submarina llevó una vida de cuento.

Armando Enríquez Vázquez.

Honor Frost nació en Nicosia, Chipre el 28 de octubre de 1917. Honor quedó huérfana a temprana edad, pero quedó bajo la tutela de un abogado ingles millonario y coleccionista de arte llamado Wilfred Evill. Tuvo una excelente educación y estudió arte en la Escuela Central de Arte de Londres y en la Escuela Ruskin de Arte en Oxford. Al finalizar sus estudios trabajó como diseñadora de escenografías para ballet y también fue editora de la Tate Britain, que es la más antigua de las sedes de las Galerías Tate.
Frost fue privilegiada y perteneciente a una elite de la sociedad inglesa, en la década de los años cuarenta, tras finalizar la II Guerra Mundial, en una fiesta en Wimbledon Hill, Frost se enfundó en un viejo traje de buzo y se introdujo en el pozo de la propiedad alentada por el dueño de la mansión en la que se llevó a cabo la fiesta. La inmersión y descubrir la capacidad de moverse en un mundo ajeno a los seres humanos, cambió la vida de Frost de manera radical, se inscribió en el Club Alpin Sous-Marin para aprender a bucear, durante su educación conoció a Frédéric Dumas, quien se convirtió en amigo y mentor, miembro del equipo del oceanógrafo Jacques Cousteau, Dumás fue el responsable de llevar a Frost en su primera inmersión a un navío hundido. Se trató de un barco romano que se encontraba en la costa de mediterráneo francés, en definitiva, esta experiencia determinó el futuro de Honor Frost y marcó los futuros desarrollos de la arqueología submarina. Frost fue pionera en dos campos el científico de la arqueología submarina y en el campo del buceo con SCUBA, que es el tanque de oxígeno que llevan los buzos. 
En la década de los 50 Honor se unió a la excavación que la arqueóloga Kathleen Kenyon estaba llevando en Jericó, aunque casi de manera inmediata se dio cuenta que la arqueología terrestre no era lo suyo, lo que aprendió de Kenyon graficando los hallazgos y dibujándolos en la posición en que son encontrados objetos, fue una de sus grandes aportaciones a la arqueología submarina. Tras su breve trabajo en la ciudad hebrea, Frost se mudó a Líbano y trabajó en los puertos de Sidón, Bilblos y Tiro bajo los auspicios del Instituto Francés de Arqueología, comenzó entonces su interés por las anclas de piedra de los antiguos barcos, que mantuvo a lo largo de su vida.
Con los problemas sociales y armados en Líbano, Frost se mudó a Turquía en 1959, documentó con sus dibujos el naufragio de un barco de la edad de bronce en el Cabo de Gelidonya enfrente a la isla de Chipre donde Frost vio la luz. Los conocimientos aplicados por Frost en este descubrimiento cambiaron el mundo de la arqueología submarina y se convirtieron en el protocolo a seguir. Algo de gran importancia fue el reconocimiento por parte de la arqueóloga de este barco como una nave Fenicia lo que demostró que las rutas marítimas de los comerciantes del medio oriente eran anteriores a lo que se había pensado.
En 1968 formó parte de la excavación patrocinada por la UNESCO en las ruinas de lo que fue el Faro de Alejandría una de las maravillas del mundo antiguo. Frost fue parte del equipo que identificó parte de los cimientos del faro, así como las ruinas del palacio de Ptolomeo y de Alejandro. Después trabajó en otros importantes naufragios uno frente a las costas de Sicilia, un barco de guerra cartaginés hundido durante la última batalla naval de la primera Guerra Púnica.
Cuando su tutor murió Honor fue la única heredera del millonario inglés, por lo que jamás tuvo problemas financieros, se casó una sola vez y el matrimonio duró muy poco. Frost escribió varios libros acerca de sus experiencias como arqueóloga submarina. El primero de ellos y más conocido fue Under the Medierrean, Travels with my Bottle, que fue publicado en 1963. Honor Frost murió el 12 de septiembre de 2010. Su fortuna y la valiosa colección de arte que heredó de su tutor fueron puestas a la venta para crear la Fundación Honor Frost dedicada a impulsar la investigación arqueológica en Mediterráneo sobre todo en los puertos hundidos del Cercano Este, por medio de becas, así como a dar a conocer la obra de Honor Frost.


imagen:oxforddnb.com

lunes, 13 de abril de 2020

Kono Yasui la primera doctora en ciencia en Japón.



En la nación del Sol Naciente esta brillante mujer consiguió romper las barreras de género para convertirse en científica y al final fue reconocida por el imperio.

Armando Enríquez Vázquez

La historia de Kono Yasui es una historia de lo que hoy llamaríamos aprovechar la globalización, aunque sucedió hace un siglo en el Japón Imperial que era igual de machista que el resto del mundo.
Kono Yasui nació en la prefectura de Kagawa el 16 de febrero de 1880 en la prefectura de Kagawa. Hija de un empresario naviero y la mayor de nueve hermanos. Sus padres creían en la equidad e inculcaron a todos sus hijos a perseguir sus ambiciones y gustos a pesar de la sociedad tradicional japonesa que veía como otras culturas el papel de la mujer reducido a ser ama de casa y esposa.
A Kono Yasui le fue negada una educación básica en la que se incluyeran conocimientos matemáticos y científicos, pero gracias a su padre estas materias inexistentes en las escuelas para niñas, le fueron puestas en la mesa de su casa por su padre. Por su insistencia al finalizar la educación básica para mujeres, Kono ingresó a la Escuela Normal de la Prefectura de Kagawa, que había incluido a las mujeres en su matrícula gracias a la cambiante visión en esa parte de Japón, después pudo entrar a la Escuela Normal de Educación Superior para Mujeres de Tokyo que en 1890 había sido nombrada como una Universidad y que hoy se llama Universidad de Ochanomizu, mientras Kono Yasui estudiaba en esta escuela y antes de titularse se convirtió en la primera japonesa en publicar un artículo científico en aquel país.
Este articulo acerca del órgano de Weber en las carpas, marcó el inicio de muchas primeras cosas que Kono lograría en la historia de las mujeres en Japón y sobre todo de aquellas que buscaban incursionar en la ciencia. Al terminar su educación en la Normal de Tokyo, Kono intentó entrar a estudiar a alguna de las universidades imperiales de Japón, pero todas rechazaron su petición únicamente por el hecho de tratarse de una mujer. Incluso la Normal intercedió por la joven ante el Ministerio de Educación japonés para que éste liberar recursos económicos para que Kono pudiera estudiar en el extranjero ante la negativa de las instituciones educativas japonesas. En un principio el gobierno se negó a becar a la joven.
En el inter Kono Yasui había aceptado un puesto como profesor asistente en su alma mater en Tokyo, y a pesar de no tener ningún apoyo para llevar a cabo cualquier tipo de investigación Yasui no sólo se dedicó a investigar sobre las células de un helecho acuático que tiene el nombre científico de Salvinia natans, si no que publicó un artículo científico acerca de sus observaciones que tituló “Acerca del ciclo de vida de la Salvinia natans” en la revista inglesa Anales de Botánica. Lo que la convirtió en la primera japonesa en publicar un artículo de cualquier índole en una revista extranjera.
Mientras que el Ministerio de Educación únicamente aceptó la propuesta de becar a Kono Yasui, cuando el científico japonés Kenjiro Fuji intervinó a favor de Kono. Kono viajó a la Universidad de Chicago en 1914, el gobierno japonés sólo puso dos condiciones para la beca, la primera que Kono estudiara alguna materia dedicada a la economía familiar y la segunda que la joven no se casara nunca y dedicara su vida a la investigación y a pesar de que esto no parece haber algo que importara a Kono, si demuestra la mentalidad del gobierno japonés frente a la independencia y crecimiento de una mujer, que era visto como un atentado contra los valores clásicos de la sociedad y la familia.   
Dos años pasó Kono Yasui fuera de Japón estudiando en Chicago primero y después en Cambridge, en 1916 regresó a Tokio y se reincorporó a su alma mater y en 1919 se convirtió en la primera investigadora en recibir fondos gubernamentales para su investigación.
A lo largo de diez años se dedicó al estudio de los cambios en el tejido de la planta a nivel celular para su transformación en carbón. En 1927 publicó los resultados de estas investigaciones y recibió el grado de doctora por la Universidad Imperial de Tokio, otro logro que marcó el camino a las japonesas, pues fue la primera mujer en obtener un grado doctoral en Japón.
A lo largo de su vida Kono Yasui fue defensora de los derechos de las mujeres a dirigir sus vidas, a dedicarse a lo que les interesaba, curiosamente se negó a crear y formar parte de organismos de mujeres. Su argumento era que estos organismos únicamente fomentaban la separación entre mujeres y hombres que era algo que no tiene nada que ver con la equidad de género.
Kono Yasui murió en Tokio el 24 de marzo de 1971. A lo largo de su vida publicó 99 artículos científicos. Junto con la doctora Chika Kuroda, la segunda mujer en obtener un doctorado en ciencia en Japón, creó una beca para impulsar a jóvenes mujeres a estudiar ciencias naturales en aquel país. Yasui recibió en vida importantes distinciones del imperio japonés por su trabajo y colaboración a la ciencia japonesa.

imagen wikipedia.org

martes, 18 de febrero de 2020

Alejandra Kollontai mujer de la Revolución de octubre




Esta brillante mujer luchó por las causas de la mujer, su libertad sexual y fue la primera mujer en ocupar un ministerio y la primera en ser embajadora de su país.

