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domingo, 28 de enero de 2024

La sangre que manchó el césped donde juega Nacional.

 


Parece una anécdota para una novela o un cuento; pero sucedió en un estadio, a la mitad de la noche. Un disparo y un cuerpo. Al final inspiró el primer cuento en español sobre el futbol.

Armando Enríquez Vázquez

Antes que Argentina y sus grandes mitos futbolísticos, fue Uruguay. >Su futbol se estableció desde finales del siglo XIX. La selección uruguaya ganó el primer torneo entre países de Sudamérica que se convertiría con el tiempo en la conocida Copa América, en 1916 y por su puesto ganó el primer Campeonato Mundial de la especialidad en 1930, efectuado en tierras Orientales, como despectivamente han llamado los argentinos a la República de Uruguay. Uruguay tuvo, obviamente, a los primeros grandes cracks del futbol de Sudamérica y los convirtió en ídolos.

Dos de los equipos fundados a finales del siglo XIX, siguen aun activos y son miembros del primer circuito del futbol profesional en aquella nación del sur de continente: Nacional y Peñarol.

Nacional fue fundado en 1899 por un grupo de adolescentes y jóvenes, su casa el Gran Parque Central fue inaugurado en 1900 y tiene el honor de haber sido el primer estadio donde se jugó un partido de Copa del Mundo, a él también pertenece la historia negra que da pie a este texto. El 5 de marzo de 1918 a la mitad del campo, sobre el terreno de juego apareció el cuerpo sin vida de Abdón Porte, mediocampista y jugador ejemplar, ídolo de los uruguayos y orgullo de Nacional, un balazo en el pecho, junto a él dos cartas. El exitoso jugador se suicidó, tenía 25 años, su vida como futbolista se había acabado, por lo que decidió terminar de una vez por todas con un futuro sin correr por la cancha.

Poco o casi nada se sabe del origen e infancia de este hombre, que se cree nació en el departamento de Durazno en Uruguay, cuya capital está a unos doscientos kilómetros de Montevideo. Tan poco se sabe del origen de Porte que incluso el año de su nacimiento es especulación y podría ser un año mayor. Gracias a los archivos de la Asociación Uruguaya de Futbol, se sabe que Abdón inició su carrera dentro del futbol en 1909 jugando con un equipo llamado Colón FC, la siguiente temporada pasó a ser parte del equipo Libertad FC y en 1911 pasó a formar parte de Nacional.

Nacional ostenta 49 títulos del futbol uruguayo a lo largo de su historia y en los conseguidos en 1912, 1915, 1916 y 1917 la figura de Abdón Porte, capitán del equipo, fue muy importante. Le apodaron El Indio. Porte debutó como defensa pero al año siguiente se convirtió en medio campista. Abdón era líder nato muy querido por la afición.

De acuerdo con la página de la Asociación Uruguaya de Futbol Abdón jugó 3 partidos de corte amistoso internacional y anotó un gol en contra de la portería argentina el 27 de abril de 1913 en El Parque Central, alineó con la selección uruguaya campeona de la Copa América en 1917.

Ese año también Nacional participó en la Copa Albión del futbol charrúa y en el encuentro contra el equipo Belvedere, Abdón sufrió una lesión en la rodilla que tras el partido, que jugó lastimado agravando la lesión, lo llevó a la banca y a ser suplente. Abdón no soportó ver su carrera llegar al final.

El 3 de marzo de 1918 Abdón jugó su último partido el 4 de marzo de 1918 contra el equipo Charley, iniciando una nueva temporada, pero conocedor del inminente final de su carrera, mientras los otros jugadores y el presidente del equipo se dirigieron a celebrar la victoria, Abdón marcho hacia el Gran Parque Nacional para quitarse la vida.

Junto a él se encontraron dos mensajes, el primero dirigido al presidente del club, José María Delgado, a quien le pedía perdón por su decisión y también ver por su madre, la carta concluía: Nacional aunque en polvo convertido y en polvo siempre amante, no olvidaré un instante lo mucho que te he querido. Yo doy mi sangre por todos mis compañeros, ahora y siempre el Club gigante Adiós para siempre. ¡Viva el Club Nacional!

El segundo dirigido a su familia.

Cinco días después se jugó un partido entre Nacional y Wanderers para recabar dinero para la familia de Abdón.

La tribuna oeste del Gran Parque Central lleva el nombre del mediocampista y frecuentemente se puede leer en una bandera que ondea en ella: Por la sangre de Abdón.

Al finalizar la temporada de 1918 Nacional quedó en segundo lugar, el campeón fue su rival histórico Peñarol.

