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miércoles, 1 de noviembre de 2017

El dinosaurio ya no estaba ahí…



La llegada de Isaac Lee a la vicepresidencia de contenidos de Televisa, y la salida de José Bastón de esa empresa marcó el inicio de lo que hoy sabemos es el fin de un monstruo del sistema.

Armando Enríquez Vázquez

El más breve y famoso cuento el escritor guatemalteco Augusto Monterroso titulado El dinosaurio, dice así: “Cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí”
El pequeño cuento, que podría sin problema ser el antecedente directo del cuentuit, nuevo género literario que cuenta una historia en 140 caracteres o menos, se utilizó en su momento para hablar también, en ciertos círculos políticos, para hablar de los viejos políticos del sistema priísta y su supervivencia a los neoliberales y a los panistas.
También por extensión, se han hecho metáforas a aquellos que los han acompañado en su régimen de autoritarismo y opacidad y uno de esos enormes dinosaurios, sin duda, es Televisa, a diferencia del partido político y con más similitud a los enormes saurios que en algún momento habitaron el planeta la empresa televisora más icónica de México podría estar a punto de desaparecer.
La noticia de la compra de una gran parte de Televisa por Univisión, el rumor creciente la semana pasada de que la empresa de televisión está a punto de deshacerse de uno de sus más importantes bienes: el equipo de futbol soccer América, Los despidos masivos a todos los niveles, la desaparición de las famosas exclusividades, en algún momento una de las armas de presión y represión de la empresa, y la cada día más baja inversión publicitaria en el medio son claros indicativos de que un meteorito ya cayó en San Ángel y Chapultepec anunciado la extinción del dinosaurio.
De acuerdo con diferentes portales informativos, incluyendo SDP en el que Televisa tiene participación, anunciaron el interés de un grupo de inversionistas chinos por adquirir al equipo de futbol.  No sólo es importante la llegada de grupos extranjeros al futbol nacional, lo que sin duda repercutirá a futuro en una liga más competitiva por la cantidad de dinero que llegaría al futbol nacional, sino porque muestra el tamaño de problema financiero en el que se encuentra Televisa.
También desde principio de año con la llegada de Isaac Lee a la vicepresidencia de contenidos de Televisa, y la salida de José Bastón, el rumor sobre la venta de gran parte de Televisa a Univisión ha tenido eco en diferentes medios nacionales de comunicación.
Hay que aunar también el fracaso de su plataforma en Internet, el desesperado movimiento de la renta de sus foros para ingresar dinero a sus arcas y la nula calidad de sus contenidos o la mejora de la misma, ya no son síntomas de una crisis, sino de la total decadencia de la empresa.
Frente a estas noticias y especulaciones Televisa ha guardado silencio incómodo para trabajadores e inversionistas de la empresa, pero lo que resulta realmente sospechoso es que no ha desmentido ninguna.
El desmoronamiento de una empresa del tamaño de Televisa, de la importancia dentro de los medios de comunicación de México, implica muy probablemente cambios en el modelo de negocio de los medios nacionales, muestra como la arrogancia, la prepotencia y la falta de visión acaba hasta con la empresa más sólida. Sin duda también representa retos y oportunidades en el modelo del negocio publicitario y puede también significar una menor producción de comerciales y promocionales para televisión 
La evolución o desaparición de Televisa, sin duda marcará un parteaguas en la forma en que hasta ahora se viene haciendo televisión en México, pues queda demostrado que los contenidos insulsos, vulgares y tontos, así como la manipulación de la información que han sido el sello de la empresa ya no resultan atractivo para los jodidos, mucho menos para las clases socioeconómicas que interesan a los anunciantes. El sólo ver los promocionales de la nueva barra de Las Estrellas es de pena ajena, este tipo de contenidos persisten es porque no necesariamente son puestos a competir por la televisora, surgen de la burocracia de Televisa y de una empresa que subsiste de la inversión del Estado en ella y no por su creatividad, ni por sus propuestas.
Para nadie es novedad que ni Denise Maerker levanta los ratings de la empresa, ni que foro TV es sólo la manera de evitar comprar o producir programas que pueden ser más caros que tener un estudio prendido con puras cabezas parlantes, aunque nadie los vea y a nadie les importe lo que dicen. El formato de telenovela mala y barata se ha anuncia ahora como serie cuando temáticamente, estéticamente, en cuestión de actuación, dirección, edición o fotografía siguen siendo la misma burra con nuevo nombre. Nada, absolutamente nada nuevo hay en San Ángel, ni que pueda competir con otras producciones nacionales o internacionales.
Después de más de cincuenta años de una empresa que dominó el mercado a fuerza de ser la única y un regalo presidencial a un empresario soldado del sistema, por no decir a uno de los generales del sistema, México podría estar cerca de vivir una utopía difícil de creer hace no más de cinco años. Un México sin Televisa. Todo parece indicar que un día podríamos despertarnos y el enorme dinosaurio anaranjado con amarillo, ya no estará ahí.
El reciente anuncio por parte de Emilio Azcárraga Jean de abandonar la presidencia de Televisa, no hace sino confirmar todo esto. Los dos nuevos copresidentes de la empresa que entraran en funciones no harán sino disputarse la mayor parte del pastel y así en uno años, no muchos tal vez estaremos hablando de nuevas empresas de televisión con cadenas nacionales o simplemente como en un pueblo fantasma ese absurdo llamado Las Estrellas continuara repitiendo sus estúpidos programas de comedia y telenovela.  

