Dos reconocidos creadores se unieron a finales de la
década de los años sesenta para crear un comercial para Fanta en el espíritu de
la época.
Armando Enríquez
Vázquez
Ralph Bakshi, el famoso cineasta y animador creador de la
afamada película Fritz, el Gato, una de las películas animadas más
controvertida, en sus días, en la que el personaje principal, un gato como lo
dice el título, antropomorfizado, vive en el mood de la época, es promiscuo
sexualmente y fuma marihuana. La película fue la primera de animación en
recibir una clasificación X en Estados Unidos, categoría reservada a la
pornografía. Bakshi es responsable también de un primer intento por llevar a la
pantalla cinematográfica El Señor de los anillos en 1978 y que en 1992
realizó la extraña película Cool World que mezcla la animación con
actores y que fue estelarizada por Brad Pitt, Gabriel Byrne y Kim Bassinger, Bakshi
como tantos otros, también incursionó en sus primeros años en el mundo de la
publicidad.
Otro de los grandes animadores norteamericanos, Peter Max,
quién, aunque nacido en Berlin se estableció en su adolescencia junto con sus
padres en Brooklyn, responsable de uno de los posters de la Copa del Mundo de
Futbol de 1994 en Estados Unidos, así como de posters para diferentes ediciones
del Superbowl, los Grammys, y de pinturas de famosos y socialites,
incluyendo a la cantante Taylor Swift.
En sus orígenes ambos artistas gráficos coincidieron para
llevar a cabo uno de los comerciales de televisión más groovie, palabra
muy usada en la época de los sesenta en Estados Unidos para denotar, algo
maravilloso, increíble y de moda, de la televisión norteamericana. Un comercial
para Fanta.
Con colores puros y brillantes, una estética exagerada y
psicodélica, una nave en forma de botella de Fanta, personajes vestidos a la
moda de los años finales de esa década, estos dos hombres crearon un anuncio
para el refresco Fanta que a principios de la década había sido introducido en
el mercado norteamericano tratando de olvidar el pasado Nazi de la marca y el
refresco que ahora era de naranja y no de lo hubiera a la mano. Las campañas de
Fanta lo habían posicionado muy bien entre los jóvenes y ya en 1968, fecha del
lanzamiento del comercial, era uno de los refrescos más populares en Estados
Unidos.
Con duración de un minuto, una música conceptual en el
principio en la que parece escucharse la palabra Fanta, para después
convertirse en jingle común y corriente que con alegría resalta lo divertido
que es tener sed cuando se tiene Fanta a la mano y se califica a la
marca como: la fuente del sabor.
La
llegada de Isaac Lee a la vicepresidencia de contenidos de Televisa, y la
salida de José Bastón de esa empresa marcó el inicio de lo que hoy sabemos es el fin de un monstruo del sistema.
Armando Enríquez
Vázquez
El más breve y famoso cuento el escritor guatemalteco
Augusto Monterroso titulado El dinosaurio,
dice así: “Cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí”
El pequeño cuento, que podría sin problema ser el
antecedente directo del cuentuit, nuevo género literario que cuenta una
historia en 140 caracteres o menos, se utilizó en su momento para hablar
también, en ciertos círculos políticos, para hablar de los viejos políticos del
sistema priísta y su supervivencia a los neoliberales y a los panistas.
También por extensión, se han hecho metáforas a aquellos que
los han acompañado en su régimen de autoritarismo y opacidad y uno de esos
enormes dinosaurios, sin duda, es Televisa, a diferencia del partido político y
con más similitud a los enormes saurios que en algún momento habitaron el
planeta la empresa televisora más icónica de México podría estar a punto de
desaparecer.
La noticia de la compra de una gran parte de Televisa por
Univisión, el rumor creciente la semana pasada de que la empresa de televisión
está a punto de deshacerse de uno de sus más importantes bienes: el equipo de
futbol soccer América, Los despidos masivos a todos los niveles, la
desaparición de las famosas exclusividades, en algún momento una de las armas
de presión y represión de la empresa, y la cada día más baja inversión
publicitaria en el medio son claros indicativos de que un meteorito ya cayó en
San Ángel y Chapultepec anunciado la extinción del dinosaurio.
De acuerdo con diferentes portales informativos, incluyendo
SDP en el que Televisa tiene participación, anunciaron el interés de un grupo
de inversionistas chinos por adquirir al equipo de futbol. No sólo es importante la llegada de grupos
extranjeros al futbol nacional, lo que sin duda repercutirá a futuro en una
liga más competitiva por la cantidad de dinero que llegaría al futbol nacional,
sino porque muestra el tamaño de problema financiero en el que se encuentra
Televisa.
También desde principio de año con la llegada de Isaac Lee a
la vicepresidencia de contenidos de Televisa, y la salida de José Bastón, el
rumor sobre la venta de gran parte de Televisa a Univisión ha tenido eco en
diferentes medios nacionales de comunicación.
Hay que aunar también el fracaso de su plataforma en Internet,
el desesperado movimiento de la renta de sus foros para ingresar dinero a sus
arcas y la nula calidad de sus contenidos o la mejora de la misma, ya no son
síntomas de una crisis, sino de la total decadencia de la empresa.
Frente a estas noticias y especulaciones Televisa ha
guardado silencio incómodo para trabajadores e inversionistas de la empresa,
pero lo que resulta realmente sospechoso es que no ha desmentido ninguna.