Armando Enríquez Vázquez

Hija de la aristocracia rusa, Alejandra Kollontai, quien habría de ser una de las mujeres puntas de lanza y temidas por la cúpula machista de la Revolución Rusa, alcanzó puestos impensables para una mujer y rompió el gélido techo de cristal soviético en más de una ocasión, de manera voluntaria e involuntaria.
Alejandra Kollontai nació en San Petersburgo el 31 de marzo de 1872, en medio de la corte zarista, su padre el General Mikhail A. Domontovich, miembro de la Academia Imperial y gobernador de Veliko Tarnovo, un pueblo al norte Bulgaria, durante los años de la guerra entre Rusia y el Imperio Otomano que sucedió en los años 1878 y 1879, que concluyó con la independencia de Bulgaria. Su madre, Alejandra Alejandrovna Massalina, era la hija de un magnate maderero del Gran Ducado de Finlandia, había sido casada en un matrimonio arreglado con un hombre llamado Konstantin Iosipovich Mravinsky, del que se divorció para casarse con el padre de Alejandra en una época donde esto no era muy bien visto.
Como en toda buena historia de clases sociales y buenas consciencias, a pesar de la inteligencia de Alejandra, de ser poliglota, su madre se opuso y le prohibió ir a la universidad, pues además de ser inapropiado para una dama estudiar, las universidades, de acuerdo con Alejandra Alejandrovna, eran un lugar lleno de ideas radicales que podían corromper a su hija, por lo que Alejandra estudió para convertirse en maestra y para el horror de su madre se enamoró de un primo pobre que estudiaba ingeniería, Vladimir Ludvigovich Kollontai, y que a pesar de la oposición de sus padres, se convirtió en el primer esposo de Alejandra. Anteriormente cuando Alejandra tenía 16 años sus padres ya le habían arreglado un matrimonio al que ella se rehusó utilizando como ejemplo el fracaso del primer matrimonio de su madre. El matrimonio de Alejandra con Kollontoi se llevó cabo en 1893. A pesar de haber sido un matrimonio por elección y de que al año siguiente Alejandra dio a luz a su hijo Mijaíl, pronto se separó de su esposo, el amor que sentían entre ambos no era suficiente para la joven, para hacerla sentir libre y en 1897 dejó a su hijo bajo el cuidado de sus padres y se dirigió a Zürich para estudiar economía bajo la catedra del marxista Heinrich Herkner, quien para sorpresa de la rusa había cambiado su visión política, cuando ella llegó a la ciudad suiza. Sin embargo, en este viaje Kollontoi conoció a las ideas de Karl Kautsky y de Rosa Luxemburgo. Regresó a Rusia y comenzó a publicar artículos marxistas, se hizo miembro de Partido Obrero Socialdemócrata Ruso en 1899.
Por su cercanía con los campesinos, durante su infancia y adolescencia Alejandra pasaba días enteros en compañía de los agricultores de la enorme finca de su abuela en Finlandia, en 1903 publicó su primer libro La vida de los trabajadores finlandeses que se enfoca en las condiciones de explotación de los obreros y durante la primera década del siglo XX, Kollontai, fiel a su idea de izquierda y de socialdemocracia se alineó primero con el bando de los Bolcheviques de Lenin y más tarde con los Mencheviques de Martov. En 1908 salió al exilio en Alemania, perseguida por las fuerzas zaristas, vivió en Suiza, Inglaterra, Suecia, Bélgica y mientras ella viajaba daba a conocer su posición sobre el feminismo y la guerra de clases, en Alemania fue considerada por el gobierno como agitadora enemiga del estado, en Finlandia un grupo de mujeres que eran conocidas y amigas de Kollontai comenzaron a publicar un periódico llamado Rabonitsa (La mujer trabajadora) y la invitaron a participar, algo a lo que ella accedió sin chistar. Pero la vida de Europa comenzaba a complicarse con la amenaza de la I Guerra Mundial, Kollontai tomó una postura anti guerra, idea que compartía con Lenin y que la convirtió en persona indeseable en diferentes países, fue en esa época cuando viajó en dos ocasiones a Estados Unidos para dictar conferencias en contra de la guerra.
Cuando en 1917 el Zar Nicolás II abdicó, Alejandra regresó y fue una de las principales voces a favor de Lenin, de la disolución del gobierno de transición y la instauración del comunismo y de la formación de la Unión Soviética. En 1915 por su empatía con las teorías radicales de Lenin, Kollontai se había convertido de nuevo en Bolchevique. Habló en favor del líder soviético en más de una ocasión en actos públicos, obtuvo un puesto en el gabinete del primer gobierno soviético como Comisaria del Pueblo (equivalente a Ministra) de Seguridad Social, puesto al que renunció al poco tiempo al oponerse a las políticas internacionales de la Unión Soviética.
Con el tiempo y su postura de defensa a las mujeres y en especial de las obreras, la hicieron ser etiquetada junto con otros radicales de izquierda en un grupo llamado Oposición Obrera. Los pilares de la Revolución Rusa resultaron tan machistas como sus antecesores zaristas y comenzaron a eliminar los trabajos de las obreras, para dárselos a hombres. Kollontoi mantuvo su postura feminista lo que provocó que, junto con otros dos miembros del movimiento de extrema izquierda al interior del Partido Comunista, fuera acusada de intentar fragmentar a los trabajadores. Al final los tres fueron absueltos y Kollontai, expulsada de manera velada de su país por la cúpula del partido comunista que la convirtió en diplomática. comenzó su vida como representante de la Unión Soviética en Noruega, donde algunos textos la identifican como la primera mujer embajadora en el mundo, lo cierto es que fue la primera rusa en serlo, esto sucedió en 1922 cuando fue enviada a Oslo, como parte de una delegación comercial, al año siguiente se le confirmó el puesto de Embajadora de la Unión Soviética ante el gobierno de Noruega. Entre 1926 y 1927 Kollontai fue nombrada Embajadora de su nación en México. En 1927 regresó a Noruega, en 1930 se hizo cargo de la embajada soviética en Suecia. Desde su puesto como embajadora, los miembros del gobierno finlandés pidieron a Kollontai intervenir en la mesa de negociación de paz, para finalizar la guerra de 1939 entre la Unión Soviética y Finlandia. Su visión a favor siempre de la paz, llevó al presidente finlandés Juho Kusti Paasikivi en 1946 a nominarla para el premio Nobel de la Paz, pero el premio no le fue otorgado. En 1945, regresó a su país y desde ese momento se mantuvo en silencio escribiendo. Conocer la naturaleza sanguinaria de Stalin, tal vez fue lo que la convirtió en precavida sobre lo que decir y que no. Alejandra Kollontai fue una de las pocas bolcheviques en tener una muerte natural.
Durante los años previos a la Revolución y hasta el momento en que el gobierno de Lenin decidió enviarla al extranjero en una especie de exilio. Alejandra Kollontai fue una mujer que jamás dudó en expresar su opinión y en oponerse a las que ella consideraba injusticias del nuevo gobierno revolucionario. Defensora de la libertad sexual de la mujer y feminista declarada, Kollontai se casó por segunda ocasión en los primeros años de la Revolución con Pavel Dybenko, un hombre casi veinte años menor que ella, pero Alejandra decidió mantener el apellido de su primer marido por el resto de su vida. Poco antes de su salida a Noruega, la relación entre Kollontai y Dybenko terminó. Dyabenko acusado de corrupción fue ejecutado por órdenes de Stalin en 1938.
Entre los muchos artículos y libros escritos por Kollontai destaca su autobiografía, titulada Autobiografia de una mujer comunista emancipada sexualmente, publicado en 1926. Alejandra Kollontai murió el 9 de marzo de 1952 en Moscú de un infarto.


imagen: marxist.org

martes, 5 de noviembre de 2019

Anna Atkins botánica y fotógrafa.




El primer libro con cianotipias en el mundo fue creado por una brillante y creativa botánica, convirtiéndose así en la primera mujer en crear un libro fotográfico.

