viernes, 11 de julio de 2014

Mariana Rodríguez del Toro de Lazarín, una insurgente parcialmente olvidada.





En abril de 1811 en las calles de la Ciudad de México se gestó una conspiración para acabar con el gobierno virreinal. Una de las cabezas fue una valerosa mujer.
Armando Enríquez Vázquez.

Los historiadores de nuestro país a lo largo de la vida de la nación han sido ante todo misóginos. Amantes de las mujeres monjas, sumisas y encerradas, por ello las han hecho pasar desapercibidas en la medida de lo posible a muchas mexicanas que con gran valentía y una gran inteligencia han destacado en diferentes ámbitos del quehacer nacional. Claro en ocasiones ni los historiadores mismos pueden contra la fama o la importancia del quehacer de las mujeres mexicanas.
Cuando hablamos de las mujeres en la guerra de Independencia siempre nos queda la historia de Doña Josefa Ortiz de Domínguez que encerrada en su casa por el timorato de su marido decidió emprender la acción y avisar a Hidalgo que la conspiración ha sido descubierta. La otra gran luchadora de la Independencia Oficial es Leona Vicario que como ni siquiera ganó retrato en el las monedas nacionales, su papel en la causa es para todos los mexicanos más enigmático e indescifrable.
A pesar de esto, existieron mujeres que jugaron un papel preponderante en la guerra de la Independencia, como en el caso de la Revolución, en la que sólo pretenden vendernos a las abnegadas Adelitas que acompañaban a los soldados. Pero en el caso de la Independencia es todavía más curioso. En el muro del honor de la cámara de diputados antes de la lista de próceres oficiales, encabezan el muro las palabras de Juárez, seguidas por la Escuela Naval, el Colegio Militar, los defensores de Veracruz en 1914 y el Constituyente de 1917 y después el nombre de 5 ilustres mexicanas cuatro mujeres de la guerra de Independencia y una de la Revolución.
Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario y Carmen Serdán son nombres que al menos como estudiantes nos obligan a aprender aunque no sepamos nada de tan distinguidas y valerosas mujeres, los otros podrían ser inventados pues nadie nos enseña acerca de ellas, ni recuerda sus heroicas acciones. La primera de estas dos mujeres es Antonia Nava, una mujer que comandó fuerzas rebeldes en lo que es hoy el estado de Guerrero. La segunda es de la que nos ocuparemos en esta columna: Mariana Rodríguez del Toro de Lazarín.
Se desconoce la fecha exacta del Nacimiento de Mariana y se cree que aconteció alrededor de 1775, en la Ciudad de México.  La familia de Mariana pertenecía a la aristocracia virreinal. En 1795 Mariana contrajó matrimonio con un hombre treinta años mayor que ella y rico empresario de nombre Miguel Lazarín y Lazo de la Vega, uno de los dueños de la mina La Valenciana, una de las más productivas en el país en ese entonces.
En casa de los Lazarín y Lazo de la Vega se celebraban constantemente tertulias, como era costumbre de la época, pero a diferencia de muchas de la gran mayoría, en ellas se hablaba de la necesidad de separarse de la corona en especial al momento de la invasión napoleónica en España. La independencia de la Nueva España parace haber sido algo en lo que el matrimonio creía a pies juntillas pues su relación con diferentes conspiraciones así lo demuestra.
En 1808, el matrimonio formó parte de los conspiradores que susurraron al oído del Virrey José de Iturrigaray encabezar un gobierno autónomo en México. Cuando los peninsulares se enteraron de los planes de Iturrigaray lo apresaron y lo acusaron de traición a España, Mariana y su marido mantuvieron la discreción necesaria. La represión por parte de los peninsulares en nuestra tierra no se hizo esperar. Miguel y Mariana lograron mantener un perfil bajo y no despertaron sospecha alguna. Al año siguiente en las tertulias presididas por Mariana Rodríguez del Toro, era el mejor lugar para tener noticias sobre la conspiración que en Michoacán encabezada por Mariano Michelena, la cual también fue descubierta. En 1810, la tertulia en el palacio que tenían en la calle de Donceles de los Lazarín y Lazo de la Vega se vio engalanada por Ignacio Allende a quienes los anfitriones invitaron conociendo ya de la conspiración que se fraguaba en Querétaro.
Mariana que era la Anfitriona de esta tertulia, promovía además entre otras mujeres, y entre diferentes clases sociales las ideas de la independencia. Finalmente cuando la conjura fue descubierta en septiembre de 1810 y el levantamiento en armas tuvo que adelantarse, Mariana Apoyo a la causa insurgente además de con ayuda económica, con información de los realistas que conseguía a través de esa red de mujeres humildes que había logrado crear y que se infiltraba incluso en casas de los más poderosos adversarios de la causa independentista.
A pesar de todo, el 8 de abril de 1811, lunes santo, la tertulia de Mariana Rodríguez del Toro de Lazarín y Lazo de la Vega se ensombreció cuando llegaron las noticias de la traición de Elizondo y la captura de Hidalgo y los demás caudillos en Acatita de Baján en Coahuila. El desánimo y tal vez un poco de miedo comenzó a hacerse presente entre la concurrencia. Mariana, se levantó e increpó a sus invitados, preguntando si ya no había hombres en América. La caída de Hidalgo era sin duda una tragedia, pero no podía ser el único hombre que quedara en estos territorios y alguien tendría que continuar la labor iniciada por el clérigo.
Las palabras resultaron emotivas y Mariana fue aún más lejos, propuso crear un plan para detener al Virrey Venegas y ahorcarlo proclamando la independencia de nuestro país. Incrédulos a lo que escuchaban algunos de los participantes en la tertulia decidieron abandonar la casa, por lo que Mariana les pidió que la dejaran explicar su plan. Al final de la exposición, la valiente mujer, había conseguido ya los adeptos necesarios para llevar a cabo su plan y de esta manera continuar la lucha de Hidalgo.
Sin embargo la conjura se vio descubierta por culpa de uno de los conspiradores de nombre José María Gallardo, que un día antes de ejecutarse el plan, decidió ir a confesarse por si moría al día siguiente. El cura que lo confesó uno de esos sacerdotes pusilánimes y serviles al poder como la mayoría, decidió violar el secreto de confesión y corrió a ver al Virrey. Gallardo fue detenido y obligado mediante tortura a confesar el nombre de los demás implicados. El 29 de abril de ese año fueron detenidos Mariana y su esposo.
Durante meses trataron de sacar más información a Mariana por medio de tortura, pero ella sólo se limitó a confirmar lo que otros ya habían confesado y jamás delató a nadie más.
Se dice que cuando vio las confesiones de los demás se limitó a decir, y me imagino que con cierto aire de dignidad:
- Pues ya que los señores o mejor dicho, los nenes, no han tenido carácter, es inútil que guarde más silencio.
Durante los siguientes nueve años, la pareja permaneció presa y fue liberada en 1820. Las penurias de la prisión minaron la salud  de la patriota y a principios de 1821, meses antes de consumarse la independencia, Mariana Rodríguez del Toro de Lazarín y Lazo de la Vega murió.
Hoy casi nadie la recuerda y mucho menos sabe cuáles fueron sus contribuciones para lograr nuestra Independencia. 

publicado en thepinkpoint.com.mx el 4 de julio de 2011
imagen mexicomaxico.org

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