Una primera versión de este texto se publico en roastbrief.com.mx el 10 de julio de 2017
Imagen: DeathtoStock.com

lunes, 20 de marzo de 2017

Caída libre.



A menos de cuatro meses de haber reestructurado Televisa se encuentra en una grave crisis que queda de manifiesto con el recorte de la quinta parte del personal de la empresa a todos los niveles.

Armando Enríquez Vázquez

De acuerdo con el documento oficial de Televisa la salida definitiva de los programas de Adela Micha, Joaquín López Dóriga, Brozo y los analistas financieros se deben a causas comerciales, lo que palabras llanas y sin eufemismos significa que los programas no tienen las audiencias necesarias que haga posible la venta de estos programas o sea que no tienen ningún beneficio económico para la empresa televisora. ¿Y cómo habrían de tenerlo, sí en general estamos hablando de lectores de noticias, que durante décadas han servido de comparsa al sistema político?, Tanto López Dóriga, como Adela Micha se han enriquecido con él y se han adjudicado arrogantemente atribuciones que no les corresponden; López Dóriga y su esposa intentando extorsionar a personas y empresarios, Adela Micha al retratarse de manera impune con armas de uso exclusivo del ejército. Cada vez creemos menos en todos esos especialistas creados en los camerinos de Televisa, Azteca y ahora Imagen TV que sólo son comparsas de la línea editorial de una empresa. En el otro caso de comentaristas de temas que poco importan ya a la mayoría de los mexicanos, por ejemplo, Maricarmen Cortés, Yuste o Mares quienes desde hace ya muchos años han conducido en radio uno de los principales espacios financieros, pero qué, sin embargo, son temas que han rebasado la capacidad de interés de los mexicanos, por más que en ellos se encuentren o se quieran encontrar las causas de las desgracias económicas del país sin señalar a los verdaderos culpables.
Este último movimiento de la televisora de Azcárraga, al que debemos sumar el final abrupto de su pésimo talk show a cargo de Arath de la Torre, demuestra que los ejecutivos de la empresa están totalmente perdidos en el conocimiento de las audiencias contemporáneas, hace un año ya que despidieron a Chabelo con un argumento similar y sin embargo la empresa va en caída libre. La prepotencia  y prepotencia son lo único con lo que cuentan los vicepresidentes encargados del negocio de la televisión y de los contenidos; Bernardo Gómez, hermano de la ex Procuradora de la Nación, hoy Secretaria de la Función Pública, y de José Bastón casado con Eva Longoria cumpliendo el sueño de cualquier jodido. Demostrando un nulo conocimiento del negocio.