El desmoronamiento de una empresa del tamaño de Televisa, de
la importancia dentro de los medios de comunicación de México, implica muy
probablemente cambios en el modelo de negocio de los medios nacionales, muestra
como la arrogancia, la prepotencia y la falta de visión acaba hasta con la
empresa más sólida. Sin duda también representa retos y oportunidades en el
modelo del negocio publicitario y puede también significar una menor producción
de comerciales y promocionales para televisión
La evolución o desaparición de Televisa, sin duda marcará un
parteaguas en la forma en que hasta ahora se viene haciendo televisión en México,
pues queda demostrado que los contenidos insulsos, vulgares y tontos, así como
la manipulación de la información que han sido el sello de la empresa ya no resultan
atractivo para los jodidos, mucho menos para las clases socioeconómicas que
interesan a los anunciantes. El sólo ver los promocionales de la nueva barra de
Las Estrellas es de pena ajena, este tipo de contenidos persisten es porque no
necesariamente son puestos a competir por la televisora, surgen de la
burocracia de Televisa y de una empresa que subsiste de la inversión del Estado
en ella y no por su creatividad, ni por sus propuestas.
Para nadie es novedad que ni Denise Maerker levanta los ratings
de la empresa, ni que foro TV es sólo la manera de evitar comprar o producir
programas que pueden ser más caros que tener un estudio prendido con puras
cabezas parlantes, aunque nadie los vea y a nadie les importe lo que dicen. El
formato de telenovela mala y barata se ha anuncia ahora como serie cuando
temáticamente, estéticamente, en cuestión de actuación, dirección, edición o
fotografía siguen siendo la misma burra con nuevo nombre. Nada, absolutamente nada
nuevo hay en San Ángel, ni que pueda competir con otras producciones nacionales
o internacionales.
Después de más de cincuenta años de una empresa que dominó
el mercado a fuerza de ser la única y un regalo presidencial a un empresario
soldado del sistema, por no decir a uno de los generales del sistema, México
podría estar cerca de vivir una utopía difícil de creer hace no más de cinco
años. Un México sin Televisa. Todo parece indicar que un día podríamos
despertarnos y el enorme dinosaurio anaranjado con amarillo, ya no estará ahí.
El reciente anuncio por parte de Emilio Azcárraga Jean de
abandonar la presidencia de Televisa, no hace sino confirmar todo esto. Los dos
nuevos copresidentes de la empresa que entraran en funciones no harán sino
disputarse la mayor parte del pastel y así en uno años, no muchos tal vez
estaremos hablando de nuevas empresas de televisión con cadenas nacionales o
simplemente como en un pueblo fantasma ese absurdo llamado Las Estrellas
continuara repitiendo sus estúpidos programas de comedia y telenovela.
Una primera versión de este texto se publico en roastbrief.com.mx el 10 de julio de 2017
El Superbowl y la gente de mercadotecnia de la NFL han
sabido hacer del Superbowl,
un espectáculo esperado por todos sin importar si
les gusta o entienden el deporte.
Armando Enríquez Vázquez
A lo largo de cincuenta años el Superbowl se ha convertido,
sin duda, en uno de los espectáculos deportivos más importantes del mundo a
pesar de la poca popularidad del deporte a nivel global con respecto a otras
actividades deportivas.
Las NFL es una de las ligas deportivas más redituables del
mundo, y los Vaqueros de Dallas son la segunda franquicia más valiosa a nivel
mundial de acuerdo con la revista Forbes, sólo atrás del Real Madrid y por
delante de los Yankees de Nueva York del baseball, el Barcelona y el Manchester
United. Diez equipos de la NFL figuran entre los 25 equipos de dicha lista.
El Superbowl y la gente de mercadotecnia de la NFL han
sabido hacer del partido con el que se define el campeonato anual de la liga,
un espectáculo esperado por todos los miembros de la sociedad sin importar si
les gusta o entienden el deporte.
Para un cierto sector de la audiencia la atención se centra
en el espectáculo de medio tiempo, donde a lo largo de los últimos años se han
presentado pilares de la música pop contemporánea, como Los Rolling Stones, U2,
Black Eye Peas, Madonna, Bruce Springsteen, entre otros. Un espectáculo que
inició únicamente con bandas de música locales o de las universidades haciendo
piruetas en la mitad del campo, es hoy una de las media horas más esperadas del
mes de febrero en la televisión mundial.
La televisión fue fundamental en la difusión del Superbowl y
de hacer de la final del futbol americano un espectáculo que llenó primero las
salas a lo largo y ancho de Estados Unidos y poco a poco comenzó a llamar la
atención en otros países. La NFL a pesar de tener uno de los peores planes de
marketing como liga fuera de Estados Unidos es capaz de reunir en un domingo de
Superbowl a aficionados de más de cien países para ver el juego de campeonato
entre los equipoa campeones de la NFC y la AFC.
Poco a poco, como el espectáculo de medio tiempo, y gracias
a la cantidad de personas que ven el juego, las marcas comenzaron a gastar más
cada año más en anunciarse en el Superbowl. Este año los treinta segundos tuvieron
un costo de cinco millones de dólares. Los espacios comerciales del Superbowl
se han ido convirtiendo en una gran ventana para lanzamientos o simplemente
para posicionar marcas y productos. Baste como muestra el famoso comercial de
Mac dirigido por Ridley Scott y basado en el Big Brother de la novela de Orwell.
Pero además gracias a esas audiencias, poco a poco y de
manera casi involuntaria el Superbowl se ha convertido en uno de los más
democráticos y populares concursos de creatividad entre los publicistas
norteamericanos. Aquí no hay premios dorados, ni pódiums solemnes donde decir
mil y un palabras huecas y sin sentido. Los creativos y agencias en competencia
dependen únicamente de hacer algo bien: Publicidad que llame la atención del
consumidor.
Gracias a las redes sociales el reconocimiento se ha vuelto
inmediato y las listas que se publican casi de manera inmediata una vez
terminado el encuentro, funcionan mejor que cualquier focus group, jurado o
comité organizador y son capaces de mostrar cuales agencias de publicidad
tienen el músculo para llamar la atención de los consumidores de manera
positiva, negativa y cuales han creado mensajes totalmente intrascendentes para
la audiencia.