Horacio Quiroga publicó en 1928 el cuento Juan Polti, Half-back, basado en Porte, este cuento es considerado como el primer cuento futbolístico al menos en nuestra lengua.   

Imagen: wikipedia.org

lunes, 6 de febrero de 2023

Horacio Piña el primer mexicano en ganar una serie mundial.

 


Dato curioso el primer mexicano en ser parte de un equipo ganador de la Serie Mundial, no brilló en ninguno de los juegos del campeonato, ni fue ídolo de su equipo.

Armando Enríquez Vázquez

Nadie puede dudar de la popularidad, el carisma y la importancia de algunos pitchers mexicanos en las Grandes Ligas; Fernando Valenzuela, Julio Urías, Aurelio Rodríguez o Aurelio López, sin embargo el primer mexicano en ser parte de una franquicia ganadora de la Serie Mundial no brilló en el beisbol estadounidense de la manera que lo hizo en las Liga Mexicana de Beisbol y la Liga Mexicana del Pacífico.

Horacio Piña apodado El Ejote, nació en Matamoros, Coahuila el 12 de marzo de 1945. Jugó en equipos de Coahuila y después en 1967 en la Liga Mexicana de Beisbol con los Pericos de Puebla.

En 1968 el coahuilense fue contratado por los Indios de Cleveland, equipo que en el jugó dos temporadas.

En 1970 fue cambiado a los Senadores de Washington que en 1972 se convirtieron en los Rangers de Texas y en 1973 la franquicia texana cambió a Piña, quien llegó a los Atléticos de Oakland y logró lo que lo distingue entre los mexicanos que han jugado en las Grandes Ligas.   

Esa temporada los Atléticos de Oakland, que eran los campeones defensores de las Grandes Ligas, en 1972 los de Oakland habían ganado el campeonato a los Rojos de Cincinnati, regresaron al Clásico de Otoño.

En 1973 los Atléticos vencieron a los Orioles de Baltimore en la serie por el campeonato de la Liga Americana y enfrentaron a los Mets de Nueva York en la Serie Mundial. En siete juegos los de Oakland vencieron a los neoyorquinos, Horacio Piña vio acción en el segundo juego de la Serie Mundial. En el sexto inning enfrento a tres bateadores y fue relevado de manera casi inmediata del montículo. Ese día los Atléticos perdieron por marcador de 10 a 7.

Horacio volvió a lanzar la bola en el cuarto juego de la serie, lo hizo a lo largo de 3 entradas, los Atléticos perdieron ese día también por marcador de 6 a 1.

Con esas dos grises participaciones a lo largo de siete juegos aquella Serie Mundial que los Atléticos ganaron en siete juegos obteniendo el bicampeonato, significaron que Horacio Piña se convirtiera en el primer mexicano en ganar una serie mundial.

Cabe mencionar que la siguiente temporada, en la que los Atléticos lograron su tercer campeonato al hilo, Piña ya no formó parte del equipo y fue transferido a los Cubs de Chicago y a media temporada de 1974 pasó a ser parte de los Ángeles de California. En 1975, 1976 y 1977 no participó en juegos de las Grandes Ligas.

Su última temporada en el máximo circuito del beisbol fue en 1978, año en que jugó con Phillies de Filadelfia pero sólo pichó dos juegos.

El Ejote se mantuvo jugando durante 12 inviernos en el circuito de la Liga del Pacífico pichando para los Tomateros de Culiacán, ganó 3 campeonatos con la franquicia sinaloense y su número, el 33, fue retirado de los jerseys de los Tomateros.

A su regreso a México Horacio Piña jugó también en la Liga Mexicana de Beisbol con los Rieleros de Aguascalientes y el 12 de junio de 1978 Lanzó un histórico juego perfecto sin hit, ni carrera en contra de los Diablos Rojos de México, esa noche los Rieleros ganaron 3-0.

En 1988 fue seleccionado para formar parte del salón de la fama del beisbol mexicano.

publicado el 6 de febrero en charlacualqueira.worpress.com

imagen: albat.com

martes, 24 de enero de 2023

Los nietos de Porfirio Díaz y el Bobsled olímpico.

 


Durante la celebración de los segundos Juegos Olímpicos de invierno el equipo que representó a México en Bobsled, logró la mejor actuación de mexicanos en la contienda invernal.

Armando Enríquez Vázquez.

Muchos años antes de que el equipo jamaiquino de Bobsled deslumbrara al mundo por participar en una contienda olímpica de invierno, proviniendo de una nación sin un invierno con nieve, una quinteta mexicana compitió en el deporte y logró lo que casi un siglo después sigue siendo la mejor actuación de mexicanos en los Juegos Olímpicos de Invierno.