Armando Enríquez Vázquez

En el inicio de la fotografía la experimentación y la investigación llevó a los pioneros de la fotografía por muchos caminos para descubrir y utilizar materiales fotosensibles. Uno de estos investigadores fue John Herschel, hijo del astrónomo Friedrich Wilhelm descubridor de Urano. Como su padre John fue matemático y astrónomo, pero también fue un entusiasta del nuevo arte de la fotografía y el desarrollo de telescopio, Herschell acuño el término fotografía y en 1842 inventó un método para captar luz en papel a través de Ferricianuro de potasio y Citrato de amonio y hierro al que llamo cianotipia y que creaba imágenes de tipo fotográficas en la gama entre el blanco y el azul.
Quién se benefició de la técnica fue la botánica Anna Atkins, y la utilizó para retratar cientos de plantas inglesas convirtiéndose en la primera persona en crear un libro con puras ilustraciones fotográfica. Muy poco se sabe de esta mujer que se interesó en la botánica de Inglaterra y en preservarla en descripciones que fueron más allá de la clásica representación en dibujos detallados y realistas de cada especie.
Anna Atkins nació el 26 de marzo de 1799 en Tonbridge, quedó huérfana de madre a muy temprana edad, fue su padre John George Children quien la educó. Children, a su vez fue científico y quien alentó a su hija en el camino de la ciencia. John G, Children proveyó a su hija con una educación científica que era difícil para una mujer sin la posición de ventaja de Anna. El primer gran trabajo de Anna fue encargado por su padre que hizo una traducción sobre el trabajo del francés Jean-Baptiste Lamarck sobre invertebrados. Anna realizó 250 dibujos de moluscos que son detallados e impresionantes. Anna Tenía 23 años en ese momento.



Después realizó un trabajo de identificación de 1500 plantas, lo que le valió el ingreso a la Botanical Society of London. Anna se casó en 1825 con John Pelly Atkins, un comerciante. Nunca tuvieron hijos y Anna pudo dedicarse de lleno a sus investigaciones.
Anna y su padre conocían a Herschel y a otro hombre llamado William Henry Fox Talbot quienes la enseñaron a realizar trabajos de cianotipia. A partir de ese momento Anna se dedicó hacer impresiones de las algas de las costas británicas y en 1843 publicó lo que se conoce y reconoce como el primer libro con impresiones fotográficas de la historia que se llamó: British Algae: Ciyanotype Impressions.
En los siguientes siete años Atkins realizó 12 nuevas partes para su obra a manera de fascículos que la final alcanzaron casi cuatrocientas imágenes, El trabajo era meticuloso; implicaba poner las plantas sobre el papel con las mezclas químicas, exponerlas al sol por unos quince minutos y finalmente revelarlas. Existen alrededor de doce copias de esta obra que se publicó como una obra de autor que iba firmada A.A. y que algunos investigadores décadas después quisieron creer y hacer creer que era una obra anónima.
Atkins entonces inició un proyecto más ambicioso junto con una amiga Anne Dixon, otra botánica aficionada a las cianotipias, incluía un registro de todas las plantas nativas y extranjeras que había en las Islas británicas, así como los helechos, que se llamó Cyanotypes of British and Foreign Plants and Ferns. Publicado en 1854.
Anna Atkins es para muchos quien inventó la fotografía científica, lo que es cuestionable, pues la fotografía nació como una curiosidad científica.
El trabajo de Atkins tiene además un valor estético y artístico, Anna se preocupó como muchas de las mujeres ilustradoras de plantas y aves por balancear su trabajo entre la veracidad de lo científico, al crear representaciones exactas de lo representado con un balance artístico en la composición de su obra.



Oculto durante más de cien años, por el machismo de las sociedades históricas interesadas en posicionar a Fox Talbot como el creador de la fotografía científica a partir de la cianotipia, los libros de Atkins permanecieron en el fondo de una biblioteca. Hoy la figura e importancia de Anna Atkins se ha rescatado y una serie de exposiciones dando a conocer su trabajo, así como libros y las imágenes distribuidas en Internet la han puesto en lugar que le corresponde.
Anna Atkins murió en Holstead, Inglaterra el 9 de junio de 1871 a los 72 años.

Publicado el 30 de octubre en mamaejecutiva.net
imagenes wikipedia.org

jueves, 15 de agosto de 2019

Sofía Kovalevskaya la extraordinaria matemática rusa.



En el siglo XIX, luchando en contra el machismo y dejando su país para poder ejercer su profesión la historia de Sofía Kovalevskaya es una de éxito y conocer su lugar en el mundo.

Armando Enríquez Vázquez

En la Rusia machista de los Romanov, en una sociedad de feudal nació, se desarrolló durante su infancia y adolescencia una extraordinaria mujer, matemática de profesión y vocación. Sofia, también conocida por el nombre de Sonia, Kovalevskaya nació el 15 de enero de 1850 en Moscú. Su padre Vasili Vasiliévitch Korvin-Kroukovski un militar y la madre era una alemana llamada Elizaveta Fyodorovna Schubert, la familia gozaba de una posición económica desahogada. Desde temprana edad Sofía aprendió a escribir y a tocar el piano.
Su gusto por las matemáticas surgió cuando le fueron explicando el papel tapiz de la casa a la que una vez retirado su padre del ejército ocuparon en una finca en Palibino en lo que es hoy Bielorrusia, que eran fórmulas del físico y matemático ucraniano Mijaíl Ostrogradski, ese nuevo lenguaje que estaba descubriendo y aprendiendo a hablar la maravilló a tal grado que se imaginó dedicándose a las matemáticas, otro de los catalizadores en esta idea que comenzó a rondar la mente de la niña fue su tío Piotr Wasiliewitch Korvin- Kroukovski, hermano mayor de su padre que la alentó a dedicarse a las matemáticas, un pensamiento muy osado en un país con una posición discriminatoria de las mujeres y sus capacidades.
En Rusia, como en muchos otros países del mundo a mediados del siglo XIX, las mujeres tenían prohibido asistir a las universidades. La única solución posible era estudiar en el extranjero en Suiza, donde las condiciones eran un poco mejores, de cualquier manera, una mujer soltera, sin un marido que autorizara su ingreso a la universidad no tenía posibilidades de ser admitida. Sofía se casó entonces únicamente con el objetivo de cumplir con el trámite de ingreso. Sus estudios se llevaron a cabo en las universidades de Gotinga de la que recibió su titulo de doctorado, en la Heildeberg y con el profesor Karl Weiestrass, profesor de la Universidad de Berlín, la cual Sofia como cualquiera otra mujer del mundo tenía prohibido pisar. Por lo que Weiestrass debió dar sus clases a Kovalevskaya a domicilio. La tesis de doctorado de la estudiante rusa fue extraordinaria y planteó tres asuntos; el problema matemático llamado el Teorema de Cauchy-Kovalevskaya, así como una tesis acerca de los anillos de Saturno y otra más sobre la rotación de un cuerpo sólido en un punto, todo esto le valió el doctorado que le fue otorgado, por las razones antes explicadas, en ausencia.
El matrimonio por conveniencia se llevó a cabo en San Petersburgo en 1869. El marido Vladimir Kovalevski, era paleontólogo, traductor de la obra de Darwin al ruso. Una vez terminados los estudios y obtenido el título de doctora, lo que la convirtió en la primera mujer científica de profesión en Rusia, el matrimonio regresó a Rusia en 1874, a San Petersburgo. Donde llevaron una vida común alejados de la ciencia tuvieron una hija y en 1878 Sofía Kovalevskaya junto con su hija se mudó a Moscú donde intentó sin éxito no solo obtener los grados académicos equivalentes a los que tenía, si no practicar su profesión. Desesperada en 1881 se muda Berlin y trabajando con Weiestrass se dedica a la investigación de la refracción de la luz en un medio cristalino.
En 1883, Vladimir Kovalevski se suicidó en Moscú. El matemático sueco Gösta Mittag-Leffler le consiguió a Sofía una catedra en la Universidad de Estocolmo que se fundó en 1878. Los primeros cursos que Sofía impartió fueron de manera gratuita y a los cinco meses en mayo de 1884 se le otorgó un contrato por cinco años en la Universidad, en su segundo año, ya daba su clase en sueco, en 1889 se le ofreció un contrato permanente. Sofía Kovalevskaya se convirtió de esta manera en la primera mujer rusa en ser profesora en una universidad impartiendo una materia de ciencias exactas.
En 1886 recibió el Premio Bordin de la Academia de Ciencia de Paris y en 1890 es nombrada miembro de la Academia de Ciencias de San Petersburgo. Conoció al sociólogo ruso Maxim Kovalevski, primo de su esposo y con quien tuvo un affaire. Víctima de una neumonía Sofía Kovalevskaya murió el 10 de febrero de 1891 a la edad de 41 años.
Además de su actividad científica, Sofía Kovalevskaya, fue una mujer de claras ideas políticas, su hermana Aniuta cuya belleza cautivó al gradan Fiodor Dostoievsky quien le propuso matrimonio y ella rechazó. Aniuta viajó en 1869 con su hermana y su esposo a Suiza, pero ella prosiguió a Paris donde formo parte de la comuna, ese año Sofía también viajó a Paris para unirse a su hermana en el movimiento social. Sofía escribió un libro titulado Una Joven Anarquista que tiene mucho de autobiográfico y otro llamado Una Infancia Rusa. Gösta Mittag-Leffler la nombró editora de la revista Acta Matemática fundada por el sueco. Su historia es sin duda una de las más extraordinarias porque sin importarle todas las convenciones sociales de su patria logró conseguir su sueño y sus ideas sin importar los medios.

imagen: wikimedia.commons

martes, 2 de julio de 2019

Mileva Maric la mujer detrás de la relatividad.