Desde el año pasado un producto mexicano le ha apostado a
ese aparador que surge una vez al año. Se trata de los aguacates de México. Y
esto se debe a que uno de los alimentos que más se consume anualmente durante
el Superbowl es el Guacamole. Con cientos de recetas diferentes, picosos o
dulces, el guacamole es un acompañamiento perfecto para las tortillas chips,
los nachos, las pitas y es el dip más natural, en tiempos que preocupan los
alimentos procesados, al que se puede tener acceso.
El año pasado el comercial de los aguacates mexicanos
representaba el primer draft en la historia del mundo. En él, Australia escogió
al canguro, Brasil al perezoso, Estados Unidos al trigo, pero la selección que
los comentaristas; Jerry Rice el brillante receptor abierto de los 49 de San
Francisco y Doug Floutie, ex quarterback de los Bills de Buffalo, más
celebraron fue la de nuestro país al escoger al aguacate.
Este año el comercial se fue al extremo opuesto en la línea
del tiempo y un futuro lejano cuando al parecer la humanidad ya desapareció un
grupo de extraterrestres son llevados por un guía para ver algunos ejemplos de
la cultura humana, entre ellos al actor segundón Scott Baio, un cubo Rubicks y un
aparato de tortura del siglo XXI (la sección de pasajeros de un avión comercial
con un bebe entre los pasajeros) el guía muestra al final del recorrido el
único producto que aún se puede, en ese futuro utilizar, en este caso comer y
tiene disponibilidad a lo largo del año: El aguacate mexicano.
El comercial producido por la agencia GSD&M, fundada en
1971 en la ciudad de Austin, Texas en colaboración con Havas Media de nuestro
país, fue seleccionado entre los diez más graciosos de la tarde del Superbowl.
Los
aguacates de México tuvieron millones de vistas, no sólo a la hora del
encuentro deportivo, sino que, gracias a las nuevas plataformas, lo que hasta
hace quince años para la mayoría de los publicistas era el rumor de cómo habían
sido percibidos los comerciales del Superbowl, hoy se vuelve un espectáculo
global con millones de personas esperando ver la creatividad desplegada el día
más importante para el futbol americano.
publicado en roastbrief.com.mx el 15 de febrero de 2016
Un judío bohemio
llegó a Nueva York con el sueño de todo migrante; construir un mejor futuro, la
marca que él creo es una de las más importantes entre los relojeros.
Armando Enríquez
Vázquez.
En 1941 las pantallas de la recién estrenada televisión
transmitieron su primer comercial en Estados Unidos. Se trató de una sencilla
producción de 10 segundos de duración y cuya transmisión costó 9 dólares;
cuatro por el tiempo aire y cinco de la comisión de la cadena de televisión. En
el área metropolitana de Nueva York existían en ese momento tan solo cuatro mil
televisores. Ya desde entonces se vislumbraba que los mejores espacios para
anunciarse estaban en las transmisiones deportivas aquel primero de julio, los
Dodgers, en ese entonces la franquicia tenía su sede en Brooklyn, enfrentaron a
los Phillies de Filadelfia. El anunciante fue una marca de relojes
estadounidenses: Bulova. El texto muy simple: Estados Unidos se rige por el tiempo de Bulova.
Noventa años antes, en 1851, el fundador de la empresa
Joseph Bulova nació en Luony, Bohemia, hoy parte de la República Checa. En
1875, emigrado en Nueva York, fundó una empresa dedicada a la joyería y
manufactura de relojes. Con el tiempo la empresa creció y en 1911 ya era líder
en la venta de relojes de gabinete y para mesa. Al año siguiente la empresa inauguró
la primera fábrica para piezas y ensamblaje de relojes, en Bienne, Suiza. Una
de las enseñanzas que Bulova tuvo tras la I Guerra Mundial, fue que el reloj de
pulsera era más práctico que el de bolsillo para los hombres, por lo que en
1919 Bulova puso a la venta el primer catálogo de relojes finos de pulsera para
caballeros.
El arte de la relojería implica la creación de diminutos
engranajes que permiten a los relojes funcionar de manera perfecta, tratando de
mantener un ritmo y evitar un desgaste de las piezas para que el tiempo que
marca el reloj sea lo más preciso posible con el paso de los años de uso.
Joseph Bulova fue un hombre obsesionado no solo por la
perfección de sus relojes, sino porque estos fueran lo más exactos posibles en
la medición del tiempo. En 1920, las oficinas generales de Bulova se
trasladaron a un rascacielos de Manhattan, donde Joseph Bulova mandó construir
el primer observatorio estelar situado en la cima de un edificio de este tipo.
En este observatorio un grupo de matemáticos se encargaba de medir el tiempo y
transmitir de manera electrónica sus resultados a los talleres de la empresa
relojera situados metros abajo, con tal de que los artesanos relojeros sincronizaran
los relojes en un tiempo estándar.
En 1923, la empresa adoptó el nombre de Bulova Watch Company
Inc. Joseph Bulova desarrolló entonces un sistema en el que las piezas de sus
relojes resultaban exactamente iguales, lo que permitía el reemplazo de las
mismas en caso de fallas en el mecanismo de reloj con el paso del tiempo,
revolucionando la industria. En 1924, Bulova presentó su primer catálogo de
relojes de pulsera para damas con diamantes en algunas de las piezas, ese mismo
año el entonces presidente de Estados Unidos, Calvin Coolidge, obsequió al
entrenador y jugador de los Senadores de Washington un reloj diseñado por
Bulova para la ocasión.
