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lunes, 6 de febrero de 2023

Horacio Piña el primer mexicano en ganar una serie mundial.

 


Dato curioso el primer mexicano en ser parte de un equipo ganador de la Serie Mundial, no brilló en ninguno de los juegos del campeonato, ni fue ídolo de su equipo.

Armando Enríquez Vázquez

Nadie puede dudar de la popularidad, el carisma y la importancia de algunos pitchers mexicanos en las Grandes Ligas; Fernando Valenzuela, Julio Urías, Aurelio Rodríguez o Aurelio López, sin embargo el primer mexicano en ser parte de una franquicia ganadora de la Serie Mundial no brilló en el beisbol estadounidense de la manera que lo hizo en las Liga Mexicana de Beisbol y la Liga Mexicana del Pacífico.

Horacio Piña apodado El Ejote, nació en Matamoros, Coahuila el 12 de marzo de 1945. Jugó en equipos de Coahuila y después en 1967 en la Liga Mexicana de Beisbol con los Pericos de Puebla.

En 1968 el coahuilense fue contratado por los Indios de Cleveland, equipo que en el jugó dos temporadas.

En 1970 fue cambiado a los Senadores de Washington que en 1972 se convirtieron en los Rangers de Texas y en 1973 la franquicia texana cambió a Piña, quien llegó a los Atléticos de Oakland y logró lo que lo distingue entre los mexicanos que han jugado en las Grandes Ligas.   

Esa temporada los Atléticos de Oakland, que eran los campeones defensores de las Grandes Ligas, en 1972 los de Oakland habían ganado el campeonato a los Rojos de Cincinnati, regresaron al Clásico de Otoño.

En 1973 los Atléticos vencieron a los Orioles de Baltimore en la serie por el campeonato de la Liga Americana y enfrentaron a los Mets de Nueva York en la Serie Mundial. En siete juegos los de Oakland vencieron a los neoyorquinos, Horacio Piña vio acción en el segundo juego de la Serie Mundial. En el sexto inning enfrento a tres bateadores y fue relevado de manera casi inmediata del montículo. Ese día los Atléticos perdieron por marcador de 10 a 7.

Horacio volvió a lanzar la bola en el cuarto juego de la serie, lo hizo a lo largo de 3 entradas, los Atléticos perdieron ese día también por marcador de 6 a 1.

Con esas dos grises participaciones a lo largo de siete juegos aquella Serie Mundial que los Atléticos ganaron en siete juegos obteniendo el bicampeonato, significaron que Horacio Piña se convirtiera en el primer mexicano en ganar una serie mundial.

Cabe mencionar que la siguiente temporada, en la que los Atléticos lograron su tercer campeonato al hilo, Piña ya no formó parte del equipo y fue transferido a los Cubs de Chicago y a media temporada de 1974 pasó a ser parte de los Ángeles de California. En 1975, 1976 y 1977 no participó en juegos de las Grandes Ligas.

Su última temporada en el máximo circuito del beisbol fue en 1978, año en que jugó con Phillies de Filadelfia pero sólo pichó dos juegos.

El Ejote se mantuvo jugando durante 12 inviernos en el circuito de la Liga del Pacífico pichando para los Tomateros de Culiacán, ganó 3 campeonatos con la franquicia sinaloense y su número, el 33, fue retirado de los jerseys de los Tomateros.

A su regreso a México Horacio Piña jugó también en la Liga Mexicana de Beisbol con los Rieleros de Aguascalientes y el 12 de junio de 1978 Lanzó un histórico juego perfecto sin hit, ni carrera en contra de los Diablos Rojos de México, esa noche los Rieleros ganaron 3-0.

En 1988 fue seleccionado para formar parte del salón de la fama del beisbol mexicano.

publicado el 6 de febrero en charlacualqueira.worpress.com

imagen: albat.com

miércoles, 18 de enero de 2023

Baldomero Melo Almada. El primer mexicano en las grandes ligas.

 


Existen más mexicanos exitosos en las grandes ligas del beisbol que futbolistas nacionales arrastrando la cobija por el mundo y este fue el primero de estos brillantes peloteros.