La primera esposa del gran científico del siglo XX, parece haber sido el pilar de las victorias del genio, no sólo porque lo apoyó como pareja. Por ejemplo, porque era mejor matemática que él.

Armando Enríquez Vázquez

Wird sind ein Stein, era una de las frases que Mileva Maric utilizaba durante su matrimonio y significa “Somos una piedra”, pero es un juego de palabras que también significa “somos Einstein.”
Todos conocemos la importancia de la teoría de la relatividad en la historia de la ciencia y en la historia misma de la humanidad. Todos reconocemos que el autor de esta Teoría y otras ideas que cambiaron a la física, la astrofísica y la astronomía entre otras ciencias de manera radical fue Albert Einstein. Con esa estampa bonachona y los cabellos revueltos con la que conocemos por lo general al científico. La mayor parte de las veces los trabajos de los científicos se llevan a cabo con colaboradores en el caso de Einstein, quien cuando publicó su teoría de la relatividad, era un amargado burócrata que trabajaba en la oficina de patentes y sostenía con trabajos a su familia, la mayor colaboradora en la elaboración, comprobación y formulación de su trabajo fue su primera esposa; Mileva Maric. Sin embargo, Einstein a lo largo de su vida olvidó mencionar a su esposa y jamás le otorgó crédito alguno, pero existen fuentes, cartas del mismo Einstein que han dejado entrever la importancia de Mileva en la ciencia, eso sin contar un hecho que parece haberse dado para limpiar la conciencia del investigador norteamericano-alemán.
Mileva Maric nació en una ciudad del imperio austrohúngaro llamada Novi Sad a orillas del río Danubio, y que es parte hoy de Serbia, el 19 de diciembre de 1875. De hecho, Mileva tenía orígenes serbios que la hicieron el blanco de la discriminación racista de la madre de Einstein, sin imaginarse que por las mismas razones su hijo habría huir años después a Estados Unidos al sentirse amenazado por el nazismo.  Mileva fue una niña extraordinaria que con el apoyo incondicional de su padre logró entrar a la secundaria y más tarde en 1896 a la facultad de física y matemáticas de ETH (Eidgenössische Technische Hochschule) de Zurich. La generación de Mileva estaba compuesta por sólo cinco alumnos, siendo ella la única mujer del grupo, sus cuatro compañeros incluían al joven Albert Einstein.
Una gran amistad nació desde un inicio entre los dos. Mileva le dio clases de matemáticas a Einstein y el joven científico en ciernes reconocía en la joven a la única persona que lo entendía y con la que podía debatir e intercambiar ideas. Compartían, además, la afición por la música que incluía veladas musicales donde Einstein tocaba el violín, Mileva un instrumento musical de cuerdas que físicamente recuerda a la mandolina llamado tambura y eran acompañados por una amiga Mileva, una joven austriaca de nombre Helena Kaufler, que tocaba el piano y quien con el tiempo se convirtió en la mejor amiga de Mileva por el resto de su vida. La correspondencia de Mileva con Helena dada a conocer por un nieto de la austriaca ha puesto muchas pistas sobre la personalidad verdadera de Mileva y su importancia en el desarrollo de los famosos papeles de Einstein presentó en 1905 y lo convirtieron en el científico del siglo XX. La amistad entre Mileva y Albert creció hasta convertirse en un noviazgo que creó circunstancias poco favorables para ellos, en especial para Mileva. Primero la enemistad de Einstein con el profesor Heinrich Martin Weber que supervisaba a los dos jóvenes llevó al parecer a cierta animadversión del profesor por la joven. Lo que de alguna manera parece haber sido clave para que Mileva no pudiera graduarse, mientras Albert lo logró. Además, Einstein embarazó a Mileva y esta tuvo que regresar al hogar paterno en Novi Sad, en 1901, para dar a luz a una niña que se llamó Lieserl. La niña nació al parecer mal o enfermó de escarlatina y murió, aunque otras versiones dicen que fue internada en un orfanato o fue dada en adopción y aunque nada se sabe con certeza al parecer la niña murió en 1902 o 1903. Einstein jamás en su vida mencionó la historia de Lieserl y de no haber sido por las cartas de Mileva, esta historia tan desafortunada jamás se hubiera conocido. Mileva regresó a Zurich donde además tenía que aguantar a Paulina la madre de Einstein, quien la discriminaba por no ser judía, Mileva era cristiana ortodoxa, le llamaba bruja por ser cuatro años mayor que Einstein y además la despreciaba racialmente por ser serbia. Se ve que la madre del gran científico era tan encantadora como cualquiera que ovacione las ideas de Hitler.
Finalmente, en 1903, una vez que Albert encontró trabajo en la oficina de patentes, Mileva y Einstein se casaron. Durante esos años trabajan a diario en la elaboración de los trabajos que habrían de llevar a la fama a Albert. En mayo de 1904 nace Hans Albert Einstein y en julio de 1910 Eduard. Hans Albert se convirtió en Ingeniero y Eduard desarrolló esquizofrenia a partir de los 20 años y vivió gran parte de su vida internado en un hospital psiquiátrico y bajo los cuidados de Mileva.
En 1905 Albert Einstein presenta sus famosos papeles, con los que habría de ganar el Premio Nobel. A partir de un testimonio de oídas se dice que el científico ruso Abram Joffe vio los originales de los papeles y venían firmados por Albert y Mileva Einstein. Los que se presentaron al final iban sólo firmados por Albert. Por los conocimientos matemáticos y por los papeles que trabajo durante su estadía en la escuela en Zúrich se cree que las grandes aportaciones de la científica estaban principalmente en el ensayo acerca del efecto fotoeléctrico, que había sido uno de los temas más desarrollados por Mileva.
En 1916 cuando Einstein pidió el divorcio a Mileva, el acuerdo al que llegó la pareja fue qué si alguna vez Einstein ganaba el Premio Nobel, todo el dinero sería para Mileva y sus dos hijos. Cosa que sucedió en 1921. Para muchos de los estudiosos de Mileva esto puede demostrar la culpabilidad que en algún momento pudo haber sentido el físico al eliminar el nombre Mileva de los papeles.
Mileva murió el 7 de agosto de 1948 en la miseria, el dinero del Premio Nobel lo gastó en Eduard. Einstein jamás habló de una participación de ningún tipo por parte Mileva en la teoría de la relatividad. No existe ninguno de los borradores de los ensayos concernientes a la Teoría de la Relatividad y eso es algo muy extraño en un caso como el de Einstein. Todas las cartas de Mileva dirigidas al científico fueron destruidas por el destinatario, lo mismo sucedió con otras que se encontraron en los archivos del genio por sus biógrafos y defensores.

publicado en mamaejecutiva.net el 18 de junio de 2019
imagen: wikipedia.org

martes, 29 de enero de 2019

Nancy Roman la madre del telescopio Hubble.



Gracias a la tenacidad de la mujer que fue la primera jefa de astronomía de la NASA, hoy podemos entender al universo al verlo fuera de la atmósfera terrestre.