A pesar de haber sido una marca que comenzó a cotizar en la
bolsa de valores neoyorquina un año antes de la gran crisis financiera, Bulova
supo sobreponerse a la catástrofe financiera al ofrecer a sus distribuidores planes
de pagos para los compradores. La obsesión de Joseph Bulova por la medición del
tiempo, y por crear mecanismos relacionados con él, se la transmitió a su hijo
Arde quien encabezó la empresa a la muerte de su padre, hecho ocurrido el 18 de
noviembre de 1935, esta obsesión de los Bulova llevó a la marca a desarrollar
instrumentos como cámaras de phototimer, mecanismos más precisos que las
cámaras de photo-finish. Durante la II Guerra Mundial Bulova trabajo de la mano
con el departamento de defensa de Estados Unidos para desarrollar mecanismos de
precisión para lanzamiento de torpedos, relojes militares y piezas de precisión
para los aviones norteamericanos entre otros. En 1960, la NASA pidió a Bulova
desarrollar mecanismos de medición de tiempo para las misiones espaciales,
estos mecanismos operaban con una de las grandes innovaciones de la empresa, un
sistema conocido como Accutron. Bulova acompañó a los astronautas
norteamericanos incluso durante la primera caminata lunar.
En 1952, en las instalaciones de Suiza de la empresa, el
ingeniero Max Hetzel, que se había integrado a la empresa dos años antes,
desarrolló un reloj electrónico, otras empresas como Elgin y Hamilton se
proclamaron como los creadores de este tipo de reloj, aunque de acuerdo con
Hetzel los relojes desarrollados por ambas empresas aún dependían de un sistema
mecánico que era accionado por una pequeña batería. Lo que fue un parteaguas en
la historia de la relojería en el mundo, fue la inclusión de transistores en
los relojes de Bulova. Los relojes Bulova Accutron prometían un retraso de dos
segundos diarios, equivalentes a un minuto mensual, una exactitud desconocida
hasta ese momento. La producción comercial de los relojes electrónicos de
Bulova y su venta iniciaron en 1960, Arde había muerto dos años antes y la
empresa era dirigida entonces por un ex general de la II Guerra Mundial de
nombre Omar Bradley.
Otra de las grandes aportaciones de Bulova a la relojería
fue la fundación en 1945 de la escuela de relojería Joseph Bulova, en ella Arde
vio una manera de ayudar a soldados discapacitados de la II Guerra Mundial. Las
instalaciones de la escuela fueron en su momento un ejemplo para todos aquellos
que deseaban incluir a discapacitados en su servicio. La escuela formó a
excelentes relojeros que encontraron empleo a lo largo y ancho de estados
unidos en joyerías, incluso en marcas tan importantes como Tiffany & Co.
La incursión en televisión no fue la única acción
publicitaria con visión de la marca. En 1926, Bulova ya había incursionado en
los medios y la publicidad cuando produjo también el primer comercial de radio
en Estados Unidos: Cuando suene el tono
serán las ocho de la noche Bulova. Tiempo Bulova. Bulova fue una marca
consciente de la importancia de la publicidad para su éxito y se dice que fue
la primera marca relojera en gastar más de un millón de dólares en un año
únicamente en publicidad. También de acuerdo con un estudio en 1955, una
empresa independiente de medición en consumo de medios aseguró que la
publicidad de Bulova superaba de manera importante la cantidad de impactos
entre los norteamericanos que veían publicidad de Bulova más que de cualquier
otra empresa en el mundo.
Hoy Bulova es parte del corporativo de Citizen, el más
grande grupo relojero del mundo.
publicado en thepoint.com.mx el 18 de enero de 2016
A lo largo de su vida
el importante director de culto del cine americano ha dirigido y creado un gran
número de comerciales que llevan ese sello perturbador que tantos nos atrae.
Armando Enríquez
Vázquez.
Desde su primera película, Ereaserhead, David Lynch nos aturdió con imágenes que además de
molestas y aberrantes nos mantuvieron fascinados y pegados a nuestros asientos.
Del bebe de Eraserhead a Dennis Hopper
con la máscara de oxígeno en Blue Velvet,
Lynch creó personajes siniestros en un mundo aun más siniestro.
En Lost Highway la
aparición de Robert Blake como ese misterioso hombre que le pide al personaje
de Bill Pullman en medio de una fiesta que llame a su casa únicamente para que
Pullman se dé cuenta que este extraño personaje está en ese mismo instante en
el interior de su casa.
En la década de los noventa Lynch creó una de las series de
televisión de culto más importantes de la historia de la televisión y de la
cual se ha anunciado habrá nueve capítulos nuevos en el 2016; Twin Peaks.
David Lynch músico, pintor, escritor, promotor de la
meditación trascendental, ha sido desde 1988, director y autor de diferentes
comerciales para diferentes marcas y productos incluida una marca de café que
lleva su nombre.
En 1988, Lynch dirigió sus primeros tres comerciales para la
loción Obsession de Calvin Klein,
cada versión está basada en un texto de tres diferentes escritores del siglo
XX, importantes en la literatura de lengua inglesa. El primero tiene un texto
de F.Scott Fitzgerald el autor de El gran
Gatsby, el segundo tiene un texto de Ernest Hemingway y el tercero uno de
D.H. Lawrence que por mucho tiempo estuvo prohibido en Estados Unidos por
considerarlo demasiado explícito en sus descripciones sexuales, autor de la novela
El amante de Lady Chatterley. Las
tres versiones están filmadas en blanco y negro. Los comerciales se centran en un
pequeño texto con dejos de sensualidad, con un serie de tomas que ilustran el
texto correspondiente con un par de modelos muy estilizados, para terminar con un
product shot del frasco de loción.