Armando Enríquez Vázquez

Este sexenio se intentó imponer al beisbol como el deporte nacional como si tal cosa fuera una novedad. Lo que el presidente, ignorante en tantos temas, desconoce es que el beisbol no solo fue uno de los deportes nacionales desde finales del siglo XIX y que en muchas regiones del país lo sigue siendo, más allá de la ignorancia del primer mandatario, el beisbol no ha tenido el presupuesto necesario para ser promovido y competir con las televisoras y el mediocre deporte que no puede llegar a un quinto partido en un mundial de la categoría.

Peloteros mexicanos han sido ídolos de la afición mexicana a lo largo de los siglos XX y XXI a todos los niveles. ¿Quién no recuerda a Fernando Valenzuela? Uno de los más importantes ejemplos de esta presencia mexicana en el beisbol estadounidense de la mayor categoría. Aurelio Rodríguez, Beto Ávila o Jorge Orta entre otros.

Muchos años antes y también muchos beisbolistas antes del Toro de Chohuaquila llegó el primer jugador mexicano a la Liga Mayor de Beisbol en Estados Unidos. Se trató de Baldomero Melo Almada.

Baldomero nació el 7 de febrero de 1913 en Huatabampo, Sonora. Su familia emigró a Estados Unidos y Baldomero a quien los norteamericanos llamaban Mel estudió en Estados Unidos, en Los Ángeles, California, por lo que su inglés era perfecto.

Baldomero fue un buen atleta y destacó en sus años de preparatoria en varias disciplinas, pero fue bajo el ejemplo de su hermano mayor que Baldomero abrazó el beisbol. Debutó en 1931 con los legendarios Zapateros del Paso-México. Jugó en la Liga del Pacífico con los Indios de Seattle en 1932, hasta donde llegó un scout de los Medias Rojas de Boston a finales de la temporada 1n 1933, dada la fama del novato mexicano. Los Media Rojas contrataron a Baldomero y el 8 de septiembre de 1933 Baldomero debutó en Fenway Park en un doble juego en contra de los Tigres de Detroit, aunque los Medias Rojas perdieron ambos encuentros, Baldomero Almada llamó poderosamente y para bien la atención de la prensa de Boston. Unos días después el 24 de septiembre jugando contra los Yanquis de Nueva York en otra derrota los Media Rojas hubo tres batazos de home run: Babe Ruth, Lou Gehrig y Baldomero Almada.

En su primer año Melo bateó para .341, Mel portó la casaca de los Medias Rojas por 5 temporadas antes de ser transferido a los Senadores de Washington, donde el 25 de julio de 1937 Baldomero empato un récord que permanece hasta la fecha en las ligas mayores, cuando jugando una doble jornada en contra de los Cafés de San Luis, Melo Almada anotó 9 carreras; 4 en el primero y 5 en el segundo. El récord fue impuesto en 1894 por Herman Long y hasta la fecha son ellos dos los que han logrado esta hazaña.

En 1938 Baldomero Almada jugó con los Cafés de San Luis y en su año final,1939, en las Ligas Mayores, Baldomero vistió el uniforme de los Dodgers, entonces de Brooklyn.

Su paso por las Grandes Ligas fue en muchos aspectos sobresaliente y tuvo que enfrentar el racismo y la estupidez de la población anglosajona que persiste no solo en las Ligas Mayores, sino en muchos estados y mentalidades de los estadounidenses. Sus mismos compañeros al enterarse que no era español o italiano como muchos creían por el Mel Almada y su ignorancia de los idiomas lo atacaban por su origen.

Otro de los momentos estelares en la carrera de Almada en las Ligas Mayores sucedió en el último encuentro en que Babe Ruth lanzó como pitcher de los Yankees de Nueva York. Esa tarde del 1º de octubre de 1933 en Yankee Stadium y a pesar de la victoria del Bambino, Almada le conectó tres imparables.

Incluso en la página de la Sociedad del Beisbol Estadounidense de Investigación dedicada al jardinero central, se hace creer, con una ignorancia que ofende, que los antepasados de Baldomero eran españoles y no mexicanos, como más del 90% de los mexicanos y se olvida el articulista de mencionar que California fue hasta mediados del siglo XIX territorio de México. (1)

Tras su retiro de las Grandes Ligas, Baldomero regresó a California y en 1940 jugó con los Solons de Sacramento, una temporada para al año siguiente regresar a México y jugar con los Algodoneros de Unión Laguna, además de funcionar como entrenador de la novena.

En la década de los años cincuenta Baldomero fungió como entrenador a lo largo de distintas temporadas de los Mayos de Navojoa en la Liga Mexicana del Pacífico.