Armando Enríquez Vázquez

Imaginemos a una niña de 11 años creando junto con un grupo de amigas de la escuela un club de astronomía, lo cual no resulta difícil, sin embargo, esto sucedió en 1936 en Nevada, en la época en que a la mayoría de las mujeres se les enseñaba a no interesarse por nada que no fuera cosas encaminadas a su matrimonio, la educación de sus futuros hijos y cosas por el estilo.
Pero Nancy Grace Roman lo hizo y acompañada de un pequeño número de amigas y un delgado libro llamado “Seeing Stars” se juntaban para ver y reconocer estrellas y constelaciones en las claras noches de Nevada. Esa pasión de su temprana adolescencia había sido alimentada desde la infancia por su madre, cuando años antes mientras vivían en el norteño estado de Michigan le mostraba las estrellas y las auroras, se convirtió en el tema de toda la vida de la doctora Roman.
A parte de esa fascinación junto con sus amigas y el apoyo de su madre, nadie compartía la idea de que Nancy pudiera convertirse en astrónoma y lejos de alentarla muchos maestros y su mismo consejero escolar la desalentaban a seguir sus metas científicas. A pesar de los comentarios desfavorables, incluso ya en la universidad, acerca de buscar una carrera como astrónoma, Nancy logró titularse en 1946 de la Universidad de Swarthmore y fue a estudiar su doctorado en la Universidad de Chicago graduándose en 1949. Una vez obtenido el grado de doctora Nancy trabajó los siguientes seis años en el Observatorio Yerkes que se ubica en Williams Bay, Wisconsin y es propiedad de la Universidad de Chicago, aunque en octubre de 2018 fue cerrado al público y hoy se discute cuál será su futuro. Su labor en el Observatorio consistió en ser profesora adjunta e instructora, sin embargo, Nancy Roman estaba convencida que el hecho de ser mujer sería su mayor impedimento para alcanzar la titularidad de cátedra, pues a pesar de haber descubierto una estrella que más tarde fue bautizada con el nombre AG Draconis y elaborar una teoría que resultó cierta acerca de la cantidad de materiales pesados y la orbita de las estrellas para determinar la edad de las mismas, se encontraba atascada profesionalmente.
Por lo que decidió dar lo que creyó un paso adelante y aceptó un trabajo en Washington D.C., en el Laboratorio de Investigación Naval de los Estados Unidos, tristemente rápidamente este empleo reveló a la científica que era peor que el empleo en Yerkes, pues no existían labores especificas en el laboratorio para una mujer. Con el tiempo se fue ganando la confianza de sus colegas y comenzó a trabajar en radioastronomía, geodesia y espectroscopia de microondas, campos de reciente creación en esos años.
A finales de los años cincuenta, Nancy asistió a una serie de conferencias impartidas por la recién creada Agencia de Aeronáutica y el Espacio del Gobierno de Estados Unidos, conocida por sus siglas en inglés NASA. Platicando con los directivos de la nueva agencia gubernamental Nancy se enteró que estaban buscando personal que quisiera fundar el programa de Astronomía Espacial, o sea la observación del espacio desde lugares más allá de la superficie de nuestro planeta, algo que para muchos era impensable en ese momento, Nancy al ver una oportunidad de crecimiento se propuso para el puesto. Su trabajo en NASA inició en 1959 convirtiéndose en la primera jefa de astronomía en el departamento de Ciencia Espacial.
Entre los grandes proyectos a su cargo se encuentran básicamente dos; el Explorador de Fondo Cósmico conocido como COBE y que fue el primer satélite lanzado con propósitos cosmológicos, esto es descubrir evidencia acerca del inicio del universo, así como el mejor conocimiento del mismo y el telescopio espacial Hubble, del cual Nancy Roman era especialmente entusiasta lo que le valió el apodo de La Madre del Hubble. Su gran labor para que estos proyectos se llevaran a cabo se dio dentro del campo de la política y no en el de la ciencia. Nancy Roman fue muy hábil y supo vender el proyecto de la mejor manera a los congresistas de Estados Unidos para aprobar los presupuestos que a lo largo de los años hicieron de estas ideas una realidad.
Nancy Roman además de ser una promotora de ambos proyectos que se vieron realizados años después de la salida de Nancy de la NASA, creía profundamente que observar el universo fuera de la atmósfera terrestre daría una mayor comprensión y conocimiento acerca del cosmos y de La Tierra misma. La astrónoma descubrió un asteroide en 1964 al que puso su nombre.
Nancy Roman fue además la primera mujer en ocupar un cargo ejecutivo en NASA. En 1979, Después de veinte años en la agencia, se retiró para convertirse en asesora de empresas dedicadas a la industria aeroespacial. Nancy Roman vio todos sus esfuerzos cristalizar cuando en 1988 el lanzamiento del COBE se llevó a cabo y en 1991 tocó su turno al transbordador encargado de poner en órbita al telescopio espacial Hubble.
Roman Recibió varios doctorados honorarios, diversos premios como el reconocimiento a los Logros Científicos Extraordinarios otorgado por NASA y se mantuvo activa dando conferencias hasta pasados los noventa años de edad.
Nancy Roman falleció el 25 de diciembre de 2018 a los 93 años. En 2017 participó en la marcha a favor de la ciencia que se organizó como protesta en contra de los recortes presupuestales de Trump en contra de los programas científicos y tecnológicos en Estados Unidos y ese mismo año fue incluida en el set de la marca Lego de mujeres de la NASA.


publicado el 21 de enero de 2019 en mamaejecutiva.net
imagen: mujeresconciencia.com 

lunes, 8 de octubre de 2018

Lise Meitner la física nuclear que nunca obtuvo el Nobel.




La física nuclear Lise Meitner es otro ejemplo del machismo que imperó en el campo científico en el siglo XX y tal vez en este también.

Armando Enríquez Vázquez

A lo largo de los años que llevó escribiendo estas semblanzas me ha quedado claro que la educación y la cultura no excluyen los comportamientos discriminatorios de género y que en el campo de la ciencia nos encontramos con innumerables historias pertenecientes al Club de Toby. Una más de estas historias esta ligada directamente con uno de los grandes descubrimientos y de mayor impacto que la física tuvo en el siglo pasado; la fisión nuclear.
Esta historia inicia en Viena el 7 de noviembre de 1878 con el nacimiento de Lise Meitner. Lise era parte de una familia judía. Los Meitner no eran especialmente religiosos, a pesar de vivir en el barrio judío de Viena, más bien lo opuesto. La casa familiar era visitada por abogados, escritores que llegaban a jugar ajedrez y platicar con Phillip y Hedwig Meitner, padres de Lise, por lo que su infancia estuvo llena de los más variados y liberales puntos de vista, sin que sus padres la censuran. Pero lo que no hacen los padres la sociedad lo impone; en Austria estaba prohibido que las jóvenes pudieran realizar estudios universitarios y sólo se les permitía el atender a una escuela especializada en una “educación femenina”, por lo que Lise pasa los años de su adolescencia aprendiendo francés y cuidando a su hermano menor.
Las leyes cambiaron antes de finalizar el siglo XIX y las universidades austriacas comenzaron a aceptar mujeres y tras llevar a cabo los estudios que la preparaban para entrar a la Universidad Lise Meitner entró a la Universidad de Viena en octubre de 1901. Brillante alumna, Lise Meitner se doctoró de la Universidad en 1906 y se trasladó a Berlín. La vida para una científica como ella no era para nada prometedora en Viena.
En Berlín conoció a dos figuras que serían importantes en su desarrollo como física nuclear. A su llegada a Berlín buscó a Max Planck y le pidió permiso para asistir a sus clases en la universidad. Planck es considerado padre de la física cuántica y fue ganador del premio Nobel de Física en 1918. Planck era reticente a tener mujeres en sus clases a menos de que mostraran su inteligencia, “…las amazonas son un anormalidad incluso en el campo de la ciencia…” escribió el científico años antes, claro para Meitner demostrar su inteligencia no fue difícil y el alemán la aceptó.
En 1908, Meitner conoció a Otto Hahn, quien la buscó para invitarla a trabajar a su laboratorio, o al sótano debajo de las facilidades, pues estaba prohibido a las mujeres trabajar en laboratorios del Instituto de Química, algo que fue modificado a los pocos meses. La amistad entre Hahn y Meitner duró por más de treinta años.
Fue hasta 1913 que Meitner consiguió su primer sueldo a pesar de haber trabajado con Hahn durante cinco años, su padre había sido su soporte económico hasta ese día.  El sueldo se lo otorgó Planck al nombrarla primera ayudante de científico en Prusia, Hahn que había conseguido un puesto similar ganaba mucho más que ella.
Cuando estalló la I Guerra Mundial, Lise Meitner trabajó en el laboratorio de rayos X del Hospital Lichterfelde y sus investigaciones sobre el uranio al mismo tiempo. Al terminar la guerra y al reencontrarse con Hahn publicaron los resultados de sus investigaciones; el descubrimiento del elemento proactinio. Hahn firmó el artículo como investigador principal. En 1919 se convirtió en la primera mujer en ser admitida como profesora en el Instituto Karl Wilhelm en Berlín.  Ese año Otto Hahn se hizo acreedor a la medalla de Emil Fischer que otorgaba la Asociación de Químicos Alemanes por sus logros en el campo de la radioactividad, por no dejar la Asociación otorgó una copia de la medalla de Hahn a Meitner, lo que no pareció molestar a Meitner. Pero que obviamente discriminaba su labor en la investigación.
En 1933, Meitner descubrió el positrón meses después de que el físico inglés James Chadwick descubriera el neutrón en 1932. Mientras la situación política en Alemania no era tan optimista. La llegada de los Nazis al poder ponía en peligro a las comunidades judías, de hecho, Albert Einstein que se encontraba en Estados Unidos ya no regresó a Alemania.
Lise Meitner fue una de las pocos científicos judíos que se le permitió proseguir con sus investigaciones, pero se le privó de su cargo como profesora, eso para empezar. Niels Bohr la invitó a trabajar a Copenhague, tratando de salvarla de la política contra los judíos, pero Max Planck la convenció de permanecer en Berlín. Planck como otros científicos alemanes, incluido su amigo Hahn, era optimista de que las cosas volverían a tomar su lugar, nunca calculó que esto no sería así y mucho menos lo que habría de suceder a los judíos alemanes, o lo que es peor en el caso de un científico nunca lo quiso ver e ignoró la realidad.
Para 1938 la situación de Lise Meitner se volvió peligrosa, primero perdió su nacionalidad austriaca, Otto Hahn fue obligado a despedirla, y cuando fue invitada por otros científicos como Niels Bohr a trabajar fuera de Alemania, el gobierno del Tercer Reich le canceló el pasaporte. Planck, Hahn y otros científicos lograron sacarla en 1939 de Alemania y clandestinamente llegó a Holanda. Pero no encontró ayuda en aquel país, Lise Meitner terminó en Suecia con un puesto de profesora con un sueldo mínimo y sin alumnos, boicoteada por uno de sus colegas.
La carrera por la fisión nuclear y la utilización de la energía nuclear estaba en apogeo, en Alemania, Estados Unidos, Italia, Inglaterra.
Su sobrino era otro renombrado físico Otto Robert Frisch, quien trabajando en Hamburgo a principios del surgimiento del nazismo fue victima de los despidos racistas de Hitler y al que Niels Bohr le consiguió un puesto en la universidad de Copenhague, trabajando a la distancia con su tía y apartir de la discusión de las cartas de Hahn con todas las fallas que no lograba entender el alemán para lograr la fisión durante la Navidad de 1939. Lise y Otto Robert publicaron en 1940 en la revista Nature el descubrimiento de la fisión nuclear que no había logrado Hahn a pesar de las facilidades que le había dado el gobierno Nazi. Lise fue invitada a participar en el proyecto Manhattan, pero su visión antibélica la obligó a rechazar la oferta.
Capturado Hahn por las fuerzas aliadas junto con los demás científicos del Proyecto Urano al finalizar la guerra, los micrófonos de los aliados captaron como el científico se expresaba de manera despectiva de su colega por más de treinta años. Tal vez al final Hahn era igual de racista y machistas que muchos de los alemanes nazis y su dolor por haber sido vencido por una mujer judía era algo impensable. A pesar de todo Otto Hahn recibió en 1945 el Premio Nobel de Química y en su discurso jamás hizo mención de Lise Meitner que una vez más fue omitida de obtener el reconocimiento merecido por su trabajo. La amistad había terminado. Hahn permaneció en más de un sentido un hombre amargado y resentido, no por Meitner a quien ya no reconoció jamás, sino por la derrota de Alemania y su derrota personal como científico.
Para los norteamericanos Lise Meitner era “La madre judía de la Bomba” y fue reconocida como la mujer del año en 1946. Los reconocimientos de la comunidad judía norteamericana no la hacían feliz pues ella nunca se consideró judía, incluso al parecer durante su juventud, mucho antes del nazismo ella se había bautizado como protestante.
En 1960, emigró a Estados Unidos para estar cerca de su familia, en 1968 sufrió una caída que le fracturó la cadera y varias embolias menores que en un principio le afectaron el habla. El 28 de octubre de 1968 murió. Días antes de cumplir 90 años. Unos meses antes Otto Hahn había muerto también.
Su sobrino Otto Robert Fischer escribió su epitafio: “Lise Meitner una física que jamás perdió su humanidad.”
Al inicio de su carrera cuando investigaba la radiación con Hahn, Lise Meitner conoció a Einstein gracias a Max Planck. Albert Einstein se refirió a ella como “Nuestra pequeña Marie Curie” en realidad Lise Meitner podría comparar más con Rosalind Franklin, otra víctima de la machista Academia Sueca.
En 1982 un par de científicos alemanes; Peter Armbruster y Gottfried Münzenberg, lograron sintetizar un nuevo elemento radioactivo al que llamaron meitnerio en honor de Lise Meitner.