A menos de cuatro meses de haber reestructurado Televisa y sus contenidos, la empresa se encuentra en una grave crisis, que no sólo se manifiesta con la salida de los lectores de noticias y conductores mencionados, si no con el recorte de la quinta parte del personal de la empresa a todos los niveles y la reducción en los sueldos de los que se queden, aunque esto viole la ley federal del trabajo. En 2016 Televisa, falló una vez más en sus metas por ingresos publicitarios. Sus espacios promocionales son patéticamente rellenos con su programación, Izzi y Blim. El gasto en la compra de franquicias que la empresa pensó que le resultarían lucrativas resultó otro fracaso. El malinchismo y falta de visión de los directivos muestra de nueva cuenta su total desconocimiento del nuevo mercado y de la importancia de crear contenidos propios atractivos y de calidad.
TV Azteca que ha sido más moderado en sus cambios y tampoco así, parece poder despuntar, ya ni hablar de Imagen TV que parece haber nacido muerta, presumiendo el día de su lanzamiento el tercer lugar en rating de su noticiero nocturno, de tres canales de cadena nacional con ese tipo de programa. Imagen TV trasladó el modelo fracasado de Cadena3 a nivel nacional.
Más allá de la salida de los lectores de noticias, ellos con los millonarios salarios están cubiertos para varios lustros de desempleo, lo preocupante es la cantidad de empleos que se han perdido en el sector de la televisión a lo largo del año, los recorte afectaron no sólo a Televisa, si no a TV Azteca y baste recordar que hace un año la incapacidad de los directivos de Grupo Imagen por no entender el negocio de la televisión terminó cancelando el proyecto de Cadena3, poniendo en la calle a todas las personas que había entrenado y formado la empresa, así como el retraso de más de diez meses, de acuerdo con las fechas planteadas por el propio Olegario Vázquez Aldir, en la salida al aire de su cadena nacional.
El problema real es que la industria pone en la calle a miles de técnicos y profesionistas talentosos, por la mediocridad e incapacidad de quienes dirigen los canales de televisión abierta, por su poca osadía, por su nula apuesta por la creatividad e innovación en los contenidos y su exagerada avaricia que es sólo el reflejo de la actitud de los dueños de los mismos.
A pesar de la crisis que sufren las televisoras abiertas en todo el mundo, empresas como NBC, CBS, ABC, RTVE, BBC, la enfrentan con creatividad y riesgos. Lo que pasa es que en las empresas de televisión mexicanas ni tienen el valor de apostar por lo nuevo y les vale el destino de sus trabajadores. Decepcionando a las audiencias y traicionando a sus empleados.
Nuestra televisión abierta no sólo necesita caras y propuestas nuevas, a nuestra televisión abierta le urge un cambió de directivos y de ejecutivos que sean más ambiciosos, que estén dispuestos a arriesgar y no sólo a perder dinero sentados en el mismo escritorio pensando que así se van a resolver sus problemas. Ya lo dijo Einstein: Estúpido es aquel que haciendo lo mismo espera resultados diferentes.

publicado en roastbrief.com.mx el 5 de diciembre de 2016

miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Y los olímpicos, Apá?



En 2013, el Comité Olímpico otorgó los derechos de transmisión de los juegos de Río en toda América Latina con excepción de Brasil, en todas las plataformas, a América Móvil, ni a Televisa, ni a TV Azteca.