A lo largo de los años noventa y la primera década de siglo
XXI, Lynch realizó otros comerciales para perfumes y lociones. En 1992, Giorgio
Armani llamó personalmente a Lynch para encargarle un comercial para la loción Gio. Lynch envío entonces a Armani el
concepto del comercial en un pequeño texto, el comercial se llamó ¿Quién es Gio? y Armani lo aceptó de inmediato.
Esta vez a partir de imágenes en blanco y negro el cineasta construyó una
narración onírica, con una modelo a la que mantiene un rostro melancólico con
cierta inocencia y mucha perversidad, al final tras una secuencia en una fiasta
que parece carnaval, aparece el perfume en la única toma en color del comercial.
Ese mismo año Lynch dirigió un comercial para Yves de Saint
Laurent promocionando su fragancia Opium,
es esta ocasión Lynch decidió filmar en color predominando los rojos y dorados,
las imágenes oníricas recuerdan algunas de las secuencias de Twin Peaks están llenas de sensualidad
onanista.
Lynch fue contratado en 1991 una compañía japonesa que
producía una café enlatado bajo la marca Georgia,
para realizar tres comerciales que se desarrollaron en Twin Peaks incluyendo a algunos de los personajes de la serie y que
temáticamente mostraban a un detective japonés buscando a su esposa
desaparecida, el agente Cooper ayuda al japonés en la búsqueda, los tres
comerciales contaban la historia que iba revelando pistas y al final
encontraban a la esposa de japonés. Estos comerciales parecen no haber tenido
el impacto que el cliente esperaba pues una segunda serie de cuatro fue
cancelada y jamás se realizó.
Entre los muchos comerciales que Lynch ha dirigido, hay uno
para la marca de pasta Barilla estelarizado
por Gerard Depardeiu, y otro para un perfume de Karl Lagerfield que protagonizó Daryl Hannah.
En 2002 Dirigió uno para el automóvil Micra de Nissan con una
enorme Boca de labios pintados en morado diciendo palabras del inventado lenguaje
Micra.
Pero sin duda mis tres comerciales favoritos por ser los más
Lynchianos son; uno que dirigió apoyando una campaña por mantener limpia a la
Ciudad de Nueva York y evitar la proliferación de las ratas. Realizado en el
clásico blanco y negro y que muestra a diferentes personas tirando basura en
las calles de la Gran Manzana. Lo impresionante de este comercial está en las
tomas que Lynch hace de las ratas, extreme big close up de las manitas de una
rata agarradas de un alambrado, del hocico de uno de estos animales y sus
afilados dientes frontales. Las imágenes cumplen con su aterrador, perturbador
y aberrante objetivo.
El otro es el promocional que Lynch realizó para la marca de
café que lleva su nombre, un comercial realmente desconcertante sobre el café,
que en muchas de las tomas y encuadres resultan grotescos, agresivos y algún
publicista ortodoxo podría considerar hasta ofensivas.
El tercero lo realizó Lynch para Play Station y muestra muy bien el espíritu del director de cine.
Se desarrolla con un hombre caminando por un pasillo, en su trayecto va volteando
a los lados para descubrir espacios con otras realidades, en ese caminar pierde
la cabeza, y escupe su brazo. Al final llega a un lugar donde tres extraños
personajes están sentados en un sillón uno de ellos es él mismo, otro es una
momia sangrienta y el tercero tiene la cabeza de un pato, este último le dice: Bienvenido al tercer lugar.
Lynch en su paso por la industria de los comerciales ha
creado anuncios oníricos y hasta poéticos en el caso de los perfumes o en el de
el barniz de uñas Rouge Louboutin realizado
en julio del año pasado y en el que el cineasta jugando con una ciudad blanca y
algunos elementos negros como unos zapatos con un exagerado tacón resalta el
rojo del barniz y crea la estilizada botellita que cuesta cincuenta dólares y
lo contiene.
En 1997 fue contratado por Ogilvy and Mather para realizar
un comercial para la marca de pruebas de embarazo Clear Blue, La actriz seleccionada para actuar en el comercial fue
Marisa Parker. De acuerdo con una nota de Entertainment
Weekly de julio de 1997, Lynch decidió que para darle veracidad al
comercial la actriz debía de hacer la prueba de manera real para el comercial,
entonces Lynch sí que la actriz se diera cuenta cambio la prueba por una que
había tomado una chica del equipo de producción que estaba embarazada, la cara
de la actriz se mantiene tensa en el comercial y al momento de cortar la toma
Marisa gritó: ¡Muy gracioso, cabrón!
Davis Lynch con su estética y su particular narrativa ha
realizado comerciales capaces de perturbar al más insensible de los
televidentes y en otros ha tenido además la oportunidad de divertirse.
publicado el 9 de marzo de 2015 en thepoint.com.mx
Nada como las
historias de los héroes de los domingos para entusiasmar a los aficionados y de
repente para vender productos también.
Armando Enríquez
Vázquez.
Un equipo popular y ganador, uno de los más grandes jugadores
de todos los tiempos y una marca
reconocida a nivel mundial. La mezcla perfecta para crear un comercial exitoso.
No sé si esa fue la lógica de los creativos de
McCann-Erickson cuando comenzaron a poner las piezas juntas para uno de los
mejores comerciales de televisión en la historia de la publicidad, pero no pudo
haber estar alejada de ella.