publicado por mamaejecutiva.net el 1º de octubre de 2018

martes, 14 de agosto de 2018

Eva Ekeblad la mujer que salvó a Suecia de la hambruna.



La historia de la curiosidad y pasión de esta aristócrata sueca esta asociada a un tubérculo de origen latinoamericano y a su popularidad en Europa.

Armando Enríquez Vázquez

En la actualidad el hombre se prepara para la colonización del planeta Marte, la NASA apuesta a un noble tubérculo antes que a un cereal para ser el alimento básico que se pueda sembrar y producir en la superficie del Planeta Rojo. Este mismo tubérculo aportación del Perú al mundo salvó a Europa del hambre, sobre todo a las clases más necesitadas y su escasez en Irlanda provocó una hambruna en ese país que desembocó entre otras cosas en una de las migraciones masivas a Estados Unidos más importantes del siglo XIX, entre 1845 y 1855 más de un millón y medio de irlandeses emigró a la nación del norte de América y en la misma década más de 30,000 irlandeses migraron a la lejana Australia. Eso sin contar al más de un millón de personas que murieron de hambre en Irlanda.
Un siglo antes en Suecia una aristócrata interesada por la ciencia y por la agronomía, así como el bienestar de los suecos más pobres trabajó con la Solanum tuberosum y desarrolló una harina, así como una bebida alcohólica. Esta planta que los españoles llevaron a Europa es hoy uno de los alimentos imprescindibles en el mundo y la conocemos por el sencillo nombre de papa.
El 10 de julio de 1724 nació en Estocolmo Eva De la Gardie, hija de un destacado militar y político sueco de la época, Magnus Julius De la Gardie y Hedvig Catharina De la Gardie, quien también se dedicaba a la política y era reconocida por las tertulias y fiestas que realizaba en su casa.
En 1740, cuando tenía 16 años Eva se casó con el conde Clas Claes Ekeblad, otro político sueco, mientras el conde se encontraba en Estocolmo dedicado a su profesión, la condesa, madre de siete vástagos encontraba tiempo para administrar las vastas propiedades que tenía gracias al conde y a la dote que le había dado su padre y realizar sus investigaciones. La condesa entre otras características tenía un alma caritativa que se preocupaba por el bienestar de los menos favorecidos, el hambre era uno de los azotes entre las clases bajas de Suecia y la condesa interesada en atacar el problema de alguna manera se convirtió de manera autodidacta en agrónoma. Comenzó a investigar la papa como fuente para aminorar el hambre en Suecia.
Las papas llegaron a Suecia en 1658, pero se mantenían como un placer de la aristocracia y se cultivaba únicamente en los invernaderos de las personas adineradas. Pero los estudios de Eva Ekebald llevaron a la papa a ser como en muchas otras partes de Europa y del mundo, un alimento básico para la población. Pero más importante, los experimentos de Ekeblad al cocer la papa, secarla y molerla le permitieron crear una harina de papa que se puede combinar con la de trigo o utilizar sola para fabricar pan, la harina de papa aporta una mayor cantidad de potasio que la de trigo.
Gracias al procedimiento que la condesa inventó para el obtener alcohol de la papa, esta se utilizó más para la fabricación de Vodka y Schnapps permitiendo que el trigo y otros cereales se utilizaran para alimentar a las personas.
Los descubrimientos de Eva Ekeblad podrían haber pasado inadvertidos, pero la joven sueca envío en 1746, los apuntes de sus descubrimientos a la Real Academia Sueca de Ciencias, lo que le valió ser admitida en la misma y con esto convertirse en la primera mujer en ser aceptada por la Academia en el año de 1748.
Aunque su título no era honorario, Eva Ekeblad jamás participó en una sesión de la Real Academia Sueca de Ciencias, pues esta no permitía mujeres entre sus miembros, por lo que en 1751 su titulo cambió a miembro honorario de la Real Academia Sueca de Ciencias.  
Pero la investigación de Ekeblad no se limitó a la papa, aunque también trabajó con la harina de papa para lograr cosméticos para las mujeres que contuvieran menos materiales tóxicos. Ekeblad desarrolló además un blanqueador natural en forma de jabón para algodón y lana que también evitaba el uso de los productos tóxicos.
En 1771, El conde Ekeblad murió y Eva regresó a Estocolmo a hacerse cargo de tereas encargadas por la reina Sofía Magdalena. Eva Ekeblad murió a la edad de 61 años el 15 de mayo de 1786.
Después de Eva Ekeblad tuvieron que pasar 200 años antes de que otra mujer fuera aceptada en la Real Academia Sueca de Ciencias, en 1951 la física nuclear Lise Meitner fue admitida como ciudadana sueca, en 1945 la Real Academia la había admitido como ciudadana extranjera, pues Meitner nacida en Austria, se nacionalizó sueca.

publicado en mamaejecutiva.net el 6 de agosto de 2018
imagen: wikipedia.org

martes, 12 de junio de 2018

Sofía Brahe astrónoma, horticultora, química en el siglo XVI.




Hermana menor de una de las grandes mentes de Dinamarca durante El Renacimiento, Sofía Brahe hizo sus propias aportaciones a la cultura de su nación.