Armando Enríquez Vázquez

Hace algunos años la agencia de publicidad de Chrysler creó uno de los más recordados comerciales en lo que va de este siglo, donde un niño al ver el inmenso latifundio que va a heredar de su padre, está más preocupado por la Cheyenne. Así pareciera que le pasó a Emilio Azcárraga Jean, incapaz de ver el tamaño y el potencial de su herencia en medios, ha estado más preocupado por la telefonía celular, la transmisión de datos y salir en los programas de Eugenio Derbez. Al máximo y más viejo mirrey del país se le olvidó que todo lo que él tiene se lo debe a los contenidos de entretenimiento, informativos y deportivos. Que la camioneta (o sea la telefonía) era sólo un medio más para cruzar y administrar ese campo.
Como si los problemas de audiencias y de contenidos que enfrentan las dos cadenas nacionales de televisión abierta no fueran pocos, se dio a conocer que ninguna de las dos tendrá trasmisiones de los juegos olímpicos de Río. La noticia la dio a conocer Arturo Elías Ayub director de Uno TV y Claro Sports en una entrevista radiofónica con Ciro Gómez Leyva de Radio Fórmula y de manera inmediata se replicó por la mayoría de medios electrónicos y virtuales, causando burlas y memes de los detractores del duopolio.
Durante décadas estuvimos acostumbrados a que Televisa abriera espacios de transmisión durante los Juegos Olímpicos. Los amantes de los deportes amateurs y aquellos villamelones que religiosamente prendíamos la televisión para ver las ceremonias de inauguración, la de clausura y algunas competencias, con ánimo de seguir las conversaciones en reuniones, oficinas y comidas familiares en las que durante un mes todos nos volvíamos expertos en halterofilia y ciclismo, sabíamos que teníamos el dos, el cinco, el trece, y el siete para ver este tipo de espectáculo. No concentrábamos en transmisiones de atletismo, natación y muchos otros deportes que por lo general es difícil ver en los años entre una Olimpiada y otra.
José Ramón Fernández, hace ya muchos años, cuando era la cabeza del área deportiva de Imevisión, innovó, al crear una forma mucho más dinámica y atractiva de resumir las jornadas deportivas de los Juegos Olímpicos y los mundiales de Futbol Soccer, de acercar a los neófitos al deporte y durante mucho tiempo sumió a Televisa en la desesperación y la improvisación con comediantes anodinos, la mentalidad mediocre de los ejecutivos de Televisa y unas mentes creativas que no lo eran.
Las ganancias económicas generadas por la transmisión de unos Juegos Olímpicos no deben ser nada despreciables. El evento, que se realiza cada cuatro años, está considerado como uno de los eventos más redituables en materia deportiva, y por lo mismo cada cuatro años ambas televisoras se preocupan por montar su show, sacar a sus más importantes comentaristas deportivos y contratar a los más llamativos especialistas de cada deporte, tratar de jalar audiencias. Los Juegos Olímpicos marcan un momento importante en la economía de las cadenas de televisión abierta de nuestro país.
