jueves, 10 de agosto de 2017

Elisa Acuña y Rosseti periodista, anarquista, educadora olvidada.





Otra de las mujeres a las que la Revolución no les hizo justicia es sin Elisa Acuña, una ideóloga y educadora y periodista que hablo de libertad, socialismo e igualdad.

Armando Enríquez Vázquez

Real del Monte o Mineral del Monte un pueblo enclavado en las montañas cercanas a Pachuca, capital del estado de Hidalgo, fue desde su origen en tiempos de la Colonia un pueblo minero. En ese poblado que vivió desde su fundación de las vetas de plata de la región, nació en 1887 Elisa Acuña y Rosseti. Como en el caso de Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, a quien conocería años después, Elisa Acuña tuvo contacto con la situación de injusticia social y económica que vivían los mineros en México.
Se desconoce la fecha exacta de su nacimiento, como muchas cosas acerca de su vida. Algunos fechan el nacimiento el 8 de octubre. A los trece años se graduó como maestra. Es por esos días también cuando se afilia al Club Liberal Ponciano Arriaga, fundado por Camilo Arriaga, descendiente del diputado constituyente de 1857. Este club tenía como propósito discutir y promover las ideas socialistas y anarquistas tan en boga en Europa.
También se dirigió a la Ciudad de México y se presentó en la redacción de El Hijo del Ahuizote, el periódico que dirigían los hermanos Flores Magón. Marcela del Río Reyes en su texto, Soldaderas con fusil, pluma o bandera de huelga, Generalas olvidadas de la Revolución Mexicana, cita a Enrique Flores Magón quien narra cómo Elisa entró en la redacción del periódico. “…para identificarse como liberal y ofrecer su colaboración por las libertades del pueblo mexicano…” “…recién salida de las aulas, entusiasta y patriota, escritora de combate y de poesía exquisita…”
En 1903, Elisa Acuña, formó parte de la mesa directiva del Primer Congreso Internacional de Clubes. Fue encarcelada en la cárcel de Belén donde conoció a Juana Belén Gutiérrez de Mendoza y Dolores Jiménez y Muro. A la salida de la prisión junto con Juana Belén comenzaron a editar un periódico llamado Fiat Lux, meses después las dos y los hermanos Flores Magón, entre otros, se decidieron exiliarse en San Antonio, Texas desde donde continuaron con su lucha y publicaciones en contra del régimen de Porfirio Díaz. Junto con Gutiérrez de Mendoza retomó la publicación de Vesper, fundada por Juana Belén Gutiérrez en 1891.
Elisa se separó del magonismo por discusiones y discrepancias con Enrique y Ricardo. En su trabajo sobre periodistas antes y durante la revolución Ana Lau Jaiven, anota que estas discusiones se tornaron de naturaleza tan personal que Eliza Acuña y Juana Belén fueron acusadas de lesbianas a falta de argumentos más ideológicos. En 1908 regresó a la Ciudad de México y participó en la fundación de un organismo socialista y obrero llamado Socialismo Mexicano, además de ser parte de la dirección del Partido Liberal Mexicano. Además, de fundar el grupo Las Hijas del Anáhuac.
Elisa Acuña abrazó la causa maderista y fue una de las organizadoras de la Gran Convención Nacional en la Ciudad de México en la que se apoyó la candidatura presidencial de Francisco I Madero y fundó el periódico La Guillotina.
Tras el asesinato de Madero, Elisa Acuña se unió al bando zapatista y sirvió de enlace con Carranza hasta el asesinato de Zapata. Se encargó de repartir de propaganda antihuertista en el estado de Puebla. Activa y activista continuó escribiendo artículos para diferentes periódicos entre ellos uno nuevo fundado junto con Juana Belén Gutiérrez llamado La Reforma.
Al final del período armado de la revolución la vida y actividades de Elisa Acuña se encuentran poco documentadas. A pesar de ser una de las primeras voces en pedir a Madero el sufragio femenino, de hablar por los pueblos indígenas, los machos sonorenses que capitalizaron la Revolución la fueron relegando a papeles menos protagónicos como sucedió con otras importantes y militantes mujeres que habían figurado y destacado entre las filas zapatistas, villistas, maderistas e incluso carrancistas. En 1920, Elisa Acuña comenzó a trabajar en el departamento de prensa de la Biblioteca Nacional, lo que es hoy la Hemeroteca Nacional.
Hoy gracias a la investigación de Jonatan Gamboa podemos llenar un poco más ese hueco de muchos años en la vida de la activista hidalguense y saber que en 1927 fue jefa de la Sexta Misión Cultural que se emprendió para San Luis Potosí, Zacatecas y Aguascalientes. Las Misiones Culturales fueron uno de los ejes principales de la política educativa de José Vasconcelos como secretario de Educación Pública para acabar con la ignorancia en el país.
Después de esa asignación nada se vuelve a saber de ella hasta su muerte 19 años después. Elisa Acuña murió en la Ciudad de México el 12 de noviembre de 1946.

