miércoles, 9 de marzo de 2016

El reloj de arena que vuela.



El primer logo registrado por una marca de relojes pertenece a Longines y aun es utilizado en todos los relojes de la Marca.
Armando Enríquez Vázquez.
Saint Imier, es un poblado suizo, del que ya se tienen noticias en el siglo IX y donde de acuerdo con la leyenda un par de siglos antes San Imerio creó su ermita y en torno a la abadía existente se comenzó a crear la villa, décadas después de la muerte del ermitaño. Con el paso de los siglos Saint Imier llegó al siglo XIX siendo parte del Cantón de Berna tras la derrota de Napoleón.
En 1833 llegó al pueblo a vivir Auguste Agassiz, miembro de una familia protestante de abolengo y hermano del naturalista Louis Agassiz. La razón fue crear en el pueblo que gozaba de fama por sus artesanos relojeros una empresa asociado con Florian Morel y Henri Raiguel. Un año antes Agassiz, que contaba con 23 años y trabajaba en un banco, fue contactado por Raiguel, un comerciante relojero para unirse a él en su negocio. Florian Morel era el dueño de una fábrica de relojes. El 25 de febrero de 1833, la empresa comenzó a trabajar bajo el nombre de Raiguel Jeune & Company. El contrato, firmado a finales de 1832, tenía una duración de seis años, al cumplirse el Contrato Raiguel manifestó su decisión por abandonar la sociedad. Agassiz y Morel decidieron seguir adelante con la empresa por otros seis años, firmaron un nuevo contrato y compraron los inmuebles de la fábrica a Raiguel, la empresa cambio de nombre por Agassiz and Co.
Agassiz logró en 1845 conseguir un agente en Nueva York y los relojes de la empresa comenzaron a venderse en la principal ciudad de Estados Unidos. El 1º de enero de 1847 Agassiz quedó como dueño único de la empresa al retirarse Morel de la sociedad. Auguste Agassiz no solo fue un empresario trabajador, fungió como alcalde de Saint-Imier de 1846 a 1847.  Tres años después, aquejado por la muerte de su joven esposa a la edad de 25 años y con la salud minada Agassiz dejó Saint-Imier y se dirigió junto con sus tres hijos a Lausana. Antes dejó en claro y por escrito que con la intención de no entorpecer los negocios de la empresa dejaba en manos de los diferentes miembros del consejo las decisiones de la relojera.
En 1852 llegó a la empresa el sobrino de Agassiz; Ernst Francillón, quien no solo aprendió el negocio e hizo mejoras en la planta, sino que diez años después compró la empresa a su tío y la llamó Ancienne Maison Auguste Agassiz, Ernest Francillon, successeur. En 1866, Francillón compró unos terrenos ubicados en las tierras bajas y cercanas al río Aar, la localidad se conocía por el nombre de Longines haciendo referencia a la extensa pradera que rodeaba al río.



Poco a poco, gracias a experimentos, al desarrollo de innovaciones y aguantando años difíciles de crisis para la empresa, los relojes de Francillón comenzaron a llamar la atención. Uno de los duros golpes que tuvo que enfrentar la empresa fue la dramática caída del mercado norteamericano al estallar la Guerra de Secesión en ese país. En 1876, Jaques David, director técnico de Longines, viajó a una exhibición en Filadelfia y descubrió que en Estados Unidos el trabajo de los relojeros se hacía por especialistas que de manera independiente surtían a las casas relojeras norteamericanas.
Longines comenzó a trabajar de esa manera y el informe que David hizo de sus observaciones revolucionó la industria relojera en Suiza. En 1881 el primer anuncio de un producto de la marca apareció en los periódicos de Estados Unidos. Las innovaciones y calidad de los relojes Longines provocó que estos fueran falsificados. Francillón en 1889 registró su logo ante la Oficina Federal de la Propiedad Intelectual en Suiza. Esto convierte a Longines en el logo aun en uso en su forma original dentro de su categoría más antiguo, con 126 años. El logo consiste en un reloj de arena alado dentro de un doble circulo con las siglas EFco (Ernst Francillón Company). En 1893 la marca registrada tuvo ya un carácter internacional.
 Ademas de los relojes normales, Longines como otras empresas relojeras, se dedicó a la manufactura de cronómetros. La expedición italiana al Polo Norte de 1899, comandada por el Duque de Abruzzi, contaba con seis cronómetros Longines para su hazaña. Longines es desde 1900 la empresa relojera que más premios ha ganado en exhibiciones mundiales. En 1982, gracias a un acuerdo con Ferrari y Renault Longines se convirtió en la marca oficial para el medición del tiempo en Fórmula 1, lo cual hizo a lo largo de diez años.
Para dejar claro su mercado en 1999 la marca adoptó el slogan: La elegancia es una actitud.
Hoy Longines pertenece al corporativo Swatch.

publicado el 2 de marzo de 2016 en thepoint.com.mx
imagen. longines.com