miércoles, 9 de agosto de 2017

¿Existen tres tipos de que…?





No cabe duda; en materia de su propaganda el gobierno federal en más de una ocasión se dispara en el pie por no hacer bien la tarea.
Armando Enríquez Vázquez.
Existen mensajes que nos hacen detener nuestras actividades para verlos o escucharlos, por lo atractivo o por lo repulsivo que resultan, hoy que el universo de la radio y la televisión se encuentra repleto de información política o relacionada con actos y obra de gobierno eso es algo que pocas veces sucede.
Pero la primera vez que escuché la propaganda del gobierno federal acerca de la reforma educativa que inicia con un coro de niños repitiendo la lección, frené en seco lo que estaba haciendo para poner atención y tratar de averiguar que era lo que el gobierno intentaba promover. Lo curioso y realmente importante, es que no sólo fue mi mente turbia y perversa la que malinterpretó el texto propagandístico, varias personas a las que he preguntado han aceptado que también entendieron algo diferente.
La pieza de propaganda comienza como ya dije con unos niños repitiendo la lección de la maestra: “Existen tres tipos de punto” dicen a coro, el problema es que nadie, ni el director del spot, ni el representante de la SEP, ni quien estaba a cargo de grabar el audio se cercioró antes poner la propaganda al aire que el punto sonara como punto y no como puto.
En el mejor de los casos una mente con humor negro puede esperar tras la oración que se explique una novedosa clasificación de la palabra o de los homosexuales, sí la propaganda turquesa, (brazo político de los maestros) es sinónimo de pésimo gusto y su saludo de ¡Eeeeeeeeeh… puto! A Trump, porque la SEP habría de cambiar el tono de la propaganda política pensé en primera instancia. Y sí para comentaristas deportivos y la federación mexicana de futbol, la palabra no es un insulto, sino una forma cordial y pachanguera que tenemos los mexicanos para convivir, que es lo que está pensando explicar el gobierno federal, pensé inmediatamente después cuando escuché por segunda vez esta pesimamente ejecutada pieza de promoción de la SEP.
Hace ya muchos años me enseñaron que en materia de publicidad y comunicación no es lo mismo “apretar teclas” que “oprimir botones”. ¿Cómo es posible, entonces que a un publicista o a un encargado de la misma de una dependencia federal se le ocurra jugar con la palabra puntos, existiendo tres millones de palabras capaces de cubrir la presentación de su idea, sin arriesgarse a que todos escuchemos algo que en principio puede parecer homofóbico para algunos, y para otros, vulgar y de mal gusto?
Lo que es peor esta propaganda es utilizada de manera indiferente en radio y televisión y mientras que la pantalla la imagen puede lograr que se minimice la atención del audio, en radio esto es imposible y denota la falta de creatividad tanto de las agencias de publicidad que trabajan para el gobierno y de los encargados de las áreas de comunicación de las dependencias que parecen no entender las diferencias de los medios o prefieren embolsarse algunos millones de pesos en lugar de gastarlos en dos ejecuciones diferentes para dos medios diferentes.
Pero como si la estulticia de los mal llamados creativos del gobierno no fuera suficiente, o tal vez porque son los mismos, los encargados de la promoción del Teletón acaban de lanzar su campaña 2017 con un spot que inicia con el siguiente texto: “Cuando Enrique se pone de pie, todo México…” que quisieron hacer una adulación al presidente o decirnos que el presidente es un hombre de capacidades diferentes al que debemos aplaudirle con la misma condescendencia que los ejecutivos, productores y conductores tratan a los niños y sus familiares durante la transmisión anual de su Teletón. Enrique es el nombre del presidente con menos aprobación en la historia, es el nombre de un hombre al que se le ha acusado de corrupto de asesino, porque los encargados de la publicidad del Teletón no fueron capaces de ver esto, y podría el niño del comercial llamarse de cualquier otra manera.
Mas que provocar empatía el comercial escuchado en radio provoca un rechazo de manera inmediato.
Me sorprende qué sí un villamelón, como yo, puede descubrir estas brutalidades, ¿cómo los tiburones de la publicidad no pueden percibirlas? Y lo peor ¿Cómo puede alguien pagar por ellas? ¿O será como en otras áreas de gobierno que esto último es irrelevante porque lo pagamos tu y yo?

publicado el 25 de julio de 2017 en the point.com.mx