jueves, 5 de diciembre de 2013

Un año sin ciudadanos.




Se cumplió un año del regreso del PRI al poder, así como de la llegada del primer jefe de la cuidad, en teoría, sin partido. Un año donde lo que menos importa son los ciudadanos.

Armando Enríquez Vázquez

Yo soy de la mayoría que no votó por Enrique Peña Nieto, en las pasadas elecciones. Soy de los que cree que por lo mismo se debe instaurar la segunda vuelta en las elecciones de nuestro país. Soy de esa mayoría que no aprueba lo que se ha hecho en materia de gobierno en este año. Soy de los que cree que se necesita una segunda vuelta electoral y una reforma política mayor, si queremos algún día ver al país avanzar. Soy de los que cree que la democracia es más que imperfecta pero que en México es una utopía.
Hace un año tampoco había reformas y sin embargo, estábamos mucho mejor que hoy. Muchas veces se ha hablado y escrito de los años de Fox y Calderón como años perdidos, incluso hay quienes ven doce años perdidos en México, sin embargo en un año se ha perdido más de lo que se pudo ganar en doce. Pero desde hace un año, salvo valiosísimas excepciones, los medios en general y sobretodo la televisión ha comenzado a callar y retornar al servilismo ante el poder.
El crecimiento casi nulo de nuestro país durante el primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto y la amenaza de quienes hoy dirigen la nación en tanto a la aprobación de las reformas estructurales y el fracaso o éxito del país. Por lo que al menos tres de estas reformas se han aprobado y estamos por conocer otras dos. Pero hasta el momento los firmantes del pacto por México, encabezados por el gobierno federal, se han mostrado incapaces o tramposos a la hora de ponerlas en acción. En el caso de la de Telecomunicaciones que se encuentra casi congelada por así interesar al gobierno y sus compinches de Televisa, o es al revés. Bien sabemos de la existencias dentro de las cámaras de bancadas de Televisa o de TV Azteca, dispuestos a bloquear la reforma. La de educación tan cacareada, pero que justifica el delito como forma de protesta y la incapacidad de un gobierno para gobernar en beneficio de las mayorías. Una reforma que pretendió acabar con los privilegios de SNTE para negociar y dárselos a la CNTE. Y una reforma hacendaria que castiga el consumo en lugar de promoverlo. Lo aberrante es que se legisla al vapor el futuro de un país, que se legisla detrás de vallas, para que el pueblo no intervenga, no se escuche y quede muy claro qué todo se hace en las cámaras en “lo oscurito”.
Un país más inseguro que nunca, donde se ha trazado una delgada línea entre la guerrilla, el narco y las alianzas de estos con los gobiernos locales y federales cada vez se hace cada día más tenue. Pero los secuestros están al alza y el cerco informativo en cuanto a lo que pasa en Michoacán, Guerrero, Tamaulipas o Veracruz es mayor que lo que lo fue en los sexenios pasados.
De las cosas buenas que han sucedido este primer año de gobierno de Peña Nieto es el apoyo en el sector salud para combatir la obesidad, pero nada se ha hecho para combatir la corrupción.
Basta con leer el discurso del Presidente Peña Nieto para darnos cuenta que estamos regresando a la época en que como decía López Portillo: Cuando se es Presidente se le olvida a uno hasta como se abren las puertas, le están pintando al Presidente el país que él quiere ver. Pero las encuestas de popularidad demuestran todo lo contrario. Se ha puesto la escenografía de las reformas pero detrás aún no hay nada. Ya no se puede otorgar el beneficio de la duda al Gobierno Federal, es hora de exigir resultados, de pedir que las reformas vean no sólo el presente si no el futuro, No solo es importante hacer una explotación racional del petróleo, hay que crear las normas para las fuentes de energía del futuro, los nuevos modelos educativos y poner los candados necesarios en las telecomunicaciones para no volver a caer en poderes facticos fuera de la ley y el gobierno que tanto daño hagan a los ciudadanos, como lo ha sido Televisa desde su fundación.
Hace también un año cambió el gobierno de la Capital del país y en el caso del Gobierno del Distrito Federal la situación creo que es peor. Miguel Ángel Mancera a demostrado no solamente estar dividido por dos amores el PRD y Morena, sino además despreciar de manera indignante a la ciudadanía y a la ciudad de que Gobierna. Mancera se ha preocupado más en un año por negar obvio, como el caso de la violencia y el narcomenudeo en la Ciudad y por otro complacer a Morena, el PRD y sus intereses antes que rendir cuentas a la ciudadanía.
Tanto de manera Federal como de la Ciudad de México, como de todo el país la tendencia en el 2013 es la minimización de la ciudadanía. Los partidos políticos parecen haber olvidado su razón de existir que es representar a la ciudadanía para pasar a ser los representantes de sí mismos, de sus intereses y del sistema que han creado para eternizarse en la corrupción, la opacidad y el sistema de prebendas.
En 1910 Porfirio Díaz declaró en la famosa entrevista con el periodista James Creelman, que los mexicanos estábamos listos para votar. Parece que cien años después ningún líder de las cámaras, pero en especial los del PRI, están dispuestos a afirmar todo lo contrario. Pero la ciudadanía está ahí aunque no la quieran ver.

Publicado en blureport.com.mx el 2 de diciembre de 2013
Imagen; bbc.co.uk

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