El 11 de febrero de 1928 en la ciudad alpina de Saint Moritz en Suiza se inauguraron los II Juegos Olímpicos de Invierno en la historia. Para algunos estos son en realidad los primeros porque los de 1924 que se llevaron a cabo en la ciudad francesa de Chamonix en Francia se celebraron a la par de los juegos de verano, mientras que estos de Saint Moritz se llevaron a cabo en fecha diferente a los de verano.

A diferencia de los Juegos Olímpicos que se celebran en verano, los de invierno tienen un número menor de participantes pues no todos los países del mundo tienen un clima invernal extremo con nieve, ni altas montañas donde llevar a cabo disciplinas como esquiar. Los representantes de América Latina por lo general son escasos y en el caso de México, algunos recordamos al aristócrata alemán nacido en México Hubertus von Hohenhole ha representado al país en descenso en esquí a lo largo de diferentes juegos olímpicos desde los celebrados en Sarajevo en 1984.

En 1928 5 jóvenes mexicanos compitieron en bobsled y consiguieron el onceavo lugar en lo después de más de noventa años es la mejor actuación de atletas mexicanos en unos Juegos Olímpicos de Invierno.

El bobsled es un deporte de descenso en una especie de trineo. Sus orígenes se encuentran a finales del siglo XIX, según los estadounidenses lo ubican en los aserraderos del norte del estado de Nueva York donde los leñadores competían un descenso montados en troncos, como conocemos el deporte su origen fue en el resort alpino de St. Moritz sede de aquellos Juegos en 1928, pero cuarenta años antes, incluso la primera pista para el deporte fue construida en las cercanías del pueblo alpino.

El capitán del equipo mexicano de 5 integrantes fue Lorenzo Manuel Lizaga y Romero Rubio, quien en el momento de la contienda tenía 25 años, lo acompañaron en el sueño olímpico Juan de Landa, Mario Casasús, y los hermanos José de la Cruz Porfirio Genaro Díaz Raigosa quien en ese momento tenía 21 años y Porfirio Genaro Díaz Raigosa de 27.

Los mexicanos lograron lo que nunca más ha hecho un equipo o un deportista nacional en uno juegos invernales, un onceavo lugar. La quinteta mexicana superó a Holanda, a los equipos franceses, Italia y Austria.

En su primer recorrido hicieron un tiempo de 1 minuto 44 segundos y 9 décimas. El segundo descenso fue aún más velos con 1 minuto 42 segundos y 8 décimas. La suma total de las dos bajadas fue de 3 minutos 27 segundos y 6 décimas, casi siete segundos por debajo del equipo número 2 de Estados Unidos que ganó la medalla de oro.

Llama la atención algunos de los apellidos de los jóvenes mexicanos que los relacionan con la clase que había estado en el poder en México hasta antes del inicio de la Revolución, incluso los hermanos Díaz Raigosa eran nietos del General Porfirio Díaz, hijo del tristemente célebre Porfirito, el hijo inútil del general.

Este equipo de Bobsled no volvió a competir en otros Juegos Olímpicos de invierno, sus integrantes nunca fueron reconocidos por su hazaña y hasta hace poco la historia apareció en los medios.

Existe una cinta recuperada por el Comité Olímpico que documenta esta justa de 1928 y en la que se puede apreciar como era la competencia en aquellos días, el trineo y la posición que los 5 miembros del equipo tomaban en el mismo. A partir de 1932, se redefinió el numero de participantes por equipo en 4 y se creó una nueva categoría de 2 participantes.

Publicado en unacharlacualqueira.wordpress.com

miércoles, 18 de enero de 2023

Baldomero Melo Almada. El primer mexicano en las grandes ligas.

 


Existen más mexicanos exitosos en las grandes ligas del beisbol que futbolistas nacionales arrastrando la cobija por el mundo y este fue el primero de estos brillantes peloteros.

Armando Enríquez Vázquez

Este sexenio se intentó imponer al beisbol como el deporte nacional como si tal cosa fuera una novedad. Lo que el presidente, ignorante en tantos temas, desconoce es que el beisbol no solo fue uno de los deportes nacionales desde finales del siglo XIX y que en muchas regiones del país lo sigue siendo, más allá de la ignorancia del primer mandatario, el beisbol no ha tenido el presupuesto necesario para ser promovido y competir con las televisoras y el mediocre deporte que no puede llegar a un quinto partido en un mundial de la categoría.