El año 1979, los acereros de Pittsburgh eran uno de los
equipos más populares de la NFL, acababan de ganar su tercer Superbowl frente a
los Vaqueros de Dallas, y eran el único equipo en haber logrado esa hazaña. El
Superbowl. Los miembros del equipo defensivo del equipo eran tan conocidos por
los fans como los ofensivos y al conjunto de los once jugadores se les conocía
con el apodo de La Cortina de Acero. Los cuatro miembros de la línea defensiva
se destacaban por la fuerza y la dureza con la que jugaban además de sus
apodos. Hollywood Bags Greenwood,
quien siempre decía a sus compañeros de equipo que tenía las maletas listas
para cuando la ciudad californiana del espectáculo lo llamara. Dwight Mad Dog White. Ernie Fats Holmes: Pero al frente de todos
ellos estaba el jugador con el jersey número 75 con uno metro noventa y tres
centímetros de altura, ciento veinticinco kilos de peso y una de las actitudes
más agresivas de la liga estaba Charles Edward Mean Joe Greene.
El primer seleccionado en 1969, por el nuevo entrenador de
un equipo con una historia perdedora; Chuck Noll. Mean Joe Greene se convirtió en los siguientes años en uno de los
jugadores clave de ese equipo triunfador en el que se convirtieron los Acereros
de Pittsburgh en la década de los años setenta.
De entre todos los jugadores de los Acereros los creativos
escogieron a Mean Joe Greene para
estelarizar un comercial de Coca Cola. Las mentes detrás del comercial fueron
Penny Hawkey que lo escribió y Roger Mosconi el director de arte de la campaña.
Penny Hawkey recuerda que el día que mostraron el corte
final del comercial a los principales ejecutivos de Coca Cola, uno de ellos
lloró ante la emotividad del comercial, algo que de acuerdo con la creativa
jamás ha vuelto a ver en su vida.
El comercial se filmó durante tres días en el mes de mayo de
1979 en un pequeño estadio municipal en un suburbio de la Ciudad de Nueva York
que le llama Mount Vernon.
La acción se desarrolla en uno de los túneles del estadio, Mean Joe Greene camina cojeando después
de un partido rumbo a los vestidores un niño se acerca al jugador y lo llama preguntándole
si necesita alguna ayuda, el gigantón defensivo solo gruñe en negación a la pregunta del niño. El niño entonces expresa
su admiración por el jugador y le dice que cree que es el mejor jugador al
mismo tiempo que le ofrece una botella de Coca Cola que en un principio Greene
se resiste a aceptar pero ante la insistencia del niño el jugador toma la
botella y se la bebe de un solo trago. El niño comienza su camino de regreso a
las gradas cabizbajo cuando Greene lo llama y le lanza su jersey.
El comercial que se estrenó en la televisión norteamericana
el 1º de octubre de 1979, cobró relevancia mundial pues se transmitió durante
el Superbowl XIV en enero de 1980, cuando los Acereros se enfrentaron a los
Carneros de Los Ángeles y los vencieron consiguiendo de esta manera su cuarto
campeonato en seis años.
Tras su éxito en Estados Unidos el comercial se transmitió
en otros países incluidos algunos como Inglaterra donde Greene no era muy
conocido y la popularidad del futbol soccer supera por mucho a la del futbol
americano.
Con el paso del tiempo el comercial también se tropicalizó.
En Argentina lo estelarizó Diego Armando Maradona, en Brasil Zico y en Italia
Dino Zoff, todos ellos jugadores de futbol soccer.
El comercial ganó el premio Clío como uno de los mejores
comerciales de 1979. Asimismo gano el León de Oro en Cannes.
Basada en el comercial, NBC produjo en 1981 una película
para televisión protagonizada por Greene y que se llamó The Steeler and the Pittsburgh Kid.
En 2009 se produjo una nueva versión del comercial para el
Superbowl XLIII, en el que lo Acereros se enfrentaron y derrotaron a los
Cardenales de Arizona. Con Troy Polamalu en el papel que hizo originalmente
Greene, el comercial en tono de comedia es terriblemente inferior al original.
publicado en thepoint.com.mx el 2 de diciembre de 2014
La atracción entre
los norteamericanos y los japoneses tiene décadas llevando a celebridades y
actores norteamericanos a las pantallas de la televisión nipona.
Armando Enríquez
Vázquez.
Tras la II Guerra Mundial y los agravios criminales entre
ambos países hoy en los Estados Unidos es difícil encontrar una ciudad donde no
se pueda comer sushi o se consuman grandes marcas japonesas como Sony,Mazda, Honda, Toyota, Panasonic. Y lo mismo
sucede en Japón con productos norteamericanos
Entre estas atracciones occidentales, una de las más
llamativas para la cultura japonesa contemporánea se encuentra en la costumbre
de los anunciantes japoneses por utilizar celebridades norteamericanas en sus
campañas publicitarias. Esta es una costumbre que lleva décadas. Entre los
americanos que han anunciado productos japoneses en los medios nipones se
encuentran: James Brown, el célebre cantante de Soul y Funk, anunciado la sopa
instantánea NIssin. Jodie Foster en un comercial de cosméticos, Arnold
Schwartzenegger bebidas energizantes,Tommy Lee Jones, como un extraterrestre en una larga serie de
comerciales para un café de marca Boss. John
Travolta para Tokyo Drink. Cheryl Ladd en sus épocas de Ángel de Charlie, cantó
un jingle para el whisky Suntory. La mayoría de estos comerciales son muy
divertidos de ver desde nuestra cultura occidental
De la larga lista de figuras del cine y el espectáculo que
han participado en la publicidad japonesa, esta es la historia de una serie de
comerciales que a principios de los años ochenta protagonizó el director de
cine Woody Allen para una tienda departamental japonesa.