publicado en mamaejecutiva.net el 24 de julio de 2017
imagen: juanleobard-cosasdefamilia.blogspot.mx

miércoles, 9 de agosto de 2017

¿Existen tres tipos de que…?





No cabe duda; en materia de su propaganda el gobierno federal en más de una ocasión se dispara en el pie por no hacer bien la tarea.
Armando Enríquez Vázquez.
Existen mensajes que nos hacen detener nuestras actividades para verlos o escucharlos, por lo atractivo o por lo repulsivo que resultan, hoy que el universo de la radio y la televisión se encuentra repleto de información política o relacionada con actos y obra de gobierno eso es algo que pocas veces sucede.
Pero la primera vez que escuché la propaganda del gobierno federal acerca de la reforma educativa que inicia con un coro de niños repitiendo la lección, frené en seco lo que estaba haciendo para poner atención y tratar de averiguar que era lo que el gobierno intentaba promover. Lo curioso y realmente importante, es que no sólo fue mi mente turbia y perversa la que malinterpretó el texto propagandístico, varias personas a las que he preguntado han aceptado que también entendieron algo diferente.
La pieza de propaganda comienza como ya dije con unos niños repitiendo la lección de la maestra: “Existen tres tipos de punto” dicen a coro, el problema es que nadie, ni el director del spot, ni el representante de la SEP, ni quien estaba a cargo de grabar el audio se cercioró antes poner la propaganda al aire que el punto sonara como punto y no como puto.
En el mejor de los casos una mente con humor negro puede esperar tras la oración que se explique una novedosa clasificación de la palabra o de los homosexuales, sí la propaganda turquesa, (brazo político de los maestros) es sinónimo de pésimo gusto y su saludo de ¡Eeeeeeeeeh… puto! A Trump, porque la SEP habría de cambiar el tono de la propaganda política pensé en primera instancia. Y sí para comentaristas deportivos y la federación mexicana de futbol, la palabra no es un insulto, sino una forma cordial y pachanguera que tenemos los mexicanos para convivir, que es lo que está pensando explicar el gobierno federal, pensé inmediatamente después cuando escuché por segunda vez esta pesimamente ejecutada pieza de promoción de la SEP.
Hace ya muchos años me enseñaron que en materia de publicidad y comunicación no es lo mismo “apretar teclas” que “oprimir botones”. ¿Cómo es posible, entonces que a un publicista o a un encargado de la misma de una dependencia federal se le ocurra jugar con la palabra puntos, existiendo tres millones de palabras capaces de cubrir la presentación de su idea, sin arriesgarse a que todos escuchemos algo que en principio puede parecer homofóbico para algunos, y para otros, vulgar y de mal gusto?
Lo que es peor esta propaganda es utilizada de manera indiferente en radio y televisión y mientras que la pantalla la imagen puede lograr que se minimice la atención del audio, en radio esto es imposible y denota la falta de creatividad tanto de las agencias de publicidad que trabajan para el gobierno y de los encargados de las áreas de comunicación de las dependencias que parecen no entender las diferencias de los medios o prefieren embolsarse algunos millones de pesos en lugar de gastarlos en dos ejecuciones diferentes para dos medios diferentes.
Pero como si la estulticia de los mal llamados creativos del gobierno no fuera suficiente, o tal vez porque son los mismos, los encargados de la promoción del Teletón acaban de lanzar su campaña 2017 con un spot que inicia con el siguiente texto: “Cuando Enrique se pone de pie, todo México…” que quisieron hacer una adulación al presidente o decirnos que el presidente es un hombre de capacidades diferentes al que debemos aplaudirle con la misma condescendencia que los ejecutivos, productores y conductores tratan a los niños y sus familiares durante la transmisión anual de su Teletón. Enrique es el nombre del presidente con menos aprobación en la historia, es el nombre de un hombre al que se le ha acusado de corrupto de asesino, porque los encargados de la publicidad del Teletón no fueron capaces de ver esto, y podría el niño del comercial llamarse de cualquier otra manera.
Mas que provocar empatía el comercial escuchado en radio provoca un rechazo de manera inmediato.
Me sorprende qué sí un villamelón, como yo, puede descubrir estas brutalidades, ¿cómo los tiburones de la publicidad no pueden percibirlas? Y lo peor ¿Cómo puede alguien pagar por ellas? ¿O será como en otras áreas de gobierno que esto último es irrelevante porque lo pagamos tu y yo?