Peloteros mexicanos han sido ídolos de la afición mexicana a lo largo de los siglos XX y XXI a todos los niveles. ¿Quién no recuerda a Fernando Valenzuela? Uno de los más importantes ejemplos de esta presencia mexicana en el beisbol estadounidense de la mayor categoría. Aurelio Rodríguez, Beto Ávila o Jorge Orta entre otros.

Muchos años antes y también muchos beisbolistas antes del Toro de Chohuaquila llegó el primer jugador mexicano a la Liga Mayor de Beisbol en Estados Unidos. Se trató de Baldomero Melo Almada.

Baldomero nació el 7 de febrero de 1913 en Huatabampo, Sonora. Su familia emigró a Estados Unidos y Baldomero a quien los norteamericanos llamaban Mel estudió en Estados Unidos, en Los Ángeles, California, por lo que su inglés era perfecto.

Baldomero fue un buen atleta y destacó en sus años de preparatoria en varias disciplinas, pero fue bajo el ejemplo de su hermano mayor que Baldomero abrazó el beisbol. Debutó en 1931 con los legendarios Zapateros del Paso-México. Jugó en la Liga del Pacífico con los Indios de Seattle en 1932, hasta donde llegó un scout de los Medias Rojas de Boston a finales de la temporada 1n 1933, dada la fama del novato mexicano. Los Media Rojas contrataron a Baldomero y el 8 de septiembre de 1933 Baldomero debutó en Fenway Park en un doble juego en contra de los Tigres de Detroit, aunque los Medias Rojas perdieron ambos encuentros, Baldomero Almada llamó poderosamente y para bien la atención de la prensa de Boston. Unos días después el 24 de septiembre jugando contra los Yanquis de Nueva York en otra derrota los Media Rojas hubo tres batazos de home run: Babe Ruth, Lou Gehrig y Baldomero Almada.

En su primer año Melo bateó para .341, Mel portó la casaca de los Medias Rojas por 5 temporadas antes de ser transferido a los Senadores de Washington, donde el 25 de julio de 1937 Baldomero empato un récord que permanece hasta la fecha en las ligas mayores, cuando jugando una doble jornada en contra de los Cafés de San Luis, Melo Almada anotó 9 carreras; 4 en el primero y 5 en el segundo. El récord fue impuesto en 1894 por Herman Long y hasta la fecha son ellos dos los que han logrado esta hazaña.

En 1938 Baldomero Almada jugó con los Cafés de San Luis y en su año final,1939, en las Ligas Mayores, Baldomero vistió el uniforme de los Dodgers, entonces de Brooklyn.

Su paso por las Grandes Ligas fue en muchos aspectos sobresaliente y tuvo que enfrentar el racismo y la estupidez de la población anglosajona que persiste no solo en las Ligas Mayores, sino en muchos estados y mentalidades de los estadounidenses. Sus mismos compañeros al enterarse que no era español o italiano como muchos creían por el Mel Almada y su ignorancia de los idiomas lo atacaban por su origen.

Otro de los momentos estelares en la carrera de Almada en las Ligas Mayores sucedió en el último encuentro en que Babe Ruth lanzó como pitcher de los Yankees de Nueva York. Esa tarde del 1º de octubre de 1933 en Yankee Stadium y a pesar de la victoria del Bambino, Almada le conectó tres imparables.

Incluso en la página de la Sociedad del Beisbol Estadounidense de Investigación dedicada al jardinero central, se hace creer, con una ignorancia que ofende, que los antepasados de Baldomero eran españoles y no mexicanos, como más del 90% de los mexicanos y se olvida el articulista de mencionar que California fue hasta mediados del siglo XIX territorio de México. (1)

Tras su retiro de las Grandes Ligas, Baldomero regresó a California y en 1940 jugó con los Solons de Sacramento, una temporada para al año siguiente regresar a México y jugar con los Algodoneros de Unión Laguna, además de funcionar como entrenador de la novena.

En la década de los años cincuenta Baldomero fungió como entrenador a lo largo de distintas temporadas de los Mayos de Navojoa en la Liga Mexicana del Pacífico.

En 1971, Baldomero Melo Almada fue elegido miembro del Salón de la Fama del Beisbol Mexicano que se encuentra en Monterrey, Nuevo León.

Baldomero Almada murió el 13 de agosto de 1988 en Caborca, Sonora. Su hijo Eduardo B. Almada Terminel publicó y escribió Melo Almada el 1er mexicano en Grandes Ligas.

Baldomero fue el primero de más de 110 jugadores mexicanos que han participado en el foro más importante del beisbol profesional.

 

 

(1)    https://sabr.org/bioproj/person/Mel-Almada/

 

publicado en charlacualqueira.wordpress.com el 18 de enero de 2023

Imagen: septimaentrada.com