En 1971, Baldomero Melo Almada fue elegido miembro del Salón de la Fama del Beisbol Mexicano que se encuentra en Monterrey, Nuevo León.

Baldomero Almada murió el 13 de agosto de 1988 en Caborca, Sonora. Su hijo Eduardo B. Almada Terminel publicó y escribió Melo Almada el 1er mexicano en Grandes Ligas.

Baldomero fue el primero de más de 110 jugadores mexicanos que han participado en el foro más importante del beisbol profesional.

 

 

(1)    https://sabr.org/bioproj/person/Mel-Almada/

 

publicado en charlacualqueira.wordpress.com el 18 de enero de 2023

Imagen: septimaentrada.com

 


miércoles, 3 de febrero de 2021

La Afición y el periodista detrás de ella.

 


La historia del primer diario deportivo en el mundo va de la mano de la historia de uno de los primeros periodistas deportivos en nuestro país y gran promotor del box y el beisbol.

Armando Enríquez Vázquez

Tal vez el nombre de Alejandro Aguilar Reyes no te sea familiar, tal vez, si no eres aficionado al beisbol, tampoco lo sea su seudónimo Fray Nano. Alejandro Aguilar Reyes fue uno de los primeros periodistas deportivos en nuestro país y fundador del diario La Afición. Su importancia y relevancia en el medio se extendió a lo largo de más de treinta años y su legado no sólo es un diario, sino la Liga Mexicana de Beisbol, La Comisión Nacional de Box y el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano.

Aguilar Reyes nació el 3 de mayo de 1902 en la Ciudad de México, onceavo hijo de una familia de catorce, Su padre Juan Aguilar era dueño de una imprenta, Alejandro comenzó a temprana edad a laborar en el negocio familiar y a los diecisiete años descubrió su pasión; escribir sobre el deporte que era algo que le apasionaba, cuando la información deportiva no tenía mayor importancia en los medios nacionales, Alejandro Aguilar Reyes consiguió en 1919 un trabajo en El Universal para publicar notas deportivas. Siempre con el espacio limitado Fray Nano sentía que todos los días se quedaban historias por contar, sus encuentros con el jefe de redacción eran constantes, alguna vez el jefe de redacción lo encaró: ¡Si quieres más espacio haz tu periódico!

La pasión por lo deportes lo llevó a estudiar la forma en que estaba estructurada y reglamentada la liga de beisbol profesional de Estados Unidos, para lo que viajó al país vecino y regresó con la idea de fundar y reglamentar una liga de beisbol profesional en México. En 1925 junto con Ernesto Carmona fundó a Liga Mexicana de Beisbol, la liga deportiva más antigua en nuestro país.

En 1930, pidió ayuda a su padre Juan Aguilar más el dinero que consiguió al empeñar dos relojes y comenzó a publicar el diario deportivo que tenía en mente y al que llamó La Afición. el primer número se publicó el 25 de diciembre de ese año. En la columna de la presentación del nuevo periódico Fray Nano escribió a sus lectores, entre muchas otras ideas:

Al salir un periódico no acostumbra hacer un saludo, una síntesis de lo que se piensa hacer… ¿Qué por qué hacemos “LA AFICION”? muy sencillo. Queremos desarrollar una labor como nos de la gana, sin que nos pongan trabas, sin temor a que al amo le parezca malo el acto más desinteresado que tengamos… Todo aquel que escribe de un espectáculo, por razón natural le está haciendo réclame. Todo aquel que escribe de un artista, de un hombre que vive del público, le está haciendo réclame y no hay remedio. O hace uno réclame, o se quita uno de escribir de estas cosas… Los cronistas deportivos de Estados Unidos tienen un lema que siguen a pie juntillas: “Sí no puedes ayudar, mejor no escribas” Sí, la labor de un cronista deportivo y más aún aquí que están en embrión los deportes, tiene que ser de ayuda… (1)

Estas últimas palabras estaban presentes en la redacción de La Afición a lo largo de los años en un letrero dirigido a los periodistas y que decía: Sí lo que escribió no es en beneficio del deporte, tírelo al cesto. (2)

Junto con Fray Nano estaban; Carlos Quiroz Monosabio el principal cronista taurino de ese momento y el español Mario Fernández Don Facundo que cubría el futbol. La Afición inició como un semanario el 25 de diciembre de 1930 y a pesar de la fecha fue un éxito. Al año cambió su periodicidad a dos veces por semana; lunes y jueves. En 1932 su publicación fue tres días a la semana; lunes, jueves y sábado. El 6 de noviembre de 1933 La Afición comenzó a publicarse todos los días, así se convirtió en el primer periódico deportivo de publicación diaria en el mundo.