publicado el 25 de julio de 2017 en the point.com.mx

martes, 8 de agosto de 2017

Muchas razones por las que ver esta serie.




Esta serie ni tan juvenil de Netflix tienen muchos niveles de lectura y no se trata de una lacrimosa serie de falsa moral.


Armando Enríquez Vázquez
Sí la aventura mexicana de Netflix no ha sido la mejor, la verdad es que la principal distribuidora y productora de contenidos de entretenimiento del mundo tiene otras series que son realmente estupendas. El pasado 31 de marzo, Netflix, estrenó los trece capítulos de su serie TH1RTEEN R3ASONS WHY (Trece motivos por los cuales), basada una novela juvenil publicada en 2007 titulada: Thirteen reasons why, sin la estilización de red social utilizada por los creadores de la serie con el uso de letras y números más al estilo de los jóvenes de esta década. La novela alcanzó el primer lugar en la lista de bestsellers del New York Times.
La serie es, sin duda, una de las más poderosas de las que se han estrenado este año. El tema principal pareciera ser el bullying, pero la realidad es que son muchos los temas y subtemas que maneja, así como los cuestionamientos que plantea la serie. La serie pareciera estar dirigida a los adolescentes por la edad de los personajes y por el ambiente preparatoriano en el que se desarrolla, sin embargo, la narrativa de la misma es lo suficientemente contundente para captar la atención de cualquiera.
Desconozco la novela, escrita por Jay Asher, pero la adaptación para la serie es de una riqueza y niveles de lectura que la vuelven una serie que no es una simple denuncia de bullying o de abusos que una sociedad como la norteamericana es adicta a leer en encabezados de portales informativos y pseudo informativos que sólo cubren la historia roja. Una de las premisas de la serie parece ser que a cada acción corresponde una reacción que afecta a los involucrados en mayor o menor grado.
En 2011 Selena Gómez compró los derechos para televisión de la novela. En un principio pensó en estelarizarla, afortunadamente alguien, tal vez la edad, la hizo entrar en razón y quedar únicamente como productora ejecutiva de la serie. Asher, escritor y creador de la novela, participó en la escritura de los guiones junto con un pool de escritores como es costumbre en las series norteamericanas.
La historia, como todas las buenas historias, parece sencilla y simple; Clay Jensen, un estudiante promedio, tirándole a personalidad intrascendente, al llegar a su casa un día encuentra una caja con siete audiocassettes en los que Hannah Baker, la joven de sus sueños, su amor platónico y no tan platónico, explica las razones por las que decidió quitarse la vida. Las cintas de audio imponen desde un principio una serie de reglas para el escucha y le advierte de la existencia de un juego extra de cintas en manos de una persona de confianza y que, de no cumplirse con las reglas dictadas por Hannah en la primera cinta, habrán de hacerse públicas.
La serie a lo largo de sus trece capítulos nos lleva por la más que dolorosa experiencia de Jensen, al escuchar el descenso al infierno de la desesperación, nacida de escándalos, rumores y de falsos testimonios sufridos por Hannah en voz de la propia Hannah, a la que no habrá de volver a ver y sin embargo Jensen quisiera consolar y al que sólo, en la medida de su propia personalidad a la que tendrá que enfrentarse intentará vengar.
Hanna, además, posee una inocencia o ingenuidad propia de aquel que no se encuentra a sí mismo en el mundo. Es esa visión de ella, su suicidio implícito en cada cinta, las acciones de los otros y las consecuencias en la vida de los otros al saberse una de las razones de Hannah para suicidarse lo que hace de esta serie algo mucho más complicado y sutil que un simple melodrama que intente satanizar el bullying.
