domingo, 29 de diciembre de 2013

Ludmila Pavlichenko y las francotiradoras soviéticas de la Segunda Guerra Mundial.





En la derrota del ejército Nazi en el frente ruso, los francotiradores fueron un factor determinante, entre esta fuerza soviética había más de 2000 mujeres.

Armando Enríquez Vázquez.

Para enfrentar los sitios de las ciudades rusas y las primeras ofensivas por parte del ejército alemán durante la II Guerra Mundial, el ejército de la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas  capacitó francotiradores para acabar con el enemigo.  Dentro del cuerpo de francotiradores del ejército soviético llegaron a haber más de dos mil mujeres, entre ellas se encontraba Ludmila Pavliechenko, que nació en el pueblo de Bila Tserkva, a unos 80 Kilómetros de Kiev en Ucrania, entonces parte de la Unión Soviética, el 12 de julio de 1916. Su padre era un obrero y su madre maestra. Cuando tenía catorce años su familia se mudó a  Kiev en donde la adolescente se hizo miembro del voluntariado del ejército, la armada y la aviación soviéticas. Ahí se dedicó a la práctica de tiro mientras trabajaba como obrera en la armería de la ciudad. Pero continuó al mismo tiempo sus estudios y se inscribió en la Universidad de Kiev para convertirse en historiadora, especializándose en la historia de Bohdan Jmelnytsky, un cosaco que en el siglo XVII encabezó una rebelión en contra de la nobleza Polaco-Lituana que gobernaba en busca de la creación de un estado independiente. Los Ucranianos consideran el padre de la patria a Jmelnytsky.
Tras la invasión alemana de la Unión Soviética en 1941, Ludmila que contaba con 24 años fue una de las primeras mujeres en enlistarse en el ejército de manera voluntaria, se le dio la oportunidad de optar por convertirse en enfermera a lo que ella se negó aludiendo el haber sido una de las primeras mujeres en presentarse de manera voluntaria y tener ganas de defender a su patria por medio de las armas, cosa que pudo demostrar al poco tiempo. Fue, entonces,  asignada a la infantería y por sus talentos rápidamente paso a ser un efectivo de la 25 División de rifleros. En el frente de Odessa, Pavlichenko mató a más de 180 soldados alemanes y para 1941 contaba con 309 enemigos muertos entre ellos 36 francotiradores enemigos, por lo que fue nombrada como teniente del ejército soviético. Vale la pena decir que es la mujer francotiradora con más enemigos muertos en la historia.
Sin embargo su primer día en el frente no fue fácil y la joven ucraniana, según contó en alguna ocasión, se encontraba muerta de miedo frente al enemigo. Junto a ella un joven soldado se preparaba para disparar cuando una bala alemana acabó con su vida. La visión de su compañero muerto impulsó a Ludmila a llevar a cabo el deseo de vengar la afrenta y defender a su país, más tarde ese mismo día cobró a su primera víctima.
Con el tiempo la fama de Ludmila alcanzó a los oídos de las fuerzas alemanas que en un principio le ofrecían a través de altavoces chocolate y el trato de una oficial Nazi sí cambiaba de bando, con el tiempo las ofertas se transformaron en amenazas que juraban partirla en tantos pedazos como soldados alemanes ella había eliminado.
Ludmila fue herida en 1942 y tras un mes de recuperación pasó a ser una embajadora de la  causa soviética por lo que el gobierno de su país la envió de viaje primero a Estados Unidos, donde se entrevistó con el entonces presidente Franklin D. Roosevelt, convirtiéndose de esta forma en el primer ciudadano de la Unión Soviética en ser recibido en la Casa Blanca. Unos días después fue invitada por la esposa Roosevelt a recorrer los Estados Unidos contando a los norteamericanos su experiencia en el frente de guerra. A lo largo de esta gira Pavlichenko quedó sorprendida de la estupidez y falta de seriedad de la mayoría de los periodistas americanos y sus preguntas que incluyeron joyas como la de sí a las mujeres soviéticas se les permitía utilizar maquillaje en el campo de batalla o la aseveración que su uniforme la hacía ver gorda, o que su falda era demasiado larga en comparación con aquellas que usaban las mujeres en Estados Unidos. Ludmila respondió alguna vez a una pregunta de la revista Time: “Es muy sencillo ver que para las mujeres estadounidenses lo importante es saber si llevan prendas interiores de seda debajo del uniforme. Lo que significa el uniforme aun lo tienen que aprender.” Tras la gira en los Estados Unidos Ludmila viajó a Canadá y finalmente a Inglaterra.
A su regresó fue nombrada Mayor del Ejército y se le concedió el titulo de Héroe de la Unión Soviética, así como la estrella de oro. Entonces se dedicó a entrenar y supervisar a nuevas generaciones de francotiradores. Al finalizar la guerra regresó a Kiev y continuó con sus estudios de historiadora, profesión a la que se dedicó hasta su muerte en 1974 a la edad de 58 años. Tras la guerra el gobierno de la Unión Soviética rindió homenaje a Ludmila emitiendo dos diferentes estampillas postales con su imagen.
De las 2000 mujeres que compusieron las fuerzas de francotiradores de la Unión Soviética más de quinientas sobrevivieron a la II Guerra Mundial. Incluso, la Azerbayana Ziba Ganiyeva que nació en 1923 aún vive. En 1943, se enlistó la más joven de las francotiradoras soviéticas Claudia Kalugina que contaba con tan sólo 17 al momento de hacerlo.

publicado en thepinkpoint.com.mx el 27 de diciembre de 2013
imagen: todayifounit.com