La Afición ha sido cuna de grandes periodistas y fotoperiodistas deportivos mexicanos, como Jaime Adalberto Arroyo Cuesta uno principales fotógrafos de futbol en México, algunos de sus descendientes han mantenido el oficio de fotógrafo deportivo en lo que algunos llaman una dinastía. Sonny Alarcón, Ángel Fernández, José Ramón Fernández, son una mínima muestra de los talentosos especialistas que pasaron y han pasado por las páginas de La Afición.   

Fray Nano fue el director de La Afición hasta el día de su muerte en 1961.

En la primera década del siglo XXI La Afición abandonó esa independencia raíz de su fundación y pasó a ser parte de una alianza con el grupo regiomontano Multimedios para ser el suplemento deportivo del diario Milenio. Cómo parte del grupo cuenta con su programa de televisión y su sitio de Internet.

 

publicado en thepoint.com.mx el 25 de enero de 2021

imagen: grupo milenio

 

(1)      https://www.milenio.com/deportes/la-aficion-90/primera-portada-de-la-aficion-del-25-de-diciembre-de-1930

(2)      https://www.pitlane.mx/editorial/mi-personaje-inolvidable-3/

miércoles, 1 de enero de 2020

Lizzie Arlington, la primera pitcher profesional.




El beisbol en sus inicios fue más incluyente que en el siglo XX. Lizzie Arlington fue la primera mujer en ser contratada por una liga masculina.

Armando Enríquez Vázquez.

En el campo de los deportes profesionales el predominio en la promoción y cobertura de los atletas y deportes masculinos, no sólo es obvio, es una vergüenza. Tristemente durante casi todo el siglo XX el deporte profesional fue uno de los terrenos en los que el machismo y discriminación de género florecieron. Bajo el pretexto de poseer mayor fuerza y resistencia en comparación con el arquetipo social que se hizo de la mujer; el prejuicio y la discriminación fueron parte de la política oficial en la mayoría de las disciplinas deportivas hacía las mujeres que mostraban cierta calidad y sobre todo en los deportes de equipo que ganaban la taquilla y atención de los grandes públicos.
Quienes creen que deportes como el futbol soccer o el beisbol fueron practicados desde un principio por hombres están equivocados. El siguiente es un claro ejemplo.
El 5 de julio de 1898 durante el inning final de un juego de la Liga Menor del Atlántico que se había fundado en 1896, Lizzie Arlington, de 21 años, se subió a la lomita del pitcher y lanzó un inning sin anotaciones, con el que se mantuvo el triunfo para el equipo de los Carboneros de Reading, que jugaban en contra de los Cacahuates de Allentown. Estos eran equipos profesionales de una liga de hombres y Lizzie rompió el techo de cristal no sólo con su actuación, si no por el hecho de haber firmado un contrato para convertirse en pitcher de los Carboneros.
Quién descubrió a Lizzie fue uno de los hombres más importantes en la historia del beisbol en Estados Unidos. En esos días era el presidente de la mencionada Liga del Atlántico; Ed Grant Barrow, quien con el tiempo fungió como gerente de los Medias Rojas de Boston donde cambió a Babe Ruth de posición con la finalidad de que el jugador tuviera más oportunidades al bat. Fue contratado por los Yanquis de Nueva York en 1921 y los siguientes tres años el equipo neoyorquino fue campeón del beisbol. Barrow descubrió a Lizzie jugar en las ligas femeniles y consideró, como lo anunció el día del juego, que Lizzie tenía la potencia y la consistencia que le permitía enfrentar a cualquier bateador sin importar el genero del mismo y podía participar en cualquier liga profesional.
Desafortunadamente los asistentes al juego y los mismos jugadores no fueron tan entusiastas como Barrow y ese inning fue el único que Arlington lanzó en una liga masculina. Para ellos Lizzie sólo fue un espectáculo para cerrar un juego de beisbol; por un lado, estaba la interrogante de cómo sería el uniforme que portaría la joven quien vistió medias negras y un uniforme gris como el del resto de los Carboneros, pero con falda hasta la rodilla en lugar de pantalones. La prensa local no trato tan mal a Arlington, The Reading Eagle publicó: Para ser una mujer, es extraordinaria y otro diario llamado The Hartford Courant incluyo en sus páginas el siguiente texto: Se dice que juega beisbol como cualquier hombre, que sabe de beisbol como cualquier hombre y de no ser por sus bombachas sería confundida con cualquiera de sus compañeros de equipo. Carece de las características de las demás jugadoras de beisbol.    
Arlington continuó jugando en las ligas femeniles de beisbol en el centro de Estados Unidos, sobre todo de manera profesional con un equipo femenil de Boston llamado Bloomers, eventualmente estas ligas se veían limitadas en el número de jugadoras y jóvenes aspirantes a las ligas menores o veteranos en decadencia jugaban con las mujeres. El verdadero nombre de Lizzie Arlington era Elizabeth Stroud, Stride de acuerdo con algunas fuentes, y nació el 1º de enero de 1877 en la zona minera de Pensilvania, como cualquier niño, Elizabeth aprendió a jugar beisbol gracias a su padre y lo jugaba con él y sus hermanos. Cuando tenía 13 años fue descubierta por un hombre que la llevó a jugar en las ligas femeniles. Unos años después fue Barrow el que quedó sorprendido por la calidad de juego de la joven.
Otras mujeres han sido parte importante de la historia y el desarrollo del deporte en Estados Unidos, de hecho, un grupo de historiadores sostienen que fueron las lecheras inglesas, las que hicieron popular el deporte que los americanos importaron a su país a finales del siglo XVIII y hoy llaman su deporte nacional.
Lizzie murió en 1919 y durante años su historia y su hazaña fueron olvidadas hasta que el historiador del beisbol de nombre Al Kermisch, descubrió su historia y la contó.