Cada quien, unos de manera más individual como Sheri, otros buscando pertenecer a un grupo al que jamás han pertenecido, ni pertenecerán, como Tyler, otros como Alex esforzándose por entender su falta y aceptar lo definitivo de la misma, y otros de manera grupal por más disfuncional, intentarán expiar su culpa o en el peor de los casos únicamente enterrar los cadáveres lo más profundo posible, para poder continuar con la “normalidad” de sus vidas.
Todos intentan ocultar la verdad que cuenta Hannah, conspiran en contra de ella e intentan impedir y anular las acciones y reacciones de Clay. Mientras que un viejo amigo de Clay, Tony Padilla se revela como el guardián de la segunda copia de las cintas y es el encargado de que las reglas de Hannah se cumplan. La revelación de grandes delitos y pequeños actos de venganza, envidia, soledad o inmadurez agravados por la visión trágica de Hannah llevan a cometer actos más graves, egoístas, de conspiración, de encubrimiento que desembocan en una bola de nieve que conducirá a cada personaje a cambiar de manera radical su vida.
Al final de la serie queda la sensación que el bullying es muchas un concepto ambiguo y depende de una visión particular; un asunto de percepción y personalidad del afectado. El hecho de que la supuesta víctima se convierta una vez muerta en el principal acosador y buleador es algo que, a pesar de no estar planteado de esa manera, flota en el ambiente de la serie. La verdad de Hannah no es necesariamente la verdad absoluta, el mismo Clay niega que las cosas hayan sucedido de la manera en que Hannah las expone en la cinta dedicada a Clay. La hipótesis es interesante y plantea la otra realidad y la fragilidad de la verdad: Nadie es poseedor de la verdad. La verdad es un asunto de percepción, incluso los atroces actos criminales del penúltimo personaje de las cintas, tristemente son para este personaje una alteración propia de la realidad, qué, en su caso, como en el de otros personajes, no justifica ni su delito, ni su falsa visión de los hechos.
Hannah es víctima de la crueldad normal de los adolescentes, y desgraciadamente, como muchos adolescentes, es incapaz de procesar esa normalidad, lo grave, en el caso de Hannah, es que es víctima de un verdadero acto criminal, uno que también sucede entre los adolescentes del mundo y que muchas veces tanto padres como autoridades escolares intentan minimizar o ignoran. Lo irónico y lo real es que mientras los diferentes compañeros de Hannah pueden sentir culpa y miedo a diferente nivel si las cintas son publicadas, el verdadero criminal se pasea por la trama ignorando la gravedad de sus actos y cuando es confrontado simplemente tiene argumentos que sólo él cree y jamás cuestionaría. La justicia como arma social, la venganza y la justicia por propia mano son temas también que quedan de manifiesto en la serie
A pesar de cumplir con las cuotas de género, orientación sexual y raza, el casting es impecable y la dirección de escena hace de los jóvenes actores prospectos de una nueva camada de grandes actores y actrices para la industria norteamericana; Dylan Minnete (Clay Jensen), Katherine Langford (Hannah Baker), Christian Navarro (Tony Padilla), Miles Heizer (Alex Standall), Ajiona Alexus (Sheri), Alisha Boe (Jessica Davis), son algunos de los nombres de los jóvenes actores que hacen de TH1RTEEN R3ASONS WHY una de las más importantes series en Netflix en lo que va del año y aunque ya comienzan los rumores acerca de una nueva temporada y las diferentes tramas que quedaron abierta, la serie es perfecta como la serie de trece capítulos qué es.
 
publicado en roastbrief.com.mx el 10 de abril de 2017
imagen: Netflix