martes, 8 de agosto de 2017

Muchas razones por las que ver esta serie.




Esta serie ni tan juvenil de Netflix tienen muchos niveles de lectura y no se trata de una lacrimosa serie de falsa moral.


Armando Enríquez Vázquez
Sí la aventura mexicana de Netflix no ha sido la mejor, la verdad es que la principal distribuidora y productora de contenidos de entretenimiento del mundo tiene otras series que son realmente estupendas. El pasado 31 de marzo, Netflix, estrenó los trece capítulos de su serie TH1RTEEN R3ASONS WHY (Trece motivos por los cuales), basada una novela juvenil publicada en 2007 titulada: Thirteen reasons why, sin la estilización de red social utilizada por los creadores de la serie con el uso de letras y números más al estilo de los jóvenes de esta década. La novela alcanzó el primer lugar en la lista de bestsellers del New York Times.
La serie es, sin duda, una de las más poderosas de las que se han estrenado este año. El tema principal pareciera ser el bullying, pero la realidad es que son muchos los temas y subtemas que maneja, así como los cuestionamientos que plantea la serie. La serie pareciera estar dirigida a los adolescentes por la edad de los personajes y por el ambiente preparatoriano en el que se desarrolla, sin embargo, la narrativa de la misma es lo suficientemente contundente para captar la atención de cualquiera.
Desconozco la novela, escrita por Jay Asher, pero la adaptación para la serie es de una riqueza y niveles de lectura que la vuelven una serie que no es una simple denuncia de bullying o de abusos que una sociedad como la norteamericana es adicta a leer en encabezados de portales informativos y pseudo informativos que sólo cubren la historia roja. Una de las premisas de la serie parece ser que a cada acción corresponde una reacción que afecta a los involucrados en mayor o menor grado.
En 2011 Selena Gómez compró los derechos para televisión de la novela. En un principio pensó en estelarizarla, afortunadamente alguien, tal vez la edad, la hizo entrar en razón y quedar únicamente como productora ejecutiva de la serie. Asher, escritor y creador de la novela, participó en la escritura de los guiones junto con un pool de escritores como es costumbre en las series norteamericanas.
La historia, como todas las buenas historias, parece sencilla y simple; Clay Jensen, un estudiante promedio, tirándole a personalidad intrascendente, al llegar a su casa un día encuentra una caja con siete audiocassettes en los que Hannah Baker, la joven de sus sueños, su amor platónico y no tan platónico, explica las razones por las que decidió quitarse la vida. Las cintas de audio imponen desde un principio una serie de reglas para el escucha y le advierte de la existencia de un juego extra de cintas en manos de una persona de confianza y que, de no cumplirse con las reglas dictadas por Hannah en la primera cinta, habrán de hacerse públicas.
La serie a lo largo de sus trece capítulos nos lleva por la más que dolorosa experiencia de Jensen, al escuchar el descenso al infierno de la desesperación, nacida de escándalos, rumores y de falsos testimonios sufridos por Hannah en voz de la propia Hannah, a la que no habrá de volver a ver y sin embargo Jensen quisiera consolar y al que sólo, en la medida de su propia personalidad a la que tendrá que enfrentarse intentará vengar.
Hanna, además, posee una inocencia o ingenuidad propia de aquel que no se encuentra a sí mismo en el mundo. Es esa visión de ella, su suicidio implícito en cada cinta, las acciones de los otros y las consecuencias en la vida de los otros al saberse una de las razones de Hannah para suicidarse lo que hace de esta serie algo mucho más complicado y sutil que un simple melodrama que intente satanizar el bullying.
Cada quien, unos de manera más individual como Sheri, otros buscando pertenecer a un grupo al que jamás han pertenecido, ni pertenecerán, como Tyler, otros como Alex esforzándose por entender su falta y aceptar lo definitivo de la misma, y otros de manera grupal por más disfuncional, intentarán expiar su culpa o en el peor de los casos únicamente enterrar los cadáveres lo más profundo posible, para poder continuar con la “normalidad” de sus vidas.
Todos intentan ocultar la verdad que cuenta Hannah, conspiran en contra de ella e intentan impedir y anular las acciones y reacciones de Clay. Mientras que un viejo amigo de Clay, Tony Padilla se revela como el guardián de la segunda copia de las cintas y es el encargado de que las reglas de Hannah se cumplan. La revelación de grandes delitos y pequeños actos de venganza, envidia, soledad o inmadurez agravados por la visión trágica de Hannah llevan a cometer actos más graves, egoístas, de conspiración, de encubrimiento que desembocan en una bola de nieve que conducirá a cada personaje a cambiar de manera radical su vida.
Al final de la serie queda la sensación que el bullying es muchas un concepto ambiguo y depende de una visión particular; un asunto de percepción y personalidad del afectado. El hecho de que la supuesta víctima se convierta una vez muerta en el principal acosador y buleador es algo que, a pesar de no estar planteado de esa manera, flota en el ambiente de la serie. La verdad de Hannah no es necesariamente la verdad absoluta, el mismo Clay niega que las cosas hayan sucedido de la manera en que Hannah las expone en la cinta dedicada a Clay. La hipótesis es interesante y plantea la otra realidad y la fragilidad de la verdad: Nadie es poseedor de la verdad. La verdad es un asunto de percepción, incluso los atroces actos criminales del penúltimo personaje de las cintas, tristemente son para este personaje una alteración propia de la realidad, qué, en su caso, como en el de otros personajes, no justifica ni su delito, ni su falsa visión de los hechos.
Hannah es víctima de la crueldad normal de los adolescentes, y desgraciadamente, como muchos adolescentes, es incapaz de procesar esa normalidad, lo grave, en el caso de Hannah, es que es víctima de un verdadero acto criminal, uno que también sucede entre los adolescentes del mundo y que muchas veces tanto padres como autoridades escolares intentan minimizar o ignoran. Lo irónico y lo real es que mientras los diferentes compañeros de Hannah pueden sentir culpa y miedo a diferente nivel si las cintas son publicadas, el verdadero criminal se pasea por la trama ignorando la gravedad de sus actos y cuando es confrontado simplemente tiene argumentos que sólo él cree y jamás cuestionaría. La justicia como arma social, la venganza y la justicia por propia mano son temas también que quedan de manifiesto en la serie
A pesar de cumplir con las cuotas de género, orientación sexual y raza, el casting es impecable y la dirección de escena hace de los jóvenes actores prospectos de una nueva camada de grandes actores y actrices para la industria norteamericana; Dylan Minnete (Clay Jensen), Katherine Langford (Hannah Baker), Christian Navarro (Tony Padilla), Miles Heizer (Alex Standall), Ajiona Alexus (Sheri), Alisha Boe (Jessica Davis), son algunos de los nombres de los jóvenes actores que hacen de TH1RTEEN R3ASONS WHY una de las más importantes series en Netflix en lo que va del año y aunque ya comienzan los rumores acerca de una nueva temporada y las diferentes tramas que quedaron abierta, la serie es perfecta como la serie de trece capítulos qué es.
 
publicado en roastbrief.com.mx el 10 de abril de 2017
imagen: Netflix