imagen: archivedinnings.com

jueves, 27 de junio de 2019

Homerun; Louisville Slugger tan estadounidense como el beisbol.




En el mundo de las marcas deportivas, Louisville Slugger impacta de manera importante en el beisbol desde hace 135 años.

Armando Enríquez Vázquez

Entre los diez bateadores más productivos de esta temporada en el MLB, la famosa Liga Mayor de Beisbol profesional en Estados Unidos, los dos primeros lugares de la lista están ocupados por Cody Bellinger de los Dodgers de Los Ángeles y Christian Yelich de los Cerveceros de Milwaukee entre las cosas que tienen en común estos dos atletas se encuentra una muy clara, la marca del bat que utilizan: Louisville Slugger. Esta es la misma marca que han utilizados jugadores de la talla de Lou Gehrig, Babe Ruth, Ty Cobb, Roberto Clemente, Hank Aaron, Karl Yastrzemski y Derek Jeter entre muchos otros. En 135 años, desde que Bud Hillerich se sentó a diseñar el primer bat de la empresa Louisville Slugger ha vendido más de 100 millones de bats.
Louisville Slugger nació en 1884 cuando John Andrew “Bud” Hillerich creó un bat para Pete Browning, la estrella del beisbol del momento del equipo local; los Eclipse de Louisville, un equipo de lo que en el futuro serían las Ligas Mayores. Bud Hillerich era hijo de un migrante, quien después de llegar de Alemania decidió establecerse en Louisville y poner una pequeña carpintería que hacía de todo, desde batidoras para mantequilla, hasta paneles para los barcos de vapor. Bud nació el 15 de octubre de 1866.
Bud que tenía 17 años al momento de construir el bat de Browning, era aficionado al juego y el mismo lo practicaba, por esta misma razón en más de una ocasión y utilizando los conocimientos adquiridos en la carpintería de su padre, había ya construido para él algunos bats, así que aquella tarde que vio a la estrella del equipo local romper su bat le ofreció hacerle uno totalmente a su gusto, sin imaginar que estaba creando una marca que sería icónica para el beisbol. Browning, por su parte, era un excéntrico que creía que viendo directamente al sol mejoraba su vista, o que únicamente atrapaba flies parado en un solo pie, cuando conectó tres hits, en tres oportunidades al bat consecutivas, la tarde en que estrenó el bat hecho para él por Hillerich. Browning ordenó a Bud más bats y comenzó a alabar al carpintero y al trabajo que hacía.



