viernes, 20 de diciembre de 2013

Eco fascismo malthuisiano y otros términos aprendidos a lo largo del año.




Clasificar, etiquetar, afianzar. La antigua idea de dividir y vencer. Pero en esta ocasión nadie gana y todos perdemos.

Armando Enríquez Vázquez

Desde su remota invención hace más de veinte años, posmodernidad me pareció un término muy pretencioso para describir la abulia general de la cultura, la sociedad y aquellos que después en sus ensaladeras new age se dedicaron a jugar a un San Pablo californiano, mezclando el Budismo, con el Hinduísmo, el Taoísmo, astrología y después con una la más irresponsable de las ignorancias han ido aderezando con sutilezas como ángeles, runas celtas, astrología maya y azteca, Kabalah y otras esoterías sacadas por debajo de la manga de un mago, remitiéndome al significado original de la palabra.
Y de pronto a mí  y a muchos el posmodernismo nos pareció sólo un pretexto para no hablar del proto arcaísmo o del postapocalítptico tardío. El Tiempo se fragmentó de tal manera que se comenzó a hablar de las generaciones X, Y, como cromosomas olvidados en algún estudio de paternidad irresponsable.
Así, conforme pasan los años surgen nuevos términos políticos-filosóficos, que no dejan de sorprenderme por su capacidad de eliminar la elemental necesidad de individualidad. Términos que etiquetan y  pretenden homologar en legión. Etiquetas hijas de lo políticamente correcto y los zombies.
Hace unos días, al viajar en el metro me encontré un cartel pegado que convocaba por parte de instancias gubernamentales del GDF a las conferencias en contra del Eco Fascismo Malthusiano. La complejidad de la etiqueta bastó para llamar mi atención y buscar el término en Google. El eco fascismo es el escozor que les provoca a los ecologistas el que no todos los seres humanos vean el mundo como ellos. Es una posición radical en la que aquellos que no creen en el cambio climático deben ser exterminados, pero también es la posición opuesta el condenar a todos aquellos que creen que el mundo se va a acabar por cuestiones ecológicas y tratan de aterrorizar a la población con asuntos como aquello de que el alimento no va a alcanzarnos a todos y que debería de existir un control natal parecido al que existe en China. Al parecer las nuevas tendencias de discriminación vienen de estos grupos que creen, juran y perjuran ser los nuevos iluminados que salvarán al mundo. El Eco Fascismo Malthusiano se refiere a estas segundas posturas y por lo tanto trata de ser identificado con la derecha, al negar que éste planeta puede otorgar la suficiencia de recursos alimentarios para todos sus habitantes e intentar reducir la población de manera radical en cientos de millones de seres humanos. Claro que los primeros también tienen mucho de ultrtaderechistas al no escatimar en alarmar sin realmente proponer y por lo tanto perpetuando el miedo como estado de ánimo general.
Resulta por más interesante un estudio de la  Universidad de Toronto en  2009, titulado Do green Products make us better people? Los Investigadores Nina Mazar y Chen Bo Zhong  condujeron la investigación en cuanto a consumo de productos verdes y la ética de los consumidores, encontrando en sus resultados que si bien las personas expuestas a un producto orgánico actúan de manera más altruista, curiosamente esas mismas personas son más propensas a hacer trampas y robar tras haber comprado un producto “verde”.
Las actitudes están a la vista de todos, baste como ejemplo la prepotencia y virulencia del discurso de ciclistas y veganos, otro término que conocí este año y que se me hace igual de fascinante que el de eco fascistas por las implicaciones y similitudes que guardan ambos conceptos, ellos están bien todos lo demás estamos equivocados y esa es la peor degradación de una sociedad que se etiqueta a sí misma como democrática.
 Anti taurinos, pro animales, Eco feministas, uno más, para el breviario 2013, término que el radical GDF se ha dedicado a resaltar en carteles en parabuses, todos estos grupos pretenden enseñarnos a vivir mejor, discriminando a las mayorías y a los convencionales, porque aquello de normales es igual de faccioso que estas etiquetas arbitrarias, a luchar en contra de oscuras fuerzas y conspiraciones que tiene como objetivo acabar con la vida como ellos creen que debería de ser y que nunca se ha experimentado. Olvidando que las verdaderas conspiraciones, al menos en nuestro país, están en todos los niveles de un gobierno que es percibido como uno de los más corruptos del mundo, basta con ver la lista de corruptos de 2013 en México que la revista Forbes acaba de publicar y ver como en su mayoría se trata de Priístas vinculados con la presidencia y contra los que no se actuará por lo menos en los siguientes cinco años.
Habrá que crear etiquetas también para definir nuestro sistema de gobierno y propongo algo así como una democracia simulada de parlamento rastrero.

Publicado en blureport.com.mx el 17 de Septiembre de 2013
Imagen www.counter-currents.com