Armando Enríquez Vázquez

En la Dinamarca del siglo XVI nació Sofía Brahe en el castillo de Knudstrup, la fecha es incierta y se sitúa entre 1556 y 1559, aunque es muy probable que sea la primera pues su hermano mayor le llevaba diez años. Sofía era la hermana menor del famoso astrónomo Tycho Brahe, nacido en 1546. Su padre fue Otte Brahe consejero del rey y miembro del Rigsraad, que era como se denominaba al Consejo del Reino Danés encargado de normar los reinos escandinavos junto con los reyes, mientras que la madre, Beate Clausdatter Bille era asistente de la Reina Sofía.
Sofía Brahe como miembro de la nobleza y aristocracia tuvo una educación excepcional y ejemplar, con las limitaciones que implicaba en ese entonces ser mujer. A Sofía, por ejemplo, no se le permitió aprender latín, un idioma al que sólo los hombres podían acceder.
Junto con su hermano Tycho eran los únicos en la familia que sentían gran atracción por la astronomía. De hecho, Sofía visitaba y trabajaba con su hermano en su observatorio y lo ayudaba con los datos. Tycho incluso escribió alguna vez que él estaba sorprendido del carácter autodidacta de Sofía y lo único que no alentaba en ella era el estudio de la astrología, a diferencia de la química, alquimia y astronomía.
Sofía asistió a su hermano en diferentes investigaciones, pero esta colaboración se vio interrumpida cuando en 1579 Sofía se casó con un hombre muy poderoso y rico de la sociedad danesa de nombre Otte Thott con quien tuvo un hijo de nombre Tage Thott. Otte murió en 1588. Sofía entonces, aprovechando la libertad otorgada por la viudez, además de administrar la herencia de su hijo mientras este crecía, regresó al estudio de las diferentes materias que le apasionaban. Sofía viajaba a isla de Hveen por temporadas, en ella su hermano había construido dos observatorios. La isla había sido concedida al astrónomo por el rey Federico II que era su admirador. Sofía se dedicó de tiempo completo al estudio de alquimia, la química, la herbolaria y la medicina. Creo hermosos jardines en sus propiedades y dedicada a la horticultura combinaba todas sus pasiones creando lo que podríamos definir, en esta época, como medicina alternativa.
Los hermanos tenían un poderoso lazo de unión y ambos habían sido rechazado por el resto de su familia por haberse dedicado a la ciencia en lugar de continuar la vida de poder al interior de la corte danesa. Sofía se enamoró perdidamente de otro noble danés obsesionado por la alquimia y quién encaprichado por lograr la transmutación del oro, había perdido su riqueza y se dedicaba a viajar por Europa en busca de capital para continuar sus experimentos, su nombre era Eric Lange. La pasión de Sofía Brahe por Lange llevó a su hermano, o al menos eso se cree por ser el versado en latín, a escribir un largo poema de amor. Una minoría de conocedores dicen que el poema lo pudo haber escrito Sofía quien con el tiempo y tras la supervisión y muerte de su padre podría haber aprendido latín de manera autodidacta como muchos otros de sus conocimientos, pero nada de esto se puede comprobar, aunque se sabe que en Europa Central dónde circuló el poema, este era atribuido a Sofía. El poema se llama Urania Titani. Sofía siguió a Lange y gastó también su fortuna en apoyar a Lange.
A finales del siglo XVI, la suerte de Tycho al interior de la corte finalizó, el nuevo rey, Cristian IV, le pidió abandonar Hveen con todas su pertenecías y Tycho encontró un nuevo refugio en la corte de Praga. Tycho Brahe murió en 1601.
Un retrato de 1602 cuando Sofía se acercaba al medio siglo de existencia la muestra una mujer de una mirada vivaracha e inquisitiva y hasta de menor a la edad a la que se acercaba. Ese año Sofía se casó con Eric Lange. A la muerte de Lange ocurrida once años después en 1613 Sofía regresó a Dinamarca, sin haber podido transmutar nada en oro, en condiciones que se creen precarias, y se estableció en Elsinore.
Una vez establecida en la ciudad donde sucede la tragedia del príncipe Hamlet, Sofía se dedicó a una nueva afición; la genealogía. Se consagró a buscar el árbol genealógico de la nobleza de Dinamarca y en 1626 publicó la primera versión de su investigación que tenía más de novecientos folios y la genealogía de al menos 60 familias de la nobleza danesa. El original de esa edición se encuentra hoy en la Universidad de Lund.
Sofía no murió en la pobreza, pero tampoco en la riqueza que había nacido. Lo qué si es que murió de más de 80 años, en Elsinore en el año de 1643, fue sepultada en Kristianstadt en la cripta de la familia Thott, se sabe que su hijo Tage adoraba a su madre y siempre se mantuvo cerca de ella, a pesar de ser un importante y muy ocupado miembro de la corte danesa.
La vida de Sofía Brahe es aún un misterio por develar, porque sus investigaciones en la herbolaria y la alquimia se mantuvieron también hasta el final de su vida, pero poco o nada sabemos de ellas y mucho menos de los resultados de estas.


publicado en mamaejecutiva.net el 4 de junio de 2018
imagen: wikipedia.org

martes, 1 de mayo de 2018

Algunas científicas de la antigüedad.




La importancia de las mujeres en sociedades anteriores a la llegada del cristianismo ha quedado documentada de diversas maneras, es así como conocemos los nombres de algunas de ellas.
Armando Enríquez Vázquez

El papel que las mujeres han jugado en el desarrollo y la evolución de la Humanidad es claro por más que existan intentos a lo largo de la historia por menospreciar o borrar el valor de una mujer desde los diferentes nichos de poder del hombre. Entre las mujeres que participaron en el desarrollo de diferentes áreas científicas, que aún no se llamaban así, ni siquiera calificaban como las especialidades que hoy tenemos mencionaré a algunas de las cuales los datos son muy pocos y se sabe de su existencia por las menciones que se hacen de ellas en diferentes registros que se han hallado a lo largo de investigaciones arqueológicas.
Conforme a unas tablillas con escritura cuneiforme encontradas en lo que hace milenios fue Babilonia, existieron al menos dos mujeres dedicadas a la confección de perfumes a partir de flores, hierbas aromáticas, petróleo, agua. El nombre de una de estas mujeres se conserva entero, se llamó Tapputi-Bellatekallim esta última palabra nos da a conocer que Tapputi era la encargada del laboratorio, palabra tal vez demasiado elaborada y moderna al referimos a un taller especializado en la confección de estos perfumes, cosméticos y ungüentos. De la otra mujer únicamente sobrevive la mitad del nombre o tan solo un par de sílabas -ninu, a esta segunda mujer se le atribuye de acuerdo con las tabletas cuneiformes la elaboración de un tratado acerca de la fabricación de perfumes, hoy perdido. Tapputi vivió alrededor del año 1200 a.c. y es considerada por muchos la primera mujer química de la historia.
En el antiguo Egipto y anteriores a Tapputi y -ninu, se han encontrado referencias a mujeres que practicaban la medicina. Durante las excavaciones en Giza de la tumba de un alto funcionario de la Dinastia V (2620 a 2560 a.c) llamado Ajethotep, se descubrió una estela celebrando a la madre de este funcionario, una mujer llamada Peseshet, quien de acuerdo con la estela fue una médica importante encargada de otras médicas que trabajaban en el palacio del Faraón y cuidaban de la madre del Faraón. Pero incluso anterior a Peseshet queda el nombre de otra mujer médica de Egipto, Merit Ptah, quien se cree que vivió en 2700 a.c. y de quien sabemos que fue una médica distinguida por un jeroglífico que aparece en la tumba de su hijo un alto sacerdote. La tumba se ubica en el Valle de los Reyes y en la inscripción se le menciona como jefa de los médicos.
En la Grecia Clásica existieron también un número de mujeres dedicadas a la ciencia; médicas, curanderas, parteras, pero también existieron otras mujeres dedicadas a otras facetas de la ciencia como la embriología y naturaleza, ese es el caso de Pitias la Vieja, primera esposa de Aristóteles, aunque en realidad no existen fuentes que sostengan la actividad científica de esta mujer, lo mismo sucede con Agnodice la supuesta primera partera en trabajar en Atenas, de quien cuenta la leyenda que se disfrazaba de hombre para ejercer hasta que siendo acusada de seducir a sus pacientes no le quedó más que levantar su túnica frente a sus acusadores para mostrar que se trataba de una mujer. Incluso de mujeres muy importantes como Aspasia de Mileto, una destacada filosofa, esposa de Pericles, la información se reduce a cierta etapa de su vida. Hay que recordar que los griegos, esos a los que todos admiramos, eran una sociedad tremendamente misógina y en la que las mujeres no tenían los mismos derechos que los hombres, a las mujeres no se les consideraba ciudadanas en Atenas y si han sobrevivido nombres de mujeres filosofas y científicas muchas veces es porque sus nombres se encuentran en textos difamatorios de sus contemporáneos.
Entre la más documentadas se encuentra Téano, esposa de Pitágoras y matemática como él, pero una vez más las diferentes fuentes entran en conflicto porque algunas la hacen hija del matemático, lo que ha llevado a diferentes especialistas a creer que existieron dos matemáticas con el mismo nombre que formaron parte de la escuela pitagórica. Téano vivió en el siglo V a.c. y aunque se le atribuyen varios tratados, lo cierto es que ninguno existe ya y el único legado que existe de esta o estas mujeres son cartas sin que se tenga la certeza de su autoría.
Estos son algunos nombres que han sido rescatados de la noche de los tiempos, incluso aunque algunos como en el caso de Agnodice, se tratara tan solo de un cuento, lo que si demuestra es que había mujeres creando, aportando y formando parte de las comunidades antiguas.


publicado en mamaejecutiva.net el 23 de abril de 2018
imagen: es.wikimedia.org

martes, 20 de marzo de 2018

Alice Ball vs la lepra.