Pronto los compañeros de Browning estaban a la puerta de la carpintería pidiendo bats. Algo a lo que fue renuente el padre de Bud, que prefería que el negocio se mantuviera en las líneas más tradicionales, sin embargo, en 1894 Bud registró la marca Louisville Slugger y siguió, de manera paralela al negocio de la carpintería, haciendo bats personalizados para los jugadores, los bats de Bud se distinguían por un óvalo con la marca; Louisville Slugger y el nombre del fabricante así como la ciudad de origen, que el joven agregó en el cuerpo del bat. El fundamento de este logo permaneció a lo largo de la historia de la marca mientras fue propiedad de la familia Hillerich, sufriendo pequeños cambios a lo largo del siglo pasado que poco alteraron el diseño original. El último gran cambio se dio en 2013, cuando se mantuvo el óvalo y el nombre de la marca al centro del mismo, se cambió en la tipografía con excepción de las dos “g” y en la parte superior del óvalo se incorporó un diamante de beisbol con las letras LS al centro. El óvalo estaba conformado por dos medias elipses muy dinámicas lo que le daba mayor movimiento al logo. Hoy sólo queda el diamante estilizado con las letras LS en el interior identifican a la marca.
En 1897 a J.F. Hillerich, padre de Bud, no le quedó más que reconocer el acierto de su hijo y cambio el nombre de la empresa por el de H.J. Hillerich & Son. En 1902 Bud Hillerich consiguió una patente para un proceso que ayudaba a endurecer la madera del bat, lo que ayudaba a la bola a ganar distancia y a la vez hacía más difícil que el bat se rompiera o se astillara. Dos años después recibió una nueva patente para un nuevo proceso.
En 1905 Louisville Slugger le pagó a la estrella de beisbol Honus Wagner para poder utilizar su nombre en el bat, este fue el primer caso de un jugador respaldando a una marca deportiva, al permitir utilizar su nombre en el producto. Después en 1908 la marca firmó a la gran leyenda del Beisbol Ty Cobb.
En 1910 un incendio parcial en la fábrica acabó con buena parte del establecimiento. 1911 marcó la llegada de un nuevo personaje a la empresa Frank Bradsby, quien había trabajado como vendedor de una empresa de herramientas, Bradsby se encargó de la mercadotecnia, la publicidad, las ventas y las estrategias de la marca lo que permitió a Bud poder dedicarse de tiempo completo a la creación de los mejores bats y asatisfacer las necesidades particulares de cada uno de los beisbolistas profesionales que eran clientes de la marca. La relación funcionó de manera extraordinaria y para 1916 la marca volvió a cambiar de nombre esta vez por el Hillerich & Bradsby, mucho tiempo hasta su desaparición fue conocida como H&B. Bud Hillerich murió el 28 de noviembre de 1946. Lo sustituyó su hijo Ward que murió tres años después que su padre, la dirección fue tomada entonces por su hermano John Andrew Hillerich Jr. que la ejerció hasta su muerte en 1969.



En 1919 la primera campaña de publicidad de los bats se lanzó al publicó dirigiéndose a los jóvenes aficionados al deporte, creando un mercado para amateurs y para 1923, Louisville Slugger producía un millón de bats anualmente. Durante las dos guerras mundiales la empresa se dedicó a fabricar diferentes implementos como macanas, orugas para los tanques, entre otros, pero también mantuvo la producción de bats para beisbol y softbol, parte de los cuales estaban destinados a las fuerzas armadas.
En 1937 la empresa sufrió una nueva tragedia y una elevación en los niveles del río Ohio amenazó con acabar con la producción, Bradsby trabajó de manera sobrehumana durante las semanas de la inundación para mantener el producto a salvo. Bradsbury murió ese mismo año y aunque no tenía ningún descendiente la familia Hillerich mantuvo el apellido de su socio y amigo en el nombre de la empresa hasta su desaparición.
La década de 1970 trajo la mayor evolución en la industria de los implementos deportivos del beisbol al llegar los bats de aluminio, Louisville Slugger se adaptó a los cambios y comenzó a producir bats de aluminio para profesionales y amateurs. Por esos años y a lo largo de veinte años hasta 1996 la empresa mudó la gran parte de su producción a Indiana, pero en 1996 regresó a Louisville y estableció sus oficinas centrales a unas cuadras donde originalmente se encontraba la carpinteria de J.F. Hillerich.
En 2015 Wilson compró Louisville Slugger y es quien actualmente controla la marca que ha diversificado sus productos a guantes para bateadores, cascos para beisbolistas, caretas y petos para cátcher, bats de madera, de aluminio y compuestos.


publicado en thepoint.com.mx el 17 de junio de 2019
imagenes: Louisvilleslugger.com

lunes, 25 de marzo de 2019

El abucheo.