En 2013, el Comité Olímpico otorgó los derechos de transmisión de los juegos de Río en toda América Latina con excepción de Brasil, en todas las plataformas, a América Móvil. Carlos Slim una vez más con su clara visión de negocios vio que tres años eran muchos para una televisión abierta, primero, y la de paga después, en el lecho de muerte. El futuro se encuentra en Internet y no dudo que la transmisión que haga Claro Sports de las Olimpiadas nos pondrá hablar en general del medio. Ayub anunció que los juegos tendrán cobertura en televisión abierta a través de los medios públicos, Canal Once, 22 y otras señales regionales, así como a través de las señales especializadas en deportes de la televisión de paga; ESPN y FOX Sports. La posición de América Móvil puede interpretarse también, como una represalia en contra del duopolio por el constante y parcial ataque que han hecho de la telefónica, desde sus telebancadas y hasta con sus lectores de noticias, pero en la guerra y en el amor todo se vale y la arrogancia de los ejecutivos de ambas televisoras les impidió tener en cuenta el tamaño real del enemigo.
El hecho de que ni Televisa, ni TV Azteca transmitan los juegos de Río impacta en una industria que cada día tiene mayores problemas, la televisión abierta se hunde y sus ejecutivos carecen de planes para poner a flote el bote. Tanto Televisa como TV Azteca, que se encuentran en momentos de enormes recortes en sus plantillas, habrán de perder una buena cantidad de dinero al no poder transmitir las competencias. Habrá que ver si existe un plan B en las televisoras y nos llenan de transmisiones acerca del color y las características de Brasil, o simplemente aceptan su derrota y bombardean a los mexicanos con sus contenidos mediocres, pretendiendo en el peor estilo de sus espacios informativos que no pasa nada, que los juegos de Río no existen.
Hoy, cuando menos lo necesitan, el tiro comienza a salirles por la culata a los empresarios de la televisión abierta mexicana, no sólo se trata del desprestigio que desde Jacobo Zabludosky y Emilio Azcárraga Milmo, Televisa tiene en ciertos sectores de la población. Sino de la caída total de un grupo de comunicación incapaz en su arrogancia de evolucionar. Zabludosky era acusado de ser el vocero del sistema priísta bajo la batuta del mayor soldado del PRI; el Tigre Azcárraga. López Dóriga, si sale de Televisa como vienen anunciando rumores desde febrero, lo hará por ser un hombre corrupto y altanero. Las telenovelas de Televisa pierden audiencia porque no salen de su formula chabacana y lo que Televisa considera humor, no sólo es vulgar y pedestre, sino que en más de una ocasión ha puesto a productores y conductores en la mira de la sociedad civil por promover la agresión de género y acoso sexual, algo que esta documentado fue por décadas la política principal de la televisora en manos de pederastas, toda clase de perversos sexuales. Cronistas y especialistas como Gerardo Liceaga y Alberto Lati han salido de Televisa por decisión no de la empresa como en otros tiempos, si no porque los especialistas no ven visión en los hombres que dirigen la empresa y no ver un futuro para ellos en una empresa sin él.
Tan sólo cuatro meses después de sacar a Chabelo de la pantalla, los ejecutivos de Televisa incapaces de nuevas propuestas han decidido anunciar el regreso del octagenario chamaco.
En un futuro no muy lejano, no nos deberá extrañar, que otros se encargarán de las transmisiones de selección nacional, de la liga MX, y hasta de los mundiales del futbol. Poco a poco mientras la Cheyenne pasa de moda, se oxida, la pintura se carcome por el sol, el campo de los contenidos y las propuestas de mexicanos están en otros lados en Canal Once, en HBO, en Netflix, mientras tanto el niño se lamentará que la Cheyenne ya no sirve.