En Hawái a principios del siglo XX esta joven química desarrolló un tratamiento contra la lepra que se adjudicó otro con el pasar de los años.
Armando Enríquez Vázquez

Tal vez porque era mujer, quizás porque era negra, o porque sus estudios se desarrollaron en el lejano estado de Hawái, o simplemente porque no vivió lo suficiente para desarrollar al máximo su descubrimiento y defenderlo del viento del olvido, que cuando sopla mata. Lo cierto es que tanto el tratamiento que descubrió contra la lepra, como la misma figura de Alice Ball permanecieron en la oscuridad por muchas décadas.
Alice Ball nació en la ciudad de Seattle el 24 de julio de 1892. Su abuelo fue uno de los pioneros del daguerrotipo en Estados Unidos y su padre un fotógrafo y periodista de la ciudad. En 1902, para hacer frente a la deteriorada salud del abuelo, la familia decidió mudarse a Hawái, en busca de un clima más benigno. Los Ball sólo permanecieron en las islas del Pacífico dos años, el abuelo murió en 1904. Hay quienes especulan que, siendo parte de una familia de fotógrafos, su madre incluida, Ball se sintió atraída desde niña por los químicos usados en su casa y las reacciones que estos provocaban para revelar los trabajos familiares. Lo que a mí me parece un poco exagerado pues su campo de estudio estaba más relacionado con la farmacéutica que con la química pura.
De vuelta en Seattle Alice demostró ser una extraordinaria estudiante y se graduó como química farmacéutica y como farmacéutica en la Universidad de Washington. También fue coautora con uno de sus maestros de un artículo publicado en el Journal of the American Chemical Society. Curiosamente una vez graduada Alice decidió volver a Hawái para estudiar su maestría en lo que es hoy la Universidad de Hawái en Manoa. En 1915, Alice se convirtió así en la primera mujer en obtener el grado de maestra en la universidad, así como la primera negra en hacerlo y dar clase en la institución.
La tesis de maestría de Ball tenía que ver con una planta originaria de Polinesia cuyo nombre científico es Piper methysticum y sus principios activos. Pariente de la pimienta la planta era utilizada como relajante muscular, para aliviar algunos dolores y como sedante.
Al mismo tiempo que impartía catedra en la Universidad, Alice Ball fue contratada por un médico llamado Harry T. Tollman del Hospital de Kalihi y que en ese momento trabaja para curar a pacientes de Lepra o Enfermedad de Hansen. El tratamiento que se aplicaba en el leprosario cercano a Honolulu consistía en la aplicación directa del aceite que se obtenía de un árbol local llamado Chaulmoogra por los hawaianos y cuyo nombre científico es Hydnocarpus wightianus. El aceite también podía ser bebido por el paciente, pero su sabor amargo producía nauseas como uno de los principales efectos colaterales. Gracias a sus investigaciones, Alice Ball desarrolló un remedio inyectable con los agentes activos principales del aceite solubles en agua.
El logro de Alice Ball pronto fue conocido como el tratamiento Ball en contra de la lepra. En octubre de 1916 Alice Ball viajó a Seattle, aparentemente realizó el viaje enferma tras haber inhalado de manera accidental cloro en el laboratorio, esa es la principal hipótesis, llegó a la ciudad que la vio nacer para completar el periplo de su vida y morir en diciembre de ese año. Alice Ball tenía 24 años y un futuro brillante que se truncó.
Como siempre y a manera de triste e injusto epílogo hubo alguien que se aprovechó de las investigaciones de Alice Ball y las convirtió en suyas, en este caso se trata del doctor Arthur L. Dean, quien se apropio de las investigaciones y resultados de la joven, siguió trabajando en ellas y publicó los resultados con su nombre, omitiendo, como suele suceder el nombre de la joven química negra.
Así el polvo sepultó la historia y la figura de Alice Ball hasta que, en 1977, Kathryn Takara y Stanley Ali, cada uno de manera independiente, investigando la historia de los negros en Hawái descubrieron la existencia de la joven química y la importancia de su trabajo. A partir de entonces su historia ha ido cobrando relevancia y su nombre puesto en el lugar que le corresponde. En el año 2000, la Universidad de Hawái en Manoa decidió colocar una placa con el nombre de la joven científica al pie del único árbol de Chaulmoogra existente en el campus.

publicado en mamaejecutiva.net el12 de marzo de 2018
imagen: wikipedia.org 

martes, 23 de enero de 2018

Lidia Dorantes Álvarez la riqueza científica de los alimentos mexicanos.



Esta científica mexicana estudia los diferentes productos originarios de nuestra tierra y que comemos casi a diario a los cuales encuentra cualidades sorprendentes.

Armando Enríquez Vázquez.

Siempre me ha maravillado esa conquista a la inversa que representa la invasión de los miles de productos que los europeos llevaron de América al Viejo Continente y la manera que estos se incrustaron en el gusto y las costumbres culinarias de los diferentes países europeos al grado que mucho de ellos no reconocerían la comida de sus antepasados dada la falta de los productos americanos, pero también como en un principio algunos de ellos, el maíz, por ejemplo, fueron despreciados, incluso acusados de diabólicos y venenosos entre sociedades puritanas, como sucedió con el jitomate.
Los mapas, diagramas y listas de todo aquello que viajó desde nuestro país a España, puerta de entrada, y poco a poco fue introduciéndose en los calderos y cacerolas de Europa son clara muestra de esto. También existen plantas que se abrieron paso a laboratorios gracias a los extensos manuales que recopilaron algunos de los catequizadores del Nuevo Mundo acerca del uso y conocimiento de la flora por parte de los habitantes del continente descubierto. Por eso cuando se habla de dietas, características nutricionales y medicinales me llama la atención como la mayoría de los actuales mexicanos hemos olvidado o despreciamos estos conocimientos y la tradición de una herbolaria que sólo después de la china es la más grande y antigua del mundo.
A lo largo de la segunda mitad del siglo XX han sido más de uno los científicos que han volteado a las plantas mexicanas y los usos tradicionales de las mismas, analizando sus compuestos y características. Gracias a este tipo de investigaciones surgió durante los años sesenta del siglo pasado la revolución sexual que cambió de manera definitiva la forma occidental de ver y practicar el sexo. La pastilla anticonceptiva surgió gracias a las investigaciones sobre una planta llamada Barbasco o popularmente Cabeza de negro de origen mexicano.
En las últimas décadas se ha desatado una obsesiva compulsión por medir lo saludable que puede ser y debe ser nuestra alimentación. Han surgido y se han puesto de moda “superalimentos” que tras una breve euforia en su consumo desaparecen de nueva cuenta, las dietas más conocidas nos hablan de valores nutricionales y recomiendan alimentos que no son fáciles de conseguir para todos los mexicanos, como bayas, quinoa, rábano negro y otros, parecería que olvidamos la riqueza de nuestra tierra.
El Instituto Politécnico Nacional tiene casi un siglo de preocuparse por este tipo de investigaciones y entre los científicos que lo hacen, acabo de descubrir a una Ingeniera Bioquímica dedicada a estudiar diferentes productos alimenticios mexicanos, la Doctora Lidia Dorantes Álvarez.
Lidia Dorantes nació en la Ciudad de México, vivió en la delegación Azcapotzalco y era hija de un hematólogo, que la llevaba a su laboratorio, donde Lidia Dorantes disfrutaba de mirar a través del microscopio, lo que indudablemente influyó de manera importante en su vocación. Lidia Dorantes, estudió y es egresada de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN, tiene la maestría en Ciencia de los Alimentos también en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN y un doctorado en Tecnología de los alimentos por la Universidad Politécnica de Valencia.
Su trabajo se ha centrado en investigaciones dedicadas a diferentes alimentos mexicanos y sus características ya sea alimenticias o como en el caso del chile guajillo y los pimientos en las sustancias que contienen y que son capaces de atacar a ciertas bacterias patógenas como las Salmonellas, Escherichia Coli, y otras, La doctora Dorantes analiza como aplicar dichos compuestos en otros alimentos, sobre todo productos cárnicos para evitar su descomposición, así como utilizarlos en la protección del consumidor a través de salsas donde la cantidad de los compuestos que atacan a las bacterias sea controlado para asegurar su efectividad.
También ha trabajado con el aguacate, desarrolló junto con otra investigadora del IPN, Alicia Ortiz, una patente para la creación de una pasta de aguacate baja en calorías, así como un aceite de aguacate extra virgen. De acuerdo con estas investigaciones Dorantes ha comprobado que el aceite de aguacate es similar al de oliva, además de presentar un contenido importante de Luteína que previene la degeneración de la mácula ocular. El aguacate ha estado en la mente de la Doctora Dorantes al menos desde sus tiempos como estudiante de la maestría, pues su tesis la dedicó a las enzimas que catalizan el oscurecimiento de esta fruta.
Otra de sus investigaciones tiene que ver con la cantidad de antioxidantes en semillas como el cacahuate, el pistache o la nuez de castilla. O la acción de las micro ondas en los compuestos de ciertos alimentos.
La doctora ha sido galardonada en diferentes ocasiones en reconocimiento a sus investigaciones en 1979 obtuvo el Premio Nacional en Ciencias de los Alimentos, en 2003 el Premio Nacional de Ciencia y Tecnología en Alimentos otorgado por el CONACyT y en 2016, el Premio Nacional al Merito en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, entre otras distinciones.
La investigadora continua al frente de su laboratorio y publicando artículos científicos resultados de sus investigaciones.

publicado en mamaejecutiva.org el 15 de enero de 2018
imagen: ipn.com