Las primeras tiendas departamentales de Japón datan de
principios del siglo XX. Seibu es una de
las más tradicionales y cuenta con presencia en Japón, Indonesia, Hong Kong y
los Estados Unidos. Fue establecida a finales de la década de los cuarenta. En
los años ochenta únicamente operaban dentro del mercado japonés, y eran la
cuarta en el mercado japonés. En 1981 decidieron utilizar a Woody Allen como la
figura principal de su campaña, la cual inició el 31 de diciembre con un poster
donde se mostraba una fotografía de Woody Allen y una frase en japonés diciendo
Una vida de buen gusto, cabe aclarar
que al parecer Woody Allen todavía no era una gran celebridad y el público
japonés no lo reconocía. Por lo que la campaña de Seibu llamó mucho la atención
en particular cara del director norteamericano, después vinieron los
comerciales de televisión en los que Woody Allen no decía nada se limitaba a actuar
y hacer esos gestos tan de él mientras un jingle se encargaba de promover al
almacén. En uno Woody Allen recibe una terapia tradicional japonesa, en Otro se
encarga de comprar en una maquina que tiene su foto, en otro se limita a
consultar un papel que lleva en su saco y que muestra al público al final y que
tiene la frase Una vida de buen gusto. En
otro sentado en un escritorio Allen poniendo en su superficie algunos de los
productos que se pueden comprar en la tienda. Seibu aprovechó también para posicionar
a Woody Allen entre los japonenses, al promocionar una exhibición de películas
del neoyorquino y más tarde puso a la venta los libros de Allen en sus
almacenes.
Los comerciales tienen una factura muy sencilla y dependen
de la actuación de Allen para impactar. De Woody Allen y comerciales, recuerdo
el que hizo sobre la ciudad de Nueva York tras los atentados del 11 de
septiembre de 2001, en el que aparece como un diestro patinador en Rockefeller
Center.
Después de ver los
comerciales japoneses me puse a ver que más había hecho Woody Allen en materia
de publicidad y me encontré que en 1966 Allen sirvió en una serie de carteles
para el vodka Smirnoff, en ese entonces la carrera de Allen apenas comenzaba y
su participación en el cine se había limitado a escribir y actuar en la cinta
de comedia What’s new pussycat? El
año anterior, durante 1966 dirigió su primera película What’s up, Tiger Lily?
Volviendo a los carteles de Smirnoff. En uno de los posters
se ve al joven Woody Allen saliendo de la concha de un caracol marino. En el
cartel se lee: Sal de tu Concha, prueba
Smirnoff.
Entre los varios impresos en los que participó Woody para la
marca de vodka hizo varios para un cocktail conocido como Moscow Mule o mula moscovita creado
en los Estados Unidos en la década de los años cuarenta y que al parecer fue
muy popular. Este cocktail tiene como ingredientes vodka, cerveza de jengibre,
hielo, jugo de limón todo mezclado y servido en tarros de cobre, lo cual parece
ser un ingrediente más del cocktail.
Para los que se interesen por el tema, la receta es la
siguiente:
Hielo Picado.
Dos tantos de Vodka.
El jugo de medio limón.
Cerveza de jengibre al gusto.
Se mezcla todo y se pone en un tarro de cobre.
Y es todo por esta semana.
publicado por thepoint.com.mx el 11 de febrero de 2014.
Dos de los grandes
directores en la historia del cine usaron también su talento para anunciar
algunas marcas comerciales.
Armando Enríquez Vázquez.
En ocasiones grandes talentos se han volcado en el mundo de
la publicidad, haciendo caso omiso a las rígidas leyes que ciertas empresas
creen que debe tener un comercial para ser efectivo, han escrito o dirigido
comerciales para diferentes marcas comerciales.
Por ejemplo, en 1984 Federico Fellini debutó en el mundo de
los comerciales, para entonces, ya era un ícono del cine italiano en el mundo y
películas como Amarcord,La Dolce Vita, Ocho y medio, o El Satiricón
servían como ejemplos de su talento. Tan sólo un año antes, Fellini había
estrenado Y la Nave va, Una película
que sucede durante un viaje en un trasatlántico, pero en realidad el set
cinematográfico sustituye al mar y al barco como tal y todo es claro y
maravilloso a los ojos del espectador. La película se estrenó en el Festival de
Venecia y obtuvo una ovación de quince minutos por parte del público. Ese
Fellini en la cúspide de su gloria decidió un año después poner su talento al
servicio de la publicidad.
La firma que lo contrató fue Campari, un licor aperitivo
inventado en 1860, en un bar de Turín por Gaspare Campari. La receta del Campari, como la de muchos otros productos se
ha mantenido hasta la fecha en secreto y el licor después de 150 años se vende
en todo el mundo. Fellini presentó a Campari siete guiones para el comercial de
los cuales fue seleccionado uno llamado Che bel paesaggio, que significa Que bello paisaje y lo realizó
como si hiciera un pequeño corto.
La anécdota es muy
sencilla, muestra a dos pasajeros que comparten el camerino de un tren. Un
hombre con una inquietante sonrisa y vestido a la antigua con sombrero, bastón
y sombrero, mientras que en el asiento de enfrente va una joven rubia en jeans,
que se percibe está de mal humor, la ventanilla del tren es como una pantalla
de televisión y la chica cambia con un control remoto de paisaje.
Fellini cuidó de la producción del comercial
como si fuera una película y contrató a Dante Ferreti para crea la
escenografía, Ferreti trabajó en cinco
películas con Fellini y años más tarde emigró a Hollywood donde su más reciente
trabajo fue para Martín Scorsese en la película Hugo. Como
fotógrafo Fellini llamó a Ennio Guarnieri con quien trabajaría años después en
la película Ginger y Fred y al que
conocía desde el rodaje de La Dolce Vita,
en la que Guarnieri trabajó bajo el mando del fotógrafo Otello Martelli.
Finalmente como actores Fellini escogió a
Silvia Dionisio y a Víctor Poletti, que había trabajado con él en Y la Naveva.