Morena inició el año con una táctica política; abuchear a la oposición en los actos donde aparecía con el presidente. La estrategia se volteó y López Obrador no supo estar a la altura.

Armando Enríquez Vázquez

Una de las prácticas más deleznable y retrogradas de Morena desde su arribo al poder ha sido la implementación de abucheos y rechiflas a los gobernadores de oposición cuando aparecen al lado del presidente López Obrador quien al principio pareció festejar este protocolo ideado desde las altas esferas del partido oficial. En cuanto se dio a conocer a la opinión pública un documento con la política impuesta desde la cúpula del partido, Andrés Manuel intento tomar distancia hablando del respeto y queriendo regañar a sus huestes que aún así continuaron en el abucheo de los miembros de la oposición. Hasta que un par de gobernadores José Ignacio Peralta de Colima y Enrique Alfaro de Jalisco pararon en seco el espectáculo morenista llevando ellos a sus propios seguidores para abuchear al presidente y darle al tabasqueño una sopa de su propio chocolate, algo que no agradó para nada al poco tolerante mandatario.
Los siguientes días durante sus conferencias mañaneras el presidente manifestó con ese tono arrogante y despectivo que tiene para referirse a quienes no aplauden sus ideas y sus puntadas que había que respetar a los neoliberales, a los conservadores y que estos deberían aprender de la izquierda la creación de ideólogos al interior de sus filas para crear una oposición inteligente, poniendo como ejemplo al fundador del PAN Manuel Gómez Morín.
Ahora al inaugurar el nuevo estadio de los Diablos Rojos de México, apareciendo en un acto publico que la dirigente del partido que Andrés Manuel fundó no tuvo la capacidad de controlar con sus acarreados y sus amenazas basadas en un protocolo de como atacar a la oposición el presidente recibió una silbatina y un abucheo generalizado imposible de ignorar. Unos minutos antes el empresario mexicano y dueño del equipo local de la Ciudad de México dio unas palabras a la muchedumbre que atenta y en silencio lo escuchó. Todo esto hizo que el presidente regresando al discurso de odio que tan bien sabe manejar desde hace más de dieciocho años acusara del abucheo al público fifí que va al beisbol.
Por primera vez en casi cuatro meses de presidencia, López Obrador enfrentó una situación fuera de la zona controlada de su confort. López Obrador enfrentó a esa parte de los mexicanos que también votaron por él en su mayoría, pero que desde su llegada al poder ha perdido su trabajo y algunas prestaciones como los servicios de guarderías, si no es que también trabajaban en ellas. O son parte de esa burocracia que ha sido despedida por el plan de austeridad del presidente que no se aplica a sus amigos, ni colaboradores externos.
Son también parte de esa gran mayoría de mexicanos que esperaba que al llegar un cambio radical en el planteamiento político no se volviera a las no licitaciones, a las platicas en lo oscurito con el representante de Donald Trump al más puro estilo Enrique Peña Nieto.
En cuatro meses muchos votantes por el presidente han visto su esperanza disminuida por el actuar presidencial; opaco y poco izquierdista. Algo que a mí que sigo la conferencia diaria del mandatario no deja de sorprenderme es el “bienestar” oficial logrado por decreto desde hace cuatro meses. El país va bien, muy bien y los periodistas ahí reunidos; apocados y pusilánimes no hacen preguntas de calidad y contenido.
En diferentes medios se habla ya de como las mañaneras están también amañadas con medios “maiceados” e intrascendentes en sus preguntas a los que la gente de presidencia da la palabra. Por lo que, él que gusta sonar como papá regañón y poco empático. debería explicarnos ¿Cuál es la ideología a la que él pertenece?, parece ser seguidor fiel del Echeverríismo con tintes López Portillistas ¿Quiénes son los ideólogos que ha formado con su doctrina populista, demagógica y clientelar? ¿Y cómo se atreve a hablar de izquierda, democracia o liberalismo si el representa a la derecha priísta y todo aquello contra lo que supuestamente luchó en los últimos años?