publicado en roastbrief.com.mx el 2 de mayo de2016

miércoles, 8 de junio de 2016

Un año después.




Un año después de que con bombo y platillo se anunciara un gran logro de las reformas estructurales del presidente, la verdad es que no ha pasado nada.

Armando Enríquez Vázquez.

Hace ya un año que se concretó uno de los objetivos más importantes de la reforma en materia de telecomunicaciones; la licitación y adjudicación de dos cadenas nacionales de televisión abierta que abrían de abrir la competencia en el sector dominado hasta hoy por el duopolio Televisa- TV Azteca y crear nuevas fuentes de empleos en un sector donde miles de jóvenes egresan año con año sólo para encontrarse con la cerrazón de estos medios y la impunidad con la que trabajan los sindicatos STIR y SITATYR, ambos un verdadero nido de ratas como casi todos los sindicatos charros del país y que impiden el desarrollo y la entrada de nuevos trabajadores en la industria.
A pesar de que hace un año se adjudicaron las dos cadenas nacionales, una a Grupo Imagen Telecomunicaciones y la otra a grupo Radio Centro, esta parte de la reforma sólo ha sido un fracaso y en este caso no ha sido debido directamente al gobierno. Los grupos a los que se adjudicaron las licitaciones han resultado incapaces e insolventes. Un mes después de haber ganado un de las señales de la licitación Grupo Radio Centro declaró su incapacidad para poder pagar el dinero que ellos mismos habían ofrecido para hacerse de una cadena nacional de televisión abierta. El grupo radiofónico no pudo encontrar inversionistas interesados en la televisión abierta y prefirió pagar las multas que la ley obliga ante la insolvencia de la empresa, la cuarta cadena nacional de televisión abierta murió antes, mucho antes de nacer y Radio Centro quedó como un grupo falaz e incapaz de crecer, a pesar de lo cual anunció su interés por participar en las licitaciones de canales de televisión abierta este año.
La otra cadena que pertenece a Olegario Vázquez Aldir, quién se comprometió a tener la televisora al aire el primer día de enero de este año, sigue sin salir al aire. Es más, como he comentado en un par de ocasiones, Grupo Imagen se vio obligado a cerrar la señal de Cadena 3, el canal 28 de UHF en la zona metropolitana de la Ciudad de México y que se transmitía en sistemas de televisión de paga, por el fracaso económico y de audiencias que a lo largo de siete años este proyecto representó para el empresario de hoteles y hospitales.
El Instituto Federal de Telecomunicaciones cambió su propuesta original de subastar una cuarta cadena nacional por poner a la venta los canales de televisión por separado a lo largo y ancho del país con la demagógica idea de promover la producción regional, en un mundo que gracias a Internet es cada día más pequeño. El IFT tampoco se ha manifestado en el sentido de si existen o no multas para Grupo Imagen por incumplir con las fechas o esto no está contemplado en las reglas de la licitación lo cierto es que entre más tarden ambas cosas, menos atractivas serán para inversores o para los anunciantes.
Un año después de que con bombo y platillo se anunciara un gran logro de las reformas estructurales del presidente, la verdad es que no ha pasado nada, al contrario, en lugar de crearse empleos, Grupo Imagen recortó su plantilla de televisión en más del 80% al cerrar el canal de UHF, lo cual también puede ser un pésimo presagio acerca de la cadena nacional que adquirieron y pretenden poner a funcionar en algún momento de este año, eso se supone. Televisa y TV Azteca han tenido que recortar personal ante la baja de anunciantes y la poca calidad en su oferta de contenidos.
 La discusión sobre el futuro de la televisión abierta vuelve a quedar sobre la mesa, ante el fracaso de lograr a mediados de la segunda década del siglo XXI el poner en marcha de manera exitosa, lo que durante más de medio siglo se consideró uno de los mejores y más lucrativos negocios.
Poco importan hoy, todas las trabas que Televisa puso a lo largo del último cuarto del siglo pasado y la primera década del siglo XXI. Televisa entendió muy tarde que el negocio había cambiado a internet, pero no tienen n los contenidos, ni la audacia para triunfar en un mercado al que llegan demasiado tarde. La ventaja que tuvo por muchos años la empresa al esconderse atrás de las faldas del gobierno para consolidar su monopolio hoy han desaparecido. Las frecuencias existentes de televisión abierta para licitar, no son tema que pueda involucrar, ni interesar ya a las empresas de medios en México, en estos momentos el mismo gobierno debería estar buscando como aprovechar ese espectro radioeléctrico de una manera más beneficiosa para el país, que en elefantes blancos que pocos, muy pocos están dispuestos a adquirir.
En su momento, cuando aparecieron las reglas de la licitación, el mismo Carlos Slim decidió que eso ya no era negocio, sólo los necios quisieron apostar en el sentido contrario y los resultados están en las señales vacías que seguimos teniendo en nuestros televisores.
Los canales de televisión que ya tienen una ventana nacional, comienzan a no ser negocio hoy en día; ¿Hacia dónde deben dirigirse los esfuerzos de la televisión abierta? ¿Televisoras regionales? ¿locales?
Sí Televisa y TV Azteca, con sus recursos y estrellas, con un posicionamiento claro en las audiencias nacionales, tuvieron grandes pérdidas el año pasado, ¿qué pueden esperar negocios que ni siquiera han iniciado y cuya oferta no es desconocida?
¿Vale siquiera la pena buscar nuevas estrategias o hay dejar que la inercia de los tiempos, nos lleven a ese momento donde un último espectador apague para siempre la señal de la televisión abierta?

publicado el 14 de marzo de 2016 en roastbrief.com.mx