Pero las aventuras comerciales de Fellini no terminaron con
Campari. En 1985 Fellini dirigió un comercial para la pasta Barilla. Hasta ese
entonces la marca se había posicionado como una marca familiar donde la
protagonista de los comerciales era el ama de casa italiana que con su cocina
reunía a la familia alrededor de la mesa. La pasta era un producto barato y de
fácil acceso tras la II Guerra Mundial y el hijo del fundador de la marca
apostó a la publicidad para posicionar su producto. Pero para los años ochenta,
los tiempos de austeridad habían pasado y la marca requería un nuevo
posicionamiento.
El comercial que realizó Fellini se lleva a cabo en un
lujoso restaurante italiano donde el capitán de mesero recita una lista de
platos a una sofisticada pareja, que aprovecha para lanzarse miradas seductoras.
Finalmente ella pregunta por el rigatoni y el capitán le dice que es de la marca
Barilla. Al igual que en comercial de Campari, Fellini trabajó con Guarnieri y
la para la música del anuncio Fellini utilizó música de Nino Rota, que había
fallecido años antes pero con el que el director italiano había trabajado desde
La Dolce Vita en 1960 y hasta 1979 en
Ensayo de Orquesta, año en que el
músico falleció a los 67 años de edad. Rota compuso también, entre muchas
otras, la música para la primera y la segunda parte de El Padrino de Francis Ford Coppola.
Finalmente Fellini tuvo una tercera intervención en la
publicidad en el año de 1992. Ese año, Fellini realizó tres comerciales en tono
onírico para Banca di Roma, un banco italiano que en 2002 desapareció al
fusionarse con otras empresas bancarias italianas para formar el grupo
Capitalia, que con los años desaparecería también.
Para estos
comerciales Fellini trabajó con el actor español Fernando Rey quien interpretó
a un sicoanalista en los tres. Como en los casos anteriores Fellini se rodeo de
personal de cine y esta vez la fotografía corrió a cargo de Giuseppe Rotunno,
con el que trabajo en El Satiricón,
Casanova y Amarcord entre otras. Rotunno también fotografió Las aventuras
del Barón Münchausen de Terri Gillian y La famosa Roco y sus Hermanos de Visconti. La
música de los comerciales fue de Nicola Piovani que años más tarde compondría
la música de la Vida es Bella de
Roberto Benigni y había colaborado con Fellini en Ginger y Fred, Entrevista y La
Voz de la Luna.
En 1993 a los 73 años Fellini murió. Pero aun recuerdo que
en una entrevista a algún noticiero norteamericano, mientras la conductora
ponía en tela de juicio el porqué un artista como él se ponía a merced del
comercialismo. El director italiano respondió primero con una pregunta:
-¿Ha visto mis
comerciales?
- No. – Contestó de manera
categórica la conductora.
-Vealos. Son los
mejores.
Así dio por concluida la entrevista Fellini.
Otro de los grandes iconos en la historia del Cine que también
incursionó en el mundo de la publicidad fue Ingmar Bergman. A diferencia de
Fellini que lo hizo como un divertimento, Bergman lo hizo por hambre, aunque
años más tarde lo diría elegantemente en una entrevista:
- En un principio
acepté los comerciales de Bris para salvarme a mí y mis familias, pero en
realidad eso era secundario. La verdadera razón principal de querer hacer
comerciales fue que se me dio rienda suelta con el dinero y pude hacer lo que quise
para llevar el mensaje del producto…
En 1951 los trabajadores de la industria fílmica sueca se
habían ido a la huelga para protestar en contra
de los altos impuestos en el entretenimiento. Bergman tenía entonces 33
años, algunas películas ya filmadas, pero más importante, tenía dos ex esposas,
una esposa, cinco hijos y uno más en camino por mantener. Por lo que firmó para
escribir y dirigir una serie de nueve comerciales para Bris una marca de jabón
antibacterial.
La única condición impuesta a Bergman por parte de la marca
fue que los comerciales debían contener uno de los dos siguientes textos. El
primero debía decir: El sudor por sí
mismo no huele, son las bacterias de la piel las que causan el olor cuando
entran en contacto con el sudor. Y el segundo era: Bris mata a las bacterias. No bacterias, no olor.
En el caso de los nueve comerciales Bergman tuvo como
fotógrafo a Gunnar Fischer con quien había trabajado ya en tres de sus primeras
películas y con quién trabajaría años más tarde en las reconocidas, El verano con Mónica, El Séptimo Sello y
Fresas Salvajes.
Así mismo en el noveno comercial de la serie debuto Bibí
Anderson que con los años se convertiría en una de las actrices favoritas de
Bergman y estelarizó Sonrisa de una Noche
de Verano, Fresas Salvajes, El Séptimo Sello, Persona y Escenas de un Matrimonio
entre otras.
Los comerciales cuentan diferentes historias y de diferentes
maneras, desde batallas entre las bacterias y los agentes activos del jabón
como en los comerciales 2 y 5 de la serie, el muy simpático número 8 que tiene
lugar en un cine donde se proyectan películas en tercera dimensión. El número 3
que habla del pasado sueco y del Rey Gustavo III que al final interrumpe a la locutora
del comercial, o el número 9 que recrea una historia de Hans Christian
Andersen. Los comerciales de Bergman tienen un gran uso de diferentes planos
narrativos y de acción, asi como muchos recursos teatrales, cinematográficos y
hasta televisivos.
Sin hablar sueco puedo ver que Bergman a pesar de la idea
que tengamos de él y su cine, se divirtió haciendo y creando estos comerciales.
En otra ocasión hablaremos de otros celebre directores que
han creado anuncios publicitarios para marcas comerciales.
publicado en thepoint.com.mx el 14 de enero de 2014