miércoles, 11 de noviembre de 2015

¿Y las reformas Apá?



El botín de los políticos se llama México.

Armando Enríquez Vázquez

Al pie de las autoridades federales se ve una yerma planicie que promete ser la herencia o el botín de las futuras generaciones de funcionarios, gobernadores, legisladores y todo tipo de funcionarios menores y mayores.
Al inicio de este maquillado sexenio, los miembros y líderes del PRI, PAN y PRD se reunieron con el presidente de la República Enrique Peña Nieto y firmaron un acuerdo en nombre del país y los ciudadanos con el que se pretendía hacer crecer al país y moverlo, a través de un poderoso mecanismo llamado reformas estructurales.
De acuerdo con Peña Nieto estas reformas serían la panacea para hacer crecer al país y dar a los mexicanos el bienestar de todos tan querido. Ha pasado medio sexenio, las reformas fueron aprobadas ya desde hace un par de años y México se mueve pero para atrás. Las reformas estructurales han sido otro más de los sets planeados por los estrategas televisivos creadores de la figura de Peña Nieto, que se van cayendo a pedazos.
La reforma educativa cuya promesa es mejorar la educación y por extensión las oportunidades de los jóvenes mexicanos, su bienestar futuro. Ha resultado hasta el momento una reforma de tipo de administrativo donde las autoridades federales y estatales se han centrado en desacreditar a la ya desacreditada CNTE y en recuperar posiciones de poder al interior de la estructura educativa de los estados y la federación para otorgárselos al SNTE y al sucesor de Elba Esther Gordillo: Juan Díaz de la Torre, muy probablemente con un objetivo clientelar para afianzar votos para el proyecto corrupto de la partidocracia de acabar con México, como parecería confirmar la reciente reunión del líder sindical con el César Camacho Quiroz.   
A dos años de haberse aprobado la reforma, México es el primer lugar entre los países de Latinoamérica en abandono escolar, de acuerdo con informe de la CEPAL. La reforma no ha atacado los principales problemas de la educación en nuestro país; la calidad de la misma y el interesar a los alumnos por la educación.
La reforma educativa ha olvidado los factores más importantes de la ecuación; los estudiantes y los modelos pedagógicos y educativos capaces de interesar a los jóvenes del siglo XXI, que no piensan como las retrogradas autoridades y los maestros ya sea del SNTE o la CNTE. Los maestros parecen ser importantes a los ojos de todos, pero por más importantes que sea un maestro, su existencia carece de razón de ser, si no tiene enfrente un alumno al cual transmitir sus conocimientos y hoy ese es el problema a nivel nacional y no sólo en las escuelas públicas, en las privadas se da también una alta deserción de alumnos por la pobreza en la visión de los administradores de las mismas ante los cambios en la conducta de los adolescentes del siglo XXI.
De nada sirve tener instalaciones escolares impecables, ni maestros que hayan pasado todos los filtros que el gobierno haya dispuesto, si somos incapaces de retener a los alumnos interesados en lo que sucede al interior del salón de clase y en los temas que en él se tratan.
Más allá de crear una estructura burocrática y electoral cómoda al gobierno federal, la reforma educativa debe comenzar a plantear nuevas estrategias pedagógicas acordes no sólo a lo que se demostrado que tiene éxito en otras latitudes, sino a los tiempos y realidades de los estudiantes mexicanos.
El rechazo al cambio se encuentra arraigado no sólo en los profesores, sin importar su filiación sindical, si no en las autoridades de la SEP y funcionarios que atornillados en sus sillones son incapaces de hacer un análisis certero de la situación y se ciñen a sus intereses personales, políticos y textos pedagógicos del siglo XX, que hoy resultan obsoletos.
La reforma educativa parece ser un fracaso.
En materia de reforma energética, la administración de Peña Nieto ha enfrentado los fracasos mayor y menor de la primera y segunda subasta. En materia de energía, tampoco parece lograrse nada de lo que el gobierno de Peña Nieto se propuso. Incluso existe la posibilidad de un aumento de la gasolina el año que entra disfrazado como banda de flotación para ajustar el precio del combustible importado, aprobado por los voraces diputados de la Nación, encabezados por la bancada mayoritaria del PRI y Verde, que dan la impresión diariamente de abandonar a Peña Nieto y sus funcionarios y no necesariamente para bien, si no todo lo contrario. PEMEX sigue siendo el mismo nido de opacidad, contratos amañados y un sindicato lleno de corruptelas de todos tamaños que Peña Nieto, la procuradora y la misma administración de PEMEX permiten y no investigan. Todo esto en claro detrimento de los bienes del país y de nosotros los mexicanos. La mínima reducción en los recibos de energía eléctrica no compensan todas las fallas del gobierno en materia de gas y petróleo.
La reforma energética parece ser un fracaso.
La reforma en telecomunicaciones donde el presidente hablo de competitividad y mejores tarifas, parece ser sólo un pretexto para atacar de manera directa a TELMEX y a Carlos Slim, en beneficio de Televisa aunque todos los tiros parecen haberle salido por la culata tanto a la televisora como a sus aliados y empleados en el gobierno federal y el poder legislativo.
Hoy no podrá sorprendernos si los diputados del PRI y el Verde vuelven a actuar en contra del mandatario del país al retrasar la fecha del apagón analógico como se viene cocinando y anunciando en los diferentes medios de comunicación.
A eso debemos aunar que la licitación de las dos cadenas nacionales de televisión abierta ha resultado un verdadero fracaso. Primero la incapacidad de Francisco Aguirre y Grupo Radio Centro al no poder cumplir con el pago de la cadena nacional que le había sido asignada, y esta semana cuando se dice que Grupo Imagen Telecomunicación de Olegario Vázquez Aldir, está buscando una prórroga para su salida al aire, de algunos meses. Al parecer por falta de liquidez para operar una cadena nacional de televisión abierta como sugiere el repentino fin de transmisiones y del despido masivo de trabajadores de Cadena 3, estación de televisión abierta en la zona metropolitana de la Ciudad de México, y del periódico El Excélsior ambos propiedad del empresario dueño de los hospitales Ángeles y los hoteles Camino Real.
La reforma en telecomunicaciones parece ser un fracaso.
Quien quiera que sea el próximo presidente de México y vea ese horizonte de un país rico en tantas cosas solamente tendrá que voltear a ver el cascajo de las reformas mal administradas por el gobierno federal que prometían hacer de esa tierra un vergel y preguntar a los funcionarios de hoy.
¿Y las reformas?

publicado en blureport.com.mx el 27 de octubre de 2015
imagen: Deathto Stock